Cultura de orden y limpieza

La opinión de…

Maurice Belanger

Tengo varios años de disfrutar de caminatas matutinas en el parque Omar y me agrada mucho ver que el Despacho de la Primera Dama ha tomado la iniciativa de invertir en ese pulmón verde de nuestra ciudad.

El fin de semana pasado, con gusto, pude apreciar en la televisión cómo los niños gozaron de la feria que se les organizó en ese magnífico lugar en conmemoración del Día del Niño.   Sin embargo, el lunes noté con lástima que el área donde se llevó a cabo la feria se había convertido en un enorme basurero.  Considero que esto se pudiera haber evitado con un poco de previsión y monitoreo de los encargados de la actividad, ahorrando así el enorme esfuerzo de muchísimas personas que luego deben limpiar y recoger la basura ajena.

Me pregunto, ¿por qué no se previó colocar suficientes tanques para la basura a lo largo del área de concentración?   ¿Y por qué los dirigentes, autoridades y los padres de familia que asistieron no hicieron nada, al ver que un niño tiraba la basura en el piso?    ¿O es que este comportamiento no es parte en nuestra cultura? Cuando uno ve que el piso es el basurero, ¿por qué ser la excepción y hacer el esfuerzo de buscar un recipiente cercano para tirar la basura?

Insto a los organizadores de eventos similares y a los conciudadanos a que seamos más conscientes con el tema. Hay muchas acciones que, con poco esfuerzo, se pueden implementar para ir cambiando esta cultura de poco me importa con la basura. Así, ojalá algún día veremos los frutos de una ciudad más limpia.

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Este artículo se publicó el 21 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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