Los envenenados; los olvidados, los humillados, los impotentes

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La opinión de…

Milagro B. de Calvo 

Esos son los niños, hombres y mujeres que, buscando una cura para su enfermedad, han sido víctimas de un envenenamiento masivo que se ha convertido en insoluble problema.

Es cierto que, es una situación que encara un gobierno que no tuvo en ella ninguna injerencia. Lo reconoce el Sr. Presidente de la República que impactado por los hechos: muertos, enfermos con multiplicidad de síntomas y complicaciones dijo, en su momento, que estos enfermos debían ser pensionados..

Y es que hay de ellos, quienes ya no tienen tiempo para sus incapacidades, por que todas han sido agotadas por sus enfermedades; otros están pasando hambre al carecer de recursos y están agobiados por la pena y la desesperación.

Siento que a los Directores de las Instituciones y Ministros, a quienes compete la solución del problema les está faltando voluntad y capacidad para hacerlo.

A los envenenados les deben tolerancia prudencia y respeto.

En cambio, algunos médicos, olvidando el Juramento Hipocrático, los maltratan con actitudes, palabras desalentadoras y hay de ellos los que se han prestado para intentar fraccionar la unidad del grupo, lo cual no es honesto ni ético.

Sancionar los responsables es asunto de la justicia de los Magistrados que, conociendo la triste realidad, parecieran dilatar su accionar y con ello un engranaje de profesionales que siguen esta línea.

En la historia, se han dado situaciones catastróficas que nos han conmocionado; acá, en Panamá, desde hace 4 años, se han minimizado los efectos y estragos del envenenamiento. Ojalá, a nivel internacional las querellas encuentren eco en gente más sensible y humanitaria.

Me uno al dolor de estos enfermos y los admiro, por su persistencia, valor y deseos de acabar sus días con dignidad y honor.

La medida extrema y desesperada de los Directores de las instituciones de orientar sus ofensivas hacia el líder del grupo ha generados el repudio y reprobación de quienes seguimos el caso con civismo y rectitud.

Estar sentenciados los llena de angustia de impotencia y eso es comprensible. Ellos solo pueden inspirar compasión, solidaridad y respeto.

No permitamos que forme parte y permanezca en nuestra historia el más fatídico y doloroso acontecimiento sin ofrecerle la atención equitativa y la justa solución.

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<>Artículo publicado el  17  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
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La nueva Policía Nacional

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La opinión de…

Milagro B. de Calvo

Tuvo que transcurrir mucho tiempo para que al mirar un uniforme no padeciera yo una conmoción interna, mezcla de rebeldía, rechazo y ¿por qué no decirlo? aversión total al uniformado.Sin embargo, el tiempo en esta nuestra democrática Patria chica ha permitido que vayamos evolucionando, cambiando la organización, la administración y los criterios en esta institución.

Hoy, a los que fueron mis adversarios, los veo con simpatía y me conmueve la forma en que exponen sus vidas por nuestra seguridad.

Han ocurrido sucesos en el país y estoy segura que los medios, los comentaristas radiales y columnistas independientes que hemos visto las escenas reales entendemos el papel que ellos han desempeñado. Es una pena que a algunos nos haya faltado verticalidad y sinceridad para publicarlos tal y como han acontecido.

Hoy, la institución y sus miembros tienen un Norte: servir para obtener nuestra seguridad y eso, es plausible. No están en actitud de posesionarse de lo que no es propio, de someter, ni avasallarnos.

Cuando, como pretexto de no haberse logrado la seguridad que tanto ambicionamos en el país, algunos me dice que era mejor la dictadura sé que éste era, sin duda, un esbirro de la guardia que usufructuaba de sus actividades delictivas y ¡por supuesto! estaba protegido.

Creo, sinceramente, que día a día, no tan velozmente como quisiéramos se está logrando el propósito.

En Costa Rica y países de Centroamérica, México y en otros países la delincuencia se incrementa, pero a diferencia de nosotros, ellos no venden lo negativo del país. No se trata de engañarnos se trata de reflexionar y preguntar ¿qué estoy haciendo yo por lograr la seguridad de mi país? ¿Soy sólo un crítico mirón? ¿Aporto ideas para solucionar el problema? ¿Oriento a la comunidad para que pueda evitar los actos delictivos en su contra o en contra de sus vecinos? ¿Defiendo y aplaudo los actos vandálicos porque no pertenezco al partido del gobierno? ¿Incito con mi actitud a la violencia? ¿Aplaudo los gestos positivos que se ejecutan para mantener el orden en la sociedad?

La nueva Policía Nacional tiene planes y proyectos que han presentado en las diferentes instituciones que visitan y veo una juventud entusiasmada para participar cívicamente de un compromiso patriótico porque, señores, salvaguardar la seguridad ciudadana no es sólo responsabilidad de la policía, como no es tampoco la educación responsabilidad única del docente. Yo creo que unidos hacemos Patria y no me canso de admirar las bellezas de mi país porque somos tierra de oportunidades y lo que tenemos que hacer es apoyarnos, como ciudadanos, en las entidades e instituciones para lograr la paz, la tranquilidad y el progreso que todos ambicionamos.

¡Hagámoslo!

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<>Artículo publicado el 10  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Conócete a ti mismo

Tenemos que entender que cada uno de nosotros es importante porque somos criaturas de Dios con grados de inteligencia diferentes, debemos posesionarnos del concepto: yo soy capaz, yo puedo hacerlo, soy el constructor de mi propio futuro, seré exitoso en la medida en que me esfuerce; cada quien debe escribir su propia historia acorde a sus intereses y a su capacidad.

Esto es parte del siguiente artículo de opinión de…

Milagro B. de Calvo 

Nos sorprende en gran medida cómo algunas personas suelen minimizarse y no sólo lo piensan, también lo manifiestan de diversas maneras. Esto puede obedecer a la falta de estímulo, al maltrato de que han sido sujetos y al desconocimiento de sus propias potencialidades. Cada uno de nosotros debe saber quién es, cuáles son sus talentos, habilidades y destrezas.

El consumismo ha hecho pensar, a más de una persona, que se vale por lo que tiene, no por lo que se es.   Tenemos que confiar en nosotros, que somos capaces de hacer, y el empeño e intención que empleamos para hacerlo. Avanzamos, paso a paso, ascendemos peldaño a peldaño, no podemos quedarnos atrás, rezagados ni estáticos; cuanto esfuerzo hagamos, se traducirá en ganancia.

Nuestros padres y maestros deben ser nuestros mejores motivadores, pero si esa estipulación no se da, debemos auto motivarnos; eliminar de nuestras mentes pensamientos negativos y auto destructivos que nos impidan continuar.

Tenemos que entender que cada uno de nosotros es importante porque somos criaturas de Dios con grados de inteligencia diferentes, debemos posesionarnos del concepto: yo soy capaz, yo puedo hacerlo, soy el constructor de mi propio futuro, seré exitoso en la medida en que me esfuerce; cada quien debe escribir su propia historia acorde a sus intereses y a su capacidad.

Cada accionar debe ser incluido en tu diario vivir, hay que armarse de valor, emplear la inteligencia emocional que determina en gran medida nuestro triunfo en la vida. Cada quien debe propiciarse condiciones para un mejor desarrollo, no para hacer lo que se quiera, pero sí para querer hacer lo que se hace.

En nuestro trabajo hay que poner empeño, otros dicen “echarle garras”, ponerle el corazón a lo que se hace y hacerlo con alegría y entusiasmo. Las contrariedades no deben amilanarnos, deben alentarnos a superar los obstáculos y resolver los problemas. Hay que comprender que las obras gigantes e invaluables se han hecho con perseverancia, no con la fuerza.

Conocernos implica querernos y conocer a los demás nos permitirá ser respetuosos, tolerantes y pacientes y propiciará relaciones interpersonales propiciando la paz y la justicia. Hagámoslo.

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Este artículo se publicó el  4  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Formación en la conciencia de los hijos

La opinión de…

Milagro B. de Calvo

Hay una interrogante que todos tienen en sus mentes; una pregunta que se formula con frecuencia, ¿qué debe hacer el docente para ayudar al estudiante y a la familia en esta época tan difícil? La respuesta es clara: ejemplificar.

Vivimos una cultura de muerte, de violencia y nosotros los docentes tenemos un papel estelar que protagonizar. Y es que apoyar actos vandálicos, incendiarios, no beneficia lo que debe ser nuestra natural e inteligente forma de proceder.

Mostrar imágenes donde montados en cólera gritamos, gesticulamos y evadimos el diálogo, no habla bien de nosotros y el mensaje que enviamos a los alumnos llega distorsionado, porque una cosa es lo que decimos que hay que hacer, y otra cosa lo que hacemos.

Porque cuando trabajamos con vocación, con verdadera fe y pasión somos veraces y podemos adentrarnos, sin dificultad, en la mente de nuestros muchachos, ganar su confianza, su respeto y su admiración. Cuando esto ocurre el estudiante ya tiene un patrón conductual, digno de imitarse y empieza a rechazar y reprobar aquello que no concuerde con ese patrón. He allí un aprendizaje sólido, efectivo e imborrable. A partir de este momento nosotros podemos enseñar a los alumnos valores y virtudes medulares para vivir digna y pacíficamente.

Y es cierto que esta tarea no es sólo responsabilidad del docente, si no altamente compartida por el padre de familia. Y es que ambos nos hemos limitado a una tarea de pura información y eludimos la más importante misión que es la formación integral de los estudiantes.

Todavía no puedo comprender si el hecho obedece al temor o a la indiferencia, lo cierto es que no acabamos de disciplinar y formar a nuestros jóvenes.

Pienso que el hecho puede obedecer a: la falta de carácter o intención del padre; su temor a sentirse expuesto, si asume su rol, porque su accionar no sea el correcto y el hijo pueda confrontarlo y restarle autoridad; quizás, porque en un afán desmedido de cautivar el amor de los hijos se han convertido en padres, no sólo tolerantes, sino también permisivos y se crea que ésta es una buena forma de mostrar amor.

El padre que defiende a un hijo sabiéndolo culpable, que responsabiliza a otras entidades de las acciones de sus hijos se está engañando y empuja al muchacho a cometer actos cada vez más reprobables y punibles.

Las experiencias, en el hogar y en la escuela, deben ser propiciadoras de vivencias gratas y positivas. Será entonces cuando los niños y jóvenes, hoy impotentes, puedan reprochar el descontrol de nuestras emociones y el postergar nuestras labores ocasionándoles un perjuicio permanente.

Invito a mis colegas a la reflexión porque quienes emanamos del pueblo no podemos negarle a los hijos de éste la posibilidad de, que a través de una educación formal y responsable, tengan ellos las oportunidades que nosotros tuvimos.

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Este artículo se publicó el  17  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde

El orientador y su importancia

La opinión de…..

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Milagro B. de Calvo

El rol que desempeña el Profesor Orientador en las escuelas es sumamente importante. El apoyo que deba ofrecer a los estudiantes en la búsqueda de soluciones, a sus problemas, puede hacer la diferencia.

La confianza que el docente logre despertar en el adolescente lo facultará para asesorarlo más eficazmente. La integridad del orientador debe garantizar el respeto y la consideración que el alumno le prodigue. Se hace necesaria la confiabilidad probada del profesor que permita al joven expresarle sus más íntimos conflictos emocionales y, con su pericia, éste pueda alentarlo.

La infidencia no puede tener cabida en un departamento psico-pedagógico. La empatía debe ser la corriente que emane del docente orientador hacia el estudiante y viceversa. En la medida en que al joven se le demuestre una auténtica preocupación y comprensión por su entorno y su problemática, los resultados serán más prometedores y éstos han de traducirse en cambios de conducta y aprendizajes positivos.

Cabe señalar el papel estelar que juega el profesor en la guía del estudiante hacia la carrera profesional que éste pueda seleccionar. Conocedor de las habilidades del joven puede dirigirlo para que, después de revisar la gama de posibilidades existentes, opte por aquella profesión en donde pueda desarrollar las destrezas que le aseguren el incremento de competencias requeridas para insertarse, exitosamente, al mercado laboral en el futuro.

Hoy, a nivel universitario, se confronta el problema de jóvenes que se matriculan en carreras, con un total desconocimiento de las mismas, por no haber sido informados, y después de haber aprobado sus exámenes de admisión e ingresado a la carrera que creían que era de su preferencia y posible dominio, han desertado presas del temor y la frustración. Hay un nivel de elevadísima responsabilidad por parte del profesor orientador que, por no cumplir con sus objetivos, arroje al estudiante al fracaso y la desesperación.

Es importante que el orientador valore la inestimable guía que puede ofrecer a nuestros muchachos y sea convierta también en elemento determinante del triunfo que éstos puedan lograr en su trayectoria estudiantil y profesional.

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Este artículo se publicó el  1°  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Ha caído un patriota, un padre, un amigo

La opinión de…..

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Milagro B. Tristán de Calvo

Pudo rendirse como tantos hombres que, exhaustos de pelear, abandonan la lucha. No fue ese el caso del Profesor Santander Tristán, padre.

De un hogar humilde fue el joven y hombre rebelde ante las injusticias y atropellos que se han cometido contra el más necesitado.

Ése que siempre, beligerante y luchador, bajaba la mirada y cerraba sus labios ante las palabras autorizados de sus padres.

Fue el hombre de sonrisa franca y espontánea, con su mano extendida para servir a los demás. El bohemio, el soñador, el caballero discreto y elegante, el que cantaba esas canciones impregnadas de amor  “Si vivo por ti, porque lo he de negar; no he de vivir separado no, yo quiero estar a tu lado, vivir la vida y morir”.

O aquellas canciones tan llenas de pasión que cantara a nuestra madre Celestial y que decía: “Virgen de Guadalupe, Virgen esa eres tú, quítame con tus manos la neblina que llevo en el corazón; dame en la frente el beso tuyo, tan sólo un beso y después te vas”.

Este singular y sencillo hombre vivió sin que lo contaminara ni la corrupción, ni la perversidad.

Fue un hijo, un hermano, un padre, un esposo y un abuelito, un tío, un amigo ejemplar.

Vivirá en el recuerdo de aquellos en quienes su influencia fue determinante y existe el compromiso formal de continuar la lucha por la vida, por los conciudadanos y por la Patria.

Almas como éstas, sin duda, llenan de regocijo al Creador que les concedió larga vida colmada de sacrificios y realizaciones, de sinsabores y muchas alegrías.

¡Hasta luego tío Santa!

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Este artículo se publicó el  23  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La opinión de….. Y ¿qué de nuestros niños?

La opinión de…..

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Milagro B. de Calvo

Fui líder gremialista en escuelas en donde laboré y con dignidad y respeto asumí el rol que, demandaba de mí la comunidad nacional, entonces.

Siento, por ello, autoridad moral para hablar, como madre y docente de la situación actual que se produce en nuestro país. Y es que, amigos, han ido y venido gobiernos que, para no buscar confrontación, han permitido que un grupo de docentes haya tomado como costumbre la paralización de labores por motivos que, a veces, a mí me han parecido injustificados.

Si como docentes consultáramos al pueblo, a los padres, a la comunidad, a quienes tenemos la obligación de servir, colegiríamos, que estas huelgas están exacerbando los ánimos, no para apoyarlas, sino para reprobar la medida.

Pareciera que un grupo de docentes es hoy día un chico caprichoso que dialoga, si quiere; que escucha, si quiere; que trabaja, si quiere.

Tengo una hija con necesidades especiales y ella, como los otros niños, no tiene tiempo para aguardar, ni para desperdiciar.

He visto los almacenes atiborrados de padres de familia comprando, con sus exiguos recursos, uniformes, zapatos, medias; preparando a sus hijos para la tarea que consideran realmente liberadora, la de aprender y continuar mejores y más prósperos senderos. El padre humilde sabe que es la única forma en que sus hijos pueden lograr el éxito.

Sin embargo, los representantes de los gremios magisteriales, con altivez y desconsideración promueven su paro porque ellos creen tener el poder para hacerlo. ¿No es ése un atentado contra la gente humilde y necesitada?

Los padres de familia también tenemos que unificarnos.

Los intereses y solicitudes del docente pueden canalizarse y dialogarse, pero el tiempo que los educadores debemos dispensar a los educandos es el establecido por la ley y ofrecerles a ellos la consideración y el respeto que merecen.

¡Qué hermoso sería que estudiantes y padres de familia no viviésemos con la agonía de saber, todos los años, que nuestros hijos están condenados a salir de la escuela con una educación muy pobre porque el tiempo y la voluntad del docente, en muchos casos, impide el logro de los objetivos propuestos!

La actualización de los contenidos curriculares debe hacerse, porque nos hemos quedado a la zaga y, este hecho, es preocupante.

Invito a mis colegas a convertirse en verdaderos andragogos, ir en pos del conocimiento último y ofrecerlo a nuestros niños y jóvenes que están ávidos de buenas y nuevas experiencias.

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Este artículo se publicó el  14  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.