Las ‘martineladas’ de Martinelli

La opinión de….

 
CARLOS  ALBERTO  DE  GRACIA
degraciacmp@hotmail.com

Valga la redundancia! Este gobierno de Ricardo Martinelli, es la máxima expresión de la consolidación de un sistema político de gobiernos plutocráticos que comenzó posterior a la nefasta invasión norteamericana en 1989; con el gobierno del extinto Guillermo Endara Galimani, y los ajustes antipopulares del plan Ford; el gobierno arrogante, ‘privatizador’ y anti-obrero de Ernesto Pérez Balladares; el desgobierno de doña Mireya Moscoso, que se caracterizó por unas formas bien ‘Rakatakas’ de saquear al Estado sin el más mínimo pudor; el gobierno de ‘mis amigos yeyés y yo’ de Martín Torrijos, que se destacó por su personalidad ‘insípida’, en donde se especializaron en marear al pueblo con los diálogos ‘por todo’, promoviendo el ‘gansterismo ‘empresarial contra los obreros; y el actual, que en año y medio de gobierno, este ‘sindicate’ de ‘empresaurios’ juega vivos, pretenden seguir privatizando servicios públicos, que por su naturaleza y finalidad, deben ser provistas por el Estado, ya que las necesidades vitales de una población, jamás pueden estar bajo la lógica de la ganancia;

Dónde se quiere imponer un capitalismo salvaje, como le llamó críticamente Juan Pablo II, se perfeccionan políticas represivas y de espionaje contra la libertad de prensa, movimientos obreros, criminalizando el derecho a protesta al mejor estilo del terrorismo de Estado, y un Presidente, que se la pase diciendo ‘martineladas’ fuera de lugar.

Que en política exterior, se siga metiendo la ‘pata’ inmiscuyéndonos en conflictos que no nos compete, como sus nefastas declaraciones en Israel, de que Jerusalén, es la eterna capital indivisible del Estado Hebreo, negando la existencia originaria, y derechos del pueblo palestino, a la autodeterminación, al darle asilo territorial a la ‘pincha teléfonos’ de Álvaro Uribe y declararle la guerra a las FARC- EP, solo para satisfacer los intereses geopolíticos de Washington en la región.

La masacre de Bocas del Toro por la ley chorizo, y llamarles ‘borrachos’, para después, cínicamente, hablar de mesa del diálogo, y que todo quede impune.

De que es un gobierno de derecha, nadie lo duda, pero de la más ‘rancia’, retrógrada, e improvisada, dirigida por los mismos sectores del poder económico, que históricamente se han caracterizado por ser poco ilustrada, ignorante, vende patria, incompetente para construir un Estado Nacional, y egoísta para compartir las riquezas con el país, vendiendo la ilusión de que el ‘Transitísmo’, es la solución, pero lo cierto es, que esta élite, se ha servido de nuestra posición geográfica, para hacerse más ricos, y millonarios, y las ‘martineladas’ de Martinelli, no son la excepción.

Recomiendo la lectura de la obra de Belisario Porras ‘La Venta del Istmo’, y notaremos su vigencia sorprendente. Solo las fuerzas progresistas y nacionalistas, debemos seguir organizándonos y ofrecer un proyecto político genuinamente nacional y dirigir el Estado, para por lo menos dejarle algo de país a nuestros hijos y nietos.

Martinelada: dícese de la persona con dificultad para conectar la lengua con el cerebro! ….

Se puede engañar a algunos todo el tiempo, y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos… todo el tiempo…. Abraham Lincoln.

 

 

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<> Este artículo se publicó el 16 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Panamá, la abierta

La opinión de…

Carlos Alberto De Gracia

Reflexionando, profundamente, vinieron a mi memoria las proféticas palabras del poeta panameño de origen griego, Demetrio Korsi (1899–1957) en su poema, Visión de Panamá.

Increíble, cómo desde nuestros albores como república no todos los panameños estuvieron convencidos de si realmente nos constituimos en república independiente, Estado nacional, protectorado o si fue separación o fue independencia; lo cierto es que al día de hoy Panamá es uno de los pocos países en que no hay un sentir u opinión unificado en torno a si realmente somos una nación o no.

“Panamá la fácil, Panamá la abierta, Panamá, la de esa Avenida Central, que es encrucijada, puente, puerto, y puerta, por donde debiera entrarse al Canal”. Ya Demetrio Korsi veía el destino manifiesto triste que se le impuso a este pequeño istmo desde las famosas ferias de Portobelo, ser nada más y nada menos que la “facilita” de las potencias de turno, y solo eso ha sido posible por tres factores, según mi criterio: la falta de cultura de identidad nacional de nuestro pueblo, la debilidad institucional e histórica del Estado y la existencia de una élite oligárquica, antinacional, débil frente al capital foráneo, por su incapacidad histórica de construir un Estado nacional.

Ricaurte Soler planteó la estrecha relación que guarda la conformación de la nación (estado nacional) con el desarrollo capitalista, es decir, un proyecto de nación agroindustrial que le dé contenido real al país y sentido de pertenencia, por lo que somos de la opinión de que la oligarquía comercial–financiera y transitista (Belisario Porras les llamó los canalistas a toda costa y Oscar Terán, ya en 1904, les llamó “reptiles”) ha sido un obstáculo a la conformación de dicha fisonomía nacional, puesto que los tres sectores de toda economía, primaria (agropecuaria), secundaria (industrial) y terciaria (servicios, comercio y banca), desde el siglo XVI, nos han condenado a ser un país terciario o de servicios, es decir, de espaldas a los intereses nacionales.

“Movimiento. Tráfico. Todas las cantinas, todos los borrachos, todos los fox-trots, y todas las rumbas y todos los grajos y todos los gringos que nos manda Dios. Diez mil extranjeros y mil billeteras… Aguardiente, música… ¡La guerra es fatal! Danzan los millones su danza macabra. Gringos, negros, negros. gringos…. ¡Panamá!”.

Seguiremos siendo, tontamente, Pro mundi Beneficio, sin un proyecto nacional propio y transfiriendo capital y recursos al gran capital foráneo, y si no queremos seguir siendo como dijo una vez Demetrio Korsi, “Panamá la abierta”, debemos los patriotas y todas las fuerzas progresistas organizarnos y ofrecer un genuino proyecto político electoral al pueblo para rescatar este país secuestrado por una clase politiquera y una élite comercial antinacional, generadora de miseria, desigualdad y violencia social, antes que desaparezcamos como país, porque tendremos que decir nuevamente como hace casi 110 años: ¡el que quiera conocer a Panamá, que venga porque se acaba!

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<> Este artículo se publicó el 29  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.