Oportunidad de oro para el panameñismo

La opinión de…

 

Carlos E. Rangel Martín

La bestial represión a los trabajadores en Changuinola el pasado mes de julio, ejecutada por unidades escogidas de la Policía Nacional siguiendo órdenes directas de nuestros más encumbrados gobernantes, y la pavorosa quema de reclusos a principios del presente año, festejada por otras unidades policíacas, son responsabilidad principal de esos gobernantes, debido a sus componendas legales para, aparentemente, ganarse el apoyo incondicional de la Policía Nacional en cualquier situación.

Esta desgracia probablemente no puede ser mayor:   Primero, por el creciente malcontento de multitud de panameños serios y trabajadores, cansados de gobernantes principalmente interesados en servirse de nuestro país para satisfacer ansias personales de poder y riqueza.

Segundo, porque la imposición de disparatados negociados multimillonarios que nos endeudarían o perjudicarían indefinidamente, como lo son la compra de los corredores y la minería a cielo abierto en nuestro frágil clima tropical, contribuiría a que otros funcionarios emularan a sus superiores y buscaran el enriquecimiento a como diera lugar, sin valorar la importancia social y la satisfacción personal de servir y respetar, sin distinción alguna, a todos sus conciudadanos.

Tercero, porque, como señala la jerarquía de nuestra Iglesia católica, esta deprimente conducta gubernamental a largo plazo solo contribuiría a aumentar la violencia y a que cayéramos en manos de improvisadores líderes populistas, quienes le traerían mayores sufrimientos al pueblo, como está sucediendo en la hermana República de Venezuela; porque se equivocan completamente quienes crean que los partidarios de una dictadura marxista se quedarán de brazos cruzados indefinidamente ante un río completamente revuelto por tantas arbitrariedades.

Lamentablemente, la dirigencia del Partido Revolucionario Democrático (PRD) se encuentra mayoritariamente en manos de personas que apoyaron la dictadura norieguista y quienes no admiten que, por esa misma razón, sus recientes candidatos presidenciales oficiales fueron rechazados contundentemente en las elecciones y nunca lograrán ganar la confianza de las mayorías; aparte de que también rehusan aceptar que todo partido político que aspire a crecer o sobrevivir requiere de la continua formación y participación de nuevos y prometedores dirigentes.

Nuestro pueblo clama por partidos políticos serios, en los que priven la honestidad, el profesionalismo y la verdadera búsqueda del bienestar de las mayorías.

Desafortunadamente, la reciente trayectoria del Partido Panameñista, bajo la dirección de Juan Carlos Varela, ha sido la de un compañero de viaje que apoya a un “Cambio Democrático” evidentemente demagógico, autoritario y cleptocrático. Sin embargo, de escoger un presidente de mayor seriedad, el panameñismo partiría por delante de otros partidos hacia una conversión al tipo de colectivo que la mayoría de los panameños apoyaría gustosamente.

De no imponerse esa meta, el panameñismo estaría en peligro de desaparecer prontamente, quizá antes que el partido personal del presidente, Ricardo Martinelli, porque por más que una empresa encuestadora local pregone la inalterable “popularidad” del primer mandatario, es imposible olvidar que, durante las primarias de las pasadas elecciones, la misma empresa encuestadora firmó un contrato con la candidata presidencial del PRD quien, sin que mediara explicación alguna, inmediatamente “aumentó de popularidad”.

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Este artículo se publicó el 5 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La soledad del poder

La opinión de…

 

Jaime Cheng Peñalba

Los desaciertos políticos son los causantes del aislamiento entre los gobernantes y su población. Muchos jefes de Estado en la historia de la humanidad se sintieron tan inamovibles que desoyeron los reclamos de la población en momentos oportunos para corregir el rumbo de sus gestiones desacertadas. Todo parece indicar que el encerramiento en el poder llega a poner sordos a algunos gobernantes a quienes solo les parecen creíbles los consejos de desfasados asesores.

El caso de Egipto, como ejemplo más dramático, nos enseña que aun el ejército mejor dotado en tecnología no es capaz de detener una rebelión nacida legítimamente como producto de años de sufrimiento y abuso ocasionados por quienes detentaron el poder de turno y, precisamente, no hicieron o no se atrevieron a ejecutar las reformas sociales que la población les demandaba.

No hay mal que dure cien años ni pueblo que lo aguante. Así ocurrió con Baby Doc Duvalier, Manuel Antonio Noriega y Nicolae Ceausescu, entre otros. Llegó un momento en la historia de estos dictadores en la cual se encontraron tan aislados y embriagados de poder que no supieron aprovechar las oportunidades que se les presentaron para hacer su retirada en la coyuntura oportuna.

Luego de ser removidos del poder por la acción de revoluciones, golpes de Estado o salidas negociadas, al cabo de algunos años, muchos de estos dictadores llegaron a añorar tanto los momentos de gloria y de reverencias que un buen día, creyéndose todavía imprescindibles en sus países deciden regresar, dejando la comodidad forzada del exilio, como es el caso de Duvalier en Haití y Fujimori en Perú. El poder despierta tal pasión en el momento que se tiene que llega a convertirse en una obsesión que dura mientras se viva. Son como esas historias de amores no correspondidos en las que el pretendiente llega a suicidarse o asesinar a su amor no correspondido como única salida a su obsesión patológica.

No hay nada más asfixiante que la añoranza de los años dorados en el poder. Así nos lo relata Gabriel García Márquez en el relato del “señor Presidente” contenida en los Siete Cuentos Peregrinos en el que un dictador del Caribe exiliado en Francia solo vive para extrañar su futuro regreso al terruño natal, porque mantiene la fe en que sus coterráneos lo necesitan de vuelta.

Al parecer, la riqueza no es el factor determinante para el retorno de estos ex mandatarios, sino el deseo de sentirse vigentes y creerse que son la solución verdadera a los problemas de sus sociedades.

Existe un fenómeno curioso con relación al destierro y regreso de algunos de estos dictadores y es el hecho de que la memoria histórica de muchos de nuestros pueblos es tan frágil que al cabo de algunos años parecen inclinarse a alternativas anti-democráticas, precisamente, porque el proyecto “democrático” que se inaugura después de estos regímenes no ofrece reales alternativas de solución a los problemas y suelen re-editar los mismos males del pasado. Ante el grado de desesperación y frustración, la salida directa suele ser mirar al pasado, y se piensa que aunque no fue tan bueno, por lo menos guarda aspectos que la gente común reivindica. Esta forma de pensar colectiva no es beneficiosa para un país que debe buscar mejores alternativas.

Espero que las lecciones vividas en estos países, y las mejores expectativas de una sociedad que desea realmente perfeccionar una democracia legítimamente popular y eliminar los vestigios de una práctica cultural verdaderamente discriminadora, sirva para rechazar la vuelta de estos regímenes a Egipto, Sudán, Túnez, Yemen y ¿en Panamá?

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Este artículo se publicó el 3 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Panamá no surgió por combustión expontánea

Bitácora del Ex- Presidente del 27 de enero de 2011.

La opinión del Abogado, Empresario,  Docente Universitario y Ex Director de la Policía Nacional…

Ebrahim Asvat

 

Y esto que hoy llamamos Panamá y que nos enorgullecemos por ser lo que es, no surgió por combustión espontánea.  En ella contribuyeron miles y miles de panameños a través de los años.

A diferente niveles han contribuido al bienestar común, llevando escolaridad,  salud,  caminos,  puentes,  sanidad,  empresas, agua, electrificación.

Todos estos esfuerzos con la finalidad de darle una forma a una región selvática.   Cada gran obra de bienestar general producto de la mentes de panameños que pensaron en el cómo, para luego,  ver el cuanto.

Cómo llevarle salud a todos los panameños.   Cómo integrar a todas las comunidades en un sistema de carreteras.   Cómo proveer a todos los panameños de agua potable.

Nuestros antepasados no vieron el problema del analfabetismo para decir:  “no perdamos el tiempo y el dinero en gente que no sabe leer y escribir”.    Tampoco en cuanto a la salud escatimaron esfuerzo por la distancia o la dificultad en llegar a los poblados.  Nadie dijo:  “Para allá no vamos porque está muy lejos y eso es perder dinero y tiempo.

Por  que será que hoy nuestra clase dirigente no puede pensar en cómo evitar que  nuestros adolescentes caigan en las manos de la delincuencia  y sobre esa interrogante crear programas y planes que lo eviten.

Porque cuando hablamos de la delincuencia juvenil lo primero que pensamos es en penas,   cárcel,   tratamiento como adultos,  severidad y muerte.

Frente a tantos tugurios y barrios marginales por qué será que nuestra clase dirigente no puede pensar en cómo garantizarle a  cada panameño la posibilidad de tener una casa digna.

Nuestros antepasados diseñaron las políticas publicas y pensaron en todos los panameños sin distingos.  Prepararon a los técnicos y profesionales para llevarlos a cabo.  Cuando hubo necesidad de contratar extranjeros lo hicieron.

Hoy, no hay políticas públicas sino reparto dinerario y sectorización.    Nos ofrecen Torres Financieras,  Ciudad Gubernamental,  Centro de Convenciones y  rellenos de mar para lujosos edificios, túneles y Metro en medio de escasez de agua potable, basura por doquier, tugurios rodeados de hermosos apartamentos,  desplome de las alcantarillas y la más amplia dispersión poblacional para una ciudad de millón y medio de habitantes.

Ya no hay tiempo para pensar,  menos para soñar en un Panamá de todos y para todos.

Debo creer que nuestros  líderes de antaño llevaban a Panamá en la sangre.  Los líderes de hoy llevan a Panamá en el bolsillo junto a la billetera.

Andamos por el camino equivocado y si no despertamos terminaremos en el precipicio.

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Artículo publicado el 26 de enero de 2010   alas 21:45  en su muro en Facebook  por el autor  a quien damos todo el crédito que le corresponde.

 

Las ‘martineladas’ de Martinelli

La opinión de….

 
CARLOS  ALBERTO  DE  GRACIA
degraciacmp@hotmail.com

Valga la redundancia! Este gobierno de Ricardo Martinelli, es la máxima expresión de la consolidación de un sistema político de gobiernos plutocráticos que comenzó posterior a la nefasta invasión norteamericana en 1989; con el gobierno del extinto Guillermo Endara Galimani, y los ajustes antipopulares del plan Ford; el gobierno arrogante, ‘privatizador’ y anti-obrero de Ernesto Pérez Balladares; el desgobierno de doña Mireya Moscoso, que se caracterizó por unas formas bien ‘Rakatakas’ de saquear al Estado sin el más mínimo pudor; el gobierno de ‘mis amigos yeyés y yo’ de Martín Torrijos, que se destacó por su personalidad ‘insípida’, en donde se especializaron en marear al pueblo con los diálogos ‘por todo’, promoviendo el ‘gansterismo ‘empresarial contra los obreros; y el actual, que en año y medio de gobierno, este ‘sindicate’ de ‘empresaurios’ juega vivos, pretenden seguir privatizando servicios públicos, que por su naturaleza y finalidad, deben ser provistas por el Estado, ya que las necesidades vitales de una población, jamás pueden estar bajo la lógica de la ganancia;

Dónde se quiere imponer un capitalismo salvaje, como le llamó críticamente Juan Pablo II, se perfeccionan políticas represivas y de espionaje contra la libertad de prensa, movimientos obreros, criminalizando el derecho a protesta al mejor estilo del terrorismo de Estado, y un Presidente, que se la pase diciendo ‘martineladas’ fuera de lugar.

Que en política exterior, se siga metiendo la ‘pata’ inmiscuyéndonos en conflictos que no nos compete, como sus nefastas declaraciones en Israel, de que Jerusalén, es la eterna capital indivisible del Estado Hebreo, negando la existencia originaria, y derechos del pueblo palestino, a la autodeterminación, al darle asilo territorial a la ‘pincha teléfonos’ de Álvaro Uribe y declararle la guerra a las FARC- EP, solo para satisfacer los intereses geopolíticos de Washington en la región.

La masacre de Bocas del Toro por la ley chorizo, y llamarles ‘borrachos’, para después, cínicamente, hablar de mesa del diálogo, y que todo quede impune.

De que es un gobierno de derecha, nadie lo duda, pero de la más ‘rancia’, retrógrada, e improvisada, dirigida por los mismos sectores del poder económico, que históricamente se han caracterizado por ser poco ilustrada, ignorante, vende patria, incompetente para construir un Estado Nacional, y egoísta para compartir las riquezas con el país, vendiendo la ilusión de que el ‘Transitísmo’, es la solución, pero lo cierto es, que esta élite, se ha servido de nuestra posición geográfica, para hacerse más ricos, y millonarios, y las ‘martineladas’ de Martinelli, no son la excepción.

Recomiendo la lectura de la obra de Belisario Porras ‘La Venta del Istmo’, y notaremos su vigencia sorprendente. Solo las fuerzas progresistas y nacionalistas, debemos seguir organizándonos y ofrecer un proyecto político genuinamente nacional y dirigir el Estado, para por lo menos dejarle algo de país a nuestros hijos y nietos.

Martinelada: dícese de la persona con dificultad para conectar la lengua con el cerebro! ….

Se puede engañar a algunos todo el tiempo, y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos… todo el tiempo…. Abraham Lincoln.

 

 

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<> Este artículo se publicó el 16 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Sobre el sadismo político

La opinión de…

Guillermo Sánchez Borbón

Está visto que me es imposible retirarme (como lo exigen, casi a gritos, mi edad, mi salud y la sensación de que mi trabajo es inútil),    gracias a los lustrados gobernantes –crecientemente mediocres y deshonestos– que se autoinflige el país cada cinco años.

Cuando recuperamos la democracia, tuvimos la gran suerte de que el primer Presidente fuera el probo, tolerante y sorprendentemente capaz Guillermo Endara. Este hombre, talentoso y bonachón, tuvo la gran virtud de calmar a un país crispado por el odio. A los pocos días de haberse afianzado en el poder, fueron a visitarlo a la Presidencia, en nombre del PRD, dos de sus principales dirigentes, a quienes el flamante mandatario recibió en su despacho. Endara les ofreció todas las garantías para que se reincorporaran a la vida política de la nación.

Así lo hicieron, con gran disgusto de los fanáticos de signo contrario, que soñaban con venganzas y proscripciones. El hombre bonachón y sagaz que ocupaba la Presidencia sabía que su misión era acabar con el odio que envenenaba al país, y propiciar la reconciliación de todos los panameños, sin excepción. Ésta fue una de sus grandes contribuciones a la paz nacional. Además de poner en su lugar a quienes soñaban con venganzas y persecuciones. Calmó a un país crispado por el odio. Y algún día se lo reconocerán todos los panameños.

Su otra gran contribución a la salud política de nuestra patria fue haber presidido unas elecciones ejemplarmente puras, que rompieron (espero que para siempre) la cadena de fraudes que envenenó, durante demasiado tiempo, la vida política de la nación. Y a él no se le puede imputar un solo asesinato, una sola persecución, un solo carcelazo, un solo chanchullo personal o político.

Este hombre admirable, defensor de las libertades públicas y de las garantías personales, es uno de los grandes mandatarios que ha tenido nuestra patria. Uno de sus mayores méritos es haber recibido un país crispado por el odio, y haberlo calmado. Y, por sobre todas las cosas, haber roto la cadena de fraudes electorales que envenenaron la vida política de la nación durante demasiado tiempo. Sus sucesores (es justo reconocerlo) han seguido hasta ahora el saludable ejemplo. En todas las elecciones que se han celebrado, desde entonces, siempre ha ganado la oposición, y el candidato perdedor ha sido siempre el primero en reconocer públicamente el triunfo de su adversario. Hasta ahora.

Hoy soplan vientos de fronda. Martinelli está empeñado en espiar a todos sus adversarios políticos, como lo han revelado las filtraciones del famoso Wikileaks, cuya autenticidad no ha impugnado ningún funcionario del Gobierno norteamericano. Se quejan de la publicación de documentos secretos. Jamás han dicho que alguno de ellos sea falso. Por otra parte, 600 personas tenían acceso a los famosos documentos, supuestamente secretos; era solo cuestión de tiempo para que uno de ellos se los filtrara al gran público.

No voy a juzgar su valor ni su importancia. Para ello tendría que leer todos los papeles, cosa que no tengo ni tiempo, ni capacidad ni ganas de hacer ahora, ni después, ni nunca. Estos líos me aburren a muerte.

Pero hay otras razones. Una vez le dijeron a Diógenes de la Rosa, en mi presencia, que estaban escuchando sus conversaciones telefónicas. Respuesta: “no ve que yo soy tan tonto para conspirar por teléfono”.   En mi caso tenían grabado mi teléfono, no para averiguar lo que yo opinaba del gobierno, pues lo sabían de sobra –porque yo se los decía todos los días en mi columna– sino para saber quiénes me daban informaciones supuestamente secretas. Otra idiotez, pues mis informantes burlaban esta posibilidad llamándome desde teléfonos públicos, y deformando su voz (cosa muy fácil: basta poner un pañuelo sobre el transmisor).

La única persona en el mundo que todavía cree en la santidad del secreto telefónico es Martinelli. Entre amigos, toda conversación telefónica (aun la más inocente) está hecha de sobrentendidos, es incomprensible para una tercera persona.

Martinelli revela una gran ingenuidad, si cree que los verdaderos conspiradores dan a conocer por teléfono sus planes y andanzas subversivas. Además –como lo he dicho varias veces–, toda conversación entre personas muy allegadas es incomprensible para una tercera, porque está hecha de sobrentendidos. Ejemplo:

–¿Lo viste?

–Sí.

–¿Y qué te dijo?

–Lo mismo que la vez anterior. Me vino con unas cortas y otras largas. Total que no pude sacar nada en claro.

Un criptólogo le daría la más siniestra interpretación a lo que no pasa de ser un intercambio de bobadas, sin la menor importancia. Si dos tipos se propusieran, digamos, tumbar al Gobierno, lo planearían en la calle o sentados a la mesa más discreta de un parque cualquiera.

Martinelli, muy enojado por la negativa de los gringos a espiar a sus adversarios reales o imaginarios, amenazó con contratar a los ingleses, los mejores aliados de Estados Unidos. O a los israelíes, cuya nación no podría sobrevivir sin el apoyo de los gringos. No van a pelearse con Estados Unidos solo para calmar la manía de persecución del Presidente de lo que (para ellos) es una banana republic.

<> Este artículo se publicó el 1 de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¡Oro, Incienso y Mirra… !

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La opinión de…

Javier A. Arias Real

El pasado fin de semana el país entero celebró el Año Nuevo y sin temor a equivocarme, creo que en todos los hogares que pudieron costear una cena de año nuevo, se brindó por la salud y bienestar económico de sus familiares para el 2011. Aquellos un poco más cristianos, tal vez habrán pedido por mejores días para Panamá y todos los panameños.

Mi familia tuvo la gran idea de pasar el fin de semana en Sorá, un pequeño poblado en las montañas de Bejuco, Chame. Previendo un lento regreso a Panamá debido a los trabajos del puente Centenario, decidimos asistir a la misa dominical en la iglesia del pueblo. Tal vez fue esa la mejor idea para iniciar el año pues me hizo recordar que si los Gobernantes no tienen a Dios como su Asesor principal, no podrán gobernar para el pueblo que los eligió.

Mi primera sorpresa fue ver la pequeña y bellamente decorada capilla repleta a toda su capacidad, lo que me indicó la inmensa Fe de los hombres de nuestra campiña, que ponen su esperanza en Dios y la caridad de los gobernantes de turno, pues saben que de ellos depende el progreso de sus olvidadas comunidades. No estoy seguro que los citadinos pensemos en eso cuando vamos a misa, si es que vamos a misa.

Seguidamente, el Párroco agradeció a todos los feligreses por las oraciones en su nombre y que según él, le ayudaron a salir de su enfermedad y volver a trabajar para el Señor. Luego me enteré que el Padre recién había tenido un derrame que casi le quita la vida y que esa, la primera misa del año, era también su primera misa después de la enfermedad. Igual deberían hacer nuestros gobernantes a inicio de cada año, dar gracias a todos y trabajar por todos los que, con nuestros votos, les dimos la oportunidad de gobernar por un mejor “Panamá para los panameños”.

En los últimos lustros hemos visto al país crecer de 6% a 8% como resultado en gran parte de la inversión extranjera directa y de la venta de empresas nacionales a consorcios extranjeros que propician nuevos empleos, pero que también dan pie al cierre de muchas micro y pequeñas empresas locales, que suman casi el 90% del comercio nacional.    No quiero con esto ofender a los extranjeros que deciden invertir en Panamá, pero me pregunto si… ¿Es esto lo que realmente queremos para los panameños, que sigan siendo educados para ser empleados de otros, en vez de enseñarles a tomar riesgos y ser también empresarios?

Finalmente, durante su homilía, el párroco nos recuerda que Jesús trabajó por los pobres y que los Reyes Magos llevaron a Jesús Oro, Incienso y Mirra como símbolos de obediencia y rendición total de sus coronas ante la corona del hijo de Dios.

Todas las culturas católicas celebramos el 6 de enero como el Día de los Reyes Magos (hombres sabios). Pidámosle al señor que ilumine a nuestros sabios gobernantes para que así como Jesús recibió oro, incienso y mirra de los hombres sabios de su época para que sus padres lo llevaran sano a Egipto, así también los panameños recibamos trabajo por oro, sabiduría por incienso y salud por mirra para poder llevar a nuestros hijos hacia una mejor educación.

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<>Artículo publicado el 6  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Transfusión tecnocrática: una necesidad sentida

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La opinión del Abogado y Odontólogo, Decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Panamá (UP)….

Omar  O.  López  S.

El hombre es un animal político, nos decía hace ya un tiempo Aristóteles. Los políticos accionan los sistemas, y sin embargo resuelven o enredan mayormente las cosas. En la concepción de este filósofo griego, las relaciones entre los hombres quedan justificadas como naturales en función de la estructura orgánica de la polis (la ciudad), lo que deja ver que en las mismas existe la sumisión de hombres y el mando de otros, y según él  “Porque el regir y ser regidos no es solamente cosa que la necesidad requiera, sino también cosa conveniente; y ya desde el nacimiento de cada uno salen unos para ser mandados y otros para mandar”.

Esta acepción ciertamente histórica ha permanecido vigente en el entramado social del hombre pero en nuestros tiempos no es totalmente cierto que los que dominan o mandan sean los poseedores exclusivos de un poder muy especial: el conocimiento.

Si bien es cierto que el ser político abre ventanas y cataliza oportunidades, el conocimiento que lleva implícito en su área de competencia si la posee, se va disminuyendo por falta de una permanente capacitación.

Esto no es cierto completamente, pero es importante para la toma de decisiones en materia de competencia cuando se llevan los destinos de muchas personas. Lo ideal es un balance entre lo político y lo tecnocrático, sin la idea de querer suplantar el poder político en lugar de apoyarle con un buen asesoramiento para llegar a ejercer la función decisional.

No se pretende retomar el concepto de tecnocracia en su forma pura queriendo aceptar que solo debe considerarse todo lo cuantificable y dejar de lado los principios y criterios de orden moral. Debe existir una simbiosis entre el ámbito de los fines conjugada con el de los medios en donde la razón y la verdad estén dinamizadas bajo un cuadro de valores y principios en los que se enmarca la vida social.

Dejar a un lado lo que Hobbes planteó como “El hombre es el lobo del hombre”, en el que debido a un enjambre de pasiones existentes, obnubilan la razón y nos llevan a la destrucción del sistema que hemos pretendido utilizar para funcionar en el marco de la razón, la verdad y de acuerdo a principios de orden ético y moral.

Ser político es saber manejar con razón y discreción situaciones del diario vivir que tienen impacto en el entorno social y que deben ser tratadas en el marco del conocimiento y del manejo puntual racional con la asesoría de quienes conocen un poco más del tema que nos pueda afectar.

No podemos volver sobre nuestros pasos ante decisiones ya tomadas y que enmarcan hechos fallidos, pero si podemos caminar con buen paso y previsión con una transfusión tecnocrática adecuada y pertinente que nos permita gobernar exitosamente.

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<>Artículo publicado el 5 de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.