Panameños, ¿iguales ante la ley

La opinión de…

 

 

José de las Mercedes González Cárdenas

Es harto sabido por nosotros los panameños que la justicia local, desde el nacimiento de la disputada República, ha estado nadando en una charca de podridos intereses económicos de una élite envilecida.

Dado lo amorfo de la enlodada justicia panameña, ésta está en coma y muy próxima a perecer ahogada, atragantada del vómito de los estómagos calenturientos de políticos cabeza hueca e inteligencia roma que se piensan los ungidos para limpiar la sucia política. ¿Acaso no son ellos los que violan y prostituyen la justicia panameña?

Hasta el más pobremente letrado sabe que en todas las constituciones de la República se señorea el muy irrisorio artículo que ordena enfáticamente que “No habrá fueros ni privilegios…” en Panamá. Esto obliga a reírse a carcajadas; ya que, ¿no es harto sabido que Panamá es, por antonomasia, un firmamento estrellado de insoportables e indignantes fueros e inmerecidos privilegios a no pocos corruptos?

Dicho lo anterior, cabe preguntarse: ¿qué hacer para que todos los panameños seamos realmente iguales ante la ley. Más aun, ¿para que en Panamá reine la justicia sin temer ella a ser violada y prostituida impunemente?

Lamentablemente, el inalienable derecho de igualdad es para los panameños sueño de opio o un soñar con pajaritos preñados. ¿Por qué? Porque algunos jueces y magistrados mediocres (aunque los hay aptos, honestos y respetuosos de la ley y de la sociedad) están al servicio de la voracidad de una casta, una cofradía, corrompida, parásita e inepta que nos desgobierna desde que nacimos como República.

Señor presidente Martinelli, ahora que insistentemente se está hablando de reformas a la Constitución entorchada de militarismo que desgraciadamente nos rige, se debe establecer la reelección inmediata. Eso sí, que el período constitucional sea solo de cuatro años. Más aun, otro artículo debe prescribir que los jueces y magistrados, fiscales, procurador general, procurador de la Administración, defensor del Pueblo, contralor general, sean personas de irrefutables méritos, escogidos a través de reñidos concursos, sobre todo, que tengan como mínimo 10 años de no pertenecer a ningún partido político y no por un dedo manchado por los corruptos de la élite.

Hoy por hoy, la casi totalidad de los impuestos por el dedo, deben servil pleitesía a los intereses de esa élite y son despojados del libre albedrío para quedar juzgando parcializadamente. También, señor Presidente, el imprescindible artículo que reza: “No habrá fueros ni privilegios…” de ninguna índole en la República de Panamá debe ser más que letra muerta en la Constitución. Ya basta que existan avivados que viven la vida opulenta, gracias a su demagogia, juega vivo, tráfico de influencias y maleantería en nuestro bello Panamá.

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Este artículo se publicó el 10 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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