Mujer, creación de Dios

Un mensaje al Corazón.  El mensaje, el consejo y la opinión del Obispo Auxiliar de San Pedro Sula,  Monseñor…

Rómulo Emiliani

Dios creo al hombre y a la mujer iguales en dignidad; diferentes a nivel biológico y psicológico, pero complementarios. Por ser creación de Dios, la mujer no es inferior al varón. Pero desde el principio, en la Biblia y todo el contexto ambiental de oriente, vemos una marcada diferencia en los papeles sociales, donde la mujer ha sido tratada como un ser de inferior categoría.

Jesús de Nazaret siempre trató con respeto y admiración a las mujeres. La figura femenina, tanto de María como de otras mujeres que Cristo trato, tiene un porte, una elegancia y un respeto. Aún María Magdalena, la de los siete demonios, se convirtió en una mujer maravillosa, quien tuvo el honor de ser la primera persona a la que Cristo se apareció al resucitar.

María Santísima, la Madre de Jesús, alcanzó un grado superlativo de santidad, más que cualquier otro ser humano, siendo declarada por la Iglesia pura e inmaculada, aún en su concepción. Ella es la mas digna y ejemplar, la más perfecta en su ternura, fortaleza, agudeza y profundidad, en su fe y aceptación del plan de Dios. María es el ejemplo total de una persona perfecta.

En la historia hay muchos ejemplos concretos, y tantos otros anónimos, en los que se destacan mujeres ejemplares, personalidades maravillosas y únicas. Pero en muchas culturas primitivas, se tenía a la mujer como un ser totalmente inferior y aún en la edad media la mujer era un ser de segunda categoría.   En los años de su historia, la Iglesia Católica ha defendido la integridad, dignidad y santidad de la mujer. En ella han nacido innumerables mujeres realmente santas, que gracias a vivir en Gracia de Dios han llegado a la cúspide del desarrollo espiritual y humano. El Señor creó a la mujer para que complementara al varón y ambos se perfeccionaran. La dotó con una energía y vitalidad única, una sensibilidad muy especial, emociones y sentimientos más profundos y desarrollados, más feminizados, una ternura muy especial, una intuición aguda y una potencia anímica más desarrollada. Para que el mundo sea más perfecto, el hombre y la mujer deben complementarse, y unidos lograrán hacer de este mundo el que Dios quiere.

¿Qué ha pasado a la humanidad; qué gran error histórico hemos cometido, qué tragedia tan espantosa hemos permitido que ocurra por mantener prejuicios tan descabellados en contra de las mujeres? ¿Cómo es posible que en este siglo,   hasta hace unas décadas, en muchos países las mujeres no podían ni votar? Desgraciadamente, también en nuestra cultura latinoamericana se han pisoteado muchísimo los derechos de las mujeres.

Las sociedades machistas como la nuestra han causado mucho daño porque la mujer muchas veces es vista como una esclava, un objeto sexual o alguien simplemente inferior.

 

<>Artículo publicado el  5 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Carta a un fanático

Un mensaje al Corazón.  El mensaje, el consejo y la opinión del Obispo Auxiliar de San Pedro Sula,  Monseñor…

Rómulo Emiliani

(Espero no lo sea usted).   ¿!Fanático, yo?!   Sí y perdone.  Por su forma de violentarse cuando se critica a su partido político, su religión, o su propio ego, eso es.   Por el desprecio que muestra a los que no piensan como usted o pertenecen al gremio contrario al suyo; por el odio que respira cuando se expresa de aquellos que profesan un credo diferente….! Pues sí lo es!
¿No se ha visto la cara cuando critica con gusto morboso al otro que es diferente a usted? ¡No se ha dado cuenta cómo agranda sin pruebas los defectos de los otros?
Gente como su persona son los que al extremar sus posturas mandan a matar sin remordimiento a los que se oponen a su fe, posición política, raza o cultura.   Fanáticos como usted mataron a Jesús de Nazaret en nombre de Dios y del César Romano.   La culpa se la echaron sólo a los judíos, pero los romanos ejecutaron al inocente según su ley y por tres siglos persiguieron y asesinaron a muchos cristianos para mantener su poder. Eran fanáticos del César.
Cuidado, que probablemente hoy nosotros nos hubiéramos encargado de hacer callar a Jesús en nombre de la religión y de los poderes económicos o de cualquier idea o postura ideológica, si nos hubiera afectado.
Fanático usted, pues sí, ya que con su intransigencia condena a todo aquél que tiene una conducta diferente a la suya. El virus de los extremismos lo tenemos en el alma. Todos en cualquier momento podemos ser fundamentalistas.

Fanático es todo aquél que marca con odio y como venido del infierno al que es protestante o católico, o al que es islámico o negro, capitalista, marxista, judío, drogadicto u homosexual, prostituta o ladrón.

Generalmente cuando un fanático acusa, solapadamente manifiesta que él sí tiene la verdad, la santidad, la perfección, escudando con eso sus imperfecciones y sintiendo orgullo de su intolerancia.

En la medida en que se cultivan los radicalismos, se hace patente la división y los abismos y la estúpida ilusión de que los malos están allá y los buenos acá y eso da permiso al asesinato y a los holocaustos. Por creernos eso en la historia hemos generado un reguero de sangre que tiñe de muerte violenta a millones de personas, generalmente en nombre de nuestros dioses, o de la superioridad de nuestras razas y culturas ¡Cuánto prejuicio en la humanidad! (Sigue el sábado).

La intolerancia, cuando se hace radical, provoca la conducta irracional de la agresividad que destruye todo a su paso, con licencia para matar, con permiso para destruir, dado por ese submundo de locura mental inventado por el narcisismo de grupos que se han sentido elegidos por los dioses para ser sus “favoritos”. Insisto en esto de lo divino mal entendido, porque se hacen “sagrados” conceptos como razas, ideologías, sistemas económicos, religiones en cuanto excluyentes, partidos políticos y sus líderes, inclusive equipos de fútbol y sus “estrellas”, y algunas veces el “yo” de algunos, idolatrados por su propios portadores.
El “inventar dioses” ha traído tanta desgracia a la humanidad y no nos queda otro camino que acabar con ellos para sobrevivir y el favorecer la tolerancia y el respeto a los demás y sus derechos. Hay que desacralizar y desmitificar todas esas divinidades creadas para favorecer nuestros “egos” inflados de orgullo. Despojarnos de esos aires idolátricos y tomar conciencia de que somos “humanos” simplemente y que hay un Dios que ama a todos por igual.

Creo en la verdad de mi fe y en el amor de mi Dios, pero no puedo por eso irrespetar a los que no piensan como yo. Tengo claros conceptos en muchas cosas de la vida, pero no puedo despreciar a los que no opinan como yo. Debo entender que hay muchas formas de ir descubriendo la verdad y que todos tenemos derecho a vivirla y expresarla.    Que no soy nadie para acusar a los otros de malos y perversos, de hacerme por eso el “intocable”y el perfecto, el “santo”, porque “con la misma medida con que mido, seré medido”; que cuando acuso señalando con el índice, esa misma mano tiene otros tres dedos acusándome a mí y haciéndonos ver que “Santo solo es Dios”.

Mucha vigilancia a ese ego lleno de soberbia, que nos ha causado tantos problemas en la historia. Y recordemos que con Dios somos invencibles a la idolatría.

<>Artículo publicado en dos partes, el 22  de enero de 2011 y el 29 de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Así como piensa es

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Un mensaje al corazón.  La opinión de…

Rómulo Emiliani, cmf. 

Muchos sabemos del poder que tiene la autosugestión y para eso solo observe una sesión de autohipnosis, donde el experto hace que la persona hipnotizada se sienta cansada y la duerme o le haga sentir que no puede mover sus brazos por “estar muy pesados” o en caso extremo, la hace levantarse, horizontalmente medio metro del suelo, como levitando. Esto último lo ha hecho el famoso padre Quevedo quien tiene una escuela de Parapsicología en Brasil.

Con eso y otros experimentos él prueba que el Vudú, por ejemplo, no tiene poderes espirituales, sino que usa de manera intensa los poderes mentales, a base música, danza, sacrificios de animales, etc.

Se sabe de un sonado caso de un accidente de automóvil, donde una señora madre de un niño apresado por la carrocería, levantó el carro lo suficiente para que la otra hija sacara a la criatura y lo salvara de una muerte segura.

Pues quiero decirle que “usted es lo que piensa”. Si sus pensamientos son intensos y le hacen creer que está sano, eso influirá en su salud por el gran poder mental que tiene.

Si usted piensa y cree que es bueno, porque Dios lo creó así, actuará de acuerdo a las normas de bondad y generosidad.

Si cree usted que no es inteligente sino tonto y torpe y permanece convencido de eso, actuará de acuerdo a su mala creencia.

Si sus pensamientos giran normalmente en torno a la salud, a la esperanza y el optimismo, generarán comportamientos afines y viceversa.

Los pensamientos tienen gran poder. Se sabe que el poder de la autosugestión, por ejemplo, estar convencido de que se está enfermo sin padecer nada, provoca enfermedades, ya que condiciona al cuerpo, que al final obedece los impulsos más poderosos del pensamiento.

El lenguaje condiciona su pensar y viceversa. Las palabras generales que restringen la realidad como “nunca se podrá, siempre es así, nada se conseguirá, todo el mundo es así, nadie puede, yo no puedo, es imposible”, deben ser eliminadas de su vocabulario y razonamientos, salvo casos muy extremos.

No limite la bondad, el amor, la generosidad, lo heroico, con una visión pesimista y cínica de la humanidad. ¿O acaso no sabe que Dios lo creó todo y bien hecho?. No se reduzca usted a un ser impotente, indolente, raquítico humanamente y “muy poca cosa”.

 

De acuerdo a su autoimagen usted actuará. Revise lo datos con que lo han “programado” desde niño y observe que hay un montón de “telarañas mentales”, barreras imaginarias que lo imposibilitan a actuar.
Además, la cultura predominante influye en todo esto. Los países del tercer mundo nos “creemos menos que los ricos” y actuamos así como “gente de segunda”. Nuestros pensamientos personales influyen en nuestro comportamiento y también los sociales.
Un gran error que se comete en muchas familias es estar continuamente reprochándose los fallos, acusándose unos a otros de mentirosos, torpes, perezosos, irresponsables y vagos. Eso genera la idea colectiva de que son una familia de “tarados”.
Los pensamientos generan un lenguaje y éste provoca pensamientos afines. No permita que los pensamientos negativos dominen su mente y tampoco use un lenguaje negativo. Sepa además que una gran barrera para el desarrollo integral viene como consecuencia del pensamiento negativo: la inercia. Esta consiste en no hacer nada porque “ no se puede”. Implica no ofrecer resistencia al mal que se está haciendo a uno mismo y declararse “vencido” por cualquier obstáculo.
Por eso yo le propongo: limpie su mente de lo negativo, crea que usted es una persona maravillosa porque Dios así lo hizo y tenga una profunda fe en El, porque con el Señor usted es invencible.

 

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<>Artículo publicado en dos partes el 8  de enero de 2011 y el 15 de enero    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¡Apártate de mi Satanás!

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Un mensaje al Corazón.  El mensaje, el consejo y la opinión del Obispo Auxiliar de San Pedro Sula,  Monseñor…

Rómulo Emiliani

Esta frase de Jesús dirigida a su fiel e impetuoso discípulo Pedro, que quería impedir que el Maestro fuera a inmolarse a Jerusalén, causa mucho impacto por su trascendencia.   Le habla así a su “hombre de más confianza”, al que había destinado para ser su “vicario en la tierra”.   Esto nos hace pensar que los “engaños diabólicos” pueden presentarse inclusive en las personas y cosas más “inocentes y buenas”.
No es para ver al diablo siempre, ya que más bien hay que ver a Dios en todo, pero sabiendo que aún en las personas, cosas y momentos más “puros”, pueden presentarse situaciones que nos aparten del camino. Ejemplo, el de una madre que por “amor” le arranca a la hija su deseo de consagrarse al Señor, porque es un “camino donde se sufre mucho”. Recordemos el siniestro consejo de Herodías a su hija Salomé, ordenándole que pidiera a Herodes la cabeza de Juan el Bautista. Su propia madre lleva a la hija a cometer tan espantoso crimen. Vemos pues que aún de una madre pueden venir “tentaciones de las tinieblas”. “Quien ame a su padre o a su madre más que a mi, no es digno de mi” dice el Señor.   Quien obedezca más a su padre, esposo, jefe o amigo, más que al Señor, se convierte en enemigo del plan de salvación de Dios. Por una parte los cristianos debemos ser los más respetuosos de toda autoridad y orden, pero por otro lado, los más rebeldes si se nos manda algo que va contra Dios, contra la moral, contra la vida.

El joven que induce a la novia a abortar, el jefe que intenta seducir a la empleada, el padre que lleva al hijo al licor, el amigo que quiere llevar a uno a realizar un acto delictivo o a consumir droga, deben al momento ser “detenidos” con un “!apártate de mi Satanás!”.   Y en esto hay que ser radical.    Más aún, cuando una madre u otro tipo de autoridad, inclusive religiosa, apaga en un joven o en cualquier persona, su deseo de superación, de perfección, de santidad, supuestamente por el bien de la persona, por prudencia, por salvar a uno de meterse “en problemas”,   deben ser detenidos con un claro   “!apártate de mi Satanás!”.

Nadie debe parar la sed de amor, de subir la montaña de la santidad, de la perfección de una persona, porque se convierte en instrumento de las tinieblas. Así como suena. Nuestra misión es crecer, crecer, sin detenernos, hasta llegar al encuentro con el Señor al final de nuestra vida. Lógicamente nunca está de más la advertencia, gracias a la experiencia, que hay que dar siempre a las personas que se lanzan a conseguir una meta, sobre obstáculos, tentaciones y de más cosas que van a encontrar en el camino y sobre todo, si en verdad se ha pensado bien en el camino que se va a seguir.

Pero un pueblo, una comunidad, una nación debe estar continuamente diciendo: “!apártate de mi Satanás!” a las tentaciones de injusticias, vicios, corrupción que se ciernen continuamente en su vida, sumando fuerza espiritual, moral, judicial, policial y otras, para luchar contra el mal, adecentar el ambiente y humanizar la cultura de un conglomerado social. Ahora bien, todo cambio comienza por uno mismo. ¿ En qué me tienta más Satanás?. ¿ Cuál es mi talón de Aquiles, mi mayor debilidad?. ¿ En qué estoy consintiendo yo las tentaciones de las tinieblas?.

Todos estamos tentados por esas “30 monedas” de Judas que están continuamente sacudiendo nuestra conciencia. Debo gritar con todo el alma: “!Apártate de mi Satanás!”. Para eso, igual que Jesús debo:

1. Estar consciente de mi misión en la tierra.

2. Ser un celoso defensor de mis metas y saber qué es lo que puede apartarme de mi camino.

3. Cultivar al máximo mi fidelidad a la obra del Reino de los Cielos y poner todo el empeño en sacrificar lo que sea para alcanzar mis objetivos en la vida.

4. Contar con la ayuda del Señor, implorar siempre su bendición, entregarme a El con todo mi ser.

5. Unirme a personas que como yo tengan aspiraciones parecidas y compartir conocimientos, consejos, apoyos de diversa índole.

6. Intentar superarme cada vez más en lo que es de mi competencia con la dedicación, estudio, perfección de habilidades, buscando crecer cada vez más.

Y por supuesto, cuando veo que hay algo que me quiere apartar del camino de superación emprendido, gritar con todo mi ser “!apártate de mi Satanás!”, e implorar la fuerza del Señor con quien en verdad somos invencibles. Amén.

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<>Artículo publicado en dos partes, el  25  de diciembre  de 2010   y el 1 de enero de 2011 en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

A programarse para triunfar

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Un mensaje al Corazón.  El mensaje y la opinión del Obispo Auxiliar de San Pedro Sula,  Monseñor…

Rómulo Emiliani

Lo que le voy a decir puede resultar muy simple, pero qué efectivo es. Así como se programa una computadora, puede hacer igual con su mente, salvo que usted es más perfecto y complicado que cualquier invento tecnológico. Pero aún así, le digo que funciona.

 

Si simplemente al levantarse por la mañana, usted comienza a pensar en cosas buenas, a creer que será un día positivo, a repetirse frases como “El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace reposar, me conduce a fuentes tranquilas y recrea mis fuerzas”, Salmo 23,1-3, o “estoy en las manos de Dios”, o “con Dios soy invencible”, o cualquier otra frase positiva y pone música de fondo y hace un poco de ejercicio, no dando pie a escuchar tan temprano malas noticias de los medios de comunicación, usted tendrá un día mucho mejor que haciendo lo contrario.

 

En la lectura de los Salmos, en los que son alabanzas y acciones de gracias, tiene un arsenal de frases positivas que puede ir aprendiendo. Es tan importante comenzar bien la mañana, porque determina en parte el ritmo del día. El subconsciente es un depósito que al igual que una computadora depende de los datos que usted coloque.

 

Este misterioso espacio de nuestro yo interior no va a distinguir entre los datos buenos y malos, falsos y verdaderos, sino que obedecerá a la información que usted le dé. No coloque en sus “archivos” pensamientos de odio, pesimismo, fatalismo, morbosidad, dudas, porque al procesar la información le irá haciendo pensar durante el día en eso que recibió.

 

Si al acostarse la noche anterior, ya usted de manera inteligente, colocó pensamientos de fe, de amor, de esperanza y visualizó su vida entregada al Señor, como viéndolo en su imaginación que lo abraza a usted, que lo recibe y que le dice, “no te preocupes hijo mío, que estoy contigo”, y usted se siente de verdad “en manos de Dios” y al levantarse también dirige su mente a El y a repetir frases llenas de fe, le aseguro, que así como piensa, así se comportará y el día le saldrá mucho mejor. No digo con menos problemas, pero sí con una actitud de triunfador, con optimismo, con valentía, con paciencia y mucha paz.

 

También quiero decirle que así como los pensamientos generan las palabras, éstas generan pensamientos y tienen mucho poder. Si nuestro lenguaje es pesimista y nos reunimos con personas que continuamente dicen que: “nada se puede hacer”, que “estamos de mal en peor”, “vamos hacia un desastre y nadie nos saca de esto” y ponemos ejemplos de cosas macabras, esto condicionará nuestra mente y nos lanzará hacia una actitud derrotista y a la larga hacia una depresión. Claro que hay que ser realista y no esconder los problemas sociales y analizarlos y ver qué podemos hacer para enfrentarnos a ellos. Pero si continuamente este es nuestro lenguaje, nos convertirá en cínicos pesimistas y críticos estériles.
Cuidado con nuestras conversaciones. Intentemos pronunciar frases positivas llenas de fe, infundir un estado de ánimo bueno y mantener una postura valiente de que “sí se puede” y “con Dios triunfaremos”.

 

Debo también insistirle que en esta cultura del “ruido”, donde todo entra por los ojos y los oídos, se nos está arrancando el gusto por el silencio, la soledad, y se nos tiene lanzados hacia fuera de nuestro ser, bebiendo de cualquier charco de aguas infectadas, desde los últimos desastres de las vidas privadas de actores y cantantes, pasando por canciones y películas indecentes, hasta el bombardeo de la publicidad en todos los medios de comunicación, que nos lanzan a un consumismo descontrolado.

 

Hay que hacer silencio, estar solos un rato diariamente, poner nuestra mente en orden, hacer oración, buscar al Señor en lo más profundo de nuestro ser, sabiendo que con El limpiaremos nuestra alma de lo negativo y seremos invencibles.

 

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<>Artículo publicado en dos entregas,  el  11  y el 18  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¡Oh Dios mío!

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Un mensaje al corazón.  La opinión del Arzobispo Auxiliar de San Pedro Sula,  Monseñor …

Rómulo Emiliani, cmf. 

Oh Dios mío, Santísima Trinidad, eres tú un solo Dios, la fuente divina de donde mana todo lo viviente, la tierra divina en la que todo nace y crece, el espacio divino en el que todo se mueve, es y existe, el origen divino del que todo viene, el centro divino de la creación en el que todo gravita y la meta divina hacia donde vamos todos.

Tu eres el Uno, el Eterno, el Infinito, el trascendente e inmanente divino, la realidad, la verdad, la relación y el fundamento primero y último de todo lo que es. Todo existe en ti y depende de ti. Tú lo abarcas todo y lo superas todo. Tú eres el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

OH Dios mío y Señor mío. Me rindo ante ti. Soy todo tuyo. Yo estoy en ti y tú estás en mí. Tú y yo somos uno, sin dejar de ser yo criatura. Gracias a tu misericordia y amor yo soy tú sin dejar de ser yo. Sin ti sería nada. Por ti soy hijo tuyo en Cristo Jesús.   OH Dios y mi todo. Maranathá, ven Señor Jesús.

Oh Dios mío, tú estás en todo y lo trasciendes todo.   Tú eres Amor Infinito, Compasión Infinita, Sabiduría Infinita, Paz y Calma infinita, Belleza infinita y Poder Infinito.

Oh Dios mío, Padre, Hijo y Espíritu Santo, gracias por la vida, por tu amor, por el perdón, porque nos salvas, nos resucitas y nos divinizas.   Gracias porque nos haces uno contigo.   Gracias porque soy hijo tuyo Oh Padre, hermano tuyo Oh Jesucristo, templo tuyo Oh Espíritu Santo, miembro del Cuerpo de Cristo en la historia. Gracias porque nos has redimido por la preciosa sangre de Jesucristo.   Gracias porque me haces uno contigo y con todo lo que existe.   Gracias por ayudarme a ser constructor de un mundo nuevo, del Reino de Dios en la tierra.

Gloria a ti Padre Dios creador, Existencia eterna y absoluta. Gloria a ti, Cristo Dios revelador, Conciencia eterna y absoluta. Gloria a ti, Espíritu Santo, Dios consolador, Gozo eterno y absoluto. Existencia eterna, Consciente y Gozosa, gloria a ti. ¡Gloria a Ti!, Dios que te manifiestas a toda la humanidad con diferentes nombres y en diferentes culturas, siendo el mismo ahora y siempre. Fuente Divina, Luz Divina, Origen, Centro y Meta Divina, Gloria a Ti. Amor Infinito, Compasión Infinita, Sabiduría Infinita, Paz y Calma infinita, Belleza y Poder infinito, ¡Gloria a ti!

Tú el Uno y Trino, El Eterno, El Infinito, El Trascendente, El Absoluto, El Misericordioso y Amoroso, ¡Gloria a Ti!  La Realidad Absoluta, la Verdad Absoluta, El Fundamento último y Absoluto, ¡Gloria a ti! El Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, OH mi Dios, Absoluto Gozo Supremo, ¡Gloria a ti!  Gloria a ti Señor que te me manifiestas en todo y lo trasciendes todo.  Gloria a ti “mi Dios y mi todo”, que sigues expandiendo el universo como un reflejo pálido de tu grandeza infinita. Es ese universo de los soles y galaxias, de las constelaciones y agujeros negros, de la danza cósmica de estrellas que en millones de años luz de distancia se mandan mensajes de luces tan variadas y que se escapan a toda imaginación humana. 

Eres el Dios que se contempla en la dulce mirada de una niña pobre de ojos grandes y negros que juega con una muñeca regalada de otra niña que todo lo tiene.   Eres el Dios Padre que se goza contemplando la inocente belleza de esa niña que en su corazón tierno juega a mamá peinando la muñeca, añorando para la abuelita con quien vive después de ser abandonada por su madre, una casita donde no haya goteras y no tenga paredes de cartón y de débil adobe y una camita con colchón de verdad, porque la estera en que duerme le hace doler la espalda,   porque el piso está duro y casi siempre húmedo.

Gloria a ti Señor porque aunque ella no se dé cuenta del abrazo infinito de Padre que le das, tu corazón sufre al ver que los hombres ingratos y perversos, edifican estructuras malignas de marginación y miseria, que hacen que muchas niñas y niños no tengan ni papá, comida, escuela y libros, ni un futuro digno de hijos tan excelsos de Dios tan Soberano.

Gloria a ti, porque aunque la maldad continúe y esa niña llegue a mujer maltratada y olvidada y no tenga justicia en la tierra, tu amor infinito de Padre la recibirá en el cielo para siempre donde gozará plenamente de tu gozo eterno.   Y esto no sirva de fatuo consuelo para no labrar en la tierra el Reino de los Cielos, sino que nos calme el dolor en el alma al ver tanta tragedia y nos anime a seguir trabajando por un nuevo mundo, donde la justicia y el amor triunfarán, porque contigo somos invencibles, amén.

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<>Artículo publicado en dos partes,  el  27  de noviembre  y el 4 de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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