El precio de una prostiputa

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…


GERALDINE EMILIANI

Se dice que hay una diferencia entre la prostituta y la puta: la prostituta hace su oficio por dinero con ausencia de placer; la puta lo hace por placer y lo convierte en su estilo de vida.   La prostiputa mantiene relaciones sexuales a cambio de una remuneración económica con o sin placer. En mis comienzos como psicóloga clínica llegó a la consulta esta señora preocupada y triste en su relación con su único hijo de padre desconocido producto de su trabajo cuyo oficio era vender su cuerpo para su subsistencia y la de su hijo.   Con el pasar de los años logra que su primogénito terminara sus estudios universitarios.   Hoy día, es un reconocido jurista de la localidad y dueño de su propia firma de abogado.   Al enterarse del oficio de su madre sufrió muchísimo y entró en una franca depresión. Fueron muchos meses de sesiones terapéuticas tanto para él como para su progenitora para encontrar ese alivio psicológico producto de esa carga emocional entre ambos.   Hoy día vive ella y gracias a su primogénito en un apartamento muy hermoso en un área de la ciudad y cuidando de sus nietos.   Así como esta historia hay muchas otras cuyos relatos son desgarradores.

 Hay mujeres que tratan sus cuerpos con religiosidad al vestirse y no hablo de que van por la calle vestidas como monjas, solo que al arreglarse lo hacen de manera prudente.   Hay otras que les encanta enseñar lo que tienen de manera libertina. Al fin y al cabo son mujeres. Y, como personas se les debe respeto.

Cabe mencionar la última modalidad de las prostiputas, las llamadas “prepagos” la mayoría vienen de países hermanos con la idea de vender sus vaginas o comercializarse carnalmente cuyos familiares muchas veces desconocen la realidad del trabajo que realizan. Mujeres que guardan silencio para no ser deportadas. Niñas mujeres nacionales y extranjeras explotadas por desgracias del destino, mal remuneradas, acosadas, violentadas y que se sienten la escoria de una sociedad hipócrita y de doble moral. Las más apreciadas -por decirlo así- son las dedicadas al turismo sexual que no deja de ser un negocio lucrativo tanto en mi país como en muchísimos otros.

¿Destino, casualidad, enfermedad, sinverguenzura? No nos demos a la tarea de juzgar sin antes conocer la realidad de cada una de estas mujeres y hombres dedicados a este oficio y que desde antes de la pubertad, son sus propios familiares que los promueven en un negocio que no deja de ser rentable y que perjudica desde una edad temprana su salud mental.

Al publicar este artículo, “La marcha de las putas” habrá recorrido algunas calles de mi país. El objetivo de esta convocatoria es reivindicar el derecho de las mujeres a vestir como les parezca sin necesidad de que se les agreda o falte el respeto en las calles. Estoy de acuerdo. Pero señores, ¿en que país vivimos?

Vivimos en el país que tiene como distintivo la doble moral, la hipocresía y, el morbo y la violencia son un emblema, un comportamiento, una característica. Vestida o no, a la mujer no se le respeta. Nada más piensa en el hombre que se masturba mentalmente con solo ver unas tetas al descubierto. Los atributos de la mujer, atraen, llaman la atención. Y, el hombre se siente hombre si fija su mirada y más aún si llega a tener contacto con el cuerpo de la mujer que los exhibe y, si lo hace de manera seductora, está de más explicarlo. Y, con unos tragos encima, se convierte en presa fácil para los famélicos sexuales. Además, te las encuentras que si no enseñan, no consiguen al hombre de sus vidas o que su oficio como prostiputa, no es cumplido.

Y, les digo algo, son las propias mujeres las que más critican a las mujeres y mucho más si es sobre la belleza de sus atributos. Te encuentras también a aquellos padres y madres cuyos regalos de quince años son el aumento de los glúteos y los senos de sus hijas.    Esa es la moda y la que no está de moda, es considerada la patita fea de su círculo de amistades.

Vaya usted a un coctel, a una boda, en fin, a cualquier lugar de fiesta o entretenimiento, hasta las más pasaditas de edad, madres de adolescentes, te las encuentras junto a su consorte, con las tetas afuera y los amigos de sus esposos babeándose con la idea de disfrutar de un momento de locura sexual.

Bastante hace un hombre al no dejar que sus ojos se fijen en los atributos de la mujer ajena.A la mujer no se le da el sitial que se merece, ni como madre, esposa, ni asalariada. El respeto hacia la mujer se logra cuando ese niño y esa niña se les enseñe desde pequeños a respetar a su madre, vestida o no.

Cuando el hombre respete a su pareja. Cuando se le enseñe a ese adolescente que a la mujer vestida, semivestida o no, hay que respetarla como persona. Cuando se les eduque en materia sexual. Cuando algunos medios impresos y televisivos no saquen en poses provocativas a mujeres que por un par de dólares se dejan manipular.

Me pregunto como sería para esos medios, una semana de ganancias sin mostrar a estas mujeres como lo hacen. Estoy segura que con estas recomendaciones, jamás se convocaría a una marcha de putas.

geraldinemiliani@gmail.com

Este artículo se publicó el 27 de octubre  de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Hace más de 2000 años: nacimiento y resurrección

La opinión del Empresario…

JUAN RAMÓN MORALES
juramor777@hotmail.com

Hace dos mil años, se produjeron los acontecimientos más importantes que registra la historia humana: Nacimiento, muerte y resurrección de Jesús.

Una estrella guió el camino, para así adorar al unigénito de Dios Padre. Nació en un pesebre, con la mayor humildad, diciéndole al mundo con cuanta humildad debemos vivir. Sus calentadores eran: un buey y un asno; y su castillo, apenas el portal que encontraron.

El nacimiento de Jesús separó la historia en dos épocas: A. de C. y D. de C. nadie antes separó la historia de la Humanidad en dos épocas como ocurrió, hecho este que ha tenido origen divino incuestionable, negado por nihilistas, hebreos y ateos. La separación de dos épocas humanas confirma definitivamente el advenimiento del Hijo de Dios.

Muchos fueron los profetas que habitaron la Tierra, todos han sido voceros de la voluntad de Dios, como lo fue también Jesús, con la diferencia de que Jesús, Hijo de Dios, es el Dios mismo y quien marcó verdaderas pautas.

Jesús vivió y murió haciendo del amor su primerísima bandera de lucha y de ejemplo. En torno a estos hechos, cabe una pregunta: ¿El hombre ha seguido las enseñanzas del Redentor?, definitivamente no.

Las luchas intestinas que se han dado en el mundo y las dos conflagraciones mundiales han puesto de manifiesto el camino equivocado por el que ha caminado la Humanidad.

El ego, las mezquindades, las ambiciones desmedidas para lograr el poder son ejemplos fehacientes de la ruina humana que mina al hombre en las profundidades de su conciencia.

La descomposición social, la desintegración de los hogares, la pésima distribución de la riqueza, todos estos ingredientes al margen de las enseñanzas de Jesús, están contribuyendo a la violencia intrafamiliar, la violencia en los diferentes escenarios de la vida humana. ¡Qué lástima!

En un par de meses, estaremos conmemorando la Semana Mayor y celebrando el día de la resurrección de Jesús, el día en que Jesús venció a la muerte, para demostrar al mundo su omnímodo poder.

Uno de los propósitos indiscutibles de la presencia de Jesús en la Tierra, fue para que la Humanidad confirmara que el Dios invisible, sí existe y que vino al mundo para reafirmar su existencia y se inmoló para el perdón de nuestros pecados.

En una oportunidad conversaba con un amigo, al margen de creencias religiosa, le expresé: ‘Han habido manifestaciones divinas, entre las cuales, la que te citaré, no admite réplica alguna. Una campesina, ignorante, no leía y menos escribía, pero su conducta ejemplar le valió ser merecedora de revelaciones divinas, así las cosas, se convirtió en la mujer que comandó ejércitos y ganó grandes batallas dando a Francia unidad sin precedentes, expulsando a los ingleses hace menos de 600 años. Esta campesina ignorante, fue nada menos que Juana de Arco’. ¿Puede, sin que medien hechos divinos, convertirse cualquiera mujer ignorante en lo que se convirtió Juana de Arco? Estoy con vencido que no. Así son las cosas.

Este artículo se publicó el 7 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Huir o renunciar

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

DEMETRIO OLACIREGUI Q   –
d_olaciregui@hotmail.com

Lo que rechazó durante meses ahora lo busca desesperado como una tabla de salvación para aferrarse al poder. El primer ministro italiano Silvio Berlusconi pidió el lunes la colaboración de la oposición para superar lo que ha sido su criatura: la peor crisis política, institucional, social, económica y moral de la postguerra. El llamado de Berlusconi llegó a destiempo y ha sido interpretado por la oposición como propaganda de pésima calidad. Se produjo en momentos en que el jefe del gobierno italiano –incapaz de llegar al final de su mandato en el 2013– ha perdido toda credibilidad y se enfrenta a la disyuntiva de renunciar para enfrentar la justicia o escapar del país.

En Italia, como alternativa, se está conformando una cruzada con las fuerzas políticas y sociales ante una verdadera emergencia democrática que asfixia al país. La sociedad italiana no es un burdel, debe recuperar la dignidad devastada y sanear el ambiente ante el tóxico inoculado por el primer ministro.

De acuerdo a medios de prensa e investigaciones judiciales Berlusconi entró en la política hace 17 años para evitar ser condenado por sus vínculos con la mafia siciliana y para multiplicar su fortuna. Con Berlusconi se inauguró en Italia la era del empresario que manipula la política para sus fines, que compra conciencias, partidos políticos, medios de comunicación y que atemoriza y chantajea a sus oponentes.

Italia ha asistido en todo ese tiempo a la concentración sin precedentes del poder en manos de un solo hombre y a una confusión total entre lo privado y lo público. Sus dos primeros gobiernos erosionaron las instituciones democráticas, acabaron envueltos en una corrupción desenfrenada, conflicto de intereses y los vicios de un personaje con delirios de emperador. Berlusconi tiene el insuperable registro de ser el político italiano más juzgado de la historia con 16 juicios, cuatro en curso, tres absoluciones y nueve salvados por indultos o leyes hechas a su medida.

Lo que se desconocía era su etapa de sultán, desnudada después de su tercera asunción al poder en mayo del 2008, con un harén pagado en buena parte con dineros del fisco. Harta de ser humillada en público su esposa Verónica Lario, le pidió el divorcio en el 2009 y lo acusó de maniático sexual y de frecuentar menores de edad. Lo demás ha sido la madre de todos los escándalos y de todas las investigaciones judiciales.

Los fiscales de Milán le han puesto el apodo de ‘El Sultán de Arcore’, en referencia a la lujosa residencia donde escenificaba sus orgías. Descubrieron un edificio, construido por Berlusconi con dineros que se sospechan ilícitos, en el que residían 14 jovencitas que conformaban parte de su harén.

El voluminoso expediente de los fiscales incluye vídeos, fotografías, grabaciones de conversaciones telefónicas y declaraciones de testigos directos que pre-figuran la culpabilidad de Berlusconi. Lo más escandaloso han sido las revelaciones de sus relaciones con una menor de edad marroquí a la que ofreció $5.5 millones para comprar su silencio, a parte de $600 mil entregados en efectivo, según información que reposa en el expediente. En cuestión de meses Berlusconi regaló $3.5 millones en efectivo y joyas a sus amantes, algunas de las cuales fueron nombradas en puestos públicos.

Los fiscales de Milán, con Ilda Boccassini al frente –la fiscal más prestigiosa de Italia y la que ha dedicado la mitad de sus 30 años de vida profesional a documentar los nexos de Berlusconi con la mafia– están convencidos de que tienen las pruebas plenas para acusar al primer ministro de prostitución de menores y abuso de poder en el ejercicio del cargo. Esas acusaciones pueden significarle 15 años de cárcel.

Se ha comprobado que Berlusconi sabía que estaba consumando relaciones sexuales con menores de edad por cuyos favores pagaba directamente o a través de proxenetas. Los fiscales descubrieron una cuenta bancaria secreta a través de la cual Berlusconi pagaba algunas jovencitas que asistían a las orgías en sus diferentes residencias. Los fiscales luchan a brazo partido contra el enorme aparato político y abogados de un personaje que redujo el papel de las mujeres a meros cuerpos que manipula y luego desecha como un cadáver.

Los analistas opinan que se está cayendo por donde nunca habría pensado que lo haría.   Es una revuelta de palacio, pero de la parte más escondida e inaccesible: el harén. El peligro no estaba afuera, no eran los jueces ni los tribunales. Estaba en casa. Eran las mujeres explotadas y degradadas por Belusconi.

 

Este artículo se publicó el  3  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Mujer, creación de Dios

Un mensaje al Corazón.  El mensaje, el consejo y la opinión del Obispo Auxiliar de San Pedro Sula,  Monseñor…

Rómulo Emiliani

Dios creo al hombre y a la mujer iguales en dignidad; diferentes a nivel biológico y psicológico, pero complementarios. Por ser creación de Dios, la mujer no es inferior al varón. Pero desde el principio, en la Biblia y todo el contexto ambiental de oriente, vemos una marcada diferencia en los papeles sociales, donde la mujer ha sido tratada como un ser de inferior categoría.

Jesús de Nazaret siempre trató con respeto y admiración a las mujeres. La figura femenina, tanto de María como de otras mujeres que Cristo trato, tiene un porte, una elegancia y un respeto. Aún María Magdalena, la de los siete demonios, se convirtió en una mujer maravillosa, quien tuvo el honor de ser la primera persona a la que Cristo se apareció al resucitar.

María Santísima, la Madre de Jesús, alcanzó un grado superlativo de santidad, más que cualquier otro ser humano, siendo declarada por la Iglesia pura e inmaculada, aún en su concepción. Ella es la mas digna y ejemplar, la más perfecta en su ternura, fortaleza, agudeza y profundidad, en su fe y aceptación del plan de Dios. María es el ejemplo total de una persona perfecta.

En la historia hay muchos ejemplos concretos, y tantos otros anónimos, en los que se destacan mujeres ejemplares, personalidades maravillosas y únicas. Pero en muchas culturas primitivas, se tenía a la mujer como un ser totalmente inferior y aún en la edad media la mujer era un ser de segunda categoría.   En los años de su historia, la Iglesia Católica ha defendido la integridad, dignidad y santidad de la mujer. En ella han nacido innumerables mujeres realmente santas, que gracias a vivir en Gracia de Dios han llegado a la cúspide del desarrollo espiritual y humano. El Señor creó a la mujer para que complementara al varón y ambos se perfeccionaran. La dotó con una energía y vitalidad única, una sensibilidad muy especial, emociones y sentimientos más profundos y desarrollados, más feminizados, una ternura muy especial, una intuición aguda y una potencia anímica más desarrollada. Para que el mundo sea más perfecto, el hombre y la mujer deben complementarse, y unidos lograrán hacer de este mundo el que Dios quiere.

¿Qué ha pasado a la humanidad; qué gran error histórico hemos cometido, qué tragedia tan espantosa hemos permitido que ocurra por mantener prejuicios tan descabellados en contra de las mujeres? ¿Cómo es posible que en este siglo,   hasta hace unas décadas, en muchos países las mujeres no podían ni votar? Desgraciadamente, también en nuestra cultura latinoamericana se han pisoteado muchísimo los derechos de las mujeres.

Las sociedades machistas como la nuestra han causado mucho daño porque la mujer muchas veces es vista como una esclava, un objeto sexual o alguien simplemente inferior.

 

<>Artículo publicado el  5 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Lavando en Navidad

La opinión de la Abogada, Feminista y Escritora …

HAYDÉE MÉNDEZ ILLUECA
mendespino@gmail.com

Ninguna mujer que vea los adornos de Navidad que han puesto en el centro de la vía Argentina puede dejar de sentirse indignada, al ver un Santa Claus sentado sobre un regalo, saludando feliz a la gente, mientras que su esposa, la Señora Claus, ¡está frente a él, lavando ropa y sin un brazo!  ¿Qué clase de mensaje enviamos a nuestros jóvenes y a los maltratadores que cada día matan a más mujeres panameñas? Este mensaje reafirma el estereotipo de la mujer fuera del ámbito público, en casa y dedicada a oficios domésticos.

Parece que se han tomado muy en serio las palabras de B-16, quien dijo a las mujeres, con ocasión del Día Internacional de la No Violencia contra la mujer: ‘Den gracias por las lavadoras de ropa’. Y fue más lejos al decir que ‘Este humilde instrumento doméstico ha hecho más por el movimiento de liberación de las mujeres que la píldora anticonceptiva’.    Lo malo es que a la señora Claus no la veo introduciendo ropa en una lavadora, sino tratando de lavar a mano sin un brazo.

Y todavía durante la plegaria del Angelus el Papa se atreve a desear que ‘las mujeres sean cada día más respetadas y valoradas’.   Sigue metiendo tanto la pata, que ya se está pareciendo a nuestro don Bosco.    Según WikiLeaks, invitó a los anglicanos que se oponen al sacerdocio femenino a convertirse al catolicismo, provocando la peor crisis en 150 años entre la Iglesia Anglicana y la Católica, y echando por la borda décadas de diálogo ecuménico.

En el Siglo XXI, que muchos llaman ‘El siglo de las Mujeres’, ningún país del mundo ha alcanzado todavía una completa igualdad para las mujeres. ¡Y todavía fomentamos la discriminación, representando a la mujer en plena vía Argentina como una ¡lavandera discapacitada!  ¿Será una boscada?

 

<> Este artículo se publicó el 14 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

La Red de la Ternura

La opinión del Sociólogo,  Educador  y  Escritor…

Raúl Leis R.

raulleisr.hotmail.com

Olonadili en la tradición kuna vino de las estrellas. Ella les enseñó a cantar a los niños, a hacer versos y darles tonos a sus canciones, a educarlos con el canto, a sentir más profundamente el dolor y la alegría de los demás y el propio dolor. La esperanza que brotaba de Olonadili fue una red fuerte, la canción valiente para proteger a la comunidad. La luz de Olonadili hizo y hace crecer con fuerza, las semillas del bien en la gente.   Toda mujer lleva en su interior a una Olonadili ¿Qué sería de nosotros sin ellas, esposas, compañeras, madres? Confieso que para muchos no les es fácil verlas como iguales al varón. A veces es más fácil dejarse llevar y decir que ellas valen menos que los hombres porque son diferentes. Es que confundimos ser hombres con ser machistas.

Olonadili lo decía claramente en su canto: Somos como las flores junto a los ríos que hacen fuertes las raíces de los árboles, que hace más fértiles a la tierra. No podemos estar sometidas a los hombres, somos sus compañeras, Paba Nana (dios) nos hizo así. Olonadili vino vestida de telas de algodón que ella misma tejía y trajo la mola, su perfume era de flores. Enseño a cuidar las casas, la atención y defensa de los niños, las labores manuales y la educación de las madres y abuelas.

Y ahí están los niños, Paba y Nana son los dueños de los niños y nosotros los cuidamos, no podemos abusar de ellos. Hay que alzarlos de la cintura no de los bracitos, hay que alimentarlos, mecerlos en la hamaca y dormirlos con la manera de cantar que enseñó Olonadili, y decirles “ojalá fuera tu camino lleno de flores y recto hacia arriba”. Enseñarles a vivir como hombres y mujeres, y a no morir como animalitos.

¿Cuántos niños andan en las calles de la ciudad buscando comida en los tinacos, arriesgando su vida en los semáforos para vender chucherías, abandonados de sus padres y madres, durmiendo en callejones o prostituyéndose? ¿Cuantos niños ven a sus madres golpeadas por sus maridos? ¿Cuantos niños y niñas son atacados, insultados o se abusa de ellos, marcándolos para toda la vida? ¿Cómo es posible que haya gente que no se le revuelvan las entrañas cuando ven estas cosas?

Paba y Nana enviaron a Olonadili para envolvernos en una red delicada pero muy dura, para protegernos a todos. Es la red de la ternura que nos enseñó la muchacha que vino de los luceros. Es la capacidad de expresar los sentimientos y la necesaria justicia. ¿Cuantas veces rompemos esta red? ¿Cuantas veces la hacemos pedazos con la indiferencia y el egoísmo? La red se teje día a día, y si uno se descuida se deshilacha. Es una red que nos debe envolver a todos, pero también tener sus hilos dentro de cada uno de nosotros. No es fácil. Por eso en esos momentos muy difíciles de la vida, busca los luceros, aunque sea de día, y cuando aparezca en tus pensamientos y sentimientos tu madre, tu mujer, tu amiga, tu compañera, tus hijas, recuerda a las mujeres y sus derechos, a Olonadili, y permite que las estrellas brillen en tus ojos.

 

<>Artículo publicado el  8  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Rol histórico de la mujer panameña

La opinión del Empresario….

JUAN RAMÓN MORALES
juramor777@hotmail.com

En otras oportunidades me he referido al rol histórico de la mujer panameña. Hoy más que nunca es oportuno el momento, porque las corrientes sociales la llevan al centro universal de nuestro país, dadas sus ejecutorias y más que ello, al empeño de superación que tienen; basta ingresar a los claustros universitarios para ver el porcentaje inmensamente grande de la mujer universitaria.

La mujer panameña, ejemplo de sabiduría y abnegación, ha dejado en la vera del camino ejemplos que perdurarán en el tiempo por su sabiduría, en donde la culminación de su apostolado maternal ha hecho posible gracias a sus enseñanzas, la presencia de hombres y mujeres de valía, que están rindiendo frutos en nuestro terruño.

Dicho lo anterior, veremos que de aquella única faena del quehacer hogareño en donde sembró para la eternidad, para cosechar, ayer, hoy y mañana, surgiendo la presencia de mujeres ubérrimas como lo fueron: Rufina Alfaro con su extraordinario primer grito en la Villa de Los Santos; como encontramos a Gumersinda Páez, en la tribuna parlamentaria, en la época de oro de nuestro hemiciclo legislativo; doña Clara González de Behringer, que culmina su vida con la creación del Tribunal de Menores; qué decir de la educadora Sara Sotillo, que vuelca su inteligencia y su valor en los movimientos magisteriales, sin que lo fuera menos en materia educacional, —antes de la masificación y destrucción de la educación—; de Enriqueta Morales Bermúdez, cuya vida al servicio de la Cruz Roja de Panamá, por más de tres décadas, dio brillo en la época de oro a dicha institución; de María Olimpia de Obaldía, nuestra alondra chiricana, que pobló con hermosísimas poesías el universo panameño; de Edda Miranda Morales de Vega, creadora de Granja de Menores en Carriquí, quien dio también parte de su vida al Tribunal de Menores en forma eximia.

En las letras panameñas existe todo una pléyade en la literatura, mencionaré tan solo a la Dra. Rosa Britton, cuyas novelas han hecho historia y es baluarte en las ciencias médicas, y tantas otras que escapan a mi mente y que son gloria inmensa de nuestra patria istmeña.

El mundo se desarrolla en un ambiente difícil, en el campo económico, social y político, pero allí viene una oleada de mujeres que brillarán con luz propia en el firmamento de nuestro bello istmo y saldrán a la saga con una nueva visión y misión para enrumbar a Panamá por caminos del orden y progreso.

En el campo político, se ha dicho, que detrás de cada hombre está una mujer, yo me atrevería a decir que por delante de cada hombre está una madre.

Bastaría recordar aquel pasaje de Jesús en las bodas de Caná, cuando después de haberle dicho a su Madre: ‘mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros?’, su Madre le dijo a los sirvientes, ‘hagan lo que Él les dice’, pero se hizo lo que María sugirió, los cántaros rebosaron en vino. Así son las cosas.

 

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<> Este artículo se publicó 13  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Mujer y madre panameña

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

 

GERALDINE EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

ERES LO QUE ERES. No pretendas ser ‘otra cosa’. ¿Por qué has de ‘hacerte ajena’? Si eres, por creación de Dios, un ser ‘único’ y ‘original’. Los valores internos como: paz, armonía, sensibilidad, plenitud, y amor son objeto de tu inspiración, de tu intimidad, no son algo que tengas que conquistar. Son algo que posees, es el potencial esencial de tu ser, y que has de desarrollar, expresar y llevar en cada instante de tu vida.

A la hija, esposa, madre y mujer, a la madre—soltera, a la que sueña y piensa, a la que trabaja sin descanso, a la mujer y madre maltratada que tiene su alma lesionada, a la que por necesidad vende su esclavizado cuerpo, a la que sufre por el hijo descarriado, a la que se ilusionó y no pudo ser madre, a la que adoptó y crió como si fuera el nacido de sus entrañas, a la que defendió la vida de su hijo al decirle ‘no’ al aborto, a la que no se recobra por el hijo que perdió la vida, a la que se siente impotente ante la pobreza, la injusticia social y por la falta de una buena educación, a la mujer y madre con discapacidad, a la mujer y madre que perdona: tú aportas un valor único como pilar de familia y salvaguarda de la Patria que te vio nacer y a la que perteneces. Tienes el valor de la maternidad, el valor de la generosidad, el valor de la fraternidad, el valor de la sensibilidad y el valor del servicio por los demás. Lucha por tu dignidad y autoestima, porque después de todo, para nadie en el mundo eres tan importante como lo eres para ti misma.

Mujer y madre panameña, el mundo es tuyo, arráncale la porción que por derecho te corresponde, mira la vida con amor y optimismo en beneficio de los que amas, pero más que todo por ti, y recuerda que el mundo no sería el mismo sin ti.

A la mujer y madre panameña apasionada que sueña, pide, grita, gime y llora, porque se sabe bella, porque le arrebataron sus sueños de mujer, porque no la dejaron ser, porque no la dejaron crecer, porque no la dejaron madurar, porque no la dejaron realizar sus más caros anhelos, porque le coartaron toda la posibilidad de ascensión y la dejaron allí, mutilada y abandonada en un rincón de su tierno corazón, como una muñeca rota, con su zapatito de cristal perdido, como una cenicienta esperando que llegue el príncipe azul de sus sueños de toda la vida.

¿Y en qué cosas sueñan las mujeres y madres panameñas? Algunas intrépidas, sueñan con tomar toda el agua del océano con sus dos manos, otras sueñan con volar a la luna, otras sueñan con atrapar todo el aire y el viento en un solo suspiro, otras le apuestan a una sonrisa, y se sienten capaces de enterrar el alma de su amado, en su alma propia a través de un solo beso.

Y otras mujeres y madres panameñas más ambiciosas, sueñan con castillos en el aire, se sienten Reinas, Guerreras y Diosas de la más sutil sensualidad, seductoras por convicción, regalonas por devoción y doctoras del alma por su corazón.

Mujer y madre panameña cada alma viviente ha tenido o tendrá que tener alguna experiencia dolorosa y precisamente es a través de las experiencias dolorosas como vas desarrollando tu personalidad y conquistando un corazón grande para amar.

Si aún no eres madre, recuerda que muy posiblemente un día tú misma lo serás también, llegará el día que entregues todo por tus hijos, y así como quisieras que ellos lo aprecien y valoren, tu madre también lo merece. Enséñales a que amen a la tuya, porque ella te dio la vida, porque eres lo que eres gracias a ella. Ahora tú eres portadora de ese amor que su vida te dio, tú también entrega amor como solo una madre puede dar. Cuando los años empiecen a cobrar factura al cuerpo de tu madre es cuando más paciencia deberás tener con ella, te contará muchas veces los recuerdos que tiene, y deberás escucharla como si fuese la primera vez que te los cuenta. Ahora eres tú quien debe protegerla, amarla y valorarla.

Mujer y madre panameña, recuerda siempre que tu dignidad y valor no proceden de lo material que te rodea, de la belleza que tengas, de lo popular que seas o de lo alto que hayas llegado en tu carrera. Tu fuente es divina, eterna, hinchada de amor; y, recuerda siempre que eres hija de Dios y solo por eso ¡TÚ VALES!

 

<> Este artículo se publicó el 8 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Nadie dijo que fuera fácil

Es en ese preciso momento cuando te diste cuenta de que ya nunca, nunca más, volverías a ser la misma mujer.   La opinión de….

 

MÓNICA MIGUEL FRANCO
monicamiguelfranco@hotmail.com
Te sientas un momento y tratas de recordar. No han pasado tantos años, parece que fue ayer cuando lo supiste. Era una sensación extraña, durante meses no sientes nada, a pesar de que todo el mundo te dice que deberías hacerlo.

Y de pronto, un día, sin aviso previo, ocurrió y entonces, todo fue mucho peor. Porque ya no pudiste parar las sensaciones, y te sentías rara, violada desde dentro. Poseída por un ser que reclama para sí un espacio sin contar con nadie, sin importarle a costa de qué lo exige.

Y allí estabas tú, como una vaca holandesa, caminando con los pies embutidos en unos zapatos tres tallas mayores y marcando las diez y diez. Comiendo a horas intempestivas. Llorando todas las noches de puro sueño y sin poder dormir porque, justo cuando te desplomabas en la cama casi sin aliento, algo decidía que era la mejor hora para practicar kickboxing.

Te mirabas en el espejo y no te reconocías a ti misma, esa cara como una batea, ese cabello que de pronto tenía vida propia y no se dejaba manejar, ese cuerpo que no era el tuyo. Te dicen que debes sentirte sexy, pero en realidad lo único que te sentías era gorda, te dicen que brillas y tú solo puedes pensar en que mueres de calor.

Por si todo esto no fuera suficiente, la gente comienza a tocarte, así, sin más, completos desconocidos que en la cola del cine, en el supermercado, son atacados por una locura colectiva y comienzan a sobarte sin pedir permiso; las primeras veces tratas de manejar la situación con diplomacia, un pasito para atrás, un pequeño gesto de desagrado, pero cuando llevas cuatro sobijos en una mañana a nadie puede extrañarle el manotazo y las cajas destempladas.

Como si no tuvieras suficiente con la previsión de lo que se te viene encima aún tienes que oír consejos y estupideces: no cruces las piernas, no mires la Luna, no te levantes de repente, no te bañes en la playa, no cargues tu cartera… Muchos días quisieras salir huyendo y dejar atrás ese peso que, al fin y al cabo, no eres tú.

De pronto, sin previo aviso, algo se retuerce dentro de ti, sientes un chasquido y un calor intenso que te traspasa de parte a parte. El miedo se te clava en las entrañas. Ahora, al pasar el tiempo, recuerdas que fue, en ese momento, justo en ese momento, cuando la naturaleza tomó el timón y supiste que debías dejar que hiciera su parte. Aceptaste el dolor.

El dolor te acuna y te muestra poco a poco paisajes internos de rara belleza. Como pasajera de un barco misterioso sientes cómo se desliza suave, abriéndose camino lentamente entre escollos, rozando a veces los bajíos con un extraño crujido, en un último desgarrón te sientes dueña de ti misma otra vez, una persona entera.

¿Recuerdas? En ese preciso instante, en esos raros segundos no eras una madre, solo eras de nuevo una mujer feliz de haberte librado de un extraño.

Entonces lo escuchaste, un llanto urgente, una llamada primitiva y atávica. Caíste en cuenta del olor a sangre y del calor del diminuto cuerpo feo, sucio y resbaladizo que tenías cerca.

Es en ese preciso momento cuando te diste cuenta de que ya nunca, nunca más, volverías a ser la misma mujer.

 

<> Este artículo se publicó el 5  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Churras o merinas

Obviamente soy mujer, y hasta este momento de mi vida nunca me he sentido discriminada, acosada, ni intimidada por nadie.   La opinión de….

CHURRAS Y MERINAS. Ambas son razas de ovejas, para aquellos que no tengan mucho conocimiento ovino, ambas son bichos lanudos con cara de idiotas. Así que suele ser fácil confundirlas entre ellas para aquel que no sea un experto, su pastor, o la oveja que las parió. Y eso es lo que estamos haciendo todos, confundir las churras con las merinas. O la velocidad con el atropello. O el culo con las témporas, que tampoco tienen nada que ver. Y así nos va, de mal en peor.

Últimamente veo con más frecuencia reportajes sobre la violencia doméstica y datos referidos a los índices de mujeres maltratadas y asesinadas y a cuantos casos llevamos este año respecto a años anteriores.   Mal está, y debemos apoyar los esfuerzos realizados en esa dirección, nadie puede justificar el abuso y ninguna sociedad civilizada puede permitir que una parte de ella sufra sin poner las medidas adecuadas.   Hasta ahí todos de acuerdo y todos contentos.   Pero (claro, siempre hay un pero) también veo la lucha que tienen un grupillo de mujeres tratando de conquistar hueco político a golpe de doble cromosoma X.   Ahí empieza a torcer la puerca el rabo y no puedo dejar de relacionar ambos hechos en mi cabeza.

Pero el colmo de mi asombro llega cuando escucho a las mujeres decirles a los niños: “A las niñas no se les pega” (generalmente esta frase es pronunciada por la mamá de la susodicha niña, ser angelical que acaba de endiñarle tremendo golpe al niño, quien, en su ingenuidad infantil, lo único que quiere hacer es defenderse, con dientes crujiendo y puño levantado).

Y también me he anonado cuando altas funcionarias, investigadas por delitos de corrupción, tienen el descaro de decir que las persiguen por ser mujeres, cuando en realidad el tufillo a sinvergüenza no se lo quita su perfume “rien de rien”.

Entendámonos, obviamente soy mujer, y hasta este momento de mi vida nunca me he sentido discriminada, acosada, ni intimidada por nadie. He tenido alguna pelea con hombres, que he solucionado a las bravas (de lo cual no me siento orgullosa) pero en la que tampoco esperé que me fueran a tratar suavecito por ser mujer.   Si no me dejan otra salida, la busco.

He llegado a donde he querido, como he querido y con quien he querido. No sé en realidad si he de agradecerle esto a la sociedad o a mis padres, a los cuales jamás los escuché decirme que no podía hacer tal o cual cosa por ser mujer o que tenía que actuar de determinada manera por serlo.   En mi obtusa cabeza no existe un trato de favor para mí por haber nacido sin algo entre las piernas, soy lo que soy y tengo las mismas oportunidades que cualquiera.    Lo que me parece injusto y absurdo es que para compensar siglos de relegación tratemos de imponernos simplemente por que sí. Y exijamos que nos traten diferente por haber nacido hembras.

Tampoco me parece justo que a los hombres de hoy en día los castiguemos por lo que hicieron otros, que cada palo aguante su vela.    Si eres corrupta, a la cárcel, seas mujer u oveja.   Creo que estamos confundiendo igualdad con imposición,   respeto al otro con aguantar lo que nos tiren, apología de la violencia con el derecho a la legítima defensa.

Somos una sociedad que, convencida de la buena voluntad de todos, estamos a merced de los que se quieren aprovechar del resto usando para ello cualquier excusa, y ‘soy mujer’ es una excusa como otra cualquiera para lograr sin esfuerzo lo que se quiere, o para eximirse de la culpa de los propios actos.   Los maltratadores a la cárcel, las abusivas a la cárcel, las corruptas y las ladronas a pagar su pena. Quizás si tratamos a todos y todas por igual empecemos a entender lo que significa igualdad.

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<> Este artículo se publicó el 28 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la   autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/miguel-franco-monica/

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Características y prioridades de género


La opinión de la Arquitecta y Ex Ministro de Estado…


MARIELA   SAGEL
marielasagel@gmail.com

Por años las mujeres hemos cargado con el estigma que nos alocamos en un centro comercial, en una tienda, y que tenemos más ropa y accesorios que los que podemos usar.   Esto puede ser verdad en aquellas que dejan su cuero en los ‘malls’ o para quienes el comprar, sean carteras, ropa o zapatos son, como en alguna ocasión escribió Pilar Calderón en la revista SoHo, los orgasmos  que les son esquivos. Otro paradigma que se asocia con el ser mujer es que hacemos las cosas mal.

En el caso del género masculino, lo que está asociado con su masculinidad en términos de consumismo es el poseer un auto que vaya de acuerdo a su status social. He llegado a escuchar que para algunos, tener un carro o comprar una marca determinada es casi como una extensión de su miembro viril, es decir, una representación fálica de lo que es o cómo quieren que los demás los perciban. El cambiar de auto una y otra vez, para los pudientes, es casi un vicio, siendo esto no una inversión sino un gasto, toda vez que los automóviles, al minuto que salen a la calle, pierden automáticamente un 20% de su valor.

Si bien para las mujeres es muy importante el bienestar de la familia y la mayoría antepone sus deseos a los de los miembros de ésta, algunas veces no pasa así. ¿Cuántas personas se tiran el closet encima para salir, andan con el último grito de la moda —no importa cuánto cueste ni lo bien que les quede—, pero sus casas deslucen, los grifos de sus baños gotean, y los muebles tienen polillas?   Dicen los expertos que uno conoce a las personas y sus prioridades si cuando visitan sus casas se fijan cómo tienen los baños y la cocina. ¿Pero qué tal si algunas personas nunca invitan a sus casas y no sabemos claramente cuáles son sus prioridades en la vida?

En el campo laboral, todavía no hemos superado ni en Panamá, ni en países industrializados, los comentarios sexistas que son frecuentes en las juntas ejecutivas. Es usual escuchar cosas como ‘se fue temprano porque tenía que atender su casa’, refiriéndose a una secretaria, o los todavía más sangrones que le atribuyen a las esposas de los jefes las peores prácticas, algunas veces muy despectivas. Las que presenciamos este tipo de actitudes generalmente protestamos, pero igual, parece que es inherente en la cultura.

Todas estas digresiones vienen a colación porque recientemente estuve en una charla de dos de los más cercanos colaboradores de Michelle Bachelet y a ellos les pregunté si el hecho de haber tenido una mujer presidente había mejorado la participación de la mujer en el campo político y el laboral en Chile, país donde el machismo está muy arraigado. La respuesta de ambos fue que ascendió la participación en el campo laboral de las chilenas un 40%, pero no se conoce que haya variado la política, lo que es una lástima, porque la señora hizo un buen gobierno y enfrentó muchos retos de los que salió airosa.

También las traigo al papel porque me estoy terminando de leer el último libro de Gioconda Belli, la autora nicaragüense irreverente por excelencia, titulado El País de las Mujeres y, detalles más o menos, se trata de un país donde triunfó un partido liderado por mujeres, las que conformaron un gobierno solo de mujeres: mandaron a los hombres a encargarse de las casas, de los hijos y voltearon a todo el mundo al revés. Además, el partido se llama de la Izquierda Erótica, y en chanza les dicen a sus militantes, las ‘eróticas’.

Y finalmente, por el reciente triunfo que obtuvo la señora Dilma Rousseff en Brasil, el país más grande de América Latina, quien se convirtió en la primera mujer que asciende a ese puesto. Tal como ocurre con Laura Chinchilla en Costa Rica, tiene la sombra protectora del presidente saliente tras de sí y ya he escuchado a algunos ticos sentirse decepcionados de que la presidenta sea un títere de Oscar Arias.   Veremos cómo le va a Cristina sin la presencia de su amado Néstor, pero de que las mujeres tenemos la capacidad, la tenemos. El asunto es atrevernos.

 

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<> Este artículo se publicó el 7 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la  autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/sagel-mariela/

Sexualmente, activa

La opinión de la Psicóloga,  Especialista de la conducta humana….

GERALDINE  EMILIANI
gemiliani@cableonda.net

Para una mujer, el sexo está escondido y su excitación no es visible, pero se siente en el interior. Esto hace que las emociones sexuales de una mujer sean, a veces, difíciles de comprender y puedan ser interpretadas como reacciones sexuales o, más bien, emocionales. Y como su sexo tiene muy pocos contactos, necesita tiempo para descubrir los placeres sexuales corporales.

La vagina no es rozada por la ropa o el agua de la ducha como ocurre con los genitales del hombre. El clítoris sí lo es un poco más, pero como es mucho más pequeño y está más escondido, no puede contar con tantas experiencias de contacto.   Es simplemente una cuestión de anatomía. La mayoría de las mujeres se descubre sexualmente después de haber hecho el amor.

En general, cuanto más a gusto se encuentra una mujer con su vida sexual, más la practicará.   Es un poco como si hubiese un entrenamiento en el placer. Cuanto más placer sexual encuentre, más lo buscará. También puede tener periodos muy largos de celibato, en los que no sienta el más mínimo deseo sexual.

Para una mujer, descubrir el orgasmo es la manera más fácil de obtener placer que manteniendo una relación sexual de pareja sin llegar a sentir la excitación.   Esto también puede representar una etapa en el descubrimiento del placer.

La duración deseada para los preliminares es muy diferente para los hombres y para las mujeres. Un hombre necesita pocos preliminares, ya que su excitación aumenta con bastante rapidez. ¿Por qué? Porque en su caso, una excitación localizada en la zona sexual basta para funcionar.    Por ello, no tiene necesidad de erotizar todo su cuerpo. La mujer en cambio, necesita que todo su cuerpo sea erotizado para sentir excitación en la zona genital.   Ésta es la razón por la que se considera que una mujer necesita 10 veces más de preliminares que un hombre.   Para ella, el ‘precalentamiento’ nunca es demasiado largo.

¿Para qué se recurre a estos suaves gestos? Son muchas las razones que justifican la necesidad y las ganas de cultivar el arte de las pequeñas autocaricias en la mujer. La razón esencial es por supuesto el placer. Y además, poco a poco va descubriendo su cuerpo.

Aunque usted no lo crea,   esas pequeñas caricias enriquecen la vida sexual de la pareja y llegado el orgasmo o la eyaculación femenina,   sea de emisiones reducidas o aumentadas, para la mujer emocionalmente saludable y sexualmente activa es más que suficiente.

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<> Este artículo se publicó el 30 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la   autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/emiliani-geraldine/