Servir, una oportunidad

La opinión del Doctor y Miembro del Club Rotario…

Carlos Vásquez

La tentación del hombre es tratar de vivir en lo superficial de sí mismo. La tendencia es que todo sea “light”, por lo que aquello que lleve a la interioridad es mal visto, es propio de personas desubicadas con la realidad. Muchos cierran los ojos, aprietan el paso, tratando de escapar de sí mismo, buscando refugio en lo material, ídolos de barro, en personas famosas, tratando de evadir el vacío existencial.

Un hombre escapista no ama; no puede amar porque se busca solo a sí mismo; cuando opta por buscar a los demás, lo hace solo por interés y para encontrar refugio a sus inseguridades.

Vivir de esta manera genera un mundo escaso de amor; la vida se torna insulsa, con cantos de sirena y senderos errados. La sociedad ofrece una vana ilusión; el trabajo se vuelve esclavizante, se transforma en escape del desamor; la familia para qué, su estilo tradicional es un impedimento y sus valores “obsoletos”; el matrimonio ya no es la unión de un hombre y una mujer, sino cualquier cosa, menos lo que debe ser, una relación de amor.

La crisis que se vive es producida por la evasión; se busca escapar de si mismo, no se soportan y los demás, son enemigos. Es necesario hacer un alto y reflexionar hacia dónde se lleva a la humanidad. Entremos en nosotros mismo para reencontrarnos, descubrir que somos humanos, hechura de Dios y dignos de ser amados. Cuando redescubramos esa capacidad de amar podremos dar de nosotros mismos. Amar es una palabra corta, pero profunda en significado.

No importa la profesión, siempre existe la oportunidad de amar. Con solo decidirse a actuar con amor, esto sería factible. Optar por servir enfocados en el amor, implica mucho sacrificio, renuncias; pero si se tiene en cuenta que al servir con alegría encontraremos una oportunidad para crear amistad, el efecto haría que se enriqueciera la vida y, sobre todo, le da sentido y nos hace útiles y dispuestos a dar de si antes de pensar en si.

Esta manera de amar, sin condiciones, sin llevar la cuenta del bien que hacemos, ni de los males que recibimos, no es tarea para pusilánimes, pero si se deja el egoísmo tan arraigado en la naturaleza humana y se decide ir hacia lo desconocido, se recibirá amor como recompensa. Quizás al principio se experimente soledad, al ver que son pocos los que se entregan de esa forma, pero no importa, sigan adelante y verán como se motivan los demás compatriotas.

<>Artículo publicado el  27  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Una fiesta con nombre y apellido

 

La opinión de…

 

Benito Ladrón De Guevara Ureña

Hace algunos años se descubrieron en las costas de Palestina documentos antiquísimos, suscritos nada menos que por Pontius Pilatus, en los cuales habla sobre Jesús o Cristo. Esto me llamó la atención, pues, hasta donde sé, dicho personaje no fue cristiano y al escribir sobre Cristo manifiesta una prueba clara de la existencia histórica del carpintero de Nazareth.

Pero resulta que, también, escribieron sobre Cristo, Plinio el joven, el historiador romano Suetonio, el judío Flavio Josefo y Tácito, célebre historiador romano, quien, además de definir al cristianismo como “detestable superstición”, dice “este nombre les viene de Cristo a quien, bajo el principado de Tiberio, Poncio Pilato entregó al suplicio…”. Obviamente, la misma animadversión demostrada por Tácito hacia Cristo y al cristianismo, sirve de prueba fidedigna a la existencia de Jesús.

Haber mantenido una doctrina idéntica por más de 2 mil años por parte del cristianismo es, también, prueba de que esta doctrina tuvo como punto de partida la existencia real y concreta de su fundador. La gran cantidad de escritos no bíblicos, en los que se exponen las líneas generales de esta religión, siempre basados en la vida de Jesús descrita en los evangelios, sin contradicciones importantes, indican una fuente concreta e histórica.

Aunque no se sepa exactamente el día y la hora en que nació Jesús, hay un hecho cierto: nació, y ha sido tan grande su influencia, que hay una fecha estimada de su nacimiento para celebrarlo de manera especial. Para muchos no cristianos, este hombre de Nazareth, no es Dios, pero sí es un modelo de lealtad a sus convicciones, un ejemplo de hombre, fue capaz de defender sus ideales hasta las últimas consecuencias. Bien pudo haberse salvado de la cruz, pudo negociar con Pilato, enviar su legión de ángeles, pero no… decidió continuar con su dolorosa misión. Se pone al lado de los grandes hombres y mujeres que mueren por sus ideas. Menos claudicar.

Para los que sí creemos en Cristo, como hombre y como Dios, su nacimiento fue el inicio de la redención prometida por el Padre desde los inicios de la humanidad. En este sentido qué difícil es entender el amor. Por ejemplo, el amor de una madre que se atreve a sufrir lo indecible con tal de parir a su hijo, o el amor de un padre que trabaja de sol a sol para gastar su dinero en su familia, el amor de una misionera que se va a predicar su religión a lugares inhóspitos…, pues más grande que estos amores, probados en el sacrificio, fue el amor de Jesús. En vez de venir como un titán poderoso y vencer a cuanto ejército se le enfrentara, se hizo niño, indefenso, hijo de José y María, nacido en una cueva, visitado por humildes pastores, para después ser ultrajado y asesinado en una cruz. No envió un ángel, ni a un profeta, ¡cuánto amó Dios al mundo que mandó a su propio hijo!

Muchas más cosas se podrían escribir sobre Jesús, con más autoridad y de mejor manera, pero basta con estas humildes líneas para concluir que la Navidad es una fiesta, pero no una fiesta cualquiera, el cumpleaños de quien nos liberó, no el de quien nos invita a comprar y vender; es la fiesta del amor, no la del negocio.

Por eso, los creyentes adornan sus casas con nacimientos, enalteciendo la figura del niño Dios, no otras figuras; por eso decimos: ¡Feliz Navidad! y no simplemente felices fiestas. En fin, no dejamos usurpar el sentido de la Navidad, para que haya gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres y a las mujeres de buena voluntad.

*

<> Este artículo se publicó el 31 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Y, ¿qué es el amor?

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

 

GERALDINE  EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

Es revolucionario, travieso y complaciente. Y, ¿sabes por qué?, porque acelera tus pensamientos y te hace detener a contemplar los pequeños detalles de la vida y pasearte en un mundo donde el calor del sol viene en forma de abrazos, el ímpetu del viento en suaves caricias, el brillo de las estrellas en miradas que te cobijan y el canto del silencio en ilusión y esperanzas.

El amor te sana, te embellece, te hace sonreír, te ayuda a crecer, te convierte en poeta, en bailarín, en cantante, en filósofo, en amante y en un alocado aventurero.

¿Sabías que el amor es el ser más codiciado por todos y que vive deseoso de anidar en el corazón de todos? Pero, no se lo permiten y, por eso, llora. Llora, porque los hipócritas hablan de él sin poseerlo; los vanidosos solo lo quieren para exhibirlo; los envidiosos lo desean, porque otros lo tienen y, los egocéntricos lo usan para su beneficio.

Amigos y amigas, este año 2011 probablemente no se ganen la lotería, que el cambio climático nos siga facturando, que los corruptos sigan haciendo fiesta con el dinero suyo y el mío; que los políticos ‘caprichosos, despechados y rompe grupos’ terminen en la dimensión desconocida, los políticos ‘saltarines’ deambulen como ánimas en pena, y los ‘posesivos, acosadores y enloquecidos’ se eternicen en el poder; que se viole el derecho a tu privacidad interviniendo tu forma de comunicarte; que WikiLeaks nos mantenga entretenidos y estremecidos; que se empeore el comportamiento tragicómico de tu alcalde; y, que los funcionarios a cargo de la administración de justicia se sobreexciten como aprendices de dioses pequeños, en tal discordancia con la vida democrática de tu país proyectando una imagen ante el mundo, nada halagadora. Pero, esta no es la única historia de tu país, la otra historia nos habla del Panamá de grandes hombres y mujeres que luchan a diario ante las adversidades en su afán de fortalecer la dignidad de sus habitantes. Igual que ellos, tú no te dejes; por tanto, he aquí algunos tips para que en el 2011 puedas subsistir emocional y espiritualmente y sea para ti un año productivo y, para que ese amor que llevas dentro se convierta en revolucionario, travieso y complaciente:

—El amor es la fuerza más influyente en la formación de nuestra vida emotiva y espiritual.

—Dejar de luchar por tu dignidad ciudadana, es comenzar a morir.

—Hay que hablar para salvar los espacios que nos dividen, el no hacerlo es un riesgo que fácilmente te lleva a la apatía.

—Tienes derecho a la libertad en todas sus expresiones. No temas. Úsala, pero con respeto.

—La carencia emocional puede dar por resultado severos retrasos en el desarrollo psicosexual. La falta de amor puede suponer aún peores y más graves consecuencias en la formación de la personalidad y la conducta.

—Solo si tenemos y crecemos con amor, seremos capaces de sobrevivir en este mundo repleto de estupideces.

—¿Quieres transformar a la Humanidad? Humanízate y purifícate a ti primero.

—Expresar preocupación, tolerancia y admiración es vivir en el corazón del otro.

—El coqueteo doméstico es el que refuerza la idea de que las personas están juntas porque desean estarlo y no porque es lo apropiado, lo práctico y la costumbre.

—Cuando el amor es auténtico y verdadero, los años no cuentan.

—Amiga, solo sedúcelo y consiéntelo. Amigo, te traerá problemas si tratas de comprenderla, solo ámala.

—La mujer debe ser más femenina, el hombre íntegramente masculino. Los polos opuestos se atraen, se enamoran, disfrutan a plenitud su intimidad.

—Siente el ritmo del beso, así permites que tus deseos y pasión sean tu guía a la hora de besar.

—Cuida la comunicación con tu pareja. Te conviene saber qué piensa y cómo se encuentra, así te evitas sorpresas y dolores de cabeza desagradables.

—Si no te amas a ti mismo, jamás podrás amar al prójimo.

—Antes de relacionarte con otra persona, primero relaciónate contigo mismo.

—Toda relación se inicia con la conversación, y toda relación se nutre de ella.

—La vida auténtica merece ser conversada. Conversar sobre ella la hace aún más auténtica.

—El amor es creador y enriquece grandemente la vida, tanto del que lo recibe como del que lo da.

—El amor nunca podrá perjudicar, maltratar ni corromper, solo puede beneficiar.

—El amor se encarga de poner, y de manera casi mágica, las piezas en su lugar.

—El amor te ofrece grandes oportunidades, ahora te toca a ti darle una oportunidad.

—Tu comunicación con Dios es en esencia tu principal nutriente, ama como Él te ama…

Y, para ti, ¿qué es el amor?

¡FELIZ AÑO 2011!

 

<> Este artículo se publicó el 29 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

¡Apártate de mi Satanás!

*
*

Un mensaje al Corazón.  El mensaje, el consejo y la opinión del Obispo Auxiliar de San Pedro Sula,  Monseñor…

Rómulo Emiliani

Esta frase de Jesús dirigida a su fiel e impetuoso discípulo Pedro, que quería impedir que el Maestro fuera a inmolarse a Jerusalén, causa mucho impacto por su trascendencia.   Le habla así a su “hombre de más confianza”, al que había destinado para ser su “vicario en la tierra”.   Esto nos hace pensar que los “engaños diabólicos” pueden presentarse inclusive en las personas y cosas más “inocentes y buenas”.
No es para ver al diablo siempre, ya que más bien hay que ver a Dios en todo, pero sabiendo que aún en las personas, cosas y momentos más “puros”, pueden presentarse situaciones que nos aparten del camino. Ejemplo, el de una madre que por “amor” le arranca a la hija su deseo de consagrarse al Señor, porque es un “camino donde se sufre mucho”. Recordemos el siniestro consejo de Herodías a su hija Salomé, ordenándole que pidiera a Herodes la cabeza de Juan el Bautista. Su propia madre lleva a la hija a cometer tan espantoso crimen. Vemos pues que aún de una madre pueden venir “tentaciones de las tinieblas”. “Quien ame a su padre o a su madre más que a mi, no es digno de mi” dice el Señor.   Quien obedezca más a su padre, esposo, jefe o amigo, más que al Señor, se convierte en enemigo del plan de salvación de Dios. Por una parte los cristianos debemos ser los más respetuosos de toda autoridad y orden, pero por otro lado, los más rebeldes si se nos manda algo que va contra Dios, contra la moral, contra la vida.

El joven que induce a la novia a abortar, el jefe que intenta seducir a la empleada, el padre que lleva al hijo al licor, el amigo que quiere llevar a uno a realizar un acto delictivo o a consumir droga, deben al momento ser “detenidos” con un “!apártate de mi Satanás!”.   Y en esto hay que ser radical.    Más aún, cuando una madre u otro tipo de autoridad, inclusive religiosa, apaga en un joven o en cualquier persona, su deseo de superación, de perfección, de santidad, supuestamente por el bien de la persona, por prudencia, por salvar a uno de meterse “en problemas”,   deben ser detenidos con un claro   “!apártate de mi Satanás!”.

Nadie debe parar la sed de amor, de subir la montaña de la santidad, de la perfección de una persona, porque se convierte en instrumento de las tinieblas. Así como suena. Nuestra misión es crecer, crecer, sin detenernos, hasta llegar al encuentro con el Señor al final de nuestra vida. Lógicamente nunca está de más la advertencia, gracias a la experiencia, que hay que dar siempre a las personas que se lanzan a conseguir una meta, sobre obstáculos, tentaciones y de más cosas que van a encontrar en el camino y sobre todo, si en verdad se ha pensado bien en el camino que se va a seguir.

Pero un pueblo, una comunidad, una nación debe estar continuamente diciendo: “!apártate de mi Satanás!” a las tentaciones de injusticias, vicios, corrupción que se ciernen continuamente en su vida, sumando fuerza espiritual, moral, judicial, policial y otras, para luchar contra el mal, adecentar el ambiente y humanizar la cultura de un conglomerado social. Ahora bien, todo cambio comienza por uno mismo. ¿ En qué me tienta más Satanás?. ¿ Cuál es mi talón de Aquiles, mi mayor debilidad?. ¿ En qué estoy consintiendo yo las tentaciones de las tinieblas?.

Todos estamos tentados por esas “30 monedas” de Judas que están continuamente sacudiendo nuestra conciencia. Debo gritar con todo el alma: “!Apártate de mi Satanás!”. Para eso, igual que Jesús debo:

1. Estar consciente de mi misión en la tierra.

2. Ser un celoso defensor de mis metas y saber qué es lo que puede apartarme de mi camino.

3. Cultivar al máximo mi fidelidad a la obra del Reino de los Cielos y poner todo el empeño en sacrificar lo que sea para alcanzar mis objetivos en la vida.

4. Contar con la ayuda del Señor, implorar siempre su bendición, entregarme a El con todo mi ser.

5. Unirme a personas que como yo tengan aspiraciones parecidas y compartir conocimientos, consejos, apoyos de diversa índole.

6. Intentar superarme cada vez más en lo que es de mi competencia con la dedicación, estudio, perfección de habilidades, buscando crecer cada vez más.

Y por supuesto, cuando veo que hay algo que me quiere apartar del camino de superación emprendido, gritar con todo mi ser “!apártate de mi Satanás!”, e implorar la fuerza del Señor con quien en verdad somos invencibles. Amén.

*
<>Artículo publicado en dos partes, el  25  de diciembre  de 2010   y el 1 de enero de 2011 en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Triunfo de la vida: el amor

La opinión del Médico y miembro del Club Rotario….

CARLOS   VÁSQUEZ

Qué interesante es la vida. Llegamos sin pedirlo. Encontramos una realidad que no siempre es de nuestro agrado ni es fácil de llevar: nacemos en un país, con una cultura, en una familia con sus propias características, recibimos una identidad con un proyecto de vida, que a veces nos resulta confuso y odioso.

La globalización nos muestra a los millonarios, modelos, atletas, como personas de éxito, con aparente estado de felicidad envidiable para cualquiera: pero ¿son realmente felices? No, porque muchas veces los vemos hundidos en la droga, actuar con violencia, hoscos en sus comportamientos. Si han triunfado en la vida, ¿por qué solo sonríen cuando son vistos? Ellos han triunfado, tienen fama, poder, dinero… pero su vistosidad esconde una vida vacía, llena de aburrimiento.

No busquemos cinco patas al gato. Caminos en la vida hay muchos, pero solo uno nos hace feliz: amar, un amor que se fundamenta en luchar para hacer que el hermano triunfe y también ganaré yo.

Nuestra sociedad necesita recuperar la fe en el amor. Dejar de promover las uniones pasajeras, los divorcios, el juegavivo, el desparpajo sexual, el desamor para tratar a los hijos, vender al placer como meta en la existencia y mostrar que la violencia es la forma de imponerse a los demás. Es una desgracia que estemos formando hombres y mujeres que no creen que el amor existe.

En la vida se triunfa cuando se ama. La tristeza que hay en el mundo es porque no hay amor. No se necesitan actos heroicos de amor, solo hacerlos de lo cotidiano; ser concretos al amar. Por ejemplo, cederle el asiento en el bus a alguien mayor o más cansado que yo, sonreír al dar los buenos días en la oficina, escuchar con atención a quien cuenta sus problemas, invitar con un ‘raspa’o’ a quien tiene calor, o regalar con agrado el propio tiempo a los demás. Esto no es complicado, y está al alcance de todos.

Los medios nos presentan una verdad a medias, nos hablan de las desgracias, la maldad, pero hay otra realidad: existe amor en el mundo, existen matrimonios enamorados después de 60 años, hombres que apoyan a su esposa a encontrar un buen trabajo profesional, mujeres que alaban a su esposo cuando educa a sus hijos, e hijos que se levantan más temprano para que sus padres encuentren preparado el desayuno.

Amar puede ser que no resulte rentable económicamente, que produce desgaste emocional, que complica la vida y nos quita tiempo, pero da paz de conciencia, da felicidad, y vivir en un estado habitual de optimismo dibuja en nuestros labios una sonrisa sincera que ilumina la mirada.

Un viejo adagio hindú dice: ‘Todo lo que no se da, se pierde’.

 

*

<> Este artículo se publicó el 17 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Por qué existe el Universo?

La opinión de la Psicóloga Especialista de la conducta humana…

GERALDINE   EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

La Ciencia y sus logros merecen nuestro respeto. Describe y explica cómo ocurren los fenómenos naturales, pero nunca podrá contestar la pregunta fundamental: ¿Por qué existe el Universo? Al respecto, el escritor Tom Utley señala:  ‘Hay interrogantes que los científicos jamás podrán responder.   Es posible que la gran explosión fue hace 12 mil millones de años, pero ¿por qué ocurrió? ¿Cómo llegaron a existir esas partículas en primer lugar? ¿Qué había allí antes?’.

Algunas personas piensan que la Ciencia y la Religión son enemigos mortales en una lucha en que solo uno de ellos triunfará cuando muera el otro.   Hay científicos que piensan que es imposible armonizar la Religión con la Ciencia. Los escépticos afirman que creer en un Dios no es la explicación, es una aberración desde el punto de vista intelectual que carece de rigor científico y, como tal no existe.   Hay quienes culpan a la Ciencia de la destrucción de la fe. El biólogo William Provine señala: ‘El darwinismo supone en definitiva que la ética no tiene ningún fundamento y que la vida no tiene ningún significado’.

El escritor William Rees Mogg, dice al respecto: ‘La Ciencia se preocupa por lo mensurable, la Religión por lo inconmensurable. La Ciencia no puede demostrar ni refutar la existencia de un Dios, igual que no puede demostrar ni refutar ningún principio moral o estético. No hay ninguna razón científica para amar al prójimo ni respetar la vida humana’.

Insisto nuevamente en que asegurar que no existe nada que no pueda probarse científicamente es un terrible error, pues eso implicaría negar la existencia de casi todo lo que valoramos en la vida, no solo a Dios o al espíritu humano, sino el amor, la poesía y la música. Muestro como ejemplo el amor entre el hombre y la mujer: la atracción física, el afecto, el abrazo, la pasión privada del coqueteo doméstico, no lo inventó la Ciencia. Estos son atributos misteriosos, divinos y espirituales. Por ende, son importantes para pasarlos por alto, maravillosos para negarlos y sublimes para esconderlos. El amor es un atributo espiritual, no científico. Y, me pregunto: ¿Cómo podrá la Ciencia explicar qué es el amor? ¿Cómo y por qué surgieron la vida y el amor? ¿Los inventó la Ciencia?

Se han infiltrado en la Religión mentiras y prácticas perjudiciales, de modo que, existen la religión verdadera y la falsa. La religión verdadera revela el porqué de nuestra existencia y cuál es el propósito de la vida. También ofrece valores y normas morales y éticas. En un libro de biología no encuentro estas informaciones. Entonces pienso que un ser superior creó la Tierra y la formó para ser habitada, y delegó la administración de la misma al hombre. En tal caso, hubo un propósito para la Humanidad y esto no me lo explica la Ciencia. La respuesta solo se encuentra en el libro más vendido: La Biblia.

Hay quienes aseveran que la religión católica es la causante del horror de los sacrificios humanos, las cruzadas y las inquisiciones. Pero hay que aceptar que hay científicos capaces de matar en nombre de la pobreza, de la investigación, de la eugenesia, del aborto, de la esterilización, como sucedió en los campos de prisioneros de Japón y de la Alemania nazi.   Tras la esterilización forzosa de 225,000 personas, se exterminó en aras de la eugenesia a millones de indeseables. En el Estado de Missouri (E.U.A.) se propuso una ley para aplicar la misma medida a los culpables de asesinato, violación, asaltos en caminos, hurto de gallinas, violación y otros. No hay que olvidar que la Ciencia ha creado espantosas armas bélicas, tales como armas biológicas, gases venenosos, misiles, bombas inteligentes y nucleares y minas terrestres.

Theodore Roosevelt, vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos, dijo: ‘La sociedad no tiene derecho alguno a permitir que los degenerados y la explosión demográfica que lleva a la pobreza, procreen más de su casta’. Hay mil y una formas de erradicar la pobreza y anomalías de la sociedad actual, ¿por qué escoger el camino más fácil?

Cees Dekker, premiado especialista holandés en biofísica molecular, recuerda que ‘el método de la ciencia por sí mismo no es cristiano ni es ateo. Ciencia y Religión no están en conflicto. Y la ciencia en sí misma encaja muy bien con la visión cristiana del mundo’.

Respeto a la Ciencia y reconozco el valor de la Religión. Por ello, ninguna debe contradecirse, sino complementarse, por el bien de la especie humana.

<> Este artículo se publicó el 15 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Cuando supe que me quería

La opinión del Comunicador Social….

ERNESTO A. HOLDER
ernestoholder@gmail.com

La semana pasada prometí no tocar temas que, para efectos de los sentimientos de esperanza que alberga cada fin de año, sabemos que estarán allí a principios del nuevo año y sin resolver. Hace un par de años publiqué una versión más corta de este artículo que hoy amplío con otras anécdotas.

El miércoles celebramos a las madres con demostraciones de calor y sentimiento. Al más áspero de los corazones palpitantes le es difícil escapar de las remembranzas. En algún momento de la vida, por un acto impredecible, nos golpea la realidad: nos quieren de la manera más posible e infinita.

Todos conocemos de las noticias o reportajes sobre aquellas ‘mamás’ que, con un sentido desatinado de amor y sin consideraciones, han arremetido contra maestros y profesores que, por algún motivo legítimamente explicable, han tenido que disciplinar a sus acudidos.

Las cosas no son como antes. Un educador no se atreve a llamarle la atención a un estudiante sin tomar en cuenta las consecuencias violentas y las amenazas a su integridad física. Estas demostraciones de ‘amor y solidaridad’ a cualquier precio, de estas madres a sus hijos, independientemente de las razones y las faltas de estos últimos, han ido mermando lentamente el tejido social; enajenando el sentido de responsabilidad de esta generación. Eso en las capas más humildes. En las capas sociales adineradas, ante la falta o violación social, los envían fuera del país.

Recientemente algunos contemporáneos, con los ojos húmedos y la voz entrecortada, hacían memoria sobre el momento preciso en que se percataron de que sus madres los querían. Eran tiempos en que la disciplina y la sanción oportuna de ellas, era motivo de rechazo y rebeldía. La poca tolerancia al abandono y el irrespeto juvenil servía insistentemente como fuerza de orden, método ordenador y firme que inculcaba un sentido constante y creciente de disciplina y responsabilidad. Tan constante e intenso que muchos llegamos a pensar que nuestras progenitoras no nos querían.

Absortos rememoraban. Una quizás fue de las más afortunadas, supo que su madre la quería a los siete años cuando, desesperada, salió a socorrerla a la esquina de la calle cuando pensó que había sufrido un accidente automovilístico. Otra entendió el amor de su madre a los 16 años cuando intentó suicidarse ante las presiones emotivas producto de las dificultades académicas. Su madre lloró descontrolada al borde de su cama. Otro confesó no entender a su madre, sino hasta los 30 años cuando tuvo sus propios hijos.

Una colega, que creció entre 8 hermanos, me conmovió al escribir: ‘… mis hermanos y yo tuvimos una ventaja o desgracia con respecto a otras familias, a mi madre le dio un cáncer de páncreas, el cual le limitó su tiempo de vida. Ella desde un principio sabía que no tenía más de 6 meses para no dejar cabos sueltos sobre la tierra, estaba en el patíbulo de la muerte. Eso permitió que el grupo familiar revaluara muchas cosas y creo que ella también. Particularmente, en ese estado, por primera vez ella opinó sobre el rumbo que tenía mi vida. Fue la primera vez que me dijo que abandonara el proyecto que tenía, que no me convenía, casi me lo suplicó, su mirada la tengo entre ceja y ceja (me encojo de hombros).   Nunca la había visto así ni le había visto una mirada con tanto amor…. Yo tenía 33 años y ella 76. Mi madre tenía como filosofía de vida, para criar a una familia tan numerosa, la de acariciar y besar un hijo SOLO cuando durmiera… Ella explícitamente NUNCA manifestó su amor, no habían palabras, pero si actitudes… Después de su muerte me di cuenta de todas las manifestaciones de amor que tuvo conmigo durante la existencia… pero esa tarde de agonía fue más allá y lo entendí claramente’.

Yo, a los 19 años, en un acto público y sin la compañía de mis hermanos, vi el amor en los ojos de mi madre, parada en medio de una multitud desconocida. Un amor privativo, no colectivo. Cuando nuestros ojos se encontraron, me transmitió la fuerza de su cariño y de su ternura. Ese amor arduo y esencial, inconmovible y desde siempre. Incluso en esas ocasiones de mi juventud salvaje y rebelde en que le tocó disciplinarme.

En este noble reconocimiento hacia ellas, todos coincidimos en que, igual hoy, ante los reclamos de algún maestro o adulto, el amor de madres solo les hubiera permitido reprendernos. Ante las faltas sociales, nos llevarían de la mano para enfrentar las consecuencias. Difícil decisión, pero esas han sido las muestras de amor más significativas que nos legaron. El amor comprometido con traernos a este momento para servir de ejemplo a nuestros hijos. Así supimos que nos querían.

*

<> Este artículo se publicó el 6 de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Amor y agresión a la mujer

La opinión de…

Luis Francisco Bernal R.

La violencia intrafamiliar tiene que ver con todo un sistema sociocultural que es violento y que se manifiesta de manera particular en la socialización masculina, haciendo referencia al sistema patriarcal, cuyo principio, desarrollo y evolución se ha dado sobre la base de un sistemático ejercicio de la violencia, a cargo sobre todo de los varones.

Un entorno desfavorable en la niñez es el principal determinante en la aparición de la agresividad del adulto, un ambiente en la infancia en el que exista alcoholismo, golpes, amenazas a la vida o promiscuidad. Las personas que, directa o indirectamente, suscitan o provocan la imagen del padre frustrante se convierten en el blanco de la agresividad destructiva. Estos varones adoptan los patrones de conducta de sus padres (a veces de sus madres) o la figura que lo represente, haciendo aquello que ellos mostraron como forma de manejar el estrés y el enojo. Los varones con problemas de control aprenden que la violencia es la única vía posible para la resolución de conflictos. Sin embargo, puede aprender a transitar otro camino.

¿Por qué los hombres golpean? La primera razón: ¡les da resultados! La violencia pone rápido final a una discusión emocional o una situación que se está escapando de su control.

Es también una forma de descargar la frustración generada, fuera o dentro, del hogar.   Aunque es efectiva en el corto plazo la violencia tiene una larga lista de desgraciados y prolongados efectos que pueden aparecer desde el primer incidente o después de meses o años de relación, como miedo o desconfianza, rechazo al contacto, disminución de la autonomía en la pareja y, eventualmente, la destrucción de la relación.

Otro factor determinante en la agresión del varón hacia la pareja, lo encontramos en lo que la sociedad nos dice sobre un “verdadero hombre”. Veamos: Un verdadero hombre siempre se mantiene frío, racional, conoce las respuestas; nunca rehúye una pelea, tiene una carrera exitosa y gana mucho dinero; es capaz de mantener a su familia, es duro y fuerte, nunca expresa sus sentimientos. Nunca falla. ¿Cuántos hombres pueden mantener esta imagen? No muchos.

Los hombres se sienten muchas veces acorralados por esas expectativas, que no dejan lugar para cometer errores. No obstante, hay que reconocer que los hombres en el camino de la socialización también poseen la capacidad de encontrarse a sí mismos y de expresar el dolor o la ternura, muy especialmente en sus relaciones con mujeres o niños (as).

Estudiar el cerebro y sus efectos en la conducta, me ha dado una gran esperanza en el cambio de los hombres con problemas de control, quienes poseen como todos los seres humanos una gran capacidad para cambiar.

Es indispensable indicar que las distintas razones que hemos expuesto, tanto genéticas, psicodinámicas o socioculturales, por las cuales el hombre puede presentar una conducta violenta hacia su compañera, bajo ningún concepto debe tomarlas como excusa para continuar con estas desgraciadas y funestas actitudes. Usted debe establecer una relación de pareja igualitaria, equitativa, solidaria y de respeto mutuo. Todo esto empezará a darse al reconocer que se ha comportado en forma abusiva con su compañera, expresarlo a un profesional idóneo y asistir a un grupo de apoyo.

Que tus pensamientos, tus palabras y tus manos al dirigirte a la mujer que el Creador te puso en el camino solo sean para la gran hazaña de proteger su corazón. Esto forma parte de ser un ¡verdadero hombre!

*

<> Este artículo se publicó el 25  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La verdadera pobreza

La opinión de…

 

May Jane Coulson  

Un día en casa recogía ropa de poco uso y en buenas condiciones para regalar a personas con necesidades y uno de mis hijos me preguntó: “Mami, ¿por qué existe la pobreza?”.

Le contesté que ese era un asunto que no debiera existir, o que debiera ser de fácil solución, pero que los seres humanos a veces nos complicamos. E iniciamos una larga conversación al respecto.

Durante nuestra plática, se dio una profunda e interesante reflexión sobre lo que realmente significa ser pobres y ricos.   Éste es un asunto que va mucho más allá de la pertenencia de bienes materiales, del poder adquisitivo y del dinero. Es un asunto de amor y aprecio por la vida, de respeto al prójimo y a la dignidad humana. Es un mero asunto de valores.

La verdadera pobreza se da cuando nos hace falta un propósito de vida; cuando vivimos preocupados por las apariencias; cuando descuidamos la familia y las amistades; cuando no usamos nuestros talentos al servicio de los demás;   cuando se es mezquino, deshonesto e irresponsable; cuando damos un trato injusto a los demás; cuando basamos nuestra conducta en el “juega vivo”; cuando nos creemos superiores a otros; cuando nuestro comportamiento carece de valores y principios éticos.

Por otro lado, la verdadera riqueza no consiste en acumular bienes, sino en ser capaces de poder desprendernos de ellos, de compartir, de vivir en paz, amor y alegría con nosotros mismos y con los demás.

Es importante sentir, creer y vivir en valores. Solo así podremos contagiar y pasárselos a los demás. Solo así podremos contribuir a eliminar las malas prácticas y la corrupción.

Solo así podremos construir una mejor sociedad donde prevalezca lo que es verdaderamente importante: la honestidad, el amor, el respeto y la equidad.

<> Este artículo se publicó el 31  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¡Te amaré para siempre!

Un mensaje al corazón.  La opinión, el mensaje y los sabios consejos del Obispo Auxiliar  de San Pedro Sula,  Monseñor…

Rómulo Emiliani

He aquí una frase que puede ser inmortal y sublime, que ha sido pronunciada en la historia de la humanidad millones de veces por enamorados, por los consagrados a Dios por medio de los votos, por papás a sus hijos y viceversa,  y que de realizarse pone al ser humano en un nivel de belleza interior insuperable.   Los que aman de verdad son seres realizados, ya que ponen todo su ser al servicio de la causa de su amor y saben que su entrega no puede ser a medias y además es permanente.

Realmente el timbre del amor, el sello de garantía del auténtico amor es la fidelidad.  En las buenas y en las malas, en la prosperidad y en la adversidad, amar para siempre es señal de tener un corazón limpio, bueno, lleno de Dios.   Es señal clara, el ser fiel, de que el amor es sincero, puro, hermoso, grande, de que se ama de verdad. Los “amores a medias” son los causantes de tantos sufrimientos en el mundo.   Causan llanto, resentimiento, desilusión.   Dañan a los que creyeron fatuas y mentirosas promesas y a los que las hicieron, ya que los degrada y los convierte en viles depredadores de los buenos sentimientos de los que pusieron toda la confianza en sus palabras.

Cuánta gente hay golpeada por amores que se desvanecieron como la neblina cuando llega el sol de la verdad. Todo se esfumó y las palabras llenas de promesas vacías se convirtieron en dagas que atravesaron el corazón burlado, provocando heridas difíciles de cerrar.

Estamos en una época de crisis radical de la palabra, donde reina la desconfianza en las promesas y la frustración por tantas desilusiones.   Donde el engaño está a flor de piel y el Príncipe de este mundo, el padre de la mentira, se goza pervirtiendo nuestras conciencias para promover las trampas más viles en el mundo. ¡Cuántas víctimas hay de nuestras mentiras¡   Desapareció aquel tiempo donde nuestros antepasados lo sacrificaban todo con tal de cumplir su palabra; donde había un “orgullo familiar”, el sentido del honor, y la gente decía con cierta altivez que en su familia no habían mentirosos ni ladrones.

Hay una estructura subyacente en nuestra cultura y es la de no presentar la verdad completa, distorsionando la realidad, falseando los contenidos más importantes de nuestras relaciones humanas.

“Te amo”, decimos a viva voz, pero en el fondo del alma se oye el murmullo siniestro: “pero te traicionaré cuando me sea conveniente….”; “me comprometo”, decimos declarando nuestra alianza ante cualquier grupo e ideal, “pero cuando esto se ponga difícil retiro mi promesa”…. “Estoy en esta lucha, pero cuando vea que mis intereses están en juego, abandono el barco”. Prevalece el egoísmo, desaparece el heroísmo; reina la incapacidad de mantener compromisos a largo plazo, promovida por nuestro corazón carcomido por el “ego”. Todo depende de “si me conviene”.   En el fondo “yo soy mi dios”. “Todo gira en torno a mí”. Este es el gran drama actual en una cultura preñada de traiciones y desengaños.En ese sentido ¿Quién puede confiar en quién?    Con ese principio subyacente en nuestra cultura infectada de corazones inmaduros, caprichosos y traidores, se tambalea la institución del matrimonio y de cualquier organización basada en las promesas formales de personas que juran fidelidad y terminan dañando cualquier relación. 

Así en el mundo empresarial y político, en cualquier relación gremial, hay en el fondo de la gente un miedo al engaño y mecanismos de defensa para evitar posibles puñaladas por la espalda.

Vivimos en una sofisticada selva donde tenemos que protegernos en guaridas de especulaciones y chismes, estrategias de ataque y demandas legales, siempre a la espera de la embestida ponzoñosa de los traidores del momento. Pero lamentablemente, fácilmente pasamos de víctimas a victimarios.   ¡El que esté sin pecado, que tire la primera piedra! ¡Señor, ten misericordia de nosotros! Qué fácilmente podemos pasar de Juan el evangelista a Judas Iscariote, el más grande traidor de la historia.

Pero eso no debe ser así. ¡A nacer de nuevo, del agua y del Espíritu!   A creer en el amor y a vivir en el amor.   A consagrar nuestras vidas al Amor.   A purificarnos de cualquier actitud y comportamiento basado en la mentira, sabiendo que Dios es Verdad y a demostrar siempre sinceridad en nuestras relaciones humanas.

Que nadie tenga que lamentar nuestra indecisión o lo peor, nuestra traición. No nacimos para ser Judas, sino para entregarnos fielmente a amar con todo nuestro corazón a Dios, a los demás, a nosotros mismos y a las causas nobles que hay en la humanidad. ¿Qué eso cuesta? ¿Qué humanamente no se puede?

Con Dios todo es posible, ya que con Él somos invencibles.

*
<>Artículo publicado en dos entregas,  el 30  de octubre y el 6 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/emiliani-romulo/

Gracias, monseñor Ulloa

La opinión de…

*

 

Dilmar Rosas García

Quizá mi opinión, en un país donde cada vez ese derecho ciudadano se irrespeta más, pueda no caerle bien a quienes me lean. Parte de mi educación fue en un colegio de salesianos, soy católico, no fanático. Creo en Dios sobre todas las cosas y por creer en ese ser supremo es que cuestiono a mi iglesia. Cuestiono que nuestro antiguo jerarca se alejó de los que menos tienen, se alejó de la humildad que profesó Jesús y logró que yo lo viera como el “divo” intocable de la Iglesia católica.

Sentir eso me hizo suspender mis visitas dominicales a la iglesia, ir solo a despedidas de fallecidos donde me nacía hacerlo, y solo reunirme en espiritual intimidad con el santísimo. Me costaba entender que si Jesús dio todo por nosotros, sus máximos representantes terrenales no dieran todo por los que menos tienen y literalmente se movieran seducidos por los poderes políticos, económicos; y en vez de transmitir humildad, transmitían arrogancia, intransigencia, divismo y poder.

El pasado viernes tuve el placer de asistir a una ceremonia que dirigió monseñor José Domingo Ulloa y al segundo de escucharlo comprobé lo que percibí desde el día que lo anunciaron como nuestro jerarca de la iglesia: él irradia sencillez, firmeza y profundo amor por el prójimo. En esta ceremonia monseñor llegó como un panameño más, ofreció unas duras y crudas palabras, pero reales.

Su mensaje evangelizador fue lo más terrenal y realista que he escuchado en años.  Habló del amor de pareja, del amor a los padres, del amor a la patria, del matrimonio. Entre las frases magistrales que escuché estuvo el recordarnos que las madres no dan a luz porque eso lo hace Unión Fenosa y Edemec–Edechi y lo que sí convierten en un doloroso parto, es la cuenta de energía que de ellos nos llega.   Les pidió a las madres que dejarán de hablar de “dar a luz” y hablaran de parto, que es lo correcto. Les recordó a las madres presentes el dolor de un parto y la importancia de transmitirles ese dolor, convertido en amor a sus hijos para que comprendan lo necesario que para ellos es escuchar las palabras de unos padres responsables.

Habló sin miedo de cómo muchas veces ve parejas y se pregunta, ¿cómo él o ella se pudieron casar? De parejas que nunca debieron ni pensar en casarse. De los padres que visten a sus niños como mujeres y después no saben por qué a los 15 años quieren enseñar todo su cuerpo. De las jóvenes que se visten para que los de Suntracs les griten de todo. De los padres irresponsables que le dan a sus hijos todo a costa de lo que sea, con la excusa de que tengan lo que ellos no tuvieron.

De sacerdotes, monjas, padres, maestros, periodistas y políticos que jamás debieron serlo, porque deshonran. Fue crítico de la iglesia y pidió que lo ayudemos. Eso es ser humilde, es ser nuestra máxima autoridad católica. Esa es la iglesia que yo quiero. Desde ese día siento paz porque nuestro guía sí es de carne y hueso. No se cree una estrella de nuestra inexistente farándula. Monseñor tiene un gran desafío en tiempos donde lo material supera lo espiritual, donde la violencia se inicia en casa, donde algunos quieren coartar el derecho a disentir e informar. Monseñor tiene que ser el gran pastor de los panameños y volver a inyectarnos eso de que la iglesia somos todos.

*

<> Este artículo se publicó el 28  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un poco de optimismo no nos vendría mal

La opinión de…

.

 

Marcelino González T.

La vida es un tesoro frágil, sensible, delicado pero hermoso. Se han elaborado durante siglos muchas teorías sobre su origen, pero ninguna nos llega a convencer del todo. Todavía es un misterio descubrir por qué una pequeña célula tuvo que alimentarse y reproducirse para conservarse en el tiempo. Lo que sí tenemos claro es la belleza de un planeta en el que nos topamos con miles de vivientes a cada paso.

Hay vida en ese árbol de la esquina, en la planta de la terraza, en la semilla que traemos del campo, en la paloma que busca comida, las hormigas que asaltan la despensa… Hay vida en el agua del estanque, en la profundidad de un océano inquieto, en el polvo que nos trae el viento, y bajo la tierra que nutre un árbol viejo.

Hay vida en el vendedor ambulante del semáforo, en la anciana que pide limosna junto a la puerta, en el policía que dirige el tráfico, en el vecino que pone música para todos los del barrio.   Hay vida en los niños que juegan a ser grandes y en los grandes que quisieran ser de nuevo niños.   En los embriones, a veces tan poco respetados, y en los enfermos terminales, esos que luchan por conservar las últimas chispas de energía.

Hay vida en nosotros mismos. Tú y yo, estamos dentro de ese inmenso mundo de la vida. Iniciamos a vivir desde dos células que se juntaron. Nos desarrollamos en el seno de nuestra madre y nacimos en un año más o menos lejano.   Todos los días necesitamos la ayuda de alimentos que nos permitan continuar la vida. Además, hemos de protegernos de mil peligros, de bacterias, de coches, de escaleras y hasta de perros agresivos.   Y no dejamos de hacer algo de deporte para mantenernos en forma, para que los músculos y pulmones estén sanos, fuertes y preparados a cualquier peligro.

Es maravilloso poder vivir un nuevo día. El camino que nos ha permitido llegar hasta aquí nos invita a mirar hacia delante, para conquistar un porvenir que siempre tiene algo de incierto, de imprevisto; para proteger este tesoro, esta vida, que es frágil, vulnerable, incapaz de asegurarse una semana más en esta tierra.

Cuidar la vida, defender la vida, amar la vida. Cada vida nos desvela algo de un amor mucho más grande, inmenso, imaginativo, divino.   Dios es, nos lo dice la escritura, “amante de la vida” (Sab. 11, 26). De la vida del “hermano lobo” y de la “hermana hierba”.   De la vida de ese niño que acaba de ser concebido en el seno de su madre y de ese anciano que ya no puede asomarse por la ventana para ver volar las golondrinas.   De mi vida, esa vida que no pedí, desde la que puedo, en cada instante, devolver amor a quien todo me lo ha dado. Esa vida con la que puedo enseñar a amar a quienes, junto a mí, avanzan cada día hacia el encuentro eterno con un padre enamorado.

 

*
<> Este artículo se publicó el 23  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/gonzalez-t-marcelino/