¿Cuándo se que he madurado?

 La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

GERALDINE EMILIANI 

Cuando ya no tengo dudas de mi, cuando paso por la vida segura de mi misma, cuando mis pasos me llevan al lugar que quiero, cuando ya no lloro ni me lamento por pequeñeces, cuando mi vida empieza a tener sentido, cuando no dudo de lo que soy capaz, entonces he madurado.

Envejecer es una obligación y la madurez una opción, no es un estado mental, es una actitud, es tener sentido común ante la vida. Empezar a madurar no es un asunto de edad. Se puede ser muy joven y a la vez tener una madurez extraordinaria. Sin embargo, hay personas que nunca maduran, viven la vida como niños, mienten para salir del paso, son ridículos, le hacen la vida imposible a los que adversan sus ideas, tienen el cerebro neuronalmente gangrenado y pervertido, son como niños envueltos en el cuerpo de un adulto. Personas que hacen de sus vidas una pantomima porque no tienen un propósito de vida.

Te encuentras con personas que tienen metas, objetivos y planes de vida. Y, aunque se les presente obstáculos por las distintas presiones sociales, familiares, económicas y laborales, saben cómo enfrentarlas, saben como manejarse ante la envidia y el egoísmo, en otras palabras, saben como manejarse ante la estupidez de algunos cuantos. Son personas que tienen el mundo en sus manos y se convierten en los verdaderos sostenedores de la justicia, su propósito es trabajar por el Bien Común.

Hay otros tipos de personas, que siempre están inconformes, aburridos, arrastrando la manta de su frustración, con grilletes en el alma, no saben qué hacer, no hacen nada por cambiar su vida ni tratan de darle solución a sus conflictos, siempre están a la espera que otras personas lo hagan por ellos. El clásico panameño que espera que todo se lo resuelvan o, el clásico político –tonto útil- que no le importa a quien arrinconan por el solo hecho de salirse con la suya. Un ejemplo típico, un diputado de la Asamblea Nacional cuando vociferó que todos somos mentirosos. En su delirio nadie se salvó; vaya cerebro con pensamientos tan absurdos e irracionales. Verdaderamente que nos encontramos con gente tan torpe y dirigiendo la cosa pública. Al observar sus actitudes, este señor es incapaz de mirar atrás con arrepentimiento. ¡Vaya manera de defender al Presidente Martinelli! Flaco favor le hace. A veces pienso que lo que busca es hundirlo. Calladito se vería mejor.

Y, no solamente él, hay otros tantos politiqueros –tontos útiles- que se dan a la tarea de hacernos la vida imposible. Es por ello, que debemos aprender a escoger a los mejores y pensar detenidamente que no vale nuestro desgaste emocional por quien no sabe respetarnos ni apreciarnos.

La democracia es lo más frágil que hay. A cada segundo se le atropella. La democracia no se construye en pocos o muchos años, ni es potestad de unos cuantos, la democracia la construyes tú con buenos sentimientos por la patria que te vio nacer, cuando logres entender lo que es bueno para ti y para todos, cuando seas leal a tu palabra, cuando tengas a Dios como el artífice de tu vida y el guía en todo lo que haces, cuando te atrevas a erradicar la corrupción, cuando sepas elegir a los mejores para que conduzcan a tu país. Eso también es madurez.

Te sentirás completamente maduro cuando veas que ya puedes caminar sin muletas, sin mochilas en el alma, cuando reconozcas a los que se aprovechan de ti, a los que te engañan. Cuando seas capaz de enfrentarte a ellos sin temor alguno.

Maduras cuando a pesar de los golpes que produce la insensatez de algunos cuantos, no te dejas contaminar. Levántate y logra procesar tus pensamientos hacia un campo de rosas de paz y tranquilidad. No te resignes.

Has madurado cuando veas las injusticias y los malos tratos y cuando te des cuenta que vives en una sociedad indiferente al sufrimiento ajeno y que debes hacer la diferencia. Lograrás la madurez en cada golpe que la vida te da. Cuando ayudas al que lo necesita dando esa palabra de aliento a su angustia.

Maduras cuando digas ¡basta! al que te deja y te toma cuando quiere, haciéndote daño. Maduras cuando no aceptes pedacitos de felicidad. Dios te regaló la vida para ser feliz, no la desaproveches. Y, si en tu camino encuentras dolor y sufrimiento, trabaja tu mente y tu corazón para resolver esos obstáculos, eso también es madurez.

Habrás madurado cuando sonrías mirando la vida con optimismo a pesar de haber llorado toda una noche. Decide madurar para poder mirar a tu alrededor y descubrir qué es lo que más te hace feliz. Hoy solo busca vivir en completa paz y felicidad, para dar a los que te rodean ese nivel de afecto.

La madurez es una bella etapa, es cuando más seguro te sientes de lo que haces, piensas y dices y no necesitas explicárselo a nadie, la gente con solo mirarte ya lo sabe, y sin saber cómo, inspirarás confianza. Siempre habrá personas que se acerquen a ti. Serás como un vaso de agua en el desierto.

Sólo importa una persona para toda la vida y, esa persona eres tú. Más aún si tienes a Dios a tu lado. Piénsalo y verás…

Este artículo se publicó el 19 de octubre de 2011 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.
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Carta a un fanático

Un mensaje al Corazón.  El mensaje, el consejo y la opinión del Obispo Auxiliar de San Pedro Sula,  Monseñor…

Rómulo Emiliani

(Espero no lo sea usted).   ¿!Fanático, yo?!   Sí y perdone.  Por su forma de violentarse cuando se critica a su partido político, su religión, o su propio ego, eso es.   Por el desprecio que muestra a los que no piensan como usted o pertenecen al gremio contrario al suyo; por el odio que respira cuando se expresa de aquellos que profesan un credo diferente….! Pues sí lo es!
¿No se ha visto la cara cuando critica con gusto morboso al otro que es diferente a usted? ¡No se ha dado cuenta cómo agranda sin pruebas los defectos de los otros?
Gente como su persona son los que al extremar sus posturas mandan a matar sin remordimiento a los que se oponen a su fe, posición política, raza o cultura.   Fanáticos como usted mataron a Jesús de Nazaret en nombre de Dios y del César Romano.   La culpa se la echaron sólo a los judíos, pero los romanos ejecutaron al inocente según su ley y por tres siglos persiguieron y asesinaron a muchos cristianos para mantener su poder. Eran fanáticos del César.
Cuidado, que probablemente hoy nosotros nos hubiéramos encargado de hacer callar a Jesús en nombre de la religión y de los poderes económicos o de cualquier idea o postura ideológica, si nos hubiera afectado.
Fanático usted, pues sí, ya que con su intransigencia condena a todo aquél que tiene una conducta diferente a la suya. El virus de los extremismos lo tenemos en el alma. Todos en cualquier momento podemos ser fundamentalistas.

Fanático es todo aquél que marca con odio y como venido del infierno al que es protestante o católico, o al que es islámico o negro, capitalista, marxista, judío, drogadicto u homosexual, prostituta o ladrón.

Generalmente cuando un fanático acusa, solapadamente manifiesta que él sí tiene la verdad, la santidad, la perfección, escudando con eso sus imperfecciones y sintiendo orgullo de su intolerancia.

En la medida en que se cultivan los radicalismos, se hace patente la división y los abismos y la estúpida ilusión de que los malos están allá y los buenos acá y eso da permiso al asesinato y a los holocaustos. Por creernos eso en la historia hemos generado un reguero de sangre que tiñe de muerte violenta a millones de personas, generalmente en nombre de nuestros dioses, o de la superioridad de nuestras razas y culturas ¡Cuánto prejuicio en la humanidad! (Sigue el sábado).

La intolerancia, cuando se hace radical, provoca la conducta irracional de la agresividad que destruye todo a su paso, con licencia para matar, con permiso para destruir, dado por ese submundo de locura mental inventado por el narcisismo de grupos que se han sentido elegidos por los dioses para ser sus “favoritos”. Insisto en esto de lo divino mal entendido, porque se hacen “sagrados” conceptos como razas, ideologías, sistemas económicos, religiones en cuanto excluyentes, partidos políticos y sus líderes, inclusive equipos de fútbol y sus “estrellas”, y algunas veces el “yo” de algunos, idolatrados por su propios portadores.
El “inventar dioses” ha traído tanta desgracia a la humanidad y no nos queda otro camino que acabar con ellos para sobrevivir y el favorecer la tolerancia y el respeto a los demás y sus derechos. Hay que desacralizar y desmitificar todas esas divinidades creadas para favorecer nuestros “egos” inflados de orgullo. Despojarnos de esos aires idolátricos y tomar conciencia de que somos “humanos” simplemente y que hay un Dios que ama a todos por igual.

Creo en la verdad de mi fe y en el amor de mi Dios, pero no puedo por eso irrespetar a los que no piensan como yo. Tengo claros conceptos en muchas cosas de la vida, pero no puedo despreciar a los que no opinan como yo. Debo entender que hay muchas formas de ir descubriendo la verdad y que todos tenemos derecho a vivirla y expresarla.    Que no soy nadie para acusar a los otros de malos y perversos, de hacerme por eso el “intocable”y el perfecto, el “santo”, porque “con la misma medida con que mido, seré medido”; que cuando acuso señalando con el índice, esa misma mano tiene otros tres dedos acusándome a mí y haciéndonos ver que “Santo solo es Dios”.

Mucha vigilancia a ese ego lleno de soberbia, que nos ha causado tantos problemas en la historia. Y recordemos que con Dios somos invencibles a la idolatría.

<>Artículo publicado en dos partes, el 22  de enero de 2011 y el 29 de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Personalidad del hombre panameño

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La opinión del Pedagogo, Escritor y Diplomático…

Paulino Romero C. 

He aquí algunas consideraciones dignas de exponer finalizando el “mes de la Patria”. ¡Es hora de actuar! Aquellos que tienen ayuden con decisión y desprendimiento a los que carecen de lo elemental, porque es uno de los caminos más seguros hacia la fusión. Pues bien, ha llegado el momento en que la educación no sea un privilegio sino un hecho natural en todo el territorio nacional; y sobre todo es el instante preciso para poner una valla infranqueable a las ideas disociadoras, extrañas a nuestro medio y nuestra mentalidad, reñidas con nuestra ideología democrática y cristiana.

Urge organizar un “Nuevo Panamá” en el cual tanto los panameños como los inmigrantes, no se sientan extrañados y en el que tengan renovada vigencia los valores humanos. Enunciar tal demanda significa dirigir nuestros ojos a la escuela, el gran vivero donde se forman las generaciones, para replantearse, con la experiencia de lo que vemos y sentimos alrededor nuestro, la cuestión de si la escuela oficial (tanto la básica como la media), e incluyendo a la misma Universidad, debe seguir solamente instruyendo y diplomando profesionales.

Por ello, cabe preguntar si aquélla no ha podido todavía abocarse a la tarea de instruir más allá de los limitados alcances de una pedagogía formalista (rutinaria), en la que el maestro se reduce a ser un simple transmisor de conocimientos, o si ha cumplido con la exigencia de aplicarse a la formación integral del educando, sobre la base de despertar en él el sentimiento de la responsabilidad ciudadana y social. Si ha ocurrido lo primero, sería preciso expresar que nuestra instrucción básica y media continúa afectada por una grave omisión; y si ha ocurrido lo segundo, sería necesario establecer en qué forma aquella labor fue encarada, porque sus frutos, evidentemente, no pueden estimarse satisfactorios. Pero de cualquier modo que sea, lo que se necesita es que las aulas se conviertan en centros vivos donde se enseñe comportamiento para la convivencia humana; donde se inculquen en el niño y el adolescente, no solo por la letra fría del texto o la enseñanza discursiva, sino a través de una labor pedagógica que haga del maestro un artífice de almas, los principios capaces de formar intelectual y éticamente a las generaciones de mañana. Decimos la escuela, y debemos agregar la familia porque (como escalón básico de la organización social), le corresponde colaborar con la escuela y convertirse en su auxiliar indispensable.

Algo más todavía: La sociedad toda (incluyendo por supuesto a quienes actúan en las funciones directivas del gobierno, de la política y de la actividad económica y social), es responsable, más allá de la escuela y el hogar, de que esa obra formativa no se malogre y dé con largueza los resultados que se esperan.

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<>Artículo publicado el  29  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/romero-c-paulino/

‘Take it easy, Mr. President’

La opinión de la Psicóloga  Especialista de la conducta humana….

GERALDINE   EMILIANI

 

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro y, a partir de aquel instante comenzó a buscarla. Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, de la vanidad, del egoísmo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano. La ambición era tanta que se decía asimismo: ‘Con dinero y con poder soy el dueño del mundo’.

Con este ejemplo he querido demostrar que muchas veces podemos estropear aquello que nos pudo hacer felices siendo justos con los demás, evitando creerse el dueño de todos y que la felicidad no se encuentra en la riqueza, la fama o en el placer, porque no es feliz aquél a quien todo le sale siempre bien por el poder que tenga sobre los demás.

Debo exteriorizar que cada vez que el señor presidente se expresa ante los medios, la angustia se apodera de mí, por la manera en que el mandatario suele referirse de las personas o situaciones en las que él no esté de acuerdo.

En relación a los colegios que no desfilaron para los días patrios el mandatario dijo que los alumnos de escuelas privadas tendrán que desfilar obligatoriamente el próximo año, porque se incumple con la obligación cívica de rendir homenaje a la Patria y, se sancionará con el certificado de graduación. No sé si existe alguna ley que obligue a desfilar y que sancione a los estudiantes con la retención de dicho documento.

Bajo esta perspectiva, el expropiarle al estudiante ese derecho no tiene sentido, toda vez que, con su esfuerzo, bien ganado lo tiene. Lo que hay que hacer es inculcarle al estudiantado el amor a la Patria a través de su historia, porque sin historia se genera una sociedad invertebrada presidida por el desarraigo, el individualismo, la insolidaridad y la indiferencia, lo que acarrea un efecto trágico e inhumano.

Bien lo dice el profesor Ricardo Ríos Torres: ‘El sentido de patria nace del alma y del corazón, es actuar con decoro e integridad pensando en el bienestar común. En la transformación curricular hay que establecer como prioridad la enseñanza de la Historia y Geografía de Panamá’.

El mandatario continuó diciendo: ‘Esto es un mensaje alto y claro para los colegios yeyés que se han rehusado a participar en los desfiles patrios’. La palabra ‘yeyés’ es un término muy despectivo. Otro enunciado totalmente fuera de lugar, ‘Al Parlacen van las lacras’. Sinónimo de lacras: inmundos, putrefactos, impúdicos, en fin, lo peor del mundo. Lo planteado compromete la dignidad de los miembros de ese organismo, tanto de Panamá como de nuestros hermanos países centroamericanos. Lo mismo he de decir en relación a las diferencias de soberanía entre Costa Rica y Nicaragua. Panamá debe asumir una posición neutra y no debe la predilección concentrarse en ninguno de estos países, así nos evitamos una enemistad gratuita.

‘Trata de no herir susceptibilidades. Hay que ser comedido en las expresiones porque daña la tan anhelada convivencia social. La vida da muchas vueltas, y entre esas vueltas están los sinsabores que te quita la felicidad así de fácil; y, uno nunca sabe cómo el destino te juega una jugarreta por tus actitudes fuera de todo contexto humanístico, porque ultraja la dignidad y la honra de ciudadanos de este país y de naciones vecinas. Take it easy, Mr. President, take it easy’.

Y, es que cuando se es rico, famoso y con poder, y con una personalidad muy peculiar se tiende a ser engreído, lanzando expresiones que son verdaderamente desagradables, ofendiendo los sentimientos de las personas.    Es una especie de ‘no me importa con nadie’,   ‘así soy, ¿y qué?’. Debe generarse un equilibrio entre la parte puramente emocional y primitiva con la del cerebro racional. En otras palabras, la relación humana es indispensable para una buena sincronía social.

La torpeza emocional nos impide reconocer, comprender y gestionar adecuadamente nuestras emociones con los demás, pues interpretamos erróneamente sus señales comunicacionales y reaccionamos inapropiadamente.  Esto, al hacerse tendencia, afecta la salud, las relaciones y la productividad.

Se sigue luchando por el poder, que cada vez se hace más complejo y complican las apreciaciones sobre la vida. Creo que para ser feliz uno no debe complicarse demasiado la vida con estupideces, que encima, salen de los manipuladores de mentes sin escrúpulos.

Así, al poner atención a nuestros pensamientos podemos modificarlos. Con ello modificamos también las emociones y las conductas, haciéndonos personas más sanas, adaptables y adecuadas. Es una empresa posible, aunque requiere disposición, esfuerzo y muchas veces ayuda.

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<> Este artículo se publicó el 10 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/emiliani-geraldine/

‘Rofiones’

La opinión del Médico…

Pedro Ernesto Vargas 

El “rofión” no es más que un individuo socialmente inadaptado, que solo sabe comunicarse con la amenaza, aunque sea de “dientes para afuera”. Alguien a quien le han enseñado que la autoridad o el respeto se logran atemorizando, metiendo miedo. Alguien a quien se le inculcó ser sumiso u obedecer a punta de palo, rejo, golpes, insultos verbales, mentadas de madre, aunque la madre sea la propia o la de sus hijos.

Durante la niñez y la adolescencia el “rofión” suele ser un “ronconcito”, el estudiante o compañero de escuela o de barrio que se viste peor que los demás, o más escandalosamente, o más andrajoso. No le gusta observar reglas de convivencia ni de comportamiento ni practicar modelos de conducta aceptables porque a él “se le resbala”, “le importa …”.   La autoridad es él, él pone las reglas del juego.

Muchos, si no todos, son sociópatas o sufren trastornos que bien pueden encuadrar en la bipolaridad, los déficits de atención o, algo más serio, los trastornos de oposición y desafío.

Transitan difíciles caminos para ser aceptados y suelen fracasar en ese intento. Cuando mejor lo hacen, solo lo disimulan, y ante un stress superior, sale el cobre a brillar y doblegar.

El “rofión” escolar denota y denuncia serios problemas de estructura en su entorno familiar. Su actitud y comportamiento deben llamarle la atención a sus maestros y, una vez, buscarle solución u ofrecerle ayuda. El pronóstico social e individual de este estudiante es pobre: la calle, la cárcel o el cementerio. De la misma medicina que da, le van a dar un día, porque sigue creciendo, aunque no madure, en las mismas detestables conductas.

Son las 2:45 de la madrugada. Vengo llegando a mi casa después de una larga jornada de trabajo hospitalario.   No está muy lejos mi casa del hospital, pero pronto debo estar otra vez de pie y cumplir con mis pacientes y obligaciones del día que acaba de comenzar.   Hace unos minutos, aceleré mi auto para cambiarme de un carril de la calle a otro, a pesar de que no hay tráfico a esta hora, y me detuve frente a la luz roja del semáforo, que tenía a escasos 100 metros antes del cambio de carril.   Por el espejo retrovisor veo los colores rojo y azul rotando en el techo de una chota.

“Estás apurado o solo probando el carro”, con tono punzante y sangrón, cual banderillas taurinas.  Dos gendarmes en busca de clientes y problemas. Dos policías nacionales descorteses y prepotentes. Salidos, seguramente, de barracas militares y entrenamientos para matar gente, para meter miedo, para pisotear dignidad y personas.   En el sitio equivocado, en la ronda que no tienen por qué hacer.  Mejor estarían en la frontera colombiana, pero allí ya no pueden ser “rofiones”.

La carnada fue el carro deportivo. Al volante esperaron frustradamente encontrar a un adolescente miedoso, con dinero,   “hijo de papá”. La plata de mis canas les debió alumbrar su equívoco.   Quien quedó más cerca de mí, no moduló palabra.   La sorpresa lo enmudeció.   El otro,  al mando del timón y la acción, espetó su estilo de vaquero sin bandidos.   Además del uniforme, lo envalentonó la distancia entre los dos. Ningún motivo para pegar la chota al lado de mi auto, como si fueran a simonizarlo.

¡Qué distante esa conducta a la del policía cortés y educado, que se hace querer y respetar por los conciudadanos agradecidos! A agentes de orden público sin formación cívica, como estos señores, no se les puede dar instrumentos para cumplir su función, sin esperar que no abusen de ellos.   Un día y muy pronto se van a encontrar a otro “rofión” en la calle y solo les quedará o ir a la cárcel o al cementerio.

<> Este artículo se publicó el 28 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Adicción sexual

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

GERALDINE EMILIANI

Es importante resaltar que existe lo que llamamos ‘dependencia al sexo’,  aunque puede llevar una vida promiscua, tiene sentimientos de culpa, remordimientos y, en muchos casos, depresión después de una relación sexual de la que, por otra parte, no obtiene placer.   Por eso también a este desorden se le llama ‘bulimia sexual’, porque es un acto obsesivo-compulsivo producido por la ansiedad, el cual es necesario distinguir del promiscuo.

Cuando la promiscuidad combina compulsividad con deseo incontrolable y falta de satisfacción, puede originarse una hiperactividad sexual o adicción al sexo fruto de una mala integración de la sexualidad con la vida afectiva.

Existen numerosas teorías explicativas del deseo sexual exagerado, algunas biológicas y de predisposición en función de la personalidad.   En muchos casos, las personas afectadas pueden tener problemas de autoestima, de comunicación, de personalidad, etc. que las lleven a buscar el sexo y que lleguen a confundir sexualidad con afecto, cariño y amor.

Cuando el deseo es persistente e incontrolable y además conlleva sentimientos de culpabilidad, ansiedad, arrepentimiento, etc. es cuando se puede empezar a hablar de ‘adicción sexual’ y cuando es necesario realizar algún tratamiento, pues esta adicción es síntoma de otros problemas más profundos, como pueden ser la represión, la soledad, insatisfacción, abusos en la infancia.

Dentro del concepto de ‘dependencia al sexo’ figuran distintas variantes, como la adicción a las líneas telefónicas eróticas, adicción al cibersexo (internet), sexualidad parafílica (pedofilia, exhibicionismo, voyeurismo, fetichismo), y sexualidad no parafílica.

Se utiliza el sexo para solucionar una necesidad no sexual: trastornos de ansiedad, problemas personales, laborales, estrés.   La dependencia supone conductas como: autoerotismo compulsivo (conductas masturbatorias); búsqueda ansiosa de múltiples amantes, montar la vida en torno al sexo; consumo habitual de prostíbulos, teléfonos eróticos, sexo por internet; conducta hipersexual y obsesiva con una relación.

Existen varios tipos de personas con una gran afición al sexo, unas, las ‘promiscuas’ o las que tienen un gran deseo sexual y que no tienen problemas en disfrutar de su sexualidad;  las otras, las ‘dependencia al sexo’, buscan en éste una forma de llenar un vacío afectivo; pueden ser personas problemáticas y sufrir de una adicción sexual.

<>  Este artículo se publicó el 18  de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

El miedo es la clave

La opinión del Ingeniero Agrónomo….

EDWIN  SILVERA

Todo ser humano nace como un pizarrón en blanco, es la sociedad, partiendo desde la familia, la que determina su personalidad. El individuo nace, es un infante, luego adolescente y después adulto; en los primeros 10 años de vida se definen muchos valores de ese futuro ser social, que a la postre marcan en base a los valores aprendidos y adquiridos, si será un hombre bueno o malo; sin embargo, esto no implica que durante su desarrollo como hombre, alguna presión de grupo lo haga saltar de lo bueno a lo malo; es por ello que es responsabilidad de la sociedad en general, en cada etapa del desarrollo humano, tener una respuesta positiva a cada comportamiento negativo que se dé de parte de cualquier individuo.

En base a esta premisa, tenemos que separar lo que es la prevención del combate a la delincuencia y la resocialización. Son tres áreas cuyo manejo es totalmente diferentes, porque en la primera, todavía se cuenta con espacio y tiempo para evitar a que no se lleve a cabo el hecho o la mala acción; en la segunda, se tiene que evitar que la acción se siga dando, porque la acción de delinquir está activa o vigente; y la tercera tiene que ver con la reformulación de la conducta cognitiva del individuo.

En cuanto a la prevención debemos tomar en cuenta: a.— Estudio socioeconómico de la familia (economía familiar, educación y salud); b.— Programas de desarrollo y habilidades culturales (música, pintura, teatro, canto, artesanía) y deportivas.

En cuanto al combate al delito menor y crimen: a.— Un punto importante es que el delincuente debe sentir miedo de actuar, mientras el no sienta miedo va a seguir delinquiendo. Para que sienta miedo debemos promover leyes que lo castiguen severamente. El endurecimiento de la pena a través de años cárcel, tanto a menores asesinos y obviamente a los adultos, puede constituirse en un contrapeso mental para no cometer el delito; Saber que pasará 30 años en prisión pesa mucho; b.— Los policías deben portar un arsenal moderno de manera individual, para que infundan respeto al hacer las rondas y acto de presencia; c.— Se debe contar con un sistema de comunicación súper sofisticado con doble propósito; para que entre la policía estén debidamente en contacto directo, y por otro lado, que la ciudadanía no demore más de un minuto en comunicar el posible hecho punible. Se requiere de mucha divulgación de números de teléfonos claves y respetar la confidencialidad del denuncio o aviso.

En cuanto a la resocialización del reo:

a.— Las cárceles deben estar diseñadas de acuerdo a la categoría o nivel del delito cometido, de lo contrario la oratoria de corrección no tendría efecto, porque no se puede corregir al mismo tiempo a dos o más individuos con conductas muy alejadas e incompatibles unas de la otras;

b.— La resocialización debe incluir un programa de estudio y el mismo debe hacerse previo examen de aptitudes.

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Este artículo fue publicado el  7 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.