El alma y el cuerpo

La opinión del Empresario….

JUAN RAMÓN MORALES
juramor777@hotmail.com

Existe un indefinible vínculo entre el alma y el cuerpo, porque solo los separa la muerte. El cuerpo es, el gran laboratorio perfecto, que sin el alma, no vale nada.   El alma es la vida misma. Pero ¿cuál es el órgano que vincula el alma con las acciones del cuerpo?   El cerebro, es allí en donde el alma a través de este órgano, que apenas usamos en un 10 por ciento de su inmensa capacidad, y del que nos ha dotado el Creador para que, a nuestro libre albedrío, hagamos lo bueno o lo malo.

El alma que nos acompaña hasta la muerte, es inmaterial, como lo es el Espíritu Santo, como lo es Dios.     Jesús nació de María la virgen y se hizo hombre con el propósito de que los hombres sepamos, que el Dios invisible existe, trascendida su vida de lo terreno a lo espiritual, volvió Jesús a la vida inmaterial.

Claro que dentro del hombre existe ese ser inmaterial que se llama alma y por medio de la cual, recibimos mensajes espirituales, cuyo significado hace de impositiva aceptación la existencia de la divinidad de Dios.

Ahora bien, si las almas proceden de la espiritualidad Divina, ¿por qué hay hombres buenos y malos y solo los santos han vencido las debilidades del mal?    Llegué al punto medular de este artículo. El vínculo entre las almas y el cuerpo es, como dije antes, el cerebro. Allí se incuban las buenas y malas acciones.   Un hombre bueno, con una vida virtuosa, vive en un medio en donde todo su entorno está rodeado de normas de buen vivir. Cuando surgen los hombres que se apartan de las buenas costumbres, es porque en su medio la vida no le ha sido favorable, aprendió a vivir al margen de la ley, la droga, el crimen, etc.

En ambos casos el medio en que han vivido unos y otros, ha determinado la conducta buena o mala de los individuos en cuyos casos, el alma no ha sido la responsable de tales hechos, sino el medio ambiente, porque hemos nacido buenos, pero la vida nos cambia.

Cabe observar que la sociedad está inmersa en la corrupción y se impone la necesidad de luchar, porque en todas las capas sociales se dé un hasta aquí a las prácticas para adquirir las cosas por medio de la vida fácil, porque lo que hagamos será aprendido indefectiblemente por quien nos suceda: la juventud.

Es así como empresarios corruptos, son sucedidos por empresarios corruptos, sindicalistas corruptos, sucedidos por otros corruptos, gobernantes corruptos sucedidos por gobernantes corruptos, educadores corruptos e incapaces y en muchos hogares se respira podredumbre en grados alarmantes, etc.

¿Qué hacer ante estos cuadros tan desoladores? Juventudes descarriadas, padres y madres irresponsables.   El único camino es Dios, Jesús, su inmaculada madre para que la Humanidad desande los caminos malos y se encause por los senderos del bien, del amor, de la fe y la esperanza.

Así son las cosas.

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<> Este artículo se publicó el 8 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/morales-m-juan-ramon/

Ética y Valores Debate: Ciencia y Religión II parte

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-La opinión del Licenciado en Filosofía…

Marcos A. Pareja 

Francis Crick, se preguntaba ¿Dónde está el alma? Para este científico ganador del Premio Nobel, el alma no es más que el resultado de una simple reacción bioquímica con sede en las neuronas cerebrales (los mitos de la ciencia). Esta parece ser la opinión en nuestro país del respetado infectólogo, cientificista Xavier Saenz Llorenz; sin embargo, ante esta posición se revela la psicología transpersonal y otras técnicas de esta índole.La pregunta se podría plantear así: ¿el cerebro genera la conciencia? o ¿El cerebro transmite la conciencia? De la primera, parten todos los filósofos materialistas y los científicos. De la segunda, parten la psicología transpersonal, La Holística, Rosalind Heywood, Arthur Koestler y en la filosofía, Bergson con su concepción del cerebro como filtro de la conciencia. 

Posiciones Conciliatorias: Estas buscan mediar entre estas dos fuerzas: episteme y dogma.  Scientia y religio. Ejemplo: Santo Tomás de Aquino, Theilard de Chardin y Edwin Kerr, científico cristiano que trabajó en la N.A.S.A.

Utilización ideológica: También los descubrimientos científicos no están libres de manipulación, pues una teoría puede ser utilizada como justificación a un sistema político o una posición filosófica.

A. Oparín en su libro Origen de la Vida, comienza con un ataque al idealismo y al final del libro expone según él, la única filosofía que concuerda con su teoría científica; que según él, es el materialismo dialéctico “única filosofía acertada y científica”.   Porque “hoy día, cuando ha sido estudiada con todo detalle la organización interna de los seres vivos”. Es posible demostrar que “la vida no es más que una forma especial de existencia de la materia” y así destruir toda metafísica imperial reaccionaria.

Los religiosos que buscan que la ciencia debe seguir sus lineamientos se olvidan de que “la religión tiene básicamente una dimensión moral y escatológica; por ejemplo, sus documentos sagrados no fueron planteados como tratados acerca de la naturaleza” Guillermo Coronado, Ciencia y Religión (UCR).

El cientificismo por otro lado, cae en el error de “olvidar que el hombre posee no una sino varias formas de construir su concepción del mundo; ciertamente la ciencia es aquella que mejor puede ser controlada y que expresa… pero no es única ni excluyente” de las demás formas del saber.

En resumen ambas ofrecen beneficios sociales indudables, pero en ambas hay fanatismo y excesos.

<> Artículo publicado el 11  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Ubícate en tu centro

El mensaje al corazón y la opinión de Monseñor…

Rómulo Emiliani

No hay realidad que se mueva sin un centro sobre el que gire, desde la llanta de una bicicleta al sistema solar, un sistema filosófico con una matriz de pensamientos, o un movimiento político con una definida doctrina, al igual que un país con su constitución nacional.   Todo lo que existe tiene un centro que sostiene su engranaje y que hace que haya un equilibrio mientras gira sobre sí y avanza.
Pues usted igual, tiene un centro vital, un núcleo personal, una casa interior, una conciencia que no se apaga, un “yo superior”, un ser misterioso permanente, una puerta de entrada a lo trascendente, un lugar sagrado donde se es templo de Dios, un ancla que nos mantiene conectados con la Vida Absoluta.
A eso lo llamamos el alma.   Y este misterio interior define su identidad y le hace ser persona, siendo mucho más profundo esto que cualquiera de los roles que usted desempeñe en la vida.
Cuando uno descansa todo su ser en el papel de político, maestra, empresario, doctora, abogado, sucumbe ante las crisis, porque uno es mucho más que cualquier rol que desempeña en la vida.
Debemos mantenernos lo más posible en ese centro, concentrados en nuestra realidad íntima, en lo que constituye nuestro ser primordial.
La desgracia nuestra, la de la humanidad es la de olvidarse de que tenemos un yo íntimo, superior, espiritual, trascendente, original, único, lugar de lo sagrado, donde reside nuestra más profunda identidad.
Estamos como diluidos, alienados, distraídos, absortos en lo circunstancial, en lo que es la periferia de la vida, como inmersos en un circo mental que nos arrebata la paz, la armonía, y nos quita la auténtica ubicación con la superación personal y universal que aspira a un encuentro cada vez más profundo con El Eterno. Nos olvidamos que somos un “yo soy” que se sustenta en el “Yo soy el que soy”.
 

Aunque somos seres creados, limitados en el espacio y en el tiempo, al comunicarnos por medio de nuestra alma con lo trascendente, entramos en el mundo de lo ilimitado, de lo infinito por el Ser que nos sostiene.

El mundo nos arrebata el derecho a estar con Dios y nos lanza a vivir confinados en una oscura caverna donde solo estamos “viendo cuatro centímetros de la realidad” usando nuestros sentidos para sobrevivir, chocando unos con otros, golpeándonos, peleando espacios físicos, aliándonos para combatir a otros, sin darnos cuenta de que hay un mundo nuevo, iluminado, con aire pleno, allá afuera, allá arriba, donde hay libertad, dominio de sí, trascendencia, alegría, plenitud.

Es el mundo del espíritu, donde de muchas maneras, dependiendo de la escuela de espiritualidad a la que pertenezcas, puedes conectar con Dios.

Últimamente corrientes frescas de espiritualidad oriental e indígena latinoamericana enriquecen los aportes de San Juan de la Cruz y de Teresa de Ávila, para citar algunos de nuestros místicos y nos hacen ver que Dios se manifiesta en todas las culturas, aunque nosotros gracias a Cristo Jesús tenemos la verdad completa.

Reconoce, pues, que eres algo más que un cuerpo, pensamientos, dinero o un puesto; eres un ser espiritual que encarnado en lo terreno busca al que es su origen, Dios nuestro Señor, con quien superaremos cualquier adversidad, porque con Él somos invencibles.

<> Artículo publicado el 2 y el 9 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

El niño: “Padre del hombre” y de la Humanidad

La opinión del Médico, Escritor Ensayista…..

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JOSÉ GUILLERMO  ROS-ZANET

La educación del niño la hemos hecho oscura y absolutamente objetiva. Tratamos de cultivar solo las facultades o capacidades que tienen propósitos o fines objetivos, materiales. Olvidamos que el niño no es solo lo corporal.   El niño es, también alma, voluntad, emoción, espíritu: es unicidad y totalidad del ser.

El niño no está destinado solo a la producción de bienes materiales, sino también a las más altas creaciones del intelecto y del espíritu.

La educación pre-escolar ha de tomar en cuenta: Además del cuidado corporal, la esencialidad divina del niño, esencialidad que con tanta delicadeza y entrega, con tanto amor, debemos despertar y cuidar desde un entorno propicio, rico en posibilidades de encuentros personalizantes. Recordemos siempre que el niño es el “ Embrión Espiritual ”, como iluminadamente lo concibió la Dra. Montessori.

La educación es transmisión del patrimonio cultural y lingüístico esencial del hombre, de los pueblos y de la humanidad. En el niño esta transmisión vital ha de provocar una profunda actividad interna, y ha de permitir que pueda ser aceptada (o rechazada), en medio de la libertad; solo así crecerá la “ Tradición (colectiva) y el Talento (individual) ”.

La educación, el educador, el director escolar, han de acercarse al niño con un sentimiento reverencial, pues, es el acercamiento al misterio de una personalidad que es conciencia profunda de la carne y del espíritu y más. Ha de ser un quehacer profundo y amoroso; que hará posible el despertar y la expresión del ser; y de las esencias de la existencia.

Es que la educación pre-escolar, formal o no formal, es el despertar primordial del ser, desde la esencialidad divina del niño, desde la tradición esencial de la humanidad. Es la Hominización que conduce humanización, que llevará a la amorización del mundo.

Que la materia se vitalice, que la vida se hominice, que el hombre se humanice, y que la humanidad se amorice, tal como pedía Teilhard De Chardin.   El niño ha de acceder al conocimiento y al amor, desde el conocimiento y el amor. Se puede saber y conocer mucho; pero eso, por sí solo, no será suficiente si al mismo tiempo no se posee la fuerza, que es el espíritu y la conciencia moral de ese saber y de ese conocer.

Nuestro tiempo no exige ser simples educadores; exige ser verdaderos educadores: directores, guías, conductores del niño, según como los concebía la Dra. Montessori. La razón absolutizada, hoy, nos llevó a la razón de la sinrazón, al materialismo deshumanizante.

Hoy, en un ciego vicio no científico sino cientista o cientificista, se cree y se pretende hacer creer que solo es verdad y verdadero aquello que podemos ver y pesar y medir y contar. Pretendemos olvidar, desde la inconsciencia o desde la mala conciencia, que el alma y la espiritualidad del niño (que son el alma y la moral de la Humanidad) son verdades esenciales del mundo, y que si bien no se pueden contar, sí han de contar para hacer posible la comprensión esencial de cuál ha de ser “ el puesto del hombre en el cosmos ”, y el lugar escogido del niño en el mundo del hombre, y de Dios.

Goethe nos dejó dicho lo siguiente: “ En lo interior hay también un Universo ”: Sí, hay un universo que no puede ser contado, pero que ha de contar si pretendemos comprender al niño, el universo del niño.

Creo que un día no lejano, comprenderemos plenamente las cosas sencillas, pero primordiales del niño; cosas sencillas, pero esenciales, que vieron y entendieron personas llenas de amor y sabiduría, personas que llenaron de luz y verdad el universo sencillo y complejo de la Pedagogía.

Comprenderemos que el niño pequeño no solo aprende a hablar sino que sabe hablar; que no solo aprende a escribir, sino que sabe escribir; sobre todo si vive y es cuidado en el seno de una familia completa y madura, y en un ámbito escolar respetuoso y amoroso, y dentro de una sociedad y de un Estado inteligentes y maduros, e igualmente respetuosos de lo humano.

Conduzcamos, pues, al niño, con profundo amor, al lugar escogido, como maestro y como guía, a que tiene derecho en el mundo del hombre y en la Humanidad.

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Publicado el 17 de febrero de 2010 en el Diario   La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.