El efecto de la estupidez humana

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

GERALDINE EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

A veces quisiera hacerme la muy valiente cuando emito mis opiniones a través de esta columna semanal.   Pero en verdad muchas veces siento miedo y eso no es bueno, no es saludable.   Es ese miedo a que mi país vuelva a los años en que la libertad de expresión y de información guardaban silencio.

Expresar tus ideas, opinar sobre lo bueno lo malo y lo feo, te ayuda. Y ayuda a todos hasta al que no quiere oír, al que está enfrascado en su torpeza, en su capricho, en su desamor a la patria y hace daño.   Él no es tu dueño, tú no tienes dueño.    Sentirte en libertad te dignifica, te engrandece. Esa libertad que muchas veces hemos de prostituir porque la untamos en todo, como mantequilla al pan y la encontramos en acuerdos, convenios, contratos, hasta en las obras literarias.   La hemos cantado, la hemos bailado, la hemos llorado, la hemos pintado y, la seguimos soñando. Es causa de inspiración y emotividad. La usamos como bandería de rivalidades y disputas y hasta nos orgullecemos al pronunciarla y nos creemos grandes patriotas al defenderla.

Amigo y amiga, cuando sientan una molestia, preocupación o temor, escríbelo en el diario de tu propia vida, eso alivia y te hace reflexionar.   Allí te desahogas, te confiesas contigo mismo. Guardar silencio te afecta, debilita tu corazón que se agita de dolor, porque sientes esos sobresaltos angustiosos, el sobresalto de ese peligro inminente que se te acerca y no puedes con él.

A los periodistas que trabajan con la obsesión de hacer el bien buscando e investigando la noticia, craneando para que la verdad salga a relucir, y nos llegue sin un punto y coma de más, aunque esa verdad moleste a otros, mi admiración. Ese es el buen periodista, amante de su profesión, que bajo las inclemencias del tiempo y muchas veces sin ingerir alimento alguno, nos mantienen bien informados.

Es terrible y muy pero muy triste el periodista que se doblega porque ha de bailar al ritmo de la complicidad en la fiesta de los corruptos porque el dueño del medio le advirtió:   ‘¡Eso no va! porque molesta a los poderosos’.    Señores Periodistas ustedes son nuestros oídos, nuestros ojos, nuestra voz, no nos defrauden. Háganse sentir como Dios manda, porque la Panamá por dentro los necesita.

La Panamá por fuera es bella, elegante, entusiasta, la envidia de muchos de nuestros hermanos países, pero la Panamá por dentro sufre, gime, llora, y grita, porque la maltratan, la golpean, la queman con el fuego de la indiferencia y sin misericordia igual como le sucedió a los 7 internos del Centro de Menores aquel domingo 9 de Enero, precisamente en la fecha en que muchos panameños murieron enfrentándose a la estupidez humana del intruso prepotente, y cuyo único y sano objetivo fue por nuestra soberanía, por nuestra libertad que no se compra, no se vende y no se alquila.

Así como castigamos la conducta del delincuente, gente que lucha contra el egoísmo resistente de una sociedad humanamente deteriorada, materialista, hostil y espiritualmente vacía, ¿quién castiga la pasividad, el individualismo, el oportunismo, el amiguismo, el parentesco, y los favores y compromisos políticos debido a la estupidez humana de todos los gobiernos en detrimento de un pueblo sediento por abrir caminos, conocer los medios y encontrar los fines?

Somos soberanos de nuestra vida mental y afectiva, praxis y razón, ese es el sentido de la verdadera libertad. El hombre no puede estar sometido bajo el dominio de nadie. Nuestra conciencia en sus perspectivas intelectuales, afectivas y de acción, no tiene dueño.

El rostro de la estupidez humana se ve reflejado en el rosario de problemas e injusticias sin resolver y en el tiempo que se invierte en temas tan insignificantes como las discusiones estériles,  peleas irreconciliables, enredos, bochinches e hipocresías,  y que me hacen sentir indignada y sin fuerzas para continuar y luchar contra la corriente.

Cuando será el momento en que esa misma estupidez humana entienda que se ha comprobado científicamente que la convivencia social de un país es uno de los factores más trascendentes para el bienestar, armonía y felicidad de sus habitantes. Somos fundamentalmente animales grupales y nuestro equilibrio mental es mucho mayor cuando nos encontramos en un ambiente de tolerancia y de estrecha comunión.

Se ha demostrado hasta la saciedad que cuando nos encontramos solos estamos más predispuestos a un amplio espectro de enfermedades físicas, sociales y mentales.  No puede haber un ‘yo’ sin un ‘tú y todos’ esto es mucho más que un concepto filosófico y constituye una necesidad humana fundamental.

 

Este artículo se publicó el 26 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Fue puro miedo

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La opinión de…

Gabriel J. Perea R.

Los honorables diputados procedieron a sepultar la iniciativa que promovía la figura de la reelección inmediata alegando que no cumplía con tener la aprobación de la mayoría absoluta de los miembros de la Asamblea Nacional, el proyecto debía contar con la aprobación de 36 diputados y solo tenía la firma de 15 diputados por lo cual se procedió a su archivo. Sin embargo, estoy seguro de que no se ha dicho la última palabra.

La propuesta de reelección con sus diferentes variantes, ya sea inmediata o acortando el periodo que debe esperar un ex presidente para postularse nuevamente, que es de 10 a cinco años, se volverá a presentar, eso es un hecho, y se deduce puesto que ya fue mencionada como parte de las propuestas de modificación a la Constitución Nacional que anunciaron voceros del gobierno las cuales se pretenden presentar a consideración de la ciudadanía.

Tomando en cuenta que la reelección sea nuevamente presentada, ¿por qué procedieron los diputados a su archivo?, el accionar solo fue postergar un enfrentamiento con el poder ejecutivo.

Por otra parte podemos deducir que en el entender del ciudadano común fue por puro miedo político lo que motivo su rápido archivo.

El Partido Panameñista parece que no se siente lo suficientemente fuerte para enfrentar la posibilidad de una reelección por parte de Cambio Democrático, parece que no está preparado para correr con el suficiente convencimiento hacia el elector para que se incline hacia una propuesta presidencial Panameñista.

Por lo actuado se deduce que el Partido Panameñista va a correr con candidato propio con el apoyo de Cambio Democrático, no se atreven a correr en solitario.

Pero nos preguntamos ¿quién les asegura que el actual vicepresidente es una opción aceptada para candidato presidencial para el 2014?   Dónde está la democracia en ese partido que pareciera que no se atreverá nunca a realizar elecciones primarias y presentar un candidato salido de un proceso democrático.

Muy por el contrario desde ahora imponen su candidato.

Definitivamente que en el entender popular eso se llama miedo. El Partido Panameñista no estará preparado para disputar con otras fuerzas políticas mayoritarias la presidencia de la república, por el contrario tendrán desde ahora que preparar la estrategia para contar con el apoyo de otros colectivos políticos o lo que es peor nuevamente aceptar ceder la cabeza de una alianza electoral.

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<>Artículo publicado el 13  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El pele police, un infame instrumento de represión

La opinión de….

PEDRO  RIVERA  RAMOS
pedrorivera58@hotmail.com

Ha sido la inseguridad en nuestras calles, barrios y hogares, la excusa principal que los gobernantes de antes y de ahora, han aprovechado para suspender, limitar o conculcar derechos y libertades públicas, que se creían sagradas.

 

El miedo a perder la vida, bienes o ambas cosas, nos ha conducido a aceptar como natural cualquier ultraje, cualquier vejamen, cualquier invasión de nuestra privacidad o de nuestra intimidad, no importa el grado de disimulo o crudeza con que se presente, siempre que con ello nos creamos a salvo.

 

Renunciamos a menudo al ejercicio pleno de nuestras garantías ciudadanas, para ‘disfrutar’ de una seguridad fundada básicamente, en una de las herramientas más antiguas y brutales que el género humano ha conocido para controlar y manipular a los demás: el miedo.

 

De ese modo, consentimos, con el silencio de casi todos, ser constantemente observados por cámaras de vigilancia situadas en parques, calles y centros comerciales; adquirimos sofisticados y costosos sistemas de seguridad personal y familiar; sospechamos de cuanto desconocido se nos acerque demasiado; justificamos el rearme de nuestra policía y que hagan uso de aparejos que como el llamado ‘Pele Police’, violan nuestros más elementales derechos y ha servido para ensañarse contra periodistas, defensores de la naturaleza o ciudadanos humildes, principalmente de aquellos que la injusta distribución del bienestar social, ha condenado a sobrevivir en las zonas excluidas, marginadas o populares de nuestro país.

 

Lentamente a través del miedo y las inseguridades, se nos viene imponiendo una sociedad casi panóptica u orwelliana, que con cierta deliberación es atizada por algunos poderosos sectores, que ahora ven en el Pele Police el artefacto represivo que les faltaba, para anular al ciudadano junto con sus derechos fundamentales, convirtiéndolo así, sólo en un sujeto sospechoso y potencial delincuente.

 

De nada ha valido, la sensatez y cordura de algunos ciudadanos que se han levantado desde el principio, para solicitar la suspensión o reglamentación de este infame instrumento. Se ha optado en su lugar, por profundizar su uso y evaluar las posibilidades de multiplicar su alcance.

 

En la defensa del Pele Police se arguyen las fantasías y medias verdades, que suelen difundir los que les resulta incómodo reconocer sus desatinos y los que ocultan sus protervos fines hacia los reclamos y protestas legítimas de los ciudadanos. Se busca imponer la desconfianza entre nosotros mismos, que el miedo sea una constante en nuestra existencia y que sacrifiquemos nuestras libertades para cederlas al control policial.

 

El Pele Police cumple aquí las funciones represivas no contempladas en su diseño original y que no realiza ni siquiera en Israel y sus ciudades, pese al permanente e histórico conflicto que esta Nación tiene con el pueblo palestino.

 

Carece por completo de la eficacia del 110% que se le atribuye (ahí están por doquier los hechos que refutan tan temeraria afirmación) y tampoco es utilizado en 35 países, entre ellos algunos del primer mundo como se sostiene, a no ser que Rishon LeZion, Bat-Yam, Guivatayim, Kiryat Tivon, Kiriat Ata y tres pequeñas ciudades ucranianas, tengan ese nivel y al menos una, sea una nación desarrollada.

 

Por eso no nos llamemos a engaño. Lo que hay en marcha es una verdadera ofensiva neoliberal, principalmente contra los pobres, donde el Pele Police viene a representar una pieza fundamental.

 

De allí que ahora se le descubran a este engendro represivo, ‘virtudes’ para cobrar la tasa de aseo, verificar el pago de impuestos y la morosidad en el consumo del agua potable. Ninguna de estas propuestas deben resultarnos extrañas, cuando aquí ya es común perseguir con saña a humildes billeteras, desalojar brutalmente a familias enteras de sus viviendas, criminalizar las protestas y causar daños físicos irreparables a sus participantes; en un país que tiene el honroso honor de figurar entre las quince naciones de mayor desigualdad del planeta, según el último informe sobre Desarrollo Humano del PNUD.

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<> Este artículo se publicó el 7 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Auxilio, quiero interceptar llamadas telefónicas

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM ASVAT
easvat@elsiglo.com

La solicitud no pudo ser más inapropiada. Denota que, al final de todo, un 60% de popularidad no significa nada sin la capacidad para destruir a los adversarios políticos.

Interceptar llamadas telefónicas es apenas un recurso de los servicios de inteligencia. Si los idiotas que se la pasan escuchando y grabando conversaciones no tienen la capacidad de análisis, toda esas horas de información son inútiles. Los políticos que le ponen demasiado énfasis a conocer la vida ajena denotan su inseguridad al poder. Al final, quien tiene miedo es él y no los ciudadanos.

En cierta forma hay una reversión de los miedos en Panamá. Los políticos, empresarios y los ciudadanos dicen tener miedo a las intercepciones telefónicas, a las amenazas, al chantaje, a la persecución.   Pero quien utiliza esas herramientas a pesar de sus altos niveles de popularidad denota una inseguridad extrema. El que tiene miedo es quien manda no los gobernados. Es por ello que, asustar a quien tiene miedo, con poder es una forma de mantenerlo bajo control. Hasta la fecha solo los americanos con un mejor análisis de la situación panameña han levantado una voz de alerta.

Este informe confidencial enviado por la embajadora saliente de Estados Unidos en Panamá al Departamento de Estado, y que revela Wikileaks, es hasta ahora el documento que mejor describe la conducta y proceder de nuestras autoridades.

Explica coherentemente el peligro que representa el personaje para la democracia panameña y el distanciamiento que existe entre las autoridades estadounidenses y las panameñas.

También nos da luces del por qué el mandatario panameño no ha podido visitar Washington D.C. en año y medio de gestión y por qué esas posibilidades se encuentran, por lo menos, estancadas.

Explica de igual forma el peligro que se ciñe sobre la aprobación de un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos por sugestionar a una alta autoridad del Gobierno estadounidense sobre temas sensitivos como la cooperación internacional contra la delincuencia organizada.

El estilo de política de este Gobierno es crudo, sin refinamientos. La embajadora saliente, inclusive, acusa al nuevo Gobierno de querer lograr sus objetivos, hasta los políticos, con total desprecio del estado de derecho. Esto lo manifiesta la propia diplomática y lo ratifica el propio mandatario al calificarla a ella como ‘muy legalista’.

Conclusiones sobre este cable: el Gobierno nacional no puede negar que graba e intercepta llamadas de sus adversarios políticos y quizás de otros también. Que es una prioridad de su estrategia de seguridad interceptar llamadas telefónicas sin control judicial y por motivos políticos o de otra índole.

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<> Artículo publicado el 27  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

 

Therapeia del 19 de diciembre de 2010

La opinión de la estudiante graduanda….

SHARON TORRIJOS 
sts2309@gmail.com

Diciembre no es solo el mes en el que se celebra Navidad, Hanukkah y la llegada del Año Nuevo; también es el mes en que las escuelas panameñas se preparan para graduar a una promoción que, tras 13 años de educación formal, se enfrenta a una serie de decisiones que definirán su vida.

Dónde y qué estudiar son las clásicas dudas. Pero hay quienes también consideran ingresar a la milicia o entrar a un seminario religiosos y otros simplemente no estudian y se unen a la fuerza laboral.

El miedo al futuro, nostalgia por lo que dejamos atrás y emoción por lo que vendrá, nos deja en un estado incongruente y a veces de insatisfacción al no saber bien qué sentir.

La semana pasada fui a dos graduaciones: la de dos grupos de amigos con los que estudié. Durante ambas ceremonias me puse sentimental al borde de llorar y probablemente lo único que evitó que lo hiciera fue el mi incapacidad para llorar en público. Mientras los veía caminando a recibir el diploma algo hizo clic en mí: ya todo terminaba. Nada de ser ‘colegiales’ sino universitarios. Sentí orgullo por ellos, celos de verlos graduarse antes que yo y un profundo cariño.

Nunca más seremos los niños inmaduros que iban a la escuela por obligación, ahora estudiaremos para tener un lugar en el mundo. Al haber estado en tres escuelas complemente diferentes —una anglicana, una judía y esta última bautista americana— he tenido la posibilidad de ver las diferentes formas de proceder a la hora de elegir.

Hay amigos que por ley deben ir al ejército de su respectivos países y otros que por lealtad a su fe y cultura voluntariamente se enrolan. También tengo amigos que en honor a Dios decidieron estudiar teología en un instituto bíblico o decidieron convertirse en misioneros e ir por el mundo compartiendo el evangelio.

Amigos que decidieron quedarse en Panamá y otros que decidieron irse a EE.UU., a la Unión Europea, Sudamérica y hasta destinos exóticos como Egipto.

Puedo asegurar una cosa: sin importar cual es nuestro origen todos nos enfrentamos al miedo de tomar una decisión que nos destruya. Ya sea que tengamos el futuro asegurado por conexiones familiares o por la bendición de tener la mente clara en nuestro propósito en la vida o por el contrario, no tener ni pizca de idea de lo que será de nosotros, el futuro está allí, a la vuelta de la esquina esperándonos.

Como dicen, valiente no es el que no tiene miedo sino el que lo tiene y actúa.

Piensa. Razona. Analiza. Investiga.

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<> Artículo publicado el 19 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Hay quienes viven del miedo

La opinión del Economista, Educador,  Escritor,  Humanista…

Victoriano Rodríguez S.

Hace años venimos alertando sobre el interés de los gobiernos en limitar a los comunicadores sociales. En la década pasada, con la “presunta democracia”, se llevó a cabo seguimiento y persecución. Así lo expresamos el 25 de agosto de 2005 en El Panamá América, cuando expusimos: “… la población se siente desprotegida. La corrupción se está apoderando de los órganos del Estado. Existe persecución encaminada a enmudecer a periodistas y comentaristas radiales, quizás hasta tratar de cerrar medios… Hoy son ellos, mañana puede ser cualquiera de nosotros, inclusive la sociedad en su conjunto…”.

¡Cuánta realidad en esa reflexión! En ese escrito hicimos un llamado y considerar un día determinado para: “…abstenernos de brindar cualquier tipo de información (escrita, televisiva o radial)”. Un llamado a la democracia para demostrar a quienes provocan o persiguen que hay unidad y apoyo, tanto de los comunicadores sociales como en los medios. Nos falta unidad gremial, sintonía entre mente y cuerpo. Hay quien expresó que en comunicación bailamos con dos pies izquierdos, nos tropezamos nosotros mismos. Hay quienes viven del miedo y sufrirán igual, no habrá perdón para el temeroso, máxime si fue reconocido. Será utilizado, solo, mientras sea necesario.

Presumiblemente los seres humanos actuamos en función a nuestra inteligencia emocional y desarrollo intelectual, pero, cuando se quieren imponer caprichos, presumiendo razones generalmente equivocadas, pero se encuentran con personas analíticas e incorruptibles, se recurre a la más vil de las manifestaciones: atacar, violar la intimidad, correspondencia, comunicación, acosar, amedrentar y tratar de destruir a quien con valentía y honestidad defiende sus puntos de vista y hace valer sus principios. Quizás por ello se realizan tantas persecuciones o destituciones, violando las leyes.

Cuando se recurre a la persecución, acoso o violencia, quizás se deba a falta de honestidad, discernimiento o escasa capacidad intelectual. Hay suma diferencia entre la capacidad de razonar del humano y el instinto animal. Generalmente, los seres irracionales atacan (salvo raras excepciones) por sobrevivencia, sentirse acorralados o necesidad de escapar para salir del apuro.

Debemos tener cuidado, porque el mal prevalece cuando los hombres buenos se mantienen en silencio, son indiferentes y se reservan el derecho de actuar. Hace más de 40 años, Cantinflas, reconocido cómico mexicano, en un juego de póquer expresó: “¿Vamos a jugar como caballeros o como lo que somos?”. Pregunta que quizás muchos nos estamos haciendo hoy, ¿a qué estamos jugando? Es necesario recordar que Thomas Paine (1737–1809), indicó: “Es la obligación del patriota proteger a su país de su gobierno”.

Nadie es tan valiente para no sentir recelo y mirar atrás para cuidar su espalda o tratar de escuchar algo adicional a sus pasos, pero quien vive del miedo y lo mantiene aferrado, como su mandíbula superior, vivirá a la sombra de lo que pudo ser; en el rincón de la hecatombe, en el que políticos ignorantes y déspotas los mantendrán identificados y no tendrán piedad de ellos, cuando llegue su momento.

Quizás la razón por la que en su momento Mark Twain (1835–1910) expuso: “Al principio de un cambio, el patriota es un hombre escaso y valiente, odiado y despreciado. Sin embargo, cuando su causa tiene éxito, el tímido se le une, porque entonces ser patriota ya no cuesta nada”.

Algo me dice que quien impulsa esos avances melodramáticos no necesariamente es el presidente Martinelli, más bien serían sus asesores (ministros, diputados, manzanillos, etc.), pero nada podemos hacer, son sus colaboradores y si él no se percata del daño que le hacen, mal podemos continuar insistiendo.

Las alternativas son pocas, las soluciones mínimas, pero existen. Lo importante es que comprendamos que cambiar nuestros principios por regalos, por unas monedas o por un puesto de trabajo, puede llevarnos al despeñadero.

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<> Este artículo se publicó el 16 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los documentos secretos de Wikileaks

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz
opinion@prensa.com

Me opongo a la guerra por consideraciones éticas. He dedicado 40 años a mantener la vida de miles de personas. Soy un convencido de que el modelo capitalista salvaje puede ser transformado por vías pacíficas, y los habitantes del planeta podremos disfrutar de un mundo mejor sin derramamiento de sangre.

Hago este preámbulo a propósito de los 300 mil documentos secretos que filtró Wikileaks, vinculados a los peores actos de exterminio cometidos por la administración Bush en contra de civiles durante la guerra de Irak. Cuando se habla de contratación privada de agencias de seguridad, debe leerse “mercenarios a sueldo” con licencia para matar y torturar a mujeres, niños y ancianos. Estos documentos desnudan la naturaleza de esa administración, lo que viene a colación con lo que la prensa ha difundido sobre el libro escrito por el propio Bush, Decision Point, en el que confiesa haber aprobado el uso de ahogamiento simulado en los interrogatorios a los prisioneros de guerra iraquíes, por lo que varias organizaciones, entre ellas la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos, reclamaron al fiscal general, Eric Holder, que abriera una investigación al ex presidente George W. Bush.

Todo el marco de esa guerra obliga a hacer algunas reflexiones. No tengo aún claro quiénes fueron los autores del atentado del 11 de septiembre de 2001. No me trago el cuento de la inocencia de la CIA. En el libro escrito por Víctor Ego, Ducrot, Bush & Ben Laden, se describen las relaciones económicas entre ambas familias. Osama Bin Laden fue reclutado para la CIA durante la guerra afgano–soviética.

Lo que sí tengo claro es que la guerra fue por el control y tenencia del petróleo. La administración Bush les mintió a los estadounidenses: que en Irak había armas de destrucción masiva, que Sadam estaba vinculado a Al Qaeda y su implicación en los atentados. En marzo de 2004, el Subcomité de la Cámara de Representantes de EU para la Reforma del Gobierno emitió el informe The Waxman Report en el que se recogían 237 declaraciones falsas o engañosas hechas por George Bush, Richard Cheney, Donald Rumfied, Colin Power y Condoleezza Rice en 125 comparecencias públicas.

Lo que me interesa destacar es lo siguiente: los think thank de las instituciones encargadas de moldear la mente de las personas a través de acciones psicopolíticas (el Instituto de Investigación de Stanford, el Instituto Tavistok y sus filiales), saben bien que la mayoría de las veces la toma de decisiones de las personas es inconsciente, cuando es consciente obedece a dos procesos: la cognición o el procesamiento de la información y las emociones. Saben que la emoción más profunda del cerebro es el miedo a la muerte. Que cuando se evoca la muerte, las personas se agarran de lo que tienen y de lo que creen como refugio y defensa.

Los ataques del 11–S se vincularon a la indefensión (muerte por terrorismo) y se asociaron a una necesidad: hacer la guerra. Esos moldeadores de la mente saben que el miedo se vincula a su a vez a dos emociones: la ira y la angustia. Cuando uno toma una decisión impulsado por la ira los riesgos de las consecuencias de esa acción no se miden, quedan anulados; en tanto que si a uno lo embarga la angustia tiende a ser más racional en el momento de una decisión. ¿Cómo se asoció un hecho, el ataque a la torres gemelas y una emoción (miedo) a una acción, esto es la guerra? Porque se vinculó el terrorismo a la guerra y se invocó el patriotismo, un sentimiento enraizado en la cultura estadounidense. La nación está amenazada. Toda la administración y los medios de comunicación se dispararon en esa dirección. La emoción se apoderó del cuerpo social. ¡A la guerra!

El problema se complicó cuando los periodistas documentaron que la guerra se había hecho sobre la base de la mentira. En esa dirección un reportaje del veterano reportero Dan Rather, dado a la BBC en 2002, sostenía que los medios de comunicación de EU (él incluido) habían comprometido los principios del periodismo al informar sobre la administración Bush después del 11–S, por temor a parecer antipatrióticos. Cuando las conexiones entre las neuronas se vuelven rígidas, como consecuencia de frases repetidas y reforzadas por la emoción, es difícil modificarlas.

Las personas tienden a creer lo que quieren creer. Aún hay individuos en EU que creen que en Irak había armas de destrucción masiva y que Sadam estuvo vinculado a los actos del 11–S. Los profesionales de Stanford y de Taviskov saben hacer bien su trabajo. Asocian el miedo a la muerte con el terrorismo. Ese mismo trabajo de moldeado cerebral se está haciendo con los panameños. Muy pronto volverán, de manera oficial, las bases norteamericanas a nuestro territorio para defendernos del terrorismo. ¿Sería aconsejable investigar quiénes están detrás de ese terrorismo?

<> Este artículo se publicó el 1 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.