Sí a la Tolerancia !

La opinión el Jurista…

Abel Vergara Lopez

Indígenas cerraron la Vía Interamericana en Pacora, provincia de Panamá y no permitían el paso hacia la Cárcel La Joya, para llevarles alimentos a los detenidos.    En San Félix, provincia de Chiriquí, fue retenido y golpeado el representante del Ejecutivo, el viceministro Luis Ernesto Carles, quien les prometió podrían manifestarse sin ser reprimidos por la policía. Un comunicado de la Presidencia no ha sido suficiente para calmar a los manifestantes de la comarca gnöbe, quienes exigen igual que los habitantes de la cuenca del Bayano en la capital, la derogación de la recién aprobada ley minera.

 

Los grupos indígenas quienes hoy se han manifestado cerrando vías, detuvieron en Pacora, a un miembro de su propia etnia pues no estaban seguros de su posición ante la nueva ley.   La intolerancia que hoy se vive, nos está llevando a pasar de ser un pueblo alegre y folklórico, que antes parecía sólo pensaba en fiestas como el carnaval, a convertirnos  en un pueblo violento, que no ha sido tradicionalmente nuestra naturaleza.

 

El cierre de la vía Interamericana afectó a miles de personas en Pacora por más de seis horas. Crear el caos para llamar la atención, no sólo afecta al funcionario que intentó llegar a un acuerdo en San Félix, que le costó por suerte sólo un gran susto, sino a toda la población que requiera trasladarse hacia o desde cualquier lugar. En la vía Transístmica por su parte, los jubilados que aún esperan su aumento, amenazan con cierres diarios y contínuos, hasta que se les cumpla.   En pocos días está por iniciar un nuevo año escolar y los educadores parecen más preparados a realizar protestas, que a la enseñanza en las aulas;   y con el inicio de la construcción de los trabajos del Metro en la capital, lo que se vaticina es un verdadero pandemonium.

 

Qué podemos esperar en los días previos a la fiesta que paraliza el país y en los días posteriores a la misma. La realidad es que sin tolerancia, nada se puede lograr. Somos un pueblo pacífico y como tal, esperamos que nos visiten en pocos días miles de turistas, que si ven lo que está ocurriendo, de seguro que lo pensarán antes de viajar.

 

Demostremos que podemos comportarnos como el país civilizado que aspiramos ser. Sí a la Tolerancia !

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Reproducción de nota publicada el  15 de febrero de 2011 a las 22:59 en Facebook y etiquetada en nuestro muro por el autor, a quien damos todo el crédito que le corresponde.
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Carta a un fanático

Un mensaje al Corazón.  El mensaje, el consejo y la opinión del Obispo Auxiliar de San Pedro Sula,  Monseñor…

Rómulo Emiliani

(Espero no lo sea usted).   ¿!Fanático, yo?!   Sí y perdone.  Por su forma de violentarse cuando se critica a su partido político, su religión, o su propio ego, eso es.   Por el desprecio que muestra a los que no piensan como usted o pertenecen al gremio contrario al suyo; por el odio que respira cuando se expresa de aquellos que profesan un credo diferente….! Pues sí lo es!
¿No se ha visto la cara cuando critica con gusto morboso al otro que es diferente a usted? ¡No se ha dado cuenta cómo agranda sin pruebas los defectos de los otros?
Gente como su persona son los que al extremar sus posturas mandan a matar sin remordimiento a los que se oponen a su fe, posición política, raza o cultura.   Fanáticos como usted mataron a Jesús de Nazaret en nombre de Dios y del César Romano.   La culpa se la echaron sólo a los judíos, pero los romanos ejecutaron al inocente según su ley y por tres siglos persiguieron y asesinaron a muchos cristianos para mantener su poder. Eran fanáticos del César.
Cuidado, que probablemente hoy nosotros nos hubiéramos encargado de hacer callar a Jesús en nombre de la religión y de los poderes económicos o de cualquier idea o postura ideológica, si nos hubiera afectado.
Fanático usted, pues sí, ya que con su intransigencia condena a todo aquél que tiene una conducta diferente a la suya. El virus de los extremismos lo tenemos en el alma. Todos en cualquier momento podemos ser fundamentalistas.

Fanático es todo aquél que marca con odio y como venido del infierno al que es protestante o católico, o al que es islámico o negro, capitalista, marxista, judío, drogadicto u homosexual, prostituta o ladrón.

Generalmente cuando un fanático acusa, solapadamente manifiesta que él sí tiene la verdad, la santidad, la perfección, escudando con eso sus imperfecciones y sintiendo orgullo de su intolerancia.

En la medida en que se cultivan los radicalismos, se hace patente la división y los abismos y la estúpida ilusión de que los malos están allá y los buenos acá y eso da permiso al asesinato y a los holocaustos. Por creernos eso en la historia hemos generado un reguero de sangre que tiñe de muerte violenta a millones de personas, generalmente en nombre de nuestros dioses, o de la superioridad de nuestras razas y culturas ¡Cuánto prejuicio en la humanidad! (Sigue el sábado).

La intolerancia, cuando se hace radical, provoca la conducta irracional de la agresividad que destruye todo a su paso, con licencia para matar, con permiso para destruir, dado por ese submundo de locura mental inventado por el narcisismo de grupos que se han sentido elegidos por los dioses para ser sus “favoritos”. Insisto en esto de lo divino mal entendido, porque se hacen “sagrados” conceptos como razas, ideologías, sistemas económicos, religiones en cuanto excluyentes, partidos políticos y sus líderes, inclusive equipos de fútbol y sus “estrellas”, y algunas veces el “yo” de algunos, idolatrados por su propios portadores.
El “inventar dioses” ha traído tanta desgracia a la humanidad y no nos queda otro camino que acabar con ellos para sobrevivir y el favorecer la tolerancia y el respeto a los demás y sus derechos. Hay que desacralizar y desmitificar todas esas divinidades creadas para favorecer nuestros “egos” inflados de orgullo. Despojarnos de esos aires idolátricos y tomar conciencia de que somos “humanos” simplemente y que hay un Dios que ama a todos por igual.

Creo en la verdad de mi fe y en el amor de mi Dios, pero no puedo por eso irrespetar a los que no piensan como yo. Tengo claros conceptos en muchas cosas de la vida, pero no puedo despreciar a los que no opinan como yo. Debo entender que hay muchas formas de ir descubriendo la verdad y que todos tenemos derecho a vivirla y expresarla.    Que no soy nadie para acusar a los otros de malos y perversos, de hacerme por eso el “intocable”y el perfecto, el “santo”, porque “con la misma medida con que mido, seré medido”; que cuando acuso señalando con el índice, esa misma mano tiene otros tres dedos acusándome a mí y haciéndonos ver que “Santo solo es Dios”.

Mucha vigilancia a ese ego lleno de soberbia, que nos ha causado tantos problemas en la historia. Y recordemos que con Dios somos invencibles a la idolatría.

<>Artículo publicado en dos partes, el 22  de enero de 2011 y el 29 de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

‘Sin excepción, Sr. Presidente’

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

 
GERALDINE  EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

Sirva el siguiente relato como preámbulo a mi artículo de hoy: ‘Estando correctamente ubicada en el carril respectivo y en una calle sumamente angosta, un camión de esos inmensos de la Coca Cola con placa número 515322 se lanzó sobre mi vehículo privándome del paso que por derecho me correspondía.

El conductor, cual dueño de la calle, hizo que mi vehículo y otros seis retrocediéramos, calculo unos 30 metros. No había más espacio y más nada que hacer. El tipo no contento con esto y desde su cabina y cerrando el puño de su mano me amenazaba con que me iba a pegar; además de gritarme todo tipo de improperios, se bajó del camión para lanzarse sobre mí.

A Dios gracias varios de los conductores afectados se le enfrentaron al observar la actitud de este criminal del volante hacia mi persona. Denuncié el hecho ante uno de los directivos de la Coca Cola. Se han limitado a darme una respuesta de cortesía. Lo prudente es inhabilitarlo de conducir mientras reciba tratamiento psicológico, ya que es un criminal en potencia y desdice la imagen comercial de la empresa’.

Este relato tiene varios mensajes. Uno de ellos lo puedo aplicar ante la falta de tolerancia, respeto y educación debido a la inestabilidad emocional hasta mental de algunos mortales. El otro es que hay seres que se creen dueños de la verdad y con derecho de insultar a quien se le ponga en su camino y los estorbe. Otros se creen mayorazgos del país que habitan, imponiendo sus ideas y manipulando como juguetes a toda alma viviente y cuando le venga en gana.

Lo anterior también se puede aplicar a la ley que reformaría el Código Penal para castigar con cárcel de 2 a 4 años a quienes insulten al Presidente o a cualquier servidor público elegido por votación popular.   Sepan ustedes señores proponentes de la ley que el ejemplo entra por casa.   Si eres servidor público debes dar ejemplos de respeto y excelencia en tu trabajo, si no lo haces estás incitando a que el común de los mortales te trate precisamente con irrespeto.

No estoy de acuerdo que nadie insulte a nadie y mucho menos al Presidente de mi país. Y, acusar de delito sin presentar pruebas, es aventurarse al precipicio. Sin embargo, hay situaciones que se dan a diario de parte del Presidente y de servidores públicos que producen rabia, descontento y apatía y que en su momento se han de usar palabras humillantes para descargar ese estado de ánimo ante las injusticias y miseria humana.

Miseria humana como la presentada en el Centro de Cumplimiento de Menores donde la autoridad del mismo debiera ser removida por su falta de previsión y destreza en el cargo.

La pugna entre el Presidente y el PRD situación de nunca acabar donde la provocación y la confrontación entre ambos son conductas a seguir, da tristeza. El Presidente Martinelli fustiga con calificativos desagradables al PRD donde hay gente seria y honesta y por supuesto los habrá también nada serios y nada honestos como en cualquier otro colectivo político.

Y el PRD ni corto ni perezoso le responde de igual manera al sentirse ofendido. Este tira y jala no nos conviene cuando el país está vuelto un desastre por el alto costo de la vida, de los miles de fracasos y deserciones escolares, de las dirigencias deportivas en perjuicio de nuestros atletas, y para colmo sin agua e inundados de basura; y, otro sin fin de etcéteras que demanda de todos capacidad, disposición, unidad y armonía.

Difiero del PRD por no haber aceptado la invitación del mandatario para trabajar juntos por Panamá. Los motivos sobran y parte de esos motivos se debe precisamente a la actitud desafiante y nada elegante del Presidente.

A los partidos de oposición, grupos de la sociedad civil y medios de comunicación hay que dejarles hacer su trabajo, eso es parte de la democracia. Es bueno escuchar lo malo y lo feo de la gestión gubernamental, eso ayuda al Presidente. Irse de bruces contra ellos, es fatal.

‘Presidente Martinelli, en el Consejo Nacional de Periodismo existe el Comité de Ética, donde se sanciona a todo aquel que comete faltas que afecten la honra de cualquier ciudadano y con derecho a réplica con la misma prominencia de la nota que se haya publicado contra el agraviado.

Además, en la esfera civil está claramente contemplado ese recurso. Pero, se requiere de parte suya y de sus funcionarios un rol conciliador, coherencia, compostura y excelencia en su dinámica gubernamental.

Donde hay respeto sin infundir temor, reina un ambiente de aceptación.  Aceptación de parte suya hacia todos por igual, sin excepción.  En otras palabras ‘tus acciones deben ir encaminadas a hacer el bien sin mirar a quién’.

 

<> Este artículo se publicó el 12  de enero de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Cero intolerancia

La opinión del Sociólogo,  Escritor y Educador…

Raúl Leis R. –

raulleisr@hotmail.com

Claro que nuestro país ha avanzado en tolerancia, si se compara con la época colonial, cuando los negros e indígenas, sirvientes y esclavos eran expulsados del intramuros de la ciudad de Panamá cada atardecer hacia el extramuros. Pero un informe de derechos humanos de abril de 2010 muestra que a pesar de que los grupos minoritarios se han integrado a la sociedad, todavía se observan prejuicios con respecto a los nuevos inmigrantes, los negros, los indígenas y los homosexuales. Es injustificable, que en pleno siglo XXI todavía se presenten prejuicios, que conducen a la intolerancia y hasta la discriminación contra los grupos mencionados. A pesar que las Constituciones y leyes nacionales inspiradas en la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, aseguraron institucionalmente la tolerancia, transformando el precepto moral a norma jurídica, como aspecto fundamental de los derechos humanos, la intolerancia aún empapa las costumbres y comportamientos sociales.

El origen de la intolerancia radica en varios factores que van desde el fanatismo, el racismo, los fundamentalismos religiosos y políticos, el autoritarismo, y también la ignorancia. En el fondo subyace una concepción excluyente de los demás, que niega la inclusión y desprecia y castiga la diversidad. Es expresión de una sociedad panameña, que no es solo desigual económicamente, sino también en las relaciones sociales y culturales.

La tolerancia se sostiene sobre dos pilares: uno, que ninguna persona posee la razón y verdad absolutas. Dos, reconocer y hacer valer el respeto mutuo que se deriva de la creencia en la igualdad fundamental de todos los seres humanos.

Es fundamental comprometernos a respetar la opinión ajena, especialmente si es diferente a la nuestra, a entender que el conflicto es enriquecedor cuando su solución se tramita democráticamente, y que todos los puntos de vista expresan formas diversas de mirar y apreciar una situación.

Para ello juega un papel fundamental, la educación para todos y todas y a lo largo de la vida; los medios de comunicación, las iglesias, ONG y sociedad civil, la cultura y el arte, los partidos y líderes políticos que deben orientar, educar y dar el ejemplo de la tolerancia.

Nuestro principal reto es la construcción pluralista de la tolerancia que enfatice no en la exclusión, sino en la inclusión del mayor número de iniciativas y puntos de vista necesarios para el crecimiento de una sociedad democrática, en la cual la tolerancia, como conjunto de principios de la convivencia civil aporte a conformar una ciudadanía plena e integral. Mejor lo expresa Pablo Neruda: “Conversar con todo el mundo. No temer el contagio de los adversos. Ningún conflicto es un túnel cerrado y la luz del entendimiento puede entrar por los dos extremos.”

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<>Artículo publicado el  17  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/leis-r-raul/

Lecciones de tolerancia

La opinión del comunicador social….

ERNESTO  A.  HOLDER
ernestoholder@gmail.com

Creo que cada momento en que se ha tenido que definir un cambio notable en las relaciones sociales o políticas, que ha sido, no solo estratégico, sino necesario para la pacífica convivencia, siempre se ha ejecutado con la intención de sumar a la causa en vez de marginar, restar o, en el peor de los casos, eliminar a copartícipes.

La historia del Istmo y de sus pobladores está repleta de momentos cruciales y de decisiones necesarias. Las generaciones de los últimos 50 años, como protagonistas y conductoras de su historia, han vivido algunos de los acontecimientos históricos más significativos de la nacionalidad.   Me enorgullece ser parte de esta generación. Vivido en esta época. Cumpliendo con un compromiso de ofrecer mi trabajo y mis ideas por el bien de la Nación.

Al margen de lo que dictan los textos históricos, tuve fieles referencias casi directas por parte de familiares y conocidos ya fallecidos de eventos tan remotos como la llegada al Istmo de los franceses. Aprendí sobre el arribo de los emigrantes para la construcción del Canal americano a inicios del siglo pasado. Escuché relatos sobre la mudanza de mi abuela a una de las nuevas avenidas en la ciudad de Colón, ya casi terminadas las obras del Canal. Provenían de los poblados improvisados que existían a lo largo de lo que hoy es el Corte Culebra y conocieron y anduvieron por los otros poblados que hoy descansan en el fondo del Lago Gatún justo antes de su creación.

Crecí escuchando narraciones —algunas muy folclóricas y subjetivas— sobre la huelga inquilinaria, la situación de supervivencia en el país durante los años de la Segunda Guerra Mundial; el asesinato del presidente Remón y los varios gobiernos de Arnulfo Arias, entre otros hitos históricos. Todos dentro de una perspectiva cultural subrayada y definida por mi ascendencia afroantillana y la cultura de mis antepasados.

Pero algo que siempre estuvo en sus narraciones fue que siempre imperó la idea de la inclusión. Las voces que pregonaban el sectarismo cultural, fueron aplacadas por hechos concretos de inserción. Y mis antepasados respondieron con una conducta de participación, de opinar y dejar que su voz colectiva se escuchara sobre todos los aspectos de la vida de la nación.

Eso hicieron sobre la Constitución de 1941. Sobre su rechazo al sistema de Gold y Silver Roll. Y siempre con la convicción de que participando se tenía la oportunidad de construir mejores oportunidades para ellos, para nosotros y para nuestros descendientes.

Marcado por los episodios históricos que el país había vivido desde el 9 de Enero de 1964 y armado de los principios de mis antepasados, en 1977, como graduando de la secundaria, viví intensamente las inquietudes políticas y sociales de mi generación. Eran los últimos meses de las negociaciones de los Tratados Torrijos—Carter. Participaba con el resto de mi clase graduanda de las discusiones y las manifestaciones callejeras de apoyo, con la convicción de que para la nación era lo indicado.

Han pasado un poco más de 33 años en que el sentido de la oportunidad que nos dimos mis compañeros y yo, cristalizó un sueño que inició el 3 de Noviembre de 1903 y ha más que servido para reafirmar como acertada la decisión tomada por los que expresamos nuestro apoyo patriótico tan decididamente en 1977.

Hoy, cuando marcamos 107 años de vida republicana, queda mucho por hacer en términos de garantizar espacios de crecimiento, respeto y desarrollo para todos los sectores. Para los que no tienen oportunidades; para los que están marginados, para los que se sienten apartados. Pero desafortunadamente, en el seno de muchos grupos que pretenden la representación general, coexiste un ambiente de intolerancia e irrespeto por las opiniones divergentes.

Han convertido el espacio de propuestas para mejorar el futuro, en un látigo irreverente que no permite contrastes, discrepancias u otras propuestas. En una lucha personal por adueñarse de la verdad compartida y del camino de reivindicaciones que cientos de miles de personas hoy aún transitan. Han jurado defenderse a toda costa; de ‘no dejarse de nadie’; de destruir a cualquiera que parezca un oponente y que pretender aspirar al mismo espacio a la cual aspiran, en vez de tender puentes de cooperación y entendimiento. No conozco ningún movimiento de reivindicación social que logre su cometido restando a amigos y adeptos en vez de sumarlos. Atacándoles inmisericordemente.

Mis antepasados y yo, y las personas con las que crecí sabemos de marginaciones. Al igual que en el pasado quedan muchas cosas por hacer, en particular por las clases más necesitadas y para los desposeídos. Pero para avanzar una causa, la causa de todos los desventajados, debemos hacerlo con respeto y tolerancia; con el cuidado de no seguir disminuyendo el futuro de todos.

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<> Este artículo se publicó el 8 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/holder-ernesto-a/

Tolerancia

La opinión del Periodista….

Aquilino Ortega 

Si hay algo de lo que adolecen los panameños y principalmente los políticos, es de la siempre recordada tolerancia.

En estos tiempos turbulentos donde cada quien cree tener la verdad absoluta y se le rinde más devoción a los partidos políticos que a la patria, se hace necesario que antes de salir de casa nos tomemos dos cucharadas de esa popular valeriana moderna.

No en vano sugirió el catedrático Rafael Candanedo en una tertulia informal “Aquí venden muchos tipos de celulares, de todas partes: Finlandia, Corea, Estados Unidos, etc. ¿Por qué no venden algunas pastillas de tolerancia en todas esas tiendas?”,

En mi trayectoria como periodista he comprobado que cuando escribo algo que a la gente del PRD no le gusta, soy un periodista carente de objetividad, pero si por el contrario reseño algo en contra del “Rey de los locos”, soy digno de un Premio Pulitzer.

Igual sucede con el Gobierno del Cambio. Mi correo electrónico se atiborra de reacciones negativas si critico y cuestiono al presidente Ricardo Martinelli cuando se dispara folklóricamente.

Pero si plomeo al PRD y su banda de gandules, o les refresco la memoria retrotrayendo con mi pluma su pasado oscuro, por los pasillos de los centros políticos de la “gente del Fufo” y del “enzapatillao”, más de uno festina y da “vueltas de carnero” hasta el cansancio.

Todos los partidos políticos en esencia son lo mismo, lo que cambia es la forma en que son dirigidos. Todos de una u otra forma han aportado cosas negativas y positivas a nuestra incipiente historia republicana.

Hay que aprender a ser tolerantes. Todos vivimos en el mismo país y respiramos el mismo aire. Participemos de la política con pasión, pero no dejemos que las pasiones políticas ni los odios viscerales nos dominen.

Frente a toda esta disyuntiva vienen a mi mente las sabias palabras del docente y colega René Hernández.

“Dios nos ha dado dos oídos y una boca. Lo hizo para que tengamos más capacidad de oír que de hablar. Aprendamos a escuchar al amigo, al adversario, al pariente o al desconocido sin recurrir a los insultos y a las posturas extremistas.

Hagamos la crítica con un sentido de humanidad, sin laceraciones, sin sarcasmos. Así como nos deleitamos con las palabras que nos llegan al alma, también debemos y tenemos que aceptar las opiniones contrarias a nuestros pensamientos”.

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<> Este artículo se publicó el 20  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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