El cartel de los sabios

La opinión de…

Carlos Chong  

En Panamá hay carteles de droga y su negocio es un estupefaciente no tan adictivo para los consumidores de este país: la educación.   La mayoría solo la ingiere porque está obligada a ello para conseguir otra droga mejor: el dinero.   De los que hay, el principal es “El cartel de los sabios”; el padre de todos los demás, que los rige y vigila, aunque ni ese trabajo hace bien, porque muchas veces venden productos de mala calidad y fabricados con apuro, pero que sirven para paliar los signos y síntomas de abstención al dinero.

Supongo que las autoridades aún no se han dado cuenta de su existencia, porque aún no he visto batallas campales como las que se desatan en otros países para combatir a estas organizaciones.   Quizás prefieren ignorar lo que sucede, pues el problema es complejo y temen ser perseguidos por los “sabios”, que tienen mucho poder fuera de su negocio; o, quizás, simplemente no lo quieren resolver, porque también están embarrados de la misma escoria. Entre las principales actividades ilícitas del cartel de los sabios, podemos mencionar:

1. Tráfico de calificaciones: las notas se venden ilegalmente y no se ganan, o se regalan dependiendo de cómo le caigas al vendedor y los favores que se realicen.

2. Lavado de créditos: en este delito participan todos los niveles jerárquicos del cartel para favorecer a los buenos consumidores de la educación ilícita y así poder obtener suficientes créditos para que puedan conseguir la otra droga. Y una vez el consumidor haya logrado el objetivo final, puede así devolver los beneficios a quienes lo ayudaron y hasta convertirse en un integrante de la familia de los sabios.

3. Falsificación de títulos: para que los integrantes del cartel ostenten logros académicos, que no les corresponden, para captar más poder y, también, otorgado a otras unidades, dependiendo de las necesidades.

4. Trata de cátedras: los principales hampones de cada departamento del cartel, se encargan de eliminar algunos integrantes peligrosos y no confiables para que no tengan acceso a los centros de venta (las cátedras), ya que pueden ser espías del FBI (Federación de Buenos Intelectuales), un bureau que lucha desde la sombras contra los autodenominados sabios y busca desestabilizarlos desde las entrañas.

5. Persecución, secuestro, coerción y asesinato intelectual: esta agresión es aplicada a cualquier consumidor sospechoso y que se atreva a violar el código moral del cartel, en el que una de las máximas es no contradecir a los sabios.

La lista se haría interminable, si continuara, así que dejo a la imaginación del lector el final de este artículo. Y colorín colorado, este cuento no ha terminado… Cualquier parecido con la realidad, no es más que pura coincidencia. Si quiere conocer el dramático desenlace, solo vaya a las ruinas arqueológicas tragadas por la jungla y el moho, ubicadas entre España y Bolívar.

<> Artículo publicado el 14 de septiembre de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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