La bandera, sus colores y los estultos

La opinión de…

Ricardo Bermúdez A.

El diputado Vidal García, del CD, pide que se prohíba a los partidos políticos el uso de los colores de la bandera nacional, con una obstinación digna de mejores causas y superiores propósitos. A esta petición se sumaron para complacer al jefe, que de eso se trata, otros políticos, columnistas y comentaristas de programas radiales y televisivos, siempre “inspirados” por un “entrañable patriotismo” o por el estímulo de lo que cobran de la publicidad estatal.

Decía Einstein, sabio entre los sabios, “Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy seguro”, y Martin Luther King, gran promotor de la justicia: “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”.

Ambos sabían de lo que hablaban. Condición sine qua non para hacerlo.   Aquellos no.   Como me anima un espíritu didáctico, constructivo, no deseo encajarles la acepción más dura de estupidez:   “falto de inteligencia”, sino una más leve, casi cómplice: “Torpeza notable en comprender las cosas”, a riesgo de parecer justificar su absurda propuesta, generada, tal vez, por su ignorancia sincera.   De todas formas, a juicio de los prohombres citados, están fritos, validan sus asertos.

Al inicio de su patriótica propuesta Vidal García se refiere a los partidos en general; después, lo traiciona el verdadero propósito de ataque al PRD:   “creo que se le debe prohibir a este partido político que cuando hace sus campañas políticas pareciera que fuesen los meses de noviembre, porque los colores son de nuestra bandera”, y sigue: “Es un irrespeto a los símbolos patrios que un emblema político como el del PRD lleve el tricolor de la bandera nacional”.

Para que el reguero de estulticia sea completo, remata: “el PRD usurpó los colores de la bandera nacional” y pide “que se establezca una prohibición para la utilización de los colores de la bandera panameña por los partidos políticos o de otra organización” (sic). O sea que como la beca, la prohibición sería universal (que tampoco lo es porque limitan su pago a los alumnos más vulnerables a la condición de una calificación académica que no pueden alcanzar, la más de las veces, por la situación precaria en que apenas subsisten).

Según esta “lógica”, derivada de la ignorancia o la estupidez, o de ambas, muchos países y organizaciones, como el PRD, “usurparon” esos colores, porque los contienen sus banderas o sus logos.    Así, Francia, Chile, Holanda, Estados Unidos y Costa Rica, por citar algunos, de prosperar la propuesta, no podrán desplegar sus emblemas en Panamá y la Cervecería Nacional, Esso, Pepsi, Citi, Chevron, Novey y muchos más tendrán que cambiar sus logos porque lucen “los colores patrios”.

La ignorancia proyectada al infinito les impide discernir que el símbolo de la Nación es la bandera adoptada por la Ley 34 de 1949 (Artículo 6 de la Constitución) y no los colores; el rojo, blanco y azul son de uso libre y universal. Se empeñaron en comprobar la validez de las sentencias de Einstein y Luther King … Y lo lograron, junto a quienes hicieron coro.

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<> Este artículo se publicó el 1  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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El engendro de Martinelli

La opinión de…

Ricardo Bermúdez A.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, un engendro es una criatura informe que nace sin la proporción debida; o un plan, designio u obra mal concebidos, o un ente avieso, mal inclinado y de índole perversa. Esta definición deja en claro la naturaleza de la infame Ley 30 (9 en 1, chorizo).

El Presidente cree que puede hacer lo que se le ocurra, obnubilado por el poder que ejerce sin medida, balance, contrapesos ni controles, pues las instituciones que deben garantizarlos (Corte Suprema de Justicia, Asamblea Nacional, Ministerio Público, Fiscalía Electoral) han sido puestas a su servicio incondicional, mediante maniobras oscuras.

Martinelli y la mayoría del Gabinete, salvo Papadimitriu, no reconocen que la causa del levantamiento popular de Bocas del Toro es la nefasta ley, por la forma arbitraria, ilegal e inconstitucional en que fue propuesta, aprobada y sancionada y el comportamiento prepotente, violento e irrespetuoso de los funcionarios contra indígenas, sindicalistas y los que nos oponemos al engendro.

El colmo es pedir disculpas en Bocas “por si hubo atropello” o por “si se nos fue la mano en pollo”. Esto denota o un cinismo imperdonable o una candidez rayana en la oligofrenia. ¿Cómo dudar si hubo atropello después del número de muertos, heridos, lisiados y encarcelados? ¿Cómo puede decir “se nos fue la mano en pollo” sin ruborizarse?

Todo lo hicieron mal: un ministro presenta el anteproyecto como si sólo tratara de aviación comercial; los diputados lo aprueban en pocas horas, haciéndose cómplices del Ejecutivo al permitir que se viole la Constitución y la ley, por consentir cambios a los códigos mediante procedimiento indebido y que una sola comisión, la de Transporte, trate temas que no le competen y para los cuales la Asamblea no fue convocada.

Aprobaron una ley infame, ejecutaron la represión brutal del “sábado sangriento”; un coro de ministros, con Lucinda a la cabeza, y otros funcionarios endosaron culpabilidades a otros; maltrataron de palabra a una población que reclamaba sus derechos tildándolos de ignorantes, borrachos y drogados pagados por el PRD, mientras Martinelli declaraba que no derogaría la ley, exacerbando los ánimos; intervinieron emisoras y programas; intimidaron a los medios; limitaron el movimiento a periodistas;  ocultaron la cantidad de muertos y heridos y en qué circunstancias se dieron… y todavía se preguntan ¿quién tiene la culpa?

No se necesita una comisión para conocer las razones de los “disturbios” en Bocas, se requiere una comisión independiente que ratifique que el Ejecutivo y los diputados que aprobaron la ley son los responsables y que investigue por qué el exceso de fuerza represiva, la forma ilegal en que se forjó la ley y las oscuras intenciones detrás de su aprobación, como la liquidación del sindicalismo, la depredación ambiental y la impunidad para la policía.

Para que haya paz, para reivindicar a los caídos, deben derogar la Ley 30 totalmente y la Ley 14 (carcelazo).

Al final, no sé… Me asalta la duda de que el engendro no es solamente la Ley 30; tal vez sea el gobierno en su totalidad. Ojalá esté equivocado.

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Este artículo se publicó el 21 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Quo Vadis? Panamá: De circos y payasadas, pifias y desplantes

¿Quo Vadis? Panamá: De circos y payasadas, pifias y desplantes

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Ricardo Bermúdez A.
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En el universo circense existe el Cirque du Soleil y los demás; uno produce maravillosos espectáculos; los otros, payasadas. El nuevo gobierno quiere ubicarnos en la categoría de “los demás”.

El dueño del circo pidió el registro migratorio de Figali; buscaron en la PC, ¡sorpresa!, no apareció, cundió la alarma; denunciaron que habían borrado los registros. La realidad: su nombre legal es Mohamed Al Nasser Al Fagali (o algo así).

Más pifias: Imitando el desplante de Amador, uno de los bufones corrió a “plantar bandera” en una propiedad que fue del Estado. Creyó que le “pertenecía” porque el Registro Público operó anteriormente en el edificio; Martinelli toma posesión de un relleno, lo declara propiedad del Estado y demuele las mejoras. Es decir, destruyó propiedad del Estado; anunciar carretera por Kuna Yala; exclusiones en Consejo Anticorrupción; el nepotismo en nombramientos diplomáticos; despidos masivos; TiroFijo Mulino “descubrió” que las cárceles son un “infierno”; Vallarino exige que los demás paguen, pero su grupo no pagó alrededor de B/300 millones en venta del Banistmo; la “aparición” de un helicóptero; en aduanas “descubren botín” que se entregó inventariado; anuncian Centro de Llamadas que ya existe en la CSS; la escogencia del Director de la CSS (era “Vox populi” que sería Sáez-Llorens, único invitado a Costa Rica), los otros dos, también excelentes profesionales sirvieron de relleno, como servirán los de la terna del IDAAN (Manuel González-Ruiz, no llegará por sus méritos, que los tiene, como profesional, empresario y hombre de bien); Igual que en gobiernos de “huesos viejos” llenará un espacio político del Molirena. ¿Dónde está el cambio?

Mientras, el “Gran Totem” de La Prensa”, con su doble moral, aplaude. En su artículo “Virtudes de la Democracia” (17-07-09), dice que “El dramático acto contra Figali ha sido aplaudido por toda la ciudadanía, a todos los niveles socioeconómicos”. ¡Mentira! Aparte de los opositores o adversarios recalcitrantes, de los ignorantes, alabarderos y payasos complacientes, aquellos que entienden el alcance y proyecciones de esos actos, los rechazan. Además, revestido de los extraordinarios poderes que le confiere su ego, “arrepintió” a Mulino del desplante de disparar a quien intente evadirse: No leyó lo que dijo el Panamá America: si Balbina hace lo que Martinelli la habrían tildado de “chavista” y llamado a su derrocamiento; si DDD hubiera autorizado los disparos, le habrían acusado de revivir la ley fuga de los militares. Es más, agrego yo, los habrían condenado a la hoguera y Eisenman himself, la organizaría y encendería con sus manos “sacrosantas”, acompañado de su cofradía de fariseos.

No defiendo a Figali, aplaudiría medidas ceñidas a la Ley; censuro el método y condeno la pasividad del gobierno anterior. Si fuera por actuar “a la brava” tendríamos que aceptar que a quien le matan un hijo (a), mate al victimario; que al conductor que asesina con su “Diablo Rojo” lo linchemos; a quien viole a una hija, lo violemos y colguemos, etc.

Frente a las arbitrariedades y abusos, el pisoteo a la Constitución y la Ley en el caso Bosco, los atropellos de la Asamblea con resoluciones y leyes retroactivas para crear espacios políticos para nombramientos, etc., ¿dónde están Angélica Maytin, Magaly Castillo, Bozo, Pangacho, Eisenman y demás miembros de la cofradía? ¡Aplaudiendo!

Los que hoy aplauden como Eisenman, Alfaro, etc, lo lamentarán cuando les toque a ellos, que les tocará.

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Publicado el 5 de agosto de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.

La irreverencia y el confusionismo de Bosco Vallarino


La irreverencia y el confusionismo de Bosco Vallarino

Ricardo Bermúdez A.

Bosco Vallarino, sus abogados y voceros, arguyen que el Tribunal Electoral (TE) demora deliberadamente la resolución de su caso. El Magistrado Presidente del TE afirmó que “La mora en el proceso es por los recursos dilatorios que ha presentado sistemáticamente la defensa”. Añadió que Vallarino se niega a entregarles los documentos solicitados: el pasaporte estadounidense y la copia de la carta de naturalización norteamericana.

El último recurso es la solicitud de nulidad y archivo del expediente argumentando que el demandante no es parte del proceso porque reside en San Miguelito. ¿Por qué en vez de descalificar al demandante no presentan las pruebas que no uso su ciudadanía de adopción? Sería muy sencillo presentar el pasaporte, los sellos de entrada y salida, de existir, revelarían si lo usó.

Lo que ocurre es que Bosco Vallarino, por haber abjurado a su ciudadanía de origen y no haber renunciado tacita ni expresamente a la otra, no tiene la ciudadanía panameña, es ciudadano norteamericano y, como tal, no puede elegir ni ser elegido en ninguna jurisdicción electoral de la República.

Alegan que el pueblo, al votar por él, legitimó su elección. Nada más alejado de la verdad jurídica. Si su postulación contravino la Ley, la Constitución o ambas, no puede ejercer el cargo. El TE le permitió participar en la elección asumiendo que decía la verdad en su declaración jurada.

Al margen del aspecto legal, este caso pone de manifiesto el sesgo de los medios, particularmente de La Prensa, para tratar los acontecimientos. Se limitan a describir lo que ocurre alrededor del mismo sin comentarios ni opiniones. Si fuera un miembro del PRD, ya lo habrían descuartizado. A estas alturas o antes de las elecciones su Unidad Investigativa, con los más acres comentarios, descalificaciones y acusaciones de fraude, mentiroso y cínico, ya habría publicado, en primeras planas y ombligos, copia de sus pasaportes, del facsímil de sellos y de los formularios de entrada y salida del país, el reporte de su registro migratorio y de su declaración de rentas al IRS (Dirección de Ingresos de EE.UU.). A propósito, no se sabe si las autoridades gestionaron la obtención de estas pruebas.

Si mintió, si engañó, no parece importar en este caso, porque no es PRD y, además, cuenta con la simpatía y respaldo del diario. Si no, ¿cómo se explica que no hayan explotado periodísticamente una veta tan rica en contradicciones, mentiras, engaños e irreverencia?

Es irreverente al confesar, con prepotencia, porque pensaba que no tendría consecuencias, que, a mucho orgullo, era norteamericano; lo fue cuando juró que no existía ningún impedimento para ser candidato; al afirmar, con gesto burlón, que no encuentra su pasaporte y que encomendó la búsqueda a “su mamita”; al explotar la sensibilidad cristiana de la gente, blandiendo una estampita, con repetidas alusiones a que es un instrumento del Señor. Así, con engaños y mentiras, ha logrado confundir a muchos. Además de irreverente él, y no Confucio, parece ser el inventor de la confusión.

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Publicado el 23 de junio de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos todo el crédito que le corresponde.