La última oportunidad del Presidente Martinelli

La opinión del Ex Vice Presidente de la República…

Ricardo Arias Calderón 

ariyan@cableonda.net
Todo indica que el Presidente quiere dejar su nombre muy en alto y que desearía cinco años más, vía reelección, para hacerlo. Para ello debe encarar la pérdida de oportunidades que él mismo ha generado de manera que le queda a lo sumo una última oportunidad para lograr su objetivo, a la cual no contribuyen hechos como la crisis que él dejó desarrollarse en Bocas del Toro, los escándalos de la destitución de la Procuradora, la actuación del Procurador suplente, el de Wikileaks y varios más.

 

En Bocas del Toro lo peor de todo lo sucedido fue la reacción desproporcionada de los policías y los resultados: varios muertos, y centenares de heridos de bala o perdigones y por lo menos 4 personas con pérdida de la vista. De Wikileaks queda plasmada la opinión de Bárbara J. Stephenson, embajadora de los Estados Unidos en Panamá, a la que el presidente le solicitó la tecnología necesaria para escuchar las conversaciones telefónicas de sus opositores, también que el ministro de Relaciones Exteriores le habría dicho que él no compartía varios puntos de vista de su jefe, y además la opinión de ambos sobre que la ampliación del canal sería un desastre.

 

El escándalo de la destitución de la procuradora y el nombramiento de su suplente, entremezclado todo esto con la reapertura del caso CEMIS y las designaciones de los dos últimos magistrados, dan un oscuro barniz de muy deficiente manejo de la cosa pública. La falta de reacción apropiada e inmediata con el reciente hecho del incendio en el centro de custodia de menores deja abrigar en la opinión pública la duda sobre el origen del mismo y los verdaderos responsables, no sólo del incendio sino de la violación de los más elementales derechos humanos de los detenidos ante una emergencia de esta magnitud.

 

Por otra parte agravan esta duda la incertidumbre con respecto al origen del fuego y al propósito de mismo, tanto mas que se sita a un policía habiendo dicho “si quieres ser hombrecito muérete ahora.”

 

Además la embajadora en otros de sus documentos afirma que un alto funcionario del gobierno y casi ministro muy allegado al presidente sería sospechoso de vínculos con el narcotráfico, lo que demeritaría la labor que realiza la Policía Nacional en conjunción con la DEA norteamericana.

 

Para terminar, sin que la lista sea exhaustiva, se hace necesario mencionar el hecho que se haya permitido renunciar, en vez de despedir, al Zar Anticorrupción por su evidente ineficacia ya que sólo investigó casos de eventual corrupción durante los periodos de los presidentes PRD y no tocó, ni de lejos, escandalosos casos ocurridos bajo la presidencia Moscoso.

 

Digo que sólo le queda una última oportunidad porque está rodeado de casos graves en los que él no ha asumido su responsabilidad y por ello se hace ilusorio tanto su deseo de reelección, como el de quedar con una imagen única de empresario exitoso en una presidencia extraordinaria.

 

<>Artículo publicado el  16  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Otro año de atropellos e injusticias

La opinión del Secretario General de CONUSI – FRENADESO….

GENARO   LÓPEZ
genarolopez@suntracs.info

Sin duda el 2010 fue un año de violación a los derechos humanos. La masacre de Bocas del Toro, puso al desnudo lo dictatorial del gobierno. Si bien la Ley 30 fue desmembrada gracias a la lucha del movimiento social y el pueblo bocatoreño, aun queda pendiente que se haga justicia y se atiendan las demandas del pueblo de Changuinola, que se destituya a los hostigadores y represores (José Raúl Mulino, Alma Cortéz y Gustavo Pérez), que se juzgue a los responsables de lo acontecido, de lo cual varios informes dan cuenta de la responsabilidad gubernamental.

En esta escalada represiva y de satanización al movimiento social, están la ley carcelazo; la remilitarización del país, los expedientes amañados que cuelgan sobre 17 dirigentes sociales.

También hicieron gala los apetitos vorágines de la clase política y empresarial. Millonarias compras directas y eliminación de los controles previos; escándalos por la adjudicación de licitaciones públicas que favorecían a familiares, copartidarios y amigos de las principales autoridades; enriquecimiento a partir del Estado, sin que las autoridades hagan las investigaciones pertinentes; los famosos gastos suntuarios y viajes presidenciales; el supermercado de la política (compra de diputados, alcaldes, representantes); el escándalo del Ministerio Público, que evidenció la penetración del narcotráfico, desde las más altas esferas.

La gestión gubernamental da cuenta de ineficiencia, a pesar de los miles de dólares que devengan Ministros y Directores. Casos elocuentes: el censo nacional de población y vivienda, y la atención tardía de las autoridades frente a las inundaciones del mes de diciembre.

El atropello y la violación han sido el orden del día. Se burla las necesidades de pensionados y jubilados, así como de los educadores, por aumento de sus remuneraciones para sufragar el incremento del costo de vida.

A pesar del déficit habitacional se incrementó la política de desalojos forzosos, en algunos casos para proteger intereses de familiares de autoridades (Caso Bosco Vallarino).

La salubridad en riesgo frente a disputas internas en la alianza de gobierno convirtieron la ciudad en un ‘pataconcito’, al no recogerse la basura.

El metrobús, un gran negociado y no una respuesta real al problema del transporte.

En materia ambiental se atenta contra la vida y la naturaleza, al favorecerse las empresas mineras, hidroeléctricas y proyectos turísticos.

La CSS sigue siendo acosada por los mercantilistas, los cuales impulsan la privatización de servicios y utilizan los recursos para pagar una planilla millonaria a amigos y socios, mientras la infraestructura hospitalaria se deteriora, faltan insumos y personal, y no hay medicamentos.

No hay respuestas a los afectados con dietilenglycol. En educación, el fracaso de la impositiva transformación curricular, deterioro de la infraestructura son la nota. Los robos y asesinatos incrementan la inseguridad ciudadana sin respuesta real del gobierno.

Para cerrar el año, las revelaciones de Wikileaks. Hasta ahora se han revelado 8 de los 912 cables sobre Panamá (73 corresponden al Gobierno de Martinelli), que hablan de escuchas telefónicas; política de Panamá frente a la frontera colombiana, la estafa de la ampliación del canal, los vínculos del actual gobierno con Israel y el tratamiento del gobierno al narcotráfico, la personalidad del presidente (según Varela y la ex-embajadora de Estados Unidos: ‘impulsivo’, ‘salvaje’); la intromisión e intereses norteamericanos en el país; la docilidad de nuestros gobiernos frente al imperio. Con ellos se demuestra como los gobernantes han engañado al pueblo y la posibilidad de que estén envueltos en otros actos ilícitos por los cuales deberán hacerse responsables.

Para el próximo año, vienen aumentos: pasaje; electricidad, impuestos municipales, cuota de seguridad social, combustible, precio de los alimentos.

Frente al cúmulo de desatención social, corrupción y represión por parte del gobierno, no nos queda más que construir nuestra propia alternativa organizativa, un instrumento político que permita el ejercicio de una verdadera democracia y la plena participación en la toma de decisiones. Este es el reto al que nos avocamos el próximo año.

 

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<> Este artículo se publicó el 2  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Intoxicación por plomo, secuela de una tragedia

La opinión del Médico y Miembro de Conciencia Ciudadana…

 

 
ALESSANDRO GANCI
concienciaciudadana09@gmail.com

Son 716 las personas contabilizadas por la Defensoría del Pueblo como heridas o lesionadas (44 policías) durante los disturbios ocurridos en Bocas del Toro, 70 fueron remitidos a otros hospitales de los que 67 tenían heridas por perdigones de plomo en los ojos, tres afectados en pulmón, riñón e hígado. Dos perdieron completamente la visión y uno de los primeros pensionados reporta 150 perdigones en el cuerpo, dos fallecieron como consecuencia directa de los impactos. Por su parte el informe de la organización Human Rights Everywhere, constata 405 heridos, 63% de los casos heridos por perdigones 21% afectados por los gases, 35 mujeres heridas (8,6%) y 12 niños.

Si los datos son correspondientes tendríamos un estimado de 400 personas afectadas por los perdigones.

El plomo no existe en nuestro cuerpo, es un metal tóxico al punto que un solo perdigón demora 100 años en degradarse totalmente y es capaz de contaminar 12000 litros de agua hasta el máximo de plomo permitido por la Unión Europea, que es de 0,01 mg/litro. En los niños su absorción es 30 a 50% más rápida que el adulto. Como metal extraño interviene con otros minerales, bloquea al hierro necesario para la hemoglobina, al calcio que tiene que ver con la contracción de los músculos, y el desarrollo de los nervios, al zinc que ayuda en múltiples sistemas que mantienen las células sanas y la vitamina D necesaria para la fortaleza de los huesos y la función del riñón.

Cuando se absorbe primero circula en la sangre unido a los glóbulos rojos, a los cuarenta días se distribuye a órganos como hígado, riñón, médula ósea y sistema nervioso central (cerebro), que son los órganos blanco de toxicidad, luego de 1 a 2 meses el plomo difunde a los hueso donde es inerte y no tóxico, a no ser que se esté creciendo, se adquiera un infección, un embarazo o cualquiera enfermedad o lesión que provoque su liberación.

El plomo cruza la placenta, por lo que puede contaminar al feto. Finalmente, se excretará por orina en un 90%, y en menor cantidad en la bilis, piel, cabello, uñas, sudor y leche materna. El otro 10% se depositara en los huesos.

El plomo se mide en la sangre en microgramos por decilitro y no se espera encontrar más de tres normalmente. Cuando en los niños llega a 10 y en los adultos 25 se necesita intervención médica. Entre 10 y 40 encontramos anemia, dolores de cabeza, falta de apetito, estreñimiento y mucho cansancio. De 40 a 50 se afectan los nervios y el riñón, puede haber temblores y falta de fuerza en brazos y piernas, hipertensión y diversos grados de daño renal. Entre 50 y 80 se va afectando la memoria, ya no se razona bien, se olvidan las cosas y a partir de los 80 hay encefalopatía franca luego de los 100 puede sobrevenir la muerte.

Los niños contaminados por la leche o a través de la placenta pueden presentar deterioro intelectual y retardo de la pubertad. De los afectados existe un caso contabilizado en octubre en 27.5.

El diagnóstico de la intoxicación por plomo suele ser difícil, porque el cuadro clínico es sutil y los síntomas inespecíficos, debe determinarse el nivel de plomo en sangre, si tiene anemia y de qué tipo es, la zinc-protoporfirina (Comenzó a afectar los órganos), la B-2 – microglobulina en orina (comenzó a afectar el riñón), espermiograma a ver la calidad los espermatozoides entre otras.

El tratamiento básico es la remoción quirúrgica de la mayor cantidad posible de perdigones y con medicamentos especiales, que lo eliminan si presentan síntomas o si el nivel es mayor de 60 microgramos.

Lo sucedido en Bocas fue un trago amargo para toda la nación, debemos lidiar con sus consecuencias y asumir las responsabilidades.   Está claro que la atención médica y quirúrgica a todos los afectados debe ser prioritaria. Hay que localizarlos, realizar las pruebas de laboratorio correspondientes, capacitar al personal médico en reconocer los síntomas, tratarlos y dar seguimientos a cada uno de ellos, sobre todo los niños, mujeres embarazadas y ancianos.

La protección laboral será fundamental, porque la intoxicación es una enfermedad crónica que definitivamente afectará principalmente a personas cuyos trabajos dependen de su fuerza física.

Y la prevención… la capacitación de los agentes encargados de hacer cumplir la Ley, autoridades y dirigentes sindicales en Métodos Alternos de Resolución de Conflictos (mediación y negociación), y una Ley que regule el Uso Racional de La fuerza en Manifestaciones Públicas, serían pasos en la dirección correcta.

 

<> Este artículo se publicó el 26 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Yo voté por el cambio, pero…

La opinión del Escritor…

Enrique Jaramillo Levi

Yo voté por el cambio. Ante la única otra opción, la de una mujer políticamente desprestigiada que, a mi juicio, hubiera sido nefasta al frente del país, opté por lo que en ese momento sentí como la esperanza.

La mía y la de miles de panameños. Y es que uno siempre se acoraza en la esperanza, para no padecer eternamente los embates del descreimiento, la frustración y los malos augurios que se cocinan en la mente cuando el pasado siembra temores y ensombrece las entretelas del futuro.

Enfrentar la corrupción y castigarla, poner orden en la cosa pública, emprender proyectos ambiciosos que beneficien a las grandes mayorías, enrumbar las bases mismas de nuestra incipiente democracia, son ideales que la gente sensata necesariamente comparte.

Pero qué desagradable es irse decepcionando, lentamente o a pasos agigantados, cuando empiezan a agrietarse las más elementales normas que rigen los cimientos de la sensatez y los logros trabajosamente conquistados en materia de libertad de expresión, equilibrio medioambiental, equidad económica para todos los sectores, seguridad ciudadana y otros derechos humanos fundamentales, tras haber enfrentado durante tantos años el oprobio de la vieja dictadura.

Qué sensación de engaño ante la prepotencia galopante que en todos los ámbitos sentimos abiertamente o de forma solapada. Qué decepción cuando a cada rato surgen contradicciones entre lo dicho y lo que en realidad se hace o se deja de hacer; entre lo prometido en campaña y los vicios que vemos repetirse, solo que desproporcionadamente aumentados como si los estuviéramos mirando bajo el prisma ilusorio de una lupa.

Lamentablemente, todo parece indicar que la percepción no es ilusoria. Y, además, la gente siente que empieza a reptar tras bambalinas un amedrentamiento que, gestado en diversas instancias del poder, provoca un temor real en quienes no se pliegan ni transigen; sobre todo, en los que se atreven a disentir, a criticar, incluso a debatir públicamente sobre temas que en un momento dado se perciben como delicados o inconvenientes, ya sea porque las decisiones que se toman o se van a tomar riñen con la Constitución, o porque sin hacerlo amenazan el progreso de muchos a favor de unos pocos, a menudo desquiciando de paso las bases mismas de la institucionalidad.

La compra directa y la omisión del control previo recientemente decretados con excusas baladíes, además de los obvios favoritismos políticos y económicos, son buenos ejemplos. Aparte del desastre nacional que fue la reciente represión en Bocas del Toro, con sus secuelas trágicas en distintos niveles, por la terquedad de aprobar una ley obtusa e intransigente que de todos modos ha sido necesario cambiar.

Ahora los medios de información, y no pocos periodistas individuales, de diversas maneras y con pretextos disímiles empiezan a ser amedrentados. El informe de la comisión panameña ante la Sociedad Interamericana de Prensa, reunida hace unos días en Mérida, México, es clarísimo en su contundente muestreo y denuncia de peligrosos desaciertos del Gobierno en su progresivo asedio sutil o abierto a dichos medios.

Si a esto sumamos el desafío a los grupos ambientalistas, a los pobladores locales y a la salud del país mismo en materia de minería a cielo abierto y otras formas de violentar la indispensable protección ambiental en aras de un supuesto beneficio económico superlativo, además de diversas modalidades de enfrentamiento o desavenencia permanente con otros grupos de la sociedad civil, lo que tenemos es un cuadro nacional en extremo deprimente. Y, por supuesto, muy, muy preocupante.

Ante este panorama, en una sociedad democrática no queda más que organizarse. Pero al margen de los partidos políticos, de los que todos estamos hartos por esa eterna actitud convenenciera que de una manera u otra suele uniformar a los oportunistas, que son muchos de sus dirigentes. Decididamente, empezar a hacer sentir a nuestros gobernantes sólidos criterios divergentes cuando los haya, acaso más sensatos; y tal vez incluso, poco a poco, mayoritarios. Porque si la unión hace la fuerza, la fuerza de los razonamientos individuales al multiplicarse puede perfectamente convertirse en mayoría. La historia, siempre sabia, ha dado múltiples ejemplos del fenómeno.

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<> Este artículo se publicó el 4 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Haciendo balance de fin de año

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La opinión de…

Christi Escalante

Al finalizar cada año, algunas personas hacemos un balance personal, espiritual y profesional de nuestras vidas, reflexión de los objetivos alcanzados, y los que quedaron por realizar.   Aunque aún no ha terminado el año, y toca esperar al 31 de diciembre para esa reflexión personal; sin embargo, este año también he querido realizar un balance de lo que ha sido para el país este año 2010 a la fecha.

Por citar algunas situaciones sociales que preocupan, el incremento constante en los alimentos, nuestros bolsillos lo están resintiendo, pero esto siguen sin entenderlo nuestros gobiernos, promesas y respuestas a éstas de forma improvisada por el Gobierno; una energía eléctrica costosa, pero al Ente Estrangulador, perdón ASEP, esto poco le importa, un desmadre vehicular y urbanístico, poca protección al medio ambiente, una Autoridad del Tránsito mejor dicho Tránsito sin Autoridad, elevada inseguridad en las calles, etc, etc.

La aprobación de una reforma fiscal, la cual ha encarecido el nivel de vida de los panameños, menos posibilidades de ahorro ante la imposición de tanto tributos y un crecimiento económico que no permea a los más necesitados, y por eso me pregunto, crecimiento económico, ¿para quiénes?

Ataques y medidas de represión e intimidación a aquellos que deciden alzar su voz y criticar algunas decisiones y gestiones de este gobierno, el cual está demostrando hasta ahora más de lo mismo. Agresiones desmedidas y sin control a pobres trabajadores en Bocas del Toro, por parte de la Policía, arrebatándole incluso la vida a dos seres humanos y a otros muchos les privaron de unos de los sentidos más vitales, el de la vista, pero como se trataba de gente humilde, pero al gobierno poco le importó.

Un proceso judicial a la Ex Procuradora, Lic. Ana Matilde Gómez, de quién no fui nunca simpatizante, pero he de reconocer la manera tan burda, en que este proceso fue llevado, y el cual estuvo cargado de matices políticos. Veremos si de la misma manera será tratado, el caso del Procurador de la Administración.

La eliminación del control previo a algunas entidades del Estado y en este sentido repudio la indiferencia de la Contraloría. Si en los propios supermercados hay controles exigentes, con mayor razón en el erario público. No es aceptable, la mediocre y patrocinadora expresión, que por allí hemos escuchado tantas veces “Si roban ahora, robarán después”. Y a nivel internacional, también se meten las patas, pues se le otorga asilo territorial a la antigua Jefa del Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia (DAS), quién está acusada por supuesta violación a los derechos humanos en su país.

Para concluir diría, que no fue precisamente el año del tigre o dragón, para Panamá fue el año de las decisiones improvisadas, la intolerancia a las críticas y las metidas de patas, pero no importa, pues según algunos “Vamos Bien”.

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<>Artículo publicado el  3  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Impera la represión

La opinión del Secretario General de CONUSI  FRENADESO….

GENARO LÓPEZ
rologe54@yahoo.com

En menos de la mitad de su periodo presidencial, Ricardo Martinelli devela el carácter represivo y dictatorial de su estilo de gobierno. Los hechos de Bocas del Toro, que dejaron centenas de heridos, detenidos y muertes constituyen una muestra sangrienta del accionar gubernamental, que no solo pretende criminalizar la protesta social, sino que camina hacia la destrucción de cualquier forma de organización de la población.

La intolerancia a la crítica y a las denuncias de corrupción, lo llevan a cuestionar a periodistas y medios de comunicación social.

La acentuación de la política represiva bajo la aprobación de las repudiadas leyes carcelazo y chorizo, esta última desmembrada y modificada ante la ejemplar lucha del pueblo en las calles (aunque violentados en el tema de la policía los acuerdos del diálogo por parte de Martinelli), constituyen una muestra de las intenciones del gobierno de acallar por cualquier vía el descontento de la población.

En medio de violación a los derechos humanos en nuestro país, a las denuncias de corrupción gubernamental, de persecución a sindicalistas, dirigentes populares, periodistas, entre otros, el gobierno de Martinelli otorga asilo a María del Pilar Hurtado, ex jefa del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, investigada por el caso de las intervenciones telefónicas ilegales a magistrados, periodistas, activistas de derechos humanos y políticos de la oposición en Colombia e, incluso, ante la posibilidad de que algunos de ellos hayan sido posteriormente asesinados por información recabada por esta labor ilegal de espionaje. Este asilo constituye un acto de cinismo y de doble moral por parte del Gobierno de Martinelli. ¿Por qué se le otorga asilo a una persona que evade la acción de la justicia, violadora de derechos humanos? ¿Cuál es el mensaje que pretende dar al pueblo panameño?

Diversos sectores de la sociedad panameña han reaccionado preocupados por esta acción gubernamental. Es imperativo que los sectores defensores de los derechos humanos, repudiemos el asilo político otorgado a María del Pilar Hurtado, consideramos, además, que ésta debe ser de inmediato arrestada por las autoridades judiciales y cesar los privilegios y la protección que, con recursos del Estado, le brinda el Gobierno de Ricardo Martinelli.

Es decir, no podemos hablar de democracia en el país, cuando se cometen hechos sangrientos como la masacre de Bocas del Toro, cuando en Panamá se continua con los sueldos de miseria, mientras que la mafiocracia explota al país vendiendo costas, playas e islas; cuando a las multinacionales mineras se les otorga permiso para el eco genocidio; cuando los megaproyectos se constituyen en los mecanismos para entrar millonarios y salir billonarios; cuando los precios de los bienes y servicios básicos continúan en una oleada creciente sin control ni regulación dificultando las posibilidades del pueblo a satisfacer sus necesidades materiales de vida; cuando la ola delincuencial sigue en crecimiento, aún cuando el gobierno gasta millones y millones de dólares en equipo ‘policial’; cuando se desatan leyes que reprimen al sector social cuando reclama sus derechos; cuando la política exterior de Panamá se define a favor de quienes violan los derechos humanos y las garantías fundamentales.

Se requiere refundar la República hacia caminos donde se respeten los derechos humanos, donde prevalezcan y se respeten los principios democráticos, donde la riqueza del país esté a favor de las necesidades de la población, donde exista justicia y equidad social, aspiraciones todas negadas por los auto llamados ‘gobiernos democráticos’.

En esta vía, desde Frenadeso, seguimos en la tarea de presentar una alternativa de poder a las grandes mayorías de este país, a los ciudadanos honestos y decentes, que permitan el debate y la discusión de los problemas nacionales para la toma de decisiones. Se trata de lograr una sociedad justa, humana, soberana y democrática.

 

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<> Este artículo se publicó el 28 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Las ‘verdades’ oficiales

La opinión del Estudiante de Derecho….

JOAO  QUIRÓZ  GOVEA
solid94@hotmail.com

Con la terquedad con la que un burro vuelve al fuego sin sentir temor, es comparable la actitud de las autoridades en cuanto a la negación de sus responsabilidades. Con una facilidad espeluznante, figuras que detentan altos cargos gubernamentales —del presidente para abajo— desestiman la culpabilidad que tuvieron (y tienen)   en los hechos suscitados entre el 8 y 13 de julio de este año en Bocas del Toro, ahora falta ver a qué chivo expiatorio le achacan las responsabilidades jurídicas de las muertes y las heridas.

Esa terquedad, ese cinismo y esa arrogancia son solo manifestaciones emotivas de la tiranía con que están manejando la Cosa Pública. Recientemente, en un artículo de Tim Royers para la revista Time titulado Panama’s President: Trying on a Strongman Role? (que en español vendría a decir algo como: Presidente panameño: ¿Asumiendo el rol de hombre fuerte?) hay un interesante análisis que resume la biografía y la forma de actuar del presidente políticamente, en poco más de cuatro líneas, citamos: ‘(Martinelli) Es un hombre de gran riqueza, que fue implacable en los negocios y luego creó su propio partido político con éxito. Él tiene un increíble sentido de sí mismo y cree que puede salirse con la suya cuando quiera’.

Asimismo, con el cinismo de costumbre, algunos voceros gubernamentales salen al paso restándole importancia a la publicación de Time, de la misma manera con la que se han negado las responsabilidades en la masacre de Bocas del Toro, y con la insistencia con que se insulta a los periodistas cuando se publican en los medios ‘noticias molestas’, aunque luego se diga de manera repetitiva —casi tan repetitiva como la propaganda en la que Los Rabanes dicen ¡Vamos bien!— que no hay ninguna persecución contra los periodistas, que las condenas contra Justino González y Sabrina Bacal nada tienen que ver con presiones del Órgano Ejecutivo, que nadie dio ‘órdenes superiores’ para retener a Paco Gómez Nadal por varias horas en el aeropuerto ni a Carlos Núñez por tres semanas en la cárcel.

No extrañaría nada que cuando empiecen a caer las críticas de la opinión pública sobre estas ‘verdades’ oficiales se convierta a los periodistas en ‘los culpables’ de las declaraciones de Martinelli en las que niega la culpabilidad gubernamental en los hechos de Bocas del Toro, así como en un momento les echaron a estos y a los medios toda la culpa de aquella crisis nacional.

Y es que estas declaraciones se interpretan mínimamente como una burla a la inteligencia del pueblo, llamándonos idiotas, analfabetas, borrachos y gente sin memoria, aunque no de una manera tan literal como lo hicieron el ministro Mulino y la ministra (des) Cortés en medio de la crisis, faltaría que pongan a Los Rabanes a cantar algo así: sin sindicatos estamos bien/ sin periodismo estamos bien/ y el Gobierno no tuvo la culpa de lo que pasó/ ¡Vamos bien!

Parece que no hay aprendizaje alguno por parte de las autoridades del Gobierno Nacional, la terquedad, el cinismo y la arrogancia de estos tiranos les impiden reconocer sus errores, aunque cuesten vidas, mientras los camarones legislativos siguen cocinándose, auspiciados e incluso preparados por el Órgano Ejecutivo, la forma despectiva de comunicarse, tanto con los periodistas como con dirigentes del movimiento popular, sigue siendo una regla invariable, las promesas de campaña más apremiantes como bajar la canasta básica o mejorar la administración de la CSS han quedado en un verdadero limbo; sin embargo, mega proyectos millonarios, nunca antes consultados con la población ni puestos en las promesas de campaña, son financiados con el presupuesto público, nuestro presupuesto.

Estas situaciones ya son de conocimiento de mucha gente que está tomando conciencia del proceder despótico de las autoridades gubernamentales, y no solo se discuten a nivel local (recordemos que al ser Panamá un país de tránsito hay muchos intereses internacionales en juego), prueba de ello son publicaciones como la de Tim Royers en Time o la de Mary O’Grady en The Wall Street Journal (Panama’s Presidential Temptation), les recomendamos a estos periodistas que ni se les ocurra darse una vuelta por Panamá a menos que estén dispuestos a pasar algunas horas de más en el control migratorio.

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<> Este artículo se publicó el 27 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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