Cambios necesarios


La opinión de…

Silvia S. Calvo E.

Hoy por hoy, casi todos de alguna manera nos hemos vuelto expertos en materia de seguridad. Y todos, sin lugar a dudas, tenemos alguna opinión sobre los servicios de seguridad que se prestan, ya sea de los públicos o de los privados. ¿Pero, qué olvidamos?

Bien, si se trata de seguridad pública olvidamos que el mundo cambió y que en algo más de 20 años pasamos de tener un gobierno militar, respaldado por un ejército, a un país democrático con una fuerza de policía.

Queremos que exista el mismo control en la calles y sobre los delincuentes que tenían las antiguas Fuerzas de Defensa, pero apenas estamos dispuestos a entender que nuestras leyes requieren ser modificadas. Sencillamente, deberíamos ver el todo y entender que se necesita de un balance.

Si hay menos represión en las calles, entonces debe haber mayores condenas. Pero si eliminamos todos los factores disuasivos, caminamos a donde nos encontramos actualmente.

Si hablamos de la seguridad privada, hace 20 años eran muy pocas las agencias privadas de seguridad que existían. El personal que allí trabajaba eran ex miembros de las Fuerzas de Defensa.   Es decir, se contaba de salida con un personal disciplinado, entrenado y profesional.

Hoy en día, hay muchas agencias de seguridad y muchísima gente que ve este trabajo como la última oportunidad de no estar en la calle, desempleado. Pero no se cuenta con una ley adecuada, que exija la formación y la profesionalización de ese personal.

Hace 20 años, al menos, no recuerdo que alguien se atreviera a opinar sobre la mejor manera en que los militares debían realizar su trabajo. Ojo, no hablo de cuando los militares cruzaron la línea y se metieron en la vida política y volvieron sus armas contra la población civil. Hablo del trabajo de mantener el orden, controlar a la delincuencia y perseguir el crimen. ¡Y eso lo sabían hacer!

Hoy casi todo el mundo opina sobre los dos temas. Veamos un poco más, en seguridad privada no se toma en cuenta que son hombres y mujeres que trabajan con armas, que tienen una fuerza letal con ellos; que se requiere disciplina; que se requiere entrenamiento, y que se debe considerar un régimen laboral separado.

O considerar de plano que debe existir una seguridad privada en ciertos oficios que podría perfectamente estar desarmada. De nuevo, falta una ley que analice las variables y considere los cambios. En resumen, Panamá y sus variables cambiaron. El mundo en 20 años también.

Debemos considerar necesarios los ajustes a nuestras leyes para recuperar el balance y el orden que nos hace falta.

<> Artículo publicado el 14  de octubre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,    lo mismo que a la  autora,   todo el crédito que les corresponde.

*

Anuncios