Diputados: turismo, no minería

La opinión de…

Brooke Alfaro

Las estadísticas demuestran que el turismo es muchísimo mejor negocio para el país que la minería metálica: deja más dinero, más empleo, más salud y es sostenible en el tiempo.

Según los datos de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), en el 2009 el turismo generó 34 mil empleos directos y 95 mil indirectos y dejó $1600 millones en divisas. En el 2010 entraron 1.7 millón de turistas, un incremento de 10.3% sobre el año anterior.

Según sus propias cifras, las minas de Petaquilla Gold, Minera Panamá (MP) y Cerro Colorado* juntas generarán 4 mil 670 empleos directos y 9 milindirectos. (*sin datos, se calculó con cifras iguales a MP). En cuanto a divisas, Petaquilla Gold producirá 45 mil onzas de oro al año, que al precio del oro actual representa cerca de $60 millones, de los cuales a Panamá le toca el 8%, es decir $4.8 millones. Minera Panamá producirá 200 mil toneladas de cobre al año, que al precio actual del cobre representa $1,800 millones y con las reformas, al país le tocará el 4%, es decir 72 millones; los otros $1,728 millones se los lleva la multinacional.

Usemos el Canal de Panamá para entender esto del 4% de regalías: es como si de los $1,000 millones que genera el Canal al año, a los panameños le tocaran 40 millones y a las multinacionales $960 millones. Otra consideración importante es el resultado de un exhaustivo análisis ecomómico del proyecto Petaquilla Gold hecho por The Nature Conservancy en el 2009. La organización internacional usó solo 2 de los 24 impactos negativos en el EIA y con ello mostraron que el negocio sería “una pérdida neta para Panamá como país, debido a costos ambientales”. Se trata de una pérdida de $52.8 millones.

Es evidente que el turismo es mejor negocio, pero si dejamos proliferar las minas para “crear empleos”, vamos a acabar con la materia prima que sostiene nuestro turismo: la naturaleza. Solo Petaquilla Gold abarca terrenos del tamaño de ciudades y afecta tres ríos que permanecen con sedimentación. Laboratorios independientes han encontrado en estos ríos “trazos de plomo y arsénico que son evidencias de contaminación”. Los tres ríos perderán toda su vida y se impactarán negativamente millas de costa. Todo esto en el Corredor Biológico Mesoamericano que prometimos cuidar. Es por algo que las Naciones Unidas (ONU) ha clasificado la minería como la industria más contaminante del planeta.

Y en nuestro clima, la minería metálica con tóxicos es una bomba de tiempo. Mientras nuestros ministros garantizaban que sería responsable y segura, caían las fuertes lluvias de agosto y el país se alarmó al ver las tinas de relave en su “máxima capacidad”. La alarma provocó la acción de la ANAM que encontró “una concentración de cianuro mucho mayor que lo permitido”.   Cada esquina del país sufrió sorpresivas y catastróficas inundaciones y derrumbes,   el Canal cerró por primera vez en la historia, la capital sin agua; nadie se lo esperaba, pero si algo es cierto es que las lluvias seguirán y probablemente más intensas.

Si nuestro gobierno le pusiera el hombro al turismo como lo está haciendo con la minería, redoblaríamos nuestros ingresos. Como ejemplo está Costa Rica, que no tiene nuestros famosos sitios históricos designados Patrimonio de la Humanidad, nuestras interesantes y coloridas etnias, el Canal, metrópolis modernas, centro bancario, zona lible, hub aéreo, etc., pero genera casi el doble de turistas. República Dominicana, con la mitad de tamaño de Panamá, recibe casi tres veces más turistas.

Pero es que este frenesí por la minería tiene en abandono nuestros más valiosos recursos turísticos.   El Casco Antiguo, sucio, desgastado y sin ley, está a punto de perder su estatus de Patrimonio de la Humanidad;   Taboga, tan fácil de hacer brillar, es una vergüenza;    turistas en importantes hoteles con máscaras de gas por el humo tóxico de los vertederos;   el río Chiriquí Viejo, famoso mundialmente por su rafting, condenado por hidroeléctricas; San Lorenzo olvidado, etc.

La ONU afirma que el turismo ecológico y de excursionistas es el de más rápido crecimiento: 30% al año. Pero la ATP concentra el grueso de su publicidad en convenciones para la ciudad. No hay inversión en el interior, ni incentivos para suplir el déficit de hoteles de esas áreas.

Unos meses atrás, un muy alto funcionario del Pronat me dijo que si le dejaran titular las tierras “acabaría con el desempleo en todo el país”.    Pienso que exageraba, pero ciertamente este hecho tiene al turismo estancado: el 70% del país está sin título y la inversión no vendrá hasta que los den.

Aprendamos de Costa Rica, que apuesta al turismo con su lema “No Artificial Ingredients”, y con una atinada moratoria nacional a la minería metálica.

Lonely Planet acaba de incluir a Panamá entre los 10 mejores destinos en el mundo; lo tenemos todo para impulsar nuestro turismo. Con solo ponernos a la par de Costa Rica, ganaríamos más de lo que podrían generar varias docenas de minas.

Señores diputados: enfóquense en el turismo y mantengamos nuestro pequeño país sano sin minería metálica. No se vendan a las multinacionales.

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Este artículo se publicó el 1 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Las evasivas del ex ministro Colamarco

La opinión del Arquitecto y Pintor….

BROOKE ALFARO

Las evasivas del ex ministro Colamarco

He quedado muy impresionado con la grandilocuente carta que envió el Sr. Benjamín Colamarco a La Prensa, donde se defiende del fallo en su contra de la Corte Suprema de Justicia. Pero esta habilidad no me ha confundido, porque conozco bien el tema y lo que fue el largo rosario de secretismo que caracterizó el manejo de la información del proyecto de la cinta costera.

Le recuerdo al ex ministro que en un principio el Ministerio de de Obras Públicas, bajo su dirección, quiso imponer una continuación del Corredor Sur, con peaje, entronques y casetas en el área que hoy ocupa la cinta costera. Decía que estaba haciendo las debidas consultas, pero esas reuniones eran solo para informar y no para un sano intercambio de criterios; todos intuíamos que estaba imponiendo la descabellada idea.

El masivo rechazo ciudadano le forzó a cambiar y solo entonces adoptó el concepto correcto de un espacio urbano público libre de peaje. Es completamente cierto lo que afirma el Sr. Fernando Berguido presidente de La Prensa: en una reunión en las oficinas de este periódico el propio ministro Colamarco prometió dar, al día siguiente, toda la información que se solicitara sobre la cinta costera. Esto nunca pasó, todo lo contrario, por meses el ministro utilizó cuanta excusa existía para negar al periódico la información. Fue por eso que La Prensa recurrió a la Ley de Transparencia y posteriormente a la Corte Suprema.

En esa misma reunión, al ver los planos, le pregunté al Sr. Colamarco sobre algo que me saltó al ojo: ¿por qué le quitaban tanto espacio verde al paseo principal frente al mar para dárselo frente al hotel Miramar? Respondieron que una norma vial internacional obligaba a la conformación de la avenida como la tenían. Después comprobé que esta afirmación era una mentira, y solo me quedó suponer que lo que hacían era un gran favor a los dueños del hotel El señor Colamarco perdió su credibilidad cuando utilizó cuanto cuento podía para justificar el regalarle las tres hectáreas más caras del país al Club de Yates y Pesca.

En un principio anunció, con entusiasmo, que había hecho “un gran trato” con el club y que le “ahorraba a la Nación 40 millones de dólares en indemnización”. Por suerte, un avispado ciudadano descubre y hace pública la ley que le cedió el terreno al club en 1959, y ésta dice claramente que el club debe revertir gratis al Estado las tierras cedidas si se requieren.

Sin vergüenza alguna, el ex ministro cambia su discurso y dice que es la concesión la que obliga a darle los valiosos terrenos, pero lo cierto es que esta concesión de 1996 tiene cláusulas específicas que prevé la futura cinta costera y podía ser revocada. Ni esto ni la lluvia de protestas ciudadanas y mediáticas le hizo cambiar; él tenia razón. En fin, hoy conocemos la verdad y el club no tiene derecho a esos terrenos ¿Ineptitud o corrupción? Transparencia no hubo, pero sí una tenaz carrera para que la cinta estuviera lista dos meses antes de las elecciones de 2009, con el único propósito de servirle a su partido para obtener votos.

A la sociedad civil se le negó toda posibilidad de aportar a tan importante proyecto, no se hizo un plan maestro y hasta se licitó sin contar siquiera con un diseño. Escribo esto porque me indigna que un ex ministro, que manipuló a la opinión pública y distó mucho de ser transparente con la información, ahora trate de limpiar su imagen con una larguísima y pomposa carta. Nuestros gobernantes deben acostumbrarse a que existe una rendición de cuentas y que sus acciones quedarán como testimonio de quienes realmente son.

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Fechada el 27 de octubre fue publicada el 1 de noviembre de 2009 en la sección del lector del Diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Carlos Slim y la balsa chiricana

Carlos Slim y la balsa chiricana

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La opinión de…

Brooke Alfaro
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Cada año, mis hijos y yo disfrutamos de una espléndida aventura: rafting en el río Chiriquí Viejo. No es fácil para un niño, pero al final quedan encantados, con una sensación de haber logrado algo especial y mucha seguridad en sí mismos. Están forjando su carácter y su amor por Panamá y su naturaleza.

Este año, una gran tristeza nos invadió cuando vimos que el río estaba siendo represado y que esta podría ser nuestra última travesía.   Desde el agua, veíamos pasar gigantescos camiones. El paisaje se veía desolado por la deforestación y la erosión. La causa: un proyecto hidroeléctrico de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo.

El Chiriquí Viejo no es cualquier río para rafting, es un clase 3 y 4 (de 6) que se mantiene dinámico todo el año. Su trayectoria de rápidos es larga (18 km), sostenida y está rodeado de una exuberante belleza natural.

La guía Lonely Planet, clasifica el Chiriquí Viejo como “de los mejores ríos para rafting en Centroamérica, de clase mundial”; Outside Magazine dice: “sin duda es el thrill más grande que ofrece Panamá”; una reciente campaña de la Autoridad del Turismo usa la imagen de un rafter en este río, para atraer turistas.

Una complacida rafter le escribe a un operador: “Nosotros y los otros clientes hemos hecho rafting en otros ríos incluyendo Zambezi (África), Tully (Australia), The Grand Canyon (EU), Reventazón (Costa Rica) y este río, esta experiencia, fue una de las mejores”. Spalsh White Water Rafting, organización internacional dice: “Chiriquí Viejo es considerado uno de los mejores ríos en el mundo en el campo de whitewater rafting”.

Cada año, más de 6 mil turistas hacen rafting en el Chiriquí Viejo;  muchos atraídos a Panamá por este río y se quedan en hoteles, comen en restaurantes, usan transporte, generando millones para la economía. Millones que se multiplicarán cada año, ya que el ecoturismo crece tres veces más rápido que la industria de turismo en general.

A pesar de ello, más de 10 represas han sido aprobadas para el Chiriquí Viejo; solo vimos la primera. Este río, que nace dentro de dos parques nacionales, quedará inservible para rafting. Se matará a la gallina de los huevos de oro, y sin exagerar, un tesoro mundial.Me inquieta que la represa la financia un hombre tan rico; uno que no necesita más dinero. El Sr. Slim es un astuto hombre de negocios, sin duda muy inteligente. He leído que es filántropo y que invierte fuertemente para erradicar la pobreza en Latinoamérica. Pienso que nadie le informó de los atributos del Chiriquí Viejo.

El Sr. Slim le está haciendo un enorme daño a la naturaleza habiendo muchas otras formas para generar energía sostenible, como el viento, sol o térmica. Son métodos usados alrededor del mundo y aunque algunos son costosos, el Sr. Slim está en la ventajosa posición de implementarlos.   Por ejemplo, Chiriquí, con su volcán y abundantes pozos termales, está sentada sobre una gran fuente de energía termo (Islandia, con volcanes también, produce un tercio de su energía con geotérmicas).  O puede variar su plan e imitar países desarrollados que están demoliendo grandes represas para reemplazarlas por minihidros que no afectan el caudal del río.

El presidente Ricardo Martinelli, que ha hecho rafting en este río, también sabrá valorar este tesoro. No estaría de más que revise estas concesiones hidroeléctricas y las más de 80 en diferentes etapas de desarrollo solo en Chiriquí.

He leído que al Sr. Slim y a su familia le gusta el rafting, por lo que sabrá valorar este tesoro y, como empresario, valorar el gran beneficio turístico que representa para el futuro de Panamá.

No es justo que existiendo alternativas le quitemos a futuras generaciones el derecho a conocer esta maravilla de la naturaleza.  Por eso, son muchas voces que le piden al Sr. Slim salvar el río Chiriquí Viejo.

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Publicado el 27 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde