¿Cambio político o cambio climático?

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La opinión del Doctor en Derecho y Abogado Ambientalista…..

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Donaldo Sousa Guevara
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Si no actuamos en forma decidida contra el daño que infligimos al planeta, nos quedaremos sin hogar. El cambio climático puede generar una recesión sin precedentes a escala planetaria. Se configura, así, una amenaza de extinción para nosotros mismos.

En la cumbre de la Tierra en Copenhague, del 7 al 18 de diciembre, se espera una respuesta a este ineludible reto histórico, pero su perspectiva no supera la lógica del sistema político y económico imperante. Así tenemos que la conferencia tiene dos fines fundamentales: establecer objetivos para controlar las emisiones de gases invernaderos y establecer cuánto deben pagar las naciones ricas a las pobres para controlar el cambio climático, con lo cual se limitan sus resultados, porque no incide sobre el sistema político contaminado.

La dimensión ambiental comprende todo lo que existe, tanto los recursos naturales como las manifestaciones sociales, entre ellas el sistema político ya ampliamente superado y contaminado. Esto genera crimen, corrupción, pobreza, daños y amenazas para la humanidad y el planeta –a pesar de los grandes avances científicos y sociales–, debido a la motivación psíquica de hacer dinero que rige la conducta de todos en un sistema excluyente, individualista y oportunista, así como a la concentración del poder discrecional de los poderes del Estado, de donde se desprenden en gran medida los impactos adversos al ambiente y la amenaza a la calidad de vida que produce el sistema.

Esta es la realidad que estamos viviendo en todos nuestros países y mientras este sistema no cambie, avanzará el cambio climático.

La cumbre de la ONU sobre cambio climático no tiene en cuenta el origen principal del problema, es decir, que el sistema político no está estructurado para responder a esta realidad científica y solo propone paliativos de ineficaces normas ambientales y otras medidas de mitigación que no responden al reto histórico señalado.

Se requiere con urgencia un salto de calidad histórico que permita a la ciencia y al conocimiento, en función de la vida digna, tener la mayor fuerza política posible, para lo cual se requiere que las decisiones en el Estado sean tomadas con base en el conocimiento científico y con fundamento bioético, y no por el poder discrecional centralizado, fácil presa del poder económico, como sucede actualmente en Panamá, con la política de energía, minería y otras, de grave impacto negativo a la ecología y la calidad de vida de los panameños.

Por lo expresado, consideramos que se logrará muy poco en dicha cumbre y solo esperamos que no sea muy tarde cuando comprendamos que estamos condicionados por un sistema político contaminado que no responde a la vida y, a pesar de los posibles cambios y acciones que prometen dar respuesta al cambio climático y lo que ello comporta, continuará el daño a la dimensión ambiental, la cual comprende todo lo que existe para el ser humano, al menos que establezcamos cuanto antes un sistema político participativo amplio y decisorio, que incluya todos los sectores y actores del Estado, donde la ciencia y el conocimiento en función de la vida digna, tengan la mayor fuerza política, un sistema biocrático.

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Publicado el  12 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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La realidad de un sistema contaminado

La opinión del Abogado Ambientalista…..

Donaldo Sousa Guevara
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La realidad de un sistema contaminado

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Desde hace años, los científicos, ambientalistas y economistas, han demostrado la gravedad de la contaminación en el planeta; que los humanos estamos acelerando un cambio climático, lo que generará una recesión sin precedentes a escala planetaria; que esto supone una amenaza de extinción para nosotros mismos; que la capacidad regeneradora de la Tierra no podrá satisfacer nuestra demanda si mantenemos el actual sistema, porque la gente está convirtiendo los recursos en desechos a un ritmo mucho más rápido de lo que la naturaleza puede transformar los desechos en recursos. La humanidad ya no vive de los réditos de la naturaleza, sino que está consumiendo su capital.

Ante esta situación y a pesar de la respuesta de la comunidad internacional, los países y la lucha de los ecologistas, no se ha logrado frenar la crisis ambiental, porque las respuestas se han concentrado solo en medidas de mitigación y normas ambientales ineficaces, sin atacar la principal fuente generadora de la crisis ambiental, que se encuentra en el sistema político, el cual no está estructurado para responder a esta realidad científica y solo propone paliativos de ineficaces normas ambientales y otras medidas que no responden al reto histórico señalado, que requiere con urgencia dotar a la ciencia y al conocimiento de la mayor fuerza política posible, para que las decisiones en el Estado sean tomadas en base al conocimiento científico y con fundamento bioético, no por el poder discrecional centralizado, que es fácil presa del poder económico.

Por ello, sustentamos que el problema ambiental tiene su origen principalmente en el sistema político vigente, si tenemos en cuenta que la dimensión ambiental comprende todo lo que existe, tanto los recursos naturales como las manifestaciones sociales, entre ellas las políticas y que el actual sistema político se encuentra ampliamente superado y contaminado, lo que genera crimen, corrupción, pobreza, daños y amenazas para la humanidad y el planeta.

En el actual sistema prevalece, la motivación psíquica de hacer dinero que rige la conducta de todos en un sistema excluyente, individualista y oportunista; así como la concentración discrecional de los poderes del Estado, de donde se desprenden los impactos adversos al ambiente y la amenaza a la calidad de vida que produce el sistema. Esta es una verdad más que incómoda de un sistema contaminado que impera en todos nuestros países.

Por lo expresado, estamos condicionados por un sistema que nos impone motivaciones psíquicas contra la vida digna. Por ello, el discurso de Al Gore, ex vicepresidente del país más contaminante del planeta, que ha incumplido por muchos años los convenios ambientales sobre cambio climático frente a la gravedad ambiental actual del planeta, solo expresa respuestas paliativas dentro del sistema contaminador donde predomina la explotación irracional de los recursos y el elemento económico.

Por lo tanto, continuará el daño a la dimensión ambiental que comprende todo lo que existe para el ser humano, a menos que establezcamos cuanto antes un sistema político participativo a nivel decisorio, que incluya a todos los sectores y actores científicos del Estado, en donde la ciencia y el conocimiento en función de la vida digna tengan la mayor fuerza política, un sistema biocrático.

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Publicado el 29 de septiembre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.