¿Está Dios acorralado?

La opinión del Jurista…

 

Juan Ramón Sevillano Callejas

Ahora que sé que la hermana de un buen amigo tiene cáncer, he decidido referirme a otro interesante artículo de opinión del doctor Xavier Sáez Llorens, publicado hace algunos meses en este mismo diario y en el cual el galeno afirmaba, con varios datos, que la ciencia tiene acorralado a Dios o a nuestras creencias religiosas.   Pronto la madre de dos jóvenes muchachas será ingresada al Hospital Oncológico, de ingrato recordatorio para el suscrito, ya que en él tuve que reconocer en un sótano el cadáver desnudo y cenizo de mi tía Margarita.

Ella fue quemada por sobrerradiación que le medicaron los científicos del nosocomio.   Ruego a Dios que la mencionada hermana de mi amigo no tenga la sufrida y dolorosa muerte de mi pariente.   Aprovecho la ocasión para afirmar que no he oído o leído, en Panamá, a otro ateo que se refiera tanto a Dios como el doctor Sáez Llorens.   Yo sospecho, y le pido disculpas si estoy equivocado, que él alguna razón de índole subjetiva tendrá para esgrimir sus argumentos.   Yo sí los tengo.

La verdad, preferiría que la ciencia o los científicos acorralaran el cáncer que ha matado a varios familiares cercanos (abuelos, tías, etc.).   No creo que tratar esta afección con sobrerradiación sea algún adelanto científico. Quemar por dentro a una persona me parece inhumano y totalmente doloroso; no sé si el remedio es peor que la enfermedad. También me gustaría que le encontraran alguna solución a la diabetes que sufre mi madre.

En vez de estar pensando en acorralar a Dios, yo les pido que acorralen el hambre que sufren los niños en África, Asia y Latinoamérica. Hace poco leí un artículo del periodista ambiental Adán Castillo Galastica, referente a los beneficios productivos del lago Bayano y la gran cantidad de tilapias que ahí se pescan.

En eso es que deben estar los científicos, y no perder el tiempo tratando de acorralar algo que, según ellos mismos, no existe. Buscar la seguridad alimentaria del mundo, con métodos prácticos, investigando el mejor momento de reproducción de las especies para multiplicarlas naturalmente.

No mediante la clonación de la cual nacerán híbridos o especies con características genéticas desconocidas, como la de ahora, vaca panda. Cuando veo tanta gente en la farmacia cambiando de medicamento, ya que “este le dejó de quitar la migraña”, me pregunto qué ha adelantado la ciencia. Hay que preguntarse además por la ética de los científicos que trabajan para consorcios transnacionales, que inventan medicamentos que nunca curan y cuyo principal fin es el comercial.    Y ni hablar de los científicos que trabajan para construir armas de destrucción masiva.

Por favor, acaben con el simple resfriado, ya que todavía no han inventado una mejor medicina que la que nos dan nuestras ignorantes (sin escolaridad ni doctorados) abuelas. No conozco mejor tratamiento que una buena sopa caliente, tomar limonada o chicha de piña o de naranja y dormir con medias de lana, como hice hace dos días, ya que por ahorrar agua, lavé el carro durante una ligera llovizna.    Por ello, me pregunté, ¿por qué los ambientalistas debemos pagar las consecuencias de la devastación en esta era científica?

 

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Este artículo se publicó el  20  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Y tu promesa ambiental de año nuevo?

La opinión de…

 

Ricardo Brown Salazar

Cada fin de año nos proponemos metas que esperamos cumplir en el nuevo año que comienza: bajar de peso, pasar más tiempo con la familia, trabajar más duro, leer más libros, terminar un posgrado… pero ¿hemos incluido en esta lista alguna meta orientada a la conservación de nuestro planeta?

Como dijo Mahatma Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Continuar pensando que cualquier cosa que hagamos no afecta a otros seres, no tiene sentido alguno, pues de hecho es imposible negar que cada acción, por mínima que sea, tiene un efecto acumulativo a corto, mediano y largo plazo.

Este año observemos nuestro comportamiento personal y busquemos una cosa que podamos cambiar en nuestra vida diaria, una sola para empezar, no nos compliquemos queriendo cambiar todo, escojamos una sola, pero con la condición de que ese cambio sea permanente.

Hay miles de pequeñas cosas que podemos hacer que no solo son beneficiosas indirectamente para la sociedad y nuestra nave espacial, llamada Tierra, sino también para nuestra salud y la de los seres vivientes con los que cohabitamos Gaia.

Este cambio puede incluir la más elemental de las normas de urbanidad básicas como dejar de tirar basura en la calle o algo más interesante como dejar de fumar, no aceptar más bolsas plásticas innesarias y llevar bolsas reutilizables al hacer compras; si la economía de la casa lo permite, instalar paneles solares, apagar las luces, desconectar los cargadores de celular y los televisores cuando no los usamos; regar las plantas con el agua usada para lavar la ropa, comprar más productos orgánicos (y si no hay, exigirlos frecuentemente hasta que haya), no poner el aire acondicionado a enfriar como si fuera un congelador, usar menos agrotóxicos en los cultivos, separar la basura, dejar de quemar las hojas secas y usarlas para hacer una abonera o un biodigestor para producir gas para cocinar.

También, podemos consumir menos carnes y más productos nacionales o regionales. Por lo general, el costo ambiental de la producción de carne de res, cerdo y aves es mucho mayor que el de la producción de granos, vegetales y frutas; y cada vez que compramos productos importados, aunque aparentemente sean más baratos, estos generalmente tienen un costo ambiental más alto, debido a los derivados del petróleo quemados para su transporte y mantener refrigerados los contenedores.

En la calle podemos caminar más, y en el carro podemos arreglar esa vieja fuga de aceite, pitar menos o eliminar la tronera (contaminación auditiva), mantener correctamente infladas las llantas para reducir el consumo de combustible, compartir el carro más seguido (carpooling) con otros en la misma ruta o usar más transporte público, dejando el carro en casa, especialmente, los que vivimos en ciudad de Panamá, cuando aumente la cobertura del Metro Bus e inicie el tan esperado Metro; en el interior del país, y en donde se pueda, usar la bicicleta, aunque sea una vez a la semana, para transportarnos. ¿Y por qué no? de ñapa ser más pacientes con los conductores chambones o los agresivos con problemas mentales.

Cambiar nuestros focos incandescentes a fluorescentes también ayuda, pero cuidado con el mercurio que la mayoría de ellos contiene y la radiación electromagnética que producen, especialmente, los focos fluorescentes compactos (CFL por sus siglas en inglés) para los que necesitamos, urgentemente, un programa de reciclaje o, al menos, de manejo de desechos, de lo contrario podríamos tener serios problemas por contaminación con mercurio.

Finalmente, no nos olvidemos del poder de una sola persona, multiplicada por 7 mil millones alrededor del mundo, de los cuales somos 3 millones y sencillo en Panamá: el consumidor. Cuando sabemos que una empresa no está haciendo las cosas bien, simplemente, dejemos de comprar sus productos o contratar sus servicios. Igualmente, mantengamos siempre presente que desde que salimos de la dictadura las personalidades políticas en cargos de elección están allí, porque nosotros los escogimos. Si sabemos que algo se está haciendo en detrimento del ambiente, y en consecuencia perjudicándonos a todos, entonces reclamemos, usando todos los canales posibles.

Pongamos como fecha el 11/11/11 para empezar ese pequeño cambio personal permanente de forma que, a partir de ahora, tengamos casi un año para decidir qué podemos modificar en nosotros mismos para beneficio del planeta.

Las personas interesadas en comprometerse con esta iniciativa de cambio personal pueden visitar la página de Facebook 3P@311: My PPP (Personal Pledge for the Planet) on 11/11/11”, para intercambiar ideas o simplemente conocer cómo otras personas proponen este año hacer un cambio, aunque sea pequeño, en sus vidas en beneficio de la sociedad y el planeta.

¿Y tú? ¿Cuál será tu compromiso ambiental para el planeta este año?

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Este artículo se publicó el 7  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Raisa Banfield: ¿no ha construido ni una letrina?

La opinión del Periodista…

CARLOS CAMARENA M.
ccamarena2004@gmail.com

Desde que era estudiante y como periodista con más de 20 años en las labores informativas, aprendí y he tenido como norma la máxima de que quien recurre a términos descalificativos, ofensivos, con alguna dosis de prepotencia, es una persona que, por muy conocedora o capaz que sea, se ha quedado sin argumentos y se ha dejado dominar por la intolerancia.

Hace algunos meses acudí a un seminario sobre el tema medioambiental y fui testigo de primera línea de cómo el vocero de la empresa Petaquilla Gold, Carlos Salazar, un profesional que considero muy capaz y conocedor de la temática minera, se enfrentó verbalmente a una persona que pretendía hacerle un cuestionamiento.

Fue un incidente lastimoso, pues, luego de una exposición que me pareció muy buena, el señor Salazar, empezó a increpar a su interlocutor, exigiéndole que le hiciera la pregunta, prácticamente no dejándolo hacer su exposición previa.

Fue un incidente tan molestoso que le dije a Salazar que como periodista había presenciado varias exposiciones sobre el tema de la ampliación del Canal, en las cuales altos directivos de la Autoridad del Canal de Panamá enfrentaban las críticas, cuestionamientos, algunas bastante viscerales, sin levantar la voz ni perder la compostura; y que él debería mirarse en ese espejo.

Le transmití esa inquietud a la colega periodista Yaneth Sánchez (a quien conozco desde hace más de 15 años),   esposa del Richard Fifer, alto directivo de Petaquilla Gold.

El pasado 7 de diciembre, acudí a un evento organizado por la Cámara Minera de Panamá, en la cual el tema central era el uso del cianuro. Me resultó interesante lo expuesto, porque me ayudó a conocer más sobre la temática y la verdad no me movía llegar ahí para hacer ningún material periodístico.

Al final, le tocó al señor Salazar cerrar, con una exposición interesante, sustentada en fuertes argumentos técnicos y cifras, con los cuales dejaba en evidencias lo que el denominó las falacias de los ‘ecoterroristas’ y ‘ambientalistas de esquinas’.

Pensé ‘ahí es donde la daña’, pues si se jacta tanto de conocer sobre la minería y con cifras y argumentos técnicos replica las críticas y ataques de quienes adversan la minería, entonces ¿por qué caer en términos descalificativos, burlescos y hasta ofensivos?

Seguidamente, dejando entrever que todavía resiente las críticas que le hice meses atrás, Salazar advirtió que no le interesaba que lo que estaba diciendo se lo fueran a contar a la esposa de Richard Fifer.

La Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), el Centro de Incidencia Ambiental (CIAM) y los ambientalistas Rodrigo Noriega y Raisa Banfield, fueron objeto de sus ataques.

Les increpó por no decir nada contra las personas que sacan oro de manera ilegal, utilizando mercurio, metal que vierten a las aguas de los ríos; y que es un elemento que no usa Petaquilla Gold.

De eso no hablan ANCON, CIAM y ‘otros ecoterroristas y ambientalistas de esquina’, reiteró Salazar.

Incluso, tuvo palabras de crítica contra altas figuras del opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD), que tienen aspiraciones presidenciales, por haber tomado la bandera ambientalista contra la minería, y recordó que el general Omar Torrijos Herrera impulsó el proyecto cuprífero de cerro Colorado.

Pero el colmo de los colmos fue cuando, de forma despectivas, Salazar hizo alusión a las críticas de la ambientalista y arquitecta Raisa Banfield, a quien acusó de desinformadora y de no sustentar sus señalamientos con evidencias científicas.

Y digo el colmo de los colmos, porque de manera despectiva se refirió a Banfield como ‘una arquitecta que nunca ha construido una letrina’.

En ese momento me olvidé de los títulos académicos y la trayectoria profesional de Salazar.

<> Este artículo se publicó el 18 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La maduración del verde

La opinión del Médico…

JUAN CARLOS  MAS  C.
juancarlosmas@hotmail.com

La naturaleza manifestándose, avisa la maduración de sus productos vitales: amarillo y rojo, son sus indicadores.   Lo anterior es el referente ambiental para el abordaje de un tema social surgente: el florecimiento del ecologismo latinoamericano. Debo mencionarlo con ese nombre y no el de ambientalista, porque el último tiene connotaciones que encierran preocupación por la preservación ambiental, pero no encierra necesariamente el desarrollo hacia la vinculación con los fenómenos sociales.

Hoy está comprobada la estrecha vinculación entre cambios sociales y ambientales.   Todo ello debido a que fue el trabajo, y los instrumentos concebidos para liberar al humano de la necesidad, lo que logra los útiles cambios adaptativos iniciales, y precipita los perjudiciales cambios ambientales actuales, explicados por la inagotable ambición humana.

La intención de la especie, de librarse de la necesidad, arrastra la pretensión de unos humanos de prevalecer sobre otros, heredera del egoísmo biológico, y es la esencia del peligro actual.

En la realidad geo—global la vocación de lucro desmedido se monta sobre la posibilidad tecnológica para incrementadas ganancias a las dos únicas fuentes de riqueza: el trabajo humano y la entraña ambiental.

Al disiparse las nieblas del enfrentamiento ideológico de la guerra fría, que incorporaba dentro de sí al conflicto de clases, quedó al descubierto el conflicto ambiental.

Entonces, reconocemos la necesidad de nuevos conceptos que abarquen los dos conflictos: el anterior no resuelto aun y el ambiental emergente.

Prontamente en Europa circularon pronunciamientos para construir una alternativa rojiverde en España. (Véase un pronunciamiento del PC de España, de principios de los 90s titulado ‘Por la izquierda europea: el polo rojiverde’; también de Koel y Lowi ‘Un manifiesto ecosocialista’, publicado en París 2001; y la reseña en Rebelión de ‘Marx rojiverde’ de J.B. Foster.

En el clima germano post guerra fría se instaló una alternativa verde que, pareciendo distinta, no compite con el establecimiento. Ello dio lugar a que quienes no consideraban necesario abandonar lo social reflotaran la alterativa roja (Die linke), porque lo verde no maduraba. En Colombia el verde de Mockus no abordaba problemas sociales en un país que los tiene a montones; no vinculaba lo ambiental y lo social enterrado en la fosa común del postergado problema agrario. El verde giraba a amarillo.

En Brasil, ciertas fracciones verdes a la izquierda de Lula constituyen una salida con identidad propia, ejemplificando una maduración girando al rojo. Es notorio que en un clima polarizado, con poco voto sin dirección, el porcentaje de los prescindentes no varió, lo cual hace suponer que los votos verdes fueron en cantidad de 42% hacia la izquierda y 58% hacia la derecha. Este comportamiento revela el difícil camino de las ideas verdes, y activistas sin vinculaciones de clase, hacia posiciones modernamente aceptables que vinculan el ataque contra la naturaleza con el ataque contra los trabajadores. Hay dos rutas conceptuales: a partir de la condición social, o de la convicción científica.

En Panamá, gracias al equivocado manejo gubernamental se ha empujado a los luchadores de lo social y lo ambiental hacia la misma acera.  La objetividad de la vida real demuestra que el concepto pueblo agrupa en la presente coyuntura estratégica a varios grupos de clase y conforma una amplia extensión de múltiples capas de trabajadores de todo tipo: profesionales, técnicos, obreros y productores.

La maduración de lo verde en nuestro país deberá perfilarse hacia tonalidades encarnadas. Será Ecosocialista.

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<> Este artículo se publicó el 4  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Por dinero baila el mono

La opinión del Periodista…

Juan B. Gómez 

Quiero referirme a algunas reacciones que produjo mi artículo “ Detener la estupidez”, publicado en este diario el 29 de septiembre pasado. Reconozco que usé términos muy gruesos en ese artículo, pero lo hice porque consideraba que era urgente llamar la atención sobre los problemas gravísimos que pueden sobrevenir a la ciudad de Boquete, por las construcciones que se están realizando en esa ciudad para evitar los daños con nuevas inundaciones. Es decir, que esos trabajos requieren la supervigilancia de profesionales con más capacidad científica, como advirtieron expertos que previnieron las inundaciones anteriores.

También quiero referirme a unos comentarios que expresaron algunos lectores en Internet. Concretamente al que dijo: que al final, nos enteraríamos por qué había escrito yo ese artículo.   “Por dinero baila el mono”.

La verdad, hay personas que no saben lo que dicen.   Según esa persona, yo ando tras un interés económico; y que me han pagado, o me pagarán por lo que escribo. Esto me hizo recordar a la señora que, hace algunos años, me llamó por teléfono para preguntarme cuánto me habían pagado por los más de mil libros,   que yo había regalado a la Biblioteca Pública de David; y yo le contesté que nada, que no me habían pagado nada.   Ella insistió: “Que todos esos libros, que le costaron a usted miles de dólares, usted los ha regalado, así por el gusto de regalarlos…¡ A otro perro con ese hueso!”.

Recordé al señor del SINAPROC, que me llamó por teléfono (mientras estaba en mi programa radial) y me dijo, que una empresa extranjera “subsidiaba” a Carmencita Tedman para que los desprestigie a ellos.   Y también recordé al zoquete que hace unos meses llamó por televisión a Carmencita, “Gringa ñángara”. ¡Qué una mujer tan grande y tan noble exponga su salud y su vida, luchando por la conservación de la naturaleza, porque le pagan para ello!   Cuántas cosas tiene que oír uno en esta vida…

Cuentan que, cuando el gran novelista inglés Somerset Maugham estaba moribundo, una nube de periodistas y corresponsales extranjeros lo rodeaban esperando anotar sus últimas palabras; y que el hombre, de más de 90 años, exclamó antes de morir:   ¡Cuánta estupidez, Señor!

Un famoso escritor español dijo, que el idealismo y la locura de Don Quijote, por luchar por las causas más nobles y desinteresadas, los había enfermado a todos… Y yo diría que no a todos, porque hay personas tan ruines, que son incapaces de regalar un café con leche, sin una intención interesada.   ¡Pobres diablos!

Mensaje del Dr. Carlos Guevara Mann.

“Lo felicito, don Juan, por su columna de hoy (“ Detener la estupidez”), atinada como siempre. Lo mismo que a Ud. me preocupa el recrudecimiento de la arbitrariedad y la imparable devastación del medio ambiente.  ¿Qué hacer para detener ambos fenómenos nefastos? Cordialmente, CGM“.

<> Artículo publicado el 9 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Pintada de verde del 2 de octubre de 2010

La opinión de la Abogada, Ambientalista y Periodista


Lina Vega Abad

PRUDENCIA. Coincidiendo con el inicio de las discusiones del tema ambiental en la mesa del diálogo surgida tras la cadena de torpezas que produjo la Ley 30, la Fundación MarViva organizó esta semana un evento para analizar el llamado “principio precautorio”, que constituye una regla fundamental del derecho internacional ambiental.    Regla que, además, es parte de nuestro ordenamiento jurídico por mandato constitucional, aunque en la Presidencia y en la Anam no se hayan enterado. En desarrollo de este principio, o paralelo al mismo, se ha construido el sustento jurídico de los instrumentos de evaluación y gestión ambiental, siendo el estudio de impacto ambiental el más conocido.

Como se sabe, este instrumento se convirtió en opcional con la aprobación de la “ley chorizo”, gracias a la clandestina y alevosa acción de los abogados que pululan por el Palacio de las Garzas. Al evento asistieron magistrados de la Corte Suprema, ambientalistas, funcionarios de organizaciones internacionales e instituciones del Estado, científicos y juristas. ¿La Anam y su flamante director? Brilló por su ausencia, como si el tema no fuera con él.

Después de escuchar las diversas ponencias, el magistrado Harley Mitchel relató una aleccionadora anécdota de sus tiempos como diputado, cuando llegó a sus manos el contrato de concesión que el gobierno de la época negoció con la empresa Petroterminal.

Recuerda el magistrado que, antes de analizar el contrato, se impuso un particular “principio precautorio” que provocó que solicitara la suspensión del debate hasta que se hiciera un inventario de la biodiversidad del área y cómo se afectaría con la obra. En espera de esta información, la discusión del contrato estuvo suspendida por tres meses. Justamente de eso se trata: de un deber de prudencia por parte de los gobernantes y de los tomadores de decisiones. Ese es el tema de fondo de lo sucedido en materia ambiental con la Ley 30.   Prudencia. Una palabra que no parece conoce la “Patria Loca”.

<> Artículo publicado el 2 de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

La cadena de frío y sus consecuencias

La opinión de…

LUIS PULEIO

Los pueblos que olvidan su historia, se condenan a repetir sus propios errores’. Toda la ruta transístmica del actual Canal de Panamá, está inmersa en la epopeya de 1492 y la de 1501, cuando se descubre el Istmo de Panamá, por Rodrigo Galván de Bastidas.

En 1510, Diego de Nicuesa, funda Nombre de Dios.

Lope de Olano, localiza la desembocadura del río Chagres.

En 1513, Vasco Núñez de Balboa, descubre el mar del Sur.

En 1519, Diego de Albítez puebla a Nombre de Dios. Y Pedrarias Dávila, la muy noble y leal ciudad de Panamá.

En 1524, se inicia el Camino Real y el de Cruces en 1535, siendo Gaspar de Espinosa, gobernador de Castilla de Oro.

Fernando de la Serna, en 1527 explora el río Chagres, como ruta posible para el cruce entre dos mares.

En 1547, se inicia la construcción del fuerte de San Lorenzo y en 1573, el pirata Francis Drake, ataca a Nombre de Dios y el fortín de San Juan de Pequení.

En 1597, se funda Portobelo y en 1668 Morgan ataca a Porto Bello, en primera ocasión y No fue sino hasta 1671, Morgan se toma el Castillo de San Lorenzo, capturado este, las huestes avanzan hacia Panamá por el Camino de Cruces, apoderándose de la ciudad después de cruenta batalla.

En 1673, se muda la ciudad de Panamá, hacia el intramuros de San Felipe Neri. El banquero Guillermo Paterson, en 1698, intenta establecer una colonia escocesa en la bahía de Caledonia, San Blas. Como colofón, en 1739 el Almirante Vernon, destruye definitivamente a Porto Bello y San Lorenzo, haciendo que los galeones españoles cambiaran hacia la ruta del Cabo de Hornos.

En 1843, Francia muestra interés en la construcción de un canal por Panamá. Ese mismo año, el empedrado de Cruces vuelve a tomar auge con la masiva afluencia de buscadores de oro con destino a California. La Compañía del ferrocarril de Panamá, en 1855, inicia operaciones. En 1882 se inician los trabajos del Canal de Panamá bajo el auspicio de la Compañía Universal del Canal. En 1900, Victoriano Lorenzo envía pertrechos por el Camino de Cruces para la batalla del Puente de Calidonia. En 1914, terminan los trabajos del Canal de Panamá por parte de los norteamericanos. El 31 de diciembre de 1999, a la media noche, Panamá recibe el Canal y su zona y en 2006 se aprueba el ensanche del Canal mediante referéndum.

En la actualidad, el presidente de Panamá, señor Ricardo Martinelli, pretende utilizar el antiguo Campo de Antenas de Chivo Chivo, área revertida, y en pleno corazón del Parque Nacional, Camino de Cruces, para construir el mercado Agrícola Central, justamente sobre un importante segmento del histórico camino colonial.

Creo que al señor presidente no se le ha informado que el sitio escogido para el acopio final del proyecto de la cadena de frío terminará congelando para siempre el recuerdo vivo de la historia nacional.

Recomiendo la posibilidad del solar de El Chorrillo, a un costado de la Avenida de los Poetas, o en terrenos del Estado, al Noreste de Cerro Patacón, fuera de los linderos del Parque Nacional Camino de cruces.

Ecologistas, conservacionistas, grupos verdes, todos amantes de la naturaleza, estamos a la expectativa por la protección a ultranza de las 4000 hectáreas que conforman el Parque Nacional Camino de Cruces, amparado por la Ley 30 del 30 de diciembre de 1992.

Señor presidente, cuente con nosotros para que el mercado se construya en otro lugar que no perturbe en lo absoluto la franja de bosques que inicia desde el Parque Natural Metropolitano, el Parque Camino de Cruces, el Parque Soberanía y el Parque San Lorenzo en el Sector Atlántico.

<>Artículo publicado el 14 de septiembre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes  damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.