Sobre la necesidad de modificar el código minero

La opinión de…

 

Pacífico Chung

Hace más de dos años escribí un artículo sobre la necesidad de modificar el código minero y hoy vale la pena repasar algunos de sus puntos más sensitivos:

La fase post operativa de la mina es probablemente la más delicada y genera importantes cuestionamientos: ¿Qué haremos cuando se acaben los recursos y nos queden cientos de hectáreas degradadas? ¿Qué pasa si los precios repentinamente se desploman y los inversionistas se retiran abruptamente del país? ¿Quién se hará responsable? El hecho de plantear un tipo de fianza de daños ambientales no deja de ser cuestionable. ¿Qué tipo de instrumento financiero será esta fianza? ¿Tendrá fecha de vencimiento? ¿Y si la empresa afianzadora quiebra? ¿Cuántos proyectos debidamente afianzados durante su proceso de licitación terminaron fracasando? El término “fianza” genera más dudas que respuestas sobre el tema.

En segundo lugar, y no menos importante, está la constante afirmación de que los proyectos mineros generarán riqueza y traerán desarrollo, ante lo que conviene preguntar: ¿Generan riqueza para quién? En los próximos 20 años podrían estar saliendo cientos de millones de dólares en cobre del país, ¿cuánto realmente le toca al Estado? Se afirma que las empresas mineras pagarán el estándar del 30% de impuesto sobre la renta además de 4% de regalías; ¡pero tenemos dos corredores declarando durante más de 10 años pérdidas, y aún así tenemos que indemnizarlos! Con las millonarias inversiones de la empresa minera durante los primeros años de funcionamiento, ¿cuándo le tocará realmente algo a los panameños de esa explotación? Nuestros ingresos deberían estar directamente asociados al volumen de material extraído, no a la posible renta de la empresa, porque el riesgo ambiental lo asume todo el país.

La siguiente pregunta sería si esa riqueza y desarrollo llegarán en forma significativa a los principales afectados de la actividad minera o se perderán en medio de todos los ingresos del país. Y es que nuestra gente de la montaña será la primera en sufrir cuando la calidad de los suelos y del agua disminuya a causa de los riesgos que conlleva la explotación.

Lo ideal sería crear dos fondos fiduciarios: uno de compensación ecológica en donde los recursos financien actividades de mitigación del impacto, como reforestación y promoción de conciencia ecológica. Este fondo debería ser manejado independiente a la empresa minera, no como actualmente, en el que el 90% de la inversión se gasta en una campaña mediática para convencernos de que la minería es inocua. El otro fondo debería dirigirse a un desarrollo regional que busque mejorar los caminos de producción, la educación, los servicios básicos. Hay que incorporar a los moradores y ONG independientes en el proceso de evaluación y monitoreo ambiental. Se necesita una explotación minera transparente, no detrás de murallas.

Es innegable que la minería es un negocio que representa numerosos riesgos para el país. Por eso no podemos centrar la discusión solo en las monedas de cobre, porque con ese cobre no podremos comprar ni agua limpia ni aire puro para nuestros hijos.

 

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Este artículo se publicó el  27  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Política, capitalismo y cambio climático

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La opinión de……

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PACÍFICO  CHUNG

En el marco de la Cumbre de Copenhague, el cambio climático retoma vigencia, el debate está servido de un lado u otro.

Me gusta leer a los escépticos. Estos afirman que la ciencia climatológica es demasiado compleja como para dar veredictos.  Es cierto, la dinámica que determina el clima no deja de ser extremadamente compleja: variaciones en las corrientes marinas, fenómenos geológicos, orográficos y astronómicos (manchas solares o el impacto de cuerpos celestes) han sido los precursores de los cambios climáticos a través de la historia.

Sin embargo, no tenemos evidencia de grandes fenómenos geológicos en los últimos 100 años, y las mediciones de energía solar que recibimos no han cambiado. ¿Qué evidencia tenemos? La elevación del promedio de temperaturas global y la acumulación de gases de invernadero producidos por el hombre.  ¿Acaso no es mejor seguir la única evidencia que tenemos que ignorar todo el problema?

Otros dicen que los ecologistas son alarmistas, pues hay registros de otros cambios climáticos en la historia de la tierra.  Y eso es verdad.  En efecto, la vida en la Tierra no está en riesgo. Lo que está en riesgo es la vida como la conocemos, nuestro modelo de civilización: producción de alimentos, acceso al agua potable, el desarrollo de enfermedades, etc. Los humanos nos convencimos de que nuestra tecnología sería capaz de dominar a la naturaleza, ahora comprenderemos que somos miembros más de la biósfera, y que el daño que le hagamos, nos lo hacemos a nosotros.

También se critica el tema ambiental porque se vuelve cada vez más político. Como también se volvieron temas políticos la igualdad de derechos civiles, el apartheid y otras tantas luchas sociales. Y es que cualquier lucha social se transforma en política, pues es en la política donde se pueden hacer cambios.

¿Qué importancia tendría una cumbre de científicos y profesores universitarios, si no fueran los presidentes de los países más poderosos? ¿No es Europa en donde la mayor cantidad de leyes de protección ambiental se han implementado? ¿No tendrá esto que ver con la enorme presencia de partidos ecologistas europeos?

El gran problema de los escépticos es que su incredulidad se basa en motivaciones personales. Y no es de extrañar que muchos provengan del sector empresarial. ¿Qué puede tener de malo que establezcamos normas de producción limpia o de manejo de desechos?

Es un problema asociado al capitalismo: aplicar normas más rígidas significaría al menos 30% más en la inversión y reinversión, además de elevar los costos de producción. Esta revolución verde no aumenta la producción y reduce los márgenes de ganancias.

Es por ello que el Protocolo de Kyoto y otras iniciativas han fracasado. Pero mientras siga aumentando la temperatura, mayor conciencia tomará la sociedad. Será justo en ese momento cuando la revolución verde será inevitable.

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Publicado el  17 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien  damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La otra izquierda

La opinión del Ingeniero….

Pacífico Chung

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La otra izquierda

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Hace poco más de medio siglo una corriente política con base socialista inflamó los corazones de los jóvenes idealistas latinoamericanos.  Esa ideología hablaba de igualdad económica y de justicia social, de la redención de campesinos y obreros.

Nuestra América, plagada de pobreza y exclusión, de abusos y de una obscena concentración de riqueza y de poder, era el lugar ideal para que la idea socialista surgiera con fuerza.  Y así fue: la ideología se extendió. Movimientos políticos de izquierda surgieron desde México hasta Argentina; y luego llegó el momento de clímax para el movimiento socialista latinoamericano: la revolución cubana.

Cincuenta años después, en Panamá volvemos a hablar de izquierdismo, pero más bien como quien habla de un mal chiste.   Lejos del experimento social de la década de 1960 y de la evolución política que tuvieron las izquierdas de otros continentes, hoy, en nuestro país llamarse izquierdista es, en su justa dimensión, compararse a un orate.  ¡Viene Frena-todo!,  ¡Vienen los rojos!  ¡Abajo el neoliberalismo!  ¡Abajo el libre mercado!

Y hasta puede decirse que tienen cierta razón, pues el mayor exponente del socialismo del siglo XXI, es un personaje kafkiano que puede hablar durante ocho horas seguidas sin decir absolutamente nada  ¡Todo un logro!   Y qué decir del sueño cubano, que se convirtió en pesadilla, cuando los octogenarios líderes fueron incapaces de inventar una jubilación decorosa para quienes ejercen el poder: el Jurasic Park caribeño.

Bajo estas circunstancias parece que la izquierda no tiene futuro  ¿Será acaso que se acabó la pobreza?  ¿Los abusos de los poderosos?  ¿La brecha entre ricos y pobres? Lo cierto es que seguimos sufriendo los mismos problemas. Pero el debate ideológico se perdió, y la política se convirtió en una lucha sin fondo ni principios: el poder por el poder.

Y que decir de nuestra juventud, la conciencia de los pueblos. La inmensa mayoría inculta y etérea, mientras que los pocos que tienen alguna fibra social, son manipulados con figuritas autoadheribles del Che y Fidel Castro, mientras son lanzados a luchar contra el neoliberalismo, la globalización y por un tal Mel Zelaya.   ¿Por qué no luchan por mejorar su propia educación? ¿Por mejorar el deplorable nivel académico de sus facultades? ¿O la corrupción enquistada en las propias autoridades universitarias?  ¿Acaso es tan difícil entender que si no pueden cambiar su entorno cercano, poco podrán hacer para cambiar todo un país?

Por sorprendente que sea, todavía hay quienes creen que el fin del poder es defender a los más débiles, o brindarle las oportunidades a quienes no las tienen.   Que sienten que los campesinos necesitan ser redimidos.   ¿Son acaso izquierdistas?   Quizá habrá que inventar un nuevo nombre. Y con ese nuevo nombre presentarle a los jóvenes a un Ricardo Lagos, a un Lula da Silva, a una Bachelet, o quizá a Tabaré.   Enseñarles que estas personas nunca negaron su izquierdismo, y que con su vida hicieron más grande a su país.   Quizá entonces comprendan que llamarse izquierdista no es tan malo.

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Publicado el 18 de octubre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La Rebelión de los Bloggers

La Rebelión de los Bloggers

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Ing. Pacífico Chung

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Mientras escuchamos las últimas noticias sobre Irán, Corea del Norte o Venezuela durantes las últimas semanas, viene invariablemente a nuestra mente la misma pregunta ¿Por qué todos los regimenes anti-democráticos tienden a convertirse en fogosos nacionalistas e iniciar interminables luchas contra el terrible imperialismo?

Mientras que Kim Jong muere por su edad, y el pueblo iraní se rebela contra Ahmadineyad, es el momento para entender la psiquis de un gobierno totalitarista. La regla invariable es que indistintamente al modo de su llegada, todas comienzan a limitar los derechos civiles de su sociedad, buscando enquistarse en el poder. Es la primera característica: el deseo de quedarse en el poder a toda costa. Este apego al poder es explicado con un mesianismo político, que sirve de excusa.

La segunda característica es el aislamiento: mientras estos gobiernos limitan los derechos de sus ciudadanos, la noticia de los excesos comienza a filtrarse más allá de sus fronteras. Sus vecinos se ponen nerviosos y la prensa internacional comienza a castigarlos. Es durante este proceso donde las dictaduras se vuelven “amigables” o terminan en el eje del mal. Si los líderes de estas dictaduras sirven a los intereses de algunas potencias internacionales, las dictaduras se consideran “amigables” y nadie le presta mucha atención. Pero otra parte de estas dictaduras terminan convirtiéndose en los chicos malos del mundo.

La reacción de estos gobiernos siempre es la misma: un fogoso anti-imperialismo y un discurso nacionalista. Mientras que la limitación de las libertades sociales y el aislamiento internacional erosiona la economía, los regimenes encuentran invariablemente la misma explicación: El imperialismo. Los gobiernos alimentan a sus respectivos pueblos de una retórica vacía, tratando de hacer que olviden su propia realidad y se embarquen en la lucha contra un odioso y poderoso enemigo. Lo más triste es que funciona. A pesar que las ideas nacionalistas surgen de una redefinición de una Europa dividida en pueblos que tenían culturas, etnias, religión e idiomas distintos, la exógena idea es exportada a todas partes del mundo.

Sin embargo un pueblo no puede vivir del engaño por mucho tiempo. ¿Cuánto dura el engaño? Eso depende del pueblo. Entre más atrasado y pobre intelectualmente, menos crítico es a su gobierno. El pueblo iraní así lo demuestra: el pueblo de Omar Khayyam y de Avicena hoy se levanta reclamando elecciones libres. Irán, con su rica y milenaria historia, su sistema de madrazas, sus vinos y sus poetas, es hoy el 4to país del mundo con más blogs en el mundo. ¿Quieren evitar dictaduras? Eduquen a los pueblos. No hay mejor vacuna.

Publicado el 18 de julio de 2009 en el diario el Panamá América, a quien damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde

Principales conclusiones de la campaña política 2009

Principales conclusiones de la campaña política 2009

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Pacífico Chung

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El poder de los medios quedó demostrado cuando Martinelli derrotó a las fuerzas políticas tradicionales en este país, basándose primordialmente en una campaña mediática bien focalizada y dirigida. La era del voto casa por casa, comunidad por comunidad parece estar por desaparecer.

La penetración de los medios masivos superó el impacto de medidas tradicionales como las actividades de masas. Buenas noticias para los publicistas, pero mala para nuestra imperfecta democracia.

En el financiamiento de las campañas y las encuestas, tanto Herrera como Varela sufrieron en carne propia este nuevo tipo de campaña. Una campaña sostenida en los medios cuesta significativamente más. Aquí entra una vieja lección: el capital juega a ganador.

A medida que se consolidaba Martinelli en las encuestas, así mismo la capacidad de conseguir financiamiento de los demás candidatos se deterioró. Las encuestas no decidieron directamente las campañas, pero sí lo hicieron en forma indirecta: dirigían el financiamiento. La lección que queda para los futuros candidatos es un fuerte financiamiento personal para decidirse por una aventura electoral.

La democracia interna cuesta demasiado. Si bien las elecciones internas se convirtieron en una necesidad con el paso de los procesos electorales, en este último proceso electoral demostraron ser un enorme costo para las estructuras políticas del PRD y el Panameñismo. No solo por la división interna que causan los procesos, sino porque los procesos internos le brindaron a Martinelli la oportunidad de atacar a todos los demás candidatos sin recibir respuesta alguna. Estaban demasiados concentrados en sus procesosinternos.

Así Martinelli logró posicionar conceptos clave en el elector: más de lo mismo, necesitamos un cambio, etc., conceptos que luego utilizó para cimentar su campaña. Cuando los demás candidatos trataron de reaccionar, los conceptos que estaban en la mente de una gran parte de elector.

El peso de las divisiones internas. Cuando un partido político alcanza un determinado tamaño y una determinada edad se fractura internamente. Es un proceso natural.

Sin embargo, las contradicciones internas de los partidos políticos a veces se hacen tan importantes, que los conflictos internos superan los intereses del conjunto del partido. Esto lo vivió Varela cuando luego de su victoria, algunas corrientes internas del panameñismo se quedaron de brazos cruzados durante su campaña mientras otras conspiraban activamente en su contra. Aquí el interés primordial no era la victoria del panameñismo, sino la derrota de Juan Carlos Varela. Ídem en el caso de Balbina Herrera.

Cambio Democrático, un gigante con pies de barro. En algunos sectores como en San Miguelito, el CD logra una enorme votación en plancha, pero en otros muchos lugares el PRD y el Panameñismo mantienen su primacía. Esto nos hace pensar que el electorado se segmenta: el voto urbano, más independiente es más orientado a la votación de nuevas fuerzas políticas, mientras que el voto rural aún mantiene viejas lealtades, un voto más tradicional. Se puede ganar la presidencia, pero no obtener la viabilidad política sin los partidos tradicionales por el momento.

Publicado el 6 de junio de 2009 en el diario La Prensa