Medio ambiente en la Cultura Kuna

Medio ambiente en la Cultura Kuna

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MIÑOSO ARIAS – Sociólogo y Educador ambiental

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En el Mes del Medio Ambiente,  deseo aportar el conocimiento de nuestros abuelos y abuelas sobre nuestra casa grande. Nuestra casa común, que es un ser vivo igual a nosotros. El medio ambiente tiene alma y espíritu. En el medio ambiente se genera la vida: se reproducen, nacen, crecen y se mueren todas las especies con quienes coexistimos y compartimos el espacio vital. Es allí donde encontramos lo que necesitamos para la vida: la comida, agua, un refugio donde vivir, lo necesario para formar y cuidar a nuestras familias. Es más, sirve para dar hospedaje y alimentación a todas las criaturas del mundo silvestre. Sin este hogar ¿qué sería de nosotros?, ¿de dónde obtendríamos la medicina, la comida y materiales para hacer nuestras casas?

¿Dónde está la diferencia? Si alguien te maltrata, si te cortan la mano o te golpean, te duele; así mismo ocurre con todos los seres vivos. Tienen sentimientos, sienten el dolor al igual que nosotros los humanos. Es por eso que se aconseja que cuando tengas que cortar una planta, un árbol, no lo maltrates, trátalo con cariño. Si cortas sus cortezas, raíces, hojas en grandes proporciones, se puede morir, se puede secar. Acuérdate de tu cuerpo, si te maltratas mucho, tu cuerpo se enferma, no resiste, te lleva a la muerte.

El medio ambiente es nuestro hogar, es nuestra vida. Toda nuestra existencia depende de su conservación. En él se genera todo tipo de vida. Se gestan los recursos costeros marinos. Por eso hay que cuidar las blancas arenas, los arrecifes de coral, las islas; porque estos recursos han sido creados para servir de hábitat a las especies que viven en el mar. A las blancas arenas llegan las tortugas a desovar. Los arrecifes de coral dan alojamiento, comida a toda criatura del mar. Las algas marinas sirven de alimento y de refugio a los peces. Las islas y los manglares son hervideros naturales de la vida.

El medio ambiente es agua. Del río nace el líquido vital. El río del que bebemos es el mismo río del que beben las plantas, los árboles, los animales y las aves. Por eso se enseña a cuidar los cursos de los ríos, no tocar ni recoger los cascajos que hay en su interior, cuidar sus afluentes, no cortar los bosques de galería. El río, al igual que nosotros está vestido, los árboles le sirven de atuendo, no se puede dejar desnudo. Si los cortamos árboles sus orillas se debilitan, se erosionan y sus cauces sufren alteraciones visibles. Esto es señal de que el medio ambiente posee nuestro espíritu y es nuestra imagen; podemos mirarnos en él. Sienten como nosotros, llora como nosotros, sufre como nosotros.

Si fallara alguna vez su funcionamiento habría mucha tragedia en la Tierra. Si se apagara el sol no podríamos vivir ni trabajar en la oscuridad y moriríamos de hambre. Si el río se secara y se dañara, no podríamos beber el agua y moriríamos de hambre. Si el mar se secara, no podíamos comer pescado, moriríamos de hambre. Si se desapareciera el bosque, no comeríamos el pavón.

En esa perspectiva, el medio ambiente en la concepción de los kunas parte del mismo origen de la vida, formas de vida, entre el hombre y la naturaleza. Está lleno de bondades y bendiciones, nos toca cuidarlo, conservarlo, para que las futuras generaciones disfruten al igual que nosotros. Con esta gracia y bendición obtenemos nuestros alimentos en forma libre y gratuita.

*Publicado el 12 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá

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