Beca universal, Escuela El Silencio

La opinión del Periodista y Relacionista Público de la AMP…

VALERIO ABREGO JIMENEZ

El pasado 24 de agosto, cuando el gobierno nacional en pleno se trasladó a Bocas del Toro, para hacer la entrega de la Beca Universal a más de 83000 estudiantes, incluyendo la Comarca Ngäbe Buglé, con un monto cercano a los 7 millones de dólares,  fue motivo de mucha satisfacción haber tenido el privilegio de participar activamente en esta entrega, acompañando al administrador de la Autoridad Marítima de Panamá, Roberto Linares, quien fue designado como ‘Padrino de la Escuela El Silencio’, ubicada en Changuinola.

Los cerca de 300 estudiantes, con una gran alegría y profunda emoción, asistieron puntualmente, acompañados de sus padres y otros con algún familiar cercano para recibir sus cheques de 80 dólares, siendo un aporte para una comunidad de escasos recursos, verdaderamente significativa.

Los niños con sus educadores prepararon todo un rico acto cultural con bailes de los grupos indígenas ngäbes, nasos, buglés y expresiones diversas de la región, como una muestra humilde, pero grandiosa del agradecimiento por esta acción del gobierno nacional de llevarles un pequeño estímulo para incentivarlos en su educación.

La directora de la escuela, Manuela Herrera, no tenía palabras para expresar su gratitud por todo el despliegue que hicieron personal del Ifarhu, el Meduca, la AMP, la fuerza pública y la propia comunidad que se involucró entusiasta ante un ‘histórico’ evento, como fue calificada esta masiva entrega de becas a la juventud estudiosa.

El momento fue oportuno para que la AMP, con su grupo de amigos y colaboradores como la gobernadora de Chiriquí, Aixa Santamaría;  la Coordinadora de la AMP en Chiriquí, Digna Lizondro;  el Administrador Linares y muchas otras personas hicieran posible una maravillosa sorpresa para los niños y para la escuela con obsequios como bicicletas, implementos deportivos, útiles escolares, bolsas de comida, un equipo de sonido, un congelador y un delicioso brindis para todos los asistentes.   Fue sin duda un día memorable para todos los que de una u otra forma fuimos parte de esta gran actividad.

Veinte dólares mensuales, quizás para muchos de nosotros no tengan tanta relevancia, sin embargo, para una comunidad pobre como ‘El Silencio’, para los estudiantes y sus familiares, hace una interesante diferencia cuando no se recibe medio alguno o sencillamente no se tienen ingresos.

Este aporte del gobierno nacional, como una promesa cumplida del presidente Ricardo Martinelli, llenó de esperanzas a los niños de la Escuela El Silencio, así como llenará de esperanzas a todos los niños de nuestras escuelas públicas y algunas particulares que en el resto del país recibirán sus 20 dólares mensuales, por el esfuerzo que a diario hacen para estudiar.

En mi vida de estudiante primario, secundario y universitario tuve el privilegio de ser becario del Ifarhu.   En la escuela primaria y secundaria, Escuela de Lechoza y Escuela Secundaria de Finca Blanco, respectivamente, en las fincas bananeras de Barú, Chiriquí, cuando recibía el pago de mi beca, el mismo era esperado no solo por mí, sino por toda mi familia.

Y eso era así, porque esa beca no solo era para mis gastos escolares, sino que también, bajo la administración de mi mamá, parte de ese recurso servía para comprar alimentos y otros enseres necesarios para la casa.   Ese pago, aunque humilde, que recibía del Ifarhu, se constituyó durante mis años de estudios en un apoyo valioso para mi familia y un estímulo indiscutible para seguir estudiando y procurando alcanzar mi meta de llegar a ser un día un profesional.

Puedo entonces decir con propiedad que esta Beca Universal tiene un extraordinario valor, porque llega a quienes más lo necesitan y estoy seguro de que servirá de inspiración para que muchos de nuestros niños y jóvenes tengan otra perspectiva del estudio y miren con entusiasmo el horizonte, con fe y esperanza en un mejor porvenir.

Saludos a los niños de la Escuela El Silencio, saludos a los padres de familia, saludos a los miles de educadores que también vivieron la emoción y alegría de sus estudiantes en el recibimiento de esta Beca Universal; en fin, saludos a todos los niños estudiosos de mi país por la bendición recibida y confiamos en que esta iniciativa del gobierno nacional tendrá un impacto tangible en el futuro de nuestros profesionales de todos los rincones de nuestro suelo patrio.

<>  Este artículo se publicó el 18  de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Mi mejor reportaje en Telemetro, “Gracias, mamá”

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La opinión del periodista y relacionista público

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VALERIO  ÁBREGO  JIMÉNEZ
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Para el 8 de diciembre de 1993, Telemetro Reporta hizo una extraordinaria promoción de varios reportajes especiales dedicados a la madre, que estarían proyectándose en el noticiero estelar de la tarde de esa fecha. Uno de esos reportajes, “La Cuna Guaymí”, no sabía que sus avances en pantalla habían despertado tanto interés.

La idea nació de una propuesta de mi gran amigo y compañero de trabajo, el periodista Rubén Darío Murgas.   Me habló de que en Tolé, provincia de Chiriquí, su papá había escrito varios artículos y documentos sobre los pueblos indígenas, especialmente sobre los “ Guaymíes ”, hoy llamados “ Ngöbe Buglé ”.

Murgas me hizo énfasis en particular sobre un escrito que describía “ La Cuna Guaymí ”, como la única cuna que confecciona la madre con sus propias manos para sus hijos.   La sola historia y descripción eran tan hermosas, sencillas, humildes y profundas, que me dice el colega periodista, “ yo creo que tú puedes interpretar para la televisión ese escrito de mi padre con un buen reportaje, ¿quién más que tú siendo precisamente un hijo guaymí? ”.   Así fue como preparamos el guión de ese reportaje.

No fue difícil venderle la idea a nuestros jefes, Jorge Concepción, director de Noticias, y Alberto Arbezú, productor del noticiero. Aprobaron el reportaje y fui encomendado con mi camarógrafo, Rolando “ El Tigre ” Degracia, para ir por casi una semana a las montañas de Tolé a buscar las imágenes entre las comunidades indígenas, especialmente a las madres “ gaymíes ” que confeccionan con sus manos las cunas para sus bebés, siendo las famosas “ chácaras ” o bolsas grandes de pita o de hilo en las que cuidan y cargan a sus niños.

Luego que tomamos todas las imágenes y las entrevistas de las madres para nuestro reportaje, faltaba lo que llamamos “ stand up ”, o el cierre en cámara del trabajo periodístico. Confieso que no le había conversado al “ Tigre ” Degracia que ya había armado en mi mente que el “ stand up ” sería con mi querida madre, y para obtener dicho cierre debíamos viajar desde Tolé hacia Puerto Armuelles, donde vive mi mamá.

Cuando mi apreciado camarógrafo pensó que ya regresábamos a Panamá, lo sorprendí con esta solicitud de que era necesario viajar a Barú. Discutimos por más de una hora sobre este asunto, sobre la conveniencia o no de este viaje, y luego de mi sustentación, con cara de pocos amigos, entró al carro y me dijo, “ muévete que nos vamos …”

Finalmente llegamos a la comunidad de Berbá, donde mi madre, y la sorprendimos, pues no sabía que íbamos para allá. Procedimos así a hacer la toma del “ stand up ”, diciendo, con mi madre a mi lado, “ yo puedo decir que esta es la mejor cuna, porque gracias a mi querida madre yo también tuve una… ”.

Rolando Degracia, prácticamente con lágrimas de emoción me dice, “… vaya Valerio, esto sí que es un “ stand up ”, con razón te empeñaste en venir, es uno de los cierres en cámara más hermosos y tiernos que he visto, vas a poner a llorar a la gente, te felicito… ”.

De regreso a Telemetro , el 7 de diciembre, me asignaron a uno de los mejores editores de TV, Gabriel “ El Gato ” Bustamante. La cámara del “ Tigre ” y la edición del “ Gato ” se combinaron para producir el mejor reportaje de mi vida, “ La Cuna Guaymí ”.

Terminado el reportaje a avanzadas horas del 7 de diciembre, mis jefes Concepción y Arbezú, me dieron libre el 8, y fue así como sentado en mi silla mecedora en casa, hace 16 años, vi este reportaje como muchos panameños, tanto residentes como los que vinieron del exterior.

Recuerdo que le correspondió a mi amiga Jenia Nenzen presentar el reportaje.   Al final, los comentarios, llenos de elogios, estuvieron a cargo de mis grandes amigos, que en paz descansen, Juan Francisco Galdames e Iván Molino Mola de deportes.

El reportaje, humildemente, tuvo un “ rating ” espectacular.   Muchas fueron las llamadas para que se repitiera y así se hizo. Digo sin temor a equivocarme que este reportaje de la cuna guaymí con mi madre, Rogelia Jiménez Miranda, me puso en el “ top ten ” de los periodistas de Telemetro Reporta.

Todavía hoy muchos me preguntan por este trabajo periodístico, como si apenas hubiese transcurrido un par de años. Son 16 años desde su primera emisión y sigue siendo mi reportaje favorito. Quise referirme a este memorable trabajo, agradecer a todos los que hicieron posible el mismo, y sobre todo, decirle a mi madre: “ Gracias mamá, por siempre estar allí para mí y por darle a mi vida ese toque especial que me hace soñar y me hace mirar como un niño el horizonte, con amor, con esperanza, con fe. Te amo mucho mamá, Dios te bendiga ”.

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Publicado el  7 de diciembre en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.