Ex portuarios: 14 años de viacrucis

La opinión del Periodista…

 


ANTONIO GRAELL FLORES
agraell@hotmail.com

El 15 de diciembre de 1996, miles de trabajadores de la desaparecida Autoridad Portuaria Nacional, hoy Autoridad Marítima de Panamá, fueron afectados por la privatización entre el Estado y la Sociedad Panamá Ports Co., S.A.

Desde entonces se inició el viacrucis de estos ex trabajadores para el pago por daños y perjuicios, salarios caídos, saldo a pagar, vacaciones proporcionales, prima de antigüedad, décimo tercer mes e indemnizaciones.

Cabe destacar que los daños y perjuicios no es solo para con los ex portuarios, sino que existe una lesión patrimonial con el Estado panameño, al violar el numeral primero del artículo 255 de la Constitución de la República de Panamá, que, de manera imperativa, expresa que los puertos y otros bienes del Estado panameño son de aprovechamiento libre y común y… ‘no pueden ser objeto de apropiación privada’.

No podemos soslayar el hecho de que mediante sentencia de la Corte Suprema de Justicia, fechada el 13 de junio de 2008, mediante la Ley Nº 12 de 5 de mayo de 2006, y mediante la Ley Nº 44 de 15 de mayo de 2003, el Estado y la Sociedad Panamá Ports Co., S.A., son solidariamente responsables, desde toda perspectiva jurídica, por los daños y perjuicios que le han causado a los ex trabajadores, tras la nefasta actitud de no cumplir con los requisitos sustanciales y fundamentales consagrados en el procedimiento de privatización, tal como lo establece la Ley Nº 16 de 14 de julio de 1992, también conocida como la ‘Ley Marco de Privatización’.

A pesar de que los ex trabajadores portuarios presentaron formalmente el pasado 6 de octubre de 2010, una solicitud a la Autoridad Marítima de Panamá para que instruyera a la Sociedad Panamá Ports Co., S.A. a realizar los pagos correspondientes, a la fecha, la Autoridad Marítima de Panamá no ha expedido las instrucciones a dicha sociedad privada.

Es nuestro deber recordarle al administrador de la AMP que, de conformidad al artículo 18 de nuestra Carta Magna, los funcionarios públicos están en la obligación de observar el principio de estricta legalidad y darle curso a los escritos de las partes interesadas, de acuerdo con lo que procede en Derecho.

En este sentido, existe una mora negligente por parte del administrador de la Autoridad Marítima de Panamá, al no darle el trámite debido a la solicitud de los ex trabajadores de los puertos de Panamá y Cristóbal, presentada el 6 de octubre pasado.

En este viacrucis que han tenido que recorrer estos ex trabajadores portuarios, muchos han fallecido en el camino, otros apenas pueden arrastrar los pies, ¡pero su sed y hambre de justicia los mantienen de pie!

 

<> Este artículo se publicó el 16 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Beca universal, Escuela El Silencio

La opinión del Periodista y Relacionista Público de la AMP…

VALERIO ABREGO JIMENEZ

El pasado 24 de agosto, cuando el gobierno nacional en pleno se trasladó a Bocas del Toro, para hacer la entrega de la Beca Universal a más de 83000 estudiantes, incluyendo la Comarca Ngäbe Buglé, con un monto cercano a los 7 millones de dólares,  fue motivo de mucha satisfacción haber tenido el privilegio de participar activamente en esta entrega, acompañando al administrador de la Autoridad Marítima de Panamá, Roberto Linares, quien fue designado como ‘Padrino de la Escuela El Silencio’, ubicada en Changuinola.

Los cerca de 300 estudiantes, con una gran alegría y profunda emoción, asistieron puntualmente, acompañados de sus padres y otros con algún familiar cercano para recibir sus cheques de 80 dólares, siendo un aporte para una comunidad de escasos recursos, verdaderamente significativa.

Los niños con sus educadores prepararon todo un rico acto cultural con bailes de los grupos indígenas ngäbes, nasos, buglés y expresiones diversas de la región, como una muestra humilde, pero grandiosa del agradecimiento por esta acción del gobierno nacional de llevarles un pequeño estímulo para incentivarlos en su educación.

La directora de la escuela, Manuela Herrera, no tenía palabras para expresar su gratitud por todo el despliegue que hicieron personal del Ifarhu, el Meduca, la AMP, la fuerza pública y la propia comunidad que se involucró entusiasta ante un ‘histórico’ evento, como fue calificada esta masiva entrega de becas a la juventud estudiosa.

El momento fue oportuno para que la AMP, con su grupo de amigos y colaboradores como la gobernadora de Chiriquí, Aixa Santamaría;  la Coordinadora de la AMP en Chiriquí, Digna Lizondro;  el Administrador Linares y muchas otras personas hicieran posible una maravillosa sorpresa para los niños y para la escuela con obsequios como bicicletas, implementos deportivos, útiles escolares, bolsas de comida, un equipo de sonido, un congelador y un delicioso brindis para todos los asistentes.   Fue sin duda un día memorable para todos los que de una u otra forma fuimos parte de esta gran actividad.

Veinte dólares mensuales, quizás para muchos de nosotros no tengan tanta relevancia, sin embargo, para una comunidad pobre como ‘El Silencio’, para los estudiantes y sus familiares, hace una interesante diferencia cuando no se recibe medio alguno o sencillamente no se tienen ingresos.

Este aporte del gobierno nacional, como una promesa cumplida del presidente Ricardo Martinelli, llenó de esperanzas a los niños de la Escuela El Silencio, así como llenará de esperanzas a todos los niños de nuestras escuelas públicas y algunas particulares que en el resto del país recibirán sus 20 dólares mensuales, por el esfuerzo que a diario hacen para estudiar.

En mi vida de estudiante primario, secundario y universitario tuve el privilegio de ser becario del Ifarhu.   En la escuela primaria y secundaria, Escuela de Lechoza y Escuela Secundaria de Finca Blanco, respectivamente, en las fincas bananeras de Barú, Chiriquí, cuando recibía el pago de mi beca, el mismo era esperado no solo por mí, sino por toda mi familia.

Y eso era así, porque esa beca no solo era para mis gastos escolares, sino que también, bajo la administración de mi mamá, parte de ese recurso servía para comprar alimentos y otros enseres necesarios para la casa.   Ese pago, aunque humilde, que recibía del Ifarhu, se constituyó durante mis años de estudios en un apoyo valioso para mi familia y un estímulo indiscutible para seguir estudiando y procurando alcanzar mi meta de llegar a ser un día un profesional.

Puedo entonces decir con propiedad que esta Beca Universal tiene un extraordinario valor, porque llega a quienes más lo necesitan y estoy seguro de que servirá de inspiración para que muchos de nuestros niños y jóvenes tengan otra perspectiva del estudio y miren con entusiasmo el horizonte, con fe y esperanza en un mejor porvenir.

Saludos a los niños de la Escuela El Silencio, saludos a los padres de familia, saludos a los miles de educadores que también vivieron la emoción y alegría de sus estudiantes en el recibimiento de esta Beca Universal; en fin, saludos a todos los niños estudiosos de mi país por la bendición recibida y confiamos en que esta iniciativa del gobierno nacional tendrá un impacto tangible en el futuro de nuestros profesionales de todos los rincones de nuestro suelo patrio.

<>  Este artículo se publicó el 18  de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Coiba, un refugio marino

El parque es el área marina protegida más grande del país.   Genera 1.6 millones de dólares en pesca y turismo.  Esto y más conoceremos al leer la opinión de…

ISIS  PINTO

Desde hace décadas, nuestros mares se han visto afectados por impactos naturales y antropogénicos (ocasionados por el hombre), lo que ha llevado al deterioro de los ecosistemas marinos y a la disminución progresiva de sus recursos.

Con la intención de recuperar estas importantes pérdidas, se incorpora la creación de áreas marinas protegidas (AMP) que, según la definición de Kelleher, 1999, es ‘cualquier área intermareal o submareal, junto con las aguas que la bañan y la flora y fauna asociadas, y sus rasgos históricos y culturales, que ha sido designada por la legislación para proteger parcial o totalmente el medio que alberga’.

En la actualidad, en todo el mundo se han declarado cerca de 5.000 áreas marinas protegidas, cubriendo tan solo el 0.7% de todos los océanos del mundo. En el caso de Panamá, actualmente, contamos con 27 áreas marinas protegidas, cubriendo el 1.9% de nuestras aguas jurisdiccionales. De todas ellas, el Parque Nacional Coiba es el área marina protegida más grande de Panamá, cuyo territorio cubre cerca del 1%.

Las áreas marinas protegidas establecidas dentro de corredores marinos contribuyen a la protección de especies migratorias que durante sus amplios recorridos hallan en las AMP un sitio para descansar de las presiones que enfrentan nuestros mares. También se ha comprobado que un AMP administrada apropiadamente puede contribuir a recuperar las poblaciones de especies endémicas, amenazadas y especies tan importantes para la pesca como son: pargos, chernas, langostas. Un ecosistema saludable como los que se encuentran dentro de un AMP aporta oxígeno al ambiente y captura dióxido de carbono contribuyendo de esta manera a mantener agradable nuestro ambiente. Son muchos los beneficios ambientales, sociales, económicos y alimenticios los que nos ofrecen.

En el caso del Parque Nacional Coiba, ya se pueden ver algunos avances en su gestión. Estudios recientes han encontrado que algunas poblaciones de especies marinas están recuperando sus poblaciones, ya que años atrás eran objetivos de pesca ilegal.

Otro estudio socioeconómico pudo determinar que actualmente Coiba genera 1.6 millones de dólares en tan solo dos actividades, pesca y turismo; sin embargo, las proyecciones incrementan con el paso de los años.

La expectativa para esta área marina protegida es que pueda beneficiar a las comunidades costeras que viven cerca del parque, quienes con una actitud responsable a la conservación puedan hacer uso sostenible del recurso que les brinda ésta AMP.

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Artículo publicado el 24 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Un manglar lleno de riquezas

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La opinión del Periodista y Docente Universitario….

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MODESTO  A.  TUÑON

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Secundino Pineda debe esperar en las mañanas a que baje la marea en Bahía Muerto o cualquier estero cercano en el Golfo de Chiriquí para marchar sobre la playa y buscar la fangosidad donde hundir sus manos, sacar algo de almejas, concha prieta u otros moluscos para luego, en algún lugar adecuado, procesar la pesca.

Al rato, el agua hervirá en latas y su ebullición acogerá al animal marino y le obligará a separar los compactos labios para ofrecer su blanda carne que se empacará y terminará en los restaurantes, puestos de venta del área o ventorrillos en la carretera Interamericana.

Esta actividad de extracción del señor Pineda, corresponde a la realidad cotidiana de unas 25 personas en forma permanente, pero donde también se involucran alrededor de unos 140 concheros, almejeros, cangrejeros y afines que justo en el momento de la bajamar recorren la costa, los estuarios, manglares para extraer sus riquezas.

Esos manglares son una zona de producción para las comunidades de, por lo menos, tres distritos chiricanos, Alanje, David y San Lorenzo. Se trata de un amplio ecosistema, que incluye esos bosques insertos en las aguas lodosas, esteros, riachuelos, arenales, playas, islas y un amplio mar, que conjugan una riqueza de especies, tanto en flora como en fauna.

Las poblaciones que desarrollan diferentes actividades productivas en estas comunidades son conscientes de esta riqueza y además del valor que representa por constituir una zona de apareamiento, cría y refugio de peces y otras formas marinas, como se expone en el estudio para establecer una nueva área protegida en este lugar.

Por esa razón y en especial porque sus actividades económicas están ligadas al aprovechamiento de los recursos del manglar, grupos comunitarios solicitaron a las autoridades municipales que se declarara como un área protegida esta zona. De allí se definió crear la nueva área protegida de uso múltiple Manglares de Chiriquí.

Los municipios de David, Alanje y San Lorenzo coordinaron con instituciones como la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) y el Servicio Aeronaval, así como con la Fundación MarViva y la Cámara de Comercio de David, para analizar y considerar las posibilidades de gestión.

Por sus características, los manglares de Chiriquí serán un área protegida donde se promoverá la conservación de su riqueza de recursos y las comunidades que viven en las costas, desembocaduras de ríos y ensenadas, podrán realizar sus actividades productivas, mediante el concepto de desarrollo sostenible, según explicó Harmodio Cerrud, administrador regional de la ANAM en esa provincia.

Los manglares de Chiriquí surgen legalmente como área protegida con el Acuerdo Municipal No. 21 de 6 de junio de 2007, con el sustento normativo contenido en el artículo 66 de la Ley 41 de 1 de julio de 1998, General del Ambiente, y la ANAM es la institución administradora de este territorio de uso múltiple.

Este nuevo sitio de protección está situado entre las áreas protegidas del Refugio de Vida Silvestre de La Barqueta Agrícola y el Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí, localizado, fundamentalmente, en una zona de manglares y ciénagas y tiene una extensión de casi 76 mil hectáreas, que incluye partes marinas y terrestres.

Aquí resulta de importancia que se ha iniciado un proceso de divulgación de esta nueva área protegida entre las autoridades locales municipales de los distritos de Alanje, David y San Lorenzo, instituciones vinculadas a su gestión, así como con finqueros vecinos y las poblaciones de las comunidades involucradas, que desarrollan actividades productivas con los recursos del Golfo de Chiriquí.

Esta nueva área protegida se caracteriza por sus amplias ensenadas, numerosas desembocaduras de ríos que aportan sedimentos con altos contenidos de nutrientes y agua dulce, que permiten el desarrollo de los más importantes ecosistemas de manglar.

La fauna incluye ocho tipos de mamíferos —entre ellos, monos tití, cariblanco y ardilla, puercoespín y el gato manglatero—, 19 aves —varios tipos de garza, cotinga piquiamarilla, loros, patos, martín pescador, águila pescadora, gavilanes de manglares—, nueve reptiles —ejemplos son los babillos e iguanas— y una especie de anfibio, la rana verdinegra, que debe ser protegida por encontrarse amenazada.

Hay también una rica variedad de peces, entre los que se han observado unas 13 especies de agua dulce (sábalo, lisa), así como también 39 originarias de estuarios y marinos; igual, peces marinos en los esteros y en la zona marino—costera, como pargo, sierra, corvina, robalo, tiburón y otros menores.

Además se pueden mencionar 15 tipos de moluscos, como la almeja (Donax dentifer) y la concha negra o prieta (Anadara tuberculosa).

Existe necesidad de conservar esta riqueza, porque también hay amenazas como la contaminación por desechos, aguas servidas, pesca ilegal y uso de explosivos, sobreexplotación de los recursos marinos, tala indiscriminada del mangle o extracción de su cáscara; además expansión de las zonas de cultivo y ganadería y construcción de urbanizaciones sin control.

Instituciones no gubernamentales, como la Fundación MarViva, The Nature Conservancy (TNC) y Conservación Internacional, apoyan el establecimiento de esta nueva área protegida, sobre todo por las perspectivas de un esquema de desarrollo sostenible que involucre a comunidades como Pedregal, Horconcitos, Chorcha Abajo, Guarumal, Las Pavas de Isla Sevilla, Tres Boquitas del Estero, El Repartidero y otras.

Quizás el aspecto más importante, en cuanto a la gestión de esta área protegida, resulte de la forma como se involucran estas comunidades. Darío Tovar, quien realizó el estudio técnico, resalta esta cualidad y, por tanto, “ la necesidad de involucrar a todos los actores claves vinculados al área de estudio, razón por la que se implementó un riguroso proceso de planificación participativa y consulta permanente ”.

Los manglares desempeñan un papel en la lucha contra el cambio climático, porque la masa boscosa es uno de los sistemas que más fija el carbono y produce oxígeno. Esa es una importante razón para que los chiricanos y organizaciones comunitarias, como los concheros de Secundino Pineda, tengan conciencia de las posibilidades existentes en su territorio.

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Publicado el 25  de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde