El reporte del 2010 del Latinobarómetro

La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA…

Guillermo A. Cochez

gcochez@covad.net

http://www.panamaoea.org

La ONG Latinobarómetro, dirigida por la chilena Marta Lagos dio a conocer a un grupo de Embajadores ante la OEA, el resultado de 2010 de encuestas llevadas a cabo en 18 países de América Latina, incluyéndose por primera vez preguntas sobre lo que esos pueblos piensan de Estados Unidos, Canadá y España.

A la pregunta de si la democracia es preferible a cualquier otro tipo de gobierno, Panamá marcó 61%, cuando en 1996 había quedado en 75%, una especie de desencanto con la democracia que estamos construyendo. Venezuela encabeza la lista con 84%, seguida por Uruguay (75) y Costa Rica (71). Paraguay y Honduras están al final de la lista.

Un factor por el que los panameños nos debemos sentir orgullosos es el progreso que experimentamos como Nación, estando segundo de Brasil (62) con un 61%; somos una Nación con esperanzas de un mejor futuro. Los últimos en esta lista son Honduras y Guatemala por debajo del 20%. Otro, a pesar de lo que se piensa del sistema, sería el cómo la democracia esta funcionado en el país, estando Panamá entre los cuatro que lideran la lista, sólo por debajo de Uruguay, Costa Rica y Chile. O sea que hay una vinculación entre la prosperidad nacional y el funcionamiento de la democracia. Panamá (84%) sólo es superado por Costa Rica (86%) en la satisfacción que los panameños muestran por la vida, mientras que Bolivia está al fondo con 52%.

Los dos países donde los encuestados piensan que el gobierno es quien tiene mayor poder en la sociedad está Venezuela (79%) y Nicaragua (71), mientras que en Panamá se percibe con un 53%, por debajo de la mediana continental (58%). El Salvador y Honduras es donde se percibe al gobierno más débil (32%).

Entre los problemas básicos de la sociedad, delincuencia y desempleo, Panamá sigue a Venezuela (64%) con un 46%. Sin embargo, no marca en el renglón de desempleo, donde Nicaragua y Paraguay con 35% están por encima de todos. A la pregunta de si ha sido víctima un delito, El Salvador llega al 71%, mientras Panamá de último con Uruguay está en 19%. Esto refleja una incongruencia entre la percepción y la realidad, ya que no se compaginan ambos parámetros.

A la pregunta de si puede haber democracia sin Congreso o Asamblea de Diputados, es Venezuela quien supera la lista con el 78%, mientras que Panamá está casi al final con 51%, lo que refleja en el decaimiento que se percibe en nuestro país de la calidad de nuestros legisladores. Esto se refleja también cuando se considera el si puede haber democracia sin partidos políticos, estando Panamá junto al Ecuador con sólo 42% y Venezuela con el 80%.

Estas pinceladas de la encuesta que se presentó en la OEA pueden ser vistas en su totalidad en http://www.latinobarómetro.org . Esta herramienta debe servir a todos para que se den cuenta cómo están pensando los panameños y qué nos diferenciamos de nuestros vecinos, tanto en lo bueno (lo económico) como en lo regular (la seguridad y la percepción democrática).

 

<>Artículo publicado el  20  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

En la defensa de Costa Rica

La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA…


Guillermo A. Cochez 

La posición asumida por Panamá frente a la crisis que Costa Rica ha vivido como consecuencia de la invasión de soldados nicaragüenses a su territorio desde finales de octubre no podía ser otra. Desde el primer momento, nuestro Presidente Ricardo Martinelli instó a Nicaragua a sacar sus militares de tierra costarricense. Lo que hemos hecho como representantes panameños en la OEA ha sido reiterar esa posición de solidaridad y amistad frente a un pueblo hermano que, por carecer de ejército, busca el apoyo de la comunidad internacional, particularmente de sus hermanos continentales agrupados en la Organización de Estados Americanos.

Durante la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del 7 de diciembre, donde llevaba la representación de mi país, un embajador imploró la bendición de Dios porque, según él, no habían habido muertes ni heridos en el diferendo, a lo que respondí que el corazón de la patria tica había sido herido tras la invasión nica, lo cual es mucho más grave que cualquier otro agravio. Recordé que Panamá lo decía por carne propia por la presencia norteamericana en medio de nuestro país. Que de no parar las actuaciones de estos estados forajidos como la que se estaba presenciando, países como México podrían meterse en Guatemala y ésta en Belice sin que nadie pudiera decir nada.

Recordé que a través de los textos bíblicos lo que hacía Nicaragua no era nuevo. Ya en los mensajes que el Señor le daba a su pueblo a través de Moisés, en la manera que se hablaba en esos tiempos, se había dicho que “Maldito sea el que cambie los límites de la propiedad de su vecino para robarle terreno.” Y todo el pueblo dirá: “Amén.” (Deuteronomio 27, 17)

Recordé que la posición de Costa Rica desde el primer momento había sido muy clara, un problema de agresión e invasión territorial. Que Costa Rica había cumplido con todas las demandas exigidas por la OEA, incluyendo a ceder a sus aspiraciones para lograr una condena a Nicaragua, accediendo a la búsqueda de soluciones pacíficas propuestas por la OEA y su Secretario General José Miguel Insulza. No así Nicaragua, quien desde el primer momento buscó mecanismos para dilatar cualquier decisión cambiando en cada reunión sus elementos de su defensa; primero que era un problema de límites, el cual Costa Rica desconocía. Luego que era falta de compromiso en la lucha contra el narcotráfico, cuya autenticidad cada vez es más cuestionada sobre todo con los últimos documentos revelados. Aunque siempre Panamá propició el diálogo, había que afirmar que Nicaragua se había burlado de la OEA y de todos los que estábamos allí procurando una salida pacífica para resolver el conflicto.

Seguros estamos que la paz y la tranquilidad saldrán adelante en este conflicto entre dos naciones hermanas, porque la justicia, aunque a veces pareciera lenta, tarda pero llega, sobretodo en un conflicto como éste donde la víctima ha sido totalmente definida y el agresor es confeso y reconocido.

<>Artículo publicado el  13  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El diferendo centroamericano

En la Reunión de Consulta de Ministros de RREE de la OEA, el embajador fijó su posición en torno al tema.  La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA….

 

GUILLERMO   COCHEZ
gcochez@covad.net

Queremos felicitar el esfuerzo que ha hecho durante todo este proceso el Secretario General, quien —tal como entendimos todos en la última reunión sobre este tema— pensó que había habido un arreglo cuando los Presidentes Chinchilla y Ortega hablaron a instancias de él. Sin embargo, no fue así (…).

Bendito Dios que no ha habido muertos ni heridos, pero debo decir que ha habido algo más grave que eso, porque se está hiriendo a la patria misma. Panamá vivió esas circunstancias.   Se está hiriendo la soberanía de uno de los países nuestros, se busca el mecanismo para que aquí cada uno haga lo que le da la gana, que México lo haga con Guatemala,  que Guatemala lo haga con Belice, y así sucesivamente, y nadie proteste.

El problema no es nuevo, se ha repetido históricamente y hasta lo vemos en una de las citas que el Deuteronomio nos hace de las conversaciones de Moisés con el pueblo judío. El versículo 17 del capítulo 27 dice lo siguiente: ‘Maldito sea el que cambie los límites de la propiedad de su vecino para robarle terreno y todo el pueblo dirá Amén’. Esos eran los términos a los que se referían entonces…

A nuestro juicio, Costa Rica, desde el principio, en forma responsable, ha señalado cuál es su problema: agresión, invasión sufrida contra su territorio por tropas nicaragüenses, lo cual ha violentado la soberanía de ese país que no tiene ejército.

Lo que Costa Rica aquí ha alegado ha sido probado, incluso a nivel de las personas responsables, pues a veces pareciera premeditación por aquello del nombre de la famosa draga llamada ‘Soberanía’ y que Costa Rica ha probado lo que se hace y nosotros, con nuestra inacción, permitimos que continúe, que sigan cavando canales, dragando en el territorio de Costa Rica y no hacemos absolutamente nada.

Por el contrario, Costa Rica ha visto que Nicaragua presentó todo tipo de argumentos. Primero: que era un asunto de drogas, de una operación ‘Los Tarzanes’, que nadie conoce y que con todas las informaciones de los últimos días y de las últimas horas, se pone en duda…

Después dijo que era un problema de límites, cosa que Costa Rica no sabía, se enteró de ello aquí y que iba a ir a la Corte Internacional de Justicia.

Y nos pasamos aquí en tres reuniones, dilación tras dilación, esperanzados en que podíamos llegar a consenso, y no llegamos. Fuimos a votar y fueron burlas.

¿Qué ocurrió después que se dio la votación? Nicaragua amenazó con irse de la OEA, y sabemos que es una simple amenaza, porque pierde mucho más si se va. Entonces ¿por qué optó?, pues por no dar la cara en una reunión como ésta.

… A nuestro juicio ha habido una burla de Nicaragua hacia todos nosotros, no sólo hacia Costa Rica, sino hacia el sistema, hacia lo que hemos estado buscando, una solución negociada, de respeto hacia las partes, donde Costa Rica ha ofrecido todo para encontrarla. Sin embargo, no se ha visto en ningún momento nada de Nicaragua, solo excusas, dilaciones y, repito, burlas.

No podemos permitir que cada uno haga lo que le da la gana porque volveríamos a los estados forajidos de la Edad Media, cambiando linderos, trastocando cauces de ríos y eso no es respetar al Derecho Internacional, que hoy son parte fundamental de las constituciones que rigen cada país a nivel local y a nivel internacional. Tenemos que consolidar el sistema interamericano, reconocer la autoridad de la OEA, no porque seamos jueces, sino porque buscamos el respeto al derecho internacional.

La moralidad internacional está en juego, lo está cuando hay países que, actuando con temeridad, con premeditación, hacen lo que aquí se ha dado en estos días: si pierdo, me voy y no oigo. Y eso no es lo que queremos.   Deseamos propiciar un diálogo para encontrar esas soluciones que en este organismo hoy busca la República de Costa Rica.

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<> Este artículo se publicó el 12  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Cuando la justicia es ciega

La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA…


GUILLERMO  A.  COCHEZ

gcochez@covad.net

http://www.panama.oea

Propensos como muchos a copiar las cosas malas de los Estados Unidos, pasamos por alto los ejemplos que en el renglón justicia del Norte nos brindan regularmente a sus conciudadanos. Logran demostrar que cuando la justicia es impartida no puede distinguir entre el color de la piel, ni lo lleno de los bolsillos del denunciado, sino quien ha faltado y quien no, quien ha delinquido y quien es inocente. Por eso la justicia siempre debe ser ciega e imparcial.

En las últimas semanas esos ejemplos se han multiplicado. El antes “poderoso” Congresista de Harlem, Nueva York, de 80 años, Charles Rangel, sus colegas congresistas lo condenaron por violar los principios éticos de su cargo; no reportaba ingresos recibidos y no reveló propiedades que tenía en República Dominicana.   Tom Delay, republicano, segundo en poder en el Congreso en el primer mandato de George W. Bush, podría ser condenado a cadena perpetua al condenársele por cargo de lavado de dinero, el cual utilizó para reelegirse en su curul y financiar a legisladores estatales, que posteriormente lo beneficiarían en el rediseño de su distrito electoral.

Recientemente en Nueva York, el ex Zar de la recuperación automovilística emprendida por el Presidente Obama dos años atrás y que tuvo a cargo del manejo de cientos de miles de millones de dólares para inyectárselo a la quebrada industria, Steven Rattner, fue obligado a pagar millones en investigación sobre el mal uso que hizo a fondos de pensiones que su empresa manejaba.   De nada le valió su relación de gerente financiero del Alcalde de Nueva York y menos aún su relación con el Presidente que lo nombró en tan delicado cargo durante lo peor de la crisis económica.

¿Podremos en Panamá aspirar a una justicia ciega como la que regularmente se aplica en los Estados Unidos, donde la justicia demuestra su independencia con investigaciones al margen de la política, con competentes fiscales y probados jueces? ¿En donde el peso de la ley cae por igual al juez o al fiscal que se le comprueba un hecho delictivo? ¿En dónde el equilibrio de los poderes del Estado es el fundamento de su sólida democracia?

La democracia no es sólo votar cada cuatro o cinco años. Es participación a través de los medios de comunicación; el derecho a ser escuchado y ser informado. El contar con una prensa libre e independiente y gobernantes respetuosos de las ideas. Pero sobretodo, el estar seguro de que la justicia se impartirá por igual a todos, sean pobres o poderosos, sean blancos, amarillos o negros. Sin esas condiciones, la democracia no pasará de ser formal y servirá de caldo de cultivo para los que se aprovechan de los tantos errores que se cometen para convertirlos en caldos de cultivo de regímenes ajenos a la idiosincrasia de nuestros pueblos.

<>Artículo publicado el  6  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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OEA y el reclamo de Costa Rica

El organismo pidió el retiro, de la zona en conflicto, de los militares nicaragüenses antes de iniciar conversaciones.   La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA….

GUILLERMO  COCHEZ
gcochez@covad.net

Durante la crisis de Costa Rica, presentada inicialmente ante el Consejo Permanente el 3 de noviembre pasado, la Organización ha logrado algo no visto en mucho tiempo: acabar con el mito del consenso. Ese instrumento ha servido para que algunos países ejerzan una especie de veto en la OEA, porque donde no se da el consenso no se logra tomar una decisión, como ha sido el caso de Honduras. Esa inacción es una de las grandes críticas que a diario se reciben de todas partes del continente.

Costa Rica, a través de su Canciller René Castro, pero particularmente de su Representante Permanente ante la OEA, Embajador José Enrique Castillo, desde el primer momento presentó el problema en la perspectiva que era: un asunto de soberanía, al haber ingresado en su territorio tropas nicaragüenses. Nicaragua, sin éxito alguno, trató de desviar el asunto en tres vertientes: la primera, que ellos estaban en todo el derecho de dragar el Río San Juan, derecho que nadie le disputa. Segundo, que se trataba de un asunto de límites, algo que por primera vez Costa Rica escuchaba y, finalmente, que ellos estaban combatiendo a narcotraficantes y el crimen organizado en el área en conflicto, algo fuera de la discusión que se planteaba.

Ese primer día, por consenso, se aprobó que el Secretario General visitara los dos países, consultara a sus presidentes, visitara las áreas conflictivas y, como siempre hace, rindiera un informe ante el Consejo Permanente. Insulza hizo algo más: puso a los dos presidentes a conversar telefónicamente. Ello motivó que llegara a pensar que el conflicto se resolvería a su regreso, ya que ambas partes accedían a retirar del área en disputa todas las fuerzas armadas y de seguridad. Ello fue plasmado en el Informe que el Secretario General presentó en el Consejo Permanente del 9 de noviembre.

Ese día Nicaragua volvió a repetir los mismos argumentos de la primera ocasión. Luego de una larga sesión, precedida de innumerables reuniones privadas para lograr el consenso, ello no se logró. Se fue a la votación del Informe Insulza: 22 a favor (incluyendo a Panamá), 2 en contra (Nicaragua y Venezuela), 3 abstenciones (Ecuador, Dominica y Guyana) y un híbrido de ‘no voto’ emitido por Bolivia. De acuerdo a esta resolución, Nicaragua debía desocupar de militares el área disputada, como precondición para iniciar conversaciones bilaterales con Costa Rica, lo que Nicaragua negó haría, amenazando con retirarse de la OEA, algo que no hará por todo lo que perdería de ir de las palabras a los hechos. La misma votación se dio cuando el Consejo Permanente aprobó convocar a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, instancia superior al Consejo Permanente, para que el 7 de diciembre trate de buscar una solución a la crisis.

La lección de todo lo ocurrido es que se acabó el mito del consenso, herramienta como algunos países han estado entorpeciendo el desarrollo de la OEA. Puede que este instrumento viejo en existencia pero que no se ponía en práctica, como lo son las votaciones, permita agilizar las a veces lentas tomas de decisiones de la organización hemisférica.

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<> Este artículo se publicó el 29 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/cochez-guillermo-a/

Homenaje a la vida

La opinión deL Embajador de Panamá ante la OEA…

Guillermo A. Cochez 

gcochez@covad.net

Es el gobierno del Reino de España el Observador Permanente de la Organización de Estados Americanos que más coopera con sus programas. Su vocación americanista se proyecta de diversas formas en proyectos que brindan al continente paz y tranquilidad, además de promover el respeto a los derechos humanos. Uno de esos proyectos ha sido la erradicación de las minas antipersonales que tanto daño han causado en algunos países centroamericanos, hito que se conmemoró el pasado mes de junio en Consejo Permanente Extraordinario de la OEA. Gracias a ese programa auspiciado por la organización, más de 200 mil minas han sido destruidas en tierra; más de un millón de esas minas reducidas en depósitos y más de mil doscientos sobrevivientes apoyados en su rehabilitación y esfuerzos de reintegración profesional.

Bajo el patrocinio de su dinámico Embajador ante la OEA, Don Javier Sancho, España presentó en el Museo de las Américas el 17 de noviembre la exposición “Vidas Minadas”, consistente en las fotografías del fotoperiodista español Gervasio Sánchez de personas que han sufrido estragos en sus cuerpos como consecuencia de una mina antipersonal tomadas hace diez años, repitiendo las fotos diez años después con las personas afectadas. Sánchez, contó que dos amigos periodistas suyos, por minas encontradas en Afganistán perdieron alguna extremidad. Una de las víctimas, Manuel Orellana, quien quedó sin piernas cuando tenía veinte años al terminar la cosecha de café en el Volcán San Salvador, también se hizo presente en el dramático evento. Se le salieron las lágrimas al decir que lo primero que pensó al ver la pérdida de sus piernas era que no jugaría más fútbol. Hoy el mayor de sus cuatro hijos esta en la Universidad gracias a su esfuerzo y sacrificio.

Este homenaje a la vida con que España se une a la celebración de Centroamérica como zona libre de minas antipersonales, como dijera el Embajador colombiano en la OEA, Luis Alfonso Hoyos, debe servir de inspiración para que todo el continente este libre de este terrible y cobarde instrumento de muerte y que promueven en su país grupos irregulares como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que poco le importa matar a inocentes ciudadanos ajenos al ilógico conflicto que impulsan. Me tocó recordar en ese Consejo Permanente la todavía presencia de artefactos bélicos y químicos que aún se encuentran en poblaciones cercanas a los sitios que durante tantos años ocuparon en Panamá las fuerzas militares norteamericanas y que cada cierto tiempo causan estragos a inocentes panameños que se topan con alguno de ellos.

Dos agentes de la Policía de Fronteras, para esos mismos días (24 de junio), que patrullaban territorio panameño en el Darién se encontraron minas antipersonales que al estallar les afectaron sus extremidades. Estos valerosos policías, Alejandro Pérez y Arístides Guevara, han sido auxiliados por el Gobierno Nacional al enviarlos a Colombia para su rehabilitación, reflejan lo negativo y dañino de estos grupos irregulares en las batallas que libran en países como Colombia. Ojalá que el esfuerzo que a nivel mundial se lleva a cabo para erradicar las minas antipersonales y que con tanto éxito España ha estado apoyando, reflejado íntegramente en la exposición de Gervasio Sánchez, sirva para unamos esfuerzos en esta lucha que casi la quita la vida a dos inocentes agentes del orden panameños. Su erradicación total sería un permanente Homenaje a la Vida.

http://www.panamaoea.net

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<>Artículo publicado el  29  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/cochez-guillermo-a/

Una disputa internacional innecesaria

La opinión del  Embajador de Panamá ante la OEA…

GUILLERMO A. COCHEZ

gcochez@covad.net

La presentación por Costa Rica del agravio fue clara y contundente; era el 3 de noviembre. Demostró que Nicaragua había invadido su territorio y que, por carecer constitucionalmente de ejército, acudía al auxilio de las instancias internacionales como la OEA. Con gráficas y argumentos irrebatibles el Embajador tico Enrique Castillo, ex Ministro de Justicia, probó la premeditada acción nica. Por su parte, el Embajador de Nicaragua, General Denis Moncada, presentó como excusa el hecho de que era un problema de límites con su vecino –hecho del cual Costa Rica desconocía- y que no había cooperación tica en la lucha nica contra los narcos, el tráfico de armas y el crimen organizado en la frontera de ambos.

 

En mapas y gráficas que presentó (que no aparecen en las transmisiones de la OEA) señaló la supuesta ruta que llega a Nicaragua de un grupo de narcos –que denominó operación “Los Tarzanes”- provenientes de Colombia, pasando por Panamá y Costa Rica, dando a entender que con connivencia de los países que atravesaba al no combatir el flagelo. Inmediatamente terminó su intervención, a nombre de mi país catalogué lo desafortunadas de sus declaraciones, tildándolas como una “insolencia” inaceptable.

En esa sesión extraordinaria se acordó enviar a las áreas en conflicto al Secretario General José Miguel Insulza, quien visitó a los presidentes de los dos países, sobrevoló dichas áreas y, lo más importante, puso a hablar telefónicamente a los presidentes Laura Chinchilla y Daniel Ortega, entendiéndose que habría un entendimiento de reanudar las conversaciones entre ambos, que incluía el retiro de los diez o veinte soldados que Nicaragua tiene sobre el área reclamada por Costa Rica y que en su mayor parte son humedales o tierras inutilizables. Para esos días ya había quedado claro que los mapas usados para quien hacía el dragado sobre el Río San Juan (El Comandante Edén Pastora) no eran oficiales sino de “Google Maps”, descubriéndose luego que eran errados.

El 9 de noviembre, el Secretario Insulza presentó el informe sobre su misión, concluyendo que se debía, “con el fin de generar un clima propicio para el diálogo entre ambas naciones, evitar la presencia de fuerzas armadas o de seguridad en el área donde su presencia podría generar tensión”. El Secretario General no calificó a nadie como invasor como pretendía Costa Rica; aún así aceptó y apoyó el informe. Nicaragua se negó. Ortega daba un cambio de 180 grados a lo que verbalmente se había comprometido con su colega Chinchilla.

El 12 de noviembre, luego de varias dilaciones por parte de Nicaragua y de varios días de intensas negociaciones, fuimos al Consejo Permanente Extraordinario para decidir qué hacer.   Al filo de la medianoche de ese día se aprobó el informe del Secretario General por 26 votos a favor –Panamá incluida- dos votos en contra –Nicaragua y Venezuela- y tres abstenciones –Ecuador-Guyana y Dominica. Bolivia, presente en el Consejo, decidió “no votar”.   En un gesto sin precedente –votar sin llegar al acostumbrado consenso- El Consejo Permanente aprobó la petición de Insulza: los militares nicas debían abandonar el área en conflicto.

Al día siguiente, el Presidente Daniel Ortega Saavedra, molesto con la esperada decisión de la OEA, calificó la resolución aprobada como “manipulada, mañosa y mentirosa”, lamentando que “Colombia, México, Panamá, Honduras y Guatemala, países infestados por el narcotráfico, hicieran causa común.”   Parece que se le olvido que Nicaragua ha sido uno de los pocos países que aún está en contra del reintegro de Honduras a la OEA.   Estas declaraciones del jefe sandinista han generado el repudio de los países que irresponsable y temerariamente han sido involucrados en una red internacional de narcotráfico. Pareciera que el Ortega se ha olvidado de los años (entre 1985-1990) en que se dio cobija en Nicaragua al narcotraficante Pablo Escobar Gaviria durante su primer gobierno. Siempre recuerdo que para pegar mentiras y comer pescado hay que tener mucho cuidado, sobre todo cuando estamos en presencia de un conflicto internacional innecesario.

http://www.panamaoea.org

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<>Artículo publicado el  22  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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