Democracia mancillada

La opinión del Periodista y Productor de TV…

JOSÉ  MIGUEL  GUERRA
jmguerra@cableonda.net

Más que perder la cabeza, los custodios y policías del Centro de Menores de Tocumen perdieron la humanidad, hoy la patria está de luto. Toda muerte es lamentable y más cuando un grupo de sanguinarios fueron los que tomaron la decisión de cómo hacer justicia sin estar autorizados para ello.

¿Cómo se le hace entender a los policías que ellos no son autoridades, que son agentes que reciben órdenes y que solo pueden hacer los que las leyes le permiten? En eso se basa el trabajo policial. Resulta inútil tener academias de policía de tropa o de oficiales, si no entienden que esto es su razón de ser. Éste periodo presidencial pasará a la historia como el más represivo, tal vez más represivo que el de la dictadura, la única diferencia entre el periodo de la dictadura y éste es una menor cantidad de muertos (hasta ahora), pero, en esencia, es más represivo que el noriegato.

Por todos lados vemos cómo sargentos, agentes, oficiales, etc. hacen lo que les da la gana, retienen ciudadanos sin órdenes, aplican el pele-pólice sin una ley u orden que lo ampare, los casos contra los periodistas son interminables, en fin esta dictadura disimulada parece ir creciendo.

¿Y dónde están los que hace un mes estaban horrorizados por el escándalo en el Ministerio Público?, poco o nada han dicho, la Cámara de Comercio, el CoNEP, los defensores de los valores cívicos y morales, la conferencia episcopal y tantos otros que han pasado agachados y no se han manifestado abiertamente en contra de la masacre del 9-1-2011.

Los empresarios están más pendiente de sus ganancias y luchando unidos contra el pago de los impuestos municipales, los otros, si los ven, me los saludan.

Esto me recuerda muy bien los años de la dictadura, cuando los acaudalados y los nuevos ricos hacían billete con los dictadores de turno y nada pasaba en Panamá, solo fue cuando un loco como Noriega se salió del circulo que comenzaron a protestar, pero, cuando estaban haciendo billete de verdad todos miraron para otro lado.

Un ejemplo que les puedo contar es el del fraude electoral de 1984, se reprimió y se robaron las actas de la sede de la ADO en el teatro Metro, cinco años después, ya cuando había pasado la invasión, fue que los antiguos socios de Noriega pasaron las imágenes de ese hecho, pero, en 1984 todos asistieron a la toma de posesión de ‘Fraudito’ y no les importó con el fraude.

Hoy, nadie pregunta por qué la Policía solo invierte en armas letales, cuando en todas partes del mundo los policías están tratando de usar los equipos no letales; a nadie le importa con las retenciones arbitrarias de fin de semana, donde la policía dice que capturaron a presuntos delincuentes el viernes a las 6 de la tarde, los muestran por televisión y el lunes cuando se cumplen las 24 horas los dejan libres sin una explicación.

¿Hasta dónde vamos a llegar con estas amenazas a periodistas, a la gente que hace opinión, etc.?

Estamos constantemente presionados, los que trabajan para un medio, no se atreven ni a subir la cabeza; los que hacemos opinión, ya la mayoría no tenemos medios convencionales donde expresarnos; los dirigentes gremiales, ante la debilidad de ellos mismos, han quedado oprimidos tratando de que no los despidan y preservando su sustento económico.

Esto es una lucha que en democracia jamás habíamos visto, ¿cuál es nuestro futuro, el de nuestro país, será que no se podrá decir nada que disguste a los gobernantes, algún asesor habrá dicho que ese es el mejor estado para gobernar?

Qué triste realidad la que nos tocó vivir, si fuese esa la postura oficial, y qué vergüenza para los que han preferido pasar agachados.

 

Este artículo se publicó el  12  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Un mundo de injusticias

La opinión del Ingeniero y Analista Político…

MARIO A. ROGNONI
marognoni@cwpanama.net

Si en algún momento tuviese yo la oportunidad de pedirle a Dios una gracia convencido de que me la otorgaría, le pediría que hubiera justicia en el mundo. Con el pasar del tiempo todos aprendemos tanto que quisiéramos tener nuevamente la oportunidad de empezar.   Y todos, estoy seguro, creemos que de lograrlo no cometeríamos los errores que en la vida hemos ido cometiendo.   Pero el tiempo no da marcha atrás, el final es irreversible, por lo que solo nos toca a los que más experiencia tengamos, compartirla con las nuevas generaciones para ver si ellos evitan nuestros errores.

Hoy, vivimos en un mundo materialista. Dime cuánto tienes y te diré cuánto vales. Pero es un mundo que por ese materialismo solo ha logrado crear más injusticias. Un mundo donde la honestidad y la moral han perdido el juego ante el respeto al dinero y los bienes materiales.    Donde la insensibilidad priva sobre el deseo desmesurado del bienestar propio. Un nuevo mundo plagado de falsas pretensiones y grandes injusticias.    Pretensiones de desarrollo económico, crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), grado de inversión, pero donde la pobreza campea, la brecha en la injusta distribución de la riqueza es cada vez mayor, donde el rico quisiera que el Estado acabe con la pobreza, pero sin sacrificios en su patrimonio. Un mundo donde el umbral del respeto lo sienta la riqueza y no la capacidad y valores de la persona.

Hoy, en nuestro país, veremos nuevamente el inicio de campañas proselitistas con promesas de aspirantes, que luego se estrellarán contra la realidad de su gestión si triunfan.   Para mí solo una promesa es necesaria, aquel candidato que se proclame el líder de la justicia, aquel que me prometa que todo su esfuerzo irá únicamente a lograr un país justo. Porque no me preocupa la justicia penal ni la justicia divina, hoy me preocupa la justicia social.   Porque Dios siempre hará justicia, al final. Pero las injusticias sociales se deben al hombre y solo el hombre puede corregirlas.

No podemos seguir viviendo en un país donde unos tienen agua y otros no, donde unos comen tres veces al día y otros no, donde unos tiene a sus hijos en excelentes escuelas y otros no, donde unos trabajan y otros no consiguen empleo, donde unos devengan jugosos salarios sin trabajar y otros míseros salarios trabajando en exceso.

Un país justo evita la explotación por parte del intermediario, evita los abusos en los precios, evita el nepotismo en los puestos públicos, evita las estructuras de salarios que no incluyan reconocimientos por eficiencia y permanencia, sino únicamente la relación con quien te designo. Un país justo practica la igualdad de oportunidades, practica la regla de oro de una aplicación de leyes por igual a todos. El mundo, no solo Panamá, hoy está muy distante de ser justo.

Quizás no puedo aspirar a un mundo justo, pero sí puedo soñar con un Panamá justo. Porque en algún lugar del país, en algún partido o gremio, debe haber ya la semilla de ese líder del futuro que llegará impulsando un Panamá justo. Ese país donde dejemos atrás la demagogia y las aspiraciones electorales, donde trabajemos por lograr esa igualdad que todos queremos compartir. No quiero presidentes de grandes obras, presidentes de grandes infraestructuras, quiero un presidente que se limite a lograr más justicia social.

Yo siempre uso de referencia la diferencia que existe entre la labor de las primeras damas y sus esposos. Ellas, como no buscan reelegirse ni tienen interés politiquero, hacen un verdadero trabajo efectivo social. Si los presidentes asumieran la actitud que tienen sus esposas, nuestro país ya hubiese salido del nivel de injusticia social que tenemos.

Pero los discursos de los aspirantes a cargo de elección, lamentablemente, se alejan cada vez más del verdadero problema, la injusticia social.

Panamá tiene mucho a su favor. Un crecimiento sostenido, un futuro promisorio, sectores nuevos se suman ahora al desarrollo económico, como las diversas formas de turismo y minería. Pero sí tengo que predecir algo, es que tendremos a unos más ricos, con más ostentación, y muchos más pobres. La brecha de hoy en la educación solo nos hace prever una mayor brecha económica mañana. Brecha que nos llevará a más violencia y más delincuencia y más injusticia.

 

Este artículo se publicó el  8  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El silencio de los inocentes II

La opinión del Escritor…

MANUEL ORESTES NIETO
manuelorestes@gmail.com

 

Con el título de la Bitácora de Ebrahim Asvat del 20 de enero –precisamente el día en que se vio forzado a dejar la presidencia de La Estrella y El Siglo– escribo también abochornado de vivir estos tiempos sombríos en un país cada vez más contagiado de perversidad.   Ya son cinco jóvenes panameños muertos después de ser calcinados dentro de su celda. Sus custodios y policías los dejaban morir achicharrados y hervidos por dentro. Sus jefes jerárquicos enmudecieron y ellos, que tanto hablan de sus logros, se quedaron sin lengua.

Ante las escenas dantescas de este crimen cruel, ni el Jefe de la Policía, ni el Ministro Mulino que sólo sabe rugir, ni la Ministra Méndez, de voz inaudible, se dieron por aludidos, apenas balbuceos y trabalenguas para justificar lo injustificable.    Como si nadie hubiese muerto, han seguido tranquilamente el guión diseñado para, en efecto, intentar estirar la farsa del cambio.   La realidad es inversa: voltear un país urgido por salir de la pobreza, necesitado de educación y salud y convertirlo, no en un idílico paraíso, sino en un Panamá arrodillado, sometido y, como máximo record histórico –como les gusta jactarse– inscribirlo como propiedad privada.

Aunque los hechos ocurrieron bajo esta administración, olímpicamente se lavaron las manos y a estos muertos parece que no se les hará justicia.   Recordemos la destitución forzosa de Ana Matilde Gómez y las salvajadas de su siniestro sucesor Bonnisi, los magistrados incondicionales y las intromisiones consecutivas e incontables desde el Ejecutivo. La justicia ya violentada, además se esfumó, se la fumaron y brilla por su ausencia.

Es como aplicar a los menores la pena de muerte y montar luego una investigación difusa, para olvidar.   Lo que hacen son simulaciones, se ponen las máscaras y ejercen la mentira pública ante una sociedad al borde del precipicio.

Veremos si lograrán pasar la página de este horrendo crimen con saña y toletazos, que todo el país vio con rabia y en vivo por televisión, como han dejado en la nada a Changüinola y la indolencia que llevó a la muerte a Virgilio Castillo y Antonio Smith, que dejó decenas de ciegos y lisiados por perdigonazos.

Humo, soberbia y, en efecto, locura.   El eslogan de la campaña es la única verdad que han dicho, que están poseídos por una espeluznante locura. Hay que matizar.   Locura que se infecta así misma todos los días.    Desprecio y vanidad extremas; y como siempre, la oportuna justificación democrática: …ustedes nos eligieron para mandar, es decir, para hacer y deshacer desenfrenados; ¿no se acuerdan del cheque del 3 de mayo del 2009 que firmaron con los votos?

Pues bien, ahora le toca el pueblo… pero aguantársela completa… sin agua, sin seguridad, con basura, ineptitud y cinismo desde el poder… y que viva Panamá, con Shamah a las cabeza del carnaval y con el ministro Papadimitriu, el que mueve los hilos del poder y tiene capacidad de ventrílocuo y cancerbero a la vez; en fin,   ¡Yo el Supremo, mi trono y mis súbditos, en este país mío por los próximos cien años!.    Ese es el sueño de opio y la sopa borracha que alimentan vanidades y soberbias, aunque huela a sangre quemada y le echen tierra a lo que le hicieron a indígenas acribillados.

Adelante hay un becerro de oro macizo que han decidido capturar a toda costa para comérselo en un festín y que el pueblo se quede sin oportunidades de salir de la pobreza.    Ahora es manipulación a toda manivela.   Y de ñapa, hay que tragar esa cosa espantosa que se llama a sí mismo el búfalo sexual,   la degradación asquerosa en persona, el lambón hoy CD y mañana marciano, y al penoso alcalde y sus fantasías pueriles y lamentables porque sus errores letales pueden producir cualquier día de estos el colapso de la capital de nuestro país.

En el gobierno, persisten en el método fascista de que acallar volatiliza lo que no es conveniente que se difunda. Y han llevado al cadalso a la información libre. Asvat hizo lo posible; admirable, honesta y de sincera vergüenza ciudadana fue su Bitácora.

Sólo después de haber muerto el quinto joven el Presidente pone en vilo al mundo mediático, genera expectativa, viene, viene un anuncio importante y… que desilusión… lo siente mucho… Precisemos: en este doloroso asunto, nadie politiza nada, nadie divide ninguna sociedad. El país está estupefacto. Allí está ese día, por paradoja un 9 de enero, donde desataron un vil asesinato colectivo.    Y, por tanto, hay asesinos y, además, responsabilidades institucionales. No sólo los que actuaron físicamente. Como ya retumba en múltiples repudios a esta atrocidad: Esto no se puede quedar así.

 

Este artículo se publicó el 27 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,

Panameños, ¿iguales ante la ley

La opinión de…

 

 

José de las Mercedes González Cárdenas

Es harto sabido por nosotros los panameños que la justicia local, desde el nacimiento de la disputada República, ha estado nadando en una charca de podridos intereses económicos de una élite envilecida.

Dado lo amorfo de la enlodada justicia panameña, ésta está en coma y muy próxima a perecer ahogada, atragantada del vómito de los estómagos calenturientos de políticos cabeza hueca e inteligencia roma que se piensan los ungidos para limpiar la sucia política. ¿Acaso no son ellos los que violan y prostituyen la justicia panameña?

Hasta el más pobremente letrado sabe que en todas las constituciones de la República se señorea el muy irrisorio artículo que ordena enfáticamente que “No habrá fueros ni privilegios…” en Panamá. Esto obliga a reírse a carcajadas; ya que, ¿no es harto sabido que Panamá es, por antonomasia, un firmamento estrellado de insoportables e indignantes fueros e inmerecidos privilegios a no pocos corruptos?

Dicho lo anterior, cabe preguntarse: ¿qué hacer para que todos los panameños seamos realmente iguales ante la ley. Más aun, ¿para que en Panamá reine la justicia sin temer ella a ser violada y prostituida impunemente?

Lamentablemente, el inalienable derecho de igualdad es para los panameños sueño de opio o un soñar con pajaritos preñados. ¿Por qué? Porque algunos jueces y magistrados mediocres (aunque los hay aptos, honestos y respetuosos de la ley y de la sociedad) están al servicio de la voracidad de una casta, una cofradía, corrompida, parásita e inepta que nos desgobierna desde que nacimos como República.

Señor presidente Martinelli, ahora que insistentemente se está hablando de reformas a la Constitución entorchada de militarismo que desgraciadamente nos rige, se debe establecer la reelección inmediata. Eso sí, que el período constitucional sea solo de cuatro años. Más aun, otro artículo debe prescribir que los jueces y magistrados, fiscales, procurador general, procurador de la Administración, defensor del Pueblo, contralor general, sean personas de irrefutables méritos, escogidos a través de reñidos concursos, sobre todo, que tengan como mínimo 10 años de no pertenecer a ningún partido político y no por un dedo manchado por los corruptos de la élite.

Hoy por hoy, la casi totalidad de los impuestos por el dedo, deben servil pleitesía a los intereses de esa élite y son despojados del libre albedrío para quedar juzgando parcializadamente. También, señor Presidente, el imprescindible artículo que reza: “No habrá fueros ni privilegios…” de ninguna índole en la República de Panamá debe ser más que letra muerta en la Constitución. Ya basta que existan avivados que viven la vida opulenta, gracias a su demagogia, juega vivo, tráfico de influencias y maleantería en nuestro bello Panamá.

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Este artículo se publicó el 10 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La toga: ¿Qué del alma y espíritu?

La opinión del Político,  Delegado y Director Nacional PRD…

Rafael Pitti 

Son muchas las preocupaciones e incertidumbres que más que político, sino como humilde ciudadano me abruman frente a situaciones que se generan en el país.   Evidentes contradicciones se muestran a diario en los planteamientos de funcionarios en cuanto a temas de ejecutoria o administración pública en la que debe existir dominio y uniformidad de criterio.

De manera olímpica y arbitraria se violan y marginan leyes de la república, tal como ha ocurrido con la implementación del metro bus en los corredores norte y sur.   El decreto ejecutivo en la administración Moscoso, autorizó el recorrido de transporte público a determinadas rutas en esos tramos, exigía que las unidades que prestarían el servicio para cobrar tarifa especial (B/1.00) debieran tener aire acondicionado y llevar sus viajeros sentados. La prohibición de que en esa “vía rápida” los pasajeros vayan de pie, no es más que una protección al usuario, en virtud de fatales consecuencias, frente a un accidente de tránsito, por lo que el malestar expresado por los clientes de este servicio tiene justificada razón.    No obstante es necesario aclarar que en la prestación de transporte masivo en cualquier lugar del mundo, los transportados viajan sentados y de pie.   El error cometido aquí es que por el apresuramiento politiquero pusieron la carreta delante de los bueyes; en vez de en primera instancia construir las paradas y carriles exclusivos para una adecuada fluidez del sistema.

La Constitución de la República establece una armónica colaboración de los Órganos del Estado, bajo esa premisa es bueno preguntar ¿por qué? Nuestros gobernantes no adelantan consultas antes de elaborar iniciativas que promulgan leyes o ejecutar acciones que generan controversia de tipo jurídico, a fin de evitar demandas de inconstitucionalidad o engorrosos procesos de impugnación en asuntos como licitaciones o contrataciones públicas. Hay dos casos que son claro ejemplo de inconsistencia legal y jurídica; como lo es la eliminación de la revocatoria de mandato y la salida de Panamá del Parlamento Centroamericano, ya que lo actuado en Ley no tiene carácter de retroactividad. Aún con mis reservas ante esta decisión, presumo según discernimiento personal, su efecto vigente sería a partir de la elección de 2014.

Diversidad de ejemplos los hay, sin embargo lo que puede ser interpretado un prejuicio, esta basado en el revelador silencio, autoría intelectual o material por quienes están llamados a dictaminar, aprobar o desaprobar las conveniencias o inconveniencias de tales exabruptos. El honor y privilegio de ser adornados e investidos con la majestuosa y reverencial Toga en decanos, jueces o magistrados, tienen que realizar acciones cónsonas con su responsabilidad. Si al aplicar jurisprudencia para impartir Justicia, ignora o se aparta incompatiblemente del principio, alma y espíritu de la Ley y el Derecho; corre inminente peligro la Libertad y Democracia, vulnerando la preciada estabilidad política del país.

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<>Artículo publicado el 29  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Está cerca (Mateo 4,17)

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La opinión del Sacerdote jesuita…


Rosendo Torres 

Aludimos al tono de las Escrituras Sagradas durante este tiempo litúrgico ordinario cuando en el Evangelio de San Mateo, se nos dice: “Conviértanse, porque ya está cerca el reino de los cielos”. Lo hemos oido “iterum iterumque” una y otra vez desde hace tiempo y nos quedamos como si nada, como si no fuera con nosotros.
Pero es la palabra de Dios que va dirigida a cada uno de nosotros. La necesidad de convertirnos.
Con toda la gama de problemas y quejas causados por nuestra idiosincrasia llena de malas costumbres que en último término es una de las causas de muchos de nuestros males que los tenemos que aceptar fatalmente diciendo: esto no lo arregla ni el médico chino”, o también: “de todo modos, la calavera es ñata” o “la cabra siempre tira para el monte” y otros más decires que reflejan un conformismo con nuestra condición étnica latina costeña, hispano-indígeno-negroide panameña que ha crecido durante tantos años junto a la cultura norteamericana, beneficiándonos sin mayores esfuerzos de muchos servicios básicos, que nos lleva a ejercer el derecho de quejarnos de todo, de lo bueno, de lo malo, de lo feo.    Contradictorios por un lado inconformes y por otro conformes dejando las cosas como están.

Ante esa irrefragable realidad, la Palabra nos pide que nos volvamos a Dios, que nos convirtamos, que hagamos un esfuerzo para después de una introspección, un escrutinio personal aceptar que no somos arcángeles, ni santos y que tenemos que convertirnos que no podemos seguir con más de lo mismo. Porque el reino de los cielos está cerca.

 

La palabra Reino no se refiere a ningún territorio concreto. Más exactamente deberíamos decir “Reinado de Dios”.    Pues a lo que Jesús se refiere es al poderío de la acción divina en este mundo, que va transformando lo viejo, en nuevo, lo injusto en justo, lo enfermo en sano, el juega vivo inevitable en solidaridad,  en respecto a la persona y que seguirá actuando así hasta que llegue a cumplirse su voluntad en todas las cosas.

El Reino de Dios es la propuesta de Jesús. El cristiano no sólo sigue a la persona de Jesús sino también asume su proyecto. Ni seguimos solo su proyecto sin adherirnos a Jesús, ni nos adherimos a Jesús sin seguir su proyecto. Uno sería como un proyecto de Justicia sin transcendencia y lo otro sería como fe sin obras.

Jesús quiso con aquellos que creen, formar un pueblo nuevo conformado por personas que llevando a Dios en su corazón se alejan de la mentalidad de ese mundo que es lo que nos tiene como nos sentimos ahora. “Desconocer la palabra de Dios es desconocer a Jesucristo”.

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<>Artículo publicado el  23  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La bonanza de pocos…

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La opinión de la Periodista…

Adelita Coriat 

El país atraviesa una bonanza económica envidiable en comparación con otros países de Latinoamérica.   Pero la misma prosperidad no se refleja en otros aspectos indispensables para el bienestar nacional.

 

No podemos ignorar la alta desigualdad social por la distribución del ingreso, que provoca mucho resentimiento en las capas que sienten a espaldas de este desarrollo, y ante la oportunidad de hacer dinero rápido consideran que no tienen nada que perder.

El desarrollo de las instituciones no se les pone la atención adecuada, especialmente aquellas que ejecutan justicia.    En este escenario, el ciudadano se encarga de exigir justicia ante la incompetencia del sistema. Este es un caldo de cultivo ideal para la prosperidad, pero no económica, sino del crimen quien aprovecha de estos espacios para dominar territorios, satisfacer necesidades básicas de barrios enteros, y así lograr la protección de las comunidades.

La operatividad de estas organizaciones requiere, en muchos casos, de la protección de la policía, de las autoridades municipales, o de personal clave ubicado en puestos donde el trasiego es recurrente, y esto se logra sobornando.

¿Cuál es el balance interno que tienen las instituciones al respecto? ¿Cuál es la labor de inteligencia o contrainteligencia que se efectúa para ubicar a las unidades corruptas, sin importar el rango? Hay muy poca rendición de cuentas en este renglón. Es mas, el porcentaje de casos de ajusticiamiento resueltos es un mensaje alto y claro al crimen organizado.

De no hacer un alto en seco a la corrupción, no podremos culparnos más adelante de que el narcotráfico sea quien nos imponga hora de salida y entrada a casa.   La plata es tanta, que no hay bala que mate el deseo del poder, se corre el riesgo de caer en un círculo vicioso, un modus vivendi donde ninguna de las partes esté interesada en terminar.

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<>Artículo publicado el  24  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.