Carta a un fanático

Un mensaje al Corazón.  El mensaje, el consejo y la opinión del Obispo Auxiliar de San Pedro Sula,  Monseñor…

Rómulo Emiliani

(Espero no lo sea usted).   ¿!Fanático, yo?!   Sí y perdone.  Por su forma de violentarse cuando se critica a su partido político, su religión, o su propio ego, eso es.   Por el desprecio que muestra a los que no piensan como usted o pertenecen al gremio contrario al suyo; por el odio que respira cuando se expresa de aquellos que profesan un credo diferente….! Pues sí lo es!
¿No se ha visto la cara cuando critica con gusto morboso al otro que es diferente a usted? ¡No se ha dado cuenta cómo agranda sin pruebas los defectos de los otros?
Gente como su persona son los que al extremar sus posturas mandan a matar sin remordimiento a los que se oponen a su fe, posición política, raza o cultura.   Fanáticos como usted mataron a Jesús de Nazaret en nombre de Dios y del César Romano.   La culpa se la echaron sólo a los judíos, pero los romanos ejecutaron al inocente según su ley y por tres siglos persiguieron y asesinaron a muchos cristianos para mantener su poder. Eran fanáticos del César.
Cuidado, que probablemente hoy nosotros nos hubiéramos encargado de hacer callar a Jesús en nombre de la religión y de los poderes económicos o de cualquier idea o postura ideológica, si nos hubiera afectado.
Fanático usted, pues sí, ya que con su intransigencia condena a todo aquél que tiene una conducta diferente a la suya. El virus de los extremismos lo tenemos en el alma. Todos en cualquier momento podemos ser fundamentalistas.

Fanático es todo aquél que marca con odio y como venido del infierno al que es protestante o católico, o al que es islámico o negro, capitalista, marxista, judío, drogadicto u homosexual, prostituta o ladrón.

Generalmente cuando un fanático acusa, solapadamente manifiesta que él sí tiene la verdad, la santidad, la perfección, escudando con eso sus imperfecciones y sintiendo orgullo de su intolerancia.

En la medida en que se cultivan los radicalismos, se hace patente la división y los abismos y la estúpida ilusión de que los malos están allá y los buenos acá y eso da permiso al asesinato y a los holocaustos. Por creernos eso en la historia hemos generado un reguero de sangre que tiñe de muerte violenta a millones de personas, generalmente en nombre de nuestros dioses, o de la superioridad de nuestras razas y culturas ¡Cuánto prejuicio en la humanidad! (Sigue el sábado).

La intolerancia, cuando se hace radical, provoca la conducta irracional de la agresividad que destruye todo a su paso, con licencia para matar, con permiso para destruir, dado por ese submundo de locura mental inventado por el narcisismo de grupos que se han sentido elegidos por los dioses para ser sus “favoritos”. Insisto en esto de lo divino mal entendido, porque se hacen “sagrados” conceptos como razas, ideologías, sistemas económicos, religiones en cuanto excluyentes, partidos políticos y sus líderes, inclusive equipos de fútbol y sus “estrellas”, y algunas veces el “yo” de algunos, idolatrados por su propios portadores.
El “inventar dioses” ha traído tanta desgracia a la humanidad y no nos queda otro camino que acabar con ellos para sobrevivir y el favorecer la tolerancia y el respeto a los demás y sus derechos. Hay que desacralizar y desmitificar todas esas divinidades creadas para favorecer nuestros “egos” inflados de orgullo. Despojarnos de esos aires idolátricos y tomar conciencia de que somos “humanos” simplemente y que hay un Dios que ama a todos por igual.

Creo en la verdad de mi fe y en el amor de mi Dios, pero no puedo por eso irrespetar a los que no piensan como yo. Tengo claros conceptos en muchas cosas de la vida, pero no puedo despreciar a los que no opinan como yo. Debo entender que hay muchas formas de ir descubriendo la verdad y que todos tenemos derecho a vivirla y expresarla.    Que no soy nadie para acusar a los otros de malos y perversos, de hacerme por eso el “intocable”y el perfecto, el “santo”, porque “con la misma medida con que mido, seré medido”; que cuando acuso señalando con el índice, esa misma mano tiene otros tres dedos acusándome a mí y haciéndonos ver que “Santo solo es Dios”.

Mucha vigilancia a ese ego lleno de soberbia, que nos ha causado tantos problemas en la historia. Y recordemos que con Dios somos invencibles a la idolatría.

<>Artículo publicado en dos partes, el 22  de enero de 2011 y el 29 de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La enseñanza de los 33 mineros

La opinión de la Psicóloga panameña residente en Puerto Rico….

RUTH  MARTÍNEZ  SÁNCHEZ
ruth_martinez777@yahoo.com

Cada día que vivimos aprendemos muchas cosas. Tal vez nos podemos olvidar de las pequeñas cosas que nos rodean. Al escuchar todas las experiencias de los 33 mineros, es una actitud de tenacidad, esperanza y fe.

Puede ocurrir que podamos olvidar una de esas palabras o quizás las tres: tenacidad, que es la energía total que absorbe un material antes de alcanzar la rotura, por acumulación. La esperanza y la fe, son sentimientos que cultivamos en nuestro interior y los reflejamos hacia los demás.

Fue con esa fe y esperanza que estos mineros realizaron una labor extraordinaria. Cada minero una historia distinta, pero con una sola enseñanza, seguir viviendo junto a sus familias, una oportunidad de vida.

Podemos pasar por diversas situaciones en nuestra vida, algunas más difíciles que otras, pero la enseñanza de estos mineros es la lucha de apreciar las pequeñas cosas que tenemos a nuestro alrededor.

Haciendo un paréntesis y visualizando la religión cristiana, Jesucristo murió a los 33 años y resucitó al tercer día y todo esto tiene el número 3. Son 33 vidas que han resurgido nuevamente ante la vida y su familia.

Siendo que la maquinaria utilizada para salvar a estos mineros se le conoce como el ave Fénix, el cual resucita de sus cenizas y con mayor fuerza. Una frase que se puede llevar consigo sería: ‘La tristeza mira hacia atrás; la preocupación mira alrededor; la fe mira hacia arriba’, tomado del libro Una vida con propósito de Rick Warren.

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<> Este artículo se publicó el 31 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Pollito, una anécdota familiar

La opinión de….

J. Enrique Cáceres-Arrieta

El Día del Niño de 2007, mientras los niños celebraban su día en las escuelas, mi hijo Jonatán ganaba un pollito en una tómbola escolar.

No era la primera vez que los mellizos regresaban con pollos de la escuela. Hacía un par de años me habían preguntado si podían llevar unos pollitos al apartamento. No objeté y su madre tampoco lo hizo. De manera que varios pollos fueron acogidos en la familia.

El pollito ganado por Jonatán era diferente. Pasaron semanas, y Pollito (así lo llamaba su dueño) creció; y junto con un conejo, unos pececillos y una perrita contribuían a la alegría del hogar.

Una noche, me informaron que Jonatán y David (los mellizos) lloraban porque Pollito estaba moribundo al ser golpeado por la puerta de la cocina. Mientras iba para ver qué pasaba, un zarpazo de sentimientos y emociones encontrados trajo a mi memoria una escena en la cual lloraba ante las plumas de mis periquitos que un gato había devorado. El dolor fue indecible. De modo que sabía muy bien lo que sentían los mellizos, especialmente Jonatán, dueño del pollito. Quizá para alguien sea tontada escribir sobre un pollo, y hasta pensará que el problema se habría resuelto comprando otro.

Uno de los errores más recurrentes de los padres es invalidar las emociones de sus hijos y abandonarles física y afectivamente, criándose sus hijos como niños huérfanos de padres vivos. No se trata de consentir o ser indiferentes, sino validar apropiadamente las emociones de nuestros hijos.

Al llegar al apartamento, encontré a Jonatán llorando a lágrima viva y a Pablo (mi hijo mayor) abanicando al pollo. Abracé a Jonatán y le pregunté qué sucedía. Entre sollozos contó lo sabido. Quería que al expresarlo fuese terapia para él y sintiera que papá estaba interesado en sus cosas.

El pollo se veía muy mal.  Supuse que moriría, y me dispuse preparar a mis hijos para lo peor.   Me equivoqué.   Mientras consolaba a Jonatán, David salió llorando del cuarto donde oraba por el pollo.   De repente Pablo exclamó que el pollo estaba vivo.

Contra mi diagnóstico, el pollo sobrevivió; los mellizos lo atribuyeron a un milagro. Decían que Dios había escuchado sus plegarias.   Cierto o no, el pollo se recuperó gracias al cuidado de los niños.

El 20 de agosto, Jonatán por accidente atropelló a Pollito con un carrito que montan los niños pequeños. Pollito estaba muerto y Jonatán lloraba a cántaros. Traté que el chico no se sintiera culpable, y en medio de todo sintiera mi consuelo, amor y empatía.   En ningún momento insinué reprimir el llanto sino que convalidé sus emociones y le animé a expresar su dolor.

La tarde del 20, fuimos aenterrar a Pollito. Camino al entierro, Jonatán advirtió: “De ahora en adelante no tendré más mascotas tan frágiles”. Me partió el alma al externalizar Jonatán el profundo cariño que tenía al pollo, al preguntar: “Papá, ¿los pollos van al cielo?”. Respondí no recordar si la Biblia decía algo al respecto. Además, aseveré a mis hijos que la muerte de Pollito era una lección para que viéramos la brevedad, unicidad y fragilidad de la vida.   A solas con mis pensamientos y meditando en la pregunta de mi hijo, recordé que la Biblia revela que en la Nueva Jerusalén habrá animales pero las bestias salvajes no harán daño ni al niño de pecho,   y “morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará”.

A propósito del cielo, ¿es “perversa” la creencia del cielo?  Perverso es adulterar (para confundir) la esperanza del cristiano con fanatismo religioso que ve al cielo como recompensa por dañar al prójimo.    Si el cielo fuese una creencia falsa (según el cientificismo, toda verdad para ser verdad debe pasar por el filtro de las ciencias naturales, creyéndolas omnímodas e infalibles), prefiero ser soñador que un matador de sueños.

A pesar de las muy merecidas críticas al fanatismo religioso, Ravi Zacharias sostiene que “solo la religión permanece como bastión de esperanza frente a la muerte, tanto para el difunto como para su dolorida familia”.   Luego de acariciar el suicidio y desistir, León Tolstoi escribió en su autobiografía: “La mayoría de las personas tiene una vida más difícil que la mía y, sin embargo, la encuentran maravillosa.   ¿Cómo lo logran?   No con explicaciones, sino con fe”.

Cada uno cree lo que quiere y lo que le conviene, pero ¡qué cómodo es decir ser ateo cuando estamos sanos y no hay enfermos en la familia cercana, hay buenas finanzas, profesión y empleo prometedores! La puerca tuerce el rabo en situaciones extremas o toques de fondo. Ahí se sabe en realidad qué creo y cuáles son mis convicciones; y, para frustración y rabia de algunos, en esos momentos los resentimientos y odios irreligiosos suelen esfumarse.

Pues bien, al ver la tristeza y el amor de mis hijos por su muerto y sepultado pollo, las lágrimas brotaron y quedamos llorando todos por Pollito, el pollo que el Día del Niño vino a formar parte de la familia y del corazón de tres niños.

<> Este artículo se publicó el 16  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/caceres-arrieta-j-enrique/

Rosa pasión —A mi madre, quien me enseñó a rezar—

Todas las mañanitas, camino a la escuela, pasaba y recogía una rosa de ese rosal silvestre, que con gran cuidado conservaba la familia Busto, era la calle tercera, frente al parquecito. La fragancia que de esas florecitas emanaba era tan agradable, que mis compañeras de clases se prodigaban en alabanzas y piropos que me agradaban el corazón, como no faltaban los penosos comentarios que mis compañeros —’machitos’— en forma burlescas me gritaban, remarcando la supuesta ambigüedad sexual que mi gesto producía… llevar orgullosamente en el ojal de mi camisa una rosa de la que emanaba perfume de pasión.

Un tierno y conmovedor relato  del artista veraguense residente en Florencia, Italia…

ARISTIDES UREÑA RAMOS

 

Florencia, Italia, 9 de octubre de 2010.— Realmente no era un verdadero rosal el que se encontraba frente a mi casa, era una planta de rosas silvestres, que nacía de un solo tronco y se extendía, poco a la vez, en ramas que, a manera quebradiza y sinuosa, dibujaban la forma de una figura humana crucificada, en el intento de mimar en el espacio una danza de sufrimientos.

Además, se decía que la fragancia que despedía era debido a la combinación producida por el rocío matutino que filtraban las tejas de barro, los ladrillos de los zócalos de los portales y del añejo de maderas de cedros, con las cuales habían construido las casas de calle tercera… porque de esas partes y todas las calles que circundaban el parquecito los antiguos olores, como los perfumes intensos, nunca habían abandonado las viejas casas que fundaron nuestro Santiago de Veraguas.

Pero, entre los encuentros que tuve con los vecinos de mi calle, me vino la curiosidad de saber más sobre este rosal, el cual me comunicaron que había sido traído de otro jardín cercano, y que el pequeño huerto había sido adquirido (comprado) en un segundo momento por los actuales propietarios… y fue allí donde oí la primera versión de la Rosa Pasión de Santiago, que aquí les narraré…

Matilde, desde niña, había demostrado inclinación por el canto, su madre lo había notado, pues, cada vez que cantaban en la iglesia, la niña, extasiada, cantaba inmersa en una actitud divina, y la cosa no pasaba desapercibida por los demás… pero la niña desde su nacimiento había sufrido una serie de problemas de salud, que habían comprometido su crecimiento, procurándole discapacidades motoras, por lo que necesitaba de continua cura. Sin embargo, Matilde, pese a todo esto, era un pequeño ángel, que lograba encantar a los peregrinos con su bellísima voz.

La niña, debido a las graves dificultades económicas y de gestión de su padre, es poco a poco abandonada en sus necesidades primordiales de su salud y de su crecimiento físico, bajo la indiferencia social de todos sus vecinos y conocidos… la familia de Matilde había tenido una inesperada pérdida, su madre, encargada de las necesidades de la pequeña criatura, quien, por fatalidad del destino, murió inesperadamente de un ictus cerebral, dejando solo al padre inexperto para enfrentar las necesidades que la grave situación familiar presentaba… la enfermedad de Matilde, como cruel demonio, avanzaba rápidamente, devorando y deformando su frágil cuerpecito.

Fue un domingo que, en plena madrugada, la niña se agravó en forma tal que los médicos, que vinieron a controlarla, dieron un preocupante diagnóstico de la gravedad de la situación… y recomendaron que el frágil cuerpo de la criatura, por los menos, reposara en su casa… y así la niña, en su delirio, comenzó a cantar, pidiéndole a su padre que la acompañara ese domingo a la misa de los niños, la misa de las nueve de la mañana… y el padre eso prometió.

Dicen que el padre se durmió en su mecedora al canto de la niña, y no se dio cuenta de que esta bajó de su cama y arrastrándose por el suelo, como un animalito herido, con las pocas energías que tenía dentro de sí, impulsó su cuerpo hasta llegar al jardín de su casa… y allí, con el vestido sucio de lodo, semirroto, comenzó a cantar… pero le faltaba la voz, lo que le salía era un gemido delirante, un lamento doloroso que provenía de muy adentro del maltratado cuerpecito… la niña sabía que el tiempo se le había acabado y que no cantaría en la misa de las nueve.

Y fue allí, al nacer el alba, que la luz del cielo brilló con intensidad… la niña trató de alzar la mano para cubrir el brillo de tanta luz, y sintió la presencia de una señora, que lentamente se acercaba a ella; la señora, como madre experta, la tomó en sus brazos y comenzó a limpiar con su celeste manto la cara de la niña, comenzando a susurrar con dulce voz algunas palabras, que, moduladas en justos tonos, tranquilizaban a la criatura… y la niña, acurrucada en los brazos de la Señora, se elevó en el aire y desapareció entre las nubes.

Ese domingo, en la misa de los niños —misa de nueve— en la Iglesia de Santiago, se oyó la misa cantada más bella que ser humano haya escuchado. Se dice que fueron los ángeles a cantar junto al espíritu de Matilde, que para tal ocasión estaba acompañada de su madre. El padre, al despertarse y buscar a Matilde, siguiendo en el suelo el rastro dejado por el cuerpecito de la niña, llegó al jardín donde había nacido un rosal silvestre, con la forma de Rosa de la Pasión de Cristo… y por doquier se respiraba una fragancia de tranquila fe.

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<> Este artículo se publicó el 16  de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más del autor en:  https://panaletras.wordpress.com/category/urena-ramos-aristides/

“En política no hay abismos”

La opinión del periodista…

Juan B. Gómez 

El escritor John C. Maxwell le dedica todo un capítulo al Cambio en su obra “ Lo que marca la diferencia”. Y en ese capítulo insiste en que para progresar en la vida es necesario estar cambiando constantemente. Cita al famoso Bernard Shaw: “El progreso es imposible si no hay cambio; y los que no pueden cambiar de opinión no pueden cambiar nada”.

Maxwell cuenta muchas anécdotas de famosos que vivían cambiando. Recuerda que, el pianista Arthur Rubinstein rehusó escuchar las grabaciones que se hicieron de las canciones que tocó, incluso sólo unos cuantos meses después de haberlas terminado, porque“ había crecido y cambiado, pero las grabaciones no”.

No obstante, afirmaba Maxwell, que a pesar de ser un fanático del crecimiento y del progreso, hay algunas cosas que no está dispuesto a cambiar, tales como su fe y sus valores morales. “Prefiero morir, decía, antes de abandonar mi fe en Dios o mi compromiso con la integridad, la familia, la generosidad y creer en la gente. Algunas cosas no se ponen en riesgo por ningún precio… Quiero animarte a pensar en las cosas que no son negociables en tu vida”.

El presidente panameño Enrique Jiménez, decía que “En política no hay abismos”. El sabía bien que en un país como el nuestro, el cambio de toldas políticas era sólo cuestión de intereses y circunstancias. Sin embargo, hubo casos impresionantes.  Cuando el partido Demócrata Cristiano dio la vuelta, y apareció identificado con el partido de la dictadura, ocupando ministerios y pidiendo al pueblo panameño que votara por su candidato presidencial, eso fue impresionante, repito.

También se comentó mucho el caso del licenciado Manuel Solís Palma, quien pasó de un partido que luchaba contra la dictadura a ministro de Estado y presidente de la República, de esa misma dictadura.

Pero recordé también, que cuando el Dr. Arnulfo Arias, siendo presidente de la República, decidió derogar la Constitución, el señor Ricardo Manuel Arias Espinosa, (Dicky), que era uno de sus ministros de Estado, renunció en el mismo momento en que el Dr. Arias comunicó a su gabinete que derogaría la Constitución. Sí, hay momentos en que se marca la diferencia- como señala John C. Maxwell.

También es muy conocida la anécdota del gran escritor ecuatoriano, Juan Montalvo, quien se dedicó a combatir la dictadura de Gabriel García Moreno; y para ello se fue al destierro. Se dice, que cuando asesinaron a García Moreno, Montalvo estaba en Panamá, y desde aquí le contestó al nuevo dictador, un tal general Veintemillas, que le ofrecía formar parte de su gobierno con el cargo que eligiera: “Combatí a García Moreno que era un filósofo, como no lo voy a combatir a usted, que es su excremento…”.

Pero termino con una anécdota muy vieja del aguerrido enemigo del Dr. Belisario Porras, Nicolás Victoria Jaén. El señor Victoria Jaén atacaba duramente, en su columna de La Estrella de Panamá al presidente Porras, hasta que un día, hablaron; y el señor aludido amaneció con un alto cargo del Estado, escribiendo bellezas del Dr. Porras y de su gobierno. Entonces, alguien le preguntó por ese cambio tan repentino, y Nicolás Victoria Jaén contestó: “Señor, es mala educación hablar con la boca llena”.

<> Artículo publicado el 2 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Más allá de la Fe y de la Razón

La opinión del Licenciado  en Filosofía, Ética y Valores ….

Marcos A. Pareja 

¿Qué sentido tiene la existencia humana? ¿Para qué estamos aquí? ¿Quién soy? ¿De dónde vengo y a dónde voy? ¿Qué hay después de esta vida?

¿Podemos superar este conflicto en que está inmerso nuestro espíritu ante estas 2 instancias cognitivas?

En este mundo post-moderno y post-religioso que deambula por el dogma laicista de la fe en la razón, la fe parece languidecer ante el auge tecnológico fe ciega en la ciencia; ídolo de nuestra era, becerro de oro de la actual sociedad. ¿Fe en la razón (ciencia) o fe en la fe (religión)?

Sin embargo, por otra parte, ante el resurgimiento de la conciencia religiosa, de la fe para bien o para mal en su forma fanática de fundamentalismo, nos surgen muchas inquietudes.

¿Qué hay más allá de la fe y la razón? Qué tiene el individuo más allá de sus facultades intelectuales o teológicas para la compresión de la esencia última de la realidad, como unirse o re-unirse con esa realidad.

Esto asusta y atrae al hombre el misterio de los misterios el origen del universo, del hombre, de todo y de todos “TREMENDUM” y “FASCINANS” algo tremendo y fascinante. ¿Puede el hombre fundirse a través del intelecto con lo divino (conocer a Dios) o por el contrario necesita obligatoriamente de la práctica religiosa?

Es mi opinión, a diferencia de Krishnamurti, que sí es necesaria la religión pero, eso sí, una religión sin fanatismo que busque encender el goce místico-espiritual,  la experiencia unitativa con el absoluto,   Dios.

Nuestro conocimiento tan solo es fútil nimiedad ante el vasto océano de lo UNO. “Dios es tan racional que está más allá de la razón” Jalil. Pero el hombre altivo y soberbio habla de lo que no entiende, lo inefable, lo inexpresable:   Nuestros ojos no lo ven, nuestro oídos no lo escucha pero nuestro corazón sí lo siente. ¿Será acaso que el corazón tiene razones que la razón no entiende?

“El orgullo de saber es peor que la ignorancia” como nos dice el sabio judío Izrael Baal shem Tov. Nuestro intelecto navega por las periferias del gran círculo, pero a través de la piedad, caridad y la experiencia mística o religiosa nos acercamos al punto en donde todas las cosas se unen.

Fe= esperanza y seguridad en lo que no se ve, pero se siente. Virtud y perseverancia en una aseveración.

Razón=facultad cognitiva que permite pensar, analizar y comprender algo.

<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Una nueva oportunidad

La opinión y un Mensaje al Corazón de Monseñor…

Rómulo Emiliani

El Evangelio nos presenta el gran mensaje de que hay una nueva oportunidad para todos y cada uno de nosotros.
En San Lucas aparece la figura de un centurión romano, un hombre que no tenía la fe de Israel.   Pero él creía en Cristo y su fe la tenía que vivir a escondidas,  porque como romano tenía que guardar el principio de obedecer y hasta adorar al César, como si fuera un Dios. Entonces, aceptar a Cristo como un profeta era peligroso para él, pero aceptarlo como el Salvador era mucho más arriesgado.
El centurión mandó a rogar a Jesús que sanara a su criado a quien quería mucho y se encontraba moribundo. Cristo, que vio que era un soldado romano y no era común que un hombre de estos se le acercara, le dijo que iría a su casa.   El soldado mandó a decir que no era necesario que fuera a su casa, porque una sola palabra suya bastaría para sanarlo ( LC 7,6-7 ). Cristo no fue a la casa del centurión,  pero hizo el milagro a la distancia.

Este centurión romano, más que los fariseos que se creían muy puros, se consideraba indigno de que Jesús entrara en su casa.   El fue más humilde y confió en que una sola palabra del Señor bastaría para que su criado sanara.   El creyó que Cristo tenía todo el poder. ¡Tremenda fe la de este hombre!   Jesús quedó maravillado, manifestando que ojalá en Israel hubiera gente con tanta fe como ese señor ( LC 7,9 ).

Los que son llamados y elegidos muchas veces pierden la fe, pero ese gentil, ese pagano tenía más fe que muchos israelitas.

Tremendo reproche que hace Jesús a lo largo de la historia de la Iglesia, porque en muchas ocasiones los que supuestamente somos elegidos o llamados, tenemos menos fe que otra gente. A partir del milagro de Cristo, nos imaginamos que este centurión cambió su forma de vivir.   El tuvo la tremenda y única oportunidad, que es la misma que tenemos todos y que solamente nos la ofrece Cristo.

¿Para qué? Pues, para cambiar y ser mejores.   El Señor, misericordioso y bueno, es quien tiene toda la fuerza y el poder.

Cristo siempre deja una puerta abierta para que nos encontremos con Él y solucionemos los problemas que más nos agobian. Cristo tiene la palabra salvadora.   El lo dice: “Vengan a Mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas y Yo los haré descansar” ( MT 11,28 ).
Cuando todo parece estar perdido, cuando pensamos que todo acabó, aparece el único que nos puede dar otra oportunidad. Pero la oportunidad que nos ofrece Cristo no es simplemente la de resolver nuestros problemas, sino de hacernos criaturas nuevas para ser felices. Ser feliz es estar con el Señor, porque si se busca primero el reino, lo demás se nos dará por añadidura. Eso es justamente lo que ayudará a resolver nuestros problemas.

No se preocupe, sino que esfuércese por alcanzar el reino, por acercarse a Jesús, por vivir una vida nueva en Cristo y en el Evangelio.   Lo demás, poco a poco, se irá solucionando. Primero, hay que aceptar a Jesucristo como nuestro Rey y Salvador; segundo, arrepentirnos de nuestros pecados y tercero, abandonarnos en Cristo. Al abandonarse en Cristo, vendrá una lucidez especial y usted comenzará a ver las cosas de una manera nueva.

Aquel problema que parecía no tener solución se comienza a ver de forma distinta y poco a poco aparecen diferentes posibilidades para resolverlo.   La respuesta no es ganar o vengarse, sino saltar el obstáculo sin perjudicar a nadie.   Cuando uno es de Cristo, perdona setenta veces siete.

La criatura nueva está en plan positivo para construir, ayudar y dar la mano, aún al enemigo.  Por eso Cristo dice que los pacíficos serán llamados hijos de Dios (MT 5,9 ).   Pero la respuesta de Cristo no es siempre la que usted dispone, la que usted piensa que podría ser la mejor. Es la que El cree, en definitiva, que más le conviene. A la larga, nos damos cuenta que esa era justamente la solución al problema.

Lo cierto es que Jesús nos dice que si uno lo acepta a El como su Señor, comienza a ver todo nuevo. Y entonces uno como criatura nueva intenta hacer mejor aquello que ve que está mal. Intenta transformar un desierto en un jardín, su familia, profesión, ciudad, país. Hoy el Señor le brinda una nueva oportunidad, le abre las puertas del cielo para que renuncie a su pecado y vaya con El. El Señor le ofrece hoy una nueva oportunidad para ver las cosas de otra manera y ser criatura nueva.

Si quiere aceptar a Cristo Jesús como su Señor y Salvador, búsquelo, renuncie a todo aquello que sea pecado y acepte este ofrecimiento que Cristo le hace para comenzar una nueva vida.

Cuando ve que anda por mal camino, haga un esfuerzo y levántese en Cristo, el Señor. Acepte el perdón que Cristo le ofrece y el principio de una nueva vida. Luche contra sus más grandes defectos y errores para comenzar de nuevo.

Hay una nueva oportunidad para cada uno de nosotros.   Si está dispuesto a emprender este camino, no dé marcha atrás y busque primero el reino y luego lo mejor para usted y los suyos.  Dios le dará la fuerza y el poder para lograrlo, porque ¡CON EL, USTED SERÁ INVENCIBLE!

<>Artículo publicado en tres partes, el 11 de septiembre,  el 18 de septiembre y el  25 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Se juega la fe del pueblo en el derecho

La opinión del Sociólogo, Escritor y Educador…


Raúl Leis R.

Casi simultáneamente mientras la mayoría de la CSJ intentaba hacer desaparecer de la vida pública a la Procuradora (11 agosto), diversas entidades de la sociedad civil buscaban a través de un habeas corpus la aparición con vida de un indígena desaparecido hace más de un mes durante la represión en Bocas (12 de agosto).

Como señala un comunicado ciudadano en el caso de Ana Matilde Gómez, la audiencia contra la Procuradora General de la Nación se realizó en medio de denuncias de manipulación por parte del Órgano Ejecutivo y en medio de un escándalo por delitos mayores en contra de la institución que solicitó la separación del cargo y llamamiento a juicio de la Procuradora.

La condena de la Procuradora que ha sido proferida con el voto de los cinco magistrados nombrados por los partidos de la Alianza en gobierno, y el voto en contra de los cuatro magistrados nombrados por el partido hoy en oposición, lo que deja en la percepción ciudadana que es una fallo con connotaciones políticas.

Exigimos una administración de justicia independiente del poder político, sin corrupción, sin agendas políticas, ni tráfico de influencias, que garantice y asegure la democracia y los derechos humanos, finaliza el comunicado.

Este es un caso deplorable que demuestra el pozo insondable en que se encuentra la justicia en Panamá.   El reverso se encuentra en lo que afirma el magistrado Rubén Galecio: “Si el concepto de juez es una idea-símbolo,   también es una idea-fuerza,   es un motor de la paz social en la lucha contra la arbitrariedad, la delincuencia y el abuso.   Si la sociedad actual aprovecha esta fuerza, encausándola con inteligencia y buen sentido, ella puede contribuir caudalosamente a lo que es más imprescindible para una Democracia: la fe del pueblo en el Derecho”

En cuanto al segundo caso afortunadamente apareció vivo Valentín Palacio, que había presuntamente desaparecido luego de ser arrestado por la policía.   Lo realizado por las entidades de la sociedad civil con la solicitud de habeas corpus, fue lo indicado, puesto que tanto familiares como amigos del señor Palacio, como los informes de derechos humanos daban cuenta de la situación y en estos casos era un deber acudir a la defensa de los derechos humanos de los posibles afectados.

Precisamente por ello, y dada las discrepancias en los datos de lo ocurrido al Palacio creo “que para lograr la Verdad, la Justicia y la Reparación en este caso, como en el de la mayoría de víctimas de Bocas del Toro, es urgente la investigación por parte de una comisión independiente conformada por la Defensoría del Pueblo, Organizaciones de Derechos Humanos nacionales, Iglesias y la asistencia técnica del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas o de otro organismo internacional con experiencia y credibilidad. Asimismo, solicitamos un examen físico y psicológico inmediato y completo por parte de médicos independientes para determinar el estado de salud y las supuestas heridas de Valentín Palacios” (Human Rights Everywhere).

La fe del pueblo y del país en el derecho y la justicia está en crisis, la respuesta ya la proclamó Justo Arosemena hace más de siglo y medio: “Vista la urgencia, ¿Cual es la esperanza de una reforma completa, general y concienzuda de nuestro cuerpo de derecho?”

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Este artículo se publicó el  18  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Misericordia quiero, dice el Señor

La opinión  y el Mensaje al corazón que nos da el Monseñor…

ccc

Rómulo Emiliani, cmf.

Si usted quiere ser feliz, tiene que parecerse a Dios y Él es Misericordioso. Si quiere ser un infeliz, un amargado y vivir como un “perro rabioso”, entonces cultive toda clase de rencores y sea lo más egoísta que pueda. Se convertirá en un ser solitario y se frustrará a nivel profundo.

Quiero que observe esto: El mensaje que corre transversalmente en el Antiguo Testamento y que es extraordinariamente evidente en los Evangelios es este: “Quiero que seas compasivo como yo. Yo soy el Padre de la Misericordia y quiero que aprendas de mi Hijo, que es manso y humilde de corazón”.

Podríamos decir que la misericordia divina es la esencia de la historia de la Salvación. De hecho la Buena Nueva, el Evangelio, es que Dios es Misericordioso y nos salva, nos perdona a través de su Hijo Jesucristo.

Jesús con la gran parábola del hijo pródigo nos revela el corazón del Padre que es compasivo.  Nuestro Dios tiene entrañas maternales y un corazón infinitamente amoroso, de tal manera que no importa los pecados que la humanidad haya cometido porque aún así “entrega su Hijo” para redimirnos y nos perdona.

El no “saber lo que hacemos cuando pecamos” como exclama Jesús cuando está muriendo en la Cruz nos hace ver hasta dónde llega la comprensión y la paciencia divina. Su intercesión por nosotros es tan grande que “pide al Padre que nos perdone” aún cuando lo estamos matando a Él. Mire hasta donde llega el amor infinito de Jesús, a pedir la salvación de sus asesinos, sin quejarse de los que cometen el más grande y horroroso crimen de la historia.

La misericordia divina es infinita y la prontitud del Padre en acoger a los “hijos pródigos” de todos los tiempos es inagotable. Jesucristo es la encarnación de la misericordia de Dios. Vino a salvar, a perdonar, a reconciliar. Así quiere Él que seamos nosotros: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia,” (Mt. 5,7). “Sean más bien unos para otros bondadosos, compasivos, y perdónense los unos a los otros, como Dios los ha perdonado en Cristo”, (Ef. 4,32).

Todos nuestros pecados serán perdonados si nos arrepentimos. “Vuélvanse ustedes al Señor su Dios, y desgárrense el corazón en vez de desgarrarse la ropa. Porque el Señor es tierno y compasivo, paciente y todo amor”, (Joel 2,12). El amor de Dios supera en grandeza infinita cualquier pecado que por desgracia hayamos cometido. (Continúa el sábado).

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Este artículo se publicó el  22  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Comunidad Bahá’í – Persecución religiosa en pleno siglo XXI

La opinión de…..

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Fernando Reid

Mayo de 2008. Siete Bahá’ìs encargados de coordinar los asuntos de su comunidad en Irán fueron arrestados sin cargos y puestos en la prisión de alta seguridad de Evin, en Teherán. Hasta ahora se les ha mantenido incomunicados durante más de año y medio, privados incluso de comunicarse con sus abogados. Finalmente, en enero de este año fueron llamados a juicio, pero antes de presentar la fiscalía los cargos, los jueces suspendieron el proceso sin dar explicación alguna.

Este es una más de una larga serie de atropellos y vejaciones que ha estado sufriendo la Comunidad Bahá’í por parte del Gobierno de la República Islámica de Irán, desde que este último asumió las riendas del estado iraní en 1979. En efecto, poco después de la Revolución Islámica y el retorno del Ayatollah Khomeini, la Comunidad Bahá’í en Irán empezó a ser objeto de persecuciones sistemáticas y cada vez más enconadas cuyo objeto último es su erradicación, como pudo saberse en 1991 a raíz de la publicación de un documento secreto llamado “La Cuestión Bahá’í” que delinea los pasos para dicha erradicación.

La primera ola de persecución se centró en amedrentar a los Bahá’ís mediante encarcelamientos, torturas y ejecuciones. Más adelante, las autoridades iraníes añadieron la opresión económica, social y cultural. A los Bahá’ís se les niega el acceso al trabajo, la educación y la propiedad. Sus lugares sagrados han sido profanados, sus monumentos saqueados y se les ha obligado a desarticular sus instituciones.

No obstante las reiteradas denuncias y resoluciones en las Naciones Unidas y los pedidos de diversos estados al gobierno iraní para que respete los derechos humanos de esta asediada comunidad, hasta ahora las mismas han sido infructuosas. El gobierno iraní sigue su campaña de persecuciones.

Cabe preguntarse a estas alturas cuál es la razón que invocan las autoridades iraníes para justificar esta política sistemática de exterminio. Más allá de las acusaciones coyunturales, la razón de fondo de las persecuciones parece ser la idea de que cualquier reclamo a una posición profética posterior al mensaje de Muhammad se considera una herejía. Es esta interpretación la que ha llevado a las autoridades iraníes a negar a los Bahá’ís su calidad de seres humanos, tratándoles de apóstatas y, por ende, a negarles los derechos humanos que toda persona tiene por el solo hecho de serlo. Así, una comunidad de más de trescientos mil personas está sufriendo el menoscabo de sus derechos y la posibilidad de desarrollar sus potencialidades y contribuir con el desarrollo de su país, en base a una diferencia teológica la cual, en cualquier caso, debiera dejarse al libre arbitrio de cada individuo, como lo establece la Declaración Universal de Derechos Humanos. ¿Cuál es el legítimo reclamo de la Comunidad Baha’is en Panamá? Que sus correligionarios reciban tan solo un juicio justo, público y con apego a la ley.

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Este artículo se publicó el  14  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La fe en la razón ¿es la razón de la fe?

La opinión de…..

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Juan Carlos Ansin

Debemos preguntarnos si la confrontación entre la fe y la razón es una mera dificultad especulativa o puede en cambio desvelar resquicios donde una supla las deficiencias y limitaciones de la otra. Del mismo modo que una emulsión curativa resulta de la mezcla, pero no de la unión, entre el agua y el aceite; dos elementos distintos con propiedades que en principio se repelen, pero que bien agitados se convierten en un remedio útil.

La razón habla con el lenguaje de la lógica y se expresa -aunque no exclusivamente- por medio de la ciencia. La validez de sus argumentos depende del método empleado y de la interpretación de los hechos, así como de la claridad de sus conceptos. Su finalidad es encontrar la correspondencia de los hechos con la realidad (verdad científica). El problema es que para alcanzar sus fines debe escoger uno de muchos caminos y en ocasiones no siempre escoge el más correcto, para ello adecua o modifica su método ajustándolo a la realidad más cómoda. Decía Poincaré: “El Hombre moderno recurre a la causa y los efectos como el Hombre primitivo recurría a los dioses, para poner orden en el Universo. No porque sea el sistema más confortable a la verdad, sino por ser el más conveniente”.

Más allá de que sea o no verídico lo de la manzana de Newton, lo cierto es que el instinto o el “olfato” del investigador y su poder de observación, muchas veces desencadenan, guían o definen el proceso científico. Son muchos los ejemplos donde lo irracional le abre paso a la razón. La ciencia está poblada de numerosos hechos impredecibles, los cisnes negros de Nessim Taleb y cada uno de sus descubrimientos es, en cierta forma, una recreación.

En los sistemas lineales de causa y efecto, donde un germen con nombre y apellido causa una enfermedad determinada, la casualidad o el azar no tienen cabida. Pero en el sistema no lineal, pluricausal, que es el mayoritario, donde los efectos dependen de numerosas variables, la verdad científica se basa en la evidencia probabilística. Aquí la verdad es una probabilidad estadística, donde se afirma que tal evento es improbable -aunque no imposible- que ocurra por casualidad. De modo que en el campo de la ciencia empírica, no se puede despreciar aquello que es función de toda la actividad psíquica, racional e irracional (lógica o instintiva).

Aunque todo ser humano nace ateo, es un hecho axiomático (que no necesita demostración) la existencia comprobada en toda sociedad humana, del instinto de “lo sagrado” o hierofanía. Así como el instinto del placer induce a su satisfacción, lo sagrado tiende a calmar el temor a lo desconocido, poniendo orden en el universo y en la psique. Universo que la conciencia individual de la muerte hace finito, sometiéndose por ello a la conveniencia de un Ser protector. Tal como la ciencia se acomoda a la Verdad que la justifica.

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Este artículo se publicó el  2  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Después de todo lo que he vivido, ¿cómo mantener la fe?

La opinión de la Comunicadora Social…

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Elodia Muñoz

La iglesia, como para muchos panameños, encierra el misticismo donde podemos reverenciar a un ser supremo que nos escucha y responde a nuestras súplicas, tristezas e ilusiones.

El formar parte de los parroquianos de un templo y frecuentarlo es una experiencia inmemorable, soy de las que cree en caminar y prosternarme en adoración al Santísimo, sin embargo, la iglesia indistintamente católica, musulmana o protestante no escapa de las miserias humanas.

Cuando rememoramos los seis millones de judíos asesinados, la cifra escalofría, sobrecoge, paraliza. Pero cuando pensamos que cada uno de esos seis millones tenía una historia, una querencia, una vida, la dimensión del horror se hace infinita. Las revelaciones de pedofilia y pederastia que han sacudido los cimientos de la Iglesia Católica son un nuevo golpe a su ya empañada imagen, agobiada por una oleada de acusaciones de abusos sexuales a menores. Formo parte del minúsculo porcentaje de feligreses que no desertaría de la iglesia pues conozco la diferencia, donde la fe no es lo mismo que la institución. La fidelidad en Cristo siempre se mantendrá, no así la creencia de que los curas son los jerarcas y representantes de Él sobre la Tierra.

Para el acólito fanático más que enfocar sus comentarios en un rechazo a la fe católica, se exacerba contra la religión en general, sea esta católica, judía o islámica. no es más que un encubrimiento de la ignorancia, el sometimiento, el fraude de hacer pasar por verdades las elucubraciones emotivas de cuanto oportunista de la credulidad realizan para su propio beneficio, No obstante, otros van más allá y arremeten contra las demás religiones y se quejan de que la prensa esté enfocándose sólo en la institución eclesiástica.

La Iglesia Católica tiene la valentía de enfrentar cada acusación en su contra y responde por sus equivocaciones, pero los demás, hacen leña del árbol caído y no están dispuestos a reconocer sus errores. He visto los abusos en otras religiones y otros de su misma religión, simplemente desdeñan el daño. Es oportuno considerar que al acercarte a la iglesia lo haces buscando mantener la comunión, comunicación y relación personal con tu Dios; a la luz de que el sacerdote no es infalible, es un ser terrenal con miles de defectos como cualquier ser humano, Yo no quiero ser cómplice de estas estrategias exculpatorias, el error estriba en enfervorizarse, participar en la iglesia porque te cautivó el chico del coro, la amiga que conociste o la nubilidad del párroco en fin el verdadero objetivo se diluye en la manera que focalizas tu espiritualidad.

Estoy segura que hoy día las prominentes iglesias abarrotadas de fieles se difumaría en la medida que alguna de estas persuasiones aquí citadas les falle, Por ende el idilio de los prelados Cutiérianos, pedófilos y pederastas no infringe mi fe, puede desilusionar pero no abandonar aquel que dio su vida por mí.

A pesar de los problemas, de los graves problemas, confío que algún día todos unidos caminemos en una misma dirección, la que nos marcó Cristo y que encontraremos entre todos las soluciones que nos permitirán subsanar estas falencias conduciéndonos a una vida plena en el seno de la Iglesia.

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Este artículo se publicó el  24  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.