Solo una vez, pero con segunda vuelta

La opinión de…

 

Rubén Darío Paredes

Aunque no es el tema de este artículo, durante su redacción ocurrió el vergonzoso y salvaje asesinato y trato cruel e inhumano de siete menores privados de libertad, bajo la responsabilidad del Tribunal de Menores y el Ministerio de Gobierno y Justicia.

Este acto bestial y aberrante con agravantes, ya con cinco defunciones, y con la intención evidente de complicidad, paternalismo y tolerancia con cálculos políticos demagogos, propiciado por las más altas autoridades del Gobierno Nacional, constituye la prueba más difícil por resolver del recién inaugurado procurador y el fiscal Guevara.

Este proteccionismo equivocado que induce a los uniformados a arrogarse hasta el derecho a matar mediante leyes creadas por el gobierno del presidente Martinelli, a quien más daño está causando desfigurando su imagen ante la ciudadanía, es precisamente a la Policía Nacional, como un cuerpo prepotente y represivo contra su propio pueblo, que retrotrae episodios negros de la guardia norieguista.   Esta conducción no inteligente de la Fuerza Pública podría estar gestando el embrión de un monstruo Leviatán que de repente crezca y se trague a sus propios creadores, tal como sucedió el 11 de octubre de 1968.

Ahora, a las reformas constitucionales: El Presidente con frecuencia en declaraciones inexactas expresa cosas que luego resultan no ciertas.   Cuando se le preguntó sobre sus planes de restaurar el túnel abandonado que utilizaban los norteamericanos en el cerro Ancón y en el que invertirían unos $3 millones, respondió que “era un invento y que por su mente nunca había pasado esa idea”. A la semana el ministro de la Presidencia, Papadimitru, convocó en el propio túnel a una conferencia de prensa para anunciar la restauración, y los fondos ya estaban incluidos en el presupuesto de 2011.

Por otra parte, la controversia con la embajadora Barbara Stephenson, que se agravó con los cables de Wikileaks, sugiere que el Presidente tiene fuerte vocación por las escuchas y espionaje telefónico contra sus adversarios políticos. ¡No es cierto que el crimen organizado ventile sus asuntos por teléfono! Luego, descalifica los cables y dice que “son bochinches”.    Ante la duda, sugeriría convocar otra conferencia de prensa nacional e internacional, en el cerro Ancón, en las instalaciones del Consejo de Seguridad, y permitir libre desplazamiento a los periodistas con acceso seguro y sin restricciones a todos los edificios y casas que allá existen. Entonces sí despejaríamos la duda sobre las declaraciones del Presidente cuando respondió a los medios: “Jamás se me ha ocurrido intervenir los teléfonos de alguien…”.

Ahora bien, cuando un estadista presenta ante su pueblo la iniciativa de reformar la Constitución o nuevo contrato social , según Jacobo Russeau, se espera que su intención reformadora sea satisfacer anhelos y aspiraciones del pueblo, corrigiendo vicios y debilidades del contrato, para modernizar y fortalecer la democracia por la vía del “balance y separación de los poderes en la República”.

Sin embargo, esta vez es diametralmente opuesto a la convocatoria de las reformas de hace 28 años, en abril de 1983, que consistió en “desmilitarizar la constitución de 1972 y escoger los diputados de la Nación por la vía electoral”, cuando fue eliminado el artículo 2, en el que a la Guardia Nacional se le reconocía jerarquía y peso constitucional igual a los Órganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial.   Esta vez solo escuchamos reformas para introducir la posible reelección del presidente Martinelli y la segunda vuelta, 100 para los 70, beca universal, etc. Este manejo político de mala calidad, sin ningún brillo patriótico, exhibe un oportunismo y glotonería por conservar el poder y dormir con el presupuesto nacional bajo la almohada de los que detentan hoy el poder sin rubor ni sonrojo.

Mientras el pueblo esperaba un discurso mejor elaborado del Presidente, que lo proyectara como el verdadero dirigente explicando que había llegado la gran oportunidad del reimpulso de la Patria y de construir los resortes constitucionales, “pesos y contrapesos” para regular los concursos públicos por méritos al margen de los intereses políticos, para crear el método novedoso de escoger y nombrar en lo sucesivo al procurador, contralor, magistrados de la Corte Suprema, el fortalecimiento de la carrera policial y respeto a su escalafón como lo señala el artículo 305 de la Constitución y designación de los jefes de la fuerza pública cada quinquenio, y así terminar juntos los panameños en un ambiente de plena armonía y civismo, de anclar constitucionalmente la real separación de los poderes del Estado y fuerza pública y terminar de una vez con el desfile cada cinco años de presidentes que al llegar al Palacio nos convierten a todos en un santiamén en sus súbditos o rehenes, y bailen a su antojo e intereses el órgano Legislativo y el Judicial.

Finalmente, como sentencia superior, no debemos temer a la reelección de los presidentes y demás cargos de elección popular, siempre que sea por una sola vez y con el ejercicio novedoso de la segunda vuelta. Sin embargo, se necesita del presidente gestos de desprendimiento y buena fe, y que se comprometa a honrar e incluir en el documento reformador que se someterá en referéndum al pueblo panameño lo ya expresado: concursos para seleccionar a los procuradores, contralores, miembros de la Corte Suprema y jefes de la fuerza pública que emerjan de la institución a base del escalafón cada quinquenio, como lo contempla el artículo 305.

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Este artículo se publicó el 24  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Ayer y Hoy

La opinión del Analista Político…


GIL MORENO
gil-moreno15@hotmail.com
El proyecto de reelección presidencial murió en su cuna, pero puede resurgir en cualquier momento. Es cierto que el presidente de la República, en cierta ocasión, dijo que su candidato presidencial para las próximas elecciones sería Juan Carlos Varela. Pero como lo más probable es que en unas elecciones primarias la candidatura de Varela sea rechazada por las bases del partido, y la propia Mireya Moscoso así lo ha dejado entrever, el Sr. Presidente quedaría en completa libertad de elegir a otro. Esto, sumado al resultado de las encuestas que favorecen al mandatario, fue lo que tal vez motivó a algunos diputados de Cambio Democrático a presentar al pleno de la Asamblea un proyecto de reelección presidencial, que desde un principio se vio que iba a ser rechazado. 

Ahora bien, si Varela no es elegido en las elecciones primarias de su partido, quedaría descartado como candidato presidencial, y el Sr. Ricardo Martinelli se vería en serios apuros porque dentro de su alianza no existen figuras presidenciales y tendría que aceptar al candidato del Partido Panameñista. Que Martinelli se llegue a reelegir, lo veo como un imposible. Aunque logre obtener los votos en la Asamblea, el pueblo en masa lo rechazaría en un referéndum y correría la misma suerte de Pérez Balladares, porque el pueblo panameño es consciente de que, si en 5 años estos presidentes no sirvieron, en 10 años menos.

En otro orden de ideas, pienso que el triunfo de Ricardo Martinelli fue circunstancial, producto de una situación muy particular que pocas veces se da y que no se repetirá. El Sr. Varela, que debió ser el candidato ganador, las encuestas no lo favorecieron, no era figura presidencial; en cambio Ricardo Martinelli, desde un principio electrizó al electorado, era un magnate, hombre de una inmensa fortuna que había triunfado por esfuerzo propio. Por eso se pensó que era el candidato ideal, el hombre predestinado a llevar adelante los grandes cambios, que fue la palabra mágica que él uso.

Y le ganó la partida a Varela porque los pueblos, como la muchacha sencilla, casi siempre se deja cautivar por las frases tiernas y almibaradas del galán. Y del otro lado teníamos a Balbina Herrera, que muchos no la querían por sus viejos nexos con los militares, principalmente con Noriega. Sin embargo, era una mujer sencilla, madre amorosa, sin relumbrón.

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<> Artículo publicado el 22 de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Fue puro miedo

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La opinión de…

Gabriel J. Perea R.

Los honorables diputados procedieron a sepultar la iniciativa que promovía la figura de la reelección inmediata alegando que no cumplía con tener la aprobación de la mayoría absoluta de los miembros de la Asamblea Nacional, el proyecto debía contar con la aprobación de 36 diputados y solo tenía la firma de 15 diputados por lo cual se procedió a su archivo. Sin embargo, estoy seguro de que no se ha dicho la última palabra.

La propuesta de reelección con sus diferentes variantes, ya sea inmediata o acortando el periodo que debe esperar un ex presidente para postularse nuevamente, que es de 10 a cinco años, se volverá a presentar, eso es un hecho, y se deduce puesto que ya fue mencionada como parte de las propuestas de modificación a la Constitución Nacional que anunciaron voceros del gobierno las cuales se pretenden presentar a consideración de la ciudadanía.

Tomando en cuenta que la reelección sea nuevamente presentada, ¿por qué procedieron los diputados a su archivo?, el accionar solo fue postergar un enfrentamiento con el poder ejecutivo.

Por otra parte podemos deducir que en el entender del ciudadano común fue por puro miedo político lo que motivo su rápido archivo.

El Partido Panameñista parece que no se siente lo suficientemente fuerte para enfrentar la posibilidad de una reelección por parte de Cambio Democrático, parece que no está preparado para correr con el suficiente convencimiento hacia el elector para que se incline hacia una propuesta presidencial Panameñista.

Por lo actuado se deduce que el Partido Panameñista va a correr con candidato propio con el apoyo de Cambio Democrático, no se atreven a correr en solitario.

Pero nos preguntamos ¿quién les asegura que el actual vicepresidente es una opción aceptada para candidato presidencial para el 2014?   Dónde está la democracia en ese partido que pareciera que no se atreverá nunca a realizar elecciones primarias y presentar un candidato salido de un proceso democrático.

Muy por el contrario desde ahora imponen su candidato.

Definitivamente que en el entender popular eso se llama miedo. El Partido Panameñista no estará preparado para disputar con otras fuerzas políticas mayoritarias la presidencia de la república, por el contrario tendrán desde ahora que preparar la estrategia para contar con el apoyo de otros colectivos políticos o lo que es peor nuevamente aceptar ceder la cabeza de una alianza electoral.

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<>Artículo publicado el 13  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La última oportunidad del Presidente Martinelli

La opinión del Ex Vice Presidente de la República…

Ricardo Arias Calderón 

ariyan@cableonda.net
Todo indica que el Presidente quiere dejar su nombre muy en alto y que desearía cinco años más, vía reelección, para hacerlo. Para ello debe encarar la pérdida de oportunidades que él mismo ha generado de manera que le queda a lo sumo una última oportunidad para lograr su objetivo, a la cual no contribuyen hechos como la crisis que él dejó desarrollarse en Bocas del Toro, los escándalos de la destitución de la Procuradora, la actuación del Procurador suplente, el de Wikileaks y varios más.

 

En Bocas del Toro lo peor de todo lo sucedido fue la reacción desproporcionada de los policías y los resultados: varios muertos, y centenares de heridos de bala o perdigones y por lo menos 4 personas con pérdida de la vista. De Wikileaks queda plasmada la opinión de Bárbara J. Stephenson, embajadora de los Estados Unidos en Panamá, a la que el presidente le solicitó la tecnología necesaria para escuchar las conversaciones telefónicas de sus opositores, también que el ministro de Relaciones Exteriores le habría dicho que él no compartía varios puntos de vista de su jefe, y además la opinión de ambos sobre que la ampliación del canal sería un desastre.

 

El escándalo de la destitución de la procuradora y el nombramiento de su suplente, entremezclado todo esto con la reapertura del caso CEMIS y las designaciones de los dos últimos magistrados, dan un oscuro barniz de muy deficiente manejo de la cosa pública. La falta de reacción apropiada e inmediata con el reciente hecho del incendio en el centro de custodia de menores deja abrigar en la opinión pública la duda sobre el origen del mismo y los verdaderos responsables, no sólo del incendio sino de la violación de los más elementales derechos humanos de los detenidos ante una emergencia de esta magnitud.

 

Por otra parte agravan esta duda la incertidumbre con respecto al origen del fuego y al propósito de mismo, tanto mas que se sita a un policía habiendo dicho “si quieres ser hombrecito muérete ahora.”

 

Además la embajadora en otros de sus documentos afirma que un alto funcionario del gobierno y casi ministro muy allegado al presidente sería sospechoso de vínculos con el narcotráfico, lo que demeritaría la labor que realiza la Policía Nacional en conjunción con la DEA norteamericana.

 

Para terminar, sin que la lista sea exhaustiva, se hace necesario mencionar el hecho que se haya permitido renunciar, en vez de despedir, al Zar Anticorrupción por su evidente ineficacia ya que sólo investigó casos de eventual corrupción durante los periodos de los presidentes PRD y no tocó, ni de lejos, escandalosos casos ocurridos bajo la presidencia Moscoso.

 

Digo que sólo le queda una última oportunidad porque está rodeado de casos graves en los que él no ha asumido su responsabilidad y por ello se hace ilusorio tanto su deseo de reelección, como el de quedar con una imagen única de empresario exitoso en una presidencia extraordinaria.

 

<>Artículo publicado el  16  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Cortina de humo o suicidio político?

La opinión de…

 

Jaime Cheng P.

Justo cuando empezaban a tomar vapor las acusaciones de corrupción, lavado de dinero y amenazas de extradiciones por terrorismo entre la cúpula dirigente del PRD y algunas figuras claves gubernamentales del partido Cambio Democrático, nos llega la ventolina de la reelección presidencial directa.

Si resulta un suicidio político proponer una reelección presidencial como tema de discusión y aprobación, como algunos entendidos así lo manifiestan, ¿por qué, entonces, filtrar el asunto en momentos en los cuales existen muchos problemas de mayor relevancia para discutir y resolver en el país?, como por ejemplo, el inaguantable desabastecimiento de agua potable que amenaza la salud de los panameños, la presencia creciente de basura en la urbe capitalina que puede generar una epidemia de consecuencias incalculables, el problema de corrupción surgido en el Ministerio Público que está pendiente por deslindarse, etc.

No es nada nuevo en nuestro país, y muchos discípulos de Nicolás Maquiavelo parecen haber asimilado muy bien la lección de gobiernos pasados, que cada vez que estalla un escándalo o una revuelta que amenaza las estructuras de poder, se busque un tema como disuasivo a la situación imperante.

Así ha pasado con muchas protestas sociales que pusieron en jaque a los gobernantes de la dictadura y la post-dictadura. Se trae al escenario público algún hecho que desvíe y tenga mayor efecto de atención entre los ciudadanos, y algunos medios televisivos o periodísticos, lastimosamente, se han prestado para orquestar estas campañas maniqueístas.

Hablar de una reelección presidencial, teniendo como trasfondo histórico rechazos de la población que parecen muy sensibles a los desgastes e incongruencias de nuestros gobernantes, me parece un disparate. Sin embargo, este disparate podría resultar en “ganancias de pescadores” para algunos, como por ejemplo: el deseo de protagonismo político por parte de diputados para lograr algún impacto en la clientela electoral, forzar un desgaste premeditado de la figura del Presidente o buscar una medición de fuerzas y alianzas a lo interno de la unión Panameñista-Cambio Democrático.

En política, el tiempo de gestiones y acomodos tiende a duplicarse o triplicarse. Proponer, al son de “murgas y tamboritos”, en tan corto tiempo la discusión de una posible reelección presidencial, teniendo en cuenta que todavía faltan por ejecutar muchas promesas electorales que son sensitivas en la población, parece tener el tinte, no de un suicidio, sino de un “homicidio político”.

Lo cierto es que, en los pocos días que van de este nuevo año lunar del conejo, según la astrología oriental, el tema de la reelección ha unido, coyunturalmente, en una causa común al PRD y al Panameñismo, que no ocultan tener sus propias figuras presidenciales para la próxima contienda electoral. Parece haber sacudido también la luna de miel entre los mayores accionistas de la alianza del cambio, quienes habían mostrado un “matrimonio envidiable” hasta ahora.

Hay que observar con mucho detenimiento los silencios pausados del señor Presidente ante estos avatares del quehacer político preelectoral, porque como se dice en términos populares: “donde menos se espera, salta una liebre”.

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Este artículo se publicó el 7  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La Corte de los Milagros

La opinión de…

 

Vitelio De Gracia Perigault

En la novela Nuestra Señora de París, Víctor Hugo se mofa de los desalmados del hampa parisina que se hacían pasar por ciegos, tullidos, sordomudos y locos; que durante el día se comportaban como pordioseros lastimeros, cerca del famoso mercado de Les Halles, y que por la noche, “milagrosamente”, recuperaban la salud y la plenitud de los sentidos, para convertir en alcohol y favores sexuales lo ganado durante el día con la mendicidad.

Con su fino humor, Víctor Hugo llamó a este inmenso reino del timo La Corte de los Milagros” (extraído textualmente del “saco sin fondo”, internet).

Nos gustaría mucho que Víctor Hugo no hubiese muerto y que hoy nos describiera la situación política y el gobierno que improvisa diariamente en la administración del país, en la recolección de la basura, la falta de agua, la agricultura y la salud, entre muchos otros temas.

Creo que su escrito, más que comedia, sería un drama–tragedia que nos conduciría a una depresión colectiva.

La violación a la Constitución, al injustamente cesar en sus funciones a la procuradora, así como la conculcación de sus derechos humanos, al decretar la prohibición de que ocupe cargos públicos durante cuatro años, son ejemplos de lo que se puede esperar de un gobierno autoritario, que no mide las consecuencias de sus actos; prueba de esto lo tenemos con el desgreño y corrupción judicial, desatada durante la administración de Bonissi “el breve”.

Anterior a esto, vivimos la orden dada a la honorable Asamblea Nacional para devolverle la ciudadanía al alcalde y facilitar su toma de posesión, transgrediendo normas de ética, moral y legales, pobre ejemplo para generaciones presentes y futuras.

Las improvisaciones, mentiras, engaños, medias verdades, demagogia, manipulación, amenazas, persecuciones, violaciones a la Constitución y las leyes de contratación pública, vía los 600 millones de balboas en contrataciones de “yo para ti”, promesas incumplidas (pregúntenle a Eladio), son la hojaldra de cada día.

Pero, las agresiones no terminan. Ahora nos quieren empujar un nuevo chorizo legislativo con las reformas constitucionales, parches para un cuerpo que no tiene espacio para más. Lo que necesitamos es una Constituyente, entendiendo que no es la panacea para los males que nos aquejan, pero sí un principio para remediarlos.

Una Constituyente que contemple y defina el nombramiento de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del procurador general de la Nación y del contralor general… Hay que sacar estos nombramientos del bolsillo del presidente de turno y devolverle la real independencia y honorabilidad que perdieron hace mucho.

La reelección presidencial es un tema de cuidado, cuando hay un presidente como el que tenemos hoy día, a quien no le importa un comino con la sociedad civil, quien nombra comisiones como la que nombró para investigar y aclarar el tema de Bocas del Toro y, luego, él mismo se encarga de demeritarla, porque el resultado no está de acuerdo con su voluntad; cuando despiden a la procuradora porque no sigue la línea; que nombra otra comisión para evaluar a los candidatos a magistrados de la Corte, pero luego la desautoriza, porque le dieron bola negra a su candidato; con un presidente así, la reelección pone en peligro de muerte a nuestra imperfecta democracia.

Gracias a Dios alguien entró en la sensatez y rechazaron la reelección inmediata.

Fíjense que mi percepción es que hoy día lo que mantiene al Presidente en su puesto es el Gobierno de Estados Unidos y Gustavo Pérez… Con el primero, los Wikileaks han puesto en evidencia lo delicado de las relaciones, pero sus intereses están por encima de esta revelaciones, con el segundo las relaciones son excelentes gracias a los continuos aumentos salariales.

Los aliados políticos ponen su barba en remojo, al sentirse amenazados con el tema de la reelección. Hacen bien en poner distancia; día a día se percatan de lo poco que tienen en común y del costo político que pagan por errores y locuras ajenas a su acción y pensamiento.

Nuestra profunda convicción democrática nos señala el camino… La salida (como principio de la solución) es la Constituyente. Así rectificamos nuestra imperfecta democracia y reorganizamos nuestro futuro político, por un Panamá, verdaderamente, para todos.

Así lo percibo, así lo escribo.

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Este artículo se publicó el 10  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un caramelo para endulzar al pueblo

La opinión de…

Rolando Caballero Navarrete

En los últimos días, y más concretamente en su discurso en la Asamblea Nacional, el excelentísimo señor Presidente ha dejado entrever sus aspiraciones a seguir mandando en el país por quién sabe cuántos quinquenios adicionales.

El caramelo para aprobar la reelección inmediata, como en todos los demás intentos, es impulsar reformas constitucionales que al “pueblo” le gustaría ver plasmadas en la Carta Magna, en este caso, el programa de 100 palos a los 70 o la beca universal, programas sociales con los que hace campaña desde hace ya largos 18 meses, y van por más.

El actual mandatario, al igual que sus antecesores que han intentado cambiar la Constitución, busca endulzar al votante con algunas reformas de corte socialista o social, dependiendo de quién las vea, para que le den un sí contundente y poder meter alguna langosta, camarón o madrugonazo legislativo para que Ricky pueda postularse en el año 2014 sin contratiempos, dejando de lado las aspiraciones del actual vicepresidente Juan Carlos Varela.

Desde ya me atrevo a vaticinar una andanada de propaganda televisiva por parte del Gobierno en relación al Metro Bus, el metro, la congelada cadena de frío o todas las licitaciones (debería decir contrataciones directas) que se han hecho en este Gobierno, a fin de comprar las conciencias de los votantes y endulzarlos para que den el sí.

Lo que no saben es que el país ya usa pantalones largos, no se deja comprar, sabe lo que le venden y no lo pagará, porque ya estamos pagando muy caro todos los antojos y promesas incumplidas hechas en la pasada campaña.

Es muy cierto que saldrán a defender la reelección, pero sí tanto creen en ella, por qué no hacen lo siguiente: preséntenla en un referéndum sola, sin caramelos, sin langostinos ni camarones, a ver qué reciben. El país hace más de una década habló alto y claro: “No a la reelección”.

No se trata de algo personal, al panameño le gusta el cambio, prueba de ello es el haber escogido a Ricardo como presidente, bueno, caro nos ha salido, pero ya no hay vuelta atrás.

Esperamos que tanto los liberales, los perredés, los verdes, los amarillos, los arnulfistas y los conservadores hagan sentir su voz y le den un rotundo no a las aspiraciones de un partido sin ningún arraigo, sin base ideológica, sin programa, que ha salido a cazar, pescar o comprar adherentes en todos los partidos del país, para poder convertirse en una fuerza política que desde el día uno tuvo las intenciones de no irse más nunca del poder y continuar haciendo de las suyas a costa de los bolsillos de todos los panameños.

Desde ahora digo no a la reelección inmediata, hagamos una Constituyente paralela.

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Este artículo se publicó el 5  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.