Implosión social

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La opinión del Abogado y Administrador de Empresa, Profesor Universitario….

Miguel A. Boloboski Ferreira

El término subdesarrollo es controversial. La Real Academia de la Lengua lo define como “el atraso de un país o región que no habría alcanzado determinados niveles socioeconómicos y culturales”. Además de económico y cultural el subdesarrollo es un problema social, político y de administración que tiene su génesis en la orfandad de una sólida educación.  Profundizar en las causas del subdesarrollo es ahondar en los por qué de la pobreza, la marginación y por sobre todo de la “Inequidad”. Un país que no promueva y garantice la “Equidad” en las oportunidades (entre ellas el acceso a tiempo a la educación) esta condenado al subdesarrollo.

Según la III Encuesta Nacional, entre 2003 y 2008 la pobreza en Panamá disminuyó; aunque aún persisten grandes diferencias entre los hogares que tienen mucho y los que viven en la indigencia, principalmente en provincias y áreas comarcales.   El 20% de los hogares más pobres (extrema pobreza) dispuso del 5.1% del ingreso nacional, pero el 20% de los hogares con más ingresos tuvo acceso al 29% de estos ingresos en el mismo periodo. Tal disparidad es insostenible y tenemos que encontrar una solución a corto plazo si queremos evitar una Implosión Social.

No hace falta ser genio para saberlo, ni pretendemos fungir de pitonisos infalibles, no obstante es justo cuando menos avisar. Dice Horacio Galeano Perrone que las sociedades también “explotan hacia adentro”. El que te roba o asalta; El que te secuestra; resulta ser tu propio vecino quien ve en tu progreso una afrenta; y te agrede. Es el fin de una forma de vida que privilegiaba la solidaridad y el cuidado mutuo entre pares, y que ahora actúa como disparador del odio y la violencia. Una guerra civil silenciosa en donde se asesina por un auto, un celular o un par de zapatillas.

Una alternativa de solución nos la ofrece “El Índice de Oportunidades Humanas” (IOH) elaborado por el Banco Mundial. Imaginemos un país en donde el futuro de nuestros hijos/nietos no dependa de cuánto dinero ganan sus padres, del color de su piel, del género (hombre o mujer), y menos en qué tipo de cuna nació. Imaginemos que sus circunstancias personales al nacer; (aquellas sobre las que no tiene control ni responsabilidad) no condicione sus oportunidades y las de sus hijos. Imaginemos que la educación oportuna, el agua potable o la conexión eléctrica sean realidades concretas. Mientras que la igualdad es controversial, la equidad cuenta con apoyo unánime a lo largo del espectro político.

“Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra sea sinónimo de una paz verdadera, aun siendo tan deseada. No existe verdadera paz sino viene acompañada de Equidad, verdad, justicia, y solidaridad” (Juan Pablo II)

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<>Artículo publicado el  8 de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Por qué y para qué el PARLACEN?

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La opinión del Docente Universitario y Presidente del PARLACEN…

Dorindo Jayan Cortez

jayan2258@gmail.com

Hoy vivimos en un mundo desafiante, de lucha voraz por el control de los espacios económicos, de crisis global de nuestro entorno geográfico que ponen en peligro la supervivencia del género humano; ante este tétrico panorama cabe el esfuerzo conjunto, las experiencias compartidas y las acciones unificadas para generar respuestas eficaces.   Para el caso de Centroamérica, tenemos que lograr iniciativas que generen respuestas funcionales a un orden público con seguridad ciudadana donde no se violenten los derechos humanos; urgen mecanismos que garanticen que la participación de la Región en el sistema económico internacional tome en cuenta el desarrollo humano con equidad social; la seguridad alimentaria y la creación de espacios de oportunidades, tienen que ser piezas claves en los programas de nuestras economías.

El PARLACEN es parte de la historia política de la Región y su existencia es cada vez más necesaria. No podría ni ahora ni después hablarse de integración regional sin hacerse referencia obligada al rol que ha cumplido este organismo. Su razón de ser no es ajena a la convulsionada historia política de Centroamérica (de esto no escapa Panamá),   y sólo entendiendo las raíces y el devenir del proceso político regional, puede entonces, entenderse no solo su naturaleza intrínseca sino también el valor que se le asigna a la paz, a la democracia, a la solidaridad.    Es asunto de carne y hueso, de sangre y dolor, con huellas profundas en la conciencia y sufrimiento del “ser” centroamericano.

En el Parlamento Centroamericano se aglutinan las fuerzas políticas de la región, que actúan sobre un escenario en el que se enarbolan la paz, la democracia, lo comunitario, como valores esenciales para la convivencia humana. Todo esto, es la manifestación de una etapa de la lucha política superada en el tiempo gracias al trabajo conjunto que ha facilitado zanjar heridas, en algunos casos abiertas y, por lo tanto, es necesario que en el ámbito regional, estas fuerzas políticas estén en permanente encuentro de reflexión y que sean voces que discuten, promueven y legislan sobre el quehacer regional.

El Parlamento tiene, y siempre ha sido así, un camino difícil de recorrer. Hablamos de una región que supera los cuarenta millones de habitantes; y en donde la pobreza alcanza la alarmante cifra del 40% de la población. Si la pretensión institucional, está orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población, entonces habría que trabajar con la fe de que variar esa realidad es posible y que ello depende, en gran medida, de nuestras propias voluntades. Lo que no es consecuente, sino reaccionario, es debilitar y echar por la borda, la iniciativa parlamentaria como se lo ha propuesto el gobierno panameño.

El sistema de integración, desde esa perspectiva, requiere de la existencia de un Parlamento robustecido. Si lo logramos, daremos pasos adelante en la construcción de la democracia regional, y la democracia para nuestros pueblos, es una esperanza. No hacerlo es un retroceso imperdonable con costos que laceran las conquistas logradas para los pueblos centroamericanos y caribeños.

 

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<>Artículo publicado el  23  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/cortez-dorindo-jayan/

Justicia social para una paz universal

La opinión del periodista…

RAÚL EDUARDO CEDEÑO
erece42@hotmail.com

El problema de la paz universal me ha preocupado muy a menudo. Desde que era muy joven. Y es que me considero uno de aquellos numerosos que quieren alejar para siempre el espectro de la guerra y abrir nuevos capítulos de la historia humana. Estoy firmemente convencido de que puede ser así; mi yo interior mantiene en su intimidad la convicción de que el hombre vivirá un día en un mundo en el cual las guerras y las confrontaciones no existirán, aunque no lo conseguirá sino después de largos y penosos esfuerzos. Nuestro mundo de hoy, enlutado y doloroso pero no agotado, lucha contra las tradiciones de una cultura que, de un lado o del otro, sigue mostrando desigualdades que afrentan y humillan nuestra sociedad. Y es esto el germen de cultivo para las grandes guerras.

Todo atentado contra las necesidades básicas de los más humildes es una invitación para las confrontaciones internas que, a la larga y cuando sobrepasan las fronteras, no permiten la paz mundial porque son un atentado contra ella. A pesar de que nuestro hoy está plagado de literatura y verbos pacifistas de algunos que dicen reclamar la justicia para lograr una paz social, no se preocupan por sembrar acciones para promoverla. El solo deseo de paz no la promoverá, como la evocación de una mesa bien provista no alimentará al hombre hambriento. Este doloroso problema sigue planteado con claridad y con mucha fuerza. Se tiene que poner la mesa, servirla, y generar acciones para que ese hombre pueda sentarse a ella y hacer uso de los alimentos que allí hay dispuestos.

No me extraña que ante el justo anuncio gubernamental del aumento de la mensualidad a los jubilados, los elementos contables de muchísimas empresas ya se estén perfilando para el logro de mayores ganancias, olvidando que en cambio debemos revisar con rapidez lo que no estamos haciendo bien para evitar más confrontaciones a corto plazo. Es fácil reclamar la paz social como un cliente reclama un plato en el menú de un restaurante, diciendo que no quiere otra cosa. Es fácil decir: ‘Alejen esta horrorosa polémica y denme la paz social’. Es mucho más difícil obtenerla, porque el simple deseo de paz no la producirá. Debemos preguntarnos todos si estamos haciendo lo necesario por alcanzar esos fines, o por el contrario descuidamos nuestros propósitos para lograrla.

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<> Artículo publicado el 14  de noviembre de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: hhttps://panaletras.wordpress.com/category/cedeno-raul-eduardo/

La iglesia, la paz y familia

La opinión de la Ingenieria y Ex Candidata a la Presidencia de la República…

BALBINA HERRERA ARAÚZ
balbinaherreraarauz@hotmail.com

El 23 de octubre, en la Arena Roberto Durán, se realizó el Encuentro Arquidiocesano entre hombres, mujeres, jóvenes, niños, laicos y religiosos, quienes elevaron una oración por el país, la paz y por todas las familias de Panamá.

Monseñor José Domingo Ulloa reflexionó sobre la violencia, que es un hecho real -que no podemos ignorar- que se manifiesta en distintas formas, afectando y lastimando la vida de todos. Puso en evidencia que la administración de la justicia no anda bien, pero que ésta es responsabilidad de todos y que debemos ser más críticos y darle seguimiento a este órgano del Estado.

Afirmó que la familia panameña sigue a la espera de una justicia pronta, transparente y segura; añadió que ‘la reconciliación no puede darse sin verdad y sin reparación.’

Dijo, además, que ‘la paz es posible.’ Y pidió no desfallecer en la fe. Agregó que la familia sigue siendo el verdadero fundamento de la sociedad y es el núcleo fundamental y natural, y que no olvidemos la estrecha relación entre la familia y la paz. Que la familia como comunidad educadora es la llamada a ser el vehículo de transmisión de los valores éticos, religiosos, sociales y culturales que ayudan a las personas a adquirir su propia identidad fundamentada en el amor y en el don de la vida.

Apuntó, tiene el derecho a todo el apoyo de la sociedad y del Estado, que es necesario su vivienda, educación, trabajo, salud, y el reconocimiento a la actividad doméstica de los padres. Indicó, ‘Familia, tú tienes una misión importante en la paz; la paz no se consigue de una vez y para siempre, por eso nunca debes cansarte de buscarla; familia, exige la paz, reza por la paz y trabaja por ella.’

Ante estos señalamientos, nos queda dar nuestro aporte en cada uno de nuestros espacios para fortalecer la familia panameña, a fin de devolverle su autoridad, para que asumamos con responsabilidad la educación de nuestros hijos y así ayudarles a que sean libres, capaces de amar, de ofrecer perdón, de comprometerse con el bien común, para que sepan cuál es su proyecto de vida, respetando la diversidad de opinión y participen en el desarrollo del país.

La iglesia orientando a la familia en la fe, contribuye en la búsqueda de una paz duradera, tan anhelada por todos los panameños.

‘Hay que seguir trabajando para que nadie robe nuestros sueños’.

<> Artículo publicado el 31 de octubre de 2010  en el diario El Siglo,  a quien damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

 

 

La libertad religiosa como derecho humano

La opinión del Pedagogo, Escritor y Diplomático….

Paulino Romero C.

Nos motiva escribir esta nota, la intención manifiesta del pastor evangélico Terry Jones y sus seguidores en el Estado de Florida, Estados Unidos de América, de “quemar” ejemplares del libro sagrado del Islam; intento que reconsideró después de la condena unánime del mundo civilizado a su malhadado despropósito.   Ahora bien, no solo los conflictos entre individuos y grupos, sino también los de nivel internacional tienen su causa, y muy frecuentemente, en las diferencias de concepciones del mundo. Allí donde aparentemente se trata solamente de puro poder, o de ganar territorios o influencias políticas, hay a menudo algo más en juego: la religión.    No pocos opinan que las creencias religiosas pueden ser también una causa para poner en juego la paz entre los pueblos.

La paz es uno de los conceptos directrices en opinión de los más caracterizados expertos en derecho internacional y experimentados diplomáticos contemporáneos. Análogamente a la expresión acerca de la función pacificadora del derecho, se encuentra, en relación al plano internacional, la “función pacificadora de los derechos humanos”. Parece provechoso entonces, ocuparse de modo detallado y pormenorizado de aquel derecho humano cuya falta de atención condujo, en otros tiempos, a las primeras oleadas de refugiados.   Se puede agregar, además, que el primer tratado de derecho internacional de la modernidad, la Paz de Westfalia, fue firmado luego de una guerra hecha en nombre de la religión. Los Estados Unidos de América deben su existencia y su actual hegemonía, en gran medida, a movimientos de refugiados por razones religiosas y a un espíritu pionero que nació también allí.

El mundo árabe busca afirmar su capacidad civilizadora y cultural, que, en la Edad Media, bajo la bandera del Islam, se desarrolló y luego se apagó, para imponer, por sobre las fronteras de los Estados rivales la verdadera fe;   esta tarea, según el punto de vista del buen mahometano, le corresponde en este mundo, o por lo menos en los territorios de donde proviene.   La importancia de la religión y de la libertad religiosa para la convivencia pacífica de las naciones y para el derecho internacional es, por lo tanto, evidente y es, sin embargo, muchas veces subestimada. Esto debe ser entendido como indispensable para la consideración de la libertad religiosa como derecho humano, y como fundamento de una libertad que tenga el carácter de una garantía internacionalmente válida.

El concepto y la idea de la libertad religiosa no pueden desligarse de las corrientes de pensamiento de aquellas instituciones que, no solo litúrgicamente sino también normativamente, ejercen, junto con el Estado, una influencia esencial sobre la condición espiritual y mental de los seres humanos, quienes, no solamente son destinatarios de esa libertad, sino que también cooperan considerablemente, en los diversos niveles, para su conformación jurídica y práctica.

> Artículo publicado el 20 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Espíritu humano

“(Mi) patria es (la) humanidad.” – José Martí.  La opinión del Jurista…

Belisario Antonio Rodríguez Garibaldo

La paz de un mundo mejor es posible. La casa rota, puede ser reparada, todo puede ser curado, el hogar iluminado, mientras prevalezca la libertad e imaginación humana en realizar mejor el bien común. El mundo es sólo un pañuelo. Sus ciudadanos se les denominan humanidad. Así en todos los caminos inexorables de las acciones humanas dejaremos a las propias huellas de nuestras impresiones en los amanecer cotidianos tanto como avanzáremos en las adversidades de los anocheceres acaecidos.

He nacido en Panamá en Ibero-América. De Europa he radicado en Madrid, España; estuve en Alcalá, Toledo y Santiago en España. Luego me he ido a Lisboa, Oporto y Fátima en Portugal. Luego a Paris y Versalles en Francia. Luego a Londres en Bretaña. Y luego a Roma y Vaticano en Italia. Antes desde nuestra América Latina he estado en La Habana, Cuba; y he vivido en México. He estado en San Antonio en Texas y Atlanta en Georgia en Estados Unidos de Norte-América.

En todas partes hemos conocidos diferentes personas y realidades de todas las culturas, lenguas y naciones. En todos nos hemos podido reconocer entre nuestros semejantes en la humanidad. Decía Marco Tulio Cicerón ‘Yo Soy humano, nada de lo humano me es ajeno’.  Aun en paráfrasis de Ciro Alegría mas parece que ‘el mundo es ancho’, pero no es ‘ajeno’, pues en cada parte tenemos a los mismos anhelos de reparar a la casa para que tod@s podamos ser iguales y fraternos con el derecho a la vida, a la libertad y la búsqueda de la felicidad.

En realidad todo ha surgido de la nada, incluyendo el universo. Partiendo de la nada, la humanidad ha ido en constante avance ante cualquier adversidad y con fortaleza; aquellos que lo duden, están dudando de la historia de su propia condición de humanidad. Nada puede detener al espíritu humano. Nada es imposible para la voluntad de existencia de la especie humana. Quienes quieran contener a la libertad, comunidad y determinación de prevalecer del ser humano, descubrirá temprano que tarde, porque el espíritu humano no podrá nunca jamás ser detenido, siempre evoluciona como cause natural y social mas allá de toda capacidad de contención forzosa y fortuita, transformando en constancia al orden de la naturaleza de cuya comprensión exacta nos llevara a complementarnos en mejor progreso como parte de una realidad de la que somos una parte crucial del ambiente que circundamos.

La condición humana no se ha generado en un día, así como todo lo grande ha iniciado pequeño, desde el átomo al quehacer humano. El planeta tierra tiene 4 mil millones de años, y la especie humana (homo sapiens) ha evolucionado en 200 mil años. Así como el referente de la era cristiana occidental tiene 2 mil años, ya hace 10 mil años surgieron las primeras civilizaciones y ciudades, que es origen del Estado moderno, consolidado desde el renacimiento en Europa hasta la modernidad y contemporaneidad que ha ido impulsando en todo el mundo a los modernos derechos del hombre y el ciudadano.

El Estado otorga sentido gregario de sociedad humana en gestión publica de nuestra comunidad. Auque de los conflictos políticos de contexto y época, tradicionalmente han surgido por el sentido común, el prejuicio social, el desconocimiento general, la pugna de intereses y los equívocos políticos. Mas parece ser la naturaleza del Estado – Leviatán, ordenar a la naturaleza del infierno social controlando a la condición humana, tanto como el Estado también parece controlado por intereses creados. No obstante se observa de la historia humana que se ha ido evolucionando por progreso a las formas del Estado y el derecho, hasta la creación del derecho moderno que ha costado ardua tarea común en avanzar, pero del que hoy le reconocemos a sus beneficios en la sociedad humana.

Será preferible que exista leyes que definan derechos y deberes de los seres humanos y en el Estado, que anarquía de cada quien hacer lo que pueda, o peor con prohibiciones de cada acto humano, social y natural, que termina sin duda conduciendo al fracaso colectivo. Los gobiernos, Estados y naciones deben readaptarse a los avances modernos que permite el desarrollo de la acción de las libertades humanas hasta el solidario sentido de comunidad de convivir en paz por bienestar social, de lo contrario surgirán a los cambios como un cause natural de la evolución social.

Tal ha sido la voluntad humana desde las cavernas con el descubrimiento del fuego por el hombre, hasta la era tecnológica con las grandes obras de la ingeniería, hasta la natural evolución del desarrollo general de la sociedad humana. Entendemos como evidente una verdad, es que ninguna realidad puede contener a la libertad e inventiva del ser humano en la constancia de mejorar a la realidad, salvo a la providencial naturaleza, a la cual hemos de conocer hasta aprehender en las mejores formas de adecuarnos para convivir como partes sostenibles de un orden universal del cual somos humanidad en esta tierra y de la cual dependerá nuestra común existencia humana en el planeta azul. Depende de nosotros.

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Artículo de opinión enviado por e-mail el 21 de agosto de 2010 por el autor a quien damos todo el crédito, el mérito y las responsabilidades que el corresponden.