Está cerca (Mateo 4,17)

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La opinión del Sacerdote jesuita…


Rosendo Torres 

Aludimos al tono de las Escrituras Sagradas durante este tiempo litúrgico ordinario cuando en el Evangelio de San Mateo, se nos dice: “Conviértanse, porque ya está cerca el reino de los cielos”. Lo hemos oido “iterum iterumque” una y otra vez desde hace tiempo y nos quedamos como si nada, como si no fuera con nosotros.
Pero es la palabra de Dios que va dirigida a cada uno de nosotros. La necesidad de convertirnos.
Con toda la gama de problemas y quejas causados por nuestra idiosincrasia llena de malas costumbres que en último término es una de las causas de muchos de nuestros males que los tenemos que aceptar fatalmente diciendo: esto no lo arregla ni el médico chino”, o también: “de todo modos, la calavera es ñata” o “la cabra siempre tira para el monte” y otros más decires que reflejan un conformismo con nuestra condición étnica latina costeña, hispano-indígeno-negroide panameña que ha crecido durante tantos años junto a la cultura norteamericana, beneficiándonos sin mayores esfuerzos de muchos servicios básicos, que nos lleva a ejercer el derecho de quejarnos de todo, de lo bueno, de lo malo, de lo feo.    Contradictorios por un lado inconformes y por otro conformes dejando las cosas como están.

Ante esa irrefragable realidad, la Palabra nos pide que nos volvamos a Dios, que nos convirtamos, que hagamos un esfuerzo para después de una introspección, un escrutinio personal aceptar que no somos arcángeles, ni santos y que tenemos que convertirnos que no podemos seguir con más de lo mismo. Porque el reino de los cielos está cerca.

 

La palabra Reino no se refiere a ningún territorio concreto. Más exactamente deberíamos decir “Reinado de Dios”.    Pues a lo que Jesús se refiere es al poderío de la acción divina en este mundo, que va transformando lo viejo, en nuevo, lo injusto en justo, lo enfermo en sano, el juega vivo inevitable en solidaridad,  en respecto a la persona y que seguirá actuando así hasta que llegue a cumplirse su voluntad en todas las cosas.

El Reino de Dios es la propuesta de Jesús. El cristiano no sólo sigue a la persona de Jesús sino también asume su proyecto. Ni seguimos solo su proyecto sin adherirnos a Jesús, ni nos adherimos a Jesús sin seguir su proyecto. Uno sería como un proyecto de Justicia sin transcendencia y lo otro sería como fe sin obras.

Jesús quiso con aquellos que creen, formar un pueblo nuevo conformado por personas que llevando a Dios en su corazón se alejan de la mentalidad de ese mundo que es lo que nos tiene como nos sentimos ahora. “Desconocer la palabra de Dios es desconocer a Jesucristo”.

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<>Artículo publicado el  23  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Pensamiento para la transformación

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La opinión del Economista, Político y Docente Universitario…

Juan Jované 

La necesidad de un profundo cambio social en nuestro país es, a la luz de los acontecimientos recientes, un requisito imperativo para salvaguardar los intereses de la población, la nación, la democracia y el medio ambiente.

 

Para esto hace falta construir un movimiento social amplio, capaz de superar los sectarismos atávicos, el cual articule los intereses de todos los sectores afectados por el modelo de desposesión que se viene implementando en el país. Para esto es útil contar con una visión que pueda sintetizar coherentemente un conjunto de perspectivas conceptuales.

 

Entre estas se encuentra, desde luego, la visión de la economía política con su capacidad de mostrar la falta de equidad que caracterizan actualmente al mundo del trabajo, donde asalariados, ocupados informales, desempleados, desocupados, pequeños y medianos productores del campo y la ciudad, son crecientemente marginados de los beneficios de la sociedad, llamando así la atención sobre los potenciales agentes del cambio.

 

La visión de la Teología de la Liberación, en su profundo humanismo, destaca que la finalidad última de la sociedad debe ser el desarrollo pleno de todas las personas que la componen.   No menos importante resulta la perspectiva de la Ecología, que nos advierte sobre los límites biofísicos que enfrenta la sociedad, la responsabilidad que tenemos con las futuras generaciones, y nos llama la atención sobre la importancia de elementos como la diversidad, el pluralismo, la autorregulación y la autosuficiencia.

 

A estas perspectivas se deben sumar los aportes del pensamiento feminista, el cual nos permite entender mejor, al introducir la dimensión de género, las relaciones de dominación existentes en nuestra sociedad que deben ser superadas.

 

También subraya la importancia de las relaciones no mercantiles y solidarias en el adecuado funcionamiento de la sociedad.

 

En este último aspecto coinciden con la visión que introducen quienes luchan desde la perspectiva de los pueblos originarios y por la eliminación de todas las formas de discriminación, esta enseña que no es posible liberarse oprimiendo a otros, así como la importancia que tienen las luchas por la identidad cultural.

 

Es una perspectiva que llama la atención hacia la necesidad de activarse para sostener los fundamentos de una nación multiétnica, multicultural, basada en la solidaridad y la justicia social.

 

No menos importante es, sobre todo en las condiciones panameñas, la perspectiva de la visión de la acción no violenta, tal como la practicaron Gandhi y Luther King. Esta no solo aclara que la no violencia no es un método pasivo, sino que significa un compromiso con la acción permanente, valiente y decidida por el cambio guiado hacia una sociedad justa.

 

Esta visión, además, da la fortaleza de saber que el testimonio inicial de pocos, si resulta desprendido, justo y sincero, termina por generar verdaderos fenómenos de masas capaces de producir importantes transformaciones sociales.

 

En la medida que se logre articular esta perspectiva con las anteriormente descritas, podremos contar con un pensamiento capaz de guiar nuestras acciones hacia una verdadera refundación de nuestro país.

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<>Artículo publicado el  25  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Un país sin Policía

La opinión de…

Paco Gómez Nadal

Ya que este país se dio cuenta tarde de los despropósitos que conlleva tener Ejército, ahora debería plantearse a tiempo eliminar a la Policía Nacional por orden constitucional y pedirle a Bosco Vallarino que organice las tropas de Boy Scouts para traernos orden y seguridad.    Hoy, no sabemos si en Ancón han llegado a trabajar en labores administrativas los agentes de policía acusados de homicidio por la muerte de cuatro muchachos en el Centro de Cumplimiento de Tocumen.

Lo hacen sin miedo. Trabajan seguros de que su jefe directo, el silencioso Gustavo Pérez, y su jefe supremo, el ministro de ¿Seguridad? José Raúl Mulino, los protegerán hasta el final y que si, por un error, judicial, fueran condenados, el presidente de esta mafiocracia les concederá un indulto (como ha hecho con otros agentes involucrados en actos delictivos).

También en estos días sabemos que la Policía ha desplegado un gran operativo para detener a los desgraciados que robaron a la selección tica y que empañaron la imagen del país.   Es decir: quemar adolescentes en un centro de rehabilitación no enturbia el buen nombre de la patria; constatar que muchos agentes de policía, de migración y aduanas son cómplices de tráficos ilícitos en el aeropuerto internacional, tampoco.

Vemos a los diligentes agentes de la autoridad “cuidando” el carril exclusivo de mentira (hombro y medio) dedicado al improvisado Metrobús, quizá colaboren también repartiendo botellas de agua a los sedientos (ya que están acostumbrados a cuidar los camiones de Coca Cola y de otras empresas que embotellan la poco agua sana que sale de Chilibre).

Lo que pasó en Tocumen es de una gravedad extrema, aunque la mitad del país le reste importancia porque las víctimas no eran más que “maleantes”.     El ministro Mulino, en una de sus bravuconadas, no se indigna con los hechos, sino que se pelea con su colega de Gobierno Roxana Méndez y ésta, tierna ovejita contratada para promover la imagen suave de su amigo Ricardo, no sabe ni qué responder y pone a Hincapié a pelear en los medios para no asumir la responsabilidad.

Nada nuevo. Este Gobierno ha perfeccionado la técnica de la irresponsabilidad política practicada por sus antecesores. Sólo Luis Cortés ha pagado con su cargo el error en el escudo impreso en los pasaportes; pero no hay un solo responsable material o intelectual de los sucesos de Bocas del Toro que haya pagado por lo acontecido; ni uno que responda por la crisis de la basura; por la crisis del agua; por el hundimiento del acceso al puente Centenario; por las mentiras sobre los operativos en Darién; por la persecución a líderes de la sociedad civil; por las decisiones en asuntos ambientales que están hipotecando a las futuras generaciones…

Aquí no hace falta más Policía. Lo que es necesario es algún juez que trabaje y que tenga las agallas de enfrentarse al poder, que demuestre que todos somos iguales a la hora de asumir nuestras responsabilidades, que de una vez por todas acabe con la impunidad oficial, con este hacer y decir lo que les dé la gana sin que pase nada. Tendrán que ser los jueces, porque los ciudadanos bebieron “dormitrón” y no hay quién los despierte, quién los haga ver que tienen derechos y que los pueden exigir. Aquí no hace falta Policía porque no hay nadie que altere el orden público, que salga a las calles a exigir lo elemental (agua y comida), excepto Eladio y Jované.

Aquí no hace falta esta Policía, lo que necesitamos es un cuerpo de funcionarios ejemplares, honestos y sensibles, y no un grupo de machotes a los que por mucho que se les cambie el color del uniforme (jugosos contratos) será difícil cambiarles el alma.    La culpa no es de ellos.   Los agentes de la Policía son tan excluidos y tan pobres como los muchachos a los que dejan quemarse y en la institución,   soy testigo,   hay hombres y mujeres honestos y valerosos,   pero son la minoría y están solos ante el apoyo que reciben las manzanas podridas de sus superiores.

Las familias de los muchachos asesinados en el Centro de Cumplimiento de Tocumen ya saben que en la búsqueda de justicia no les acompañará el Estado que debería protegerlos. Mucha suerte y toda mi solidaridad.

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Este artículo se publicó el 18  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Inteligencia emocional y convivencia democrática

 

La opinión de…

 

Eduardo Espino

Hoy en día, una de las variables más importantes en el análisis y comprensión de las dinámicas de desarrollo de un país o nación es el llamado “capital social” o “capital humano”.

Así es porque ante el avance del modelo democrático y su evolución diversa en los diferentes países que lo han adoptado en las últimas décadas, el enfoque es sobre el factor primerísimo de toda sociedad humana: sus ciudadanos y sus maneras de organizarse para enfrentar los retos de la convivencia diaria. Es ese el punto medular en el cual se destacan las agrupaciones cívicas, las instituciones y su dinámicaparticular.

Nuestra época reclama el organizarnos para ser útiles a la sociedad; seres productivos pero también seres con una proyección ética hacia los demás con el fin de obtener logros individuales y grupales de bienestar.

El altruismo y la solidaridad no nacen de decretos gubernamentales ni de la coacción política; es una reacción psicológica natural en el ser humano. La empatía permite interpretar las emociones ajenas y conducirse hacia objetivos comunes que a la larga son individuales. La sociedad sin ciudadanos organizados para la acción y el trabajo en grupo, es una sociedad con baja calidad de capital social por ausencia de liderazgos positivos.

La inteligencia de una persona no es solo tener altos índices de raciocinio lógico–científico; es también la capacidad de autoconducirse mediante el conocimiento de sí mismo y con un sentido de solidaridad. La inteligencia emocional es el control de las emociones y la capacidad de lograr metas por medio de la cooperación y el esfuerzo personal. Da aptitud para la vida a pesar de no tener Ph D o doctorados.

Las fuerzas del mercado están dando nueva forma a la vida laboral y le atribuyen un valor a la inteligencia emocional para el éxito en el trabajo y la productividad. Por eso la educación emocional es tan importante como la educación en humanidades y ciencias. De nada sirve tener diplomas si no se puede llevar a cabo con liderazgo y la actitud correcta, trabajo en equipo para satisfacer necesidades y obtener logros de cualquier naturaleza.

La riqueza de una nación no depende solo de concreto y acero; ni tanto de la cantidad de lumbreras científicas, sino del emprendimiento de individuos y agrupaciones que llevan buenas relaciones entre sí; es decir, que conviven en un clima de tolerancia y respeto a las reglas básicas acordadas en conjunto.

Tenemos dos mentes: una que piensa y otra que siente; si una falla no hay una conducta funcional, útil o productiva. Muchos sabios no llegan a nada porque no pueden controlar sus sentimientos de arrogancia y no pueden ser lideres para llegar a algún objetivo a pesar de contar con un ambiente adecuado.

Las emociones son esenciales para el pensamiento, y el pensamiento lo es para las emociones; las pasiones aplastan la mente racional. Las personas que no ponen orden en su vida emocional quedan sumergidas en batallas interiores que le afectan en su concentración para eltrabajo y el razonar con claridad.

La inteligencia emocional en cada ciudadano es un componente de vital importancia para el progreso material, espiritual y cultural de una nación. El sistema educativo formal no la toma en cuenta; por ello los resultados no serán del todo satisfactorios.

La armonía y la sabiduría organizativa de una sociedad se logra con el continuo interaccionar dentro de pactos voluntarios y reglas emanadas del debate sano. Se fundan instituciones que permiten aprovechar la máxima ventaja de las habilidades creativas de sus miembros y por lo tanto perfecciona el estilo de vida en democracia.

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<> Este artículo se publicó el 2  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hacia un examen de conciencia

La opinión del periodista…

RAÚL   E.   CEDEÑO
erece42@hotmail.com

En estos momentos más que nunca, nos hace falta un profundo e íntimo reportaje, que no busque lo sensacional, que esquive las vulgaridades y se interese por las vidas claras y oscuras, de quienes forman la masa de nuestro pueblo.

El pueblo y sus apetencias es algo que constantemente estamos invocando, pero que la gran mayoría desconocemos. La época navideña reciente lo demuestra. La calidad de vida está llegando al suelo porque las conciencias nacionales no se ponen al día en cuanto al sufrimiento general por el alto costo de la vida, y tanto los poderosos como el mismo pueblo atentan contra la tranquilidad de los hogares y de sus integrantes que luchan por su supervivencia día a día porque no les alcanza siquiera para alimentarse bien. Olvídense de las delicias especiales, ya no les alcanza siquiera para comer como comemos los panameños normalmente durante todo el año.

Y en esa avalancha de avaricia y poco importa, avaricia y egoísmo que les define como seres con una garganta muy profunda, está el pueblo mismo que produce en pequeña escala algunos alimentos de consumo masivo para estas fechas. ¡Imagínese, el guandú a 11 dólares la libra!

Son muchísimos los alimentos comunes en nuestra ingesta normal que ahora no pudieron ser consumidos por la gran masa panameña.

Vuelve el precio de la gasolina a abofetear a los panameños. La quincena pasada dieron un descuento… dos centavos por galón. ¡Cosa más grande! Ahora lo suben entre dieciocho y veinte centavos. Con toda esta desgracia que nos ha caído y el desgarre de carreteras, se aprovechan descaradamente de los tranques nacionales. Con estos van a consumir más gasolina; hay que aprovecharse y deben pagarla mucho más cara. ¿Quieren carro? Que paguen mucho más.

¿Hemos escuchado que las petroleras han hecho donación alguna de dinero, aunque sea solamente para las desgracias de las inundaciones o para la Teletón? Si lo han hecho y mantenido una estricta humildad de silencio, benditos sean. Pero no conozco que haya existido una.

Se nos habla mucho del pueblo, con mayúscula, una vaga entidad democrática a quien se le atribuyen fibras delicadas y lujo de ideales, pero al pueblo verdadero, al pueblo con minúscula, no lo hemos elevado todavía al tema de importancia ni de solidaridad.

Cuidado señores del gobierno: es de esta forma en que comienzan a agrietarse las democracias.

 

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<> Artículo publicado el 8  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El verdadero San Nicolás

La opinión del Economista, Político y Docente Universitario…

Juan Jované 

Pese a los miles de millones de dólares gastados en lo que Sweezy y Baran han llamado la lucha por las ventas con el fin de promover la figura del moderno ícono del consumismo de la época de fin de año, lo cierto es que este ya sea con su nombre germanizado o traducido al Holandés, su frívola vestimenta invernal y su pulcra barba blanca, está muy lejos de poder opacar la brillante luz que emerge de la práctica de la caridad del verdadero San Nicolás.

Nacido de padres pudientes en la ciudad de Patara en la región de Licia, que hoy hace parte del territorio de Turquía, San Nicolás es recordado como un hombre inclinado hacia la frugalidad y el ascetismo, por lo que resulta especialmente absurdo que hoy se intente convertirlo en un instrumento del consumismo desenfrenado. Este, quien ejerció como obispo de Mira en el siglo IV, fue fiel al espíritu de los primeros cristianos, de quienes San Lucas dice en los Hechos de los Apóstoles que “tenían un solo corazón y una sola alma”, agregando que “nadie consideraba como suyo lo que poseía, sino que todo lo tenían en común”. Fue así que a la muerte de sus padres San Nicolás decidió entregar toda su cuantiosa herencia a los más pobres. Supo, además, mantener con dignidad sus ideales en todas las circunstancias, por lo que fue encarcelado, azotado y sus barbas quemadas durante la época de Licinio, quien había decretado una persecución contra los cristianos.

Cóonsono con su opción preferencial por los pobres, San Nicolás, cuyos restos hoy descansan en la ciudad portuaria de Bari en Italia, fue un activo opositor a todas las formas de esclavitud. Es así que de acuerdo a la tradición recogida por catholicnet , habiendo conocido que un vecino suyo sumido en la pobreza y las deudas había decidido vender a sus tres hijas como esclavas, es decir someterlas a servidumbre por deuda, Nicolás pasó tres noches seguidas por su casa arrojando cada noche una bolsa de oro con el fin de evitarle a las muchachas el terrible destino que les esperaba. Asimismoo, de acuerdo a un artículo publicado hace ya algún tiempo por John Anthony McGuckin en el New York Times, San Nicolás se dedicó a la protección de la niñez, siendo este el origen de la tradición de acuerdo a la cual también habría rescatado de la esclavitud a un niño llamado Pedro, quien desde entonces lo acompañó en la realización de sus obras de caridad. En definitiva la vida del verdadero San Nicolás nos recuerda que el verdadero espíritu de navidad se refiere a la celebración del nacimiento del mesías de la solidaridad y el amor al prójimo, que nos invita a participar en un mundo basado en la solidaridad en el que no existan marginados de ninguna clase. ¡Feliz Navidad¡

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<>Artículo publicado el  21  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Una carta al Niño Jesús

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La opinión de la comunicadora social…

Elodia Muñoz 

¡Lo que quiero que el niño Jesús me conceda! El verdadero secreto de la navidad está dentro de nosotros, por eso hoy comparto con ustedes mis sentimientos de regocijo ante la magia del espíritu de la navidad con todos los corazones de esta tierra. Es la época en donde vemos con mayor claridad el gran equívoco de la guerra, la destrucción, la agresión y la violencia. La Navidad es paz, Es saber que nuestro corazón nace de nuevo en la bondad, la solidaridad, la ayuda y en la cooperación. 

Una y mil veces más pido por la Universidad de Panamá y todo el sistema educativo de mi país, confío que el 2011 constituya el año del progreso académico y de visibles triunfos para todos los panameños. A Don Eladio Fernández, uno de los dirigentes más apreciados y admirados por su liderazgo, disciplina, y su sencillez.

A los medios de comunicación que han sabido mantenerse objetivos ante los acontecimientos y defendiendo su lucha con dignidad, como lo es la tan denostada libertad de expresión y a SERTV, por su excelente programación.

A todos aquellos empresarios panameños que continúan su labor y han hecho fiel cumplimiento de su responsabilidad social que tanto añora la llamada gestión con calidad.

A la lección de dignidad que le han dado al país la Asociación de Hemodiálisis y otros gremios de pacientes. A las instituciones y empresas que apoyan programas de redacción y oratoria estudiantil otra esperanza de progreso y paz.

A la Ley de Discapacitados y a la labor de SENADIS e instituciones afines a favor de ese sector de la población. Al programa de apoyo al comedor infantil de la iglesia San José y a Jesús de los pobres, a todos quienes laboran allí.

A las organizaciones de la sociedad civil, Unión Nacional de Ciegos, Asociación de Pacientes Víctimas del Dietilenglicol y ciudadanía activa, por creer todavía en la solidaridad de su pueblo y que defienden los derechos de los panameños.

A todos los religiosos comprometidos en divulgar los valores espirituales del pueblo panameño.

A los intelectuales, las academias y al mundo de la cultura en general.

A los arlequines por el entusiasmo que nos infunden, con sus manifestaciones bufonescas tan necesarias para seguir adelante.

A todos quienes dedican sus vidas a cuidar de otras vidas.

A los inmigrantes honestos y laboriosos que nos han ayudado a construir un Panamá mejor.

Un balón de oxígeno para las selección de fútbol y béisbol, muy especialmente a todos nuestros deportistas; y al deseo imperecedero del pueblo panameño de vivir en paz, democracia y libertad.

Para todos mis lectores y amigos, una Feliz Navidad y próspero 2011.

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<>Artículo publicado el  18  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Navidad, solidaridad humana y la atorrancia

La opinión del Periodista y docente universitario…

GARRIT GENETAU
ggeneteau@yahoo.es

El pueblo cristiano de Panamá y del mundo, con fervor y devoción, conmemora el nacimiento de Jesús de Nazaret. La Pascua es la fecha más importante que registra el calendario mundial.

Han transcurrido más de dos mil años desde que el hombre de Galilea entregó su vida para salvar a la humanidad perversa y perniciosa. Lamentablemente estas fiestas, donde debe prevalecer la humanidad y solidaridad, tomando en cuenta que Cristo fue un buen socialista por excelencia, en los últimas décadas más bien se fundamenta en antivalores, la comercialización y el consumismo, lejos de profesar el amor al prójimo, distribuir las riquezas, el desprendimiento personal y apego a lo material.

Aquellos seres humanos que viven en extrema pobreza no saben lo que celebra la Navidad porque viven diariamente de la caridad pública, del desprecio y la atorrancia de ‘los encumbrados’ que son inflexibles e indolentes, y que no son consecuentes con el dicho: ‘El que da, recibe abundancias del Creador’.

La tragedia que ocurrió recientemente en nuestro país, donde lamentablemente se registraron muertes y destrucciones de viviendas en las provincias de Panamá, Colón y Darién, entre otras, nos ponen de manifiesto que la unidad es la base fundamental para respaldar a los más necesitados.

Durante los hechos de la tragedia, como en efecto ocurrió, observamos la participación de un pueblo que siempre se hace presente en estas catástrofes.

El capitalismo ha permitido y simbolizado una tradición falsa en contra de una creencia espiritual. En estas fiestas de Navidad y Año Nuevo, expresamos a todos los panameños buenos augurios para que se plasme en esta víspera el supremo mensaje que desde los caminos del Monte Tabor predicó el maestro Jesús, quien promovió en todo su peregrinaje la justicia social y un mundo igualitario, en que el amor y la paz social constituyeran los más excelsos símbolos de una profunda filosofía humanista.

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<> Artículo publicado el 22  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Damnificados en Yaviza

La opinión de…


Emmanuel García

El pasado 7 de diciembre fue una fecha que marcó a los residentes en Yaviza para siempre y, también, al resto del país.    Nuestro amigo el río Chucunaque se inscribió en el CD y le entró la locura: desató una furia desconocida sobre el pueblo de Yaviza y arrasó con todo a su embravecido paso. Más de 7 mil 400 damnificados, gente pobre, pero alegre y trabajadora, perdió lo poco que tenían, salvando de a milagro sus alegres vidas, hoy también arrasadas por las corrientes, dejando a su paso un pueblo entristecido.

En un recorrido por los albergues, bien organizados,  por cierto,  por el Sistema Nacional de Protección Civil, que atienden a más de 3 mil 200 desplazados por las aguas contaminadas del otrora apacible y generoso río, encontré anécdotas de grandeza y de tristeza que comparto hoy.

El Gobierno, las organizaciones no gubernamentales, los funcionarios públicos mal remunerados,  los voluntarios de Metetí, Santa Fe y de varias comunidades alrededor trabajan horas agotadoras, mitigando el sufrimiento de sus comprovincianos.

A estos se le suman las comunidades que en sus escuelas hospedan a los damnificados y, sin pensarlo dos veces, de lo poco que tienen, comparten con sus vecinos adoloridos: van al monte a cortar plátanos, cosechan de sus tierras verduras: ñame, yuca, otoe, sacrifican sus vacas para aliviar un poco el dolor de sus hermanos.    Sus mujeres cocinan, sus hombres buscan la leña para el fogón, los niños cargan el agua.   Las iglesias apoyan con ropa, comida, entretenimiento y hasta con payasos encantadores. De su pobreza sacan riquezas.

En una gira de supervisión encontré en el albergue de la Fundación Pro niños del Darién, organizado para atender aquellos casos más sufridos –los discapacitados y embarazadas de riesgo–, a una señora de 76 años que atiende a su esposo de 72 años, orgullosos padres de dos hijos y abuelos de siete nietos, todos damnificados. Cuando le pregunté cómo se sentía en el albergue, si estaba bien atendida, su respuesta fue un río descontrolado de lágrimas, y solo atinaba a decir: “lo hemos perdido todo”.

Traté de consolarla con palabras de aliento y de repente recordé el maravilloso programa de “100 para los 70”, calculé de inmediato que podría alentarla, recordándole que por lo menos tenía una ayudita segura con el dinerito de los dos que suman 200.

Sus lágrimas aumentaron y me recordaron al Chucunaque desbordado.   Confundido, le pregunté si ellos recibían sus cheques del programa y moviendo su cabeza entristecida me dijo: no.   Llamé de inmediato a la funcionaria del Ministerio de Desarrollo Social que me acompañaba y le solicité que le tomara los datos. La funcionaria le preguntó si era colombiana, la respuesta fue sí. No califica, me dijo. Pregunté cuantos años tenía de vivir en Yaviza. La respuesta: 48 años. Casi fundadores de Yaviza y todavía no son residentes.

Su pobreza les impidió realizar los trámites de naturalización, a pesar de haber contribuido con nueve panameños a la nación. Hoy la ley les impide beneficiarse con un programa bien concebido. Cuando el Gobierno haga la lista de aquellos que recibirán la reposición de sus enseres perdidos, probablemente tampoco calificarán, porque son colombianos.

He visto a este gobierno hacer una ley para que una colombiana sea panameña, sin ser damnificada y poseedora de inmensos recursos; ¿podrá revisar la ley para que estos “colombianos” reciban 100 para los 70?   Estos no esconden su procedencia.

También derramé lágrimas de impotencia.

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<> Este artículo se publicó el 25 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El Buen Samaritano

La opinión del Empresario….

RAFAEL CARLES
rcarles@cableonda.net
La parábola del Buen Samaritano es una de los relatos más bellos y entrañables de las Sagradas Escrituras. Y aunque no está directamente relacionada con la época de Adviento, nos enseña quién es nuestro prójimo y cómo se ha de vivir durante todos los días del año: Un hombre bajaba de Jerusalén y cayó en manos de unos salteadores que después de haberle despojado, le cubrieron de heridas y se marcharon, dejándolo medio muerto.

 

Muchos seguidores y escritores cristianos antiguos identifican a Jesús con el Buen Samaritano; el hombre que cayó en manos de ladrones es una figura de la Humanidad herida y despojada de sus bienes por el pecado original y los pecados personales. Los salteadores del camino son el demonio, las pasiones que incitan al mal y a los escándalos. El levita y el sacerdote que pasaron de largo simbolizan la antigua alianza, incapaz de curar. La posada era el lugar donde todos pueden refugiarse y representa la fe.

La parábola del Buen Samaritano además aconseja acercarnos a nuestros semejantes para remediar sus males materiales o espirituales, con compasión para que nunca pasemos de largo ante el sufrimiento ajeno. Debemos aprender a pararnos, sin prisas, ante quien, con las señales de su mal estado, está pidiendo socorro físico o espiritual.

Pero la clave de la parábola está en la pregunta de un doctor de la ley, que se cuestiona ¿Quién es mi prójimo? Para que a todos les quedara claro, Jesús hizo desfilar ante el herido diversos personajes. Bajaba casualmente por el mismo camino un sacerdote; y viéndole pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, lo vio y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de camino llegó hasta él, y al verlo se movió a compasión, y acercándose vendó sus heridas echando en ellas aceites y vino, lo hizo subir en su propia cabalgadura, lo condujo a la posada y él mismo lo cuidó.

La parábola nos enseña que nuestro prójimo es todo aquel que está cerca de nosotros y necesite nuestra ayuda, sin distinción de raza, de afinidades políticas o de edad. Es decir, compasión efectiva y práctica que pone remedio oportuno a cualquier persona que encontremos lastimada en el camino de la vida. Estas heridas pueden ser muy diversas: lesiones producidas por la soledad, por la falta de cariño o por el abandono; necesidades de cuerpo: hambre, vestido, casa, trabajo; la herida profunda de la ignorancia…; llagas en el alma producida por el pecado.

Debemos estar atentos a remediar estas situaciones de indigencia material, opresión injusta, enfermedades físicas y psíquicas. Recordemos que la miseria humana es el signo manifiesto de la debilidad congénita en que se encuentra la Humanidad desde sus orígenes y que cuando nos acerquemos a quien padece hemos de hacerlo con caridad y compasión.

La parábola del Buen Samaritano nos indica cuál debe ser la relación de cada uno de nosotros con respecto al prójimo que sufre, y nos pide que no pasemos de largo, con indiferencia, sino que paremos junto a él. Buen samaritano es todo hombre, que se para junto al sufrimiento de cualquier otra persona, No siempre son actos heroicos y difíciles; por el contrario, muchas veces las circunstancias solo nos piden una sonrisa, una palabra de aliento, un buen consejo, saber callar ante una palabra molesta o impertinente, visitar a un amigo que se encuentra enfermo o un poco solo, ejercitarnos en las muestras de educación habituales, como el saludo, dar las gracias, etc.

Hay profesiones que son una continua obra de misericordia, como en el caso del médico o de la enfermera, del abogado, del carcelario o del policía comunitario.  Pero cualquier oficio exige un trato atento, compasivo y respetuoso con las personas con las que el trabajo nos pone en relación. A todos hemos de acercarnos en sus necesidades, pero debemos dirigirnos de modo muy particular a quienes están más próximos, porque Dios los ha puesto allí —familia, amigos, vecinos, colegas— o porque ha querido, a través de las circunstancias de la vida, que pasemos a su lado para cuidarles.

La lección de esta parábola es muy clara, y ahora debemos saber que cuando encontramos a una persona herida a nuestro lado, hemos encontrado algo que vale más que un tesoro: el poder cuidarlos. No dejemos pues de hacerlo, especialmente en esta época de Navidad.

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<> Este artículo se publicó 21  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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¿Cuánto vale la vida?

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La opinión de la Abogada…

Sharon Alemán 

En el transcurso del tiempo, a través de los medios de comunicación, somos testigos de eventos trágicos que nos llaman la atención y deben despertar nuestra consciencia. Por un lado, catástrofes naturales, como: terremotos, maremotos, inundaciones, entre otros desastres; cuyas secuelas generan un gran número de pérdidas humanas; y, pueden ocasionar que víctimas sobrevivientes mueran de enfermedades y/o de hambre.

Por otra parte, las guerras y el terrorismo; y, no menos relevantes, la violencia provocada por la delincuencia común y la que emerge en el seno de las familias, las que, lamentablemente, están en aumento en el mundo y que, en particular, en nuestra sociedad se perciben cada vez más crecientes y cercanas.

En un contexto diferente, vemos casos como el envenenamiento ocurrido en nuestro país, que ocasionó varias víctimas fatales y otras que aún mantienen secuelas; y, algunos llamados públicos (en medios de comunicación, uso de alcancías en las calles y establecimientos comerciales; entre otros) de personas que tienen un hijo o familiar que padece una enfermedad cuya gravedad le pone en riesgo la vida y los tratamientos necesarios tienen costos tan elevados que no pueden sufragarlos, porque no poseen recursos propios suficientes, o no cuentan con un seguro médico (social y/o privado); o debido a que cuentan con un seguro, pero no les ampara en su totalidad contra el siniestro que padecen. Los comentados eventos nos confirman la convicción de que, sin distinción de raza, género, credo, condición social o ideológica, todos estamos expuestos a la furia de la naturaleza, a la poca estima que tienen algunos sobre la vida e integridad de otros, así como a cualquiera de las enfermedades implacables, que pueden enfrentarnos a la más grande de las batallas.

Debemos actuar y ser solidarios, ante desastres naturales y la existencia de víctimas que precisan de nuestra ayuda, no dejar para después, por encontrarnos envueltos en la rutina y tener todo cuanto precisamos, esa ayuda indispensable que puede satisfacer las necesidades inmediatas de otros que sufren la pérdida de todo.

Frente a la creciente violencia que azota nuestra sociedad y la difícil situación de padres y madres que deben agotar medidas desesperadas para salvar la vida de sus seres queridos o que han perdido familiares porque no lograron la ayuda necesaria; resalta: “la vida es un derecho humano fundamental” y no debe estar a merced de la voluntad de otros.

La Constitución Política de la República de Panamá establece la obligación del Estado y de las autoridades de proteger, velar y asegurar la vida, así como la salud, respectivamente; por lo que, es apremiante que se evalúe con la debida atención la normativa y las acciones existentes y, por otro lado, las alternativas aplicables; e implanten, sin demora, mecanismos efectivos que aseguren y protejan, en su justa dimensión, a todos los niveles, la vida y la integridad así como la salud (atención y cuidados médicos idóneos, suficientes y oportunos).

¡La vida es invaluable!, cualquier esfuerzo es poco para asegurarla y mantenerla con la mejor calidad posible. Todos debemos estar atentos, cuidarnos y unir fuerzas, ya que algún familiar, amigo, conocido y/o cualquiera de nosotros podría necesitar esa acción que para otros hizo la diferencia entre la vida y la muerte.

*Dedicado a Viktor y Enrique.

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<>Artículo publicado el  8  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora.   todo el crédito que les corresponde.

¿Por qué y para qué el PARLACEN?

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La opinión del Docente Universitario y Presidente del PARLACEN…

Dorindo Jayan Cortez

jayan2258@gmail.com

Hoy vivimos en un mundo desafiante, de lucha voraz por el control de los espacios económicos, de crisis global de nuestro entorno geográfico que ponen en peligro la supervivencia del género humano; ante este tétrico panorama cabe el esfuerzo conjunto, las experiencias compartidas y las acciones unificadas para generar respuestas eficaces.   Para el caso de Centroamérica, tenemos que lograr iniciativas que generen respuestas funcionales a un orden público con seguridad ciudadana donde no se violenten los derechos humanos; urgen mecanismos que garanticen que la participación de la Región en el sistema económico internacional tome en cuenta el desarrollo humano con equidad social; la seguridad alimentaria y la creación de espacios de oportunidades, tienen que ser piezas claves en los programas de nuestras economías.

El PARLACEN es parte de la historia política de la Región y su existencia es cada vez más necesaria. No podría ni ahora ni después hablarse de integración regional sin hacerse referencia obligada al rol que ha cumplido este organismo. Su razón de ser no es ajena a la convulsionada historia política de Centroamérica (de esto no escapa Panamá),   y sólo entendiendo las raíces y el devenir del proceso político regional, puede entonces, entenderse no solo su naturaleza intrínseca sino también el valor que se le asigna a la paz, a la democracia, a la solidaridad.    Es asunto de carne y hueso, de sangre y dolor, con huellas profundas en la conciencia y sufrimiento del “ser” centroamericano.

En el Parlamento Centroamericano se aglutinan las fuerzas políticas de la región, que actúan sobre un escenario en el que se enarbolan la paz, la democracia, lo comunitario, como valores esenciales para la convivencia humana. Todo esto, es la manifestación de una etapa de la lucha política superada en el tiempo gracias al trabajo conjunto que ha facilitado zanjar heridas, en algunos casos abiertas y, por lo tanto, es necesario que en el ámbito regional, estas fuerzas políticas estén en permanente encuentro de reflexión y que sean voces que discuten, promueven y legislan sobre el quehacer regional.

El Parlamento tiene, y siempre ha sido así, un camino difícil de recorrer. Hablamos de una región que supera los cuarenta millones de habitantes; y en donde la pobreza alcanza la alarmante cifra del 40% de la población. Si la pretensión institucional, está orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población, entonces habría que trabajar con la fe de que variar esa realidad es posible y que ello depende, en gran medida, de nuestras propias voluntades. Lo que no es consecuente, sino reaccionario, es debilitar y echar por la borda, la iniciativa parlamentaria como se lo ha propuesto el gobierno panameño.

El sistema de integración, desde esa perspectiva, requiere de la existencia de un Parlamento robustecido. Si lo logramos, daremos pasos adelante en la construcción de la democracia regional, y la democracia para nuestros pueblos, es una esperanza. No hacerlo es un retroceso imperdonable con costos que laceran las conquistas logradas para los pueblos centroamericanos y caribeños.

 

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<>Artículo publicado el  23  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/cortez-dorindo-jayan/