La mujer del Metro con olor a gardenias

Un cuento de:

 

GEORGE KOURANY SKINNER

En la parada del Metro de Panama. -Habia una mujer alta-.

Espigada como un ramo de arroz, a punto de cosechar.

Tenia una silueta conformada; como una esfingie de Miguel Angel Buonarotti.

Al verla. ¡Me la imagine desnuda!.  -Sin una gota de grasa-.
Sin celulitus a la vista. -Toda fibra-.  Gracil en sus movimientos naturales.
-Nada calculado-.  ¡Claro!. -Era una utopia fantasiosa-.

¡La veia como una escultura hecha por los Dioses!. -Parecia desorientada-. Impávida ante la mirada de los transeuntes; que salian del subterraneo como arrieras hacia sus trabajos.

-Al pasar junto a ella-. Los hombres de buen vivir quedaban perturbados ante esa belleza de mujer. Y las mujeres cejaban. Con discrecion su admiracion. Y otras con su indiferencia e envidia.

“Ella”. Vestida con elegancia y sobriedad minimalista enrolaba en su cuello gacela. Una bufanda piel de culebra. A manera de imitacion; de Ava Gardner; decolaba en su cuello largo.  La seda de la seduccion. Sin ninguna marca de vanidad alguna.

-Piel cetrina lustrosa-. Ojos almendros aguamarinos. Delineados como una Nefertiti… Y labios carnosos. Esponjas de amor. Como nísperos en flor. “Envidia de Jolie”.

Gastaba un chal plateado. Rebozaba sus hombros redondeados y firmes brazos bronceados al natural.  Y un rubi colgaba de su cuello; en el entresijo de sus senos turgidos al natural.

La mañana. Estaba brumosa. Chispeaba una llovizna, medio fria.

-Me detuve a contemplar-. Lo que pocas veces sucede: (Tropezarte en lo fortuito con tal portento de dama).  Ameritaba la curiosidad de adivinar lo por acontecer. Dada la espera de la “Dama misteriosa”.

A una distancia prudente. -Me detuve-. Encendi un puro.  Avido. De esos cuyo aroma se extiende, arropando la soledad.  Jalé  unas cuantas bocanadas.  Hasta calibrado el fuego en el Habano Cohiba. -De esos esplendidos-. Cuyo anillo, saqué y puse en mi dedo meñique. -A manera de sortilegio-.

Adivinar: ¿Que le pasaba a la joven de la falda burgundy?, que caminaba de un lado para otro. Mirando el reloj. ¿Como si esperara?…. ¿Que el esperado apareciese por el portón de vidrio? Y la suerte le cambiara -el destino trashumante-,  de su vida de refugiada que a mi parecer  prejuzgaba que fuera: (Una de aquellas),  que huyen de las Dictaduras del Sur.  Y de las inseguridades de la violencia y la criminalidad que asedian, a sus paises.  Por cual tuvo. Que emigrar al “Panama”… “Pro Mundi Beneficio”.

Acorte distancia. Las volutas de humo; hacian giros en el aire. Una danza de vientos arremolinadores de vapores y llovizna leve comenzó a caer.

“Ella”.  ¡No se inmuto!.  Le vi los ojos. Llorosos. Tenia una tristeza que pesaba siglos. ¿Pense que la lluvia?. Habia nublado sus parpados.

-Pero no-.

¡Lloraba en silencio!. Apretando los labios. -No de rabia-. Sino de congoja.

Muy fina. Saco un pañuelo tejido. Blanco, como sus deseos de paz interior que no conciliaba.  Con los bordes. Intento secar esas lagrimas; que como perlas rodaban su rostro largo como las esculturas de Famiglietti hasta llegar a las comisuras de sus labios inferiores donde tenia un lunar.  -Negro como la noche-. Del crimen de su padre. “Un revolucionario clandestino”; Que luchaba contra la Dictadura Civil en Venezuela.

¡Me le acerque!. De buen Samaritano. Dándole muestras de auxilio solidario. Y preguntandole: ¿Porque lloras joven de las incognitas?.

Como estaba de espaldas. Dio un giro sobre sus tacones. Y del embaraso se le cayo la cartera.  -Rodo una pistola Beretta-. De aquellas de presicion y tiro certero.

¡Quede impavido!. -Igual que ella-..
La recogi. Y se la entregué de vuelta. Con el mango invertido. Para que no sintiera amenaza alguna.  Y discrecion para que no se aborchonase por tener un arma no registrada.

Sabiendo que estaba en tierras ajenas a su patria original. -Que no podria volver-. A la lucha clandestina.  Por qué  la apresarian “Por conspirar”… -Contra los satrapas que la usurpan-.

Le dije: “No se preocupe”. ¡Nadie vio nada!.

Y yo; “Estoy cegado por su belleza”.

El comentario. Le arranco una leve sonrisa de Mona Lisa.

iAy,….Señor!. ¡Perdone la molestia!
-Gracias espeto-. Bajo el rostro. ..
Y dio rienda suelta a su llanto.

¡Me senti abrumado de su dolor indescifrable!. Ofrecia interrogantes a mis conjeturas. ¿Por instante pense que eran deudas?. Otras….Usual por despechos.

¿Tal vez?. Por infelidades de su conyugue; o amante… ¡Terreno, que no podia abordar!  Pero si. Podia ofrecer: Ser, “Un amigo pared”: (De esos; que con la confianza precaria podria escuchar….y escuchar….y escuchar….Hasta que se agotara la rabia; o la frustacion; o el dolor de amores; que sufria en vias de morir. -Por inanicion unilateral-.

Como suelen suceder. Cuando te dejan: De querer. -Y tu sigues queriendo-.

Porque tu nobleza.- Es capaz de perdonar y reconstruir-.

Pero hay casos. Que el “imposible”.  El dolor.  Se posesiona como una garrapata, a chupar la existencia, y el despecho orilla.  A dejarse al abandono.

A “Ella”. A pesar.  De ser tan bella.  Militante y Conspiradora.  Con alto intelecto.
-Entro en un vacio-.

¡Fue abandonada!… Sin ninguna explicacion. Desde que decidió:
(Luchar contra la tirania).

¡Su compañero se acobardo!. Y la dejo sola. -Sin apoyo moral-.

-No era necesidad de sexo-.
¡Ni plata! Ni refugio.

“Ella”, habia aprendido a las ausencias de recursos y necesidades.

¡A cambio de un ideal!; razon de su existencia. “Que la mantuvo firme”.  Hasta el dia de hoy. Cuando supo. Que mataron a su hermano. De un tiro de un francotirador. Se desboronó.  Al leer el whatsapp en la parada del Metro de la Via Argentina.

Le dije: (No te preocupes mujer).  ¡Esta es una parada de la vida!. -El Tren va y viene-. ¿Ya sabras como montarte en el siguiente vagon?.

¡Se me quedo mirando!. Sin pestañear.

¿Como si quisiera abrir su alma?, y contarme pormenores. Le tome las manos. -Atrevido no fui-. Tenia el poder de la paz en la calidez de las palmas de mis manos.

Le dije: “Ven conmigo; “El”; “No va a llegar”. Volteo la mirada hacia la Entrada y Salida del Metro de Via España; frente al Minimax.

¡Miro un minuto en silencio derredor!

Sin embargo. -No me soltaba las manos-. Ni hacia repulsa alguna.
A mi osada aproximacion.

-El humo de mi puro-. Era de una fragancia masculina de seguridad.

Termino su reflexion intima. Fui adelantando pasos. Junto a ella. Sin hablar. Le dije: (Vamos a caminar).

¿Si quieres soltar lo que te aprisiona?,… “Puedes hacerlo”.
Vamos al Parque Andres Bello. Daremos una vuelta.

Allá….Nos sentaremos en una Banca.

Llegamos en silencio abismal.

Durante el trayecto….Su perfume me embriagaba. En contraste con el aroma de mi puro a media asta.
No dijo una sola palabra en el trayecto.

Temblaba sus manos. ¿Y yo sin nombre?. ¡Nunca le dije mi nombre!   Ni le pregunté el suyo.

Sentados al banco de la fuente. Un talingo, se daba una ducha silvestre.

Una hora hablamos. -Se tranquilizo-.

Soplo una brisa. -Se puso de pie-.  ¡Se fue!… (Sin decir palabra alguna).  Despacio. Buscando su destino.

Cuando miro hacia la banca. Donde estuvo sentada junto a mi. Me percaté de que se le había quedado algo. No fue involuntario.
Porque sonrió  a la distancia cuando vio mi expresion de asombro.
¡Me habia dejado un Camafeo!.  Un prenda que tenia prendada a la blusa ?. -Cerca de su corazon-.

Fue la forma de: (Expresar su gratitud).  ¡Nada le pedi!.  A veces en la vida… Se da.  -Sin pedir nada a cambio-.

Dias después. Yo tenia una moto Vespa roja escarlata. -Tuve un accidente-.

Rode de espaldas 6 metros en el pavimento de la glorieta que sale de Chanis al Corredor Sur.

Un carro. Me quedo a dos pies de mi cabeza.  Adolorido del trancazo. -No podia moverme con destreza-.

De repente. Una mano se extiende… Para ayudarme a levantar.

Era la mano de la “Mujer del Metro, con olor a las Gardenias”.

-Reconoci su olor-. A duras penas. Su rostro.

Porque el sol encandilaba mis ojos. Pero una vez de pie lastimado en caderas y columna.  Le di las gracias.

Ella. Me dio un beso en la mejilla. De saludo.

¡”Ella”… fue mi baston!. A pesar que la embarré de diesel y lodo. – Me levanto con una sonrisa-.

Adagio: “El mundo da vueltas rapido’.

-Lo menos que esperaba-. Era volverla a ver.   ¡Dios sabe lo que hace!.

Un beso fue mi moneda de recompensa.

GKS… el intelectual indigente.    -Que solo recibe amistad-.

<>  Publicado por el autor en su página de Facebook el 30 de mayo de 2017.

http://wp.me/pwrGP-bj7

 

Anuncios

‘Los locos somos más’…

La opinión del periodista…

MARTÍN  TARTÉ
mtarte@laestrella.com.pa

Juan era solo uno de mis 1000 amigos de Facebook; yo no tengo 1000 amigos. A decir verdad, de esa cifra descomunal hay unos 800, o más, con los que tan siquiera me hablo; pero está bien.   Está bien, porque si pienso en un par de años atrás nunca imaginaría las personas que he llegado a conocer personal o virtualmente a través de esta herramienta. Personas con las que tan siquiera me hablaba hace un par de años, un par de meses, un par de días.   Sin duda, he sido un claro beneficiario. Quién sabe, quizás algún día el camino mío y el de Juan se crucen de nuevo…

Conocí a Juan cuando tenía más o menos 17 años, hace una eternidad para mí, que ya comencé la década de los treinta. Me acuerdo que era un amigo de otro amigo que era más bien un pasiero, bajo los estándares de la jerga panameña. No recuerdo si en aquel entonces hablamos mucho, sé que por ahí nuestros caminos se cruzaban y yo lo saludaba, porque lo había visto antes y nada más.    Supongo que habremos compartido algunas cosas que ahora mi memoria no logra invocar o incluso por ahí habremos asistido a las mismas fiestas, pero nada más.   Lo suficiente para que formará parte de mis 1000 amigos de Facebook; eso sí.

Juan está afiliado personalmente al partido político del actual presidente de Panamá, el señor Ricardo Martinelli.

Me acuerdo que justo el día de las elecciones presidenciales de Panamá, privado de sueño y esperanza, por el negativismo adquirido que me carcome al pensar en política; vi que en su status Juan comentó que ‘los locos eran más’. Frustrado, aquel día, que ya parece tan lejano, yo comenté que los desconformes eran más y que eran la mayoría del mundo, no solo en este país. Eso fue todo lo que supe de Juan. Me parece que nunca más le presté atención, nunca más lo vi por ahí en alguna fiesta y nunca más pensé en él y su vida.

Hace un par de días, sin embargo, estaba leyendo en el periódico sobre el negocio de la minería en el país y yo me acordé de Juan, porque el gobierno tiene que ver directamente con esta situación que parece tener a muchas personas enfadadas.   Cuando quise ver si había escrito algo al respecto, me di cuenta de que me había borrado como amistad facebookiana.   Ya no podía acceder a su página de esta herramienta social, porque me había tachado como beneficiario de dicha acción.   Debo decir que su decisión me sorprendió, aunque me imagino que no debería.

Contrariado por el evento, me senté a pensar en Juan y me di cuenta de que su amistad ficticia no me importaba en lo absoluto; lo que me molestaba era el método en que había decidido que ya no era digno de formar parte del círculo de sus amistades de cibernéticas. Me molestaba el hecho de que me hubiese borrado sin ninguna explicación; tan simple como apretar un botón y listo.

Ahora me acuerdo del día en que Juan sentía con orgullo que los locos eran más y sé que decidió borrarme de su lista de amistades, porque hice un comentario en contra de sus objetivos y creencias políticas.   Y es que ese es exactamente el problema cuando interactuamos con personas que son beneficiarios directos de la política: tienen el poder de borrarte para no tener que escuchar tu opinión.

La diferencia entre Juan y yo es que yo soy una persona cuyos intereses colectivos sociales no están vinculados a un partido político o candidato presidencial. Llámennos como quieran: locos, hippies, frikis; mis ideas se forman a base de escuchar las ideas de los demás y digerirlas. Ideas que son el condimento esencial de cualquier ideología, ideas que son necesarias para que el país pueda prosperar de manera sostenible, ideas que son la base de toda democracia que exista en el mundo.

Yo personalmente nunca te borraría por pensar diferente y no me gustaría tener que hacerlo por algún motivo político. Quizás eso sea algo que Juan pueda comprender ahora que tiene el ‘poder’ para hacerlo.

<>
Este artículo se publicó el  17  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Amigos

La opinión del sacerdote jesuita…

 

Rosendo Torres 

 

¡Extraño! Con facilidad llamamos “amigo” a cualquiera para llamarle la atención para decirle o avisarle algo.   Pero eso no quiere decir que sea amigo. Ser amigo es algo sumamente serio. De esto nos damos cuenta con los años.
De jóvenes sin compromisos serios, hacíamos amigos en cualquier sitio y con cualquier motivo. Recuerdo a alguien decir en tiempo de los militares:  “el es amigo mío, chupamos juntos”, aunque después el militar ni siquiera lo recordaba.
Los golpes y situaciones de la vida como que van centrifugando las amistades. Conocidos muchos, amigos pocos.   Afirma todo esto ya que se acerca el Día de la Amistad, fecha fruto del convencionalismo consumista contemporáneo, la amistad que por supuesto tiene muchas interpretaciones subjetivas. “De amicitia” de la amistad escribió un ensayo Marco Tulio Cicerón y llega a decir de los amigos “aut invenit aut facit aequales “O los encuentra o los hace iguales. O como reza el dicho popular “Dios los crea y ellos se juntan”.

Grande y sublime debe ser la amistad cuando en el contexto religioso del Nuevo testamento, Nuestro Señor Jesucristo les dice a los Apóstoles: “Ya no los llamaré siervos, los llamaré amigos”.

Una transformación en el trato ordinario a una posición privilegiada y da la explicacion: “porque les he dado a conocer todo lo que mi Padre me ha dicho” en el Evangelio de San Juan en al contexto del sermón de la Cena, (capítulo 15,v15). Es un tránsito a la intimidad al hacerlos partícipes de sus secretos.

Cuando una persona que dice ser tu amigo, y anda ocultando de ti sus cosas “secretas” eso no es amistad.   Se te confía sus secretos, cosas buenas y cosas adversas, sus filias y fobias, se puede pensar que estamos en amistad, si hay reciprocidad, aunque esto no significa que pensemos igual. Por otro lado se respeta la privacidad, “No abras tu corazón a cualquiera”, aconseja el Kempis.

La Sagrada Escritura en el libro del Eclesiástico (Qohelet) nos dice en el capítulo 6,v.14:  “El amigo es una defensa fuerte y quien lo halló, halló un tesoro”.    Un empresario con gran imaginación y audacia entró en un proyecto factible y todo funcionó bien hasta que por los factores y riesgos inesperados todo se le viene abajo y queda al borde de la quiebra cuando casi despechado recibe la visita de un antiguo compañero de escuela que le ofrece todo su apoyo no solo moral sino efectivo y logra salvarlo de esa situación y lo saca adelante y este exclama: “fulano sí ha sido un amigo”.    Se pregunta uno, ¿habrá todavía amigos así”.   La misma sabiduría bíblica nos dice en la Vulgata “ubt amicus fidelis quis inveniatur” ¿Dónde encontraremos un amigo fiel? El regalo más precioso es el de la verdadera amistad. La que no perjudica ni es interesada. El mejor amigo Cristo, el amigo que nunca falla.

<>Artículo publicado el  6 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Mi amigo el Presidente

La opinión de…

 

Aquilino Ortega Luna 

 

Con frecuencia escucho de boca de políticos, magistrados, diputados, ministros de estado, representantes de corregimientos e incluso de periodistas, la mágica frase que abre todas las puertas, “mi amigo el Presidente”.

Desde las elecciones de mayo de 2009, el número de amigos del presidente Martinelli se ha multiplicado con mayor velocidad que los intereses bancarios que genera una cuenta superior a los 100 millones de dólares.

Incluso los recalcitrantes panameñistas que previo al matrimonio político con el CD, calificaban al hombre de las “converse” de “desajustado y loco” hoy se profesan ser sus amigos incondicionales al punto de gritar en la plazas, “los locos somos más”.

Hoy, la expresión sin parangón “mi amigo el Presidente”, consigue trabajos bien remunerados, becas, descuentos en supermercados, aumentos salariales, nombramientos en el servicio exterior, viajes, participación en seminarios y eventos internacionales entre otros beneficios.

Empero, la amistad implica compromiso, integridad y sacrificio. Muchos de los que se confiesan amigos del presidente Martinelli, no son otra cosa que simples oportunistas, amigos del puesto y del poder.

Al principio de su gestión los ex presidentes, Guillermo Endara, Ernesto Pérez Balladares, Mireya Moscoso y Martín Torrijos, tenían más amigos que la cantidad de arena que hay en el mar.

Hoy todos aquellos que se autodenominaban amigos de estos ex mandatarios son recordados como una manada de oportunistas y mercenarios políticos bien matizados que gozaron de un cargo importante dentro del gobierno, disfrutaron de un bueno salario y de los autos de lujo, entre otras prerrogativas, pero que desconocen el verdadero significativo de la amistad y la lealtad.

Tenga cuidado presidente Martinelli con los amigos grises, mediocres, tibios e indecisos. Con aquellos en los que nunca se pueda conocer con certeza de que lado están y que lo olvidarán cuando se diluya su cuota de poder.

Más que de supuestos amigos el jefe del Ejecutivo necesita de políticos valientes y honestos con trayectoria, con experiencia y con el coraje de poner en riesgo su patrimonio, su paz, su familia y su prestigio a cambio de salvaguardar los intereses de los que menos tienen.

El presidente necesita de estrategas y amantes del debate civilizado que permita la gobernabilidad, más que de amigos. Necesita de personas inquebrantables e incorruptibles que lo ayuden a luchar contra la corrupción, la politiquería, el narcotráfico y que garanticen el respeto a los derechos humanos.

<>Artículo publicado el  6 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Aurelio Correa Estribí, deplorable ausencia

La opinión del Abogado y Periodista…

BELISARIO  HERRERA  A.
belisarioherrera03@hotmail.com
He deplorado desde lo profundo de mi alma, al enterarme del lamentable deceso del Dr. Aurelio Correa Estribí, ocurrido recientemente.

Lamentablemente no pude asistir a sus honras fúnebres al conocer la noticia muy de pronto y por estrictos compromisos familiares ineludibles.

Mi amistad con el Dr. Correa se remonta, a 1978 cuando comencé a laborar en la Fiscalía Electoral en la cual él era su titular debidamente nombrado para tal cargo por sus merecidos méritos personales y profesionales, luego de que con anterioridad había ejercido las funciones de Director de Ingresos del Ministerio de Economía y Finanzas.

En mi caso venía de haber ejercido el cargo de Juez Nocturno en el Distrito de Colón, donde se me sustituyó, a mi juicio, injustamente luego de haber estado de vacaciones. Claro que esta situación, afortunadamente fue subsanada con el cargo que me permitió desempeñar el Dr. Correa en esa común influencia en que, tanto él como el suscrito, éramos recomendados del Lic. Marcelino Jaén.

Por encima de las diferencias que eventualmente pudieran haber surgido entre el Dr. Correa y este servidor durante los años en que laboramos juntos, debo reconocer que nuestras relaciones fueron muy armoniosas y me beneficié en grado sumo de su cercanía, por su gran capacidad intelectual, fuera de lo meramente jurídicos, ya que dentro de su estricta modestia, gozaba de una amplia capacidad, ya fuera en las asuntos del transcurrir nacional en todos sus aspectos, así como en el internacional.

El cargo de Oficial Mayor que inicialmente me tocó desempeñar, en salario equivalía al que había quedado reducido en mi puesto anterior de Juez Nocturno ya que aquel municipio había rebajado mi salario y eliminado los viáticos. Esto motivó de mi parte que lo demandara ante la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, siendo el fallo muy penoso dictado en mi contra.

En torno a lo que debo agregar sobre el Dr. Correa, mientras laboramos juntos, supo hacerme justicia, luego que me elevó al cargo de Secretario del Despacho, con lo cual se duplicó mi salario, alivio fundamental para mis ingresos, que ya estaban bastante desbalanceados.

No faltaron a veces algunos que, sigilosamente, por los reconocimientos que me dispensaba el Dr. Correa, actuaban para tratar de indisponerme insinuando que estaba faltando a mi independencia como funcionario electoral; por motivo que en lo cultural me mantenía muy activo, reconociendo en el General Torrijos su verticalidad en la lucha por la soberanía.

A toda ello el Dr. Correa se atuvo a que siempre respeté mis atinentes funciones y hoy puedo agradecer en su memoria el tener una jubilación cómoda que me permite vivir decentemente. Que su alma descanse en paz.

<>Artículo publicado el  4 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Servir, una oportunidad

La opinión del Doctor y Miembro del Club Rotario…

Carlos Vásquez

La tentación del hombre es tratar de vivir en lo superficial de sí mismo. La tendencia es que todo sea “light”, por lo que aquello que lleve a la interioridad es mal visto, es propio de personas desubicadas con la realidad. Muchos cierran los ojos, aprietan el paso, tratando de escapar de sí mismo, buscando refugio en lo material, ídolos de barro, en personas famosas, tratando de evadir el vacío existencial.

Un hombre escapista no ama; no puede amar porque se busca solo a sí mismo; cuando opta por buscar a los demás, lo hace solo por interés y para encontrar refugio a sus inseguridades.

Vivir de esta manera genera un mundo escaso de amor; la vida se torna insulsa, con cantos de sirena y senderos errados. La sociedad ofrece una vana ilusión; el trabajo se vuelve esclavizante, se transforma en escape del desamor; la familia para qué, su estilo tradicional es un impedimento y sus valores “obsoletos”; el matrimonio ya no es la unión de un hombre y una mujer, sino cualquier cosa, menos lo que debe ser, una relación de amor.

La crisis que se vive es producida por la evasión; se busca escapar de si mismo, no se soportan y los demás, son enemigos. Es necesario hacer un alto y reflexionar hacia dónde se lleva a la humanidad. Entremos en nosotros mismo para reencontrarnos, descubrir que somos humanos, hechura de Dios y dignos de ser amados. Cuando redescubramos esa capacidad de amar podremos dar de nosotros mismos. Amar es una palabra corta, pero profunda en significado.

No importa la profesión, siempre existe la oportunidad de amar. Con solo decidirse a actuar con amor, esto sería factible. Optar por servir enfocados en el amor, implica mucho sacrificio, renuncias; pero si se tiene en cuenta que al servir con alegría encontraremos una oportunidad para crear amistad, el efecto haría que se enriqueciera la vida y, sobre todo, le da sentido y nos hace útiles y dispuestos a dar de si antes de pensar en si.

Esta manera de amar, sin condiciones, sin llevar la cuenta del bien que hacemos, ni de los males que recibimos, no es tarea para pusilánimes, pero si se deja el egoísmo tan arraigado en la naturaleza humana y se decide ir hacia lo desconocido, se recibirá amor como recompensa. Quizás al principio se experimente soledad, al ver que son pocos los que se entregan de esa forma, pero no importa, sigan adelante y verán como se motivan los demás compatriotas.

<>Artículo publicado el  27  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Los tamales de ‘Chola’, se cocinan en el cielo

La opinión del Periodista…

ANTONIO GRAELL F.
agraell@hotmail.com

Desde niño, recuerdo que nos decían que si queríamos ser fuertes como ‘Supermán’, teníamos que tomar agua de masa de maíz y era así que cada vez que la señora ‘Chola’, iba a hacer sus ya famosos tamales, corríamos toda la gallada de la Calle Estudiante a hacer la fila para moler el maíz, ya que el que no molía, no le tocaba su vaso de agua de masa.

La señora ‘Chola’ como la llamaba todo el mundo o Tía Chola como yo le decía, ayudaba a la economía de su hogar junto a su inseparable esposo Alfredo Moreno, mejor conocido en el barrio como ‘Papá Moreno’, por su don de gente, siempre ayudando a toda la gente desde su puesto de venta de limones en el desaparecido Mercado Público del terraplén.

Sí, Alfredo Moreno y Honorina Flores de Moreno criaron y educaron a sus cuatros hijos: Alfredo, José Alberto, Dionisio y Esther. Hoy día, la muchachada de la Calle Estudiante, la mayoría todos jubilados, recordamos los famosos tamales de la Tía Chola, quien el próximo 17 de marzo cumpliría 95 años de edad, pero que el Dios Todopoderoso, quiso el 18 de enero de 2011, llamarla al reino celestial mientras se recuperaba de una visura en la cadera en el Hospital de la Caja de Seguro Social. Tía Chola que acostumbraba a satisfacer a todos con sus sazones, le tocó saborear un rico caldo preparado por su hija Esther una hora antes de partir con el Señor y con su sonrisa de siempre dijo ‘Ay hija, esto sí está bueno’. 60 segundos después, su vetusto, pero noble corazón dejó de latir, producto de un paro cardíaco.

Recuerdo que a mis 10 años de edad, la vi un domingo preparando una enorme gallina, que por cierto en aquel entonces era el plato dominguero (Gallina, macarrones y ensalada de toldo). Le pregunté: ‘Tía Chola ¿qué está cocinando?’, y ella con una muy disimulada sonrisa mirándome por sobre sus hombros me respondió: ‘Gallina… Zo, que te oye la vecina’. Esa era la Tía Chola, siempre jovial, campechana y con unas ‘salidas’, que me tomaría escribir como tres Tomos que titularía: ‘Las Ocurrencias de la Tía Chola’. Descanse en Paz… ¡Tía Chola!.

<>Este artículo se publicó el 23 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor, todo el crédito que les corresponde.