¿Y si no celebramos carnavales?

La opinión del Comunicador Social…

ERNESTO  A. HOLDER
ernestoholder@gmail.com

Me incomoda la pasividad de la mayoría de la población ante los retos de avaricia y sordidez que enfrentamos.   Creo que lo que hay es una gran pereza, sí y compartida; multiplicada a la enésima potencia del desinterés. Confieso, nuevamente que, cada semana, se hace más difícil escribir esta columna frente a los acontecimientos que se dan, rápidamente y tan de seguido en el espacio de siete días.

Antes he expuesto que mis preocupaciones fundamentales se centran en el deterioro de la condición social y cultural de la especie y particularmente, de los que habitan esta estrecha franja de tierra en las Américas.  El Yo por Yo y mis amigos, más nadie.

Acaba de terminar la primera década del nuevo milenio. Hemos recuperado la totalidad de nuestro territorio a expensas de la vida de tantos ilustres héroes de todas las capas sociales, que en muchos casos, sacrificaron todo para que fuéramos soberanos a cabalidad. Idealicé para este tiempo, una sociedad en franco camino a compartir espacios de crecimiento, desarrollo social y cultural. Una sociedad entretejida, avanzando hacia metas comunes de prosperidad; mejores condiciones de vida para todos. Una sociedad respetuosa del espacio, las ideas, la cultura y los deseos de cada sector como retribución a los sacrificios de los que expusieron o dieron sus vidas por la causa patriótica. Aún guardo esperanzas de que no me haya engañado.

A principios de la semana pasada, varios analistas internacionales mostraban preocupación porque después de dos semanas de protestas en Egipto, la intensidad de las mismas fuera disminuyendo.   Era razonable especular sobre esa baja en las presiones multitudinarias que el pueblo egipcio había expresado. Parecía que el ritmo iba en decadencia frente a la negativa del presidente Mubarak de abandonar el poder. El jueves se intensificó nuevamente y la presencia de manifestantes, casi 24 horas al día, aumentó a razón de las negativas declaraciones de Mubarak esa tarde.   A la hora de entrega de este artículo todo parece indicar que el pueblo egipcio ha triunfado: Mubarak ha abandonado el poder.

En Panamá, como ya sabemos y si han estado prestando atención, se daban demostraciones en contra del código que permite el desarrollo de la actividad minera en nuestro país.   Las protestas se han dado particularmente en los sectores indígenas del país, quienes serían los directamente afectados por las consecuencias de la explotación minera. Tal como reportó La Estrella de Panamá el jueves pasado en su edición en línea, ‘la diputada Crecencia Prado, de ascendencia Ngäbe Buglé, denunció que la aprobación del mencionado Código, es indicativo de que el presidente Ricardo Martinelli nos ha agarrado de ‘tontos, mientras envía representantes a hablar con el pueblo Ngäbe aquí aprueba la ley’, en referencia a la Asamblea de Diputados.   Según Dichter & Neira, el 68% de la población encuestada rechaza la modificación el código en mención.

Hubo tímidas manifestaciones de parte de algunos sectores populares ante un tema de tanta importancia, y que tiene el potencial de afectar permanentemente nuestro rico y exuberante hábitat y ambiente.   La Universidad de Panamá fue cerrada desde el jueves, no por lo significativo de las manifestaciones (muy tímidas de parte de un sector que debería ser socialmente proactivo), sino por el vandalismo y el robo de insumos a lo interno del Campus, aprovechándose de las circunstancias.

En Panamá, esa misma tarde del jueves en las noticias de una televisora local que escuchaba, el tema de Egipto fue mencionado brevemente.   El de las protestas por la minería, también. Con bombos y platillos como se dice en el argot local, transmitía los últimos detalles de los carnavales venideros bautizados ‘Carnaval de la City’ y con el lema ‘Goza lo tuyo Panamá’.    Se oficializó la Cinta Costera como ruta oficial.    Un ‘culecódromo’ será organizado entre la calle 29 y 30, cerca de la avenida Balboa. La reina será escogida el día 16 de febrero y como premio especial será embajadora cultural y participaría en todas las ferias internacionales en donde estuviera la presencia de Panamá como parte de la estrategia de turismo del país.

¿Por qué no abolimos los carnavales para siempre, a lo largo y ancho del país? ¿Cuántos protestarían? El dinero que todos los sectores invierten y lo que se gastan en preparativos para estas superficialidades, pudiera muy bien servir para invertir en mejorar las deficiencias que nos amenazan.   En educación, por ejemplo.

Calle Abajo y Calle Arriba de Las Tablas, pudieran hacer las paces, limar vetustas asperezas que nadie ya recuerda. Juntar esa energía y esos esfuerzos de todo el año por deslucir a la parte contraria. Trabajar con ese afán y protestar con esa vehemencia, pasión y alegría por preservar lo que tenemos y en repudio a los que atentan contra el futuro del país.

 

Este artículo se publicó el  14  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Otra vez pan y circo

 

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministro de Estado…

MARIELA  SAGEL
marielasagel@gmail.com

No acaban de resolverse los dos acontecimientos más dramáticos que en menos de seis meses han sacudido al país, que han dejado muertos y heridos e investigaciones inconclusas, y ahora, como maestros de birlibirloque, los conspicuos funcionarios del gobierno han volcado la atención en la celebración de los Carnavales en la ciudad capital.

Todos los años escribo sobre el mismo tema, independientemente de cuál gobierno esté en el poder. Desde los primeros carnavales que se celebraron después de la invasión, cerca de estas fechas señalo lo innecesario que es destinar recursos a esta celebración, que si bien es una fiesta tradicional del panameño, también es una que a la larga trae más lamentos que alegrías.

Este año debo mencionar también que no solo sería irresponsable celebrar los carnavales en la ciudad capital por el tema de la crisis del agua, que no acaba de resolverse, sino porque está ampliamente demostrado que, por lo menos los capitalinos, no atraen, como alegan algunos, turistas e inversión en beneficio de los nacionales.

Empecemos por evaluar la realidad de los desafueros de la carne (carnevale): las celebraciones que se organizan en el interior del país empiezan a planearse con un año de anticipación, recaudan dinero, organizan certámenes para escoger la reina o las reinas y cuando llegan los cuatro días de desafuero, ofrecen lucidos desfiles y disfraces. Las mínimas infraestructuras con las que cuentan los pueblos del país que tienen como centro de actividad estas fiestas que anteceden a la Cuaresma, hacen su agosto, como se dice en buen panameño, por la afluencia de nacionales y extranjeros que colman las vecindades, tanto para divertirse como para presenciar manifestaciones de cultura popular que, en muchas ocasiones, son magníficas demostraciones de talento y arte.

Desde que la organización de los carnavales en la ciudad volvieron a ser responsabilidad de las autoridades de turismo —y por ende, del gobierno— más nunca han repuntado para emular los ejemplares esfuerzos que hicieron en 1986 y 1987 los empresarios Ricardo Gago y Roberto Pascual.   Y en fechas recientes, lo que han ofrecido los carnavales capitalinos da pena.

Además de deslucidos, han sido objeto de permanentes escándalos que nunca llegan a aclararse, de malos manejos por parte de los responsables que son designados de a dedo y que al final no rinden cuentas. Ahora, para agregar más a la ya deplorable situación que atravesamos los residentes en la capital, por el problema del agua que ya supera los 50 días, se insiste en no solo organizarlos de vuelta en el centro de la ciudad, sino en la Cinta Costera, esa obra de infraestructura que le ha dado lustre a la ciudad, como si no fueran suficientes los agravios que las últimas dos navidades le ha infligido el gran bufón del Hatillo.

La mayoría de la población que se traslada al centro de la ciudad vive en áreas retiradas de Panamá Este, léase las barriadas aledañas a la 24 de Diciembre.   Lo más potable para todos, tanto los que participan en esos días de desafuero como para los que no nos interesa involucrarnos en ellos, sería hacer un ‘culecódromo’ donde lleguen todos los que quieran que les echen agua —que este año será turbia y seguramente, portadora de enfermedades y caldo de cultivo para infecciones— y que el resto de la ciudad disfrute de cuatro días de tranquilidad.   En las noches, bien pueden organizarse bailes, como en las épocas de antaño, que los hoteles ofrecían bailes, con artistas de prestigio (donde seguramente en alguna ocasión cantó el hoy ministro de comercio su Preludio a la Destrucción).

Las estadísticas de turistas que llegan para esas fiestas apuntan a que sus intereses se orientan hacia los lugares del interior. Igualmente los artistas que vendrían serían de mejor categoría, si se les ofrece un escenario acorde. De lo contrario, lo que se presenciaría sería de total decadencia.

Panamá no está para tafetanes. Deberíamos iniciar una cruzada de luto por la muerte de los cinco quemados y todos los que cayeron en Bocas del Toro. También prevenir que caigamos con una plaga, como la tiene Haití. El Gobierno Nacional tiene una oportunidad de quedar bien, si toma una decisión responsable en este sentido.

Este artículo se publicó el 6 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Cinta Costera, el “play pen” del clientelismo político

La opinión del Abogado…

Alberto E. Fadul N.

JessicaTasónOrtega – jessica.tason@epasa.com
PA-DIGITAL  -“A pesar de que solo faltan 28 días para que arranquen los Carnavales, aún no se ha definido la ruta en la capital.   Sin embargo, el administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá, Salomón Shamah, mostró su inclinación por la Cinta Costera”. 

Era de esperar que el bello espacio verde que surge en el sector de la cinta costera fuese respetado y que, con el pasar de los años, este fuese una fuente de oxigenación para la ciudad; sin embargo, ese destino se ve en peligro, anualmente, por un Alcalde descuidado e irresponsable, que cuenta con una mina de oro para la celebración, prolongada, del nacimiento del niño Jesús en el área de la cinta; dejando, al concluir el evento, las áreas verdes con parches de verdor desaparecido, tierra trastocada y plantas destruidas.    Sus promesas de corregir los daños quedan en el vacío ya que, simplemente no cumple con sus obligaciones alcaldicias de manera apropiada.

¿Será que el irrespeto al uso del dinero de quienes pagamos los impuestos es una de sus especiales características? No es posible que un evento como el señalado requiera de contrataciones directas todos los años. ¿Qué hay de tras de éstas? Y que, anualmente, se tenga que resembrar hierba, plantas, arbolitos, palmitas, etc. es totalmente absurdo e irresponsable.   El evento navideño se puede llevar a cabo en el parque Urraca pero no, el narcisismo del individuo es intolerante.

Otro ejemplo: el Alcalde no es persona de trabajo en equipo. Los pretendidos impuestos municipales sin consulta al ministerio respectivo y al sector privado, es una muestra clara de su exuberante desconocimiento del concepto de autonomía. El ego de este personaje es, por decir lo menos, voluminoso.

A diario, la cinta costera y sus instalaciones son disfrutadas por jóvenes y adultos de todos los grupos sociales de manera tranquila, con seguridad y sin causar daños.   Converse con su asesor, el joven diputado panameñista a quien considero muy capacitado.

En cuanto al señor Salomón Shamah, favor reconsiderar sus inclinaciones de generar un huracán de gente borracha, sin el más mínimo recato en el irrespeto a la propiedad privada, estatal y mucho menos a todas las personas registradas en los hospitales del sector, que son bastante. El destrozo de las áreas verdes será implacable, su reposición costosa al igual que los costos derivados de robo de luminarias, cables, etc.

Existen tantas razones para no utilizar la cinta costera en eventos de la naturaleza expuesta, que es difícil entender las inclinaciones del Alcalde y de su persona, en cuanto a utilizaciones de las que no derivan más beneficios que costos e intranquilidad social.

<>Artículo publicado el  6 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Agua, agua, sin saber qué hacer

La opinión de…

Adán Castillo Galástica

Me disponía a tratar de ahondar y aportar alguna opinión sobre la tragedia del agua potable tras mes y medio de angustias, desagravio del río Chagres y la vulnerabilidad del Canal,   cuando de pronto a quemarropa y en medio de enjundiosos reconocimientos a mi permanente empeño, recibí nota de despido de mis funciones en la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP).    Pero eso es otra cosa de lo cual me ocuparé en su debido momento.

Ahora vamos al encabezado. En el contexto de aquella desdichada e imprudente nota, tuve la oportunidad de expresar a monseñor José Domingo Ulloa Mendieta en su convocatoria dialogal a periodistas en el templo Don Bosco algunas impresiones sobre esta dramática señal que la naturaleza nos viene marcando.   Sobre el particular, creo que seguimos tomando el rábano por las hojas, fenómeno clásico de la trivialidad con que el común panameño irreflexivo ve el cada día.

He de recordar al buen amigo José Jorge Bonamico cuasi traumatizado por lo que entonces alertaba con no poco dramatismo: “Escuchamos que el Canal se seca”.    Se refería a una serie de opiniones y propuestas encabezadas por el Dr. Heckadon, así como a la falta de previsión que desde los años 50 del siglo pasado anunciaban el inminente desbordamiento migratorio y la consecuente devastación ambiental de la cuenca hidrográfica del sistema Chagres.   No obstante, la borrachera perpetua que fatalmente nos acompaña no nos dejó ver, tampoco ahora, la peligrosidad del asunto.   Y viene el Carnaval.

Medio resuelto el problema, la “llamará e’ capullos” se apaga. ¿Cuáles fueron las lecciones aprendidas?: ¿Comprarle agua a Costa Rica si acaso la tienen disponible, a Honduras, Colombia o Perú en el marco del TLC, que para algo deben justificar sus elevados costos burocráticos y propagandísticos?

Me temo que no podemos contar con Nicaragua, perpetuo aspirante canalero. Durante la guerra de aquel país contra Somoza (“estirpe maldita”) como corresponsal escuché que algún día el Canal de Panamá no sería más que una zanja de lama pestilente, dando paso a la vía por Nicaragua.   Creo que otra comisión o “Autoridad” bien podría derivar en otra entidad burocrática y clientelista.

Para la cuenca del Canal ya existe en ACP [Autoridad del Canal de Panamá] una “Comisión Interinstitucional” (CICH): ¿Cuáles son sus resultados, experiencias, innovaciones, impactos y efectividades?  Lo mismo el Idaan, institución obsoleta al margen de las grandes expectativas de nuestro tiempo, sin mayor visión, jerarquía; fuente de cobros y partidismos, sin emoción, ni perspectiva.

Lo más probable es que el próximo evento que de acuerdo a las facturas del cambio climático pudiera ser un tsunami, terremoto como los del siglo XIX, sequías o inundaciones. De poco y nada nos servirán las improvisaciones o invocaciones celestiales.

Lo que se requiere es una concepción integral del bien ambiental y su variante hidrológica, no como “recurso” como tal, expuesto a la voracidad mercantil, sino como un bien del común, de todos; el conjunto del sistema hídrico ambiental y marino costero amenazado de leso crimen humano y vulnerabilidad climática por tanto estratégico en emergencia nacional.

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Este artículo se publicó el 29  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El lado positivo de la crisis del agua: ¡una lección!

La opinión de…

Kendhy Serrano 

En los últimos días, con la crisis de agua que pasa la ciudad, trato de ver algo positivo a la situación y no lo tomen a mal, pero veo esto como una “lección” para valorar lo que tenemos y muchas veces desperdiciamos… como ejemplo en los carnavales.

A mediados del año pasado leyendo la revista National Geographic abril 2010, Agua (en edición especial); sentí tanta pena por los casos que se describen y las fotos que se muestran; recuerdo que mi hermano de 21 años me comentó: ” Que suerte tenemos los panameños de poder tomar agua del grifo y de nunca tener esos problemas”…. por semanas esas imágenes las mantuve en mi mente, inclusive mostraba esta revista a mis compañeros de trabajo, para que se pensar dos veces el desperdiciar el agua.

Pero es de confesar que aún cuando estoy tan consciente de la importancia de esta fuente, no volví a pensar en el tema hasta cuando lamentablemente se dieron las inundaciones en nuestro país, y se solicitaba mas que todo botellas de Agua para los damnificados.   Diarios explicaban que podemos pasar aproximadamente 36 días sin comida, pero no mas de 4 días sin agua.

Hoy con la crisis que vivimos en la ciudad, (vivo en Vía Argentina), he podido sentir apenas un poco de lo mucho que ellos han sufrido y en otros países se vive a diario, esperando por un carro cisterna, tratando de comprar botellas de agua en el supermercado, donde solo encuentras latas de “perrier” (agua con gas) pero igual pienso: ” Al menos se dice que en 48 horas o unas más todo volverá a funcionar al 100%”; en cuantos lugares esta esperanza no existe, y ni siquiera tenemos que salir de Panamá, podemos visitar lugares como Chilibre, San Vicente, Quebrada Ancha que irónicamente están tan cerca del río Chagres, y pasan con esta necesidad la mayor parte del año.

Otra de las situaciones que puedo tomar como positiva es notar que no importando si nos conocemos o no, si tenemos la misma preferencia política, con nuestras diferentes opiniones de que todo esto es una táctica del gobierno para privatizar el IDAAN, que es por la tala de árboles, que esto es causado por el exceso de construcciones mal planificadas, y así… los jóvenes ayudan a los mayores a cargar los tanques de agua, otros tocan las puertas avisando que el carro cisterna llego, prestan envases a quienes no tienen, y hasta una vecina dice: ” los de abajo no están, les guardaré un galón por lo menos”.

Espero que no olvidemos esta lección y hagamos un buen uso de este recurso tan valioso y necesario, igual que los gobiernos, entidades u organizaciones responsables inviertan en comerciales que concienticen a la población; como se hace en Brasil, ya que según la FAO, uno de cada 5 países en vías de desarrollo presentará escasez de agua antes del 2030.

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>Artículo publicado el 14  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les correspon

¿Carnaval para qué?

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La opinión del Periodista…

Aquilino Ortega Luna

Luego de los desastres naturales ocurridos en Panamá en el último año, las chambonadas políticas, las protestas callejeras, las leyes inconsultas y las confrontaciones a nivel de la dirigencia deportiva, una actitud inteligente del gobierno del cambio, sería la de suspender los carnavales del 2011. La “fiesta de la carne” no tiene sentido en medio de todas las vicisitudes que enfrenta el panameño de a pie, que gana el salario mínimo.

Como celebrar después que un total de 7 menores de un centro de reclusión experimentaron serias quemaduras en gran parte de su cuerpo y que un número plural de bocatoreños perdieron la vista producto del salvajismo, en ambos casos, de la policía. El pueblo está herido de muerte, dolido y particularmente decepcionado de la política y de los políticos nacionales.

El Carnaval no es la estrategia adecuada de escape. Luego de 4 días de jolgorio y desenfreno el pueblo descubrirá que los problemas siguen allí, que no se fueron con el Carnaval.

La estrategia de distracción de los Carnavales no tiene sentido. Los culecos no servirán de mucho y menos las tunas y los disfraces multicolores de Las Tablas para lograr olvidar un año, que está para el olvido.

La gente no cree en promesas. Paradójicamente se ahoga en la escasez de agua, se asfixia entre los saltos políticos de un partido a otro, las contrataciones directas, los cónsules iletrados y las leyes que intentan asesinar la libertad de expresión.

Más que alegría y paz, el Carnaval acrecentará el dolor en medio de la tragedia, de la gente que sufre y que llora a sus muertos por la violencia en las calles, por las quemaduras y por las balas asesinas. El Carnaval sólo le dará a la gente una patente de corso para pensar que todo está permitido, que todo es valido y para herir los sentimientos religiosos y políticos de otros. El Carnaval contrario a lo que piensan los que se llenan los bolsillos con su celebración, es dañino para la sociedad.

Es un atentado directo contra la moralidad, la dignidad y las buenas costumbres, propicia el consumo excesivo de alcohol, la violencia, la desintegración familiar, las intoxicaciones y los accidentes de tránsito.

Un ¿Carnaval para qué? Para que aumenten el consumo de drogas, las enfermedades venéreas y embarazos no deseados y para que la gente olvide por 4 días sus inolvidables problemas.

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<>Artículo publicado el 14  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Mercaderes de agua

La opinión de…

Rubén Chen W.

Lo que, probablemente, se crea que es una situación temporal, puede convertirse en el episodio de una película post apocalíptica, en la que la gente está dispuesta a pagar fuertes sumas de dinero, o aun matar, por un producto que en su tiempo era gratis.

Cumplido más de un mes, la situación no mejora, y no se puede seguir utilizando como excusa las fuertes lluvias que una vez cayeron. Todos nos comimos ese cuento sin saber a lo que nos enfrentaríamos.

La situación del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) es un problema de Estado que lo tiene que resolver su director, primordialmente, y todo el Gobierno que está, supuestamente, apoyando.

Es increíble la falta de liderazgo del director de esa identidad quien, con mucha sinceridad y sin saber las consecuencias, dice no tener idea de cuándo podrá resolverse el problema. Es aún más insensible, cuando envía agua a nuestras residencias y después dice que no es segura para tomar.

¿Acaso cree que el agua la usamos para jugar en la casa? ¿Acaso cree que todo el mundo puede comprar agua embotellada? Que, por cierto, su escasez se hace notoria a medida que transcurren los días.

No he visto en ninguna de las conferencias de prensa del Idaan que se haya dado una solución con fecha de cumpleaños. La incapacidad del director, al no poder dirigir a un grupo de expertos para crear un plan de acción y seguir dicho plan para resolver este problema, nos deja como estamos ahora mismo, sin agua y sin saber si habrá mañana. En una entrevista que se le hizo, él comentaba de las pérdidas que ha sufrido la institución y de sus proyectos futuros.

¿Usted cree que alguien le interesa esa información, con la situación que afrontamos en estos momentos? Creo que está totalmente fuera de lugar. Como “director”, no ha podido ni hacer ni transmitir algo que nos pueda resolver.

Durante todo este tiempo, nos han suplido de agua los camiones cisterna del Idaan o subcontratados, que han ayudado a aminorar el problema; sin embargo, desde hace casi una semana, ya no pasan tan frecuentemente. La razón es que algunos edificios están pagando hasta 100 dólares por este servicio que debiera de ser proporcionado gratis por el Idaan. No culpo a los conductores de los cisternas por el “incentivo” ofrecido, créame que haría lo mismo, con el sueldazo que se devenga haciendo ese trabajo.

La otra noche, cuando iba al súper, me asusté al ver tanta gente comprando agua en botella. Jamás, pero jamás en la historia de mi vida había visto algo así en Panamá. Ni siquiera en la invasión de 1989.

El agua embotellada no durará mucho tiempo, y cada día es menos accesible en los supermercados y establecimientos. Esto es de esperarse, porque en solo este mes se ha vendido mucha cantidad de agua, al punto que los fabricantes de botellas y los envasadores no podrán producir al ritmo en que se vende.

Sería una burla encontrar una factura del Idaan en nuestras casas en los meses venideros.   Vamos a ver si en carnavales se les ocurre hacer “mojadera”.   El Gobierno debería prohibirlo, por lo menos, este año.

La situación post apocalíptica está aquí para quedarse.

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Este artículo se publicó el 12  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde