Ley de protección de menores

La opinión de…..

NOEMI L. CASTILLO J.

Panamá no tiene una estrategia nacional para la reducción de la violencia y la criminalidad, que proteja a los menores. El Comité de los Derechos del Niño ha hecho observaciones importantes con respecto de las reformas introducidas al Régimen Especial de Responsabilidad Penal para la Adolescencia, considerando que se advierte una “tendencia de ampliar el uso de la privación de libertad, como método preferente de control sobre las y los adolescentes, pese a que no hay evidencias en estudios nacionales que sugieran que el internamiento, en general, y el internamiento prolongado, en particular, condicionen favorablemente el cambio de conducta de las y los adolescentes infractores”… “También hay preocupación porque el Estado panameño no ha hecho lo suficiente para que el sistema de administración de justicia de menores se ajuste a los principios y normas establecidos en el Comité de los Derechos del Niño y otros instrumentos internacionales relacionados”. (UNICEF, 2011, P. 27).

La Constitución Política la República de Panamá (2004), establece la protección de menores como uno de los deberes fundamentales del Estado. También garantiza instituciones de justicia y resocialización especializada para adolescentes. Sin embargo, lo que se ha hecho hasta ahora es ampliar el número de delitos y aumentar la pena máxima de privación de libertad de los adolescentes, entre los 7 y 12 años, expresando que, al cumplir los 18 años, el joven que todavía no termina de pagar una sentencia, pasaría a los centros de detención para adultos. La Ley 6, del 8 de marzo de 2010, mantiene en 12 años la pena máxima, pero baja a 12 años la edad en la que un adolescente puede ser procesado.

En 2007, el Ministerio de Desarrollo Social presentó a la Asamblea Nacional, el proyecto de ley de Protección Integral de Niñez y Adolescencia, que se mantiene archivado. Las modificaciones discutidas y aprobadas en los últimos años se han focalizado en el tema de la responsabilidad penal de la adolescencia, dejando de lado la creación de un sistema de protección integral de los derechos de la niñez y la adolescencia, que articule “la formulación, monitoreo y evaluación de las políticas de protección, y organice los diferentes niveles de atención e intervención en el ámbito nacional y local”. (UNICEF, 2011, P. 28).

Con base a las estadísticas de criminalidad del Instituto Nacional de Estadística y Censo, a pesar del endurecimiento de penas, la conducta delictiva de los menores de 20 años ha experimentado un fuerte incremento a partir de 2009, lo que indica que la penalización no es la clave para reducir los casos delictivos. Las investigaciones demuestran que una política integral de prevención puede contribuir a disminuir la conducta delictiva de mejor manera que el endurecimiento de penas. Si queremos una sociedad más segura e igualitaria, necesitamos que los jóvenes se sientan protegidos para que ejerzan plenamente sus deberes y derechos ciudadanos. El futuro del país depende de una nueva generación de individuos trabajadores, creativos y productivos. Es necesario contar con una estrategia nacional para la protección de los menores.

<>  Este artículo se publicó el 24 de enero de 2014 en el diario La Prensa y fue enviado hoy 7 de junio de 2016 como mensaje a al chat de Facebook de este editor,  por Don Alberto Barrow.  Damos a la autora y a todos los medios que lo publicaron el crédito que les corresponde.

 

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Lo de hoy

La opinión del Economista y Docente…

ANTOLINO HERRERA CASTILLO
antolinoh@hotmail.com

De la sabiduría popular, hay proverbios como estos: ‘Dios da barbas a quien no tiene quijadas’; ‘nadie sabe para quién trabaja’. ¿De dónde proviene esto? ¿De Dios o de los hombres? Científicos como creyentes, deberían concordar, en que esto proviene de Dios.   Si la ciencia no niega las creencias o dogmas de fe cristiana, sino que los confirma.

Hoy estas dos, no son contrarias, sino aliadas en la búsqueda de la verdad; el objeto de toda investigación, sea en el plano científico o en el plano religioso—teológico. ¿Puede una persona aprender a nadar en un nivel de 20 centímetros de agua? No se puede, se requiere de más profundidad. La profundidad de nuestras ideas, nos determina; define nuestro carácter, emociones o sentido de la vida, entre otras cosas.

Así, hay hombres superficiales, con pensamientos superficiales. Medios y modos de vida superficiales; producción superficial, creada con abonos o fertilizantes superficiales, que conducen a la creación de alimentos superficiales, y a su vez culmina con individuos superficiales, que generan una cadena de eventos, en el mismo orden, todos superficiales.

Sugerimos meditar los acontecimientos de hoy. ¿A qué nos conducen?   La ciencia y las creencias se sustentan en hechos que pueden ser comprobables. P. ej. Fármacos o pastillas que revierten la morbilidad de un paciente. A nivel de creencias, una persona sufre un cambio y en vez de un atajo de defectos, tiene y mantiene una conducta, honesta, decente y responsable. Se libera de una adicción, una sordera, ceguera u otra limitante. De manera alegórica !regresa del infierno¡ Dichos eventos son conocidos en el mundo cristiano, como milagros.

No hay que ser tardo ni corto de pensamientos. Hace unos 40 años, (década de los 70), el secretario general de las Naciones Unidas terminando su mandato, decía, que a la apoca había cuatro grandes problemas en el mundo sin resolver, pero que se habían agregado otros, igualmente terroríficos.   Hoy día esta lista es más larga, porque los problemas se han multiplicado: las sequías, hambrunas, falta de agua, pestes y enfermedades de todo tipo; el narcotráfico que quiere controlar a los pueblos o naciones; alcohol, droga, delincuencia juvenil; bandas y pandillas; inseguridad social; el estrés muy alto; la violencia doméstica, el abuso del poderoso sobre el débil, la corrupción de los políticos; el juegavivo de Panama, etc. Hoy la estructura de la familia (lo básico de nuestra cultura), muestra situaciones que no logramos comprender. ¿Hacia dónde vamos? ¡Redención o caos! En todo tiempo, siempre fue necesario remover, reducir o separar lo podrido, a fin de dar espacio al advenimiento de lo virtuoso.

Nosotros como docentes, quienes defienden una familia o una institución, debemos estar del lado de los que construyen. Ayer transmití una enseñanza o mensaje a mis estudiantes. Así: ‘el maleante mete las balas, y el doctor las saca’. Nosotros decidimos de qué lado estar. Si estás dispuesto a agregar más corrupción a la que ya hay. Nada personal, solo que no se puede ser indiferente ante lo que ven nuestros ojos, escuchan nuestros oídos y perciben el resto nuestros sentidos. ¡Que Dios te bendiga en este nuevo amanecer!

 

Este artículo se publicó el 5 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ministerio de la Presidencia y BHN – Promueven espacios de cultura y centros comunitarios para prevención de la violencia

Reproducción del  reportaje  publicado en Facebook , por …

JENNIE   GONZALEZ

Con la finalidad de crear espacios de cultura y centros comunitarios en la comunidad de El Chorrillo y Calidonia, para programas de prevención de la violencia,  el Ministerio de la Presidencia a través del Programa Nacional para la Prevención de la Violencia y Delincuencia Juvenil y el Banco Hipotecario Nacional (BHN), firmaron un convenio interinstitucional de uso y administración de dos locales para beneficio de la infancia y la juventud.


En la firma del documento, que se realizó en el Salón Paz de la Presidencia, participaron el ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, y el gerente general del Banco Hipotecario Nacional, Rafael Guardia.

Este acuerdo responde a las políticas sociales del Estado, en el marco de la política del Ejecutivo para enfrentar la inseguridad, Plan Calles Seguras y el Plan Estratégico de Gobierno.

Los locales se encuentran ubicados en el Edificio La Magnolia, en la calle Higinio Durán, corregimiento de Calidonia y el otro ubicado en la Planta Baja del Edificio Patio Pinel, Torre 1, calle 19 oeste en el corregimiento de El Chorrillo.

“Nuestro país y nuestro gobierno, necesita que niños y jóvenes puedan expresarse desde estos espacios. Vamos a fomentar encuentros sanos y recreativos de nuestra juventud para transformar su entorno violento a favor de actividades que fomenten la tolerancia y una cultura de diálogo de paz”, manifestó Papadimitriu.

Por su parte, Guardia destacó que estos locales van encaminados a que se ejecuten programas de prevención de violencia y delincuencia juvenil para que niños, jóvenes y la comunidad puedan mejorar su calidad  de vida.

Los compromisos según el convenio serán: utilizar y administrar los espacios mencionados para la creación de centros de cultura que fomenten la capacidad reflexiva de la realidad de quienes participen de ellos y puedan expresar críticamente a través de diversas manifestaciones artísticas sus formas de plantearse  el mundo e intervenir en él, lo que favorece encuentros culturales, recreativos, lúdicos y que llevan a la tolerancia y a la paz.

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

<> Reproducido de reportaje publicado el  10 de febrero de 2011 a las 15:11 en Facebook por la autora, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Los orígenes de la delincuencia

La opinión de…

 

Mauro Zúñiga Araúz

El Gobierno Nacional dice estar preocupado por el aumento de la delincuencia y, para tratar de calmar la angustia ciudadana, ha orientado su mirada hacia la ley y hacia las cárceles. Con las modificaciones a la ley ha aumentado las penas y disminuido la edad para aplicar las sanciones.   Con aumentar el número de cárceles persigue recluir a un número mayor de personas. Atendiendo estos dos parámetros, el Gobierno piensa dar solución al conflicto que tiene atemorizado al país.   Con esta política se cae en un reduccionismo que choca con la inteligencia.

A propósito de Mulino, le tengo dos buenas noticias. Vamos a iniciar una colecta de dignidades. Creo que en muy poco tiempo recogeremos la mitad de una, suficiente para que la utilice el tiempo que toma escribir una firma sobre la carta de renuncia.   La segunda: muchos empresarios me preguntan si el problema es económico; de ser ese, ellos le pueden subvencionar hasta la jubilación, porque me dicen que no puede haber una mente racional que entienda por qué este sujeto no se ha ido para su casa.

El feto desde los siete meses de gestación percibe los estímulos del mundo exterior.   Si vive en un entorno hostil a esa temprana edad, las redes de cableado eléctrico que conectan las neuronas se van marcando con señales negativas, y si ese ambiente se mantiene durante la infancia y la adolescencia, se va a formar un adulto con trastornos cognitivos, de memoria y de comportamiento. Un niño que vive en un ambiente agresivo, y por tanto maltratado, al menos psicológicamente, produce continuamente las hormonas del estrés, entre las que el cortisol ocupa el primer lugar.

Pero aparte del maltrato psicológico, los ambientes agresivos son proclives para el maltrato físico y sexual, y para el peor de ellos:   el abandono o la negligencia, que es el que menos se describe.    El aumento constante del cortisol afecta una región del cerebro que es rica en receptores para esa hormona, como es el hipocampo.  Las lesiones en esa área del cerebro producen un incremento de la agresividad y la disminución en la consolidación de la memoria. La pobreza en sí no está categorizada como causal de maltrato infantil, pero los problemas que acarrea como la frustración y la angustia sí son desencadenantes de conductas agresivas. Además, la pobreza en una madre gestante, disminuye las reservas de grasa del recién nacido, quien con una dieta carente de nutrientes óptimos se convertirá en un niño con déficit de conocimientos y alteraciones de conducta.

En nuestro país, el índice de Ginni que mide la distribución de la riqueza no ha mejorado en los últimos 30 años. A pesar de que la pobreza y exclusión social son inherentes al modelo neoliberal, si no tuviéramos un gobierno con voraz apetito por el dinero y poder, se podrían diseñar políticas públicas destinadas a crear entornos enriquecidos para el buen desarrollo físico y emocional de nuestra juventud.   Pero esta idea en un hombre que piensa con el bolsillo no es viable. Le propuse al ministro de Salud que hiciéramos un pacto ético por la salud, (La Prensa, 12/1/2011), pero en vez de hacer la convocatoria se fue a la televisión a decir que el gobierno de Ricardo Martinelli era el único en el mundo que hacia prevención construyendo hospitales.   Franklin, esas son incoherencias.

Otra causal de delincuencia es el consumo del alcohol.   El alcohol inhibe la corteza prefrontal del cerebro, la encargada de hacer los juicios de valor y de frenar los impulsos agresivos. En Panamá vivimos la cultura del alcohol.   No falta en ningún evento social. Aparte de su efecto deletéreo e irreversible en el sistema nervioso, su consumo agudo predispone a la violencia.   El Gobierno tiene la iniciativa de eliminar toda publicidad que promueva este agente tóxico, tal como se ha hecho con el tabaco. Sería bueno que el vice dé el ejemplo con sus licores.

Otras fábricas de delincuentes son las cárceles. Muchas veces se envía a la cárcel a un trasgresor de la ley por un delito trivial y allá se mezcla con los profesionales del crimen por un tiempo lo suficientemente grande (por la lentitud del proceso) para que se aprenda los oscuros e intrincados caminos de la mafia.

En esa escuela del delito confluyen todos. Entra un transgresor y sale un delincuente, con el agravante de que este delincuente, en muchas ocasiones, se incorpora como parte de la ilegitimidad del poder: soplones, grupos paramilitares, infiltrados en manifestaciones y protestas populares, etc.   Parece que el poder necesita de las cárceles para que le provea de individuos para hacer el trabajo que a los uniformados les está prohibido. Aunque, con la consolidación del fascismo y la nueva ley de la Policía, ya los agentes de protección ciudadana tienen licencia para matar.  Lo ocurrido en el centro de menores el pasado 9 de enero es el mejor testimonio de mis palabras.

Miembros de la asamblea de la sociedad civil visitaron las cárceles de menores.   Los videos y las fotografías son dantescas. El término infrahumano se queda corto, porque a ningún animal se le dispensa ese trato. ¿Interés de las autoridades? Cuando enterraban al quinto quemado, el excelentísimo estaba en Davos disfrutando de la buena champaña.    Fue lo único a lo que viajó, porque en sus escasas intervenciones a los participantes se le perdían las miradas detrás de las nevadas montaña. Esquiaban.

¿Y Gustavo Pérez? Me ha dicho garganta profunda, el ministro informante, que el excelentísimo ha señalado que primero se va él que su guardaespaldas.

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Este artículo se publicó el 9 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

“Sin causa de justificación”…

La opinión de…

Ariel Banqué Estrada 

“La pena constituye un medio de prevención general…, reinserción social y protección del detenido”, entonces es menester del Estado garantizar el respeto de la vida e integridad de los reclusos pues estos están bajo su custodia. En ese sentido, el fin del régimen penitenciario es lograr la convivencia ordenada y pacífica; así como llevar a cabo con eficacia el tratamiento de readaptación social del condenado. ¡Sí! también sabemos que la delincuencia y la inseguridad son un dilema que menoscaban el intelecto del ser humano que la sufre, no obstante, consideramos que a estos jóvenes presas de las pandillas, de las presiones de grupo, de las malas influencias, se les debe corregir enérgicamente, pero dentro de un marco de resocialización, la cual es ficticia en los centros penales, por desinterés de los Gobiernos.

 

¿Cómo estigmatizar  a este grupo social? si vivimos en una sociedad sin principios, sin valores de responsabilidad, respeto, honestidad, etc.… ¿A quién endilgarle la culpa?   El problema de la delincuencia existe por una serie de factores que los políticos, y timadores de la democracia no se preocupan por identificar y sanear. Sin duda alguna, quien cometa un delito “sea quien sea”, debe ser  sancionado dentro del rigor de la justicia, por transgredir la ley, pero, de ahí a que se consienta que seres humanos sean calcinados sin el mínimo esfuerzo de los presentes de inmutarse a socorrerlos, es una animalada y sobre todo cuando es orquestada por nuestros prestatarios del orden público.

 

Esto es reprochable, todavía más que las vulneraciones a garantías constitucionales, como la presunción de inocencia y el libre transito por el Pele Polis,  e injustificable pues los guardianes en los centros penales no deberán (según la ley), emplear la fuerza salvo en asuntos de legitima defensa –que no fue el caso-; para controlar y evitar evasiones –seguían encerrados los reos-; o para reducir su resistencia a una orden legal o reglamentaria impartida –lo que no amerita que se descarguen dos bombas lacrimógenas a una celda trancada con seres humanos dentro-.

 

Apelamos a los buenos oficios de la Fiscalía encargada de esclarecer los hechos, para que pueda responsabilizar al culpable de esta atrocidad, pues a pesar de su estatus delincuencial estos como seres humanos que son, le son innatos una serie de facultades que como mortales con dignidad, se les debe respetar,  sobre todo al estar vigilados por el Estado.

Hago la salvedad, que no soy apologista de delitos, pero hasta el más abyecto ser humano es “Digno” de ciertas prerrogativas  en su vida. Sostengo que el delincuente debe pagar sus actos, pero,  “Hay que darle al culpable la posibilidad de reparar lo malo que hizo” y no repeler con violencia, la violencia.

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Artículo publicado el 20 de enero de 2011 a las 0:26  en Facebook y etiquetado en nuestro muro por el autor.  También fue reproducido el 26 de enero de 2011 en el Diario El Panamá América, a quien damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Radiografía del Estado Empresarial

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La opinión de…


Juan Carlos Ansin

Los empresarios astutos, así como los políticos hábiles, sacan provecho de las crisis. El presidente Eisenhower, recién terminada la Segunda Guerra Mundial, advirtió el gran peligro que se avecinaba si los Estados Unidos caían en manos de la industria bélica, transfiriendo su poder político disuasivo al poder económico de los fabricantes de armas. Los hechos de la actualidad no hacen más que confirmar la vigencia de la industria de la guerra. En estas corruptas guerras industriales modernas, un ejército privado paralelo, nutrido de veteranos mercenarios, combate junto a los soldados del ejército convencional. Muchos son “hispanos” que pagan con su vida la prometida tarjeta verde. La mayoría son empleados de empresas subsidiarias del Pentágono, corporaciones de seguridad privada y extranjeros contratados para “interrogar” prisioneros.

Si esto sucede en instituciones como las Fuerzas Armadas estadounidenses, ¿qué no puede suceder en las corporaciones e instituciones financieras? El ejemplo más extremo es el de los Estados Fallidos dominados por la delincuencia, los bancos lavadores de dinero sucio y el fraude económico.    No es muy distinto que un país caiga en manos de carteles narcotraficantes que hacerlo bajo carteles de empresarios delincuentes camuflados.   Unos se aprovechan de la debilidad humana, los otros: coimeando a políticos, periodistas y funcionarios públicos dispuestos a vender leyes por votos, publicar propaganda engañosa o endeudar al país vendiendo bonos según el mercado de la rapiña especuladora de holgazanes sin industria.

Cuando esto sucede, el Estado Empresarial, en vías de fallido, alcanza un período intermedio de falso bienestar, en que el auge financiero, el dinero fácil, los monopolios camuflados y el “progreso” material adormecen la conciencia ciudadana.    Poco a poco va dejando de ser un país para convertirse en un lugar para hacer negocios.   Hay en nuestra región un puñado de estos lugares cuya política está regida por los manuales de administración de empresas y de amanuenses que confunden libertad con libertinaje.    A estos Estados Empresariales, los de la economía de la satisfacción, se los reconoce porque son como “tropilla de un solo pelo”.    Sus gobernantes actúan bajo la superficie, se reúnen en la sombra e invocan a Mercurio, hablan la misma jeringonza, dan conferencias ante concurrencias selectas de su misma tropilla y, en última instancia, se amparan bajo el mismo autoritarismo que juran combatir.

Dicen ser democráticos, pero la democracia les incomoda sobremanera y medran alrededor de cenáculos golpistas. Violan leyes, espían hasta a su propia sombra y se toman instituciones por asalto.   Quieren meter miedo, pero dan pena y causan daño.   Son sociedades con una educación elitista, apátrida y utilitaria.

Obsesionados por la competencia exterminadora, su bandera es la de remate, su cultura es la de vivir en guetos estancos, su idioma: una lengua extraña preñada de cifras y citas del Reader’s Digest. Sus ciudadanos, son los de un país desconocido, sin historia y sin honor.

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<>Artículo publicado el  23  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Es esta ciudad un destino deseado?

La opinión de…

 

Leandro Ferreira Béliz

En los últimos años mucho se ha hablado de la buena ubicación que tiene la ciudad de Panamá en el denominado ranking de destinos turísticos que manejan algunas revistas internacionales especializadas en el tema. Tan bien ha calado esa noticia, que muchos, en estado casi eufórico, han llegado a pronosticar un inminente ingreso de nuestro país al conglomerado de naciones que integran el Primer Mundo.

A simple vista, pareciera que este entusiasmo contagioso tiene sólidas bases, porque resulta evidente que en algunos sectores el progreso no se ha hecho esperar.   Entre estos, está el de la construcción, que con sus majestuosos proyectos urbanísticos que incluyen modernas torres de apartamentos, hoteles de ensueño, espectaculares centros comerciales y residencias lujosas, no dejan de impresionar a locales y foráneos, aunque se hayan construido, en muchos casos, con total menosprecio de las más elementales normas de protección al entorno, y con una infraestructura de servicios públicos deficiente.

Pese a esa buena impresión que causa la transformación urbana, a algunos de los que vivimos aquí nos sorprende que a la ciudad internacionalmente se le reconozca como una urbe que reúne todos los requisitos para ofrecer gran confort, cuando evidentemente nuestra calidad de vida ha venido desmejorando, como si se tratara de un objeto en caída libre. Para muestra, sobran los botones.

Las dificultades para el desplazamiento vehicular cada vez son más. Los tranques han pasado de ser fastidiosos y de horas pico, a tortuosos y permanentes. Con el colapso reciente de las carreteras de acceso al Puente Centenario, el asunto se complicó.   Para colmo, nuestras calles y avenidas no están siendo vigiladas debidamente por policías y agentes de tránsito, cuya escasez es notoria y generadora de caos.

La basura abunda y su recolección hasta ahora no satisface los requerimientos mínimos. Esto como herencia del que alguna vez bailó por un sueño y hoy nos ha sumergido en una especie de pesadilla de la que queremos despertar a corto plazo.

Y encima, “tras que el ojo llora, le echamos sal”, el agua potable, otrora motivo de orgullo y etiqueta de presentación del país, ahora es escasa, turbia y no apta para el consumo humano. Esta crisis es inaceptable en un país donde abunda el recurso, tanto así, que tenemos un canal interoceánico donde cada barco que lo atraviesa ocasiona el gasto de 50 millones de galones de agua.

Ni hablar de la delincuencia que no cede y que mantiene los índices respectivos muy elevados, considerando el número de habitantes. Todo este panorama me hace dudar de las famosas clasificaciones de las “ciudades maravillosas”. Como dicen por allí, ¿será que en otros lados la cosa está peor?, y que en tierra de ciegos el tuerto es rey, y la ciudad de Panamá es la hermosa tuerta.

No quiero pensar que el marketing de los que promocionan el país en el exterior ha sido tan efectivo y engañoso, que le han metido un golazo a los expertos en destinos turísticos y residenciales. Pero, independientemente de las dudas en torno a las calificaciones otorgadas a nuestra querida capital, lo importante es lograr que se adopten medidas inmediatas para detener la caída en picada de nuestro estándar de vida.

Estas medidas deben contemplar, entre otras cosas, la construcción de calles, viaductos y similares; la adopción de normas que regulen la construcción de edificios; programas de educación ciudadana para la conservación del ornato; vigilancia permanente de nuestra red vial para no dejarla en manos de los conductores, muchos de ellos verdaderos delincuentes del volante; y la inversión en la rehabilitación y mejoramiento de potabilizadoras y acueductos para garantizar el suministro de agua a toda la población.

En conclusión, debemos ganarnos la alta calificación que se nos ha concedido, para entonces ostentar merecidamente el distintivo de ciudad ejemplar.

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Este artículo se publicó el 20  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.