De escribas y fariseos

La opinión del Abogado

Evans A.  Loo

El  presidente de la Republica    hace unos días tuvo la valentía de reconocer errores cometidos. Prometió rectificar y eso es loable, pero las palabras no bastan, y quizás esa sea  la razón por la que la mayoría de los medios, a quienes acusó de dejarlo solo, no le han dado mayor relevancia.

No obstante las confesiones, ese  acto de contrición pierde todo  valor, si inmediatamente  no adopta las medidas para enderezar el rumbo. La  única forma de arreglar esto, es acabar con su obstinación de seguir con la misma gente.

Pareciera que el Presidente cada día  o pierde autoridad o nadie le entiende.  Y da la impresión de que  algunos de su tren ejecutivo, estuvieran empecinados en empeorar mas  las cosas.

Mientras se disculpa con la gente de Bocas, por los perdigonazos, su ministro de seguridad, dice que son necesarios para controlar, y lo que es peor,  que la única opción viable  serian las balas.   Ni el agua ni los gases sirven.   Si seguimos esas ideas,  de  Bocas del Tuerto, pasaremos a tener mañana  Bocas del Muerto.

En el Mides ni hablar. En lugar de acometer una investigación que revele lo que pasó, se quiere meter preso al denunciante, por un supuesto delito de “extorsión”.  Me asciendes o te sapeo.   Un lenguaje que solo es propio entre delincuentes, no entre personas que se comprometieron a un cambio.

No podemos tapar el sol con un dedo. Si se  aprueba que las cuotas sindicales sean voluntarias, se acaban los sindicatos. Es como si mañana se aprobara que las cuotas del seguro social solo sean  voluntarias, y las retenciones del ISR o del ITBM también lo sean.

Con eso acabamos tanto con el seguro social, como con el estado mismo. Al fin de cuentas, las cúpulas de unos u otros organismo andan en las mismas.

Después de todo acto de contrición, se impone un propósito de enmienda. El presidente tiene que ser consecuente con lo que dice. Rectificar el rumbo es lo primero y por lo tanto la barrería tiene que empezar.

Hay que aplicar  la misma medicina que le recetó a Bosco.  Pedirle a todos los de su anillo y de su entorno, que pongan sus cargos a disposición y empezar a meter gente que sepa lo que debe hacer. Por allí debería empezar la penitencia del acto de contrición.

No hacerlo seria caer en las actitudes  de tantos escribas y fariseos. Todo lo cual , como pronosticó Jesús hace 2 mil años, originaron la destrucción del templo.


Licdo. Evans A Loo R.

<>  Artículo enviado el 2 de Agosto de 2010 por e-mail para su publicación por el autor,  a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

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