El mundo de los gordos

La opinión del Empresario…

RAFAEL CARLES
rcarles@cableonda.net

No importa donde usted viva, en la ciudad o en el campo, si observa detenidamente revelará una dolorosa realidad: la gente es cada vez más gorda. Lo cierto es que las enfermedades relacionadas con la obesidad representan actualmente más del 15% de los costos en cuidados de salud, lo cual es importante comprender qué hay detrás de esta epidemia mundial y cómo puede detenerse antes de que produzca una crisis mayor en el sistema de salud pública. Afortunadamente, al igual que en otras áreas críticas de la sociedad, la ciencia de la economía puede darnos algunas soluciones.

Por ejemplo, el aumento de la obesidad se atribuye principalmente a la reducción en los precios de muchos productos de consumo y al incremento en el costo de consumir calorías, ambos subproductos de avances tecnológicos. Por un lado, el precio relativo de la comida y, por ende, de sus calorías es cada vez más bajo debido a las innovaciones en la industria agrícola en los últimos sesenta años. Y por otro, el peso de las personas es cada vez más alto como consecuencia de la reducción del esfuerzo físico en el trabajo y el hogar. La automatización ha creado riquezas y ayudado a aumentar los ingresos, pero también ha disparado el costo de quemar calorías. La revolución del ‘jogging’ en los años 70 y las sesiones aeróbicas en los 80 cambiaron el esfuerzo físico de una actividad laboral a una de diversión y entretenimiento, pero sólo para aquellas personas que disponían del tiempo y de recursos. Paralelamente, han surgido nuevas modalidades sedentarias como la televisión, los juegos de vídeo y otras actividades en la internet que contribuyen ahora con la obesidad en niños y jóvenes.

La economía puede explicar a través del modelo de incentivos la causa y los patrones de obesidad, así como también sus recientes aumentos. Los cambios en los precios marcan los patrones de consumo, y los demás factores como los biológicos, psicológicos y sociológicos influyen en la magnitud del cambio. Es improbable que en el futuro los precios relativos de comida suban o que en el trabajo requieran de mayor fortaleza muscular, pero es muy factible que los salarios sigan ascendiendo. Los países desarrollados con altas tasas de obesidad son precisamente aquellos donde las tecnologías hicieron que la comida fuera abundante y la gente sedentaria.

Igualmente, los programas educativos gubernamentales diseñados y dirigidos para reducir la obesidad no han tenido ninguno de los resultados esperados, porque sólo enfatizan en los peligros de la obesidad y en los mecanismos para evitarla. Las dietas y el ejercicio físico siempre han existido, y en el mercado abundan los programas de control de peso, y ninguno ha logrado los resultados que prometen. Lo que esto nos dice es que la falta de conocimiento no es la causa principal de la obesidad sino la falta de incentivos.

Lo que nos trae al punto inicial, que sólo a través de un cambio tecnológico podremos aspirar a solucionar la crisis de la obesidad. La Investigación y el Desarrollo (I&D) en el campo médico ha demostrado en el pasado ser una herramienta efectiva para el control de enfermedades cuando los cambios en conducta parecen ser costosos, como por ejemplo el reemplazo de cuarentenas por vacunas o de dietas bajas en colesterol por medicamentos. Los incentivos para lograrlo son inmensos y solamente hay que aprovecharlos. Hasta ahora, los inventos se han producido en la forma de cirugías especializadas, tales como el ‘bypass’ gástrico y las vendas estomacales, que han resultado ser las vías más rápidas para enfrentar los casos más críticos de obesidad, pero que aún necesitan perfeccionamiento y menos riesgos. Las nuevas tecnologías pudieran incluso reemplazar el mercado de $17 mil millones anuales del Lipitor, el medicamento más vendido en el mundo y que supuestamente disminuye los niveles de colesterol. Pero los obstáculos son muchos. La droga Onexa, fabricada por la casa Vivus, fue recientemente rechazada por la FDA y deja aún pendiente la entrada al mercado del primer medicamento para reducir la obesidad. De nuevo, los cambios tecnológicos, los mismos que originaron el problema de la obesidad, parecen ahora tener las mejores probabilidades de reducirlo, mucho más que cualquier fuerza de voluntad de los mismos obesos que han sido incapaces de resolverlo por su propia cuenta, cambiando hábitos de alimentación y haciendo ejercicios regularmente.

Este artículo se publicó el 2 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Agua y Código Penal

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La opinión del Abogado y Docente Universitario..


Silvio Guerra Morales

Ahora resulta que el agua embotellada de algunas marcas y que muchos hemos consumido en este país, previa compra en las tiendas y supermercados, no está purificada. Alguien ha dicho que se trata de una publicidad engañosa, otros han sostenido que implica la existencia de un delito de auténtica estafa colectiva.   A este particular, sobre la existencia o no de delitos, tras este fraude colectivo o de masas, quiero referirme desde la perspectiva jurídica.

El Título IX del Libro II del Código Penal prescribe los denominados delitos contra la seguridad colectiva. En el Capítulo IV de dicho título aparecen los delitos contra la salud pública. El artículo 300 de la excerta legal en cita señala que quien envenene, contamine, altere o corrompa alimento, medicina, excipiente o materia prima, agua potable o cualquier otra sustancia destinada al uso público, poniendo en peligro la salud de las personas, será sancionado con prisión de cuatro a diez años.    Sin embargo, leído minuciosamente los verbos rectores del articulado en cita, quedará claro que no media, ante este fraude colectivo, por parte de las embotelladoras involucradas en el caso, ni envenenamiento, menos contaminación ni alteración alguna del agua, tampoco adulteración o corrupción. Se trata, simplemente, de vender agua a sabiendas que no ha sido purificada, pero con pleno conocimiento de ello, lo cual hace que la acción devenga en una acción dolosa, delictiva, intencionada.

En realidad, el tipo penal o norma aplicable, lo encontramos en lo previsto en el artículo 301 del Código Penal que dice: “Quien, sin haber realizado ninguna de las conductas descritas en el artículo anterior, ofrezca en venta o entregue, a cualquier título, alimento, medicina, agua potable o cualquier sustancia destinada al consumo humano o cosas peligrosas para la salud, a sabiendas de su carácter nocivo (….) será sancionado con prisión de tres a seis años.”

Desde luego, que queda en manos del intérprete judicial el tema referente al agua “potable”, ya que habría que considerar si el agua embotellada puesta en venta es “realmente potable”, no obstante, de haberse determinado, previas pruebas de laboratorios, que no tiene ni ostenta tal “pureza o purificación”.

En todo caso, el codificador debió limitarse en expresar la palabra “agua” sin calificarla de potable, puesto que bien podría argumentarse que al no ser potable el agua puesta en venta, el acusado o los autores del fraude colectivo, no entran en la definición o prescripciones de la propia norma.   Pero insistimos, será tarea del intérprete judicial, el juzgador, quien tenga que delimitar estos pormenores que, en lo que respecta al agua que consumimos, bien podrían, de manera hábil, escapar de una sanción penal.

En contra de este argumento, favoreciendo la interpretación judicial, bien se puede alegar que el sentido de la norma en cuanto califica de “agua potable” la que se ha ofrecido en venta, no entraña la idea de que efectivamente ésta lo sea sino que se promueve o vende como si “fuera potable” y he allí la acción delictiva vía comisión. Tesis que defiendo.

Quedará en manos del Ministerio Público panameño el inicio de una exhaustiva investigación sobre este particular. En efecto, concurren otros delitos, entre ellos el de la publicidad engañosa y la estafa colectiva.

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<>Artículo publicado el  21  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Agua embotellada y punto

La opinión del Economista,  Educador,  Humanista…


VICTORIANO RODRÍGUEZ S
diostesalvepanama@yahoo.com

 

Agua, bendito legado divino. Dios nos hace nacer en un país prodigioso, con grandes potenciales, donde dos océanos bordean nuestro Norte y Sur; también nos regala abundante agua dulce a través de ríos, quebradas, posos, lagos y lluvia.Quizás la principal razón por la cual no hemos aprendido a valorar el vital líquido. Hace 50 días recibimos otro mensaje de la naturaleza y el omnipotente.

Este mensaje aún no lo sabemos interpretar y se juega al “hoy no, mañana si”. El mañana nunca llegará. Nuestras autoridades, independientemente el esfuerzo que dicen hacer por reestablecer del todo el suministro de agua potable, parece solución inalcanzable.   Pareciera, les preocupa bastante poco, posiblemente con el propósito de acostumbrarnos a comprar agua embotellada y quienes se dediquen a estos negocios, en este periodo, “salgan millonarios”.

Hace poco una empresa de comunicación informó que en investigación realizada, algunas marcas de agua embotellada no cumplían con los niveles de calidad requeridos, ahora también se conoce que esas aguas embotelladas tampoco tienen flúor, según información odontológica.

A los gobiernos les ha preocupado muy poco la salud de este pueblo. Presuntamente el agua que provee el Instituto de Acueducto y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), debe tener flúor, pero no lo tiene.   Entonces, ¿que tipo de salud están suministrando a esta población?

Los niveles de turbiedad del agua se han normalizado desde el pasado mes de diciembre, cuando la sapiencia y prevención de quienes dirigen y mantienen el inventario del IDAAN, se vieron sin los repuestos correspondientes para hacer frente a la crisis del momento. Bueno, esa fue la excusa.

Hoy la población está ávida de una respuesta seria, objetiva, diáfana y creíble. Lo cierto es que a falta de solución efectiva surge suspicacia y sospechas razonables que se quiere mantener a la población sin agua potable y menos con flúor, porque ello permite que algunos negocios de agua embotellada sigan teniendo excelentes ganancias y posiblemente salpicarán a sus distribuidores, en detrimento de la salud y economía de la población.

Quizás una razón más para tratar de comprar, callar o perseguir a medios y comunicadores sociales.   Cuanto menos sepa la población más fácil será engañarla.   Los españoles colonialistas entregaban a nuestros aborígenes espejitos a cambio de oro. ¿Alguna semejanza?   Dios te salve Panamá.

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<> Artículo publicado el 27  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Verdades que no se deben tapar

La opinión de la Jurista y Ex Diputada de la República…

 

MIREYA LASSO
mireyalasso@yahoo.com

La falta de agua potable en calidad y cantidad suficiente, que nos ha agobiado en las últimas semanas, es doblemente grave porque no sólo se trata de solucionarla a corto plazo, sino también de tomar medidas para que el episodio no se repita, al menos con igual severidad. Se necesita que las verdaderas causas del mal sean reconocidas y se informen con transparencia a la opinión pública, aceptando todas sus consecuencias. No es hora de maquillar hechos ni esquivar responsabilidades porque lo que está en riesgo –hoy y mañana– es nuestra salud.

No soy remotamente conocedora de los detalles técnicos involucrados en la potabilización del agua. Mi experiencia, como la de muchos, se había limitado a beberla del grifo –cuando el agua del Chagres era la mejor del mundo– y recientemente, a comprarla embotellada, necesidad que jamás hubiéramos soñado hace pocos años.  Pero las noticias nos traen ahora varios términos técnicos que pocos entendemos: sulfato de aluminio, floculante, polímero catiónico y aniónico, nefelométricas, etcétera. Por eso quise consultar a personas razonablemente conocedoras del tema y mi conclusión es que hay interrogantes que deben ser contestadas porque el IDAAN puede perjudicar nuestra salud y además nos cobra el servicio.

El proceso de potabilización es bastante sencillo de comprender. El agua ‘cruda’ que se obtiene de cualquier fuente natural puede traer dos clases de ingredientes que deben ‘limpiarse:’ por un lado, la suciedad como lodo, basura, vegetación degradada, heces, animales muertos y otros; y por otro lado, bacterias que pueden causar enfermedades y daños a la salud.   En el proceso inicial se utilizan sedimentadores que precipitan esa suciedad al fondo de las tinas, dejando en la superficie un líquido más limpio pero todavía impotable; luego se procede a añadir dosis adecuadas de químicos que eliminan las bacterias. El agua así purificada no se bombea directamente a las tuberías de distribución sino a tanques gigantes de almacenamiento, como el de Tinajitas, para distribuirla con mayor eficiencia.

Entiendo que todas nuestras plantas potabilizadoras han sido construidas por empresas privadas de vasta experiencia. Sin embargo, la capacidad de producción –medida en millones de galones diarios– y la capacidad de tratamiento –determinada por el nivel máximo manejable de suciedad del agua cruda— son fijadas por el Estado, tomando en cuenta la cantidad actual y potencial de población beneficiada y el nivel histórico de suciedad del agua cruda.

Consecuentemente las siguientes interrogantes, entre otras, deben ser respondidas por las autoridades correspondientes:

(1) ¿Se ha utilizado regularmente el polímero sedimentador adecuado para ‘limpiar’ el agua en la primera etapa del proceso?

(2) ¿Por qué no se aumentó la cantidad de sedimentadores apropiados ni se extendió el tiempo de sedimentación para eliminar el exceso de lodo del agua cruda?

(3) ¿Quién decidió en un momento determinado suspender abruptamente la operación de la planta, en lugar de permitir más tiempo para el proceso de sedimentación?

(4) ¿Se limpiaban todos los filtros con la regularidad requerida?

(5) ¿Cómo se pudieron dañar los dosificadores de químicos?

(6) ¿Por qué no había dosificadores de repuesto y hubo que pedirlos a la ACP y a Costa Rica y por qué luego hubo que traer más unidades desde Miami en el avión presidencial?

(7) ¿Se mantenía un inventario adecuado de las más importantes piezas de repuesto necesarias para evitar la interrupción de operaciones, como dosificadores y repuestos de las bombas de agua?

(8) ¿Comprendían los jefes lo importante que es el mantenimiento de una planta potabilizadora y todos sus componentes, y le daban mantenimiento periódico a la planta de Chilibre?

(9) ¿Por qué el agua, al final de la línea de distribución no ha sido todavía potable? ¿Por suciedad acumulada en las tuberías y en el tanque de almacenamiento?

No osaría contestar ninguna de estas y otras preguntas pero exijo a las autoridades del IDAAN responderlas sin escurrir el bulto y sin culpar a terceros o a las fuerzas de la naturaleza. Por nuestra salud y porque pagamos el agua, tenemos derecho a exigir.

 

Este artículo se publicó el 26 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autor,a  todo el crédito que les corresponde.

Minería: costos, beneficios y consecuencias

La opinión de la Economista y Educadora…

 

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ
diostesalvepanama@yahoo.com

Sectores de la población, en diversos puntos de la geografía nacional, manifiestan honda preocupación por el impulso que la actual administración gubernamental presta al desarrollo de la actividad minera en nuestro país. Experiencias vividas, como la de Petaquilla Gold, en septiembre de 2010, donde los moradores del área denunciaron la muerte de peces y otras especies acuáticas debido a la contaminación de las aguas por desbordamiento de químicos (cianuro) de las tinas de lixiviación, evidencia los riesgos a que se expone la vida humana.

Organizaciones ambientalistas, indígenas y campesinas, entre otras, han realizado protestas, en procura de hacer reflexionar al gobierno, sobre los impactos negativos que la explotación minera causa a los asentamientos poblacionales y al medio ambiente.

El gobierno argumenta que el impulso de la actividad minera aportará grandes beneficios económicos a nivel nacional que se reflejarán en oferta de mano de obra y mayor generación de ingresos, por pago de tributos y localmente la prestación de servicios y comercios se verá robustecida.

Según informaciones suministradas por el Ministerio de Comercio e Industrias, existen en Panamá más de 200 iniciativas de extracción minera, entre ellas cobre, oro y plata. Se conoce el interés de consorcios nacionales y transnacionales por incursionar en la búsqueda de petróleo. Investigaciones realizadas por The Nature Conservancy, revelan que más del 44% del territorio nacional se encuentra en gestión para el otorgamiento de concesiones mineras.

Entre las concesiones mineras próximas a explotarse se encuentran: Cerro Quema (Tonosí, Los Santos), para la extracción de oro y plata; así como la intensión de otorgar permiso de extracción para los grandes depósitos de cobre, localizados en Cerro Colorado, comarca Ngöbe-Buglé, en la provincia de Chiriquí.

No es la primera vez que se intenta explotar la mina de Cerro Colorado. En la década del 70 el gobierno de Omar Torrijos intentó abrir paso a la extracción minera de esta área.   La iniciativa se frustró debido a la resistencia de la población Chiricana, quien veía en peligro la biodiversidad de su entorno. A la creciente resistencia y protestas, se suma la Conferencia Episcopal Panameña.   Es inminente el peligro que se cierne sobre la calidad de vida y el deterioro del ecosistema de las áreas donde exista explotación minera. Mientras el interés gubernamental es promover la industria de la minería.

La Comisión de Comercio de la Asamblea Nacional informó que iniciará discusiones para reformar el Código de Recursos Minerales. Es imprescindible poner en una balanza los costos / beneficios y consecuencias a corto, mediano y largo plazo que la actividad minera traerá a nuestro país. Debemos tener conciencia de que de nada nos sirve ese crecimiento económico, si es pan para hoy y hambre para mañana.

De darse las reformas al Código de Minería, deben ser profundas y objetivas, de cara al pueblo, es innegociable la protección de nuestras cuencas hidrográficas, áreas protegidas y reservas forestales.   Se pudiera estar jugando con la salud y los medios de vida.

 

Este artículo se publicó el 26 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.

Después del 9 de enero 64

La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado…



GUILLERMO  ROLLA  PIMENTEL
grollap@cableonda.net

Esa fecha fue la culminación de tarea de años de preparación y permitió, el obligar a USA a renegociar un nuevo tratado del canal sin pre condiciones. Los primeros avances de los negociadores fueron los llamados ‘tres en uno’, que fueron rechazado por la comunidad, por no llenar los aspiraciones planteadas el 9 de enero del 64. Venia una elección presidencial, y que un candidato, Arnulfo Arias. USA sabía que era nacionalista, que ya lo había demostrado, y que no tranzaba ante sus presiones. No había permitido mas bases militares, ni artillar la marina mercante. Hicieron todo lo posible por robarle las elecciones, pero el panameñismo contaba con un inmenso apoyo popular.

Era la época en América de las dictaduras militares impuestas por USA para supuestamente combatir el comunismo. Ante el riesgo de negociar un nuevo tratado con el Dr. Arias y con un ciudadanía muy motivada a lograr la total soberanía. USA inventó la estrategia de derrocar al Dr. Arias y reemplazarlo por una dictadura militar que le fuera más flexible, con militares que ya los conocía y eran sus espías informantes.

Esto inclusive lo comunicaron en documentos confidenciales del Dep. de Ingienería del ejercito, mencionando al oficial Omar Torrijos como su elegido para esa misión. (publicado por Leopoldo Aragón). Despertaron las ambiciones, la codicia y la soberbia de los militares, y estos ingenuamente mordieron el anzuelo. No captaron que ante las negociaciones del canal, el país debería estar unido y con un gobierno democrático, estable y firme.

Dieron el golpe, derrocando al Dr. Arias a los 11 días de gobierno contando con todo el apoyo, diplomático y militar de USA, que intervino contra las guerrillas constitucionalistas de Chiriquí… Encarcelaron a todos los dirigentes panamañistas v a los izquierdistas, los torturaron, asesinaron y exiliaron.

USA logró sus objetivos. Eliminar a los nacionalistas y a su negociador duro. Y entonces poder negociar los tratados con un militar dúctil y su amigo, y un pueblo atemorizado, sin libertades, sin libertad de prensa. Como Torrijos no tenían apoyo ciudadano, recurrieron a la oligarquía, la banca y a todos los oportunistas que quisieran servirles.

Naturalmente no tenían, filosofía, ni programas, ni planes. Usurparon los programas que tenía preparado el panameñismo para su gobierno (mercados populares, salud, distribución de tierras a los campesinos. etc). Además temían la natural oposición de las izquierdas internacionales ante unos tratados que no fueran aceptados nacional ni internacionalmente.

Los tratados fueron aprobados en un evidente fraude con la participación de algunos familiares de Torrijos y contactos comerciales del canciller, consiguieron un entendimiento con los comunistas y Cuba, para que no se opusieran a sus nuevos tratados.

De esa manera el canciller fue a Washington a buscar la autorización de estas tácticas, para evitar oposiciones y conseguir alguna aceptación por el pueblo. Luego de 8 meses de cárcel y un año de exilio, trajeron a los comunistas del exilio en Chile, pero para apoyar a Torrijos y romper parcialmente el embargo a Cuba. Empresas panameñas hicieron negocio con Cuba.

Vino la otra etapa que era disfrazar a un dictador militar (igual que todos los otros dictadores) en una caricatura de luchador nacionalista. Se endeudaron con miles de millones. Les permitieron traficar con armas de USA. La dictadura creó su brazo político, con cuanto oportunista quisiera, por contradicción lo llamaron democrático? PRD. Utilizaron los colores patrios. Los militares, como todo panameño, definitivamente querían que los gringos se fueran.

El asunto es que para negociar unos tratados había que tener mucha autoridad moral, mucho prestigio nacionalista, el apoyo irrestricto del pueblo, y una imagen democrática y estable del gobierno panameño.- El que decidió realmente fue Torrijos.

Diógenes de la Rosa (q.e.p.d). insigne maestro y negociador me narró que los negociadores, habían logrado que USA aceptara que saliera de Panamá el Comando Sur y en una cena alcohólica Torrijos permitió que continuaran aquí.

Torrijos consiguió lo que pudo. Lo que los gringos quisieron darle. Sin la fuerza del pueblo, de los nacionalistas exiliados, sin una prensa libre, con el desprestigio de las dictaduras, con la falta de libertades, con la violación de los Derechos Humanos no tenía la solvencia ni la fuerza moral para exigirle a USA que cumpliera con todo lo que el pueblo exigió el 9 de enero del 64. El mismo lo aceptó, cuando nos dejó bajo el paraguas del pentágono y expresó que la lucha continuaba.

Fue una irresponsabilidad patriótica haber tomado esa misión en condiciones desventajosas para negociar. Como país. El disfrutar del poder con todas sus ventajas fue una motivación que deslumbró a los militares. Todo el Estado Mayor de la ex Guardia Nacional comparten responsabilidades de las consecuencias de ese tratado y de las violaciones de los Derechos Humanos.

Tuvimos que soportar a los gringos 20 años más de lo exigido, con sus bases militares. Le permitimos a perpetuidad, la posibilidad a su interpretación, de intervenir militarmente en el país (Acción Comunal lo había eliminado en 1936). A poner condicionantes que nos limitan la soberanía absoluta sobre la economía del canal.

Ambas cosas ya han sucedido. El tratado de neutralidad a perpetuidad nos convierte en protectorado y debe reemplazarse por un instrumento moderno de seguridad, dignidad y de una efectiva neutralidad del país que nos garantice, con el aval de la ONU, continuar funcionando, ampliando y perfeccionando el canal y su entorno para un Panamá mejor.

El MINSA ha expresado que los problemas epidemiológicos que podrían presentarse y que deben prevenirse, dependen de las condiciones sanitarias y sociales; con basura, sin agua y pobreza, los riesgos para la población son muy altos. La ciencia médica ha advertido de los factores que no controla, y que tienen que resolverse en sus niveles administrativos de responsabilidad económica, social y cultural.

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<> Este artículo se publicó el  15  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Vital líquido

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La opinión del Escritor y Analista Político…

Rafael Montes Gómez

Según informaciones de organismos internacionales los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento en Panamá se caracterizan por sus altos niveles en comparación con otros países de América Latina.    Según datos del Ministerio de Salud el 97% de la población tiene acceso al agua potable y saneamiento. No obstante esa no es la realidad ahora. Usted abre el grifo y el agua sale enlodada, chocolate.

 

Raúl Amores Serrano, ecólogo, explicó que “los embalses son un híbrido entre un lago y un río. Un embalse viejo por lo general tiene menos capacidad de retención de agua debido al progreso de la sedimentación. Aumenta el sedimento y disminuye la cantidad de agua libre. El hombre con sus actividades agropecuarias agroforestales y rurales no sostenibles tuvo el poder de acelerar el envejecimiento del Lago Alajuela.   El fracaso de la gestión ambiental de los gobiernos de la época republicana con respecto a esta fuente de agua y otras es notable”.   Ni hablar de los efectos del cambio climático.

Teniendo conciencia del problema, todos queremos que ese embalse mejore en poco tiempo o que el agua llegue a tratarse a niveles óptimos para el consumo humano. Es tal la situación del desabastecimiento y turbiedad del agua, que ha generado casos de acaparamiento de agua embotellada y en muchos comercios, inclusive duplican o triplican el precio de las botellas de agua.

Desastre mayor experimentan hoteles, restaurantes, salones de belleza, todos los negocios relacionados con el turismo y todo negocio que depende de alguna manera del vital líquido.

Yo no critico ni le he hecho la culpa al gobierno actual.    Pero tampoco nos podemos pasar meses hablando sobre el desastre de la naturaleza y la crisis, y no se avanza hacia pasos positivos, sobre todo porque es un tema de salud pública.

Por ello, el propio Presidente solicitó la colaboración para que la ACP se encargara de reforzar los aspectos técnicos. Si se necesitan más técnicos que políticos en el IDAAN, que se contraten a los técnicos, si no hay suficientes en Panamá, tráiganlos del extranjero. Como dijo un panameño de a pie, “métanle buco de plata a esto”.

Brillante, el Presidente ha propuesto la Autoridad del Agua, no solo como salida a la crisis, sino como el ente rector que asegure los afluentes y el vital líquido a esta y las próximas generaciones de panameños.

No es cualquier problema: nuestra agua era la mejor del mundo, quizás la única que se podía tomar directamente del grifo y eso era motivo de orgullo universal. Ahora o no tenemos o está turbia y contaminada, producto de la magnitud del desastre natural.    A base de tiempo y esfuerzo, se hará el trabajo como debe ser y de seguro recuperaremos la calidad de nuestra agua.

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<>Artículo publicado el  16  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Hacia un pacto ético de salud

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La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

He escuchado a las autoridades, tanto del Ministerio de Salud como de la Caja de Seguro Social informar que se construirán nuevos hospitales, porque la demanda supera la oferta. Actuar así es mantener el círculo vicioso: más pacientes, más hospitales, más hospitales, más recursos empleados en terapia, más pacientes.

No lo vamos a romper creando más hospitales, sino orientando nuestros esfuerzos hacia programa de desarrollo humano sostenible, con promoción de la salud, prevención de la enfermedad y la atención precoz, eficiente y eficaz de los pacientes. He ofrecido mis puntos de vista en innumerables escritos y he tenido la oportunidad de debatir sobre el tema con especialistas de otras regiones. Hay un común denominador: eliminar las inequidades sociales y reforzar la atención primaria.

La presencia de un paciente en un centro de salud o una policlínica es indicativo de que algo estuvo mal.   El nuevo paradigma de la medicina se está dirigiendo hacia lo social: incluir nuestras relaciones sociales como parte de la fisiología humana. En un país con una situación socioeconómica equitativa y estable y en donde las causas de estrés sean reducidas, las tasas de morbilidad serán bajas. La gente se enfermará menos, se morirá a edades más tardías y conservará una buena calidad de vida. Esto significa que el esfuerzo de toda política gubernamental ha de dirigirse hacia el mejoramiento de la situación socioeconómica de la población.

Ese debe ser el punto de partida, o si se quiere, el objetivo fundamental de toda política de Estado. Los gobiernos no deben contentarse con el crecimiento económico sino en hacer un círculo virtuoso entre el crecimiento económico y el desarrollo humano sostenible. Un crecimiento económico que se distribuya entre toda la población pensando en las generaciones futuras. Es por eso que antes de que se tire la primera piedra de los hospitales, le propongo al Gobierno diseñar, en conjunto con el equipo de salud y la sociedad, un pacto ético de salud que siente, en primer lugar, las bases de un programa de desarrollo humano sostenible para lograr que los parámetros socioeconómicos de los panameños mejoren, se enfermen menos y se logre demostrar lo inútil y costosos que son esos hospitales.

En segundo lugar, mejorar toda la red de atención primaria en el país. Deberíamos cambiar la ecuación y en vez de que el paciente busque al médico en el consultorio, sea el equipo de salud el que visite a la persona en su ambiente laboral y doméstico. Es decir, apostemos por la salud y no por la enfermedad. Todos los pacientes tendrán su médico de cabecera para que atienda su enfermedad. El médico amigo que conoce bien su problema biológico, emocional y social. Pero además, tendrá un equipo técnico que le ayudará a prevenir las enfermedades, que se encargará de detectar todas las alteraciones que pueda tener una persona antes de que aparezca la enfermedad.

¿Qué sucede cuando una persona se enferma? Si es en horas laborables, acudirá a su médico de cabecera sin cita previa. Si no es en horas laborables, al cuarto de urgencia de su unidad ejecutora o de otra unidad ejecutora. Si el paciente está muy enfermo, se queda en el hospital. Si no lo está, se le comunica al equipo de salud de la unidad ejecutora a la que pertenece el paciente, para que le haga una visita domiciliar. La idea es que en los hospitales permanezcan los pacientes que requieren una monitorización continua o los postoperados de cirugías mayores. Una vez egresen del hospital, el equipo de salud los atenderá en sus casas las veces que estime necesarias.

Recordemos dos cosas: los hospitales son edificios enfermos en donde conviven gérmenes resistentes a la antibióticos y a la terapia convencional, y no hay un sitio mejor para un paciente con una enfermedad moderada o leve que su propio entorno, asistido por el equipo médico.

En tercer lugar, replantear la responsabilidad que tiene el médico y demás trabajadores de la salud en la atención personal, familiar y laboral de las personas, y en cuarto lugar, comprometernos a cambiar la cultura de la curación, enraizada en la sociedad, por la cultura de la salud. No ir de la enfermedad a la salud, como se hace en la actualidad, sino atrasar la presencia de la primera.

En resumen, un pacto ético en el que el Gobierno se comprometa a implementar un programa de desarrollo destinado a satisfacer las necesidades básicas de la población, en el que el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social refuercen la red de atención primaria, en el que el equipo de salud se comprometa a ofrecer una atención eficiente, eficaz y oportuna, y la población exija su derecho a participar en la toma de decisiones y en la fiscalización de los programas.

El Dr. Franklin Vergara conoce muy bien este plan desde que trabajó conmigo en la Amoacss, pero parece que el ejemplo de su nuevo maestro, el excelentísimo, lo está llevando por otros derroteros.    Soy consciente de que con este Gobierno hablar de un pacto ético equivale a enseñarle una cruz a Drácula.   Basta ver el trato cuasi criminal que le están dando a la crisis del agua,   en el que han dejando en el abandono a miles de familias, pero garantizando el suplemento a los grandes comercios. Lo grave es que las autoridades ya sabían que venía la crisis y no tomaron ninguna medida.   Claro que se completará la privatización del agua, enriqueciendo más a los grandes gamonales que la venden.   Pero, enseñémosle la cruz a Drácula.

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Este artículo se publicó el 12  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Mentiras en la crisis del agua potable

La opinión de…

César Temístocles Díaz Z.

Existe información y datos sobre la crisis de agua potable que nos es vedada y otra que presentan tergiversada. Probablemente se habrán percatado de que los señores del Gobierno todos los días estrenan una mentira acerca de la crisis y eluden tocar los aspectos básicos. Así quieren encubrir el despliegue de ineptitudes e improvisaciones de funcionarios grises, que no han tenido la capacidad técnica ni el coraje necesario para romper la mala práctica de esperar que las cosas se resuelvan solas, mientras se cobra un inmerecido cheque, patrón de comportamiento de todos los gobiernos, sin excepción.

Convertir al agua cruda en agua potable, dicho en forma sencilla, consiste en producir agua sin olor, sabor ni color, y libre de agentes patógenos. Para lograrlo se emplea carbón activado que elimina malos olores y sabores; sulfato de aluminio (alumbre) para abatir las partículas en suspensión, generadoras de los niveles de turbiedad; y cloro para matar las bacterias que también son partículas.    Para prevenir la caries dental se añaden fluoruros y, finalmente, polímeros que hacen más eficiente el proceso de filtración. Las plantas de tratamiento manejan un sistema dinámico que requiere ajustar las dosificaciones de químicos empleadas, a las cambiantes condiciones del agua a procesar.

Un principio básico de la química elemental en materia de las soluciones es que mientras más saturada una solución, más fácilmente se precipita el soluto. En el caso de la turbiedad, mientras más turbia o “sucia” el agua más fácilmente se pueden abatir los sólidos en suspensión.   Esto supone que se apliquen químicos en las cantidades o proporciones necesarias para tratar las distintas concentraciones de sólidos que estén presentes; que se aumente la frecuencia del lavado de filtros y sedimentadores.    Son preguntas de rigor: ¿Se están aplicando los químicos en las cantidades que demandan las condiciones actuales del agua cruda? ¿Cuenta el Idaan con suficientes químicos para cubrir las necesidades de sus plantas? ¿Con un programa de auditoría del mantenimiento de los sistemas y sus componentes?

Debe alarmar que una instalación de la importancia de la planta de Chilibre, que debe suplir de agua potable de alta calidad a la capital de la república,  no cuente con equipos de respaldo, ni suficientes insumos para cumplir sus funciones, y haya tenido que recurrir,  con desespero, a   pedir apoyo de la Autoridad de Canal de Panamá y a … ¿Costa Rica?   ¡Qué vergüenza!

La potabilizadora de Miraflores, que opera la empresa del Canal desde el año de 1914, está situada al final de las vías de drenaje que se originan en Alto Chagres; recibe toda la basura que se arrastra en el área; la toma de agua cruda, ubicada en el canal a la altura de Paraíso, es perturbada por el paso de alrededor de 40 barcos diarios.    No obstante, Miraflores está produciendo agua potable que supera las exigencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS).    Pregunto: ¿Por qué la planta de Chilibre, más nueva y moderna no puede hacer lo propio? ¿Incompetencia profesional? ¿Parasitismo político?   ¿Limitaciones burocráticas ?   ¿Mal diseño inicial?

A propósito de esto último, es oportuno recordar que el diseño original de la planta permitía el manejo de altos niveles de turbiedad, pero los serviles (¿lacayos?) del momento les dijeron a los militares al mando que teniendo el lago Alajuela (antes lago Madden), “aguas limpias” no era necesaria esta especificación; que con “filtración directa” se ahorrarían varios millones.    Se rebajó la capacidad de la planta para procesar altos niveles de turbiedad y ello, sumado a la ineptitud e indolencia de los gobiernos, y a la destrucción de la estabilidad de la cuenca, nos hace pagar un alto precio en riesgos para la salud, pérdida de imagen como país, y pérdidas millonarias en todas las actividades económicas.

Estimo que este es un problema de salud pública cuya gravedad no se puede irresponsablemente minimizar ni esconder más.   El país está pagando un costo muy elevado, en todos los órdenes, por la inepcia y oportunismo de los mediocres de siempre.   Es urgente que se reconozca lo vital de mantener en óptimas condiciones todos los sistemas de abastecimiento de agua potable del país.   Que se respalde el conocimiento técnico que ya existe en el Idaan, dándole los recursos necesarios para aplicarlo bien. Que prevalezca lo técnico sobre la politiquería. La salud de la población así lo demanda como tarea prioritaria de ejecución inmediata, no para promesas en las próximas elecciones. Es tiempo de poner el nombre y apellido de los causantes de los problemas; de los que incumplen sus obligaciones. Que rindan cuentas por los perjuicios a los contribuyentes y se impartan escarmientos ejemplarizantes.

Estos son algunos de los primeros pasos para convertir el potrero en un verdadero país. No seamos ilusos, las cosas no se arreglan solas. Debemos exigir que el Gobierno asuma su grado de responsabilidad en esta crisis. De no hacerlo, nos seguirán tratando como ciudadanos de tercera. Aprendamos algo de esta experiencia. Querer, hacer y actuar es el verdadero poder. Recuerde que a usted le hacen lo que usted mismo permite que le hagan.

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Este artículo se publicó el 12  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Salud y seguridad públicas

 

La opinión de…

 

Javier Comellys

Dentro de las necesidades básicas a que aspira todo ser humano, según la tesis formulada por el psicólogo humanista norteamericano Abraham Maslow en su escala piramidal, están las necesidades de mantener la salud fisiológica y mental, como la seguridad personal y de protección.

Estas son el principio de una serie de necesidades vitales tanto del individuo como de la población. Sin la satisfacción de estas necesidades, la salud dejaría de ser el estado completo de bienestar físico, mental y social o, lo que es lo mismo, la ausencia de enfermedad.

El concepto abarca el nivel de funcionamiento del organismo o el buen estado biopsicosocial, condiciones indispensables que le permiten a los seres humanos una mejor percepción del mundo y su entorno a discriminar en el momento oportuno lo bueno de lo malo, a conocer las causas y la solución de sus problemas, a identificar el significado de las cosas, sus fines, sus metas y objetivos. Un gobierno, como una sociedad sin rumbo ni metas, sin una visión y una misión, es como un barco a la deriva.

Para que los seres humanos aspiren a estas necesidades se requiere que la población y que cada persona pueda estar tranquila, moverse para cualquier lugar, caminar, sin temor a que un ataque certero de un delincuente le quite la vida.

El Estado es el garante de la la seguridad pública, y que esta se lleve a cabo con eficacia, eficiencia y calidad. No solo tiene como función la de evitar las alteraciones del orden público, y la represión del crimen y el robo, sino también salvaguardar la integridad física y de bienes de los ciudadanos, el régimen de seguridad jurídica, y el respeto a los derechos humanos.

De la salud y la seguridad pública depende, que cada ciudadano viva en armonía consigo mismo, con los demás, que el derecho al respeto humano del uno hacia el otro se convierta en una verdadera y duradera paz; cualidades que le permiten al individuo ser original, creativo, y desarrollar todas sus potencialidades productivas.

El Estado también es el garante de mantener la salud de la población, el control sanitario y de las enfermedades, la contaminación del ambiente, de las aguas, los ríos y los alimentos.

El velar porque los medicamentos que toma la población no estén alterados, falsificados o etiquetados fraudulentamente, ocultando su verdadera identidad y el origen de su fabricación, para que no ocurra una desgracia como fue el envenenamiento masivo de una parte de la población panameña al tomar un tóxico denominado dietilene glycol, de uso industrial y que generalmente es utilizado para matar ratas, ratones y hasta gatos; produciendo una paranoia colectiva, y cuyos responsables caminan alegremente por nuestras calles, a sabiendas que detrás de todo esto estaba la mano negra de un oculto terrorista bioquímico, hecho que aún no se ha investigado a plenitud.

Lo curioso de todo esto fue que cuando le preguntaron al ex ministro de salud Camilo Alleyne de por qué no renunciaba a su cargo, contestó: “Porque no puedo abandonar el barco en medio del vendaval”.

Prefirió que el barco naufragara en las aguas turbulentas de un mar implacable, para no asumir su responsabilidad, mientras que Martín Torrijos, presidente en ese entonces del país, mete la cabeza en la arena como el avestruz, para no herir la susceptibilidad de los funcionarios implicados en este hecho, a lo que podemos denominar un acto de terrorismo bioquímico.

Pero, lo más lamentable y triste de este macabro crimen, es que aún no se les ha hecho justicia a las víctimas.

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Este artículo se publicó el 14  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El orgullo de ser panameños

El camino del afianzamiento democrático, con sus altas y sus bajas, no ha sido fácil.

La opinión de….

LUIS  PULIDO  RITTER
luispulidoritter@gmx.net

Para un nuevo año se desean muchas cosas.   Sobre todo, creo, lo primero que deseamos es tener buena salud, tanto para uno, como para los familiares. Por supuesto, cuando somos más jóvenes, no deseamos esto inmediatamente, porque creemos que la salud nos acompaña automáticamente para toda la vida.

No obstante, con los años vamos descubriendo la fragilidad y el ligero equilibrio de todo lo que nos rodea.   No es que quiera dar aquí alguna filosofía práctica para la vida, porque, de hecho, podría recomendar al romano Cicerón y al alemán Schopenhauer,   lecturas provechosas con las cuales he aprendido muchísimo.

Ciertamente, con el comienzo de este año, mis deseos no solo han sido personales, sino también con relación al país, el destino de su democracia.

Después de la invasión (cuyas heridas todavía no se han cerrado), Panamá ha pasado por un tortuoso camino de fortalecimiento y separación de competencias de sus instituciones.   No ha sido fácil este camino de afianzamiento democrático (con sus altas y sus bajas) y espero que los actores políticos puedan reflexionar y actuar de acorde a las reglas del juego, tanto de la vida democrática, como del comportamiento civil, que incluye el respeto a los otros, la tolerancia y la ausencia de persecusiones, descalificaciones y diatribas.

A pesar de vivir en Berlín no pude dejar de sentir (y de recordar ahora) los machetazos que daba aquel general para intimidar a todos.   Como panameño estaba totalmente avergonzado y entristecido de que en mi país ocurriera semejante desgracia.

Como todos sabemos, llegamos a tocar fondo, nos ahogamos como nación, y muchos terminaron perdiendo hasta sus vidas.    No podemos volver a esta pesadilla y, por suerte, tuvimos en el camino a un Guillermo Endara, nuestro Mandela, por su reconciliación y por su equilibrio, y deseo que los panameños seamos realmente conscientes del tesoro que tenemos, de esta democracia que, aunque con sus imperfecciones, es la única manera de sentirnos orgullosos de ser panameños.

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<> Este artículo se publicó el 9 de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Recomendaciones en el sector salud para el 2011

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La opinión del Médico…

César Quintero Sánchez 

Estamos iniciando un nuevo año. Es una buena oportunidad para sugerirles con todo respeto a los ejecutivos del Sector Salud, los lineamientos estratégicos indispensables a ser desarrollados en el Sistema de Salud Panameño, consensados por la mayoría de los centenares de salubristas y gerentes sanitarios nacionales. Se las ofrecemos de manera gratuita y sin tener que trasladarse a destinos distantes.

En esta ocasión vamos a señalar de manera precisa las 10 áreas prioritarias que deberán ser resueltas de cara a la implementación del nuevo Sistema Público Nacional de Salud que todos merecemos y que se ha prometido de manera reiterada.

1- Se hace indispensable la inversión oportuna, priorizada y suficiente de recursos económicos por parte del Estado, para recuperar y ampliar la deteriorada Red de Instalaciones sanitarias existentes en sus diversos grados de complejidad y responsabilidad.

2- Deberá estructurarse un Plan Nacional de Salud con objetivos y metas de corto, mediano y largo plazo, cosa que cada quien sepa de antemano, cuál es el rumbo de la gestión.

3- Se hace necesario retomar el concepto de los Programas de Salud originales, para ser desarrollados plenamente, incorporando la atención priorizada a la Tercera Edad, la Salud Laboral, los Discapacitados y a la Administración de los Desastres.

4- La estrategia de Atención Primaria de la Salud con las seis (6) Metas del SPT – 2000 cuyos indicadores jamás se han alcanzado en su totalidad, deberán ser priorizadas en su justa dimensión, lo mismo que las actuales 8 Metas del Milenio.

5- La Red de Servicios deberá incluir la atención multidisciplinaria e intra y extramural para responder con precisión, flexibilidad y agilidad.

6- Los recursos humanos y materiales del máximo nivel tecnológico deberán concentrarse por economía de escala, en una o varias Unidades de Alta Complejidad (UAC), que consolidarán la respuesta nacional en temas como trasplantes, quemaduras, prótesis y procesos de investigación, diagnóstico y tratamientos de la más alta complejidad y costo.

7- La planificación a largo plazo del recurso humano profesional, técnico y administrativo se hace impostergable con contenidos en su formación y desarrollo.

8- Las instalaciones, equipos, materiales e insumos críticos deberán ser provistos con suficiencia, oportunidad y calidad, en la premisa de economía de escala, anteponiendo el bien común al lucro individual o empresarial.

9- La Informática deberá desarrollarse plenamente en los procesos de atención y de gestión, de manera que modernice la gerencia, para la toma de las mejores decisiones posibles.

10- La participación social deberá pasar de ser un enunciado etéreo, para constituirse en pieza fundamental de la formulación, ejecución y evaluación del Sistema Público de Salud, para garantizar la universalidad de la atención integral de la salud; en la intención de que el Estado vuelva a asumir su deber irrenunciable de asegurar la provisión de salud a todos los ciudadanos, de acuerdo a sus necesidades y no a su capacidad económica.

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<>Artículo publicado el 4  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.