Solidaridad periodística

-Por solidaridad con el amigo en Facebook, Paco Gomez Nadal cuyos artículos han sido reproducidos en este blog, lo mismo que en solidaridad con los periodistas, los defensores de los derechos humanos y de  la libertad de expresión, reproducimos el siguiente artículo que nos enviara nuestro también amigo en Facebook y de este sitio, el sociólogo y político Olmedo Beluche-.  El editor


La opinión de…

PACO GOMEZ NADAL

El mar, 1/3/11, Jennifer Delgado <jdelgadou@gmail.com> escribió:

Fecha: martes, 1 de marzo, 2011 09:13

En el blog del Colegio Nacional de Periodistas se ha publicado el siguiente comunicado:

MENSAJE DE PACO GOMEZ NADAL A SU LLEGADA A MADRID   NOS DICE SU VERSION

Acabamos de llegar a Madrid custodiados por dos agentes del SANM.    Les envío este comunicado que redactamos en la escala de San José. Les pido que lo reboten a los compañeros de los medios.
Desde San José de Costa Rica, camino a Madrid (España)
He sido expulsado de Panamá en el día de hoy por el Gobierno de Ricardo Martinelli. La fórmula legal se denomina retorno voluntario pero ni es voluntario ni es retorno. Explico las circunstancias: 

1. El sábado 26 de febrero fui detenido ilegalmente cuando, claramente identificado como miembro de la organización de Derechos Humanos Human Rights Everywhere (HREV), documentaba el desalojo de los indigenas ngäbe que cortaban la Plaza 5 de mayo. La detención se produjo con violencia y sin ningún tipo de contemplación. En el operativo también fue detenida de forma arbitraria e ilegal mi compañera, Pilar Chato, que estaba en el andén de la esquina entre 5 de mayo y Calle L esperando el final de los acontecimientos.

2. En las siguientes 20 horas fuimos recluidos en tres instituciones diferentes y en ningún momento se nos indicó de qué se nos acusaba, no se nos permitió comunicación con nuestros abogados ni recibir asistencia consular de la EMbajada de España, país del que somos ciudadanos. Los propios funcionarios de la DIJ de Ancón nos manifestaron que no había expediente ni documentación que justificara nuestra detención en esas instalaciones (donde tuvimos que dormir en el suelo sobre periódicos)

3. Que en la tarde del día 27 de febrero, 23 horas de spués de la detención, fuimos víctimas de un juicio express en la corregiduría de Balboa con acusaciones falsas de la Policia Nacional (como que no estaba identificado al momento de la detendicón o que se nos leyeron nuestros derechos o que fuimos informados de las razones del acto) y en base a un video sin audio que, a todas luces, no es probatorio de ningún acto delictivo o contrario a las leyes panameñas.

4. Que Aproximadamente a las 4:30 p.m. fuimos trasladados a las oficinas del Servicio Nacional de Migración donde ni siquiera sabían por qué recibirnos hasta, tal y como nos indicaron, “recibir una llamada de Presidencia”. Una vez que nos recibieron en calidad de “retenidos”, los funcionarios del SNM aseguraron al consul de España, a nuestra abogada y a representantes de la Defensoría dl Pueblo que ningún trámite sería realizado hasta la mañana del día 28 de febrero y que por esa razón debiamos permanecer en las celdas de Migración, a pesar del compromiso de los funcionarios nacionales e internacionales de servir como garantes de nuestra comparecencia al día siguiente.

5. Que después de irse el equipo de acompañamiento, la directora del SNM junto a sus abogados dictaron un decreto ilegal y arbitrario en que sin pruebas nos condenan a detención por haber alterado el orden público e “instigar” protestas”. Fuimos despertados pasada la media noche, intimidados e irrespetados y obligados a firmar un documento en que se afirmaba que el SNM había escuchado nuestra defensa y respetado nuestros Derechos Humanos, cuando esto no se había producido.

6. Que ante las arbitrariedades cometidas, la agresividad de los comunicados públicos del Gobierno desde el mismo sábado 27 y los antecedentes del intento de expulsión del 4 de julio de 2010 y ante la TOTAL FALTA DE GARANTÍAS jurídicas para un proceso justo o para nuestra seguridad física ni jurídica, decidimos aceptar la deportación voluntaria.

7. Manfestamos la absoluta falta de garantías para el trabajo como Defensores de Derechos Humanos en Panamá y alertamos a NAciones Unidas y a la Comisión Interamerciana de DDHH sobre el grave riesgo al que están sometidos otros defensores en Panamá y cualquier líder social.

8. Agotaremos todos los recursos legales disponibles en Panamá y en el sistema Interamericano de JUsticia para revertir esta situación y exigiremos la compensación por los daños morales, económicos y personales a los que hemos sido sometidos al abandonar nuestro hogar, nuestros amigos, nuestra misión como defensores de Derechos Humanos y nuestro desarrollo profesional.

9. HREV y mi persona sólo hemos tratado de promocionar y defender los derechos humanos de los colectivos más desfavorecidos de Panamá, tal y como es nuestro mandato. Nuestros informes sobre violación de derechos humanos en Changuinola o en el Centro de Cumplimiento de Tocumen o nuestro seguimiento a todo el proceso de defensa territorial de los pueblos Naso, Ngäbe y Buglé han molestado a las autoridades que han desconodio las recomendaciones de las organizaciones internacionales respecto a los Derechos HUmanos de estas poblaciones. A esta situacion se suma mi labor como periodista y columnista en el diario La Prensa con trabajos críticos que incomodan al Gobierno tal y como lo han manifestado en diversas ocasiones.

10. El trato de los funcionarios de rango bajo de la DIJ y de Migración fue en todo momento correcto y ellos mismos nos mostraron su perplejidad ante este proceso.
11. Los pueblos originarios de Panamá no necesitan de instigadores. Son autónomos y dignos y cuando protestan suelen ser provocados por medidas del Gobierno que, además del abandono secular, aprueba medidas que afectan contra la autonomía territorial, cultural y política de los pueblos originarios.

12. Reconocemos y agradecemos profundamente la valentía, el ánimo y la solidaridad que numerosas organizaciones, ciudadanos y, en especial, los representantes de los pueblos originarios de Panamá nos han mostrado en las últimas horas.

No nos echa Panamá. Nos echa su gobierno.

La lucha por los Derechos Humanos es irrenunciable y los delitos de lesa humanidad imprescriptibles.

Paco Gómez Nadal
Pilar Chato Carral
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Jugando con la cadena

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministro de Estado…

MARIELA  SAGEL
marielasagel@gmail.com

Hay un viejo refrán que dice que se puede jugar con la cadena, pero no con el mono.   Lo escuchamos una y otra vez en los tiempos del gobierno militar, cuando se hacía referencia a la situación en la que se colocó Noriega frente a su antiguo aliado, los Estados Unidos.

En las últimas semanas, convulsionadas por más de una instancia, hemos visto encontronazos violentos desde varios frentes: las reformas que se impusieron a pesar del rechazo de la mayoría de la población al Código Minero, la negativa a aceptar responsabilidad y asumirla de una manera decente, en el caso de la masacre ocurrida en el Centro de Cumplimiento de Tocumen y las repetidas y permanentes amenazas que se ciernen sobre la libertad de expresión muestran a todas luces que el actual gobierno se está pasando a jugar con el mono.

Pareciera que no aprendimos nada de los eventos de Bocas del Toro, ocurridos el año pasado, y que aún no se han aclarado del todo ni se ha deslindado la responsabilidad última sobre ellos. No se sabe cuántos muertos hubo, cuántos perdieron la vista y cuántos heridos aún sufren sus secuelas.   Esos eventos son un típico caso de jugar con el mono: por querer pasar una ley a la brava hubo enfrentamientos innecesarios y lamentables, misma ley que después fue derogada y disfrazada para, en algunos temas, aprobarla como se quiso inicialmente.

No entiendo la lógica de pedir perdón en vez de pedir permiso. Se levantan frentes de combate innecesarios y al final lo que se pierde es tiempo en lograr los objetivos que se pretenden. Tiempo que resta en la maratónica carrera que empezó con el gobierno del cambio y que hasta ahora solo ha ofrecido el programa de 100 para los 70 y la beca universal.

Lo de los cambios al Código Minero, otros mucho más versados y conocedores del tema han ilustrado ampliamente de los pro y los contra de la minería a cielo abierto en un país como Panamá, cuya concentración en atraer inversión económica debería enfocarse primordialmente en el turismo, los atractivos de su biodiversidad, culturales y los servicios.

Ahora mismo muchos ojos miran nuestro país como un lugar para levantar hoteles, desarrollos inmobiliarios y logísticos, que además de elevar el nivel del país ayudan en la capacitación de muchas personas y por ende, en su calidad de vida. Para muestra un botón: los proyectos de playa, como Decámeron, tuvieron un impacto positivo en las poblaciones circundantes, capacitaron a un amplio porcentaje de personas, y esas mismas han sido vasos comunicantes en los otros proyectos de playa que se han ido construyendo en el área. Las playas en Panamá Oeste y la provincia de Coclé, por no decir en el mismo Chiriquí, así lo demuestran.

Pero el discurso de desarrollo no se conjuga el mismo ritmo que el de imposición a ultranza que se vive a diario. No se puede estar en permanente confrontación con una gran mayoría del pueblo panameño y estar invirtiendo en costosas campañas publicitarias para atraer inversionistas, si cuando éstos vienen encuentran las calles llenas de basura y de huecos, manifestaciones y cierres de vías a diario, protestas y noticias que alarman sobre la intolerancia de los funcionarios y la permanente amenaza de un gobierno totalitario y autócrata. El mono se ha convertido en el ‘motu proprio’ que vemos a diario.

Sobre la responsabilidad que aún ninguna autoridad ha asumido en lo que aconteció trágicamente el pasado 9 de enero en el Centro de Cumplimiento de Tocumen, insisto y seguiré insistiendo que se debe velar porque no vuelva a ocurrir una muestra de deshumanización tan deplorable, además que no podemos permitir que los dos muchachos que han sobrevivido y que están a punto de ser dados de alta en el hospital —ya uno salió— no tengan un tratamiento de recuperación garantizado, porque cuando ocurrió la tragedia, ellos estaban bajo la patria potestad del Estado.

Es urgente que se les ofrezca a sus familiares los tratamientos tanto de curación, injerto y atención de las heridas y quemaduras que sufrieron, como la ayuda sicológica que exigen las circunstancias.

De no hacerlo, se estaría cometiendo un doble crimen y jalándole descaradamente la cadena al mono.

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Este artículo se publicó el 13 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Tumba o pedestal

La opinión de…

Jorge Gamboa Arosemena

Hace pocas semanas, le advertía a la ministra Méndez que para ella el asesinato de los menores infractores podía ser una tumba o un pedestal, dependiendo de cómo enfrentara sus responsabilidades en este caso específico y en su accionar en general.   Todo parece indicar que la ministra no entendió mi señalamiento, sino el alcance del infausto suceso y de sus acciones, lo que se está convirtiendo en tumba política y moral para ella y para sus colegas del gabinete.

Ya Mulino tiene su tumba, bien ganada por la barbarie de Bocas del Toro, por su responsabilidad como cabeza del Ministerio de Seguridad en el caso del Centro de Cumplimiento de Menores y por el rosario de acciones anticivilistas, que han sido su fe de erratas a sus acciones en los años 1987, 1988, 1989.

El ser humano puede rectificar y los políticos que actúan contrario al mandato popular tienen esa oportunidad, aunque no creemos que siquiera intenten comprender sus desvaríos.   Por una u otra razón, el gobierno del “cambio” ha levantado adversarios en sectores ciudadanos no partidistas, como trabajadores, empresarios, estudiantes, educadores, jubilados, médicos, pescadores, iglesias, transportistas y hasta turistas que se han manifestado enérgicamente contra sus políticas erradas.

El colapso de la potabilizadora de Chilibre, junto a la mediatización de la libertad de expresión, y la acción del jefe de la Policía, encubriendo las corruptelas de sus administradores, advierten los alcances de incapacidad y de autocracia de este gobierno.   Algunos dirán que exagero sobre lo de la libertad de expresión y pondrán como ejemplo que emito, con cierta frecuencia, mis críticas en prensa, radio y televisión.   Igual hice, durante la dictadura, hasta que cerraron todos los espacios.

Todavía recuerdo cómo el 1 de marzo de 1988 nos sacaron violentamente de Radio Mundial, junto al Dr. Carlos Iván Zúñiga y su esposa, como también a la Dra. Doris de Mata y más de 30 dirigentes del otrora combativo Papo, cuando no habían pasado ni 20 minutos de un programa especial que hacíamos, conmemorando la puesta en vigencia de la Constitución de 1946.   En esos tiempos nos tomábamos ciertas libertades hasta que los milicos reprimían.   Hoy han mutado las formas, pero la esencia es la misma. Si siguen como van, llegaremos a mayores amenazas contra la libertad de expresión. ¿O ya se nos olvidó el proyecto del señor de la diputada Vallarino?

¿Qué ministro no está cavando su tumba política y moral?   Los de mi partido, actuando contrario a la doctrina panameñista, permitiendo que Panamá se venda a intereses foráneos o implantando impuestos o permitiendo explotaciones mineras que durante la dictadura censurábamos.   Hasta apoyando a golpistas como Micheletti, olvidando que el presidente Arias fue tres veces víctima de golpes de Estado.   Ahora resulta que los ministros panameñistas están actuando contra los principios (ya lo dijo el diputado Blandón de Vallarino).

Esto se da entre los panameñistas, porque no hay vida partidaria, no hay debate, no hay análisis y ahora, los que controlan el partido cavan más su tumba con el intento de reformas al estatuto, para seguir controlando, eliminando cuerpos dirigentes y con menos integrantes esos cuerpos. Como practican el inmoral clientelismo, con menos clientes les saldrán más económicas las campañas. Por eso quieren eliminar la Comisión Política, reducir a 29 integrantes el Directorio Nacional, cuando ahora son 170 integrantes.

Las insensateces de los cuatro gobiernos pos invasión están siendo superadas con creces por el ejercicio de este gobierno. Habiendo tenido la gran oportunidad de pasar a la historia como un gobierno de un real cambio, pasarán como el peor gobierno de la mal llamada era democrática.

Ahora, este gobierno, a través de los medios que controla, está usando la contrainformación para desprestigiar a sus propios funcionarios.   Solo hay que observar cómo el Panamá América, bajo el control de allegados al gobierno, está revelando corruptelas, las que evidentemente son filtradas desde adentro, preservando al Presidente. Utilizan tácticas de los regímenes autocráticos para crear desasosiego en la sociedad, buscando, si es necesario, quemar chivos expiatorios con la intención de convocar unas reformas constitucionales o constituyente, que le den más poder (estrategias similares han sido usadas por Chávez en Venezuela).

Lo que pudo ser pedestal para muchos de este gobierno, enhorabuena será tumba política y moral.   No hay mal que por bien no venga; son las etapas que deben pasar los pueblos para madurar.

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Este artículo se publicó el 10 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La última columna

La opinión del Sociólogo,  Escritor, Educador…

Raúl  Leis  R. 

Cumplo 17 años de sostener ininterrumpidamente todos los miércoles esta columna de opinión en este diario. Salvo en muy pocas y contadas ocasiones, por circunstancias inevitables, no acudí a esta cita con los lectores.

Durante todos estos años El Panamá América nunca me impuso censura ni limitación que restringiera mi opinión sobre los temas que he tratado en esta columna ad honórem.   Pero ahora confieso mi incomodidad con el nuevo panorama. El cambio de dueños ha generado radicales cambios en la línea editorial que no comparto.   Se han producido despidos y renuncias de periodistas.   Se han restringido los espacios de opinión de los lectores al eliminarse los foros virtuales.    Esto aparece precisamente en el contexto de serios ataques gubernamentales a la libertad de expresión.

Por ello esta es mi última columna en este medio. Mi agradecimiento a los excelentes comunicadores sociales y creativos ilustradores, y en especial a los lectores y lectoras para los cuales recupero algo que escribí hace un tiempo:

No encuentro mejor definición para nombrar a este espacio, si no es como una ventanita de palabras. ¿Por qué? Un periódico es como un edificio de papel y tinta provisto de muchas ventanas que muestran trozos de la realidad en la que estamos inmersos.   De esas ventanas de todo tamaño, cuelgan palabras e imágenes de todos los colores, tamaños y calibres como si fueran tendederos, balcones, maceteros pero alusivos a personas, sociedades, economías, naturalezas de aquí, de allá y acullá. También el edificio tiene puertas, que para mi simbolizan la comunicación, la interacción con la cotidianidad.

Siento que cada semana, puedo abrir mi ventanita de palabras para transparentar mi punto de vista con los demás que abran el diario o la web, y les interese o motive conocerla.   Gracias, queridos lectores o cibernautas. Pero mis palabras no son solo las mías, pues muchas veces abro la ventanita a pareceres, ideas, desafíos y esperanzas;  a través de una comunión de ideas y propuestas.    Por eso se asoman pueblos indígenas clamando justos derechos ancestrales, mujeres por la igualdad, la necesaria justicia legal y social, el ambiente sostenible frente a la depredación, la urgente cultura política democrática, la aspiración por la educación con equidad y calidad, las carencias de la pobreza, la creación e identidad cultural, los reclamos anticorrupción, y otros más; en fin todos los que propugnan por la construcción de una ciudadanía transformadora, y de caminos para cambiar para mejor, la vida.

Un viejo comentarista de una pequeña emisora de radio, me dijo una vez   “lo importante, es que por lo menos alguien me escuche” cuando pregunté sobre el tamaño de su audiencia.   No sé cuántos miran hacia esta ventanita, o la escuchan leída o citada en alguna radio, o por internet.    Gracias a los que lo hacen, porque lo esencial es que algún mensaje caiga de vez en cuando, alguna vez, como semilla en buena tierra, y así  valga la pena el esfuerzo sostenido.  Prometo que seguiremos en ello.

<>Artículo publicado el  2 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El sultán y el derviche

La opinión del Sociólogo, Escritor, Educador…

Raúl Leis R.

En alguna parte leí este cuento de origen sufí: Una vez el sultán iba cabalgando por las calles de Estambul, rodeado de cortesanos y soldados. Todos los habitantes de la ciudad habían salido de sus casas para verle. Al pasar, todo el mundo le hacía una reverencia. Todos menos un derviche harapiento.

 

El sultán detuvo la procesión e hizo que trajeran al derviche ante él. Exigió saber por qué no se había inclinado como los demás.

El derviche contestó:

– Que toda esa gente se incline ante ti significa que todos ellos anhelan lo que tú tienes: dinero, poder, posición social.   Gracias a Dios esas cosas ya no significan nada para mí.    Así pues, ¿por qué habría de inclinarme ante ti, si tengo dos esclavos que son tus señores?

La muchedumbre contuvo la respiración y el sultán se puso blanco de cólera.

– ¿Qué quieres decir? – gritó.

– Mis dos esclavos, que son tus maestros, son la ira y la codicia – dijo el derviche tranquilamente. Dándose cuenta de que lo que había escuchado era cierto, el sultán se inclinó ante el derviche. ..

Nuestros sultanes están cada vez más dominados por estos dos maestros, en especial la codicia que impregna las formas de operar la política y la economía convirtiendo a las personas en mercancías dispuestas a venderse por dinero o prebendas (Así, se compran campañas electorales, dirigentes, comunicadores, jueces, diputados, alcaldes, representantes) La ira no se queda fuera, declaraciones altisonantes que suenan a odio, violencia verbal, racismo. País donde cada vez más campea un mercado sin alma, populismos y contradictorias ordenes del mandamás de turno.

La libertad de expresión está en la mira en este desolador panorama. Por algo Kant la denominó “la libertad de la pluma… el único paladín del derecho del pueblo.”. Hoy estamos viviendo presiones sobre la prensa en procura de tratamientos de información que resulten más favorables a determinados intereses.

La tendencia a construir monopolios en materia de información que no impedirían la diversidad y el pluralismo. El culpar a los medios de todos los males que ellos denuncian o informan, en lugar de combatir al mal y no al mensajero.

Propuesta de proyectos de leyes de insulto, que disfrazan formas agresivas de censura, y que nacen de la antigua concepción del derecho divino de los monarcas (el rey no se equivoca) expresado en la ley francesa de prensa de 1881 (ya en desuso) que establecía que era un crimen “insultar al presidente”.

Formas veladas o indirectas de castigo o neutralización de periodistas a través de aplicación de presiones o acciones que permitan su control o separación.

El derecho a la libertad de expresión es decisiva para alcanzar la maduración política de un país, a través de una ciudadanía que sienta y tome parte de la vida política y económica, participando a través de los cauces democráticos, en la formación de la voluntad política, mediante una opinión pública con una perspectiva ética que ejerza contraloría social sobre el ejercicio del poder.

<>Artículo publicado el  21  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Una fórmula sencilla

La opinión de la Comunidadora Social

Berna Calvit
bdcalvit@cwpanama.net

Las malas experiencias dejan secuelas.   Todavía, después de muchos años, siento escalofríos al recordar, ante mí, el vacío que dejó un ascensor que por daños en el mecanismo estaba un piso más abajo. Salvada del descalabro por pura suerte, o por el llamado “sexto sentido”, nunca más he dejado de asegurarme de que la caja transportadora está en su lugar.

Otra vez contamos con agua potable, pero ahora sufro de lo que llamo “Síndrome de la falta de agua”. Y no me refiero solamente al agua bebestible, sino al agua que sale con solo abrir la pluma; cada vez que saco agua de la jarra en el refrigerador corro a llenarla; a cada rato abro las llaves del agua para asegurarme de que no se ha ido (expresión poco exacta porque no se fue a ninguna parte sino que la potabilizadora no la mandó); no bien termino de usar un vaso, plato u olla, ya estoy lavándolos, no vaya a ser que los trastos se queden amontonados y sucios; el baño diario es una carrera contra el tiempo, un corre corre para no quedar enjabonada.

Aún tengo botellas, botellitas y botellones llenos de agua por un “por si acaso”.    Con los gastos extra que me ocasionó esta situación, hubiera podido pagar alguna de las inevitables cuentas mensuales.   A ver si la falta del “vital líquido” nos enseñó a apreciarlo, y los trastornos que causa su carencia.

Nada garantiza que no volveremos a pasar por el mismo vía crucis resultante por falta de previsión, malos cálculos o ineptitud; o por “actos de Dios”, injustamente culpado por los torrenciales aguaceros que no causarían tanto daño si no fuera por la voracidad humana.   El paraguas de árboles y arbustos que la sabia madre natura proveyó para proteger los suelos es arrancado para construir barriadas “encementadas” que no dejan tierra para absorber las aguas; para potreros, o para la abusiva tala de árboles, todo sin mitigación de daños.   El fantasma de la sequía en los grifos no se alejará hasta que el Idaan remedie todas sus fallas y san Isidro Labrador (el que quita el agua y pone el sol) se apiade de nosotros, y no se vaya a los extremos.

Como si fuera poco, el país es hervidero de problemas, desasosiegos y disconformidades múltiples. A medida que se conocen más detalles sobre los trágicos sucesos en el Centro de Cumplimiento de Menores, aumenta el repudio no solo contra los policías, los custodios y las autoridades a cargo del centro, sino contra la actitud de altos funcionarios, especialmente el jefe de la Policía, Gustavo Pérez, y el ministro de Justicia, Mulino (a veces me hace recordar a Hulk).

La presentación tardía y nada satisfactoria del presidente Martinelli, sobre la tragedia, agregó sal a la herida; su expresión facial, de contrariedad, no transmitió el dolor que expresó en palabras; parecía que lo tenían frente a un paredón de fusilamiento (al que nadie va por voluntad propia).   A quien sea que le recomendó hacerla, y le dio el visto bueno a la grabación, le puede decir don Ricardo: “Con amigos así, no necesito enemigos”.

Y defraudó que no mencionara, ni de pasadita, la malvada Ley 74 de 2010 que envalentona a los malos policías que, protegidos por la ley se libran del castigo que merecen.   El personaje de la exitosa serie de televisión Dexter es un policía psicópata que determina por su cuenta, y bajo “principios éticos”, quién debe morir; pese a sus asesinatos y desprecio por los recursos de la ley, la serie lo presenta como ángel vengador, “justiciero” que mata a los malos.    La malignidad de esta serie consiste en mostrar a Dexter como héroe porque asesina delincuentes. Y más perverso aún que logre que muchos lo perciban como tal.

A los gobernantes les irrita que se les critique o denuncie; la libertad de expresión y de comunicación les resulta amenazante. Mediante el hostigamiento y, a veces, poco sutiles presiones, buscan “meterle los pelos para adentro” a los que no son parte del coro de elogios.   Craso error.   La represión es como un bumerán, algo que no entiende la ministra Alma Cortés, más que ministra, “cantalante” del partido Cambio Democrático. La señora considera que han sido “tolerantes”, y que hay quienes “se arrogan el derecho de hablar en nombre de la verdad”.

¿Sobre cuál verdad quiere opiniones?   ¿Sobre la suya?    ¿Quiere que no se hable del alarmante aumento de la criminalidad; de dudosas concesiones sin licitación; despilfarros; abusos policiales; del absurdo gasto en publicidad estatal; de los genuflexos diputados, etc.?

Enderezar entuertos, o al menos intentarlos, disminuiría tanta crítica negativa. Así de sencilla es la fórmula.

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Este artículo se publicó el 31  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

El efecto de la estupidez humana

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

GERALDINE EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

A veces quisiera hacerme la muy valiente cuando emito mis opiniones a través de esta columna semanal.   Pero en verdad muchas veces siento miedo y eso no es bueno, no es saludable.   Es ese miedo a que mi país vuelva a los años en que la libertad de expresión y de información guardaban silencio.

Expresar tus ideas, opinar sobre lo bueno lo malo y lo feo, te ayuda. Y ayuda a todos hasta al que no quiere oír, al que está enfrascado en su torpeza, en su capricho, en su desamor a la patria y hace daño.   Él no es tu dueño, tú no tienes dueño.    Sentirte en libertad te dignifica, te engrandece. Esa libertad que muchas veces hemos de prostituir porque la untamos en todo, como mantequilla al pan y la encontramos en acuerdos, convenios, contratos, hasta en las obras literarias.   La hemos cantado, la hemos bailado, la hemos llorado, la hemos pintado y, la seguimos soñando. Es causa de inspiración y emotividad. La usamos como bandería de rivalidades y disputas y hasta nos orgullecemos al pronunciarla y nos creemos grandes patriotas al defenderla.

Amigo y amiga, cuando sientan una molestia, preocupación o temor, escríbelo en el diario de tu propia vida, eso alivia y te hace reflexionar.   Allí te desahogas, te confiesas contigo mismo. Guardar silencio te afecta, debilita tu corazón que se agita de dolor, porque sientes esos sobresaltos angustiosos, el sobresalto de ese peligro inminente que se te acerca y no puedes con él.

A los periodistas que trabajan con la obsesión de hacer el bien buscando e investigando la noticia, craneando para que la verdad salga a relucir, y nos llegue sin un punto y coma de más, aunque esa verdad moleste a otros, mi admiración. Ese es el buen periodista, amante de su profesión, que bajo las inclemencias del tiempo y muchas veces sin ingerir alimento alguno, nos mantienen bien informados.

Es terrible y muy pero muy triste el periodista que se doblega porque ha de bailar al ritmo de la complicidad en la fiesta de los corruptos porque el dueño del medio le advirtió:   ‘¡Eso no va! porque molesta a los poderosos’.    Señores Periodistas ustedes son nuestros oídos, nuestros ojos, nuestra voz, no nos defrauden. Háganse sentir como Dios manda, porque la Panamá por dentro los necesita.

La Panamá por fuera es bella, elegante, entusiasta, la envidia de muchos de nuestros hermanos países, pero la Panamá por dentro sufre, gime, llora, y grita, porque la maltratan, la golpean, la queman con el fuego de la indiferencia y sin misericordia igual como le sucedió a los 7 internos del Centro de Menores aquel domingo 9 de Enero, precisamente en la fecha en que muchos panameños murieron enfrentándose a la estupidez humana del intruso prepotente, y cuyo único y sano objetivo fue por nuestra soberanía, por nuestra libertad que no se compra, no se vende y no se alquila.

Así como castigamos la conducta del delincuente, gente que lucha contra el egoísmo resistente de una sociedad humanamente deteriorada, materialista, hostil y espiritualmente vacía, ¿quién castiga la pasividad, el individualismo, el oportunismo, el amiguismo, el parentesco, y los favores y compromisos políticos debido a la estupidez humana de todos los gobiernos en detrimento de un pueblo sediento por abrir caminos, conocer los medios y encontrar los fines?

Somos soberanos de nuestra vida mental y afectiva, praxis y razón, ese es el sentido de la verdadera libertad. El hombre no puede estar sometido bajo el dominio de nadie. Nuestra conciencia en sus perspectivas intelectuales, afectivas y de acción, no tiene dueño.

El rostro de la estupidez humana se ve reflejado en el rosario de problemas e injusticias sin resolver y en el tiempo que se invierte en temas tan insignificantes como las discusiones estériles,  peleas irreconciliables, enredos, bochinches e hipocresías,  y que me hacen sentir indignada y sin fuerzas para continuar y luchar contra la corriente.

Cuando será el momento en que esa misma estupidez humana entienda que se ha comprobado científicamente que la convivencia social de un país es uno de los factores más trascendentes para el bienestar, armonía y felicidad de sus habitantes. Somos fundamentalmente animales grupales y nuestro equilibrio mental es mucho mayor cuando nos encontramos en un ambiente de tolerancia y de estrecha comunión.

Se ha demostrado hasta la saciedad que cuando nos encontramos solos estamos más predispuestos a un amplio espectro de enfermedades físicas, sociales y mentales.  No puede haber un ‘yo’ sin un ‘tú y todos’ esto es mucho más que un concepto filosófico y constituye una necesidad humana fundamental.

 

Este artículo se publicó el 26 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.