La dignidad y el respeto deben prevalecer

La opinión del Periodista y Ex Secretario de Prensa de la Presidencia de la República…

RENÉ HERNÁNDEZ GONZÁLEZ
rehernandez19@gmail.com

Con el tema de las filtraciones de documentos que reposan en el Departamento de Estado, de Los Estados Unidos de América, muchos han hecho fiesta y tienen a Julian Paul Assange como un verdadero héroe, mientras que en Coloso del Norte, el gobierno lo quiere entre las rejas.  ¿Quién es Assange?

Estudió física y matemáticas en la Universidad de Melbourne hasta 2006, cuando empezó a implicarse profundamente en WikiLeaks. Ha sido descrito como muy autodidacta y extensamente leído en ciencias y matemáticas. También ha estudiado filosofía y neurociencia. En su página web, describió cómo representó a su universidad en la Competición Nacional Australiana de Física alrededor de 2005. Es programador y promotor de software libre y es experto en los lenguajes de programación.

Pocos han salido a señalar los intentos de la ex embajadora Barbara J. Stephenson, para que una empresa de su país se le adjudicara la parte más importante del ensanche del Canal de Panamá. Solo se han dado fuertes comentarios por las supuestas declaraciones del presidente de la República y de su vicepresidente. Eso me lleva a pensar que existe un sector entreguista que teme criticar las actuaciones de los cónsules del imperio.

Para nadie es un secreto que cuando el gobierno de Pérez Balladares sometió a licitación la concesión de los puertos, los norteamericanos querían que ese negocio fuera para una de sus corporaciones.   ¡Vaya sorpresa, se trataba de la misma que deseaba ganarse la construcción de las nuevas esclusas de la vía interoceánica! Publico parte de un cable de ACAN-EFE, fechado 5 de octubre de 1995 donde se informaba lo siguiente: ‘El consorcio estadounidense ‘Bechtel’ entregó formalmente al Gobierno panameño una propuesta para operar los puertos de Balboa, en el Pacífico y de Cristóbal, en el Caribe, los más importantes del país, informó ayer, viernes, el director de la Autoridad Portuaria Nacional (APN), Hugo Torrijos.

La propuesta fue entregada al presidente panameño, Ernesto Pérez Balladares, por los directivos de la empresa durante una reunión que sostuvieron en San Francisco, California (EU), en el último punto de una extensa gira que hizo el jefe de Estado panameño por varios países para atraer inversiones para Panamá’.

En aquella ocasión también se presionó para que Bechtel se alzara con la concesión para administrar los puertos. El argumento que se vendió a la prensa nacional e internacional era el temor de Los Estados Unidos sobre la influencia de China comunista en Panamá y por ende en Latinoamérica. Y es que al final fue una empresa de Hong Kong, la Panama Ports Company, miembro del Grupo Hutchinson Port Holdings (HPH), una filial del conglomerado multinacional Hutchinson Whampoa Limited, la que se ganó el derecho de administrar Balboa y Cristóbal. Es posible que al no dar su brazo a torcer, para que fuera Bechtel la ganadora, Pérez Balladares perdió su derecho de entrar a territorio estadounidense.

Respeto a los diplomáticos de cualquier país y ese mismo respeto les exijo a ellos. Me causa indignación, si así fue, que nuestros más altos jerarcas gubernamentales hayan expresado lo que dice el sitio de Julian Assange.   Algunos de mis detractores dirán: ‘¡y ese periodista de qué habla, cuando avaló la invasión de 1989!’.   ¡No señores, siempre estuve en desacuerdo con ella, la prueba es que nunca acompañé al presidente Endara en sus viajes oficiales a los Estados Unidos, como rechazo a lo que hizo la administración Bush! Eso se lo conté a él cuando una vez me preguntó el porqué le mandaba a otros funcionarios de la Secretaría de Prensa.

Les pido a políticos, empresarios, dirigentes de trabajadores, etc., que hagan valer el respeto y la dignidad como panameños y cuando les toque asistir a las recepciones en la Embajada americana, sean cautos a la hora de expresarse. Y si ven que los centuriones del imperio nos irrespetan, defiendan a la patria que los vio nacer. Que la columna vertebral de quienes nos gobiernan no se doblegue ante el imperio y que las decisiones judiciales se basen en nuestras leyes, no así en las recomendaciones o presiones de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos.

 

Este artículo se publicó el  14  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Otro nueve de enero en la historia

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La opinión del Abogado…

Carlos Antonio Harris Jiménez 

El nueve de enero de 1964 está señalado en nuestra historia como un ataque a la dignidad del pueblo panameño por la soldadesca norteamericana; que tristeza que entre en nuestra historia otro ataque a la dignidad del pueblo panameño un nueve de enero, pero en esta ocasión perpetrado por unidades regulares de la Policía Nacional y cuando precisamente creemos vivir en plena democracia, luego de veintiún años de dictadura militar.

Los panameños tuvimos que ver escenas televisivas de jóvenes encarcelados pidiendo clemencia ante el desesperante dolor y la asfixia, producidos por llamas de gran magnitud, esto, en presencia de una gran cantidad de policías y custodios que evidentemente disfrutaban de la dantesca escena, que podían evitar, pero ellos actuaban con todo el dolo y la intención de que sus víctimas murieran.   Estas escenas perduraran en nuestras mentes y en nuestros corazones, para toda la vida. En adición a las quemaduras y la asfixia, hubo garrotazos cuando finalmente y posiblemente previo cálculo de que ya no vivirían, les abrieron las puertas y eso porque, gracias a Dios, valientes periodistas y camarógrafos estaban presentes. Definitivamente hubo excesiva crueldad.  Estos actos mancillaron la dignidad de la nación panameña.

El pueblo panameño debe comprender que ahora no se trata solamente, de que las autoridades del Ministerio Público, y el Órgano Judicial, actúen. Los panameños de todos los niveles, por ser madres, padres, profesionales, educadores, estudiantes, sociedad civil, gobernantes, asociaciones cívicas, iglesias, es decir todas las fuerzas vivas del país, toda una nación unida, debe salir a protestar y expresar su repugnancia hacia lo actuado por miembros de una institución llamada por mandato constitucional a salvaguardar las vidas de los habitantes del país. Preocupa, que todavía lo anterior no haya sucedido, cuando hay cuatro víctimas fallecidas y varias, luchando por una vida que no sabemos que calidad tendría, si acaso logran sobrevivir.

Que quede claro para el pueblo panameño y para algunos que con evidente enanismo mental, moral y espiritual, pretenden justificar la barbarie, que esos jóvenes pagaban una condena por la comisión de sus delitos, impuestas por las autoridades competentes, pero las sentencias no incluían la pena de muerte que le aplicaron sus verdugos.   Esos verdugos están conscientes de que su jefe, ha manifestado públicamente que los defenderá hasta las últimas consecuencias y que los diputados de la patria, han creado normas legales para que sus actuaciones criminales, se mantengan impunes.

Se ha ofendido la dignidad del pueblo panameño, todos, sin ningún tipo de diferencias, mientras nos organizamos para otras acciones, sugiero llevar en nuestras vestimentas diarias, una cinta de color negro que represente nuestro duelo e indignación nacional y nuestro sentimientos de solidaridad con los familiares de las víctimas. No lloremos mañana como mujeres, lo que hoy no sepamos defender como hombres.

El nuevo señor Procurador General de la Nación, tiene la gran oportunidad de demostrarle al país, su intención de adecentar la Administración de Justicia. Las escenas televisivas tantas veces repetidas, son pruebas suficientes para que muchos, ya estén en la cárcel.

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<>Artículo publicado el  22  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Un Mensaje de Año Nuevo

La opinión del Periodista…

Juan B. Gómez Amador 

Como ya deben estar enterados, en el último mes he tenido problemas graves con mi salud.   Y como en los cuarenta años de mi programa Impacto, por Radio Chiriquí, siempre que he estado en el país, he venido a darles mi mensaje de Año Nuevo.

Podría hablarles de muchas cosas, pero quiero ir a lo esencial de esos mensajes anteriores.

Siendo un joven estudiante del Instituto Nacional leí una frase del filósofo chino Confucio, que marcó buena parte de mi conducta futura.

Ese pensamiento decía: “Vive hoy como si fueras a morir mañana; libre tu corazón de odios y prejuicios; en paz con Dios y con los hombres”.

Y hoy en las proximidades de un Año Nuevo, quiero volver sobre lo que dije a través de cuarenta años.

Yo decía entonces, y lo ratifico hoy: que tenía que darle gracias a Dios por tres cosas: primero, porque me permitió vivir, tantos murieron. Segundo, porque me dio salud, tantos no la tuvieron, y tercero, porque me permitió vivir con dignidad.

Este último agradecimiento a Dios, francamente, normó mi vida –hasta donde pude. Creo que sin dignidad la vida de un hombre pierde el centro de su existencia.

Con respecto a mi salud, este año, como todos saben, ha tenido sus fallas grandes. Y aun así, agradezco a Dios que me permite estar hablándoles a ustedes en este fin de año.

Ayer, hablando con los amigos Roger Patiño y Librado Montenegro, les decía que si Dios me lo permite escribiré un ensayo sobre cómo ve la vida un hombre que se aproxima a los ochenta años de edad.

Siempre me he considerado un hombre amante de la vida; y por eso amo sus cualidades principales: la salud, la inteligencia, el amor y las emociones intransferibles del espíritu y del honor. La inquietud que siempre he mantenido por penetrar –lo impenetrable- que es Dios.

Cada día me convenzo más de nuestra propia pequeñez. Se imaginan, que somos menos, mucho menos, que un grano de arena en un inmenso arenal. Y que aún la Tierra, nuestro planeta, es nada frente a los cientos de miles de millones de astros que pueblan el cielo, muchos de ellos más grandes que la Tierra.

Finalmente, pues, no somos nada.

Pero, un momento, situándonos en el pequeño espacio que nos toca vivir; el Hombre, muchos hombres se han agigantado y han realizado una obra descomunal.

Por eso, la gran paradoja: el hombre, infinitamente pequeño en el universo, ha creado obras inmensas dentro de su vida. Pensemos en Jesús, Lincoln, Einstein, Edison, Galileo, Bill Gates y en todos los líderes que han alejado grandemente al hombre de la bestia.

A esos grandes hombres tenemos que reverenciarlos, y rogar que cada día haya más como ellos.

Siento que los canso con estas viejas creencias. Hoy solamente he venido a desearles a todos ustedes muchas felicidades; y que el Nuevo Año nos traiga a un hombre aún mejor, para que la raza humana pueda darle las gracias a Dios por tantas bendiciones.

Eso, es lo que me ha traído hoy aquí. Con un fuerte abrazo cordial, desearles que el Nuevo Año los colme de felicidades.

<>Artículo publicado el  8  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La moral, la dignidad y la verdad son armas invencibles

La opinión del comentarista deportivo….


RICARDO MANUEL MORALES MEDINA
indiormmm_17@hotmail.com

En los últimos años, las actitudes de los políticos de este país se vienen desquebrajando, a tal punto que esta clase considera normal que, el postularse en su partido político, es la bella oportunidad de constituirse en la imagen pulcra y honesta del mismo.

Por sus años de proselitismo en el partido juran ante viento y marea el compromiso universal de defender, luchar, por los objetivos, principios del colectivo, Una vez son elegidos y llegan a la cima a través del voto popular como representante, alcalde y diputado, deben servir a esa masa electorera que los eligió, y guardar le lealtad sin precio ni duda al partido.

Lo ocurrido este año a nuestro glorioso Partido, Revolucionario Democrático, con los saltos no de Trinchera, por que al utilizar este termino estaríamos insultando la conducta Revolucionaria y Combatientes de nuestros mártires, que cayeron defendiendo los principios de DIGNIDAD, en este territorio, es mejor parafrasear la canción ‘Plástico’ que cuando les da de lleno el sol se derriten y venden su conciencia por el Oro, la Plata y su Comodidad.

Para los individuos que tomaron la fácil Decisión, para ellos de traicionar sus propios principios, sus conciencias, su familia, sus amigos, actuar así es perder la fe y la esperanza, pero los que nos mantenemos FIRMES tenemos la certeza de resistir este hastío, de traiciones, compra y venta de principios.

Esta bien claro que con un constante acose, con el sonido de la caja registradora del partido gobernante, que aniquila y degrada a la clase política del país que con aires de salomé alegre y semidesnuda, sigue bailando la danza y en copas de champaña se va tomando su sangre y engrosando su tan desprestigiado padrón electoral. Afortunadamente tenemos en el partido ejemplo de VERDAD, cuando un 1 de septiembre de 1991, después de la invasión criminal y asesina que hoy se cumplen 20 años, en santiago de Veraguas cuna del creador del partido bajo el Fuego del enemigo (con persecuciones, encierros, destituciones) Dionicio ‘NICHO’ Morales Morales y un grupo reducido miembros heroicos del PRD, en el restaurante el Éxodo con sus pocos aportes económicos juraron levantar de las cenizas, como el ave fénix al glorioso y con Unidad, Lealtad, y Patriotismo, logramos el triunfo electoral en 1994 de igual manera lo haremos en el 2014 del partido de Omar Torrijos Herrera ‘EL COMANDANTE DE LOS POBRES’.

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<> Este artículo se publicó el  4  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La dignidad humana y el cambio

La opinión del Abogado y comunicador social…

JORGE MENCHACA M.
jorgemm60@hotmail.com

Recientemente estuve leyendo un extraordinario libro de la Dra. Eulalia Pascual Lagunas, constitucionalista por excelencia, en el cual nos describe que la dignidad humana es la base de todos los derechos fundamentales de la persona y que el fin último de la dignidad humana es garantizar que se respete en el ser humano, su carácter de ser superior dotado de una naturaleza espiritual, cultural, histórica y moral que se impone sobre todos los intereses y todas las cosas.

Nuestra propia Constitución Política recoge en el Preámbulo, la importancia de exaltar la dignidad, como un derecho fundamental de todos los panameños, sin distingo de raza, credo, religión o posición política.

Lamentablemente en estos últimos días, el gobierno del ‘cambio’ sin un ápice de respeto y consideración, a pisoteado ese derecho fundamental, como lo es la dignidad humana, al destituir injustamente y de manera humillante y burlona, a más de 300 funcionarios del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), bajo el argumento que los mismos no son de confianza, cuando todos sabemos que el señor Ricardo Martinelli; Alberto Vallarino y Aida Batista, quienes firmaron las Resoluciones de despidos, han desatado una persecución de carácter político, ya que los 300 panameños son de distintas ideas políticas, violentando el artículo 19, de la Constitución Política; así como el Artículo 64 que obliga al Estado a garantizar como un derecho fundamental de todos los panameño, el trabajo.

Ahora bien, será que frente a tales violaciones permanentes a la Constitución, y a la dignidad de los panameños, no hay autoridad jurídica o electoral que pueda emprender un proceso contra estos abusadores; será que tendremos que esperar y anhelar que en algún momento pueda la patria darnos un nuevo Victoriano Lorenzo para que haga justicia a favor de los desvalidos, o es que la mala clase política es tan ciega y cree que todos estos abusos se olvidarán y pasarán, no, no es así, detrás de esos 300 afectados, hay por lo menos cinco que dependen de cada uno de esos que han pisoteados, lo que nos dice que son actualmente más de 1,500, mancillados en su honor, sin sumar los que con anterioridad han ultrajado; pero dice el señor que todo lo que sube, baja, y Dios sí sabe hacer justicia y mide bien a los mentirosos y abusadores y les da una cuarta más.

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<> Artículo publicado el 18 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La dignidad del cargo

¿Quién, en su sano juicio, quiere bailar delante de varios cientos de personas imitando de modo torpe una revolcada?  La opinión de….

MÓNICA MIGUEL FRANCO
monicamiguelfranco@hotmail.com

A veces vuelvo la vista y siento asco de la forma tan retorcida que tenemos los humanos para degradarnos a nosotros mismos. En esos momentos, con todo el respeto debido a aquellos oídos delicados que se estremecen con el lenguaje crudo y sin pelos en la lengua, decido expresar en el más escrupuloso castellano (lean las definiciones ad hoc) el asco, la vergüenza y la lástima que sentí el otro día viendo cómo un energúmeno (2. m. y f. persona furiosa, alborotada),  perdía la dignidad (quiero suponer que en algún momento la tuvo) y hacía que algunas mujeres la perdieran también.

En un momento dado, viendo esas imágenes, me pregunté lo qué pensaría si fuera mi madre la que estuviera poniéndose a sí misma en ridículo en poses obscenas y soeces con un alcalde, y fíjense que no logré imaginar a mi madre en esas.

Hago aquí un inciso para recordar a los que puedan haberlo olvidado o para informar a los que no han leído mi columna hasta hoy, que se me puede acusar de muchas cosas, menos de mojigata o de escrupulosa con la moral y las buenas costumbres al uso, pero hay cosas que superan cualquier límite de buen gusto, porque lo que vimos el pasado martes en televisión nacional fue un espectáculo bochornoso.

¿Quién, en su sano juicio, quiere bailar delante de varios cientos de personas imitando de modo torpe una revolcada? ¿Quién, con dos dedos de frente, permite que bailando delante de una multitud le bajen la cabeza para hacer como si se estuviera realizando una felatio?

Recordemos que no estamos hablando de borrachos en carnaval,  estamos hablando de un alcalde y madres de familia, en una fiesta en honor de las madres.

Yo, que soy una aguafiestas, en medio de la hilaridad general que solo ve el lado jocoso, (qué cool es nuestro alcalde y todas esas cosas que se dicen de las personas dicharacheras y entronas), echo el jarro de agua fría y pregunto: ¿como puede este señor pretender que alguien lo tome en serio nuevamente? ¿Cree que podemos olvidarnos de sus bamboleos, sus envites de cadera y los revoleos que les pegó a las pobres taradas (2. adj. alocado. U. t. c. s.), que se subieron a la tarima con él?

¿Cómo esos palurdos (1. adj. tosco, grosero. U. t. c. s.) pretenden que luego los demás respetemos la dignidad de su cargo, si son ellos los primeros en desecharla?

La frase ’el poder corrompe’ es una mentira como la copa de un mango, el poder no cambia lo que eres, sino que te desenmascara y te ofrece la posibilidad de seguir siendo un verdadero soplagaitas (1. com. coloq. persona tonta o estúpida) sin que los demás te manden a freír espárragos.

Lo de que ’el poder es el mejor afrodisiaco’ son puras pendejadas porque solo un verdadero lelo, o lela (1. adj. fatuo, simple y como pasmado. U. t. c. s.) se deja seducir por un impresentable (o impresentabla, que con esto del feminismo hasta en ser imbéciles estamos equiparándonos) que le endulza el oído con los cánticos del cuanto tengo y cuanto quieres a cambio de quererme.

Y aquí estamos, en una vorágine de absurdez y tontería, en la cual una respetable (vamos a suponerles la respetabilidad, como el valor a los soldados) madre de familia que, supuestamente también, ha dejado atrás las tonterías de la adolescencia, se pone en ridículo delante de todo el país para poder contarles a sus nietos que bailó con un petardo (2. m. y f. despect. coloq. Persona poco competente en su cometido) para recibir veinte dólares como premio de consolación. Cuanta estupidez (1. f. Torpeza notable en comprender las cosas).

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<> Este artículo se publicó el 12  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora  todo el crédito que les corresponde.

“La Educación, cimiento de la aptitud ciudadana”

La opinión del Estudiante de Derecho….

ARIEL  MOISES  BANQUE  ESTRADA

Sin temor a nada sostengo, que es a base de esfuerzo que lograremos el cambio social tan anhelado, relegando a los enviciados del manejo del erario público para tomar parte de la Política como activistas de la justicia; para ello, y sin pretender ser erudito, creo que es necesaria una formación adecuada y conocimientos plenos de nuestros Derechos ciudadanos para así, con gran conmoción poder alcanzar lo justo sin temor a ser mediatizados.

 

La educación coadyuva a que podamos concientizarnos de la realidad que vivimos y es un factor que incide en que seamos centinelas del correcto manejo de la misma y de un real progreso social.

 

Nuestro interés ahora es acotar que la capacidad del ciudadano y su incidencia ciudadana depende de la educación, la cual supone en la persona un gran sentido de comprensión, es decir, su aptitud para receptar con coherencia la dimensión de nuestras circunstancias a base de la razón que es lo que nos servirá para emprender la edificación de nuestra identidad personal para lograr asumir roles y prepararnos para encarar al mundo.

 

Julio Souxa Lenox, sostiene: “El estudio del Derecho demanda una profunda vocación humanitaria… y el reconocimiento en gran sentido de la comprensión de la justicia y la libertad”… No obstante, consideramos que ese sentir humanitario y apego a la equidad, no sólo debe ser un patrón para los estudiosos del Derecho, pues no somos los únicos poseedores de dichos atributos, por ende, discurrimos que un efectivo trabajo de conciencia en pro de una real madurez social implica forjar a los demás miembros de la sociedad, y qué mejor que empezar por la juventud para que este grupo social siente cabeza y logre prever que de sus actos como resultado se infiere la dirección de su futuro, que no optar por acatar roles y compromisos sociales es dejar de ser protagonistas de sus vidas lo que es legar a otros a que escriban y condicionen su porvenir.

 

En otras palabras, nuestra educación nos premia e indulta en el futuro. También, incurre en la búsqueda de la solución de los problemas de una sociedad y en el realce de nuestra dignidad, pues merecemos respeto sin importar quiénes somos. Cabe argüir que la sustancia de este escrito es que el desconocimiento del ciudadano es el opio de pueblo y que nos toca formarnos, aprender y promover la enseñanza de todo índole y sobre todo en Derecho para evitar las arbitrariedades de quienes gobiernan, pues fácil seria reflexionar que la mala educación pública es un elemento afín para la estupefacción de los pueblos.

<> Este artículo, enviado  fue  enviado por el autor y publicado en Facebook el 31 de octubre de 2010, lo mismo que el 3 de noviembre de 2010 en el diario El Panamá América,   a quienes  damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que le corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/banque-estrada-ariel/

Triunfo

La opinión del Sacerdote Jesuita…

Rosendo Torres 

“Homo sum et nil humanum a me alienum puto “(Terencio).   Soy hombre y nada que sea humano lo considero ajeno a mí. Famosa sentencia con la cual nos solidarizamos con todas las desgracias y los triunfos de la humanidad.
El triunfo del rescate de los mineros chilenos de la mina de San José, de Copiapó, del desierto de Atacama fue el triunfo de lo positivo que hay en la humanidad, en el ser humano. Con la cascada diaria de noticias peyorativas del comportamiento humano alrededor del mundo y dentro de nuestros predios, no podemos negar de que nos golpea a la mente la frase del Génesis: 6,6,: Y se arrepintió Dios de haber creado al hombre”, sin embargo ante realizaciones como la de los chilenos culminada el 13 de octubre tenemos motivos para sentir lo contrario y con San León Magno exclamar: Reconoce hombre, tu dignidad. Y es que Dios no se equivocó al crear al hombre y El mismo se hizo hombre.

Cuando alguien se siente orgulloso tiene que tener una base. Los chilenos se sienten orgullosos y tienen por qué serlo. Lo que detestamos es el orgullo vano e infundado como cuando uno luce lo que no es suyo, o lo ha adquirido sin ningún mérito o a través del engaño o dolo. Pero cuando es algo que ha trabajado entonces no hay tutía.

Y salió el último minero 33, apellido Urzúa.   Que para muchos panameños ese apellido nos recuerda al otro Urzúa, también chileno, que murió en Santiago de Veraguas por el año 38, y si recuerdan, dejó mucho que hablar. Pues bien, Luis Urzúa se paró frente al Presidente, y de jefe a jefe, le dijo: Espero que esto nunca vuelva a ocurrir.   “Estoy orgulloso de vivir en este país y abrazó a todo el séquito presidencial y a los miembros de la Corporación del Cobre, abrazó a su hijo, habló con ellos y rompió el protocolo médico. No usó la camilla. Terminó de pie cantando el himno de Chile que en su letra tiene frases como “tumba de los libres “ o como “Asilo contra la opresión”.

Para este minero la vida había sido ingrata. Su padre fue dirigente sindical del Partido Comunista. Desapareció desde comienzo de la dictadura de Pnochet que un 11 de setiembre derrotó a Allende. Su padrasto fue dirigente sindical de los mineros del cobre y miembro del Comité Central de las Juventudes Socialistas.   Fue asesinado en octubre de 1973, según contó Urzúa a un periodista español.

Luis, según los asesores, se caracterizó como líder natural, tiene 54 años y ha sido minero desde 1979. Era el más experimentado de los 33 mineros y fue el que los organizó desde que ocurrió el derrumbe y quien resolvió cómo sobrevivir con lo que tenían. Su madre lo reconoce como muy disciplinado. Trabajar en las minas es un trabajo duro y peligroso. Por eso los mineros suelen ser seres especiales para esa aventura.

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<> Este artículo se publicó el 24  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Mas artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/torres-rosendo/

La opinión de…

Propuesta sobre la libertad de expresión

La opinión del Jurista…

Ramiro Guerra Morales

Acotan algunos estudiosos de los temas jurídicos y políticos que las crisis suelen ser parteras de buenas nuevas y, en efecto, eso es lo que ha ocurrido con la sentencia del Segundo Tribunal Superior, rama de lo penal, que condenó a dos periodistas por delitos relacionados con la dignidad, el decoro y el honor de ciudadanos que se sintieron afectados por una investigación de naturaleza propia del periodismo investigativo.

El fallo de marras, tratándose de un derecho humano tan importante como la libertad de expresión, recibió el rechazo generalizado en el país y allende fronteras.

Como consecuencia de lo anterior, dos iniciativas han sido llevadas a la Asamblea Nacional con el propósito de regular o establecer el cómo ha de actuar la tutela penal por parte del Estado allí donde se entiende o presume que el ejercicio de la libertad de expresión ha producido una especie de disminución o afectación a la dignidad, el decoro y el honor de la persona humana.

Por un lado, el licenciado Rogelio Cruz, presidente de la asociación gremialista de abogados, propone un incremento de la pena por los delitos de calumnia e injuria, que el proceso se realice a través de jurados de conciencia y un bajo perfil del ministerio público en este tipo de delitos.

Por otro lado, los juristas Silvio Guerra Morales, Miguel Antonio Bernal y  Sidney Sittón, apoyados por gremios periodísticos, proponen penas pecuniarias mínimas, dejando a salvo la impetración de la esfera civil y la exclusión de determinados servidores públicos para ejercer la acción penal por razón de los delitos mencionados.

La propuesta de Cruz se aleja de la cultura de la despenalización que se ha venido abriendo paso en el mundo, y la segunda –a mi juicio– mantiene los tipos penales de la calumnia e injuria, con una penalidad de días multas exigua, cuando medie sentencia en el sentido de que el ejercicio de la libertad de expresión ha causado lesión a la dignidad de la persona.

Esta reforma, desde el punto de vista de la penalidad, representa un avance, pero soy del criterio y así se lo manifesté a Silvio Guerra, que si realmente se aspira a la despenalización, lo correcto era derogar las normas pertinentes del Código Penal que consagran estos delitos y remitir al Código Civil todo lo pertinente a la tutela de la dignidad humana, con el debido resarcimiento pecuniario y retractación pública, cuando el ataque a la dignidad se hubiera concretado a través de un medio de comunicación social.

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<> Este artículo se publicó el 21  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/guerra-morales-ramiro/

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Sociedad de arlequines

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La opinión del Jurista y Docente Universitario….

Silvio Guerra Morales 

He podido percatarme que no pocas personas, de una u otra forma, se han sentido agraviadas por algún tipo de noticia o de información que ha sido divulgado respecto a ellos en algún medio de comunicación.
Golpeados o sentidos, lastimados, se han opuesto también de modo apasionado, a la despenalización de la calumnia e injuria en nuestro medio sin excluir a quienes se han solidarizado con ellos en el padecimiento. Los comprendo y me identifico con los tales.   Yo mismo he sido, en algunas ocasiones, víctima de estas situaciones.   El periodista que tuerce o desinforma la noticia destruye.    Ello, sin duda, debe tener sus consecuencias jurídicas penales, civiles y de naturaleza disciplinaria.

Sin embargo, no creo que esos argumentos nos legitimen para impugnar la señalada despenalización que desde hace años nos viene indicando el Derecho Comparado, la Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la Doctrina Penal y la misma Filosofía del Derecho y, añado, el mismo sentido común de las cosas.

Quede claro en la mente del lector que tal despenalización no entraña la idea de “no ser más delito” la calumnia o la injuria. Siguen siendo delitos contra la buena honra y el decoro de las personas. Tutelan el patrimonio de la dignidad humana cuyos bienes más preciados son el honor y la honra.   Despenalizar no significa otra cosa que “quitar la pena”, lo cual es relativo o una verdad a medias, ya que únicamente se quita o elimina la pena de prisión. La propuesta legislativa hecha el día martes de esta semana, misma de la cual soy uno de sus tres redactores,   suprime la pena de prisión de la legislación penal actual y en su defecto pone a la pena de días multas, también conocida como una pena de carácter principal en nuestro medio, como la que se habrá de imponer por uno u otro delito.

No puede entenderse la despenalización de la calumnia o de la injuria sin una previa lectura de la importancia del sagrado derecho de la libertad de expresión en la relación Particular-Sociedad-Estado.   El Estado tiene muchos poderes –pero no es Todopoderoso- que si deja caer, siquiera uno de ellos, sobre el particular, decía mi maestro rosarino Adolfo Alvarado Velloso, “nos aplasta y nos destruye”.   Por ello se entiende que en materia de críticas a los funcionarios o en temas de interés público no puede haber ni calumnia ni injuria.

Sin embargo, ello no significa que el funcionario afectado por la palabra o la expresión supuestamente calumniadora o injuriosa, no pueda accionar y exigir indemnización civil.   Por otra parte, este ámbito no aplica respecto a los particulares quienes, de ninguna manera, pierden su derecho a querellar penalmente o a demandar, vía civil, para exigir responsabilidad de igual naturaleza.

Soy un defensor de la dignidad humana. Pero hay de los sistemas que pervierten el sagrado derecho a la libertad de expresión sin el cual la honra y la dignidad quedan reducidos a romanticismos perversos. El día que se silencie la voz de los hombres y que se acalle la pluma de los que informan, seremos entonces una sociedad de arlequines.

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<> Este artículo se publicó el 15  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Mas del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/guerra-morales-silvio/

¿Orden de conducción o de detención solapada?

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-La opinión del Jurista…

JAIME A. PADILLA G.

Vemos con preocupación, el abuso en que han caído funcionarios del Ministerio Público con relación a la ‘orden de conducción’, percatándonos de que existe una solapada intención de convertirla en una ‘orden de detención’.  Esto es peligroso y violatorio del principio del debido proceso y de las garantías constitucionales que salvaguardan a nacionales y extranjeros, la Carta Magna y otras normas de derecho sustantivo y adjetivo, que están siendo burladas por estos funcionarios.

¿Qué se entiende por ‘conducción’?   De acuerdo al nuevo Código Procesal Penal que entrará en vigencia el próximo año, la ‘conducción’ es ‘el acto de conducir a una persona al despacho del funcionario de instrucción cuando la investigación requiera su presencia’. De igual forma el juez también lo podrá ordenar, siempre y cuando él estime que existe mérito para ello o para aclarar algunos puntos oscuros o dudosos en el expediente. Yo la podría definir como ‘mecanismo procesal mediante el cual el despacho instructor, ante la necesidad de requerir a alguna persona, haga que ésta comparezca al despacho para alguna diligencia, al término de la distancia o sea al instante’.

En cuanto a los trámites procesales a cumplir, antes de ordenar la conducción de alguna persona al despacho requirente, se tiene que seguir el parámetro substancial que brinda el Artículo 17 de nuestra Constitución, que prevé los derechos fundamentales mínimos que deben respetarse ante todo.   En todo momento, los funcionarios de instrucción, deben respetar y proteger estas garantías fundamentales, con marcado respeto a la dignidad humana, y no ordenar la conducción, sino se han agotado previamente todos los mecanismos elementales de comunicación y notificación, como llamadas telefónicas a celulares, correos electrónicos, faxes y cualesquiera otros.    Concluida esta etapa, si se comprueba la renuencia o rebeldía de la persona en no asistir, entonces es que puede ordenarse su conducción al despacho, pues ya no le queda otra salida al funcionario de instrucción que utilizar este mecanismo procesal de comparecencia obligada.

¿Pero qué sucede hoy por hoy? Que sin ningún tipo de comunicación, o búsqueda previa, se procede directamente a ordenar la conducción de la persona. Recordemos el caso de la juez suplente Zulay Rodríguez, a quien el Ministerio Público le ordenó conducción sin ningún acto previo de notificación o llamado, y el reciente caso de Saúl Méndez, tratándolos como evasores de la justicia.

Esta mala praxis, no es otra cosa que la intención solapada de ignorar el orden de las medidas cautelares que contempla el Código Judicial en su Artículo 2127 y siguientes y aplicar directamente la detención preventiva, sin ningún sustento fáctico—jurídico y sin haber cumplido con los trámites procesales para aquella.

Aquí tenemos que aclarar que la detención preventiva es la última y la más gravosa de las medidas cautelares, y que para ordenarse tienen que haberse cumplido los requisitos exigidos por el Código Judicial en el Artículo 2128, siendo medida distinta a la simple conducción, pues, la conducción es netamente administrativa procesal y la detención preventiva es de naturaleza procesal con fines distintos.

La conducción pretende hacer comparecer al sujeto requerido al despacho requirente; mientras que la detención, priva de la libertad al sujeto requerido y lo aisla por completo de la sociedad, so pretexto de tenerlo a órdenes del despacho indefinidamente.

En fallo del 23 de julio de los corrientes, dentro del caso de la solicitud de Habeas Corpus a favor de Saúl Méndez, la Corte Suprema, en pleno, advirtió al Ministerio Público que las órdenes de conducción para la comparecencia de una persona no pueden convertirse en un ‘régimen preliminar de detención’, y que ‘debe manejarse con prudencia’, de manera que solo se aplique cuando ‘se hayan agotado los trámites ordinarios para conseguir la presencia voluntaria y oportuna de la persona requerida al proceso’.

El fallo agrega que la orden de conducción debe producirse dentro del margen de la constitucionalidad. La advertencia de la Corte indica a los funcionarios de instrucción que la orden de conducción incluye poner en conocimiento del conducido, los derechos contenidos en los Artículos 22 y 25 de nuestra Constitución.

<> Artículo publicado el 11  de octubre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Pintada de verde del 9 de octubre de 2010

La opínión de la Abogada, Periodista y Ambientalista…

Lina Vega Abad

LOCURA. “Vamos a acabar con la dictadura de los medios”, fue el grito de guerra del diputado panameñista Miguel Fanovich, durante el período de incidencias de la Asamblea el pasado miércoles, al conocerse el fallo que condenó a dos periodistas por supuestos –sí, supuestos– delitos contra la honra. A la penosa actitud del diputado oficialista se sumó su coleguita Alcibiades Vásquez Velásquez y el diputado del partido del presidente, Vidal García.

Escucharlos –junto al patético Miky Alemán que, al parecer, no sabe si va o viene– me aclaró bastante el panorama de servidumbre absoluta que se vive estos días en el Palacio Justo Arosemena. Y es que cuando se pierde la dignidad, es imposible entender a la gente digna.

En el periodismo, en la sociedad civil, en algunos grupos políticos y en cada vez más ciudadanos, este loco gobierno está encontrando gente digna a la que no puede comprar ni doblegar para imponer su inconsulta y desatinada agenda.

Este país, señores del gobierno, transitó un duro camino para lograr la democracia. Luego, con muchas dificultades se ha ido avanzando en la construcción de un estado de derecho que, hoy, vemos cómo se hace trizas. Es evidente que ya no son novatadas, ni errores cometidos de buena fe. Hoy queda claro que no existe el más mínimo respeto a las garantías fundamentales, ni se entiende lo que significa gobernar (que incluye la consulta, señor Presidente, lo que no es “cogobernar”).

En solo un año, el retroceso institucional es pavoroso.   Los medios de comunicación y las organizaciones de la sociedad civil son los últimos bastiones no ocupados por el mazo del Órgano Ejecutivo. Por ello la gravedad de este artero ataque a la libertad de expresión e información que, además, no se soluciona con un indulto. Hoy, todos los periodistas somos Sabrina Bacal, Justino González y Juan Carlos Tapia; y todos los medios somos TVN.   Así es la cosa, señor Presidente y señor secretario de Comunicación.

<> Este artículo se publicó el 9 de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.