Sobre la sexualidad

 La opinión del Abogado y Locutor

Gabriel D’Annunzio Rosania Villaverde

Los planteamientos y acciones de los miembros de la Comunidad LGTB, de acuerdo a los sectores conservadores, son causa y efecto de la agenda gay que, según estos sectores conservadores, tiene como impronta la destrucción de los valores familiares tradicionales, lo cual es rechazado por los integrantes de la referida Comunidad LGTB que afirman que su único deseo es que se respete sus derechos a la orientación sexual y la identidad de género.

Según el sicólogo y consejero familiar internacional James Dobson, el cual es uno de los principales exponentes de los sectores conservadores de Estados Unidos de América, plantea que la agenda gay tiene como objetivo el desprecio por las Sagradas Escrituras que condenan el homosexualismo, acallar la voz de los ministros y medios de comunicación religiosos, el otorgamiento de privilegios y derechos especiales, la derogatoria de las normativas jurídicas que prohíben las relaciones sexuales de adultos con menores, el adoctrinamiento y la inducción de los menores, el reconocimiento de los derechos de familia a las parejas homosexuales y que los heterosexuales toleren la conducta homosexual.

Vivimos en una sociedad en la cual, de acuerdo a la filóloga Laura Schlessinger, el “respeto por uno mismo” ha llegado a significar «Merezco más respeto que los demás. Consideren la proliferación de grupos con agendas, rencores, exigencias y expectativas individuales basadas en sentimientos de opresión, dificultades, prejuicio, etc. Hoy, las personas se preguntan ‘A ver qué puede hacer tu país por ti’, haciendo exigencias increíbles y excesivas, volcadas hacia sí mismas, apoyando mentiras y distorsiones siempre y cuando ‘sirvan a la causa’».

Con respecto a la educación sexual hay todo un revuelo ya que, desde hace rato, subsiste una propuesta de ley que pretende restringir, en el contexto de los centros educativos, los derechos a los padres y madres de supervisar, orientar y educar a sus hijos e hijas sobre este tópico. La educación sexual corresponde a la enseñanza y la divulgación responsable acerca de la sexualidad humana en todas las etapas del desarrollo y no a una sobresaturación irresponsable de información e imágenes destinadas, no a educar, sino a enervar las apetencias sexuales y a sobredimensionar el pensamiento de algunas personas, como los niños y las niñas, que aún no han alcanzado una plena madurez sicológica, cognitiva, física y mental.

En muchos países ya están reconocidos ciertos derechos a favor de las personas de la Comunidad LGTB, relativos al Derecho de Familia, además de las normas relativas a la orientación sexual e identidad de género.

En el caso de Panamá, mediante el Decreto Ejecutivo No. 332 de 2008 fue derogado el Artículo 12 del Decreto 149 de 1949 que penalizaba “La prostitución clandestina, el proxenetismo, la sodomía y todo vicio de degeneración sexual no especificado en este Decreto…”, aunque esta normativa no minimiza el deber del Gobierno por fiscalizar los efectos sanitarios relativos a las relaciones sexuales.

Por otra parte, existe una propuesta de ley que busca minimizar la homofobia, pero, que en su articulado castiga severamente a los que se expresen en contra de la homosexualidad, lo cual abre muchas puertas al subjetivismo y a la vez es un atentado a la libertad de expresión de quienes piensan diferente. Además, pretenden que legalmente se les reconozca el derecho a casarse y adoptar hijos como parejas formales, inclusive obligar a las religiones que celebren y bendigan sus uniones.

Nadie puede poner en duda que los homosexuales, como seres humanos, tienen méritos y ejecutorias, y que fueron creados a imagen y semejanza de Dios, no obstante, los derechos humanos aplican de igual forma tanto para los heterosexuales como para los homosexuales, entonces, ¿qué falta? La ruta a seguir es el respeto mutuo y la convivencia pacífica, no normativas jurídicas controversiales.

Desconocer el modelo y la fisiología natural, entiéndase que los hombres son para las mujeres y las mujeres para los hombres, y que los hijos y las hijas necesitan ser criados por un padre (figura masculina) y una madre (figura femenina), no es mas que un atentado contra el desarrollo emocional, cognitivo y mental de toda persona humana y, en consecuencia, contra la estabilidad de las familias y del resto de la sociedad, por las situaciones de riesgo sanitario (enfermedades venéreas, esterilidad y muerte), por la vulneración de derechos elementales de los niños y las niñas (las relaciones sexuales de adultos con menores de edad están tipificadas como delitos por una gran cantidad de países) y por los conflictos de identidad que se puedan generar (“¿qué soy, si vivo con dos mamás o dos papás?”).

Me opongo al odio y la discriminación contra quienes practican la homosexualidad, indistintamente de si lo que hacen es contrario a las leyes divinas y las leyes naturales, sin embargo, debe quedar claro que la sexualidad no es un asunto que se limita al plano sensorial y genital, sino más bien al hecho de ser parte del diseño universal de reproducirse, poblar la tierra y amar, lo que no puede ser cambiado por cirugías, vestimentas, razonamientos y normativas.

<>

Publicado por el autor en nuestro muro en Facebook el 27 de septiembre de 2013.

De quién depende

La opinión de la Psicóloga Especialista de la conducta humana….

GERALDINE  EMILIANI
gemiliani@cableonda.net
La iniciativa sexual depende de la edad de la pareja y de los años de relación conyugal.   Muchas veces la relación sexual se perjudica por la costumbre y por la rutina.   Se echa a un lado, se vuelve monótona, no hay sabor, no hay interés, no hay ese impulso sexual que una vez los volvió loquitos.
Entonces, la iniciativa sexual se convierte en una obligación de alcoba. 

La mujer es la que más se afecta. Ya que es ella la que muchas veces lleva las riendas del hogar y se cansa y se torna apática. He aquí donde el hombre debe intervenir, pero le cuesta. No sabe cómo hacerlo. Y pasan los años y la intimidad se pierde. Entonces, es cuando se relega a una última instancia ese amor que una vez fue, pero que ahora el viento se llevó y quién sabe hacia qué otros horizontes.

La pareja debe aprender que la iniciativa sexual depende de cada uno, de su estado de ánimo, del interés por consumar el deseo, cuan atraído esté por su pareja y de su autoestima sexual.

RECOMENDACIONES PARA UNA FELIZ INTIMIDAD CON TU PAREJA

1) Que cuando sea la hora de amar, tengan momentos de mimos y atenciones, eso facilita mucho las cosas a la hora de hacer el amor.

2) No hablar de problemas de dinero, de los niños y mucho menos de celos.

3) Que exista en el aire un suave aroma a limpio, un buen perfume en tu cuerpo y una rica cena a la luz de las velas.

4) Decir muchas veces ‘te amo’ y no ser un objeto en la cama, que sea un amor de verdad.

5) Que él traiga a casa unos presentes así como flores… eso sería lo ideal.

6) Que la música sea suave y sensual, y que nada los moleste ni distraiga.

CUANDO UNA RELACIÓN NO FUNCIONA ES ACONSEJABLE

-Aprender a tener confianza con la pareja.

-Tener la seguridad de que ambos sabrán guiarse cuando de intimidad se trate.

-Que puedan hablar de diversos temas sin temor a ser juzgados por su pareja.

-Sentirse amados y hasta en la distancia.

-Comunicarse de forma constante.

-Realizar pequeños detalles para hacer las grandes diferencias.

-Recordar las fechas importantes.

-Amarse una y otra vez para que el amor no se apague.

*

<> Este artículo se publicó el 18  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

La tercera educación

*

La opinión de la Doctora en Medicina y Rotariana…

Marisín Villalaz de Arias 

Hoy me referiré a la educación sexual, tan importante como las otras. Es importante conocer lo referente al tema, sobre todo los jóvenes y también los adultos para orientarlos en los momentos precisos. Los padres necesitamos lograr que nuestros hijos se acerquen a consultarnos, a contarnos y a ser recíprocos en el cariño y el respeto. Leemos constantemente las altas cifras de embarazos en adolescentes que pueden trastornar sus vidas permanentemente. Como bien dijo una de las víctimas: he tirado por la borda toda una vida por un momento de placer. ¡Qué sabias sus palabras! Pero tuvo que vivir semejante experiencia para darse cuenta.

 

¿De quién es la responsabilidad? De nosotros o de ellos, porque tanta culpa tiene la muchacha como el muchacho que lo hace y que por desconocimiento o por egoísmo de no usar los anticonceptivos, permiten semejante estupidez. Pensamos que si esos jóvenes tienen la madurez (que es ficticia) de tener relaciones sexuales, deben tenerla también para saber las consecuencias. Pues no es así y los adultos tenemos la obligación de abrir esos ojos, de conversar con ellos, de decirles la verdad para que comprendan la realidad que se les presenta por un momento de placer.

Arruinan sus vidas porque, si dejan que siga el embarazo, qué hará una adolescente con ese hijo cuando debiera jugar con una muñeca. ¿Cómo se criará el producto si ella necesita continuar estudiando para mantenerlo de allí en adelante? Y si decide eliminarlo por un aborto, le quedará el remordimiento el resto de su vida. No es fácil la situación. Por lo tanto, es indispensable que los adultos intervengamos, tanto en casa como en las escuelas para dar educación sexual, para evitar tantos embarazos en adolescentes y que traigan al mundo niños, a veces indeseados. A los varones debemos enseñarles a evitar problemas y, como es inevitable que descarguen sus hormonas, que sean responsables en el comportamiento con quienes lo hacen.

El amor es bueno, pero sus consecuencias son funestas si no se cuenta con el cuidado. En una época en que el sexo es tan libre, el peligro que asecha es también inmenso. Todos estamos expuestos a estas situaciones. Tengo nietas y solo pido a Dios no vernos envueltos en una situación igual.

Habiendo pasado el día de la madre, pido a la divina misericordia que nos ayude a todas las madres y abuelas a llevar correctamente la educación sexual para que todos seamos felices. ¡Que Dios nos proteja!

*
<>Artículo publicado el  15  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Una experiencia dolorosa

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana….

GERALDINE  EMILIANI
gemiliani@cableonda.net

Nadie debería hacer lo que no le gusta o lo que no puede ni desea.   Esto está relacionado con las relaciones sexuales de quienes le son dolorosas o traumáticas. Por ejemplo, los que no les apetece ejercitar su sexualidad por sus patologías o disfunciones sexuales: la disfunción eréctil, la eyaculación precoz, la anorgasmia femenina, el vaginismo, la dispareunia (coito doloroso) psicogénica o las aversiones y fobias sexuales.

También se da la abstinencia sexual en parejas jóvenes y en matrimonios no consumados, aunque parezca extraño. Conviven juntos de la forma más normal y natural, pero llegan a un acuerdo y de manera consciente y voluntaria se privan de tener relaciones sexuales. Y esto no significa que no sean felices. La felicidad la trabajan o la experimentan en otras actividades gratificantes.

No se podría decir que quienes reprimen la sexualidad por voluntad propia son personas con graves conflictos en otras áreas de relaciones interpersonales o que tiene un costo emocional. Muchas de estas personas se dedican y de forma exitosa a otras ocupaciones como en lo laboral, en lo artístico y/o religioso. Ahora bien, cuando existe la aversión sexual debido a una disfunción específicamente hablando y resulta en una abstinencia, se puede inferir que se trata de algún trastorno de tipo sexual y hay que intervenir con terapias para erradicar la disfuncionalidad.

El problema es que a veces se presentan grandes crisis emocionales, dudas, decepciones y frustraciones que hacen que las personas no den la talla en su actividad sexual, teniendo como síntomas la soledad extrema, las patologías sexuales y los trastornos psicológicos y mentales.

En general se atiende con técnicas específicas, con terapias focalizadas; en algunos casos de aversiones graves o ataques de pánico frente a la escena sexual e incluso se trabaja con la terapia medicamentosa.

En otros casos se utiliza la indicación de abstinencia sexual y por un período, en los comienzos de los tratamientos sexológicos como una manera de evitar los fracasos o para disminuir los niveles de exigencia y la ansiedad por el rendimiento o el intenso miedo a la decepción.

Sin embargo, no todas las personas pueden, saben o quieren exteriorizar lo que sienten. Para esas almas intimistas, ermitañas, solitarias, desconfiadas y de cierta forma ‘hurañas’ e ‘inexpresivas’, significa un reto muy grande, muy difícil abrir los arcos fuertes de sus sentimientos que de una forma u otra los han llevado a la abstinencia sexual debido a su disfuncionalidad.

*

<> Este artículo se publicó el 11  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Los Juguetes sexuales

La opinión de la Psicóloga Especialista de la conducta humana….

GERALDINE  EMILIANI
gemiliani@cableonda.net

Siempre he dicho que cuando una pareja está bien conectada sentimentalmente no hay por qué usar otras herramientas para llegar al tan deseado clímax sexual. Todo está en la mente de ambos protagonistas. Sin embargo, es saludable que algunas veces se sumen otros armónicos para que esa relación no disminuya, la mayor parte del tiempo debido a la rutina, al trabajo dentro y fuera de casa, la atención a los niños, y los agobios que produce el estrés diario.

Hacer uso de los juguetes sexuales también tiene que ver con la edad de la pareja. Las parejas jóvenes tienden a ser más flexibles y avenidos cuando de estímulos sexuales se habla. En este sentido me refiero a los que oscilan entre los 30 y llegando a los 40 años.

Sin embargo, cuando existe la amante o el amante, la situación cambia, porque con estas terceras personas la presión disminuye y aparece un sentimiento que tiene que ver con la falta de pudor y de deseo en que la llama del amor ha sido sustituida por una tercera persona que por las circunstancias se hace mucho más apetecible y complaciente.

Después de los 50, la pareja prefiere no recurrir a estas herramientas, el hombre razona sobre su capacidad sexual y la mujer se reconduce con fantasías sexuales de corte más romántico.

Cuando el uso es abuso y se crea dependencia, la persona puede convertirse en un adicto a los juguetes sexuales. También cuando el uso es exclusivo y no es capaz de mantener otro tipo de relaciones centrando su actividad sexual en estos objetos.

Esto sucede con las personas que no pueden relacionarse sexualmente con una pareja o pocas veces o nunca han experimentado un orgasmo y se desesperan y recurren a este tipo de material. En este caso, esta situación recae en las mujeres en un alto porcentaje. Esto trae como consecuencia sentimientos de frustración, negación y hasta de insatisfacción.

Hay que tener siempre claro que estos aparatos son un medio para aumentar las sensaciones eróticas o para salir de la rutina, pero nunca deben ser considerados como sustitutos de estímulos porque el placer solo te lo da las manos de un hombre o las de una mujer. Nada puede sustituir los mimos y las caricias de una mano que te quiere.

*

<> Este artículo se publicó 4  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Reflexión a propósito de declaraciones del Papa

La opinión de…

 

Ángela I. Figueroa Sorrentini

Dice el Papa que la homosexualidad está contra la naturaleza. Habría que comenzar por definir qué es estar “contra la naturaleza”. Si estar contra la naturaleza es atentar contra ésta, actos contra natura –como los llama la Iglesia– serían todas las prácticas de consumo, malos hábitos en la disposición de desechos y proyectos desarrollistas que contaminan las aguas, secan los ríos, devastan millones de hectáreas e inundan otras tantas, acometen contra la flora y la fauna y aumentan de forma amenazadora el calentamiento global.

Aunque algunas y algunos piensan que el sexo gay o lésbico es lo más caliente que existe, les aseguro que no hay prueba científica alguna de que aumente el calentamiento global, afecte el curso de los ríos o coloque en peligro de extinción a especies marinas o aves tropicales.

Si estar contra la naturaleza es actuar en formas que no son inherentes a nuestra biología, sino que van en contra de ésta, la práctica sexual contra natura por excelencia sería la perpetua abstinencia. El sexo entre dos personas del mismo sexo no va contra nuestra biología, pues nacemos con el equipo y el potencial para dar y recibir gratificación sexual, tanto de personas del mismo sexo como del sexo opuesto.

Si el argumento es que va contra nuestra biología, porque dos personas del mismo sexo no pueden procrear, están cometiendo un grave error de razonamiento lógico: el que el sexo sirva para procrear no significa que tiene que limitarse a ese fin. El reducir el sexo a la reproducción de la especie es un argumento religioso, cultural, social, no un imperativo biológico. Además, quienes lo arguyen caen en la hipocresía de la doble moral, pues no condenan como contra natura el sexo entre personas del sexo opuesto, que no resultará en embarazo porque uno o ambos son estériles, porque usan protección o por otras razones. Y pregunto a las y los heterosexuales –sean sinceros (as) por favor– ¿cuándo fue la última vez que usted tuvo sexo cruzando los dedos para que el fruto fuera un embarazo?

Si estar contra la naturaleza tiene que ver con afectar/actuar sobre/transformar lo que se da naturalmente, contra natura sería producir, distribuir y consumir productos enlatados o congelados que prolongan la vida natural de frutas, vegetales, granos, mariscos y carnes. Contra natura sería la electrificación, focos con baterías y velas que prolongan la luz más allá de lo que la naturaleza brinda. También, las tecnologías médicas que permiten prolongar la vida con respiración artificial, transfusiones sanguíneas, trasplantes de órganos y tecnologías   similares.

Lo que nos lleva a un importante planteamiento: no todo lo que va contra la naturaleza es malo o inmoral.   En esta acepción, lo contra natura en materia sexual sería el uso de juguetes sexuales –sin que quiera decir que eso es malo o inmoral– más no el uso de la piel, la mente y toda la riqueza de órganos que la naturaleza nos regala y que sirven muy bien para el disfrute sexual, sea entre personas del mismo sexo o del sexo opuesto.   Ni siquiera sería contra natura el uso de pepinos o plátanos, porque eso también nos lo brinda la naturaleza y crecen sin una inscripción en su cáscara que diga: para alimento solamente.

Si estar contra la naturaleza es, como dice el Papa, “contra la naturaleza de aquello que Dios ha querido originariamente”, entonces no puede afirmarse que haya algo en este mundo contra la naturaleza. Aún si usted cree que existe ese ser sobrenatural que llamamos Dios, no hay forma humanamente posible de conocer qué es lo que esa entidad quiere, originariamente o en el presente. ¿Cómo lo sabríamos? Por la Biblia no, porque es racionalmente demostrable que la Biblia no puede ser la palabra de un ser quien es, por definición de los creyentes, omnisapiente, perfecto y sin error.

Porque lo dice el Papa o la Iglesia tampoco, porque el Papa es un ser humano y la Iglesia es un producto de seres humanos.   Recuerde que son estos seres humanos –no Dios– quienes dicen que su palabra es la palabra de Dios. Creerles sería admitir su fe ciega en hombres, no en Dios.   ¿Porque Dios lo puso en su corazón? Si cree en Dios, cree también en el diablo, ¿cómo exactamente sabe que fue Dios y no el diablo quien se comunicó con usted? ¿Cómo sabe que no es un diálogo de yo con yo? Por reclamos similares en los cuales no se incluye a Dios o a la religión, hay mucha gente internada en hospitales psiquiátricos.

En conclusión: no importa cómo definamos contra la naturaleza, no aplica a la homosexualidad.

*

<> Este artículo se publicó el 4 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La violencia privada

La opinión de…

Paco Gómez Nadal

Cualquier tiempo pasado no fue mejor. Eso lo pueden atestiguar los grupos más desfavorecidos del pasado. Es evidente que ser afrodescendiente, indígena, mujer o menor de edad es mejor ahora que a principios del siglo XX. Sin embargo, los ataques contra estos grupos tienen ahora menos justificación que nunca.

Contamos con el conocimiento, el avance tecnológico y los recursos financieros para que este planeta sea amable con todos sus habitantes, pero nos empeñamos en discriminar y pisotear a los mismos colectivos y seguir anclados a unos imaginarios tan perversos como anticuados.

Fíjense si no en lo declarado por el papa Benedicto en un libro-entrevista de pronta aparición. Por fin le parece que el condón tiene alguna utilidad, además de servir de decoración para fiestas infantiles una vez inflado. Eso sí, solo para uso de prostitutas, que hay que proteger a los católicos clientes de insanos e incómodos contagios. Los demás usos, según el primer ministro del Vaticano, son “banalizar el sexo”, un tema en el que él es un experto.

Los resabios del Papa no son más que síntomas de la enfermedad del patriarcado y la doble moral. Esa visión masculina del mundo que aún determina los planes de gobierno, las guerras y las cegueras colectivas simbólicas y… reales (pregúntenles sobre ello a las olvidadas víctimas de Bocas del Toro).

Otra manifestación visible de esa mirada prejuiciada y perversa de la vida la pueden encontrar en los rostros amoratados, en las cicatrices y en el miedo de miles de mujeres que sufren violencia de género. En lo que va del año 46 mujeres han sido asesinadas en Panamá por sus parejas o ex parejas, una cifra que pone al país en el décimo lugar del deshonroso ranking mundial de violencia de género.

La violencia contra la mujer es, aún en Panamá, una violencia privada.   Ocurre dentro de los muros de la casa o entre las paredes invisibles de la indolencia pública.   Miramos a otro lado, nos parece un asunto de pareja, algo donde no meternos. Tiene otra característica, es tremendamente democrática. En contra del imaginario general que relaciona violencia de género con pobreza, los estudios existentes y la realidad nos demuestran que es transversal: las mujeres son agredidas física y psicológicamente en cualquiera de los estratos sociales porque el problema no es individual sino que se trata de un problema de salud pública, un patrón de comportamiento masculino típico del modelo del manejo del poder del patriarcado.

Los padres de la patria (debe ser que el país es huérfano de madre) legislan sobre el tabaco, sobre las vallas publicitarias o sobre cómo aumentar el clima de impunidad, pero no se preocupan de este flagelo que destruye la autoestima y la vida de miles de mujeres panameñas.

Obtienen menos educación; consiguen peores trabajos; ganan menos que los hombres que ocupan puestos similares; tienen que ser madres, hijas, hermanas, trabajadoras… nunca ellas; no pueden gozar de una sexualidad libre y autodeterminada; siempre son la sombra de un hombre… pero son el sustento de cualquier sociedad.

La violencia contra la mujer siempre ha sido un arma de guerra (véase los casos denunciados internacionalmente), una costumbre familiar (los trapos sucios se lavan en casa), un silencio forzado (el subregistro de las denuncias es monumental), una omisión del Estado (que ni protege ni entiende el fenómeno).

En dos días se conmemora el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer.   Una fecha más, pero un asunto demasiado importante como para dejarlo pasar de largo. Es evidente que este Gobierno no tiene una política al respecto y que autoridades policiales, judiciales o sanitarias tratan el asunto como un problemilla más. Tenemos pocos datos (y este es un síntoma), tenemos poca voluntad política (al circunscribirlo al universo privado) y tenemos una herencia cultural nefasta. Pero también es evidente a que esa falta de compromiso oficial es posible por la falta de conciencia pública y, por tanto, de exigencia por parte de los electores.

Convertir el asunto de la violencia contra la mujer en tema público, entender que es un tema complejo y que enraíza en la genética cultural del patriarcado y comenzar a hablar de ello sin cortapisas será el principio del fin.   Atención a investigadores sociales, activistas, mujeres, hombres, instituciones… una sociedad que maltrata a sus mujeres es una sociedad lastrada sin remedio.

*

<> Este artículo se publicó el 23  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/gomez-nadal-paco/