Golpe y guerrillas

La opinión de…

Guillermo Sánchez Borbón 

El 11 de octubre de 1968 los jefes de la Guardia Nacional dieron el primer golpe militar de nuestra historia republicana. Antes de entrar en materia, debo relatar cómo me enteré de que en Chiriquí se había iniciado la resistencia armada contra la recién estrenada dictadura. Un día me encontré con Kayser Bazán, viejo amigo mío. Él me contó que en las tierras altas de Chiriquí unos campesinos arnulfistas se habían alzado en armas contra la tiranía. Y me dio cifras (que entonces me parecieron exageradas) sobre el número de guardias que habían caído en el primer combate.

¿Cómo se enteró? No lo sé a ciencia cierta, pero puedo imaginármelo. Kayser estudió en la academia militar de West Point. Supongo que uno de sus ex condiscípulos, destinado a la Zona del Canal, se lo contó. Después, otra fuente me confirmó la información de Kayser y agregó otros detalles. Además, me relató que habían continuado los enfrentamientos, en cada uno de los cuales los guerrilleros habían derrotado a la Guardia Nacional.

Recientemente viajé a Chiriquí en compañía de Roberto Brenes, cuyo suegro tiene una casa de campo en la zona donde tuvo lugar el primer combate importante. Además, Brenes conocía personalmente a casi todos los sobrevivientes del movimiento que salvó el honor de la República, enfrentándose heroicamente a un ejército profesional –armado hasta los dientes– e infligiéndole humillantes derrotas. Yo quería tener una idea clara de los sitios en donde los guerrilleros libraron los combates contra una Guardia Nacional. Y en todos la derrotaron.

Un costarricense calderonista (veterano de la sangrienta Guerra Civil costarricense de 1948), Osito Solano, participó como voluntario en los primeros combates de los guerrilleros panameños. Era el único que tenía experiencia militar, y debe haber sido de gran ayuda a los bisoños combatientes. Yo lo conocí personalmente en la Costa Rica de 1970 y –a pesar de que era un hombre taciturno– hablé muchas veces con él.

Cuando la guerrilla –a falta de apoyo– se dispersó, algunos de sus miembros recalaron en diversos países centroamericanos, donde se ganaron la vida en modestos trabajos agrícolas, con una sola excepción, de la que más adelante nos ocuparemos. En la medida de sus modestísimas posibilidades, Osito hizo cuanto pudo por los panameños de la diáspora.

A la sazón, Manuel Solís Palma y yo estábamos en México. Un día me comunicó que viajaría a Costa Rica para ver cómo podía ayudar a los guerrilleros. Así lo hizo, en la medida de sus posibilidades. Era natural que se relacionara con Osito, quien al menos podía brindarle su amistad y apoyo moral.

Un día, Osito, quien tenía amistades en todas partes, se enteró de que el Gobierno panameño había enviado a uno de sus más temibles asesinos a matar a Solís Palma. Osito fue a buscar al criminal. Lo encontró escoltado por un miembro de la policía tica. Le dijo: “Yo sé que vienes a asesinar a Solís Palma. A las 5:00 p.m. sale un avión para Panamá. Como no lo abordes, a las 5:15 te mato”. El enviado panameño consultó a su acompañante tico, y éste le dijo quién era Osito, y le aconsejó que regresara a su país, porque el hombre era capaz de cumplir su amenaza. A las 5:00 en punto, el héroe panameño abordaba el avión que lo llevó de regreso a Panamá.

Después de algunas peripecias, el innoble Gobierno tico de entonces apresó a Solís Palma, lo despojó de todas sus pertenencias y lo expulsó a Nicaragua. No sé cómo fue a recalar a Venezuela, donde vivió y trabajó unos años bajo la protección de Acción Democrática.

Cuando se inició el “veranillo democrático”, Solís –como todos los exiliados– regresó a Panamá, a continuar la lucha por medios políticos. El exilio le salió carísimo a Solís Palma: perdió su fábrica de zapatos y todas sus posesiones. Al principio se vinculó a la oposición, con cuyos dirigentes tuvo graves desacuerdos. Noriega aprovechó todas estas circunstancias para reclutarlo. Solís entró a formar parte del gobierno de Tuturo del Valle, y cuando éste fue derrocado, los militares lo nombraron Presidente de la República. Ahí estuvo hasta que Noriega (en su último acceso de locura) lo separó para asumir él mismo la jefatura del Estado. Pocos días después se produjo la invasión gringa.

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Este artículo se publicó el 5 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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La responsabilidad de los políticos

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La opinión de la Doctora en Medicina y miembro del Club Rotario de Panamá…


Marisín Villalaz de Arias 

Desde hace muchos años se han venido dando en América Latina ciertos golpes de estado militares que debilitan y hacen desaparecer la democracia por la ambición de quienes lo dan y el manejo equivocado de las situaciones por parte de los políticos cuyos dirigentes no muestran deseos ni conocimientos sobre la materia para conservar lo que se les ha dado en bandejas de plata.

Las elecciones más traumáticas que he conocido en Panamá fueron las de mayo de 1968 cuando hubo toda clase de improperios, insultos y violencia por falta de no ver una realidad existente con el liderazgo del Dr. Arnulfo Arias.

A raíz de ello y la mala estrategia decidida por el mismo, se dio aquel golpe de estado tan funesto para Panamá y que duró demasiado tiempo, siendo necesaria una invasión para acabar con ellos.

La inteligencia del pueblo hizo que se aprobara la modificación de la Constitución para no tener más ejército que para lo único que sirven es para gastar el presupuesto nacional y maltratar a los nacionales. Fueron 21 años de martirio, de muertes, exilios, torturas y pérdida de la libertad tan preciada para millones de los nuestros.

Una situación parecida se dio en Venezuela cuando los políticos se desbocaron y la corrupción fue tal que llevó a una reelección y su comportamiento errado trajo como consecuencia la elección de Chávez aun a sabiendas de que podía convertirse en dictador, pero estaban cansados de los políticos de siempre y su mala política para llevar al país.

Allí lo tienen convertido en lo que nadie quiere, acabando con el país y con la vida y honra de los venezolanos.

Solo pongo estos dos casos por espacio, pero suficientes para que los panameños abramos los ojos y despertemos; para que nuestros políticos la jueguen con honestidad, con despojo de ambiciones personales y pensando más en el país. “La historia puede repetirse en espiral” y no quisiéramos que sucediera aquí.

Basta muy poco en las actuaciones de nuestros políticos para evitar que la izquierda se entronice y perdamos la democracia. Basta de irresponsabilidades porque de todos, especialmente de los políticos depende que sigamos siendo un país democrático.

Adquiramos la cultura política que necesitamos para que, gobernantes y gobernados sigamos el camino que corresponde en el devenir diario nacional y que podamos decir que hemos madurado, que nos hemos culturizado y que somos capaces de transformar nuestro futuro en un presente fuerte, poderoso, de libertad y democracia.

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<>Artículo publicado el 5  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Cápsula histórica de mitos y traiciones

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La opinión del Ingeniero Químico y Psicólogo Industrial…

Giovanni Niedda Alvarado

Es importante que se le aclare a los jóvenes de este país lo que estaba detrás del golpe militar del 68 en detrimento de las vidas que se perdieron: una porción de agua que cruza del Pacífico al Atlántico… el Canal de Panamá.

Para alcanzar este colofón se agregó al golpe que realizaron los oficiales Boris Martínez y Federico Boyd a un joven oficial de mayor rango quien obligado, no quería dar el estacazo, más bien propiciaba por separar al presidente Arnulfo Arias para entregar el gobierno a los liberales:   El militar Omar Torrijos Herrera.

No se podrá anotar en este breve espacio la serie de actos mezquinos y los efectos que siguieron después de aquello que hemos heredado de una de las dictaduras más entorpecedoras que ha habido en América Latina.

Toda esta trama fue el resultado de una serie de acontecimientos e intromisiones que se realizaron desde finales del siglo XIX cuando se forjaban los tratados Mallarino-Bidlack, Evarts-Arosemena y otros. Hoy podemos analizar con certeza, que hubo gobernantes nacionalistas, pero también hubo quienes traicionaron al pueblo, sus haberes, la bandera y el derecho a la felicidad, conceptos estos inmersos en el campo de una real independencia.

Sería de gran propiedad advertir la diferencia entre las personalidades gobernantes, cuando dictaminamos que dentro de los pocos presidentes que se preocuparon por desarrollar el país dentro de la dignidad requerida estuvo el Dr. Harmodio Arias desde su tratado Arias-Roosevelt en 1936(Art. X)  y con el cual abolió todo concepto de permanencia extranjera:

“… ambos países tenían la obligación de tomar medidas confiables para proteger el canal si estuviera en peligro… y esto sería sujeto a consulta entre ambos gobiernos”

Todavía así, los EU se aseguraba el derecho a una continuidad en las ingerencias a través del Art. 136 de la Constitución de 1904 que les permitía a EU intervenir a Panamá en cualquier punto del país para restablecer la paz pública, etc, etc.,  todo esto para controlar el canal.    No fue sino hasta el año 1941 que otro presidente de corte nacionalista, el Dr. Arnulfo Arias Madrid reemplaza este último vestigio de intromisiones a través del Artículo 151 de su nueva Constitución de 1941:   “Ningún gobierno extranjero ni ninguna entidad o institución oficial… podrá adquirir el dominio, posesión, uso o usufructo sobre ninguna parte del territorio nacional salvo lo estipulado en convenios internacionales…”

Toda esta lucha ocurrió en el transcurso de un par de décadas hasta que unos jóvenes institutores confirmaron con sus vidas en 1964 el respeto a la bandera y a la soberanía de Panamá.   Sin embargo, los EU sorprendidos con esta gesta y aferrados a su canal, no desmayaron en seguir utilizando los medios necesarios para controlar el mismo y no sólo contribuyeron con el golpe militar del 68 perpetrado al Dr. Arnulfo Arias, sino que mantuvieron a toda costa al militar potable Omar Torrijos eliminando del camino a Boris Martínez (quien no quiso hablar de tratados por el momento) y a Federico Boyd, para conllevarnos a la firma de un tratado nuevamente oprobioso, que permitiera intervenciones al suelo patrio al capricho de los EU como ocurrió con la invasión a Panamá en diciembre de 1989.

Lo que hizo EU con todos estos intentos de intervención, fue dar continuismo al tratado Mallarino-Bidlock de 1846, cuyo principio de injerencia extranjera se insertó al tratado Hay-Bunau Varilla(1903) y a la idea de los EU de controlar de por vida el canal, manteniendo a la fecha esta idea a través de la firma de un tratado en 1977  (Tratado de Neutralidad) encargado al ciudadano militar Omar Torrijos, considerado por muchos como el traidor, informante de los EU.

A la fecha, Torrijos es utilizado por los miembros del partido PRD el cual fundó, y quienes también traidores, en una abierta contradicción e irrespeto a ellos mismos, estuvieron hasta el último día de la invasión norteamericana con Manuel A. Noriega, el que supuestamente fue mencionado autor intelectual de la muerte del propio Torrijos.

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<>Artículo publicado el  6  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/niedda-alvarado-giovanni/

B. Martínez, O. Torrijos y M. A. Noriega

La opinión del Analista Político….
GIL  MORENO


Toda persona sensata y con conocimiento de la historia debe saber que el golpe de Estado del 11 de octubre de 1968  se dio porque la alta oficialidad de la fuerza pública siempre consideró que estaba por encima de la ley y no quiso aceptar los cambios que había hecho el Presidente de la República, Dr. Arnulfo Arias.  Otro de los motivos fue que la clase, política había llegado a grandes extremos de descomposición y el mismo Presidente de la República cometió ciertos errores al desconocer la elección de algunos diputados de la Asamblea Nacional.

Sabemos que esos no eran motivos suficientes para que se diera el golpe, pero como los militares, Boris Martínez y Omar Torrijos, disponían de la fuerza de las armas, ejecutaron el acto, a sabiendas que nadie los detendría. El mismo gobierno de los Estados Unidos siempre vio la nueva administración con cierta desconfianza.   Era muy significativo que ese 11 de octubre, Omar Torrijos se encontrara escondido en la Zona del Canal, en la residencia de un miembro de la CIA, mientras que Boris Martínez era el que dirigía la asonada.

El golpe militar trajo como consecuencia inmediata la eliminación de todos los poderes del Estado, la suspensión de las garantías fundamentales y el cierre de algunos medios de comunicación. En esas condiciones nadie podía disentir, enseguida se iniciaron las persecuciones y el encarcelamiento a todo el que se oponía al régimen. Pocos minutos después de haberse consumado el golpe militar, los insubordinados prometieron un cambio profundo en la conducción del gobierno para acabar con la corrupción y a este movimiento lo llamaron REVOLUCIÓN.   Desafortunadamente nada de eso se cumplió y como se ha dicho que el poder corrompe, los militares y sus servidores también se corrompieron, ya que la mayoría de ellos, de pobres, que siempre fueron, se convirtieron en ricos, dueños de grandes mansiones, viviendo en un derroche escandaloso de los recursos de la nación.

Moraleja: Y como todo lo que empieza mal, asimismo termina, Boris Martínez no pudo disfrutar del poder; poco tiempo después era destituido y exiliado; Omar Torrijos, años más tarde, perecía en un misterioso accidente aéreo y Noriega (acabado y enfermo), permanece recluido en una cárcel de Francia. Y como si fuera un castigo divino, todos pagaron sus faltas.

<> Este artículo se reprodujo de la publicación del 23  de octubre de 2010 en el diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/moreno-gil/

Sobre constituciones y golpes

La opinión del Escritor…

 

Guillermo Sánchez Borbón

No recuerdo con exactitud las fechas (desde entonces ha corrido mucha agua bajo el puente). A principios de 1945 se reunió –en el aula máxima del Instituto– el Primer Congreso Nacional de la Juventud Panameña, y exigió la renuncia inmediata del presidente Ricardo Adolfo de la Guardia.

Para entender bien lo que sigue, es preciso recordar que en 1940–1941 el nuevo presidente, Arnulfo Arias, había hecho aprobar una nueva Constitución, que aumentaba a seis años el período presidencial (desde el nacimiento de la República había sido de cuatro).

Toda la verdad sea dicha. El nuevo presidente hizo profundos cambios sociales. Para decirlo en la jerga de la época, había realizado una honda revolución democrático–burguesa. El pueblo, que resintió la velocidad de los cambios, estaba mareado y molesto con el nuevo gobernante. Y aplaudió su derrocamiento en octubre de 1941. Solo al darse cuenta, poco a poco, de la magnitud de las transformaciones sociales que le debían, cambió su visión del presidente depuesto. Y cuando éste regresó del exilio, el pueblo le dio una clamorosa bienvenida.

Arnulfo fue derrocado en octubre de 1941. Lo remplazó su ministro de Gobierno y Justicia, Ricardo Adolfo de la Guardia. Éste pretendía completar el período de Arnulfo (“Ricardo Adolfo hasta el 46”, era la consigna de sus paniaguados, consigna que exacerbó la crisis política y la indignación del pueblo).   Se rebeló la Asamblea (reunida en Chivo–Chivo), se rebelaron los estudiantes (Frente Patriótico de la Juventud). Por doquier podían verse manifestaciones a favor y en contra de Ricardo Adolfo de la Guardia.

Una mañana llegué a la oficina de Celso Solano (signo de la época: quedaba frente a la Presidencia de la República), secretario general del Partido Comunista, en una de cuyas aulas funcionaban las oficinas del periódico comunista en el que yo trabajaba ocasionalmente.

Cuando llegué, Diógenes de la Rosa –a quien entonces no conocía personalmente– estaba conversando con todos los partidos políticos a fin de reclutarlos para darle una “salida honorable” a la crisis: una Constituyente. Después de asegurarse la colaboración del minúsculo Partido del Pueblo para su proyecto, Diógenes se fue a continuar su ronda de conversaciones. El producto final fue no solo la solución honorable de la crisis, sino la mejor y más progresista constitución de nuestra historia política.

No voy a repetir hechos de sobra conocidos. Baste con decir que la Constitución y las leyes, por buenas que sean, son meros ejercicios literarios si no existe la voluntad política de cumplirlas.

En las próximas elecciones generales le arrebataron el triunfo a Arnulfo con un grosero paquetazo. El nuevo presidente murió meses después de haber asumido el cargo. Lo sucedió el vicepresidente Daniel Chanis, distinguido médico y persona de una gran integridad. Trató de meter en cintura a los jefes de una guardia desbordada, y estos lo derrocaron. Llamaron al vicepresidente, Nino Chiari, para que asumiera el poder. Pero la Corte Suprema de Justicia declaró que el presidente era el derrocado Daniel Chanis; y Nino –hombre de profundas convicciones democráticas–, en compañía de David Samudio recogió sus bártulos y se fue para su casa.

Siguió una protesta nacional de tal magnitud, que los tres comandantes liaron sus bártulos para abandonar el país. Entonces intervino el mayor Alemán:   aconsejó a los comandantes que reconocieran públicamente el triunfo de Arnulfo en las pasadas elecciones y le dieran posesión de la Presidencia.   Era tal la popularidad de Arnulfo, que la protesta se detuvo bruscamente y murió entre vítores a Arnulfo y hasta a los militares que lo habían derrocado, tal era la popularidad del caudillo panameñista.

Unos dos años después, Arnulfo (sin ninguna necesidad, porque ya había capeado su más reciente temporal político) sorpresivamente anunció que había abolido la nueva Constitución y restablecido la extinta constitución del 41. Todos nos frotamos los ojos. ¿Qué sentido tenía este imposible retorno a un pasado extinto?

Y entonces se produjo una gran protesta nacional.   Iniciada por los estudiantes, arrastró a todo el país. Y Arnulfo fue derrocado una vez más por los mismos militares cuyos pellejos había salvado unos años antes.   Al mes, todavía preso, había recuperado íntegramente su popularidad.

 

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<> Este artículo se publicó el 23  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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El mundo en peligro

La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado…

Guillermo Rolla Pimentel

grollap@cableonda.net

El mundo esta macro controlado por los grandes consorcios económicos, a través del FMI el Banco Mundial,  la OCDE, el eje Londres – Nueva York, los diferentes G, que imponen los precios   a los productos, monedas, tasas de interés y se constituyen en manipuladores del verdadero mercado. Globalizan, privatizan y flexibilizan leyes laborales, etc.

Ese sistema llamado Occidental y Democrático  no ha sido capaz de producir para crear empleo, saciar el hambre  y superar la pobreza, pagar lo justo por las materias primas, armonizar las balanza de pago y controlar el calentamiento global en el mundo.

Sin desconocer a los mazones  y sus misterios  Se  refieren a valores que se tranzan con dobles morales, se estimula lo sexy y se escandalizan con los embarazo precoces, se preconiza el alcohol y se combaten las drogas que le siguen, hay coimas y coimeadores, impunidades y cínicos discursos. Todo globalizado o y de todos los  niveles

Por otra parte  surgen los países árabes y los emergentes de Oriente  ha proteger sus riquezas y decisiones y creencias ancestrales generalmente Islámicos y con su propia metodología. en disputas por la tierra.

América Latina esta matriculada económica y culturalmente en Occidente, pero que en casi  todos los países tiene también alguna    población  postergada de raíces orientales (etnias indígenas)-         Sociológica e internamente tenemos el endeudamiento, la corrupción, la delincuencia, las pandillas,  el narcotráfico, la violencia, los  golpes de estado importados..

Los países periféricos somos víctimas de los graves desastres monetarios de las artificiales crisis bancarias de los países llamados desarrollados, de su publicidad consumista y alienante, y de sus presiones políticas por imponernos medidas arancelarias que en una competencia desigual  mantienen a nuestros pueblos luchado contra el subdesarrollo y la injusticia social.

 

Por ese rumbo insensiblemente ha caminado el país y América desde hace muchos años.   Y aquí, luego de los tratados de neutralidad, como un protectorado expuesto a otras invasiones militares; porque económicamente seguimos invadidos, ahora por la globalización salvaje.

 

Por otra parte esos países,  dizque ricos, tienen graves problemas financieros  deudas impagables, deterioro de sus niveles educativos y culturales, drogadicción, guerrerismo; es decir, una desvalorización social muy riesgosa.  Que no nos arrastren a su paraguas  Un sano e inteligente nacionalismo o regionalismo protector es preciso, hay que prevenir que nos hagan caer en sus propias trampas de  crisis, quiebras, guerras y terrorismo

Por eso el electorado aceptó el CAMBIO.   Para mantener el desarrollismo económico

Permitir Seguridad Alimenticia con la productividad local agrícola, pecuaria  industrial, energético y de servicios vitales,  pero dirigidos a bailar   con las gutarras del pueblo, es decir, que los intermediarios, los distribuidores, los comerciantes especuladoras fueran regulados y civilizados para lograr reducir el costo de la canasta básica, los precios al consumidor  Un cambio en la   educción y tener un estilo de vida digno, libre, sano y feliz para todos   La experiencia de los empresarios parecía un buen antecedente  El   antídoto de la violencia es crear empleos y escuelas.   La prevención de las pandillas y sus lacras  es la organización familiar y social.

Por estas realidades continentales dos iniciativas se están gestando como consecuencia de hechos recientes.        Uno originada en Centroamérica luego de las leyes anti inmigrantes en USA.     Así como USA no quiere a centroamericanos, estos no de deben querer artículos de USA.   Seria  un saboteo a la compra de productos” made in USA”

La otra propuesta proveniente de Colombia,  es la investigación de los archivos de la FARC requisados recientemente, para determinar las posibles vínculos del tráfico de armas de USA y otros fabricantes, con autoridades de países vecinos, especialmente con Ecuador y Panamá; y el ajusticiamiento de dos presidentes de esos países

Las acciones sobre las drogas han sido un fracaso por la complicidad de los altos niveles con     los  narcotraficantes en USA y América.   Cosa que ya ha sido denunciada

Talvez la solución tenga que   venir de la ciencia, de la química y la medicina.   Las  endorfinas  se producen naturalmente en los humanos en los momentos de satisfacción emocional.  También se liberan artificialmente con algunas drogas. Lo altamente negativo de estas,  es que   causan   adicción, dependencia y daño psico neurológico.   Es posible, que si llegaran a localizar los radicales y componentes causantes de esos efectos secundarios adversos, y se eliminarán, se podrían obtendrían productos farmacéuticos, que talvez pudieran  tener aplicaciones clínicas para problemas específicos.    Pareciera ciencia ficción, pero los avances  tecnológicos actuales pueden lograrlo.    Siempre que no lo frenen otros intereses  económicos.   Y otra vez llegamos a  los grandes consorcios o carteles que penetran negocios no siempre justos o legales, o francamente delictuales

CAMBIO real,  en lo económico y social. Que exista equidad y justicia. respetando la dignidad y  la libertad para  el mundo….. y para un Panamá Mejor

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<> Este artículo se publicó el 16  de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/rolla-pimentel-guillermo/

La memoria contra el cinismo

La opinión de….

JORGE GAMBOA AROSEMENA

El 11 de octubre pasado se cumplieron 42 años del golpe de Estado perpetrado contra el gobierno constitucional instalado solo 11 días antes del golpe. 

La memoria histórica, una vez más, ha quedado desvirtuada.   Una sociedad que no tiene memoria está condenada a repetir los eventos que la llevaron a episodios como los que produjeron el golpe y a sufrir las mismas penurias.   Han pasado 21 años de derrotada, la dictadura y los llamados civilistas, a pesar de conocer la abominación que fue ese evento, hemos procedido con displicencia, complicidad y hasta cobardemente a no ser que la cataloguemos de insensata.   Durante esos 21 años casi no ha habido actos de recordación para que las nuevas generaciones conozcan y las viejas no olviden.   Para los 40 años, el panameñismo, partido que fue objeto de la mayor represión, apenas hizo un acto tímido al compararlo con las conmemoraciones que hacen, por ejemplo, los chilenos, cada 13 de septiembre o lo que hacen los judíos, en noviembre de cada año para recordar la ‘noche de los Cristales Rotos’, considerado el inicio de la represión nazifascista.   Son ejemplos que deben guiarnos.

Durante todos estos 21 años, los hijos de la dictadura, militares, cómplices civiles y muchos ignorantes despistados han sido muy recatados y casi no han manifestado nada.   Pero en este aniversario les ha aflorado un cinismo criminal a sus principales representantes.   Sí, cinismo criminal, porque ante un hecho delictivo, el del golpe en sí, se dio además lo que en lo jurídico se conoce como un delito continuado, por los 21 años y dos meses que duró la dictadura.   Ponderar como bueno, algo delictivo, es un delito tipificado como apología de hecho punible.   Vivas y loas a Torrijos y sus cómplices.   Cómo llamar revolución a un vulgar golpe con esa apología que no debemos permitir.

Claro, ante un gobierno que no tiene coherencia, un gobierno que protege a los poderosos y castiga a los débiles, un gobierno que no teme al ridículo diciendo hoy una cosa y mañana otra.

Que no se conmemore el aniversario del ataque a la democracia, no es de extrañar, porque este gobierno tiene infinidad de amanuenses y cómplices de la dictadura que no van a permitir que la sociedad conozca o recuerde la barbarie y los autores de ese período.

Contra la apología cínica y la ignorancia, memoria histórica, educación y valores…

<> Este artículo se reprodujo de la publicación del 15  de octubre de 2010 en el diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.