¿Está Dios acorralado?

La opinión del Jurista…

 

Juan Ramón Sevillano Callejas

Ahora que sé que la hermana de un buen amigo tiene cáncer, he decidido referirme a otro interesante artículo de opinión del doctor Xavier Sáez Llorens, publicado hace algunos meses en este mismo diario y en el cual el galeno afirmaba, con varios datos, que la ciencia tiene acorralado a Dios o a nuestras creencias religiosas.   Pronto la madre de dos jóvenes muchachas será ingresada al Hospital Oncológico, de ingrato recordatorio para el suscrito, ya que en él tuve que reconocer en un sótano el cadáver desnudo y cenizo de mi tía Margarita.

Ella fue quemada por sobrerradiación que le medicaron los científicos del nosocomio.   Ruego a Dios que la mencionada hermana de mi amigo no tenga la sufrida y dolorosa muerte de mi pariente.   Aprovecho la ocasión para afirmar que no he oído o leído, en Panamá, a otro ateo que se refiera tanto a Dios como el doctor Sáez Llorens.   Yo sospecho, y le pido disculpas si estoy equivocado, que él alguna razón de índole subjetiva tendrá para esgrimir sus argumentos.   Yo sí los tengo.

La verdad, preferiría que la ciencia o los científicos acorralaran el cáncer que ha matado a varios familiares cercanos (abuelos, tías, etc.).   No creo que tratar esta afección con sobrerradiación sea algún adelanto científico. Quemar por dentro a una persona me parece inhumano y totalmente doloroso; no sé si el remedio es peor que la enfermedad. También me gustaría que le encontraran alguna solución a la diabetes que sufre mi madre.

En vez de estar pensando en acorralar a Dios, yo les pido que acorralen el hambre que sufren los niños en África, Asia y Latinoamérica. Hace poco leí un artículo del periodista ambiental Adán Castillo Galastica, referente a los beneficios productivos del lago Bayano y la gran cantidad de tilapias que ahí se pescan.

En eso es que deben estar los científicos, y no perder el tiempo tratando de acorralar algo que, según ellos mismos, no existe. Buscar la seguridad alimentaria del mundo, con métodos prácticos, investigando el mejor momento de reproducción de las especies para multiplicarlas naturalmente.

No mediante la clonación de la cual nacerán híbridos o especies con características genéticas desconocidas, como la de ahora, vaca panda. Cuando veo tanta gente en la farmacia cambiando de medicamento, ya que “este le dejó de quitar la migraña”, me pregunto qué ha adelantado la ciencia. Hay que preguntarse además por la ética de los científicos que trabajan para consorcios transnacionales, que inventan medicamentos que nunca curan y cuyo principal fin es el comercial.    Y ni hablar de los científicos que trabajan para construir armas de destrucción masiva.

Por favor, acaben con el simple resfriado, ya que todavía no han inventado una mejor medicina que la que nos dan nuestras ignorantes (sin escolaridad ni doctorados) abuelas. No conozco mejor tratamiento que una buena sopa caliente, tomar limonada o chicha de piña o de naranja y dormir con medias de lana, como hice hace dos días, ya que por ahorrar agua, lavé el carro durante una ligera llovizna.    Por ello, me pregunté, ¿por qué los ambientalistas debemos pagar las consecuencias de la devastación en esta era científica?

 

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Este artículo se publicó el  20  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El ser humano frente a la posibilidad de su propia extinción

La opinión del  Abogado….

 

SAÚL   MALOUL
malcoj2@hotmail.com

Cada vez pareciera ser más cierta la teoría de que Ciencia y Religión, corren por líneas paralelas que solo se encontrarían en el infinito. ¿Qué sucede si le ponemos a ese infinito una duración de tiempo específica, como dos o tres generaciones por venir y si hablamos de la extinción de la especie humana como una posibilidad real? Sería una teoría en la que encontrarían terreno común no pocos científicos con no pocos hombres de Dios.

¿Qué catapultaría una terminación de la especie humana? Primero, lo obvio. Lo que nos recuerdan cada cierto tiempo las dos Coreas, quizás la línea limítrofe más caliente del mundo: que si calculamos mal, una confrontación que comience de esa manera, y que siga los patrones de la Segunda Guerra Mundial, podría terminar en un holocausto nuclear, en el que el hombre sería el protagonista de su propia destrucción.

¿Y lo no tan obvio? Que, como algunos autores sugieren, estamos frente al colapso de la era post-industrial, cuya máxima era la dependencia del petróleo, y que en gran medida, la sobrevivencia o no de la especie humana, depende de la sustitución del petróleo por otras fuentes de energía, en todos los niveles y en todas las circunstancias.

No solo porque el petróleo es una fuente energética perecedera, y porque su acaparamiento constituye un factor táctico, disuasivo y bélico, que hay que ir eliminando, para transformar una cultura de guerra en una cultura de paz; sino también, por los efectos devastadores que la destrucción del medio ambiente por parte del hombre, está teniendo de vuelta sobre la Humanidad, traducido en imponderables catástrofes de la n aturaleza.

Así las cosas, la dependencia geopolítica y económica del petróleo, y la necesidad de una independencia del oro negro, se encontraría con la necesidad de vivir en un eco sistema menos agresivo para el medio ambiente. La enorme caída de la bolsa de valores y la consecuente crisis económica, sería el primer síntoma de la terminación de una era y del comienzo de otra. Del hombre depende, saber reconocer los síntomas y llevar a cabo, a tiempo, los cambios necesarios, para evitar la destrucción de su propia especie.

Siempre queda la consideración de que los biocombustibles pueden ser parte de la solución, siempre que no se constituyan en parte del problema. En otras palabras, mientras la dependencia de biocombustibles no genere cadenas inflacionarias que terminen aumentando en forma desmedida el precio de los alimentos, sobre todo, para nutrir a las regiones más paupérrimas del planeta.

Lo sabio sería que la dependencia del petróleo se transforme en dependencia de varias fuentes de energía, y no de una sola o de pocas, y que esas nuevas fuentes de energía sean limpias y estén en armonía con la necesidad de preservar la naturaleza, si tan siquiera, por egoísmo propio, como una manera de preservar el planeta.

Esto, y el mantenimiento de nuestras preocupaciones por la gobernabilidad local, regional y mundial, y por el mantenimiento del sistema democrático en cada vez más países del mundo, tal vez permita al hombre superar el fatalismo de su próxima propia extinción.

 

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<> Este artículo se publicó el 25 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Por qué existe el Universo?

La opinión de la Psicóloga Especialista de la conducta humana…

GERALDINE   EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

La Ciencia y sus logros merecen nuestro respeto. Describe y explica cómo ocurren los fenómenos naturales, pero nunca podrá contestar la pregunta fundamental: ¿Por qué existe el Universo? Al respecto, el escritor Tom Utley señala:  ‘Hay interrogantes que los científicos jamás podrán responder.   Es posible que la gran explosión fue hace 12 mil millones de años, pero ¿por qué ocurrió? ¿Cómo llegaron a existir esas partículas en primer lugar? ¿Qué había allí antes?’.

Algunas personas piensan que la Ciencia y la Religión son enemigos mortales en una lucha en que solo uno de ellos triunfará cuando muera el otro.   Hay científicos que piensan que es imposible armonizar la Religión con la Ciencia. Los escépticos afirman que creer en un Dios no es la explicación, es una aberración desde el punto de vista intelectual que carece de rigor científico y, como tal no existe.   Hay quienes culpan a la Ciencia de la destrucción de la fe. El biólogo William Provine señala: ‘El darwinismo supone en definitiva que la ética no tiene ningún fundamento y que la vida no tiene ningún significado’.

El escritor William Rees Mogg, dice al respecto: ‘La Ciencia se preocupa por lo mensurable, la Religión por lo inconmensurable. La Ciencia no puede demostrar ni refutar la existencia de un Dios, igual que no puede demostrar ni refutar ningún principio moral o estético. No hay ninguna razón científica para amar al prójimo ni respetar la vida humana’.

Insisto nuevamente en que asegurar que no existe nada que no pueda probarse científicamente es un terrible error, pues eso implicaría negar la existencia de casi todo lo que valoramos en la vida, no solo a Dios o al espíritu humano, sino el amor, la poesía y la música. Muestro como ejemplo el amor entre el hombre y la mujer: la atracción física, el afecto, el abrazo, la pasión privada del coqueteo doméstico, no lo inventó la Ciencia. Estos son atributos misteriosos, divinos y espirituales. Por ende, son importantes para pasarlos por alto, maravillosos para negarlos y sublimes para esconderlos. El amor es un atributo espiritual, no científico. Y, me pregunto: ¿Cómo podrá la Ciencia explicar qué es el amor? ¿Cómo y por qué surgieron la vida y el amor? ¿Los inventó la Ciencia?

Se han infiltrado en la Religión mentiras y prácticas perjudiciales, de modo que, existen la religión verdadera y la falsa. La religión verdadera revela el porqué de nuestra existencia y cuál es el propósito de la vida. También ofrece valores y normas morales y éticas. En un libro de biología no encuentro estas informaciones. Entonces pienso que un ser superior creó la Tierra y la formó para ser habitada, y delegó la administración de la misma al hombre. En tal caso, hubo un propósito para la Humanidad y esto no me lo explica la Ciencia. La respuesta solo se encuentra en el libro más vendido: La Biblia.

Hay quienes aseveran que la religión católica es la causante del horror de los sacrificios humanos, las cruzadas y las inquisiciones. Pero hay que aceptar que hay científicos capaces de matar en nombre de la pobreza, de la investigación, de la eugenesia, del aborto, de la esterilización, como sucedió en los campos de prisioneros de Japón y de la Alemania nazi.   Tras la esterilización forzosa de 225,000 personas, se exterminó en aras de la eugenesia a millones de indeseables. En el Estado de Missouri (E.U.A.) se propuso una ley para aplicar la misma medida a los culpables de asesinato, violación, asaltos en caminos, hurto de gallinas, violación y otros. No hay que olvidar que la Ciencia ha creado espantosas armas bélicas, tales como armas biológicas, gases venenosos, misiles, bombas inteligentes y nucleares y minas terrestres.

Theodore Roosevelt, vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos, dijo: ‘La sociedad no tiene derecho alguno a permitir que los degenerados y la explosión demográfica que lleva a la pobreza, procreen más de su casta’. Hay mil y una formas de erradicar la pobreza y anomalías de la sociedad actual, ¿por qué escoger el camino más fácil?

Cees Dekker, premiado especialista holandés en biofísica molecular, recuerda que ‘el método de la ciencia por sí mismo no es cristiano ni es ateo. Ciencia y Religión no están en conflicto. Y la ciencia en sí misma encaja muy bien con la visión cristiana del mundo’.

Respeto a la Ciencia y reconozco el valor de la Religión. Por ello, ninguna debe contradecirse, sino complementarse, por el bien de la especie humana.

<> Este artículo se publicó el 15 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Dios primero

La opinión de…

Xavier Sáez–Llorens  

Mientras la ciencia acorrala a Dios, reduciéndole su hábitat, la gente lo utiliza como comodín para resolver asuntos mundanos de cualquier índole.  En la época pagana, el Sol era lo adorado como dador de existencia. Todas las actividades tribales giraban en torno a la figura del astro rey. El hombre prehistórico, por ignorancia y temor, inventó múltiples deidades para explicar fenómenos naturales que lo impresionaban o amenazaban (diluvios, terremotos, huracanes, relámpagos).

A medida que los descubrimientos científicos aclararon la génesis de estos eventos, el politeísmo fue disminuyendo a mínimos niveles. Por otra parte, los monoteísmos fueron una valiosa coartada para dominar aldeas enteras, gracias a la creencia popular de que los líderes político–religiosos tenían una conexión directa con esa única deidad. El adoctrinamiento produjo beneficios para los poderosos. Los hebreos se creyeron que eran el pueblo elegido por Yahvé, los musulmanes los únicos protegidos por Alá y los cristianos, en sus variopintas denominaciones, los privilegiados para entrar en el reino del Padre. El resto, a joderse.

Hace 500 años, Copérnico y Galilei sacaron a la deidad de la Tierra. Nuestro planeta pasó de ser la vedette del firmamento para convertirse en un insignificante lugar del infinito. A finales del siglo XIX, Darwin arrebató a la divinidad la manufactura de la especie, mediante sus investigaciones sobre la evolución del Homo sapiens, a partir de antepasados simiescos.

Años más tarde, Mendel vinculó las semejanzas y diferencias fenotípicas a permutaciones hereditarias. Watson y Crick identificaron la molécula que forja el código genético. Hace apenas una década, Venter y Collins descifraron el genoma en su totalidad, corroborando el parentesco evolutivo de todos los seres vivos. Recientemente, Stephen Hawking nos dice en su último libro, The Grand Design, que no hace falta un dios para explicar la formación del universo. Los detractores argumentan que el Todo no pudo surgir de la nada pero, por analogía, una deidad tampoco pudo emerger de lo inexistente.

En resumen, la ciencia ha ido cercando el territorio de Dios, eliminando sus escondites virtuales. Falta lo más difícil, erradicarlo de la mente creyente. Es probable que, todavía, la humanidad no esté preparada sicológicamente para deshacerse del concepto. Hay muchas personas que necesitan creer para apaciguar miedos, anhelar una vida mejor a la experimentada, reencontrar a seres queridos desaparecidos o vivir para siempre. Si lo matamos prematuramente, habría que contar con un siquiatra en cada vecindario. No me molesta en lo absoluto que un individuo recurra a lo místico para satisfacer esas lindas aspiraciones. Lo considero hasta conveniente. El problema sobreviene cuando lo utilizamos como un dios de bolsillo para lograr ventajas personales o imponer proyectos a los demás.

El futbolista, por ejemplo, agradece su gol apuntando sus manos hacia arriba mientras el arquero, cabizbajo, se entristece por no haber gozado del favor de los cielos. El boxeador alega que su victoria se debió a su fe, infiriendo que el oponente fue castigado por incrédulo. Los mineros chilenos arguyen que los rezos ayudaron en el rescate, como si el demonio fuera quien los metió allí.

Los compañeros de otras latitudes que mueren aplastados por derrumbes deben ser todos ateos. El único superviviente de un accidente aéreo lo asocia a un milagro divino. Es de suponer, entonces, que los numerosos fallecidos tenían pecados insalvables. Cuando nace un niño deformado, con pocas esperanzas, no falta quien exclama que Dios sabe porqué lo hizo y que le tenía preparado un destino mejor.  Pudo haberles ahorrado el dolor a sus progenitores, pienso yo.

Los políticos son expertos en espectáculos espirituales de cara a la galería. El alcalde comenta que estando con Dios, nada puede salirle mal. Curiosamente, el tipo no acierta una. El ex alcalde expresa que, Dios primero, ganará las elecciones de 2014. El nuevo lema del partido será “Este dios es PRD”.   Como gratitud, nada mejor que un peregrinaje televisado a Portobelo.

El rufián que robó las arcas estatales o torturó a compatriotas sale de la cárcel, con Biblia en mano, arrepentido y dispuesto ahora a guiar al país por el sendero del bien. Para ganar el aprecio celestial, los seguidores de Escrivá y Lutero condenan aborto, anticoncepción, homosexualidad y educación sexual escolar porque así lo manda el Creador en sus sagradas escrituras.   No he podido encontrar, aún, las páginas que lo documentan.

Como diría el poeta francés, Charles Baudelaire, “Dios es el único ser que para reinar no tiene siquiera necesidad de existir”.

<> Este artículo se publicó el 31  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en:   https://panaletras.wordpress.com/category/saez-llorens-xavier/

Sociedad del conocimiento, de riesgo y de la información

La opinión de Licenciado en Filosofía, Etica y Valores….

Marcos A. Pareja  

Cuáles son los fundamentos y límites de la ciencia? ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas?

Ciencia: scientia, episteme. En “círculos cultos, ciencia significa conocimiento que se obtiene por métodos de investigación dignos de confianza (el método científico) que exhibe cierto grado (variable) de organización Lógica” como conocimiento fundado (warranted) Ernest Nagel.

Tecnología: conocimiento alimentado de otro saber la ciencia sumado al proceder práctico de la técnica, que procede de forma híbrida determinada por el fenómeno. Ejemplo: la medicina y la informática.

Sociedad de la información: Esta nació como sucesora de la era tecnológica o post-industrial “ciencias para las masas”, con sus procesos de celulares de punta, globalización, apertura del internet se hace patente la capacidad de guardar, almacenar y difundir la información.  A través de medios digitales emerge la implantación de las tecnologías de información y comunicación (TIC); información y conocimiento tiene un lugar privilegiado.  No obstante hay que tener claro que la información no es lo mismo que conocimiento.

Sociedad del Conocimiento: Nacida de la evolución de la era de la información. Fundamento filosófico “el conocimiento es poder” Foucalt.   Término acuñado por Peter Ferdinand Drucker abogado, administrador y tratadista austríaco.   La Era de la discontinuidad (1969) Introduce el concepto de trabajador del conocimiento y el concepto de innovación. La Sociedad Post-Capitalista (1999). “En esta sociedad donde nos estamos dirigiendo muy rápidamente, es el “saber” y no el capital el recurso clave”. El verdadero valor agregado. Ejemplo:

En Rusia se logró crear un Brain Computer (dispositivo que lee el pensamiento).   La terapia genética con células madres ha logrado crear células hepáticas (hígado);    En la universidad de Maryland USA, José Contreras-Vidal, neurólogo, desarrolló una técnica no invasiva basada en electroencefalograma que permitiría controlar un brazo robótico mediante actividad cerebral.

Sociedad de Riesgo: Término acuñado por Ulrich Beck La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad (1986), problemas sociales (Trabajo flexible, Pauperización de la condición de vida; discursos feministas y ecologistas.   Pensamiento único, desinformación deliberada y deseducación) y catástrofes por el mal uso de la ciencia provoca este lúgubre panorama. Fundamento filosófico: “el hombre es la medida de todas las cosas”,  visión bíblica del hombre creado a semejanza de Dios mal interpretada como patente de corso para el Homo-Consumidor-destructor del Ambiente.

Ejemplos:

En Panamá el supuesto derrame o no de cianuro en Petaquilla.   Hace unos años el derrame tóxico en la bahía.

Internacionales:   bomba nuclear Japón, caso Chernobyl Ucrania, Humo contaminante en Rusia, caso de los mineros en Chile y el derrame de petróleo en el golfo de México.

“La Naturaleza es la tentación a la técnica” J. García Bacca. ¿Cuáles son los fundamentos y límites de las ciencias? ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas? ¿Intesante análisis ah? 

“Ciencia sin consecuencia es la ruina del Hombre” por eso debemos promover la ciencia pero con responsabilidad que nos asegure una estancia biosostenible pues este es nuestro único hogar, la Tierra”.

Porque “Uno de los temas que en los próximos años se va a debatir con mayor brío es el sentido, ventajas, daños y límites de la técnica”. Ortega y Gasset.

Dado el problema de la distribución de las riquezas se presenta ahora un nuevo problema surgido en el seno de la llamada sociedad del conocimiento. Es la democratización del conocimiento y la información donde aparece un abismo infranqueable entre la sociedades que lo ostentan y las que no.   “La educación en todo tipo de entornos culturales, la accesibilidad de la información se afirma como un bien y un derecho básico”. (Eduardo Bustos Guadaño; UNED, España).

Puesta la máxima el conocimiento es poder es lo que se ha llamado como el abismo o brecha digital la cual tiene “3 dimensiones: tecnológica, de conocimiento y de participación” (Crovi, Delia UNAM); Lo importante es saber si nuestras autoridades son conscientes de esto y qué medidas han tomado.

No es suficiente con implementar computadoras y otros TICs, sino que para una verdadera valoración axiológica, epistemológica y tecnológica se requiere de una correcta capacitación del factor más importante, el Humano.

Toda sociedad que quiera integrarse a este modelo, sociedad del conocimiento debe implementar medidas serias y consecuentes con este fin, pues no solo es importante la acumulación del conocimiento sino la calidad del mismo.

No hay avance en las ciencias sin comprensión o comunicación de los mismos y menos sin la adecuada y debida formación de la conciencia crítica algo difícil de creer luego de la disminución de las horas en Lógica y Filosofía ¿Esta es la propuesta del cambio curicular?

Aprendamos de países cercanos como México, Costa Rica y España. Cuyos avances en materia educativa son innegables motivo por el cual muchos profesionales de nuestro país se ven forzados a estudiar en ellos ante la falta de estas carreras o del nivel académico adecuado.

Si el conocimiento es poder permitamos conocer y que ese poder llegue a los más y no a los menos. Sin autocrítica no hay una verdadera crítica.

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<> Este artículo se publicó el 18  y el 23 de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/pareja-sosa-marcos-a/

El despertar de la ciencia

La opinión de…

Xavier Sáez–Llorens

He vivido momentos orgásmicos durante las dos últimas semanas. Varias actividades científicas tuvieron protagonismo en Panamá.   Gracias a la iniciativa de ilustres individuos, el despertar de la ciencia panameña empieza a rendir frutos.

Indicasat, un instituto de investigación y alta tecnología, convocó al primer consorcio de ciencia.   El liderazgo del nuevo director, Dr. K. S. Jagannatha Rao, motivó un encuentro de profesionales de diversos centros de estudios involucrados en proyectos de experimentación en ramas biomédicas. Una gran cantidad de trabajos realizados y bosquejos futuros fue presentada para deleite de la numerosa concurrencia que se dio cita en el pionero evento.

El Dr. Jorge Motta ofreció una panorámica de las investigaciones en medicina desde finales del siglo XIX, resaltando el camino sembrado por académicos estadounidenses, colombianos y panameños.   La Dra. Carmenza Spadafora disertó sobre la historia de ensayos en biomédica básica, enfatizando la rica biodiversidad del istmo como fuente de descubrimiento de enigmas biológicos y potenciales medicinas para combatir enfermedades tropicales.

Apanac, una asociación para el avance de la ciencia, celebró su XIII Congreso Nacional, bajo la estupenda organización del Dr. Blas Armién. El Dr. Mahabir Gupta fue galardonado por sus publicaciones en la obtención de drogas a partir de extractos botánicos. El cónclave fue iniciado por charlas magistrales del Dr. Salvador Moncada, científico hondureño, quien ha sido nominado para el premio Nobel por delinear el mecanismo de acción de la aspirina y del óxido nítrico.

Un vasto número de trabajos de gran relieve llenó la sala de murales, a un nivel sin precedente en convenciones pretéritas. Resultó grato ver la sinergia entre jóvenes talentosos y consagrados maestros, intercambiando anhelos y experiencias, reforzando la necesidad del relevo generacional para dotar de frescura a las instituciones nacionales.   Tristemente, la casa de Méndez Pereira sufre de anquilosis en el calendario y no renueva sus cabezas, cuerpos docentes y programas curriculares para adaptarse a tiempos modernos.   La Facultad de Medicina es el mejor ejemplo de desidia administrativa y escasez visionaria, carente de reformas palpables desde mi graduación hace ya 30 años.

El despliegue de ciencia culminó con meditaciones filosóficas por la Asociación de Bioética de Panamá (ABIOPAN), bajo la conducción de los doctores Picard–Amí y Aida de Rivera, exhortando que lo científico se traduzca en provecho de la sociedad. El bienestar del sujeto que participa en investigaciones debe siempre estar por encima de cualquier otro interés. Si bien la filosofía sin conocimiento de ciencia puede llegar a ser charlatanería, una ciencia sin reflexión bioética puede ser deshumanizante.

Por último, debo recalcar el rol de Senacyt en este despertar científico.   Mención especial para su primer director, el Dr. Ceferino Sánchez, quien promovió su creación. La administración del Dr. Julio Escobar brindó estándares de primer mundo a la entidad, otorgando becas y patrocinios para proyectos y doctorados.   El Dr. Rubén Berrocal está siguiendo la estela de su predecesor. Con creatividad y carisma ha conseguido fondos nacionales e internacionales, forjado la consolidación de la institución y fortalecido el programa de estímulos al ingenio científico juvenil.

El índice de competitividad nos enseñó que de nada sirve instaurar un excelente ambiente macroeconómico y atraer transferencia tecnológica si no mejoramos la educación y cultura científica. Por más sicodélicos rascacielos y centros comerciales que mostremos al turista, el subdesarrollo se respira en cada esquina.    Acumulación de basura, escaso civismo, “juega vivo” político, mediocridad laboral, chamanes radiales y televisión chabacana son pan cotidiano.   Una juventud adiestrada en ciencia y ética es lo único que nos alejará de superficialidad, indecencia y corrupción.

Urge dotar a Panamá de una marca país. La localización geográfica es nuestro principal activo. Aparte de fortalezas en Canal Interoceánico, Zona Libre, Hub de tráfico aéreo y red bancaria, propongo a la Ciudad del Saber, única en América Latina, como estrategia para atraer inversión científica.   Debemos lograr que este envidiable destino se convierta en paraíso para generar negocio y conocimiento (un Silicon Valley criollo). Si soñamos en pequeño, seremos enanos; si soñamos en grande, podríamos ser gigantes.   Manos a la hazaña.

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<> Este artículo se publicó el 17  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Ética y Valores Debate: Ciencia y Religión II parte

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-La opinión del Licenciado en Filosofía…

Marcos A. Pareja 

Francis Crick, se preguntaba ¿Dónde está el alma? Para este científico ganador del Premio Nobel, el alma no es más que el resultado de una simple reacción bioquímica con sede en las neuronas cerebrales (los mitos de la ciencia). Esta parece ser la opinión en nuestro país del respetado infectólogo, cientificista Xavier Saenz Llorenz; sin embargo, ante esta posición se revela la psicología transpersonal y otras técnicas de esta índole.La pregunta se podría plantear así: ¿el cerebro genera la conciencia? o ¿El cerebro transmite la conciencia? De la primera, parten todos los filósofos materialistas y los científicos. De la segunda, parten la psicología transpersonal, La Holística, Rosalind Heywood, Arthur Koestler y en la filosofía, Bergson con su concepción del cerebro como filtro de la conciencia. 

Posiciones Conciliatorias: Estas buscan mediar entre estas dos fuerzas: episteme y dogma.  Scientia y religio. Ejemplo: Santo Tomás de Aquino, Theilard de Chardin y Edwin Kerr, científico cristiano que trabajó en la N.A.S.A.

Utilización ideológica: También los descubrimientos científicos no están libres de manipulación, pues una teoría puede ser utilizada como justificación a un sistema político o una posición filosófica.

A. Oparín en su libro Origen de la Vida, comienza con un ataque al idealismo y al final del libro expone según él, la única filosofía que concuerda con su teoría científica; que según él, es el materialismo dialéctico “única filosofía acertada y científica”.   Porque “hoy día, cuando ha sido estudiada con todo detalle la organización interna de los seres vivos”. Es posible demostrar que “la vida no es más que una forma especial de existencia de la materia” y así destruir toda metafísica imperial reaccionaria.

Los religiosos que buscan que la ciencia debe seguir sus lineamientos se olvidan de que “la religión tiene básicamente una dimensión moral y escatológica; por ejemplo, sus documentos sagrados no fueron planteados como tratados acerca de la naturaleza” Guillermo Coronado, Ciencia y Religión (UCR).

El cientificismo por otro lado, cae en el error de “olvidar que el hombre posee no una sino varias formas de construir su concepción del mundo; ciertamente la ciencia es aquella que mejor puede ser controlada y que expresa… pero no es única ni excluyente” de las demás formas del saber.

En resumen ambas ofrecen beneficios sociales indudables, pero en ambas hay fanatismo y excesos.

<> Artículo publicado el 11  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.