Una brújula moral

La  opinión  del Comunicador Social…

ERNESTO A. HOLDER

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) inició la semana pasada su 65ava sesión.   En ese marco, su secretario general, Ban Ki—moon, advirtió que ‘… en el mundo crecen las inequidades entre naciones y dentro de ellas, se exacerban las políticas de polarización, y aumenta el lenguaje del odio y falsas divisiones’.
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Qué puntual sus palabras ante el clima de confrontación entre diversos sectores de la vida nacional.   Un difícil escenario que se mantiene latente como una amenaza a la convivencia pacífica. .
El secretario general también solicitó a los 192 integrantes de la ONU ‘convertir en realidad las promesas de erradicar la pobreza, combatir el cambio climático, eliminar las armas nucleares y promover la igualdad de género’.

Recordemos que en septiembre del 2000, se celebró en Nueva York la Cumbre del Milenio de la ONU, en donde 189 líderes mundiales acordaron ocho objetivos puntuales con sus metas medibles: 1— Erradicar la pobreza extrema;

2— Lograr la enseñaza primaria universal,

3— Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer,

4— Reducir la mortandad infantil,

5— Mejorar la salud materna, 6— Combatir el VIH/SIDA, paludismo y otras enfermedades,

7— Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y,

8— Fomentar una alianza mundial para el desarrollo. El plazo acordado: Año 2015.

Kofi Annan, entonces secretario general de la ONU puntualizó: ‘Creo que la misión de las Naciones Unidas en el siglo XXI, será definida por un nuevo y más profundo entendimiento sobre la santidad y dignidad de cada vida humana, independientemente de su raza o religión’.

A 11 años de trabajo, en un informe elaborado por el Grupo de Tareas sobre el desfase en el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio, en el que participan más de 20 organismos de la ONU, se llama a ‘un mayor impulso en la ayuda, el comercio y la deuda para lograr los objetivos mundiales de lucha contra la pobreza’. Al igual que el año pasado, este nuevo informe sigue siendo un frío señalamiento de que, a pesar de los avances, las dificultades han intervenido en el deseo de atender la necesidad de las poblaciones vulnerables, ante todo en los países pobres y en vías de desarrollo.

En su discurso ante el pleno de la ONU, el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, señaló que ‘Los Objetivos del Desarrollo del Milenio no son negociables ni condicionados y están por encima de los intereses políticos y personales’.   Señaló además que, ‘… Panamá avanza en el cumplimiento de los objetivos del milenio, y para ello su gobierno se ha planteado dos pilares:   El primero, profundizar la inserción de la economía panameña en el contexto internacional;   el segundo, fortalecer las capacidades productivas y humanas, teniendo presente que esta última es el recurso clave’.

Faltan cinco años y no quiero ser fatalista, pero la realidad dicta que no vamos a poder cumplir con los objetivos planteados a nivel local ni en el plano internacional. En gran parte de mis entregas semanales a lo largo de estos años, he hecho señalamientos puntuales sobre las desventajas y las amenazas a la condición humana de gran parte de la población, a la cual estas metas intentan ayudar.   No perdamos de vista que en ese mismo período, desde el año 2000, fecha de la Cumbre y, tal como lo señala la revista Forbes, las arcas personales de un puñado de personas de la población mundial se han engrosado con sumas inimaginables de dinero, bien o mal habido, que ha podido muy bien servir para apoyar los esfuerzos para alcanzar objetivos trazados.

En Panamá nos hemos desvivido intensamente en los últimos 10 años en la construcción de rascacielos, centros comerciales, centros lujosos de recreación turística, etc.   Y por otro lado, el sistema educativo ha caducado miserablemente, la seguridad y la salud son amenazas latentes que no representan un avance en la consecución de las metas. Ese ‘fortalecimiento de las capacidades humanas’, en la parte educativa por ejemplo, toma por lo menos 20 años si se declara ‘política de Estado’; mucho mas allá del 2015.

No puedo en este espacio resumir debidamente los resultados de cada objetivo, pero el informe del 2009 y el recién publicado de 2010 dan cuenta de que los retos y las dificultades existentes a la hora de la formulación de estos objetivos y sus metas, aunados a los desafíos, amenazas, atrasos y dificultades que se han encontrado en el camino, prueban que el ‘querer hacer’ y el ‘poder hacer’ muchas veces son eslabones de dos cadenas diferentes.

Ban Ki—moon reiteró la necesidad de que se ‘reconozca en el máximo organismo una brújula moral mundial con la que los países cierren filas para afrontar con éxito esos problemas’.   Nuestra brújula local requiere de un reajuste.

<> Artículo publicado el 27 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Panamá está comprometida a promover el crecimiento económico y la justicia social

En cierre de Asamblea de la ONU – Panamá está comprometida a promover el crecimiento económico y la justicia social.  Compartimos la interesante nota que nos preparó nuestra colaboradora y activista política…

Jennie Gonzalez

El presidente Ricardo Martinelli afirmó que “Panamá está comprometida a promover el crecimiento económico y la justicia social” y abogó por el esfuerzo conjunto de las naciones para combatir, entre otras cosas, al crimen organizado que atentan contra la democracia de los países.   Este fue su mensaje al cierre del debate general con motivo del 65º Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

“Nuestro pacifismo no implica pasividad ante las situaciones que afectan la paz, la seguridad internacional y la gobernabilidad de los pueblos. Por eso enfrentamos el tráfico de drogas, de armas, de órganos humanos y de personas, asociado con la migración ilegal, el lavado de dinero, el pandillerismo y el terrorismo,  que son parte de la organización criminal que busca desestabilizar nuestras democracias”, expresó el Mandatario.

Advirtió que la región está siendo utilizada por redes de trata y tráfico de seres humanos, que conducen flujos migratorios mixtos de personas extra-continentales a través de las fronteras, y el tráfico y posesión ilegal de armas tienen un efecto devastador sobre la seguridad humana y la gobernabilidad de los países.  “Para Panamá y la región centroamericana, las armas de destrucción masiva son las drogas. Los narcotraficantes se filtran  por las rendijas de nuestras fronteras y mares, contaminando a la juventud con su veneno”, dijo.

Martinelli indicó que para contar con un mundo más estable y más seguro hay que dejar a un lado las diferencias existentes, ya que la estabilidad requiere trabajo conjunto para fortalecer la seguridad humana, regional y globalmente.

La sesión, que se llevó a cabo en Nueva York, Estados Unidos, tuvo como tema principal “Reafirmando el papel central de las Naciones Unidas en la Gobernanza Global”, un asunto que para el Mandatario panameño es de vital importancia ya que coincide en que hay que analizar el rol central de la ONU en la gobernabilidad global, profundizando el proceso de reformas iniciado en el seno de esta organización.

Como parte de ese esfuerzo, Martinelli presentó en la Asamblea General dos proyectos que consideró “claves”: el Centro Regional Interagencial de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe y la creación de un Centro Logístico Regional de Asistencia Humanitaria. El primero, para promover mayor coherencia y sinergia entre todas las oficinas regionales, así como mayor eficiencia en el uso de los recursos; y el segundo, para mejorar la capacidad regional de responder a desastres naturales y crisis humanitarias, albergando depósitos para la ONU, la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

El Jefe de Estado panameño destacó el rol activo que ha jugado el país a favor de la comunidad internacional en importantes instancias de la ONU, entre ellas, el Consejo de Seguridad, la Comisión y el Comité de Derechos Humanos, así como en el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer. “Nuestra política exterior está definida por el respeto, la defensa y promoción de la democracia, los derechos humanos, la paz y la seguridad internacional. Todo esto, en el marco de la doctrina de seguridad humana”, agregó.

Frente a los retos mundiales que plantea la globalización, Martinelli reiteró la necesidad de buscar mecanismos que permitan estrechar los lazos económicos y comerciales, como la firma de Tratados de Libre Comercio (TLC). En ese sentido, resaltó que Panamá se encuentra ampliando sus relaciones comerciales mediante la negociación de  TLC con Perú y con Colombia, así como cabildeo de los Tratados de Libre Comercio negociados con Canadá, los Estados Unidos y el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea. “Aprovecho esta oportunidad para pedir el respaldo de los respectivos Gobiernos, a fin de avanzar hacia la aprobación y ratificación de estos”, acotó.

Además Panamá ha firmado Acuerdos que evitan la Doble Tributación y previenen la Evasión Fiscal con México, Barbados, Portugal y Qatar, además ha concluido negociaciones con Italia, Bélgica, Países Bajos, España, Francia, Luxemburgo, Corea y Singapur.

El presidente Martinelli concluyó que su gobierno seguirá trabajando por los mejores intereses de los panameños, y en materia internacional afirmó que “tenemos toda la disposición y la voluntad de brindarles a todos los pueblos del planeta el mayor servicio de utilidad posible y fruto de ello, desarrollar a nuestros ciudadanos, esa es la misión de Panamá. La vamos cumplir”.

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

<> Nota publicada el 24 de septiembre de 2010 en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

Tres temas preocupantes

La opinión del Periodista – Analista internacional…

Jairo Henri Pertuz Suarez   

“La gran hipocresía de los políticos es la farsa de lo que llaman democracia”. Jairo Henri Pertuz Suarez

La derecha ha demostrado manejarse con extremos funestos.   Un traidor, a su pueblo y a su jefe, se convirtió en uno de los dictadores más sanguinarios de América. Augusto Pinochet sirvió de testaferro para la más cruel asonada contra los pueblos suramericanos, debidamente planificada y respaldada, so pretexto de “combatir el comunismo”. Miles de estudiantes, obreros y campesinos desaparecidos, torturados y asesinados, bebés arrancados de sus madres y todas las infamias del Plan Cóndor, siguen en absoluta impunidad.    Ni el desubicado Vargas Ll., ni el cobardón peluquín Baily,   ni el testarudo Carlos A. Montaner, “defensores de la libertad y los derechos humanos” reclaman ni pío.     Hay que especular y desacreditar a Chávez, Castro y el indio Evo, eso si produce.

Pinochet se creó una figura vitalicia, blindándose de la justicia. Los golpes de Estado, que creíamos superados, con apoyo y libreto del exterior, se repiten en Honduras, donde Micheletti –militar retirado- los actualiza instaurando una “democracia” con todas las virtudes golpistas. Más bases y movimientos militares en centro y sur. ¿Qué viene detrás? Se agitan vientos de invasiones, ahora con otros pretextos.

Otro tema que acosa la vida de millones de gente pobre en América y el mundo es la crisis alimentaria. El asedio a la tierra y sus recursos quitándosela a sus legítimos dueños y productores agropecuarios en pro de las “inversiones” el progreso, los TLC, viene acrecentandose la escasez de productos alimentarios básicos y, con ello, los aumentos de precio.

La FAO, parte de la ineficiente ONU, comunica que la producción de trigo y secundarios es la causa y que aumentarán las penurias (¿más?) para fines de este año. Aunque crezca la economía (para un grupo), sin aumentar la producción agropecuaria, sin fuentes de empleo permanentes, salarios de hambre y recibiendo mas inmigrantes sin visa e ilegales, nuestro presente y cercano futuro, es preocupante.

Tercero, repito, la crisis financiera mundial continúa. Fabricando dólares sin respaldo real, el sistema, el orden económico mundial debe cambiarse o, los pobres seremos exterminados.   El “rescate” fue un paliativo equivocado, no llegó a las mayorías.   El desempleo y la pobreza aumentan y con ellos, vicios y violencia que, erradamente, tratan de combatir militarmente, con represión y prepotencia.-

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que le corresponde.

Martinelli: objetivos del milenio no son negociables

Martinelli: objetivos del milenio no son negociables -Insta al mundo trabajar por los más necesitados  –  Reproducimos  el reportaje de nuestra colaboradora y activista política…

Jennie Gonzalez

En su discurso ante la Cumbre Mundial Sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en la ONU, el presidente Ricardo Martinelli exhortó a la comunidad internacional trabajar por los más necesitados, enfocados en la reducción de la pobreza, ya que “Los Objetivos del Desarrollo del Milenio no son negociables ni condicionados y están por encima de los intereses políticos y personales”.

“Estos objetivos son plataforma y visión común para un desarrollo humano equitativo. Para alcanzarlos, deben ser compartidos por los países aquí representados, aliando gobiernos, fuerzas políticas, empresa privada y ciudadanos”, expresó Martinelli ante líderes mundiales congregados en la cumbre que se desarrolla en Nueva York, Estados Unidos.

Martinelli reafirmó que Panamá avanza en el cumplimiento de los objetivos del milenio, y para ello su gobierno se ha planteado dos pilares: El primero, profundizando la inserción de la economía panameña en el contexto internacional; segundo, fortaleciendo las capacidades productivas y humanas, teniendo presente que esta última es el recurso clave.

Entre algunos de los logros destacado por el Presidente figuran reducir el porcentaje de la población que vive con menos de 1 dólar diario -el promedio nacional bajó de 19.6% en el año 1997 a 12.63% para el 2008-; aumentar la matrícula preescolar, para lograr la educación primaria universal y la erradicación del analfabetismo; lograr que el 93.2% de la población cuente con los servicios básicos de agua potable y saneamiento; crear un Bono Solidario de Vivienda para hacer posible que un sector importante de la economía formal, compre su casa familiar.

“Aun tenemos retos  para alcanzar plenamente los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el 2015. Por eso debemos reforzar el combate contra la pobreza en las comarcas indígenas y en sectores rurales de baja productividad. En las áreas indígenas, la pobreza extrema es de un 58% de la población, donde 66% tiene acceso al agua potable y un 43% a servicios de saneamiento”, precisó

Agradeció el apoyo que brinda el Sistema de Naciones Unidas y todos sus organismos cooperantes en el esfuerzo por sostener estas prioridades.

“A nosotros nos toca garantizar que se cumplan, sin excusas, porque son esenciales en la política social de mi gobierno y seguiremos avanzando hasta lograrlos”, concluyó.

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

<>  Reportaje publicado el  22 de septiembre de 2010  en Facebook por la autora,  a quien damos todo el crédito, el mérito y las responsabilidad que le corresponde.

¿Derechos humanos o izquierdos humanos?

La opinión del Periodista…

Miguel A Espino Perigault

El escritor uruguayo, Mario Benedetti, se preguntó en una ocasión  si no sería necesario hablar de los “izquierdos humanos”, como respuesta a la  mal entendida y peor instrumentada idea de los muy mencionados  “derechos humanos”.

Las cosas en este terreno no han mejorado, a pesar de la aparente universalización del término; sino más bien podría afirmarse, con pruebas irrefutables, que existe un real y verdadero  torcimiento del recto significado de la expresión en sus dos  términos, tanto en el sustantivo como en su adjetivo:  No son  ni derechos ni humanos.

Los movimientos de derechos humanos, en todas partes son, en el mejor de los casos, incompletos y, por lo tanto engañosos.   En el peor de los casos, que corresponde a la realidad universalmente aceptada como  correcta, son perversamente manipulados, hasta el crimen.

Esto, por culpa de  la Organización de las Naciones Unidas, empeñada, a través de presiones e imposiciones políticas y económicas, en la universalización  del aborto irrestricto, presentado como un derecho, cuando se trata, en realidad, de  una  Patente de Corso   para asesinar a seres humanos inocentes e indefensos, como son los no-nacidos.

En días recientes, visitó nuestro país la señora Kyung-wha Kang, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas, para los derechos humanos. Fue recibida y atendida por  el Defensor del Pueblo, don Ricardo Julio Vargas.

Según nota periodística de la defensoría del pueblo, la distinguida embajadora de los derechos humanos entendidos a lo ONU, mostró su interés por la vigencia de los derechos humanos en el país, como se enfocan en nuestra cultura y los protegen nuestras leyes. Sobre el particular, la Alta Comisionada de la ONU recibió un informe oficial, como exige la cortesía.

Por ser  el activo ombudsman panameño un caballero y hombre de buenas costumbres, seguramente no le preguntó a la distinguida visitante cómo es que entre  los derechos humanos que la ONU promueve no se incluye el derecho a vivir de los niños por nacer.

Quizá en una reunión más informal hasta se habría atrevido, don Ricardo, a solicitar una explicación razonable acerca del “derecho” concedido por la ONU, a las madres, para  asesinar a sus hijos por nacer, y qué diferencia veía y aceptaba ella, la Alta Comisionada,  entre asesinar al hijo antes de nacer y asesinarlo después de nacido.

Esta preguntas no hubieran sido impertinente, pues la señora Kyung-wha Kang  sucedió en el alto cargo a su colega, Louise Arbour, quien fue calificada de “genocida” por la directora de la Oficina Internacional de la Fundación Vida, la mejicana,  Paulina Sada Monroy, debido a la persiste y agresiva campaña de aquella tierna mujer  para imponer, en nombre dela ONU, el “derecho” al aborto, como parte de la política de salud sexual y reproductiva, promovida en todos los países del tercer mundo.

Claro que don Ricardo no iba a cometer esa falta de cortesía y dejar en evidencia la ignorancia o la alta hipocresía de doña Kyung-wha Kang.

Seguramente le habría preguntado, también,  qué entienden en la ONU por  “personas con capacidades diferentes”, porque es algo que todos tenemos.

Pero, en fin, ya en todas partes se conocen las veleidades  conceptuales del nuevo orden mundial que es  el sueño de la ONU y la pesadilla de los países celosos de su cultura y de sus valores con los cuales se vivifican los derechos humanos, los verdaderos, los que respetan la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.


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Artículo publicado el 11 de agosto de 2010  en La Hora Cero, el diario digital de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un camino eficaz para reducir la pobreza

Un camino eficaz para reducir la pobreza es el que nos plantea en su artículo de opinión, el destacado empresario panameño…

RAFAEL CARLES

E n el año 2000, más de ciento cincuenta líderes mundiales se reunieron en las Naciones Unidas en Nueva York para fijar objetivos globales para el nuevo milenio.

Los objetivos hacían hincapié en la reducción de la pobreza, pero también apuntaban a cuestiones relacionadas, como la infección del sida, el alfabetismo y la mortalidad infantil.

Para alcanzarlos, los países más ricos —Estados Unidos, Japón y las naciones de Europa Occidental— acordaron aumentar su ayuda externa con una meta a largo plazo de una séptima parte del 1% de sus ingresos nacionales. Por su parte, los países pobres también prometieron colaborar, implementando reformas honestas y efectivas en materia de administración pública y economía.

El acuerdo fue justo: Más ayuda a cambio de más gobernabilidad. El hecho sorprendente es que una ayuda financiera de la séptima parte del 1% de la producción económica anual de los países ricos —según los niveles actuales, esta cifra asciende aproximadamente a $250000 millones—, si los países receptores la utilizaran de manera efectiva, permitiría controlar las grandes enfermedades pandémicas como el sida, la tuberculosis y la malaria; aumentar la producción de alimentos de los granjeros empobrecidos; asegurar que los niños vayan a la escuela en lugar de trabajar y permitirles a los hogares pobres tener un acceso al menos mínimo al agua potable, la energía y los mercados.

El Informe de Desarrollo Humano 2008 de la ONU menciona los repetidos logros de los programas de desarrollo práctico y detalla cómo se pueden lograr los objetivos a través de inversiones específicas en salud, educación, agricultura, agua, servicios sanitarios y otras áreas urgentes.  Pero también demuestra todo el trabajo que resta por hacer.

Los países ricos aportan apenas el 20% del 1% de sus ingresos a los países con mayores necesidades. En cuanto a los países pobres, aunque la buena gobernabilidad sigue siendo un objetivo lejano en muchos rincones del mundo, muestran candidatos que merecen una mayor ayuda: Las democracias de Bangladesh, Bolivia, Ghana, Senegal y Tanzania, entre otras. Estos países hacen esfuerzos para combatir la pobreza y necesitan mucha más ayuda de la que reciben.

Si la reducción de la pobreza es una ecuación tan transparente, ¿qué explica, entonces, la incapacidad del mundo para cumplir con sus reiterados compromisos con esta causa? En el caso de EE.UU., cuya ayuda externa sigue siendo la más baja del mundo donante en términos de porcentaje de ingresos (una décima parte del 1% de su PIB), la respuesta parece radicar en la confusión pública sobre lo que hace EE.UU y qué ayuda puede ofrecer. Las encuestas de opinión demuestran que los estadounidenses están convencidos de que su país aporta más ayuda a los países pobres de lo que sucede en la realidad.   Es más, durante la Guerra Fría y aún hoy, gran parte de la ayuda externa norteamericana fue a parar a manos de tiranos en pos de objetivos tácticos de política exterior, mientras que fue mínima la ayuda que se utilizó para combatir la pobreza, el hambre y la enfermedad.

A veces se dice que los países ricos simplemente carecen de los medios para ofrecer más ayuda financiera y que sus presupuestos ya son demasiado ajustados como para donar más al resto del mundo.   Sin embargo, EE.UU., Japón y la Unión Europea, en conjunto, gastan mucho más en subsidios inútiles a sus propios agricultores —protegiendo, por ejemplo, a productores de azúcar ineficientes en climas templados— que en ayuda externa.

El interrogante no es si los países ricos pueden esforzarse más o tienen que elegir, por ejemplo, entre defensa y reducción de la pobreza mundial. Dado que se necesita menos del 1% del ingreso nacional, el interrogante solo reside en saber si harán de la eliminación de la pobreza extrema del mundo una prioridad.

Los objetivos establecidos en aquella conferencia del milenio en la ONU en 2000 siguen teniendo vigencia y son la mejor esperanza de la Humanidad para asegurar que la globalización no solo beneficie a los más ricos. Pero queda poco tiempo.

Las metas para reducir la pobreza, el hambre y las enfermedades se fijaron para 2015, dentro de apenas cinco años. Los países ricos deben demostrar que están dispuestos a ofrecer la ayuda necesaria —a través de reglas comerciales más justas y aportes mucho más generosos— a los muchos países pobres que están dispuestos a ayudarse a sí mismos.  No hay más tiempo que perder para crear un mundo de mayor justicia, prosperidad y seguridad compartida.

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Este artículo fue publicado el 3 de agosto de 2010 en el diario  La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

¿El huevo o la gallina?

La opinión del periodista…..

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Miguel A Espino Perigault

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Esta pregunta, con sabor a juego infantil, se suele hacer al abordarse un  problema del cual se desconoce por dónde empezar y cuya causa o circunstancias iniciales parecen imposibles de reconocerse.

Cuando se trata de problemas sociales, siempre complejos, las respuestas resultan  tan variadas e inciertas como los enfoques filosóficos o políticos con los que la razón  trata de explicárselos.

Como el problema inicial es  siempre resolver cuál es el aspecto  primero a considerarse y cuál es el objetivo primario, debe identificarse, responsablemente,  cuál es el huevo y cuál la gallina en el problema, para aplicar el método adecuado y no asumir a priori posiciones pro o anti sin conocerse la verdad, identificada con la causa primera.

Uno de los temas de moda, que ha sido llevado a nivel de calenturas  terminales y temores apocalípticos, es el ecológico.  ¿Qué es lo primero, lo importante, el hombre o  el medio ambiente?

El discurso de muchos  movimientos ecologistas y de los seguidores del neo-pagano  culto a la Madre Tierra no deja lugar a dudas de que lo primero, para ellos, es el medio ambiente,  no el hombre y sus necesidades y derechos.

Se preocupan más por los pingüinos que por los humanos. Algunos ecologistas, en gesto de aparente  generosidad, reconocen al ser humano un valor relativo   al de cualquier otro animal, planta o mineral: pero no le conceden al ser humano el primer lugar en la necesaria supervivencia.

Para los movimientos feministas de género,  el ser humano no vale nada, en verdad, pues  su vida es despreciada desde su concepción en el vientre materno.  Lo primero para ellas es su supuesto derecho a decidir sobre su cuerpo como valor supremo. Para los sodomitas, lo primero es el falso amor enfermizo a sí mismos, sobre todas las personas y cosas.

Por otra parte, los movimientos políticos históricos que se autoproclaman defensores del ser humano, colocan en el primer lugar a la sociedad, al estado o al partido; después, al ser humano.    Los movimientos liberales y neoliberales también sostienen su interpretación sesgada al definir   el  lucro  como el primer valor, en detrimento del ser humano.

La ciencia sin Dios y sin ética desprecia al ser humano en favor de investigaciones y objetivos eugenésicos y comerciales  aberrantes.   El positivismo jurídico sujeta la verdad al voto mayoritario de cortes o parlamentos, y el relativismo moral reconoce a cada quien definir como verdad lo que así considere.

Los movimientos defensores de los derechos humanos relegan al segundo plano el derecho universal a la vida humana, y en juicios contradictorios asumen posiciones ideológicas arbitrarias, pues rechazan la pena de muerte a reos convictos, pero aprueban y fomentan el aborto, que es la pena de muerte al inocente ser humano   no nacido.

Para cerrar los caminos a una solución racional del enigma, la desgastada organización de las Naciones Unidas, atada a su anárquica burocracia, así como  y a  sus propias contradicciones ideológicas,  trabaja con el apoyo de delegados tan irresponsables  o culpables como los gobiernos que representan, para alcanzar sus anunciadas metas del milenio.

Se ha convertido, la ONU, de ese modo, en un cuerpo enfermo y lleno de pústulas amenazadoras para la salud moral de los pueblos y la soberanía de las naciones.

Padece la ONU del  el síndrome destructor propio  del  laicismo  fundamentalista que busca imponer, como loables metas del milenio que comienza, un Nuevo Orden Mundial, en donde no habrá ni un antes ni un después de la historia; sólo un supuesto mundo nuevo concebido  con los anti valores de la cultura de la muerte.

Para estos movimientos de organismos especializados de la ONU,  el ser humano es un estorbo, un virus indeseable, como lo anticipa la exitosa trilogía fílmica, Matrix, de los hermanos Wachowski.

Un mundo más aterrador que el imaginado por Orwell,  en su famosa novela, 1984, en donde “El gran hermano” (¿La actual ONU?), esclavizará a la humanidad y en donde todo sería destruido sobre la faz de la tierra, tanto  el hombre como la sociedad que conocemos y por cuya  cultura y tradicionales valores morales trabaja cada pueblo, sobre todo los cristianos,  para perfeccionarlos.

Sin esos valores prevalecerá  la cultura de la muerte denunciada reiteradamente por los romanos pontífices.

El poeta chileno, Pablo Neruda, en un hermoso poema inspirado ante las imponentes y ensangrentadas ruinas   de Macchu Picchu, se preguntó, angustiado,  dónde estaba el hombre en ese entorno majestuoso de piedras. (“Piedra en la piedra, ¿y el hombre dónde estuvo?”)

Esta pregunta ha de hacerse hoy a los promotores de los programas anti-vida y anti-familia de las Naciones Unidas y las organizaciones propulsoras de la cultura de la muerte en cada país.

¿En dónde está el hombre en los programas del Milenio de las ONU? ¿En dónde, en los del capitalismo? ¿En dónde, en  los del socialismo y el fascismo? ¿En dónde, en las feministas? ¿En dónde, en los movimientos ecologistas y neopaganos de los devotos de la Madre Tierra?

Mientras tanto, como una voz en el desierto, desde siempre, se podía  escuchar y se escucha como un tambor lejano, para quienes querían escuchar, el milenario llamamiento cristiano, y el de los pontífices romanos, a la cordura, a la razón abierta a la verdad y al amor en la verdad y a la vida.   Al hombre entendido como centro del universo y de la naturaleza; una naturaleza que   ha sido entregada al hombre por su Creador, para que la domine y la conserve en provecho de su perfeccionamiento como ser humano.

No importa cómo se mire el enigma: con el prisma del evolucionismo, del creacionismo,  del agnosticismo o con cualquier enfoque, científico, seudo-científico o esotérico, el enigma solamente puede resolverse con humildad científica y con la razón iluminada por la fe; una actitud que, al parecer, confunde a los poderosos y a los soberbios, quienes pretenden ignorar al Creador del universo y de todo lo que es primero. Pero; los que ignoran al Creador de todo lo primero, se han propuesto cambiar el mundo, cuando no pueden resolver el enigma del huevo y la gallina.

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Artículo publicado el 20 de junio de 2010 en Hora Cero, El Diario Digital de Panamá,  por el autor, a quien damos todo el crédito que le corresponde.