¿Humanismo o utilitarismo?

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La opinión del Pedagogo, Escritor, Diplomático…

Paulino Romero C.

Con motivo de la polémica que mantienen el Meduca y los gremios docentes sobre la supuesta transformación curricular, impuesta por el Meduca (con la cual no están de acuerdo las organizaciones magisteriales, y se oponen a su implementación por considerarla una medida “inconsulta e inconveniente”), creemos oportuno hacer las siguientes observaciones docentes, como una contribución al esclarecimiento del problema educativo planteado.

Históricamente, el humanismo se basa en los estudios clásicos, aunque la nueva reforma escolar, restringe la amplitud de la formación clásica. La escuela media (secundaria) es decididamente más para formar que para instruir. Por estar este ideal pedagógico arraigado en la tradición de pueblos como Alemania, Suiza, Francia, Londres, Austria y Bélgica, el impacto de la técnica sobre los programas de estudios no ha modificado sustancialmente la función formativa de la escuela; solo ha hecho surgir una nueva especie dentro del género: el humanismo técnico, para el que las asignaturas técnicas siguen siendo primordialmente medios formativos y secundariamente conocimientos útiles.

Al preguntársele a un distinguido maestro alemán de bachillerato: ¿Cuál era el ideal educativo a que aspiraba como profesor? Respondió sin dudar: “Mi ideal es que mis alumnos, al salir de la escuela, sepan leer el periódico”. Esta respuesta puede parecer trivial, pero en realidad expresa una ambiciosa meta pedagógica que no realizan todas las escuelas. Para poder leer inteligentemente el periódico y formarse con su lectura una opinión sólida y equilibrada sobre los acontecimientos diarios, se requiere capacidad crítica, un hábito de jerarquizar los conocimientos conformes a su importancia y una inteligencia reflexiva para descubrir, más allá de cada noticia, las relaciones que le dan su sentido. ¡Se requiere, en pocas palabras, una cabeza que sepa pensar!

La educación utilitaria, en cambio, pone el énfasis en el valor útil del conocimiento transmitido y de la experiencia vivida. Su ideal es equipar al alumno con conocimientos útiles, orientados a la producción. La psicología mecanicista en que frecuentemente se basa, niega la posibilidad de la educación formal y la transferencia de los hábitos. La filosofía educativa en que se inspira, parece comenzar y terminar con el método de reflejo condicionado. En su afán por desarrollar habilidades exclusivamente “prácticas”, olvida que lo más “práctico” de todo es la formación humana que desprecia. El humanismo, empero, depende esencialmente de la actitud y método de aprender y enseñar; significa desenvolver armónicamente las cualidades específicamente humanas: la racionalidad, la voluntad, la sensibilidad y el gusto estético.

Responsabilidad, agilidad mental y comprensión del medio en que se vive, constituyen las tres características que la vida económica moderna exige de cuantos participan en ella. La escuela que no las desarrolle habrá quizás preparado magníficos técnicos, que probablemente quedarán sin empleo porque nunca aprendieron a leer inteligentemente el periódico.

¡Compatriotas, Feliz Navidad!

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<>Artículo publicado el  20  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Sócrates y la importancia de la filosofía

La opinión de Licenciado en Filosofía, Etica y Valores

 

Marcos A. Pareja

Actualmente la propuesta del cambio curricular establece la disminución de las horas en filosofía y lógica. Ante esto cabe preguntarnos si es esto lo que realmente nos conviene como sociedad. Dejemos hablar a Sócrates a ver qué tal.

Sócrates (470 a.C–399 a.C), filósofo griego de madre Fenareta, una partera y padre Sofronisco, un escultor. El maestro de la mayéutica y la ironía, primer mártir de la filosofía, era de estatura pequeña, vientre abultado, ojos saltones y nariz respingona.

Creía en el efecto terapéutico del diálogo, en esto sería el predecesor del psicoanálisis, como sabiamente comenta Lacan. Pues la mayéutica como “partera de ideas” os lleva al “concepto” universal enseñándonos a descubrir la verdad –aléthia– por nosotros mismos, a través del constante preguntar cuya finalidad es formar el “hombre de bien” (ciudadano ético). Dado que él, “yo solo sé que nada sé”, docta ignorantia.

Anito, Meleto y Likón lo acusaron de pervertir a los jóvenes con eso que enseñaba; argumentos vertidos antes por Aristófanes en Las Nubes con esa sátira totalmente alejada de la realidad. Por lo cual tuvo que pagar con su vida bebiendo la cicuta (veneno).

¿Cuál fue su pecado? Enojar a los poderosos y demostrarles que ignoraban aquello que se jactaban de saber. Criticar la estulticia, la hipocresía y la corrupción.

Si el “mal se comete por ignorancia”, entonces la cura es el conocimiento y tres cucharadas de diálogo sincero, sin cera (sin defectos ocultos). Valores promovidos por y desde la filosofía.

Por eso murió por la justicia, el deber ciudadano, el amor al conocimiento y las ciencias como medios para educar al “hombre de bien”, “obedeceré a Dios antes que a vosotros y mientras yo viva no cesaré de filosofar”, “si la vida continúa en otro lugar, entonces seguiré allí mis averiguaciones y preguntas”.

José Pablo Feinmann, filósofo argentino, nos dice: “la filosofía se hace preguntas que no todos quieren preguntarse”.

Conclusión: No permitamos que una vez más los Anitos, Meletos y Likones de la sociedad quieran hacerle tomar la cicuta a la filosofía para que deje de hacer esas preguntas tan incómodas. No dejemos que la sombra de Calicles dirija el movimiento anti–filosófico y a–logos que lo único en que se guía es un pragmatismo de hecho sin reflexión que no le importa el ¿qué? o el ¿porqué? de las cosas know what, tan solo así son y punto. ¿Cómo? know how business and employed educativo.

Es por esto que la disminución o eliminación de estas materias traería graves lagunas en la formación del estudiantado. La filosofía hace preguntas incómodas. Sí, pero sumamente necesarias ¿qué es la justicia? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es lo bello? ¿Qué es el bien? ¿Qué debo hacer? ¿Qué es la ciencia?

Para poder pensar se requiere de libertad de pensamiento y de opinión, algo muy importante para la formación del pensamiento crítico en una sociedad democrática. ¿Será eso algo nocivo para la educación panameña?

Creemos que no, por eso le pedimos humilde y respetuosamente al Ministerio de Educación que rectifique este error.

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<> Este artículo se publicó el 17  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/pareja-sosa-marcos-a/

Ante el cambio curricular ( I)

La opinión del Licenciado en Filosofía, Etica y Valores…

Marcos A. Pareja 

Actualmente el Ministerio de Educación bajo la égida de la presente administración, realiza cambios profundos en el sistema educativo bajo la conocida propuesta del “cambio curricular” la cual ha suscitado todo tipo de reacciones tanto a favor como en contra. Tratando de ser lo más objetivo e imparcial posible sobre el tema, daremos nuestra opinión.

Existen puntos positivos en esta propuesta como lo son: el incremento en las horas de inglés, la reducción de los bachilleratos y la actualización en las metodologías o en los modelos formativos (constructivista). No obstante creemos que un punto álgido a discusión sería el enfoque de dicha propuesta para la selección de materias. Pues a todas luces vemos cierta preponderancia a algunas asignaturas con el menoscabo de otras eliminando algunas, reduciendo las horas en aquellas y combinando en un solo paquete otras. Lo importante es tener claro si esta propuesta cuenta con una adecuada fundamentación filosófica, epistemológica, pedagógica y antropológica. Dicho en panameño si tiene bien trazado el rumbo a cual quiere dirigirse el modelo de país y de educando-graduando que desea formar.

Notamos cierta especie de pragmatismo neoliberal en la visión que parece sustentar esta propuesta adscrita de forma autómata en la cual las materias del área humanística se ven seriamente afectadas Filosofía, Lógica, Historia, Cívica, etc. Y qué decir del “Melange” de Ciencias Sociales o del caso de Educación Física y de Música.  Además la joven muy bella que fracasó en un certamen de belleza fue en una pregunta del área Humanística-cultura general específicamente Filosofía Oriental (China) y no en ciencias o idiomas. Creemos que más importante es subir las horas y los días de clases. En Costa Rica las clases inician en la última semana de febrero.

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Este artículo se publicó el  20  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El Azote

La opinión de…..

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Manuel E. Barberena R.

No es la receta que prescribe el entendimiento para armonizar las discrepancias surgidas de la propuesta de transformación curricular. El debate ha sido desconocido como medio eficaz para alcanzar objetivos de interés común, y que, en este caso, competen a toda la comunidad nacional.

La cadena de mando de las autoridades de educación no debe ser como un plan de guerra. Generales con mapas. Soldados que obedecen ciegamente y van a matar desconocidos sin saber quién es el verdadero enemigo.

El mayor error de la educación universal ha sido separar el proceso humano del proceso educativo. El educador básico es la sociedad. Como dice la Gestalt, de la Naturaleza, la educación es una totalidad unificada de conocimientos coexistentes y mutuamente interdependientes. La educación es muchas cosas. Todo intento educativo es un experimento.

Todo éxito educativo se mide según los resultados, transitoriamente. Así, todo intento de reforma curricular debe estar acompañado de intentos de otras reformas.

La reforma nutricional es la número uno. El hambre crónica que viene desde el vientre materno generación tras generación es responsable del subdesarrollo físico y de daños irreversibles, según se ha dicho, en las facultades de la mente si ocurre durante los primeros cinco años de vida.

Primero, nutrición balanceada, después, currículos. Terminada la clase presencial los alumnos quedan expuestos a la sordidez de la ciudad.

Un estudio reciente (Panamá América, 3 de abril 2010) destaca que de los casos de drogadicción en Panamá el 42% corresponde a estudiantes de escuelas públicas y el 18% ya fuman. Otras investigaciones revelan que mil jóvenes cada año contraen embarazo precoz. Según la FAO el 17% de la población se encuentra en condiciones de desnutrición. El producto de los embarazos precoces, son criaturas propensas a sufrir de taras, deformaciones, y tienden a la violencia, cuando la madre ha sido drogadicta, alcohólica, fumadora y mal nutrida. No se conocen acciones de las autoridades ni de los padres de familia celosos de la educación para prevenir este funesto fenómeno.

Las injurias a los docentes han sido la nota repulsiva. Educar es la misión más comprometida con el desarrollo de una nación. Educar es elevar al ser humano del estado de naturaleza al plano de la cultura. (Francisco Ayala). Educar es sembrar sueños. Alumbrar. Liberar el potencial humano.

Las deficiencias del desempeño docente son responsabilidades de los gobiernos. Los educadores son como han sido formados. Precisa reconocer la buena intención de las autoridades y sus esfuerzos desesperados. A fin de cuentas, ¿qué estudiar y con qué fines, si la educación que se aplica no produce la transformación de la sociedad? ¿A quiénes beneficia la prosperidad?

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Este artículo se publicó el  29  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Reforma curricular o estafa?

La opinión de….

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JORGE GAMBOA AROSEMENA

Hoy está en el tapete la puesta en práctica de la llamada reforma curricular educativa. Nadie puede decir que no se requiere enfrentar el efecto de un sistema educativo en crisis para lograr que nuestra población tenga mejores oportunidades de éxito en la vida. Parte de la crisis generalizada que afecta al país es la educativa.

Gremios de educadores y asociaciones de padres de familia se enfrentan gracias a que el Ministerio de Educación no proyecta confianza y menos liderazgo en la comunidad porque los rectores del sector, Ministra y técnicos, arrastran la imagen politiquera del gobierno que nada cambia.

Conversando con panameños maduros, recordábamos que nuestra época escolar tenía horarios de 7 horas diarias de clases o actividades dirigidas, ya en colegios privados o en escuelas públicas.

Hoy en día, los estudiantes van solo 5 horas diarias a clases, eso representa 2 horas menos diarias o 10 horas menos por semana, lo que es alrededor de 340 horas menos al año.   Para que los estudiantes de ahora tengan eso que tuvimos los que tenemos más de 50 años, tendrían que asistir 60 días hábiles más de lo que asisten ahora, dando como resultado que no podrían tener vacaciones porque 60 días hábiles se traducen en casi tres meses de calendario.

Hoy se discute sobre la mal llamada reforma y si se puede enmendar las deficiencias que se verifican en los exámenes de admisión en la Universidad de Panamá o en el desempeño de los estudiantes en los trabajos o en sus vidas, quienes muestran tanta deficiencia que no pueden ni siquiera discernir sobre sus problemas sencillos y menos sobre su responsabilidad social y política, donde son víctimas de una sociedad de consumo sin valores y del clientelismo político, que los hace esclavos.

Esta discusión es una quimera si no proyecta devolver tiempo y calidad en los horarios de los estudiantes. Es imposible que con casi un tercio menos de tiempo de clases y actividades dirigidas los estudiantes de hoy puedan tener los conocimientos que tuvimos los que nos educamos hace más de 30 o 40 años.

Y no he comentado que luego del horario formal muchos nos quedábamos en los planteles, o íbamos los sábados para hacer deportes o actividades culturales como cine, clubes, conjuntos típicos, grupos artísticos y demás. Y tengamos presente que la mayoría de los educadores de hoy fueron formados en este sistema de 5 horas diarias.

Con reforma o sin reforma, mientras no sumemos tiempo diario y que los planteles no tengan dos y hasta tres jornadas, nos estamos engañando. Engaño es estafa y los rectores del sector son los principales autores de la estafa. Antes había una formación integral imperfecta, hoy una caricatura de educación.

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Este artículo se publicó el 16 de abril de 2010  en el diario El Siglo,  a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

¿Competitivos o desechables?

La opinión de….

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Nimia Herrera G.


Durante los últimos días he estado meditando sobre lo acaecido hace casi 31 años, la gran marcha por la derogación de la Reforma Educativa, de la cual formé parte, porque escuchaba a los dirigentes magisteriales señalar que esa reforma nos iba a convertir en “diablos”, máquinas, militares y no recuerdo los otros argumentos.

Lo que ahora analizo es que nunca vi ni leí ningún documento o libro que me hiciera ver la otra cara de la moneda, para realizar el análisis.   Pero, todos como cantos de sirenas vitoreábamos su derogación y –reitero– nunca leí nada, pero lo que sucede es que quemaron los libros malignos tal como hizo el ama con los libros del ilustre manchego Don Quijote de la Mancha, porque habían enloquecido a su amo. Entonces, tenían que ir a la hoguera.

Un día le pregunté a un compañero el porqué ese proyecto quedó a la deriva y dijo, bueno, si no la quieren el tiempo será el que determine y juzgue esta acción.   Hoy, nuevamente, escucho a los líderes magisteriales hablar sobre la transformación curricular, igual como hace tres décadas, sin analizar, quizás, que ya los tiempos han cambiado y que vivimos en otra dimensión, pues las ciencias y la tecnología van con sus avances tan acelerados que será imposible alcanzarlos de forma simultánea.

Recuerdo una lectura de Gates donde decía que por primera vez el currículo no alcanzará a los cambios tecnológicos y –por primera vez– el alumno tendrá la sartén por el mango, ya que éste irá más aventajado, pues él domina la tecnología. Por tal motivo, la nueva responsabilidad del docente será mucho mayor.

No podemos olvidar que vivimos en una aldea global y no son ni los empresarios ni los gobiernos los que exigen la transformación, sino el momento histórico en el cual nos ha tocado vivir: es el siglo del conocimiento, pero también el de la depresión debido que si no podemos ganar para cubrir las necesidades básicas, la depresión, desintegración, pandillerismo y delincuencia irán en aumento, y se podrá dar una crisis social con un final impredecible.

La transformación curricular no puede dilatarse por más tiempo, porque cada año que perdemos es un año que le quitamos a los hijos del pueblo panameño, ya que quien puede envía sus hijos a los colegios particulares y ahí jamás hay huelgas, aunque parezca irónico, en algunos casos son los mismos docentes.

No entiendo tampoco el porqué en unos son excelentes y en otros deficientes; pero, este no es el tema, ahora la nueva sociedad del conocimiento exige el desarrollo de competencias, de habilidades, de nuevas carreras, de nuevas metodologías, de nuevos modelos, en síntesis: una transformación seria que coadyuve al desarrollo integral del ser humano.

Debemos ser conscientes de que no todos los egresados de la media ingresarán a las universidades, y es por ello que un gran grupo de ellos se pierde, no continúan, porque no saben qué hacer, pues aprendieron sólo a ser (médico, abogado, etc.) y no a hacer (empresario, agroexpotador, guía turístico, experto electromecánico con su taller propio, etc.).

Los enseñamos a ser empleados y no empleadores. Ese es uno de los valores de esta transformación: que el joven salga no sólo con el acervo académico, sino con alguna experticia que le permita desenvolverse y trabajar inmediatamente salga del colegio. No castigarlo a ir a la universidad, sino ser mano de obra competitiva, desde el momento que egrese.

La competencia es enorme, no podemos seguir con la brecha entre el que puede mandar a sus hijos a la privada y a quien no puede; entre el que domina la tecnología y el que no. Es un deber constitucional recibir una educación actualizada y de calidad. No podemos negarles este derecho a nuestros jóvenes, quienes se frustran cuando salen mal en los exámenes de admisión.

No, como docentes tenemos la responsabilidad de deponer muchos intereses y pensar en nuestra juventud, en nuestros hijos, en nuestros futuros gobernantes.

Negarle el derecho a ser alguien, a tener un mejor futuro es un crimen. Démosles un voto de confianza a este plan piloto, ya no podemos postergar más un cambio hacia la calidad, porque seremos competitivos o seremos desechables. La competencia es enorme.

Todos debemos reciclarnos, estudiar diferentes profesiones, ser lo mejor de lo mejor y así nuestro futuro estará asegurado. Este plan piloto que acaba de iniciarse, sólo con el décimo grado era necesario, lo difícil siempre es dar el primer paso, lo demás viene poco a poco. Seamos vigilantes de que se haga bien, con buena voluntad, pero no podemos seguir a la deriva.

Al ministerio, que cumpla con las necesidades básicas: laboratorios, expertos, alianzas estratégicas con empresarios, capacitación continua, seguimiento, evaluación y, lo más importante, que haya un diálogo entre todos los involucrados, pero sin olvidar que lo primero son nuestros estudiantes, ellos merecen un futuro mejor, ser competentes y ser mejores ciudadanos; ser empleadores y no sólo empleados.

Tenemos un gran reto por delante, sigamos y efectuemos los cambios necesarios; pero, no mirar hacia atrás, sino hacia un futuro lleno de esperanzas y con fe en un mejor mañana.

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Este artículo se publicó el  10  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La Educación Media: entre la tradición y la esperanza

La opinión de…..

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JUAN BOSCO BERNAL

La educación media se encuentra en el foco de la tensión política nacional. Si bien este nivel educativo ha cumplido históricamente una función mediadora de la enseñanza primaria a la universidad, hoy en Panamá, todo parece indicar que es el centro de la disputa entre un gobierno que pugna por su reforma y unos dirigentes magisteriales que se oponen, sin que esté muy claro exactamente si es al método de la transformación o a su contenido.

Este hecho no es nuevo en el panorama político asociado a las reformas educativas de América Latina, pues en países que avanzan como Brasil, Chile, Uruguay, Argentina y México, la educación media es probablemente el tramo escolar más sometido a debates y en el que más innovaciones se han realizado en las últimas dos décadas.

Esta situación es explicable a partir de las nuevas demandas que se le plantean a los sistemas educativos producto de los cambios que se operan en el conocimiento, las tecnologías y el mundo laboral.   La tradición conectaba directamente la educación secundaria a la universidad o a un oficio en un mercado de trabajo estable que demandaba una baja cuota de conocimiento y de innovación.

Este panorama ha variado en la sociedad del cocimiento. Con la masificación de los estudios superiores, las nuevas competencias que se demandan a las personas para vivir y trabajar, la tardía inserción laboral de los jóvenes, así como la rápida movilidad laboral de los egresados en razón del cambio en la división del trabajo, se generan condiciones que apuntan a la pérdida del carácter selectivo y a una formación vocacional y técnica temprana.

Actualmente se concibe la educación media como una etapa última de la formación general y el comienzo de la específica. De allí que muchos países han optado por un modelo educativo más orientado hacia el desarrollo de las capacidades humanas, a una mejor distribución social del conocimiento y crear condiciones para una cultura del aprendizaje, más autónomo, continuo, relevante y funcional. Se trata de la formación de capacidades transferibles a la comprensión y solución de problemas, nuevas tareas y desafíos.

Según la Constitución y la Ley panameñas, todas las personas tienen derecho a una educación científica, democrática, solidaria y justa, que asegure el desarrollo personal y familiar, así como el fortalecimiento del sentido de Nación.

Sin embargo, ese mandato no se corresponde con la realidad. Menos del 50% de los jóvenes entre 15 y 17 años está escolarizado y la mayor parte de ellos no reciben una educación de calidad.

Igualmente, planes y programas de estudio múltiples que atomizan el conocimiento y apuntan en dirección a una sociedad que ya no existe; insuficiencia de profesores en áreas científicas claves (matemática, química, física, biología); métodos de enseñanza y evaluación inapropiados; insuficiente capacidad física en áreas urbanas y escasa oferta en las rurales, que inciden en la falta de cobertura y el abandono prematuro de sus estudios. Todo ello se une a un personal directivo insuficientemente formado y motivado.

También es deber ciudadano reconocer la mala praxis institucional de la Nación en materia educativa, pues cada vez que se renueva el gobierno o el mandato ministerial, también se descontinúan automáticamente los proyectos, compromisos y acuerdos pactados por la educación panameña.

Por ejemplo, el Pacto Nacional por la Modernización de la Educación Panameña mediante la Estrategia Decenal 1997-2006, propuso la transformación de la Educación Media a partir de 1999. Por su parte, la Concertación Nacional (2007), acordó la renovación curricular, articular la educación Media a la Superior, el diseño curricular por competencias, avanzar hacia el bachillerato internacional y asegurar la pertinencia curricular según zona geográfica. Estos compromisos nacionales quedaron solo en el papel.

De allí que, independientemente de la ruta que siga la transformación curricular, su éxito parece depender de la continuidad y el respaldo que tenga la innovación en las políticas educativas. También será necesario asegurar la buena formación y responsabilidad que asuma el personal docente con su implementación; una gestión eficaz de los centros educativos donde se aplique y una estrategia efectiva de evaluación de los aprendizajes, de los actores y de la propia institución educativa para sustentar la mejora continua de la educación.

Se debe tomar conciencia que el mundo y la sociedad, con sus contradicciones, cambian a gran velocidad y que la renovación educativa es inexorable, no puede esperar.

Es imposible pretender reducir la pobreza y la criminalidad, y aumentar el trabajo decente, si la sociedad y el Estado no asumen la misión de crear, mediante la participación y el diálogo, un sistema educativo con mayor equidad, calidad y pertinencia. Es la tarea de hoy para construir un porvenir mejor para todas las personas. La reforma integral de la educación media es un paso efectivo para avanzar en esa dirección.

Sin buena educación no existe esperanza, ni un futuro sostenible para el país.

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Este artículo se publicó el 9 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.