Gobierno y oposición: Huir hacia adelante

La opinión del Ingeniero  y  Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos….


Guillermo Antonio Ruiz

Les pasa a todos. Todo gobernante de nuestro país que se respete cuando comete un error, un gran error, decide profundizar en el para justificarlo luego de, muy interiormente, reconocer la trastada.

Si, es humano. Pero pasa demasiado. Creo que el gran problema de nuestros gobiernos es el nivel de su equipo. El nivel académico, el nivel de educación y de cultura política, el nivel de integración al proyecto, etc.

Todos nuestros ex presidentes del año noventa a la fecha dominan el idioma ingles. Pero no puedo decir lo mismo de los equipos.   Ni hablar de los viceministerios y entidades autónomas dirigidos por miembros de partido cuya única razón para su nombramiento es la cuota política.

Ya que nos gusta tanto las costumbres estadounidenses, me gustaría presentar el modelo de construcción del famoso “imperio Yankee” para explicar la idea.

Para los años 80 del siglo diecinueve y luego de la guerra civil, habían tenido dos presidentes asesinados y cinco presidencias por lo menos mediocres. Así, el poder del ejecutivo se había diluido en el llamado “Big Money” encarnado en millonarios como J.P. Morgan, John D. Rockefeller y Andrew Carnegie.

Acusaciones de corrupción y escándalos de todo tipo eran la tónica de la época. Así las cosas, un representante de la plutocracia llamado William Mckinley asume como Presidente “empresarial y ejecutivo” pero muy dado a olvidar las reglas del juego. Se toma Cuba, Puerto Rico, Filipinas y las Islas de Guam. Lo importante es que su sucesor Theodore Roosevelt, preparado y con un excelente equipo de gobierno es quien, rompiendo con los esquemas partidarios, inicia una real expansión económica y consolidación de su país. Representó a la gente y no a su partido.

Creo que está en manos del próximo Presidente de nuestro país romper con el pasado y guiarnos para que nuestro país sea prospero y equitativo para todos.

Los instrumentos que un mandatario requiere para llevar adelante sus ideas, en este caso el recurso humano, no pueden ser de un bajo nivel de conocimiento del proyecto social, político y económico de la nación. Por eso este país no debe ser gobernado por buenos presidentes con malos equipos.

Se acaba el tiempo. Los próximos años son cruciales para el futuro del país en este siglo.

O los Partidos Políticos inician una recomposición interna nunca antes vista y se modernizan construyendo mecanismos de consulta ciudadana permanente y puliendo sus plataformas ideológicas a todos los niveles, o sencillamente los veremos huyendo hacia adelante y cometiendo los mismos errores del pasado que, como sucedió en 1968, ya nos costó la ruptura de la seguidilla presidencial que comenzó en 1956. A ver si finalmente entre todos nos regalamos la reconstrucción de nuestra historia futura.

 

<>Artículo publicado el  9  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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