Se impone corregir rumbos

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La opinión del Periodista,  Analista Internacional…

Jairo Henri Pertuz Suárez 

“Libertad mínima es el derecho inalienable de la palabra, al aire o escrita, de todos los seres humanos, con objetividad. Acallarla es el más absurdo desafuero”, JHPS.

Ha empezado el 2011. El mundo se encuentra sumido en la peor crisis financiera, laboral, ambiental y moral. Todos estos elementos afectan gravemente a los seres humanos sin distingo de etnias, credos o ubicación geográfica.  La violencia, las imposiciones, el engaño y el silenciamiento de libertades no son la solución. Está demostrado. Debe darse una convergencia al centro, con entendimiento, respeto y equidad.   El capital, sin la valiosa fuerza laboral, no genera riqueza y deben caminar a la par.

La primera década del Siglo XX  nos mostró terquedad y falta del elemental sentido común para, juntos todos los países y pueblos, sin ventajas ni imposiciones, lograr superar las crisis. Se acabó el tiempo de continuar cargando los empobrecidos a los desarrollados.

Vimos que las prácticas del rescate, mirando para un solo lado, no funcionan.   La crisis persiste y se agudiza con elementos sumamente graves: crisis alimentaria y de justicia.

Aún así, en esta década se han dado hechos saludables en el mundo y se han fortalecido países emergentes en indo-América.

El Estado de Israel y su pueblo han dado un ejemplo contundente de justicia al juzgar a un ex presidente y llevarlo a la cárcel por abusar sexualmente de una empleada suya.

En otros países del mundo, presidentes y funcionarios están por encima de la ley, cometen graves delitos y no pasa nada.   Brasil continúa con éxito su modelo democrático, interno y externo, con las políticas trazadas por el líder sindical “Lula “ Da Silva que, seguramente, serán fortalecidas por la presidenta Dilma Rouseff.   Indudablemente, próximos sucesos deportivos en ese país, coadyuvaran.

Panamá, con crecimiento económico logrado principalmente por su ubicación geográfica, las características que distinguen a su gente, un alto costo social y algunas acciones atinadas en las esferas gubernativas, no logra superar su pésima distribución de la riqueza ni los agudos problemas que nos aquejan.

Se continúa con un sistema de salud donde el Estado persiste en aprovecharse de quienes pagan Seguro Social para jubilarse bien y recibir servicios de salud eficientes. Los gobiernos le recargan todos los servicios de salud en la inventada figura de Beneficiarios.

Además, sin pagar las cuotas de los empleados públicos y con sus fondos devaluándose en el Banco Nacional, todo en perjuicio de los asegurados, afectando gravemente a los jubilados que mendigan sus derechos cada año. Se impone corregir rumbos.

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<>Artículo publicado el 13  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es del Editor.

Corredores y verdades

La opinión de….

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JAIRO HENRI PERTUZ


Los asegurados y, más aún, los jubilados que continúan cotizando, no salen del asombro con la CSS. Nos estremecen malas noticias.   La CSS no puede continuar siendo botín político. Presidente Ricardo Martinelli, usted prometió y significa hoy el cambio. Debe asumirse el costo político y terminar con los abusos que gobiernos anteriores le cargaron a la CSS. Los jubilados no tienen por qué continuar mendigando sobre sus jubilaciones, les deben permitir terminar sus vidas con dignidad y servicios de calidad en la institución de su propiedad.

Elimine la figura de los “Beneficiarios”, que son la causa de los males. Los elevados costos y gastos por los servicios que se les prestan y que le corresponden al Estado con nuestros impuestos e ingresos del país nos tienen jorobados y a la entidad, en permanente crisis.   No hay que nombrar a nadie, al contrario. Se está jugando con la vida de los asegurados y jubilados.   Usted, señor Presidente y señor Sáez-Llorens, saben bien que hay que hacerlo. Se lo piden los miles de asegurados y jubilados.

Y, sobre los corredores, que el Estado le garantice, efectivamente, a la CSS el préstamo para su compra. La CSS en su programa de IVM no puede correr riesgos con estas deterioradas infraestructuras.

ZONA LIBRE DE COLÓN

Nuestra Zona Libre está afectada y continuará estándolo. La crisis mundial, que nuestros ex ministros y expertos del patio no se atreven a comentar, nos golpea. Dicen ellos que “hay que esperar… para ver…”. No es una actitud seria ni responsable. ¡Aborden el tema! La banca, claro, restringe el crédito e impulsa a que se logren espacios en nuestra región, de mercados abiertos para ineficientes países grandes, mientras éstos los cierran para los emergentes a quienes, además, acosan, desestabilizan y desacreditan por atreverse al cambio.

Muchos pensaron que la crisis financiera era una figura de manejo monetario-bancario del dólar cuyo país emisor ni sus instituciones responden por su valor. ¿Rescate de qué? Fundamentos: su forma de ser fabricado, sin valor ni controles, y el abultado endeudamiento de Estados Unidos, así como su déficit. ¿Que arrastraría al euro?, ¡claro!

INVERSIÓN Y CORRUPCIÓN

Pero no solo por aspectos financieros, sino por corrupción de gobiernos que han venido maquillando sus presupuestos. También por corrupción en altas corporaciones, muchas que ya han sido desenmascaradas, así como funcionarios e “inversionistas”. Los pueblos, los pobres, seguimos cargando la cruz. La pirámide capitalista ha demostrado su irresponsabilidad y su incapacidad, no solo financiera, sino climática y humana.

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Artículo publicado el  23  de mayo de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Qué derecho tengo yo, por ser asegurado?

La opinión de…..

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DAVID A. OCALAGÁN B.

Son varios los años que los pacientes no asegurados han esperados para contar con una respuesta a sus necesites de tratamientos oportunos de Hemodiálisis en el Hospital Santo Tomás (HST), única instalación del MINSA en la ciudad capital que ofrece este tratamiento renal a los cientos de panameños sin seguridad social.

Ahora, que se han efectuado las inversiones en aumentar la capacidad de oferta de servicios de salud en Hemodiálisis, por parte del patronado que dirige el HST, las máximas autoridades del MINSA y CSS firman un acuerdo comercial para contratar las recién inauguradas nuevas instalaciones para el tratamientos a los no asegurados de hemodiálisis del HST, para dar servicio de salud renal a los más de 150 pacientes asegurados de hemodiálisis del Complejo Metropolitano de la CSS, que se mantienen desde hace dos años en condiciones desfavorables para su salud, seguridad y tratamientos, terminando de un plumazo con el sueño de los pobres no asegurados de contar con una mayor oportunidad de vida en medio de su situación clínica y personal.

He tratado de comprenden este acuerdo comercial entre las máximas autoridades de salud de ambas instituciones públicas, sin embargo, me pongo a pensar qué derecho tengo yo, asegurado, con una institución de salud social, que tiene dinero, a quitarle, así sea temporalmente, una oportunidad de mejor calidad de vida a otro panameño pobre, de recibir su tratamiento renal, mientras a mí me resuelven la problemática del cuarto y quinto turno que nos mantenía amaneciendo, inseguros y con mala calidad de atención en el seguro social, por la falta de voluntad administrativa de quienes dirigen esa institución de salud.

Definitivamente hay que tener una deficiencia renal para poder comprender mi observación ante esta situación que están desarrollando las máximas autoridades de salud pública, para permitir que los pacientes asegurados en plena capital del país, les estemos quitando indirectamente su turno de atención renal a los pacientes no asegurados de hemodiálisis, por encubrir la negligencia de la administración general de la CSS, que no ha resuelto en estos primeros 7 meses la problemática, que es conocida con mucha anticipación por las autoridades médicas y administrativas en el complejo metropolitano de los pacientes de hemodiálisis.

Es comprensible la alegría de los pacientes de hemodiálisis asegurados en el Complejo Metropolitano, que serán traslados a recibir sus tratamientos de hemodiálisis en los próximos días al HST, que ya no tendrán que seguir amaneciendo, el problema de la falta de transporte público en las noches y madrugadas, los riesgos de la inseguridad para llegar a sus hogares y las afectaciones a su salud por las rotaciones de turnos. Sin embargo, debo confesar que lamento mucho y desde ahora les pido disculpas a los panameños pobres sin seguro social que afectaremos indirectamente, en nombre de todos los pacientes asegurados, ante la decisión administrativa asumida por las dos máximas autoridades de la salud pública, que no dejan pasar una oportunidad para tomar decisiones incorrectas sin considerar a quienes afectan.

Solicito con el respeto acostumbrado, al señor presidente de la República, Lic. Ricardo Martinelli, que logre que la justicia social en salud sea igual para todos, asegurados y no asegurados, en salud no debe haber beneficiados unos, para perjudicar a otros, esto también incita la violencia entre la población.

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Este artículo se publicó el 8   de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Necropsia a la CSS (I)

La opinión de…..

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JOSÉ A. VELARDE

La Caja de Seguro Social tiene sus dueños: “Los asegurados, los jubilados, los pensionados y los patronos” (El gobierno es uno de éstos últimos) Los (beneficiarios) que no pagan seguro social están acabando con la institución.

La Caja de Seguro Social fue idea de don Manuel María Valdés (q.e.p.d.) y creada por el Dr. Arnulfo Arias Madrid, en su primer mandato presidencial en 1941. La ley estableciendo la institución ha sufrido más de ciento cincuenta modificaciones, entre leyes, decretos leyes, decretos, resueltos y todo instrumento legal para ajustarla a los intereses del gobierno de turno. La Constitución de 1941 al establecer el régimen de seguridad social sentó el precedente de separar la obligación del Estado de velar por la salud del pueblo y a la institución (CSS) la de atender a los cotizantes y garantizarles un retiro remunerado luego de haber cumplido con los requisitos para tener derecho a ello.

La Constitución de 1946 estableció: “Capítulo 50.- Salud Pública y Asistencia Social

Artículo 92.- Es función esencial del Estado velar por la salud pública. El individuo tiene derecho a la protección, conservación y restitución de la salud, y la obligación de conservarla. En consecuencia, el Estado desarrollará principalmente las actividades que a continuación se detallan: “……d) Establecer, de acuerdo con las necesidades de cada región, hospitales, clínicas dentales y dispensarios, en los cuales se presten servicios y suministran medicamentos gratuitos a quienes carezcan de recursos pecuniarios; y,….” Claramente establecía la responsabilidad Estatal de velar por la Salud Pública y la Asistencia Social. Con la instauración del régimen militar, en 1968, la creación y aprobación de la Constitución de 1972, se determinó, lo siguiente:

CAPÍTULO 6°.-

Salud, Seguridad social y asistencia social

ARTÍCULO 197.- Los sectores gubernamentales de salud, incluyendo sus instituciones autónomas y semiautónomas, intégrense orgánica y funcionalmente. La ley reglamentará esta materia.

Esta ha sido la razón básica para el descalabro económico y operacional de la Caja de Seguro Social, de manera escalonada a lo que debemos sumar, que durante el régimen castrense la institución fue la “Caja Menuda de los Militares”. Con ese artículo se le endilgó a la institución la total y absoluta responsabilidad de atender la salud de la población asegurada o no, so pretexto que el gobierno cubriría el costo de los pacientes que no estaban asegurados a la institución. No sabemos cuando ni como se ha cumplido con esta propuesta. Resulta Interesente saber: ¿Cuántas veces el gobierno ha cubierto su compromiso? Cuánto le cuesta a la Caja de Seguro Social atender cada pacientes que deberían ser responsabilidad del gobierno? ¿Cuál es el monto de esa responsabilidad social? ¿Cuánto adeuda el Estado a la CSS por estos servicios? Vea mañana..


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Este artículo se publicó el 16 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

‘Externalización’ en la CSS, sin ton ni son pero con intención

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La opinión de…..

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Mario Aixel Rodríguez Stanziola

Nuevamente un grupito, el mismo de siempre, propone la externalización de servicios de la Caja de Seguro Social (CSS). Medida que anteriormente resultó en un rotundo fracaso, no resolvió los problemas planteados y solo sirvió para desmejorar económicamente a la CSS.

Externalizar servicios y /o prestaciones de la CSS es una forma de privatización. Así es definido por todos los clásicos de economía y sus voceros más prestigiosos. ¿Qué se esconde detrás de la intención de mimetizar esta propuesta de privatización? ¿Por qué sus voceros no dicen claramente que quieren privatizar y cuáles son sus reales intenciones?

Es bueno recordar algunos datos sobre la CSS y su realidad. Cuando la institución inició sus prestaciones médicas éstas eran  casi todas externalizadas. La CSS pagaba a las clínicas privadas, hospitales y laboratorios desde atención médica hasta laboratorios, radiografías, etc. En esos tiempos se justificaba porque la institución estaba en proceso de crecimiento y temporalmente era necesario que se externalizaran estos servicios. Con el crecimiento de la CSS se hace más que evidente, que es necesario e impostergable,  la necesidad de construir policlínicas, hospitales y dar todas las prestaciones y servicios requeridos  por  la población.

Los hechos nos demuestran que la externalización es una  propuesta desgastada, desfasada, ineficiente e inoportuna. Las externalizaciones en forma parcial y segmentada ya se han dado y han resultado nocivas para los fondos de nuestra institución.

Recordemos, solo  como un ejemplo, la externalización de los servicios farmacéuticos de la  CSS en la década de 1980. Con la figura de  farmacias subrogadas se prometió que se iba a solucionar el  problema del abastecimiento de medicamentos.   Se escogieron “algunas” farmacias (las que estaban vinculadas con el régimen de turno) para que le suministraran los medicamentos que los pacientes no encontraban en las farmacias de la CSS.

Este desabastecimiento era deliberado. El paciente llegaba a la farmacia de  la CSS, no encontraba el medicamento, se le expedía un documento y  con este  iba a la farmacia subrogada que  le entregaba el medicamento recetado. La farmacia subrogada, posteriormente, le cobraba a  la CSS el medicamento  expedido con valor mucho más alto del que la CSS adquiría al mayoreo.

Este sistema “funcionó”  hasta que se agotaron  los recursos disponibles. Muchas de las farmacias que funcionaron con este sistema cerraron cuando se les informó que los fondos se habían terminado. Fueron un tremendo negocio para estas farmacias. Muchas de estas se constituyeron solo para este fin pues tenían la garantía de ser “escogidas” por el régimen de turno. Cuando se acabaron los fondos destinados para esta “solución” cerraron sus puertas y desaparecieron.

Ejemplos como este sobran, necesitaría cuartillas y cuartillas para enumerarlos todos.  Es tremendamente sospechoso que en medio de una crisis económica que involucra al servicio privado de  la medicina (hospitales, etc) se proponga una solución como esta.

O la intención real es resolverle a la empresa privada su problema de la crisis, el bajón que está sufriendo  el turismo médico, etc. Así mismo, es oportuno resaltar, que la llamada “mora” de servicios  clínicos, de laboratorios, el “no hay” de medicamentos es intencional.

No  hay ninguna excusa administrativa para que se den estos hechos. Paralelamente y al mismo tiempo, las noticias  nos informan de millones perdidos en medicamentos, insumos, etc. que se vencen en los depósitos de las instituciones. Es evidente que  los recursos existen y que son mal utilizados y peor planificados.

Es bueno recordarles a los asegurados que cuando se fundó la CSS, en esos tiempos la ahora famosa y requerida Asociación Médica Nacional le prohibió a todos los médicos trabajar como empleados de la CSS.   Los médicos panameños que se atrevieron a trabajar como empleados de la institución fueron expulsados de la asociación, hostigados y perseguidos. Ahora, nuevamente, los médicos vinculados con el sector privatizante enarbolan a la Asociación Médica Nacional como la única vocera de los médicos de Panamá.

Si prevalece el criterio de los sectores económicamente y políticamente poderosos, y se impone la externalización de los servicios, solo nos queda seguir luchando, y que el asegurado recuerde que solo la unidad de los sectores populares podrá detener estas maniobras.

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Publicado en 28 de diciembre de 2009 en el diario La Prensa a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Asegurados, al poder

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La opinión de….

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Xavier Sáez–Llorens

Cuando a Billy le propusieron participar en el concurso para dirigir la CSS, familiares y amistades íntimas le aconsejaron rechazar el reto. El único atractivo que veíamos, él y yo, era demostrar que con trabajo, honradez, altruismo y solidaridad se podía adecentar ese monstruo institucional para beneficio de quienes realmente lo necesitan, los usuarios.   Por más de 50 años, esta entidad ha sido botín del colectivo en el poder.

Es la primera vez que se le ha dado independencia partidista para lograr timonear su operatividad por rumbo norte del asegurado.   Era lógico intuir que, en ese transitar, se tendrían que pisar muchos callos y arrancar numerosas raíces podridas incrustadas durante administraciones pretéritas.

Sin temor a equivocarme, la CSS debe ser, por cantidad de empleados y recursos monetarios disponibles, la empresa estatal con mayor burocracia y corrupción del país.   Tristemente, la ACP, una corporación similar en tamaño y dinero, es abismalmente más eficiente y transparente. ¿Por qué la diferencia? Simple. La intromisión política y gremialista está en su mínima expresión.

Antes de asumir el mando, le advertí.   Ten cuidado con la gente de Comenenal.   No son de fiar. Tienen agenda Frenadeso. En el fondo, ellos desean que tu gestión fracase. La CSS es su principal bastión de lucha para desestabilizar, negociar y ostentar protagonismo de cara al futuro.   Su traicionera conducta todavía la tengo fresca en la memoria.

Durante mi frustrante tarea como “garante”, este gremio fue el único que no acudió a nuestras invitaciones de diálogo. En ejemplo de humildad, participamos en su juego y asistimos a su propia sede.   En el debate de ideas, pese a todas las diatribas previas, no hubo ningún desacuerdo conceptual.

Todos estábamos a favor de mantener el carácter público del sistema sanitario, condenábamos el modelo del Hisma y exigíamos al Gobierno cumplir con la financiación correspondiente para el manejo de pacientes no derechohabientes.

Salí contento. Ese mismo día, horas después, sus psiquiátricos voceros manifestaban que nosotros intentábamos privatizar la salud en Panamá. Vaya ingenuidad de mi parte. Adicionalmente, y en clara oposición a lo que piensan los innumerables médicos sensatos, han torpedeado la investigación científica y la educación sexual de nuestra juventud, herramientas vitales para el bienestar de las poblaciones.

Mi hermano, pese a que somos uña y carne, no me hizo mucho caso. Pensó que yo estaba algo prejuiciado. Me dijo: quiero resolver la deficiencia administrativa, rebajar listas de espera, hacer nombramientos por méritos, humanizar la atención, “empoderar” al asegurado e invitar a los dirigentes gremiales a colaborar en la gestión.  Lo último, craso error.  Desde dentro, ya infiltrados como cáncer, se dedicaron a obstruir, indisponer, tergiversar y empañar los planes directivos. Cría cuervos y te sacarán los ojos. Ahora que han sido desenmascarados, salen a los medios a proferir disparates y desempolvar nuevamente el fantasma privatizador.

Intuyo que se asociarán a algunos seudolíderes prestos a satisfacer al mejor postor.   Los periodistas serios, no los que opinan según la cuantía de la coima, deben meditar dar espacio noticioso a personas tan negativas que solo desean causar zozobra para conveniencia particular. Es hora de que a todo aquel que calumnia, sin fundamento, le caiga el peso de la ley. No hay que dar ninguna concesión. Con los terroristas no se negocia. Igual estrategia para enfrentar a anarquistas sociales.

Para aminorar las enormes filas de arrastre, hay que recurrir tanto a arreglos internos (horas extras, turnos pagados, contratación de recurso técnico) como a externos (compra de servicios bajo licitación de precios). Tan pronto se vaya diluyendo la carga, se reduce o anula la “tercerización”.   Clara lógica de empresa exitosa.

El Hospital del Niño compra servicios externos desde hace décadas y su imagen persiste impoluta.   Si la madre o hermana de un gremialista sanitario necesita una mamografía, un cateterismo o un ultrasonido, pueden estar seguros de que lo consiguen ese mismo día, dentro o fuera de la CSS. ¿No debería tener todo asegurado ese mismo derecho? Me pregunto, ¿por qué nunca se han quejado de los seis mil empleados adicionales que incorporó la administración Jované y que representan una carga salarial de 50 millones anuales?   Saquen sus propias conclusiones.

Cuatro llamados urgentes. A los asegurados, para que ningún gremio les coarte la posibilidad de un destino mejor.  A la comunidad médica, para no dejarnos atrapar por sindicalistas con estetoscopio.   La genuina vocería de nuestra profesión, en los asuntos laborales, académicos y éticos, debe ser ejercida por la Asociación Médica Nacional, las sociedades científicas y el Colegio Médico, respectivamente.

Si nos dormimos, la Comenenal llevará nuestra profesión al despeñadero.   Al ministro de Salud, para que no se deje co-gobernar por esta pandilla de resentidos. A mi hermano, para que no se desgaste en refutar críticas malintencionadas y dedique todo su tiempo a modernizar la CSS.   Los usuarios serán tus mejores aliados.   Ellos son los únicos que merecen todo tu esfuerzo.

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Publicado en 27 de diciembre de 2009 en el diario La Prensa a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Privados de sus derechos

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La opinión de…..

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Jorge Motta

Alguien describió a la Caja de Seguro Social de Panamá como un banco donde nuestros gobiernos han pedido dinero prestado que nunca han pagado, a los profesionales y administrativos de la institución como banqueros de Wall Street, y a los asegurados como los depositarios desfalcados.

Lo que sí es un hecho es que dar solamente soluciones biomédicas a los problemas de salud usualmente no funciona sin la participación del paciente. De igual manera, los problemas que aquejan a nuestra seguridad social nunca podrán ser solucionados sin una participación real, informada, inteligente y honesta de los asegurados. Los problemas de salud personales e institucionales son muy importantes para dejárselos solo a los médicos y a los administrativos.

Un ejemplo de las dificultades que surgen al tratar de solucionar los muchos problemas que agobian a los pacientes de la Caja, donde no se ha escuchado la verdadera voz de los representantes de los asegurados, es el grave problema de la mora de miles de mamografías y de otros exámenes pendientes. Como es usual, solo escuchamos los estridentes gritos de oposición de algunos dirigentes de un grupo llamado Comenenal a las soluciones propuestas por la administración de la Caja. Los asegurados guardan silencio.

La nueva administración dirigida ahora por el ingeniero Sáez-Llorens propone solucionar esta mora con la compra de nuevos equipos, con la utilización de equipos subutilizados, con el pago de turnos extra para que radiólogos de la institución interpreten los resultados y con la contratación fuera de la institución de parte de estos servicios. Es esta última propuesta que se enmarca dentro de la Ley Orgánica del Seguro cuando la institución está temporalmente imposibilitada de brindar un servicio, ha generado los ataques de estos dirigentes quienes usualmente solo vociferan pero no ofrecen soluciones.

Las presiones de estos dirigentes, que dicen representar a los médicos panameños y los intereses de los pacientes y que siempre se oponen a todo con la conocida muletilla de que el Seguro Social va ser privatizado, deben ser rechazadas por los asegurados. Hasta cuándo se tendrá que repetir que el Seguro no va a ser privatizado, que nuestras leyes no lo permiten y que los panameños no lo vamos a aceptar.

Es criminal negarle una mamografía a una mujer con un posible cáncer aduciendo “privatización”, sabiendo que no hay sistema en el mundo que pueda resolver en corto tiempo una mora de más de 10 mil estudios con las medidas tomadas hasta la fecha, sin nuevas soluciones.

El Seguro Social no es un sistema “público de caridad”.   Los asegurados son los dueños de una empresa que le dieron al Gobierno a administrar y donde se emplean profesionales para su funcionamiento. Los asegurados deben exigir los servicios a los cuales sus cuotas les dan derecho, se obtengan dentro o fuera de la institución, como es el caso extremo de la actual mora de miles de exámenes diagnósticos.

La hora de la verdad ha llegado y hay que resolver con participación ciudadana el desastre donde se encuentran sumidas las prestaciones médicas del Seguro Social.  Los ciudadanos estamos cansados del uso de la diatriba y de la mentira repetida, utilizadas por personas que han tenido la oportunidad y han demostrado su incapacidad de resolver los problemas de las prestaciones médicas de la Caja. Ellos son parte del problema, y los asegurados lo saben.

Las administraciones pasadas han sido un desastre permitiendo corrupción, ineficiencia y la erosión del cuidado de los asegurados. La pasada junta directiva demostró su falta de responsabilidad con su comportamiento ante la catástrofe de salud pública más grande de la historia de nuestro país, en la que la propia institución distribuyó el veneno. Con todo lo que ha ocurrido no es de extrañar que una gran cantidad de excelentes profesionales que laboran en la Caja se encuentre totalmente desanimada.

Los asegurados, representados por diferentes agrupaciones de pacientes, trabajadores, educadores, clubes cívicos, asociaciones empresariales y grupos de fe, deben sentarse con la nueva administración y juntos trazar la ruta que sacará a la Caja de este desastre.

Con verdadera participación ciudadana, siento que no es tarde para retomar la visión de un Seguro Social que ofrezca acceso, calidad, eficiencia y equidad de atención médica, similar a cualquier otra instalación de salud de nuestro país y de esta manera se pueda alcanzar una mejor salud para los asegurados. Trabajemos con la nueva administración y démosle la oportunidad de demostrar que se pueden arreglar los problemas de la Caja.

Publicado el  23 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien  damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.