9 de enero y el Canal del anexo A


La opinión del Contador Público Autorizado….

DOMINGO  M.  GONZÁLEZ  E.
domingo-maria@hotmail.com

Hoy 9 de enero se cumplen 47 años de aquella patriótica gesta, donde estudiantes y sectores populares de la nación, queriendo enarbolar nuestra bandera en la otrora Zona del Canal, dieron y arriesgaron sus vidas, enfrentando el poder bélico de quienes se creen los gendarmes del mundo.

Cuan desapacible e inaceptable para el autentico nacionalismo, resultó el pusilánime protagonismo asumido por ‘Omar’ en las negociaciones de los tratado Carter-Torrijos, originado a raíz del heroísmo nacional de los días 8, 9 y 10 de enero de 1964.

Peor que peor’, fue la decisión de enfatizar, la falaz idea de la reversión del Canal a Panamá como legado de ‘Omar’, que como desagravio a tan gloriosa gesta, demostraremos exponiendo y desenmarañando el texto del ‘Anexo A’, interpuesto en el numeral 2 del articulo III del Tratado de Neutralidad y de Funcionamiento, y su sistemática correlación con el numeral 3 del artículo XII del Tratado del Canal;  la Reserva No. 4 del Instrumento de Ratificación;  el articulo 41 de la ley orgánica de la ACP, y la ley 28 de 17 de julio de 2006.

En primer lugar, el Anexo A, define ‘CANAL’, de la siguiente manera, cito:   ‘El término CANAL, usado en todo el texto del tratado, incluye el Canal de Panamá existente, sus entradas y los mares territoriales de la República de Panamá adyacentes a él, según aparece en el mapa adjunto (Anexo B) y cualquier vía interoceánica, que pueda ser manejada total o parcialmente dentro del territorio de la República de Panamá, sus entradas y los mares territoriales adyacentes a la misma en cuya construcción o funcionamiento, participen o hubieren participado los Estados Unidos de América’.

Al desdecir la acepción del término CANAL, la connotativa frase proverbial ‘El Canal de Panamá’, preguntamos: ¿Es el Canal del Anexo A, el que dicen revirtió ‘Omar’?   ¿Es este CANAL, patrimonio inalienable de la nación panameña, según el texto del artículo 315 del Titulo XIV de nuestra Constitución?    ¿Es este CANAL, el que alude la Condición No.1 del Instrumento de Ratificación, que permite a perpetuidad la intervención armada de los Estados Unidos en nuestro país?    ¿Cómo entienden los estudiantes, la analogía entre el Canal del Anexo A, con aquel que los textos de Ciencias Sociales dicen revirtió a Panamá?   ¿Fue este Canal, el pretendido por los mártires de aquel 9 de enero?.

Respecto al Canal asentido por ‘Omar’ como ‘cualquier vía interoceánica’, y que aparece latente como ‘tercer juego de esclusas’, en el texto del numeral 3 del artículo XII del Tratado del Canal, cuya construcción correspondía a los Estados Unidos,   podemos inferir, que al rehuir estos dicha construcción al termino de 22 años, tuvo como avieso propósito, trasladar mezquinamente a Panamá su construcción, con los ingresos generados por el Canal, como establece la Reserva No.4,    y que ‘juiciosamente’ como sugiriera ‘Omar’, Panamá se vio obligada a reglamentar, a través del articulo 41 de la ley orgánica de la ACP, y hacerla efectiva por medio del numeral 1 del articulo 2 de la ley 28 de 17 de julio de 2006.

Estos hechos, sumados a la consecuente y ‘antinacional’ distribución de $5.1 mil millones que en utilidades netas ha generado el Canal del Anexo A durante 10 años de administración panameña, sin soslayar el empréstito por $2.3 mil millones, aprobado mediante Resolución de Gabinete No. 178 de 13 de octubre de 2008, destinados al mismo, son los ‘beneficios’ alcanzado y legado a la nación por el torrijismo.

Recibir en administración el Canal del Anexo A y construirle al mismo un tercer juego de esclusas estimado entre 7 ó 9 mil millones de dólares en perjuicio de nuestra soberanía económica, jamás estuvieron en la mente de los mártires de aquel glorioso 9 de enero; ¡viva el 9 de enero!.

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<> Este artículo se publicó el 9 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La Gesta de Enero y la dignidad de la Patria

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La opinión de…

Dorindo Jayan Cortez 

jayan2258@gmail.com

9 de enero de 1964. Como en ninguna otra fecha de nuestra historia, se expresa el sentimiento por la patria, la panameñidad convertida en orgullo, la rebeldía justificada del ser nacional, como en aquella donde los estudiantes defendieron, con sangre y conciencia, el derecho de la tricolor de ondear, con el empuje de las suaves brisas del Cerro Ancón, en el territorio ocupado.

Las protestas de enero no eran ajenas al patriotismo impregnado en los corazones juveniles de la patria.   Se había construido en la conciencia estudiantil el firme reclamo de “un solo territorio, una sola bandera”. Treinta y cinco años después de aquella gesta, que fue gloriosa aunque también de luto, se cumple el sueño: rescatamos la Zona del Canal y la presencia USA llegó a su fin. Como reconoce William Jorden, Embajador del Gobierno de Lyndon Johnson (1963-1969), en su obra La Odisea de Panamá, “nadie pensó en Panamá en 1964 que el izar la bandera de su país frente a una escuela secundaria un grupo de irreflexivos estudiantes estadounidense, pondría ser el principio del fin de la forma de vida que tanto ellos como sus padres tanto ansiaban preservar.”

La lucha nacionalista tenía un camino recorrido (1947, 1958-1959). Cuando el Gobernador Robert Fleming, anuncia oficialmente, en diciembre de 1963, que las banderas de Panamá y de Estados Unidos ondearían junta en diecisiete lugares de la Zona del Canal, y que la bandera estadounidense no lo haría en otros sitios: escuelas y tribunales, estaba, con esta medida, aceptándose el reclamo enérgico de muchas generaciones cuyo fervor soberano y disposición de lucha hacia insostenible la negación zoneítas de que se izara la enseña patria como correspondía.

Un hecho debe reconocerse, que no es ajeno a los incidentes. El tipo de dominio colonial, ultrajante y apropiador, establecido por el poder estadounidense, desde inicios de la ocupación, generó en los norteamericanos residentes en la Zona, un sentimiento de pertenencia, de apoderamiento de la “Canal Zone”.   Ello explica la actitud, justificable para algunos, de los estudiantes de la Escuela de Balboa y Coco Solo, en Colón, de izar la bandera –la de ellos, que era la de Estados Unidos, en sus respectivas escuelas donde, por acuerdo, no debía hacerse. Surge, así, la reacción consecuente –contestataria, de los institutores –y otros que se unen, que, bandera en mano, deciden que en el asta donde los estudiantes zoneítas izaban la “rayada extranjera”, tenía, también y, principalmente, que izarse la tricolor panameña. Ese asta debe eternizarse como patrimonio nacional, símbolo de la juventud rebelde y patriótica.

La conducta patriótica y soñadora de nuestra juventud recibe, como repuesta, el ataque agresivo, inmisericorde, de los militares USA, repitiéndose, como en otros tiempos, el ultraje y la cobardía de la superioridad castrense acantonada en nuestro propio territorio. Las consecuencias son conocidas. La sangre derramada escribe una de las páginas dolorosa de la patria. Y aunque los agresores trataron de tergiversar los hechos, lo cierto es que la gesta era, más bien, una bella -aunque triste- expresión en defensa de la nacionalidad. El recorrido por las calles, el sonido de las consignas, las piedras lanzadas, los heridos, los caídos, sus aspiraciones y sueños hoy logrados; en todo esto está el emblema de una gesta heroica que jamás hay que olvidar.

 

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<>Artículo publicado el 9  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Una jornada nacionalista

La opinión de…

 

Carlos Guevara Mann

La fecha de hoy figura con prominencia en los anales del nacionalismo panameño. Tras intensas protestas populares, el 22 de diciembre de 1947, la Asamblea Nacional rechazó el convenio de bases que, días antes, el gobierno del presidente Enrique A. Jiménez había sometido a su consideración.

El acuerdo entre Panamá y Estados Unidos –conocido en nuestro medio con el nombre de “Filós–Hines”, en honor de sus suscriptores: el ministro encargado de Relaciones Exteriores Francisco Filós y el embajador estadounidense Frank Hines– fue firmado en Panamá el 10 de diciembre de 1947 y presentado a la Asamblea Nacional dos días más tarde. Una vez se conoció su contenido, la respuesta popular no se hizo esperar.

Tal cual lo señalan los historiadores Pizzurno y Araúz (Estudios sobre el Panamá republicano, págs. 332-40), grupos de jóvenes y profesionales de inspiración nacionalista, agrupados en la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP), el Frente Patriótico de la Juventud, el Magisterio Panameño Unido, la Asociación Nacional de Educadores, la Unión Nacional de Mujeres y otras organizaciones se tomaron las calles de la ciudad.

Bajo el mando de José Antonio Remón, recién nombrado primer comandante de la Policía Nacional, la fuerza pública reprimió las protestas con salvajismo, empleando por primera vez bombas lacrimógenas contra los manifestantes e hiriendo a decenas de ellos, incluyendo al estudiante Sebastián Tapia, quien quedó paralítico como consecuencia de las lesiones recibidas.

El convenio lastimó la conciencia nacionalista porque pretendía prolongar la presencia militar estadounidense fuera de la Zona del Canal. Dicha presencia respondía a las planificaciones estratégicas de Estados Unidos sin tomar en cuenta los intereses nacionales.

Años atrás, ante el aumento de tensiones en Europa y el Pacífico, la administración del presidente Roosevelt había solicitado al gobierno del Dr. Arnulfo Arias el establecimiento de sitios de defensa en varios puntos del territorio nacional. El presidente Arias propuso la reconsideración de algunos aspectos de la solicitud, excesivamente onerosos para Panamá, lo que no satisfizo a Estados Unidos.

Luego del desalojo del Dr. Arias en octubre de 1941, el gobierno de facto que lo sucedió –encabezado por Ricardo Adolfo de la Guardia– firmó con Estados Unidos el Convenio de Bases de 1942, que permitió a Estados Unidos erigir 114 sitios de defensa fuera de la Zona del Canal, entonces, bajo jurisdicción estadounidense. Según los términos del acuerdo, la ocupación extranjera de esas bases terminaría un año después de que concluyera la guerra mundial.

Tras la rendición de las potencias del Eje en 1945, los grupos nacionalistas panameños esperaban la clausura de los sitios de defensa. Estados Unidos, sin embargo, deseaba prolongar su ocupación, lo que coincidía con las aspiraciones de algunos sectores económicos en Panamá, a los que la presencia estadounidense producía réditos.

Apoyados en la Policía Nacional, esos sectores deseaban imponer sus intereses. Pero la represión policial no consiguió amilanar el ánimo nacionalista, que finalmente prevaleció y condujo al rechazo unánime del convenio por la Asamblea Nacional.   “Ha nacido la Segunda República, una República libre de ataduras intervencionistas”, exclamó entonces Carlos Iván Zúñiga, presidente de la FEP (La Prensa, 17 de diciembre de 2005).

La jornada nacionalista de 1947 provee importantes lecciones. Hoy como ayer, es necesario instituir un sistema de representación democrática que permita definir adecuadamente los intereses nacionales y evite que objetivos particulares o foráneos, contrarios al bienestar general, se impongan en la agenda pública.

En última instancia y a pesar de las presiones del Ejecutivo, así actuó la Asamblea Nacional de la época, salvaguardando el bienestar colectivo, lo que indica que operaba con cierto grado de autonomía, factor fundamental para el mantenimiento del gobierno republicano.

El carácter civilista del nacionalismo panameño –no solo opuesto a la presencia militar estadounidense sino, además, a la militarización de la fuerza pública– también se manifestó en diciembre de 1947. Sin embargo, apoyada por Estados Unidos, la fuerza pública seguiría militarizándose hasta convertirse en el centro del poder político durante la dictadura castrense.

La militarización de los servicios de seguridad produce efectos dañinos sobre la salud de la sociedad.   Entre sus principales efectos están la restricción de los espacios para la expresión individual y colectiva y el incremento en los niveles de violencia mediante el uso desmedido de la fuerza. Esta es otra de las lecciones importantes de 1947 que no podemos olvidar.

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<> Este artículo se publicó el 22 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Homenaje a los héroes panameñistas del 68

 

La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado….

GUILLERMO ROLLA PIMENTEL
grollap@cableonda.net
El 27 de noviembre de 2010 en Volcán, Chiriquí, en el monumento en memoria de los combatientes panameñistas del 68, se efectuó un acto cultural recordatorio de lo héroes panameñistas vivos y los fallecidos en defensa de la libertad y el Orden Constitucional del Dr. Arnulfo Arias en 1968. Esta Jornada —Recordatoria del 42 aniversario—, nace en las bases del partido y fue coordinada por Fernando Francisco, con asistentes locales y de la capital. La presentación estuvo a cargo de Félix Eduardo Sitton y el Prof. Fernando Santamaría. Estuvieron presentes, entre otros combatientes guerrilleros vivos:  Medardo ‘la llave’ Espinosa, Evelio ‘Titico’ Quintero, Pedro Rivera, Alberto Lescure, Alcibíades Santamaría y Elías Suira.

En intervenciones de un profundo pensamiento nacionalista, de desarrollo y justicia social se hizo énfasis en la heroica historia del partido Panameñista y en la necesidad de que se mantenga activa la Doctrina panameñista para el bien del país. Manteniendo viva la ideología para continuar actuando administrativamente, solo en pro del pueblo al margen de otros intereses. Asumiendo el liderazgo de los campesinos, trabajadores con la unidad y la acción. Se insistió en exigir justicia contra la impunidad por las violaciones de los Derechos Humanos de la dictadura. Un borrón de hecho, sin enmienda por los graves daños a la patria, sería la falsa historia que ofende a todas las víctimas y al país. Fueron oradores Eurea Sitton y el legislador Pablo Vargas, Fernando Francisco y el Prof. Ángel Sánchez de la Escuela del Panameñismo. Se recordaron las luchas permanentes del partido por la Libertad y el beneficio de los más humildes. Destacando el valor de los caídos en Piedra Candela, Breñón, Siogui, río Sereno en enfrentamientos con los soldados de la dictadura, quienes fueron apoyados por el ejército de USA, con participación aérea. Finalmente se entonó el himno de Acción Comunal, dirigido por el Prof. Antonio Pérez.

Víctimas de la Dictadura (Tomado de la Comisión de la Verdad — listado incompleto).

Panameñistas desaparecidos: 14

Marcos Rosas, Alonso Sabin, Luis Castro, Javier Sánchez, Juan Villarreal, Luis Quiroz, Ariel Saldaña, Justo Samudio, Juan Araúz, Benjamín Miranda, Cecilio Serracín, Javier Guerra, José Pimentel y Cesar Tejada.

Panameñistas muertos: 14

Cruz Mojica, Daniel Espinoza, Macho Mojica, Ariosto González, Candelario Torres, Manuel Díaz, Leopoldo Allen, Ernesto Castillo, Alfredo García, Diomedes González, Humberto Manzo, Dorita Moreno, Rafael Ortíz y Daniel Heart.

Indígenas desaparecidos: 4

Ignacio Salinas, Rubén Morales I., Alberto Morales y Tomas Palacios.

Muertos Brigada Victoriano Lorenzo: 2

Jorge Galván, Tomás Rojas.

Muertos democristianos: 4

Hipólito Quintero, Bernardo Castillo, José Coloma y Ever Quintanar.

Muerto del Suntracs

Yito Barrantes

Muertos PRD: 4

Hugo Spadafora, César Cajar, Silverio Brown.

Muertos comunistas: 2

José Tuñón y José Medrano.

Muertos del VAN: 4

Belisario Gante, Encarnación González, Félix González Santizo.

Muertos del MUR: 3

Floyd Britton, Heliodoro Portugal, Narciso Cubas.

Muertos del FER-29:

Jorge Camacho, Demóstenes Rodríguez.

Muertos extranjeros:

Gerardo Olivares (Chile), Walter Sardiña (Uruguay) y Alfredo Aguilar (Costa Rica).

Otros desaparecidos:

Kimber Guerra, José Morales, Eulogio Rivera, Carlos González, Manuel Candanedo, Carlos Araya, Rita Wald, Juan Lakas, Alcibíades Bethancourt, Teodoro Palacios.

Otros muertos

Daniel Simne, Rubén Miró, Waldemar Osorio, Nicolás Van Klief, Eduardo Carrera, Efraín Guzmán Baules, Alexis Guerra, Román Rivera.

Lista de exilados panameñistas de 1968 (incompleta):

Arnulfo Arias, Mireya Moscoso, Abraham Crócamo, Guillermo Rolla Pimentel, Gilberto de Arco, Gilberto Arias, Gonzalo Menéndez Franco, Alonso Jurado, Tare de Arco, Julian Niño, Lelis Rodríguez, Jacobo Salas, Hidelbrando Nicosia, Carlos Young, Jorge Weeden, Humberto Zappi, Bolívar Rodríguez, Humberto Calamari, Roberto Arias, Luis Martinz, Harmodio Arias, Rodolfo de la Guardia, Adolfo Franceschi, Enrique Moreno, Serafín Achurra, Diógenes Sagel.

Cuente en balboas. Por un Panamá Mejor.

 

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<> Este artículo se publicó el 18  de  diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Costa Rica-Nicaragua: un conflicto absurdo

La opinión del Sociólogo….


GIOVANNI  BELUCHE  V.
gbeluche@prodesarrollocr.com

Que  en pleno siglo XXI dos países centroamericanos, subdesarrollados y pobres, se enfrenten en un conflicto en sus zonas fronterizas, además de absurdo, es sumamente peligroso. Más allá de los argumentos de las partes, la división territorial establecida por las burguesías centroamericanas, en sus diversos laudos, establece que el río San Juan es de plena soberanía de Nicaragua, Costa Rica reconoce esa condición y tiene derecho de navegación para su población civil y sus autoridades (sin armas). La isla Calero, fuente del actual conflicto, está ubicada dentro del territorio costarricense.

Este diferendo ha sido el pretexto para que los gobiernos de Nicaragua y Costa Rica distraigan la atención de los principales problemas que aquejan a nuestros pueblos. Discursos xenofóbicos en los dos países atizan sentimientos de odio, que solo dolor podrían causar a la gente humilde. Ojalá la sensatez impere en los gobernantes para que esta discrepancia se resuelva de manera pacífica. En vez de alentar un falso nacionalismo, deberíamos aprender un poco de nuestra historia centroamericana.

El 14 de setiembre de 1856, un puñado de 180 nicaragüenses derrotó a William Walker y sus filibusteros en la batalla de San Jacinto.   Habían llegado a Nicaragua tras el pacto firmado en 1854 por el entonces mandatario provisional Francisco Castellón, quien acordó con el gringo Byron Cole la llegada de 200 mercenarios de la Falange Democrática, para que le ayudaran a los democráticos (liberales) a derrotar a los legitimistas (conservadores), en la guerra civil que se libraba en el vecino país. Como pago el gobierno entregó tierras a Cole.

Cole traspasó el contrato a Walker, quien tomó Granada en octubre de 1855, para después convocar a elecciones amañadas, en las que se proclamó presidente de Nicaragua en julio de 1856, con la ambición de anexar a Centroamérica a los estados del Sur de Estados Unidos.   El pueblo nicaragüense, nada dispuesto a dejarse esclavizar, se levantó en armas junto con sus hermanos centroamericanos. Del lado de Costa Rica, el presidente Juan Rafael Mora organizó un ejército que asestó golpes contundentes a los filibusteros, en la batalla de Santa Rosa, en el río San Juan y en la propia Rivas (quema del arsenal de los filibusteros). La derrota y fusilamiento de Walker en Honduras el 12 de setiembre de 1860, marcó el final de esta amenaza contra los pueblos centroamericanos.

La historia oficial en cada país da cuenta de las acciones de sus pueblos en la gesta contra los filibusteros, pero se esmera en desconocer que la victoria fue posible por la intervención unitaria de El Salvador, Guatemala, Honduras, expresado en el Tratado de Alianza firmado el 8 de julio de 1856 y Costa Rica, que por la epidemia del cólera no pudo asistir, pero mantuvo su participación en la causa. La batalla de San Jacinto (Nicaragua), la batalla de Santa Rosa (Costa Rica) y el fusilamiento de Walker en Trujillo (Honduras), fueron determinantes para la historia de Centroamérica.

Han pasado 154 años y los filibusteros siguen llegando, ahora como grandes corporaciones que empobrecen a nuestros campesinos y trabajadores.   Como Francisco Castellón, los gobernantes les regalan nuestros más preciados recursos estratégicos. Sus naves de guerra entran so pretexto de la lucha contra el narcotráfico, escondiendo su verdadero propósito de utilizar nuestras tierras para su belicista Plan Colombia.

Pero la respuesta de nuestros gobernantes en nada se parece a las epopeyas de la lucha contra los filibusteros.   Por el contrario, en las últimas semanas se ha desatado una verborrea ‘nacionalista’ sumamente peligrosa a ambos lados del río San Juan. Ridículas poses patrioteras de quienes entregaron los intereses estratégicos de Costa Rica y Nicaragua, a las angurrientas transnacionales norteamericanas mediante un TLC antipatria.   Risibles discursos sobre supuestas motivaciones ambientales, de quienes declararon de interés nacional la explotación de una mina de oro a cielo abierto cerca de la frontera, cuyos daños ambientales están harto demostrados.

Solo favorecen los intereses mercantiles de sus socios extranjeros y ahora hablan de patria. No hacen nada cuando un hotel extranjero cierra el acceso a una playa privatizada; los que hace pocos meses sacaron por la fuerza a un grupo de indígenas que solicitaban a la Asamblea Legislativa de Costa Rica que se discuta un proyecto de ley sobre la autonomía de sus territorios.

Con sus arengas patrioteras ambos gobiernos están sembrando el odio entre dos pueblos hermanos. En vez de pelearse demagógicamente, deberían imitar a nuestros próceres.   Aprender de nuestra historia, juntos reivindicar un proyecto regional en donde la economía esté al servicio de la gente y no la gente al servicio de la economía.   Donde el río San Juan genere calidad de vida para las empobrecidas comunidades de los dos lados de la frontera.   Bien harían en dedicarse a resolver los asfixiantes problemas y las carencias que golpean a la gente buena y humilde a uno y otro lado del río San Juan.

¡Otra Centroamérica es posible!

 

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<> Este artículo se publicó el 3 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor   en: https://panaletras.wordpress.com/category/beluche-v-giovanni/

Los documentos secretos de Wikileaks

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz
opinion@prensa.com

Me opongo a la guerra por consideraciones éticas. He dedicado 40 años a mantener la vida de miles de personas. Soy un convencido de que el modelo capitalista salvaje puede ser transformado por vías pacíficas, y los habitantes del planeta podremos disfrutar de un mundo mejor sin derramamiento de sangre.

Hago este preámbulo a propósito de los 300 mil documentos secretos que filtró Wikileaks, vinculados a los peores actos de exterminio cometidos por la administración Bush en contra de civiles durante la guerra de Irak. Cuando se habla de contratación privada de agencias de seguridad, debe leerse “mercenarios a sueldo” con licencia para matar y torturar a mujeres, niños y ancianos. Estos documentos desnudan la naturaleza de esa administración, lo que viene a colación con lo que la prensa ha difundido sobre el libro escrito por el propio Bush, Decision Point, en el que confiesa haber aprobado el uso de ahogamiento simulado en los interrogatorios a los prisioneros de guerra iraquíes, por lo que varias organizaciones, entre ellas la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos, reclamaron al fiscal general, Eric Holder, que abriera una investigación al ex presidente George W. Bush.

Todo el marco de esa guerra obliga a hacer algunas reflexiones. No tengo aún claro quiénes fueron los autores del atentado del 11 de septiembre de 2001. No me trago el cuento de la inocencia de la CIA. En el libro escrito por Víctor Ego, Ducrot, Bush & Ben Laden, se describen las relaciones económicas entre ambas familias. Osama Bin Laden fue reclutado para la CIA durante la guerra afgano–soviética.

Lo que sí tengo claro es que la guerra fue por el control y tenencia del petróleo. La administración Bush les mintió a los estadounidenses: que en Irak había armas de destrucción masiva, que Sadam estaba vinculado a Al Qaeda y su implicación en los atentados. En marzo de 2004, el Subcomité de la Cámara de Representantes de EU para la Reforma del Gobierno emitió el informe The Waxman Report en el que se recogían 237 declaraciones falsas o engañosas hechas por George Bush, Richard Cheney, Donald Rumfied, Colin Power y Condoleezza Rice en 125 comparecencias públicas.

Lo que me interesa destacar es lo siguiente: los think thank de las instituciones encargadas de moldear la mente de las personas a través de acciones psicopolíticas (el Instituto de Investigación de Stanford, el Instituto Tavistok y sus filiales), saben bien que la mayoría de las veces la toma de decisiones de las personas es inconsciente, cuando es consciente obedece a dos procesos: la cognición o el procesamiento de la información y las emociones. Saben que la emoción más profunda del cerebro es el miedo a la muerte. Que cuando se evoca la muerte, las personas se agarran de lo que tienen y de lo que creen como refugio y defensa.

Los ataques del 11–S se vincularon a la indefensión (muerte por terrorismo) y se asociaron a una necesidad: hacer la guerra. Esos moldeadores de la mente saben que el miedo se vincula a su a vez a dos emociones: la ira y la angustia. Cuando uno toma una decisión impulsado por la ira los riesgos de las consecuencias de esa acción no se miden, quedan anulados; en tanto que si a uno lo embarga la angustia tiende a ser más racional en el momento de una decisión. ¿Cómo se asoció un hecho, el ataque a la torres gemelas y una emoción (miedo) a una acción, esto es la guerra? Porque se vinculó el terrorismo a la guerra y se invocó el patriotismo, un sentimiento enraizado en la cultura estadounidense. La nación está amenazada. Toda la administración y los medios de comunicación se dispararon en esa dirección. La emoción se apoderó del cuerpo social. ¡A la guerra!

El problema se complicó cuando los periodistas documentaron que la guerra se había hecho sobre la base de la mentira. En esa dirección un reportaje del veterano reportero Dan Rather, dado a la BBC en 2002, sostenía que los medios de comunicación de EU (él incluido) habían comprometido los principios del periodismo al informar sobre la administración Bush después del 11–S, por temor a parecer antipatrióticos. Cuando las conexiones entre las neuronas se vuelven rígidas, como consecuencia de frases repetidas y reforzadas por la emoción, es difícil modificarlas.

Las personas tienden a creer lo que quieren creer. Aún hay individuos en EU que creen que en Irak había armas de destrucción masiva y que Sadam estuvo vinculado a los actos del 11–S. Los profesionales de Stanford y de Taviskov saben hacer bien su trabajo. Asocian el miedo a la muerte con el terrorismo. Ese mismo trabajo de moldeado cerebral se está haciendo con los panameños. Muy pronto volverán, de manera oficial, las bases norteamericanas a nuestro territorio para defendernos del terrorismo. ¿Sería aconsejable investigar quiénes están detrás de ese terrorismo?

<> Este artículo se publicó el 1 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Reflexiones patrióticas

La opinión del Educador y Escritor….

RICARDO  A.  RÍOS  T.
rriost@hotmail.com

‘Una nación acumula en su memoria el polvo aluvional de su devenir existencial’, Richard Brooks.

Somos la nación más vieja de Tierra Firme (Siglo XVI), desde Alaska a la Patagonia, y una república institucionalmente joven (1903). Panamá en quinientos años de un devenir existencial fascinante desarrolla un activo proceso de interfecundación cultural.

La nación panameña existe como una comunidad de intereses desde el siglo XVI, es la hija natural de un parto difícil, doloroso y traumático.

Tenemos una historia de vértigo, de fragua permanente. Son muchos nuestros padres, y, aunque hemos sido violados en distintas ocasiones en nuestra integridad territorial, conservamos la virginidad emocional de una auténtica razón de ser que se fundamenta en nuestra dignidad.

Las afinidades culturales y espirituales nos dan un real sentido de pertenencia. El Arte, el Folclore y la Literatura son la fuerza permanente de la identidad raizal del panameño. Una personalidad sumativa de múltiples herencias nos caracteriza, somos muchos panameños en uno, vivimos en armónica conjunción de actitudes y conductas casi siempre paradójicas. Somos una individualidad colectiva, en nosotros existen varios pueblos al mismo tiempo. En el Istmo conviven distintas patrias en una identidad compleja y heterogénea, somos la síntesis de diferentes etnias. La singularidad de Panamá es su pluralidad y mestizaje. Panamá es tierra de ambigüedades, de metáforas exóticas, somos hijos del conflicto y la contradicción. Conciliamos la diversidad en una acción de mutuo respeto y tolerancia. Somos una nación multicolor, multilingüe, pluricultural.

Los panameños tenemos el alma de una rosa y músculos de acero.

El aporte de lo divergente es lo sustancial de la Patria de José Domingo Espinar, Tomás Herrera, Justo Arosemena, Santiago De la Guardia, Victoriano Lorenzo, Belisario Porras y muchos otros.

La nación panameña es un laberinto de raíces compartidas. Somos una esponja que recibe las aguas bautismales de todas las latitudes, aquí se licúan y destilamos una entidad aluvional con personalidad propia. Nuestra argamasa es cósmica, por eso somos tan diferentes a cualquier otra nación. Lo que crece en nuestro suelo tiene huellas muy sensitivas. Somos muchos rostros en uno, muchas voces en una, muchas almas en una. ¡Somos Panamá!

Nuestro periplo se inicia desde hace quinientos años, mucho antes de que existiera Wall Street y la Nueva Granada. Distintas águilas imperiales han tratado de someternos, pero nuestra determinación por la libertad e independencia marcan el devenir histórico de la Patria de Quibián, Urracá y Bayano.

Los panameños de manera permanente cuestionamos la presencia de todos los imperios. En la Historia Nacional nada hay de qué avergonzarnos, nada que excluir. Nuestra historia es el aprendizaje del infortunio, nunca hemos permitido que nos venza el dolor ni el odio.   Panamá cicatriza sus heridas con nuevas esperanzas. Nuestro proceso creativo es constante.

En l903 coinciden los intereses de Francia por recuperar parte de su fracasada empresa, Colombia quiere hacer su negocio con la venta del Istmo, Estados Unidos ambiciona su canal y los panameños consolidar nuestra nación políticamente. Se da la encrucijada entre los piratas y un pueblo que lucha por su soberanía.

El Acto Separatista de 1903 lo legitima la masa popular liberal dirigida por el general Domingo Díaz, Guillermo Andreve, Carlos A. Mendoza y Eusebio Morales en alianza con Esteban Huertas. Surge el primer ejército nacional panameño dispuesto a vencer, una vez más, a las fuerzas invasoras colombianas, ya los habíamos derrotado en innumerables combates durante la Guerra de los Mil Días.

Aspiramos a un nacionalismo ético, reflexivo y cuestionador de nuestra dinámica existencial. El compromiso colectivo es hacer nuestro futuro, a través de un Acuerdo Nacional Histórico con gobiernos fundacionales que desarrollen políticas institucionales de cara al pueblo. Con decisiones gubernamentales solidarias con los intereses del país y respetando el derecho a disentir. Para los panameños es imperativo estar por encima de los egoísmos y mezquindades partidistas, actuar con decoro e integridad pensando en el bienestar común, ese es el reto ante el nuevo milenio.

<> Este artículo se publicó el  1 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en:   https://panaletras.wordpress.com/category/rios-torres-ricardo-a/

El mundo en peligro

La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado…

Guillermo Rolla Pimentel

grollap@cableonda.net

El mundo esta macro controlado por los grandes consorcios económicos, a través del FMI el Banco Mundial,  la OCDE, el eje Londres – Nueva York, los diferentes G, que imponen los precios   a los productos, monedas, tasas de interés y se constituyen en manipuladores del verdadero mercado. Globalizan, privatizan y flexibilizan leyes laborales, etc.

Ese sistema llamado Occidental y Democrático  no ha sido capaz de producir para crear empleo, saciar el hambre  y superar la pobreza, pagar lo justo por las materias primas, armonizar las balanza de pago y controlar el calentamiento global en el mundo.

Sin desconocer a los mazones  y sus misterios  Se  refieren a valores que se tranzan con dobles morales, se estimula lo sexy y se escandalizan con los embarazo precoces, se preconiza el alcohol y se combaten las drogas que le siguen, hay coimas y coimeadores, impunidades y cínicos discursos. Todo globalizado o y de todos los  niveles

Por otra parte  surgen los países árabes y los emergentes de Oriente  ha proteger sus riquezas y decisiones y creencias ancestrales generalmente Islámicos y con su propia metodología. en disputas por la tierra.

América Latina esta matriculada económica y culturalmente en Occidente, pero que en casi  todos los países tiene también alguna    población  postergada de raíces orientales (etnias indígenas)-         Sociológica e internamente tenemos el endeudamiento, la corrupción, la delincuencia, las pandillas,  el narcotráfico, la violencia, los  golpes de estado importados..

Los países periféricos somos víctimas de los graves desastres monetarios de las artificiales crisis bancarias de los países llamados desarrollados, de su publicidad consumista y alienante, y de sus presiones políticas por imponernos medidas arancelarias que en una competencia desigual  mantienen a nuestros pueblos luchado contra el subdesarrollo y la injusticia social.

 

Por ese rumbo insensiblemente ha caminado el país y América desde hace muchos años.   Y aquí, luego de los tratados de neutralidad, como un protectorado expuesto a otras invasiones militares; porque económicamente seguimos invadidos, ahora por la globalización salvaje.

 

Por otra parte esos países,  dizque ricos, tienen graves problemas financieros  deudas impagables, deterioro de sus niveles educativos y culturales, drogadicción, guerrerismo; es decir, una desvalorización social muy riesgosa.  Que no nos arrastren a su paraguas  Un sano e inteligente nacionalismo o regionalismo protector es preciso, hay que prevenir que nos hagan caer en sus propias trampas de  crisis, quiebras, guerras y terrorismo

Por eso el electorado aceptó el CAMBIO.   Para mantener el desarrollismo económico

Permitir Seguridad Alimenticia con la productividad local agrícola, pecuaria  industrial, energético y de servicios vitales,  pero dirigidos a bailar   con las gutarras del pueblo, es decir, que los intermediarios, los distribuidores, los comerciantes especuladoras fueran regulados y civilizados para lograr reducir el costo de la canasta básica, los precios al consumidor  Un cambio en la   educción y tener un estilo de vida digno, libre, sano y feliz para todos   La experiencia de los empresarios parecía un buen antecedente  El   antídoto de la violencia es crear empleos y escuelas.   La prevención de las pandillas y sus lacras  es la organización familiar y social.

Por estas realidades continentales dos iniciativas se están gestando como consecuencia de hechos recientes.        Uno originada en Centroamérica luego de las leyes anti inmigrantes en USA.     Así como USA no quiere a centroamericanos, estos no de deben querer artículos de USA.   Seria  un saboteo a la compra de productos” made in USA”

La otra propuesta proveniente de Colombia,  es la investigación de los archivos de la FARC requisados recientemente, para determinar las posibles vínculos del tráfico de armas de USA y otros fabricantes, con autoridades de países vecinos, especialmente con Ecuador y Panamá; y el ajusticiamiento de dos presidentes de esos países

Las acciones sobre las drogas han sido un fracaso por la complicidad de los altos niveles con     los  narcotraficantes en USA y América.   Cosa que ya ha sido denunciada

Talvez la solución tenga que   venir de la ciencia, de la química y la medicina.   Las  endorfinas  se producen naturalmente en los humanos en los momentos de satisfacción emocional.  También se liberan artificialmente con algunas drogas. Lo altamente negativo de estas,  es que   causan   adicción, dependencia y daño psico neurológico.   Es posible, que si llegaran a localizar los radicales y componentes causantes de esos efectos secundarios adversos, y se eliminarán, se podrían obtendrían productos farmacéuticos, que talvez pudieran  tener aplicaciones clínicas para problemas específicos.    Pareciera ciencia ficción, pero los avances  tecnológicos actuales pueden lograrlo.    Siempre que no lo frenen otros intereses  económicos.   Y otra vez llegamos a  los grandes consorcios o carteles que penetran negocios no siempre justos o legales, o francamente delictuales

CAMBIO real,  en lo económico y social. Que exista equidad y justicia. respetando la dignidad y  la libertad para  el mundo….. y para un Panamá Mejor

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<> Este artículo se publicó el 16  de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/rolla-pimentel-guillermo/

9 de Enero: gesta gloriosa de la juventud

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La opinión del Ex Parlamentario y Docente Universitario…..

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DORINDO  JAYAN  CORTEZ

9 DE ENERO DE 1964.   A cuatro décadas y media de aquella gloriosa gesta, de orgullo nacional, pero de luto y dolor por la humillante agresión norteamericana.   La generación institutora, con sus ideales de patria soberana, marcharon hacia la Zona del Canal para que la tricolor ondeara en el territorio ocupado.  En sus manos cargaban, como arma, la bandera panameña, la misma que el convenio firmado entre Panamá y Estados Unidos exigía que se izara en los sitios en los que también ondeara la bandera estadounidense.

La jornada nacionalista tuvo un resultado sangriento. Además de los heridos, veintiún estudiantes caían impactados por las balas criminales. La prepotencia indigna de la tropa extranjera, los llevó al extremo de disparar en contra de estudiantes, cuya defensa eran tan solo el coraje y la dignidad. El sentimiento nacional era ultrajado y la respuesta no podía ser otra: el 10 de enero el gobierno de Roberto Chiari rompe relaciones diplomáticas con el país agresor.

La Constitución Política establecía que la fuerza pública —Guardia Nacional, desde 1954— debía proteger la vida y honra de los nacionales. Sin embargo, los uniformados panameños agrupados en dos compañías militares fundadas desde 1959 no dispararon una sola bala. Como denunció la Federación de Estudiantes, esa actitud no era ajena al pago que recibían, no meno de quinientos efectivos panameños, por parte del Departamento de Estado. Lo que sí hizo la Guardia Nacional, durante el conflicto, fue darles todas las facilidades y protección a los norteamericanos residentes en las ciudades de Panamá y Colón.

Un años después, 1965, con la herida de dolor aún abierta, los estudiantes conducidos por Floyd Britton —asesinado después en la isla de Coiba— salen a las calles a manifestarse como repudio al intervencionismo y reconocimiento al heroísmo de los caídos.

La Guardia Nacional, bajo el mando de Bolívar Vallarino, se hizo presente para obstaculizar la expresión estudiantil y dispersarla con gases lacrimógeno. Ya para entonces el gobierno liberal de Chiari no solo había reactivado las relaciones diplomáticas, sino que era parte, a ultranza, del esquema estratégico—estadounidense contra el comunismo. Mismo argumento —el de comunistas— con el que se había justificado irresponsablemente la acción militar contra los estudiantes.

El ministro de Gobierno, jefe civil de la Guardia Nacional, era José Dominador Bazán; una importante comunidad de las áreas revertidas en Colón (Fuerte Davis), hoy lleva su nombre.   La gratitud, sin embargo, para los muertos y heridos en esta parte del país sigue en espera. A la fecha, en ningún rinconcito de lo que fue la Zona del Canal en el Atlántico, se hace reconocimiento a los jóvenes que simbolizan aquella gloriosa gesta. Ellos, con el transcurrir del tiempo, parecieran quedarse en el olvido. Esto no debe ocurrir. La juventud de hoy, cuyos intereses enrumban por sentidos no claros de la misión nacional que le corresponde, debe mirarse en ese espejo de historia triste, pero ejemplar.

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Publicado el  9  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

9 DE ENERO El símbolo del nacionalismo

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La opinión del médico……

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Carlos David Abadía Abad


Los panameños desde el mismo día de nuestra independencia iniciamos la lucha contra la inmoralidad del Tratado Hay-Bunau Varilla que Estados Unidos, aprovechando su poder y posición como potencia y sobre los objetivos de un pueblo de alcanzar su independencia y, a la vez obtener una alternativa para salir de la miseria que el país vivía en esos momentos, nos impuso.

Las muestras de esas posiciones y luchas están marcadas por diferentes hechos, entre los que podemos citar: la carta de protesta entregada al gobierno del norte por José Domingo De Obaldía, en 1904, por la ocupación de los puertos, la Aduana y los Correos en la Zona del Canal; el tratado Arias–Roosevelt, en 1936; el rechazo del Tratado Filos–Hines, en 1947, por toda la población; el Tratado Remón–Eisennhower, en 1955, y la famosa frase del presidente Remón “Ni millones ni limosna, queremos justicia”, que enmarcaba fielmente el sentimiento de todos los istmeños;  el acto de siembra de banderas de Panamá el 3 de noviembre de 1959, liderado entre otros por Julio Linares, Carlos Arellano Lenox y Aquilino Boyd.

Pero la fecha símbolo de esa lucha y que enmarcó el inicio del fin de esa injusticia fue el 9 de enero de 1964, cuando los institutores intentaron izar nuestra bandera en la Zona del Canal y el pueblo salió a protestar por la agresión a nuestra bandera. Los estudiantes sufrieron en manos de la policía zoneíta;  al final, 22 compatriotas perdieron la vida.

Es de resaltar la posición digna y de responsabilidad patriótica del presidente Roberto F. Chiari, quien tomó la decisión de romper relaciones diplomáticas con el coloso del norte (siendo el único país latinoamericano que lo había hecho hasta entonces), además, del valiente e inquebrantable papel que jugó el jefe de la misión panameña, don Miguel Moreno Jr., quien nunca titubeó ante las presiones del gobierno norteamericano y de algunos embajadores latinos que no entendieron o a quienes su columna vertebral gelatinosa les impedía comprender la dignidad de un pueblo, representada por el presidente Chiari, el embajador Moreno y todo el equipo que lo apoyaba en dicha acción.

Los hechos del 9 de enero de 1964, que por su gravedad costaron muchas vidas de panameños, así como la dignidad de Chiari y Moreno, que solo firmaron el acuerdo de cesar la medida diplomática aplicada a Estados Unidos cuando éstos plasmaron por escrito su compromiso por un nuevo tratado y no la revisión del tratado vigente en ese momento –como era el deseo de los estadounidenses– fue la clave para que más adelante se pudieran negociar los tratados que fueron firmados en 1977.

Digo lo anterior, sin negar el protagonismo de Omar Torrijos en el logro de esos acuerdos, ni el de Gabriel Lewis Galindo, quien fue una pieza clave y de quien creo que sin su habilidad, entusiasmo y carácter no se hubiese conseguido este convenio.

Después de 46 años de esta fecha gloriosa, ha llegado el momento de hacer un monumento que incluya a cada uno de estos hombres y hechos, para recordar lo que fue una lucha de diferentes generaciones, gracias a la cual se alcanzó lo que tanto anhelamos por décadas.

Bien expresó don Agustín Arango –al ver la jugada de Buneau Varilla– que alcanzamos dos principales objetivos, nuestra independencia y la construcción del Canal por nuestras tierras; le tocaría a las siguientes generaciones ir perfeccionando dicho tratado.

El primer objetivo de este monumento sería el de darle el valor a cada uno de los panameños que en diferentes momentos aportaron para corregir esa injusticia; segundo, para que las nuevas generaciones conozcan la historia, y tercero, despolitizar el rescate de nuestro Canal, que no fue de nadie en particular y que constituye el triunfo de todo un pueblo, lleno de orgullo y de nacionalismo, sin color de partido ni de ideología política que los identifique.

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Publicado  el   9  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Visto desde afuera

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La opinión del periodista…..
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JAMES APARICIO
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Hace poco estuve en la república de China en Taiwán (ROC) repasando por tercera vez los cambios y transformaciones que experimenta la isla asiática, cuyo gobierno se instaló en los 36,000 kms. cuadrados que tiene este territorio, desde 1949.

Desde afuera se ve a Taiwán como un milagro producto del orden, planificación, patriotismo y compromiso de los taiwaneses con su bienestar actual y futuro.   Sin embargo, la distancia permite ver lo que ocurre en Panamá, con más precisión y desapasionamiento.

En Taiwán gobierna Ma Ying—Jeoy del KMT y en Panamá, Ricardo Martinelli, ambos electos democráticamente con más del 58% de los votos.   Aunque en ambos extremos del mundo, tanto Panamá como Taiwán enfrentan los mismos retos:   fortalecer al país, hacer crecer la economía y lograr que los beneficios de esta lleguen a todos, sin distingos.

Desde afuera, Panamá tiene que superar los enfrentamientos que parecen crecer con el transcurso de los meses, entre el gobierno, las fuerzas sociales, económicas y también políticas. Para llevar el país hacia senderos de un sólido desarrollo, no solo se necesitan millonarias inversiones y megaproyectos públicos.    Se tiene que convocar a la unidad nacional, dejando a un lado las persecuciones, cacerías de brujas, descalificaciones y acciones de fuerza.

Solo con un plan de Estado para los próximos 10 a 20 años, podremos alcanzar niveles de desarrollo y prosperidad como los de Taiwán. Tenemos más territorio, recursos naturales, cercanía a los grandes mercados de Norteamérica y Europa, a la comunidad hispanoparlante de la Región, el Canal, una posición geográfica envidiable y estamos en una zona donde los desastres naturales son insignificantes, comparados con los que afectan parte de Asia.

Una de las características del pueblo chino, su gobierno, economía y democracia es que se basa en tres claros principios filosóficos, los tres principios del pueblo o la doctrina San—min. Fue el fundador de la república de China (reconocido tanto por China Popular como por la República de China en Taiwán), el Dr. Sun Yat Sen, quien estableció el nacionalismo (Minzú), la democracia (Minquán o poder del pueblo) y el bienestar social (Minshêng) son el soporte de un país para todos.

Panamá tiene que mirar el milagro taiwanés como un reto, para consolidar su economía de servicios, incursionar en la manufactura, fortalecer y hacer crecer su agricultura, aumentar el conocimiento del inglés, la ciencia y la tecnología y terminar con los conflictos locales que enrarecen el clima de inversión y la confianza de los ciudadanos.   Lo que no podemos es darnos el lujo de incubar enfrentamientos, alentar resentimientos y promover desasosiegos. Una de las características de los taiwaneses es que tienen claro hasta dónde llega la política, el límite de los gobernantes y las responsabilidades del pueblo.

Si pensamos en un Panamá con crecientes oportunidades de empleo, distribución de la riqueza producto del crecimiento económico que llegue a todos, una educación realmente sólida y democrática y empresas que paguen salarios justos, según el costo de vida y las necesidades ciudadanas, estaremos dando pasos gigantes. En ese camino, Taiwán es un ejemplo y nos lleva la delantera.

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Publicado el  10 de diciembre en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Coyuntura en América Latina

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La opinión del Abogado….

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Ramiro Guerra Morales
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Latinoamérica experimenta una cantidad y variedad de conflictos que prefiguran un ambiente negativo para la democracia, lo que eventualmente nos puede colocar en la antesala de Estados caracterizados por la aparición de regímenes que se hacen llamar duros y verticales, con consecuencias retardatarias y funestas para el funcionamiento del estado de derecho y la vida en democracia, sobre todo en lo concerniente a los derechos y garantías fundamentales.

Observamos como tendencia la entronización en la región de un presidencialismo extremo, que coloca no solamente a los demás poderes sino a toda la sociedad en una relación de subalternalidad y que está conduciendo a una creciente pérdida de los espacios de participación ciudadana y deliberativa.

La sociedad civil, en este tipo de relación, no cuenta y se le tiene como nula. Tenemos países en la región en donde los parlamentos y sus organismos de justicia funcionan con un grado de voluntad reducida al mínimo e incapaces de concurrir a evitar el fenómeno de la concentración de poder y, por ello, inhabilitados para producir Estados y sociedades equilibradas.

Hoy, en nuestra región, a propósito de la lucha contra las organizaciones del crimen, sobre todo las relacionadas con el narcotráfico, los ejércitos y los militares recobran una cuota importante de legitimidad social y política, lo que no es negativo pero que, eventualmente dada las crecientes precariedades que enfrenta la democracia, pudieran dar cuenta de una hipertrofia que colocaría a la naciones a merced de soluciones autoritarias. Situación que hay que evitar y ello se logra fortaleciendo nuestra institucionalidad de control y participación democrática.

Los nacionalismos exacerbados que se experimentan en la región históricamente se pretextan para introducir modalidades de regímenes con rasgos autoritarios y centralistas. La situación descrita es compleja, como lo es también su abordaje. En lo que concierne a Panamá un alineamiento en una u otra dirección sería contraproducente. Tenemos que articular una política de más democracia con un enfoque multilateral de las relaciones con los países de la región latinoamericana, siempre, en la búsqueda de la paz y el buen entendimiento.

Basados en estas perspectivas, muy a pesar de las críticas probablemente fundadas que se le hagan al Parlamento Centroamericano, no nos parece acertado la política de romper con este organismo. La situación de eventuales conflictos que se proyectan en la región, algunos que tenderán a agudizarse, demandarán de la colaboración de esta instancia y otras donde Panamá participa.

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Publicado el 3 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.