Panamá y EU aumentan coordinación en la lucha contra terrorismo y narcotráfico

La nota informativa de la educadora y activista política….


JENNIE  GONZALEZ

Hace muchos años existe el rumor y la sospecha del lavado de dinero y narcotráfico en el aeropuerto internacional de Tocumen, si este cable de la embajadora insinúa que las empresas controladas por las familias Waked y Motta son los responsables del lavado de dinero en el Aeropuerto Internacional de Tocumen qué más podemos esperar.

Nuestro gobierno ha firmado diferentes convenios para prevenir y contrarrestar el lavado de dinero, el narcotráfico, la delincuencia y el crimen organizado y de, igual forma, se establecieron penas más severas para perseguir estos delitos.

Los gobiernos de Panamá y Estados Unidos (EU), mantienen una estrecha relación, y trabajan coordinadamente en la puesta en marcha de planes y programas encaminados a luchar contra el crimen organizado, el terrorismo y el tráfico de narcóticos.

En un comunicado, la Secretaría de Comunicación enumeró como prueba de ese trabajo coordinado la firma de un convenio para mejorar el intercambio de información con miras a proteger el sistema de seguridad aérea entre los dos países, precisamente de esas actividades delictivas transnacionales.

El memorando de entendimiento fue suscrito por el presidente Ricardo Martinelli y la Secretaria de Seguridad Nacional de los EU, Janet Napolitano, quien realizó una visita a Panamá y México a finales de noviembre pasado.

Como parte del programa de seguimiento a estas tareas coordinadas entre ambos gobiernos, una delegación del Department of Homeland Security (DHS) de EU, encabezado por Marc López, recibió cortesía de sala la tarde del pasado martes en el Consejo de Gabinete para rendir un informe sobre los pasos puestos en marcha tras la firma con Panamá de un convenio.

En esa reunión estuvieron presentes representantes de los estamentos de seguridad de Panamá, entre ellos Gustavo Pérez, director de la Policía Nacional; Gloria Moreno de López, directora nacional de Aduanas; María Cristina González, directora del Servicio Nacional de Migración y Juan Carlos Pino, quien funge como director del Tocumen, S.A. que opera la terminal internacional.

Para el DHS, el acuerdo le permitirá a Panamá identificar mejor a personas sospechosas de narcotráfico y terrorismo.

Napolitano utilizó precisamente Panamá para reunirse con representantes de varios países centroamericanos en la sede de la Cancillería panameña en el Casco Viejo para analizar la manera de reforzar la seguridad aérea regional.

GOBIERNO NACIONAL

¡JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ!

<> Reproducción de nota publicada en nuestro muro en Facebook por la autora el  13 de enero de 2011 a las 23.07, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

El panóptico moderno: vigilancia total

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

El panóptico es un sistema arquitectónico ideado para que se pueda ver a la gente sin que el observador sea visto. Son sistemas ideales de vigilancia, sobre todo en los lugares en los que están confinados los reclusos o los locos, es decir, los anormales, entendiendo por tales a los que se apartan de las normas. Bajo la categoría de anormal hay toda una tipología que va desde los criminales en serie, pasando por los terroristas, hasta culminar con los individuos que pueden tener algún tipo de conducta que afecte el orden establecido, entendiendo por orden establecido, el que establecen sin nuestra participación.

Después del atentado terroristas de las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, el Pentágono creó el Programa de Conocimiento Total de Información (TIA, por sus siglas en inglés) que se nutre de un concepto acuñado como “minería de datos”, que no es más que el acopio de información de todo lo referente a una persona, desde sus datos personales, sus hábitos de compra, sus amigos, su estilo de vida, sus gustos, en fin, los comportamientos de los individuos. Este sistema estaba dirigido por John Poindexter, quien estuvo implicado en el escándalo de Irán-Contra. El programa no prosperó, por la oposición de los estadounidenses. Pero la insistencia tiene sus frutos. El programa se rebautizó con el nombre de Intercambio de Información Antiterrorista Multiestatal (Matrix). Estos sistemas no están confinados a Estados Unidos, operan en casi todos los países. Quienes los han investigado nos dicen que se asemejan a los sistemas de vigilancia comunista de Rusia, China y Alemania Oriental.

El Matrix tiene como meta incorporar en 4% de la población total de EU para denunciar conductas anormales o sospechosas. Estas personas serán carteros, operarios, trabajadores sociales, empleadas domésticas, es decir, sujetos que tienen acceso a los hogares, como así mismo, bartenders o empleados ubicados en sitios frecuentados por la misma gente.   El Matrix tiene acceso a varios suplidores de datos, entre ellos uno llamado Acurint, que tiene capacidad de procesar miles de millones de registros por segundo. Los datos son acumulativos y representan una biografía completa de las personas. Mudanzas, divorcios, pleitos, discusiones, infidelidad.

La Unión de Libertades Civiles Americanas cita declaraciones del Congreso, Proyecto Piloto Matrix, 18 de agosto de 2004, Informe CRS para el Congreso, división de Policía Social Nacional, Código del Pedido RL 32536, afirma: “Matrix crea expedientes sobre los individuos a partir de las bases de datos del Gobierno y de empresas de información del sector privado que se lucran compilando archivos sobre las actividades de los estadounidenses. Entonces pone esos expedientes a disposición de las búsquedas de los agentes de la ley federales y estatales. Además, los empleados de Matrix repasan los millones de archivos a la búsqueda de anomalías que puedan ser indicativas de terrorismo u otras actividades delictivas”.

Queda claro que el terrorismo es la excusa para detectar “otras” actividades delictivas y sabemos que como tales se incluyen a las personas y los grupos que adversan las políticas gubernamentales, con lo que el vocablo terrorista, tal como lo definió en su momento el presidente Bush, son “todas aquellas personas que no están con nosotros”.

Christopher Calabrase, del Consejo del Programa de Tecnología y Libertad de la Unión de Libertades Civiles Americanas, señaló que Matrix convierte a cada estadounidense en un sospechoso. Un dato curioso: Matrix fue creada en octubre de 2001, o sea, un mes después de los atentados terroristas, por una compañía, la Seisint Corporation, de Boca de Ratón, en el estado de Florida. Su fundador, Hank Asher, había sido traficante de drogas y había pilotado multitud de vuelos de contrabando de cocaína desde Colombia a Estados Unidos.

Posterior a esta denuncia, hecha por el St. Peterburg Time, Asher trabajó en la caza de terroristas junto a su amigo Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York y consultor sobre crimen internacional. Giuliani Partners LLC es una compañía consultora de seguridad que fundó en 2002.

Madeleine Barran declaró en New Standar, el 10 de julio de 2004, lo siguiente: “el Gobierno sigue recogiendo miles de millones de registros sobre ciudadanos sin antecedentes que, en el peor de los casos, podrán usarse para desacreditar y eliminar cualquier rastro de oposición contra las políticas del Gobierno…”. Si usted se sentía un individuo con libertad de movilizarse, de reunirse, de tener amigos, de de hacer comentarios, siga haciéndolo, pero sepa que lo pueden estar vigilando.

<> Este artículo se publicó el 14 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los documentos secretos de Wikileaks

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz
opinion@prensa.com

Me opongo a la guerra por consideraciones éticas. He dedicado 40 años a mantener la vida de miles de personas. Soy un convencido de que el modelo capitalista salvaje puede ser transformado por vías pacíficas, y los habitantes del planeta podremos disfrutar de un mundo mejor sin derramamiento de sangre.

Hago este preámbulo a propósito de los 300 mil documentos secretos que filtró Wikileaks, vinculados a los peores actos de exterminio cometidos por la administración Bush en contra de civiles durante la guerra de Irak. Cuando se habla de contratación privada de agencias de seguridad, debe leerse “mercenarios a sueldo” con licencia para matar y torturar a mujeres, niños y ancianos. Estos documentos desnudan la naturaleza de esa administración, lo que viene a colación con lo que la prensa ha difundido sobre el libro escrito por el propio Bush, Decision Point, en el que confiesa haber aprobado el uso de ahogamiento simulado en los interrogatorios a los prisioneros de guerra iraquíes, por lo que varias organizaciones, entre ellas la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos, reclamaron al fiscal general, Eric Holder, que abriera una investigación al ex presidente George W. Bush.

Todo el marco de esa guerra obliga a hacer algunas reflexiones. No tengo aún claro quiénes fueron los autores del atentado del 11 de septiembre de 2001. No me trago el cuento de la inocencia de la CIA. En el libro escrito por Víctor Ego, Ducrot, Bush & Ben Laden, se describen las relaciones económicas entre ambas familias. Osama Bin Laden fue reclutado para la CIA durante la guerra afgano–soviética.

Lo que sí tengo claro es que la guerra fue por el control y tenencia del petróleo. La administración Bush les mintió a los estadounidenses: que en Irak había armas de destrucción masiva, que Sadam estaba vinculado a Al Qaeda y su implicación en los atentados. En marzo de 2004, el Subcomité de la Cámara de Representantes de EU para la Reforma del Gobierno emitió el informe The Waxman Report en el que se recogían 237 declaraciones falsas o engañosas hechas por George Bush, Richard Cheney, Donald Rumfied, Colin Power y Condoleezza Rice en 125 comparecencias públicas.

Lo que me interesa destacar es lo siguiente: los think thank de las instituciones encargadas de moldear la mente de las personas a través de acciones psicopolíticas (el Instituto de Investigación de Stanford, el Instituto Tavistok y sus filiales), saben bien que la mayoría de las veces la toma de decisiones de las personas es inconsciente, cuando es consciente obedece a dos procesos: la cognición o el procesamiento de la información y las emociones. Saben que la emoción más profunda del cerebro es el miedo a la muerte. Que cuando se evoca la muerte, las personas se agarran de lo que tienen y de lo que creen como refugio y defensa.

Los ataques del 11–S se vincularon a la indefensión (muerte por terrorismo) y se asociaron a una necesidad: hacer la guerra. Esos moldeadores de la mente saben que el miedo se vincula a su a vez a dos emociones: la ira y la angustia. Cuando uno toma una decisión impulsado por la ira los riesgos de las consecuencias de esa acción no se miden, quedan anulados; en tanto que si a uno lo embarga la angustia tiende a ser más racional en el momento de una decisión. ¿Cómo se asoció un hecho, el ataque a la torres gemelas y una emoción (miedo) a una acción, esto es la guerra? Porque se vinculó el terrorismo a la guerra y se invocó el patriotismo, un sentimiento enraizado en la cultura estadounidense. La nación está amenazada. Toda la administración y los medios de comunicación se dispararon en esa dirección. La emoción se apoderó del cuerpo social. ¡A la guerra!

El problema se complicó cuando los periodistas documentaron que la guerra se había hecho sobre la base de la mentira. En esa dirección un reportaje del veterano reportero Dan Rather, dado a la BBC en 2002, sostenía que los medios de comunicación de EU (él incluido) habían comprometido los principios del periodismo al informar sobre la administración Bush después del 11–S, por temor a parecer antipatrióticos. Cuando las conexiones entre las neuronas se vuelven rígidas, como consecuencia de frases repetidas y reforzadas por la emoción, es difícil modificarlas.

Las personas tienden a creer lo que quieren creer. Aún hay individuos en EU que creen que en Irak había armas de destrucción masiva y que Sadam estuvo vinculado a los actos del 11–S. Los profesionales de Stanford y de Taviskov saben hacer bien su trabajo. Asocian el miedo a la muerte con el terrorismo. Ese mismo trabajo de moldeado cerebral se está haciendo con los panameños. Muy pronto volverán, de manera oficial, las bases norteamericanas a nuestro territorio para defendernos del terrorismo. ¿Sería aconsejable investigar quiénes están detrás de ese terrorismo?

<> Este artículo se publicó el 1 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Dos terroristas: Fidel Castro Ruz y Luis Posada Carriles

 

-La opinión del Activista de los Derechos Humanos…

Manuel Castro Rodríguez 

Escribo el 6 de octubre, cuando se cumplen 34 años del sabotaje en pleno vuelo del DC-8 de Cubana de Aviación, que ocasionó la muerte de sus 73 ocupantes.El 23/8/1977 el juez militar primero de Venezuela dicta auto de detención contra Luís Posada Carriles, para investigarlo por el acto terrorista. Ocho años después, el 18/8/1985, Posada Carriles se escapa de una cárcel de máxima seguridad.

 

El 20/4/2004, diecinueve años después de su fuga, Posada Carriles fue condenado por intentar asesinar a Fidel Castro en la Universidad de Panamá en 2000, pero fue indultado por la presidenta Mireya Moscoso. ¿Por qué la Presidenta lo indultó y los gobiernos norteamericanos continúan protegiéndolo?

Fidel Castro es el mayor terrorista nacido en Cuba. Se necesitaría escribir un voluminoso libro para poder narrar los actos de violencia ejecutados para infundir terror de los que es responsable.

En marzo de 1955, Bohemia publicó un artículo suyo enviado desde la prisión de Isla de Pinos, titulado ‘Carta sobre la amnistía’, en la que expresa: “Nosotros no somos perturbadores de oficio, ni ciegos partidarios de la violencia, la patria mejor que anhelamos se puede realizar con las armas de la razón y la inteligencia”. Fidel fue liberado dos meses después, el 15/51955, y al mes siguiente fundó una organización terrorista: el Movimiento 26 de Julio (M-26-7), siendo desde entonces su máximo líder.

Las palabras del comandante Faustino Pérez -jefe nacional de Acción y Sabotaje del M-26-7 y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba hasta su fallecimiento el 24/12/1992-, demuestran el proceder terrorista del M-26-7: “Otro gran impacto se produjo una noche en la capital: las nueve de la noche, exactamente a una hora, 100 bombas en la capital” (http://bvs.sld.cu/revistas/his/cua_94/his0594.htm).

El miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba estaba muy orgulloso de un acto terrorista cometido el 28/5/1957:   “aquí una vez se voló un registro de electricidad: se alquiló una casa, se hizo un túnel desde la casa hasta la calle, hasta el registro de electricidad, se coloca una bomba, y estuvo tres días sin electricidad la mayor parte de la capital. Eso produjo su tremendo impacto también, figúrense lo que significa eso, las fábricas paradas, la Cía. Eléctrica, los refrigeradores no andan, todas esas cosas” (http://bvs.sld.cu/revistas/his/cua_94/his0594.htm).

Una placa colocada en el cine-teatro América recuerda que el 3/9/1957 murió destrozada Urselia Díaz Báez -estudiante del Instituto de La Habana e integrante de los grupos de Acción y Sabotaje del M-26-7-, cuando le explotó la bomba que iba a poner en el cine. “Urselia llevaba un bonito vestido confeccionado con una tela estampada, de falda amplia, en la que podía ocultar, sin que se notara, la bomba-reloj que tenía muy bien atada al muslo con una cinta adhesiva. Según el plan, el artefacto se pondría en el salón del servicio sanitario para mujeres del teatro América”.

(http://www.somosjovenes.cu/index/semana14/urselia.htm).

Fidel Castro Ruz y Luís Posada Carriles son la antítesis del humanismo preconizado por José Martí.

<> Artículo publicado el 11  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Cuando se aterroriza a los medios y sus periodistas

La opinión del Jurista y Presidente de los diarios El Siglo y La Estrella de Panamá…
EBRAHIM ASVAT

Quisiera dejar de decir verdades el día en que los políticos decidan dejar de decir mentiras. En las dos bitácoras anteriores he tratado de ensayar columnas que pretendan ser agradables a los gobernantes. Pero creo que algo no me está saliendo bien. Lisonjear, elogiar, aplaudir y justificar fuera de un contexto no racional o lógico exige mucho estómago.

Admiro a todo los periodistas de la dictadura. Esos si eran unos verdaderos periodistas. Han podido transmutarse de conformidad con el mandamás de turno. Y cuando llegó la democracia han tenido la capacidad de amoldarse al nuevo sistema. Algunos son tan expertos que sólo saben escribir para los gobernantes de turno.

Los felicito. A mí, escribir lo que no siento o comulgo, no me sale fácil. En ese ámbito soy un verdadero fracaso. Yo no podría trabajar en un medio donde me digan algo así como: ‘Quiero que hoy escribas algo a favor del Presidente’. ‘Quiero que hables bien de su discurso en la ONU o sus reflexiones a capela’.

¿Pero qué ocurriría si se me permite escribir lo bueno, pero no lo malo de nuestros gobernantes? Creo que me sería mucho más doloroso. Una elección de lo que se puede y lo que no se puede envenena el espíritu, sería una burla a la libertad de pensamiento y expresión, sería un dolor mucho más profundo.

Prefiero desistir, aunque eso signifique un triunfo para los que quieren acallar las voces diversas. Para decir mentiras que suenen a verdades prefiero no escribir a menos que sea ficción literaria. Después de veinte años de democracia siento, por primera vez, el espectro de una gran amenaza a la libertad de prensa y expresión.

Ese particular estilo autoritario, en medio de una ciudadanía pasiva, nos empieza a ahogar. Los periodistas y los dueños de medios son las primeras víctimas.   Empezarán por silenciar noticias, hablar de lo bueno y descartar lo malo, luego quedará sólo la propaganda política.

¿Y cuándo acaben con los medios quiénes seguirán? ¿Puede existir democracia sin libertad de prensa y expresión? ¿Pueden ser exitosos los medios que dejen de ser críticos o un país sin diversidad periodística?

El gobierno de turno ha comprado medios a través de la inversión privada de sus dirigentes y no me extrañaría que, a través de las amenazas, proponga comprar otros. Amanecerá y veremos. Sin una prensa libre, el país sufre. ¿Estamos los panameños dispuestos a que se nos cercenen nuestras libertades y derechos?

<> Artículo publicado el 30 de septiembre de 2010  en el diario El Siglo Digital, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Los problemas sistémicos

La opinión de…

Ricardo A. De León B

Actualmente vivimos en un sistema internacional en el cual ninguna potencia mundial es considerada el “hegemón”, por lo cual asistimos a diversas turbulencias que enrarecen la formación de una arquitectura mundial a largo plazo, dando pasos agigantados hacia un abismo sistémico del cual será muy difícil salir y buscar las formas adecuadas para restablecer o al menos iniciar el camino para un nuevo orden mundial.

Desde la paz de Westfalia (1648) hasta la I Guerra Mundial (1914), encontramos una uniformidad heterogénea en los sistemas estatales e internacionales, basados en las concepciones de soberanía y Estadonación, que configuraron el orden mundial en esos tiempos, dando lugar a la aparición de estados que con el tiempo desaparecieron o fueron forzados a formar una sola entidad estatal, tales como el imperio austro-húngaro, turco-otomano. A partir de esas experiencias, la teorización de un nuevo orden mundial se ha dificultado extremadamente, dando lugar a interminables discusiones y percepciones de parte de los expertos sistémicos.

De esta manera, la configuración de un (des) orden mundial ha venido dando diferentes concepciones históricas metodológicas como parte de un debate al más alto nivel intelectual, para dar lugar a una expresión o conceptualización acorde a los nuevos tiempos y desafíos que imponen los cambios coyunturales a nivel estatal e interestatal.

El derecho internacional ha dado algunas nuevas vías parar homogeneizar dichas divergencias que a través de los siglos ha persistido y con esto no ha dejado a la teoría de las relaciones internaciones y del sistema internacional, por ende, buscar un fin común, una explicación lógica para entender definitivamente los cambios en el sistema internacional.

A la vez, los diversos fenómenos internacionales han dado un camino indeterminado en la búsqueda de términos igualitarios. Ejemplos como las dos guerras mundiales, el período entre guerras con la consecuente crisis de 1929, el inicio y fin de la denominada Guerra Fría, que trajo consigo los diversos movimientos guerrilleros, la descolonización, el surgimiento y a veces confirmación de organismos regionales e internacionales, la aparición de un proceso de integración europeo, los cuales reconstruyeron o reconfiguraron el orden internacional.

La codificación del derecho internacional, la aparición de diversos procesos integracionistas a la par del proceso de implosión o desfragmentación de imperios dominaron el período recién posguerra fría, dieron inicio a una nueva configuración del orden mundial, donde los problemas sistémicos eran un continuus de los anteriores cambios dados a este nivel.

Los atentados del 11–S, vinieron a brindar nuevas herramientas para el análisis y estudio de los nuevos fenómenos internacionales. El terrorismo que se conoció con esos terribles atentados y, posteriormente, con atentados parecidos en España e Inglaterra, dieron la pauta para el inicio de estudios de este nuevo fenómeno, que rebasaba la teoría hasta esos días conocidas.

El hecho de ser ataques que no fueron provenientes de entes estatales, rebasó las expectativas teóricas de la ciencia de relaciones internacionales, con lo cual se inició la búsqueda de respuestas o justificaciones de semejantes ataques innecesarios.

Actualmente, el sistema internacional vuelve a sufrir de la falta de un lineamiento a través del cual mantener cierto orden. Las potencias dominantes y no hegemónicas no asumen el rol catalizador de conseguir unobjetivo claro, como la paz y seguridad internacional, el desarrollo socioeconómico de las naciones “menos adelantadas” o en estas circunstancias de un “décimo o undécimo mundo” rodeado de pobreza y desigualdades gigantescas.

El panorama no es alentador, sin embargo, las necesidades del mundo se centran en un mejor desarrollo socioeconómico, equilibrio ecológico-ambiental, mayor receptividad a las sociedades desde cada nación, las cuales nos brindarían un mejor ambiente sistémico a nivel mundial.

Los estados juegan el papel primordial en responder a dichas demandas, por lo cual necesitamos con urgencia gobiernos elegidos democráticamente que se enmarquen en procesos abiertos de democracia, entendiéndola como un sistema que genera las libertades necesarias para los individuos que, en su conjunto, forman la sociedad nacional y a la vez internacional.

<> Este artículo se publicó el 21 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Guerra es guerra

La opinión de…

Roberto Arosemena Jaén

Los uniformados del cambio aprueban nueve leyes y la meten como un chorizo en la Ley 30. Lo sorprendente es la doctrina de seguridad que esconde dicha Ley en su artículo 27. La confianza y seguridad de los mandos altos –los que ordenan el uso de la fuerza (ministro y directores de Servicios de Policía)- está garantizada.   Al menos, mientras el Presidente mantenga el poder omnímodo.

La obediencia debida, proscripta desde el juicio de Nüremberg, jamás excusa a quien da la orden superior. Los únicos que pueden alegar “cumplir orden superior” son los subalternos en el ejercicio de su cargo. Ahora, con la Ley 30, ministros y directores de Policía son irresponsables hasta que no termine el juicio penal en firme. Lo macabro de la Ley 30 es aceptar como moralmente bueno el uso injustificado de la fuerza letal o enceguecedora.

Lo injustificado está permitido legalmente, el exceso está aceptado y ni querellas ni lamentaciones podrán conducir a nadie a la cárcel ni a la pérdida de su puesto. Guerra es guerra; es el grito de los uniformados del cambio. Si el delincuente usa la fuerza y mata, el uniformado del cambio puede hacer más, ir más allá y disparar en exceso e injustificadamente, sin preocuparse del resultado.   Es la confianza de poder sacar un arma y usarla. Es lo que dijo un diputado panameñista, al ser aprobada la ley 30 de un manotazo.

Esta actitud de guerra es guerra se refuerza con la manera de sofocar la primera reacción creíble, políticamente, contra la Ley 30. Con esta actitud se conforma el “síndrome de la Ley 30” en base a la experiencia de las protestas de Bocas del Toro.

El Gobierno reconoce la culpa, reconoce el mal manejo de la situación, pide disculpas, proclama la necesidad de dar más información la próxima vez que cometa una trastada, ofrece comida, atención médica y hasta indemnizaciones a los que protestaron. Los uniformados del cambio llegan a dar indicio de su flexibilidad: por 90 días suspenden tres artículos y exigen obediencia al restante articulado.

Mientras tanto, siguen vanagloriándose de su irrespeto al sindicalismo en base a la falsa libertad individual del trabajador. El síndrome de la Ley 30 tira un velo de respetabilidad sobre el engendro de nueve cabezas.   Su interés soterrado es justificar lo injustificable: el uso abusivo de fuerza letal y enceguecedora. El mismo síndrome legitima el terrorismo, el narcotráfico y cualquier forma de conducta irracional y disparatada; ir más allá del ojo por ojo y de la muerte por muerte.  La esencia de la guerra preventiva.

El síndrome de la Ley 30 pone a circular el librito agotado de plata, palo y plomo. A un pueblo desvertebrado y vulnerable hay que llenarlo con brujos, demonios y pesadillas. Todavía hay 53 restos de los asesinados por el Estado panameño entre 1968 y 1989 sin identificar y ya empieza una nueva cuenta.   El monopolio de la violencia, que le dio el panameño bien intencionado al presidente Martinelli, se la dio en base a la Constitución que juró cumplir el 1 de julio del año pasado.

Ricardo Martinelli Berrocal se obligó a proteger nuestras vidas, bienes y honra. Él sabe o debe saber que Panamá no le extendió un cheque en blanco para gobernar a lo bruto ni con brutalidad.   Él, como primer magistrado de la nación, está limitado y restringido por el juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución. Estas son las reglas del juego de una democracia y no el ejercicio de un poder ilimitado como pretende la Ley 30 con el uso injustificado del monopolio de la violencia.

El síndrome de la Ley 30 es el efecto maléfico que los uniformados del cambio se han apresurado a racionalizar para tranquilizar la conciencia del que juró cumplir con la Constitución y proteger la vida y honra de los panameños.   Martinelli debe saberlo: La responsabilidad penal, administrativa y civil, por la manera en que se sofocó la protesta de Bocas del Toro, recaen en su ministro de Seguridad y en los tres comisionados de las Fuerzas de Policía.

Él, como Presidente, y la Asamblea Nacional asumen la responsabilidad política de mantener el engendro de nueve cabezas. Es cierto que el soberano duerme. No se sabe hasta cuándo.

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Este artículo se publicó el 11 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.