Imperialismos o imperio

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

La época de los imperialismos ha pasado.   Los Estados–Nación dominantes expandían sus fronteras nacionales por medio de la fuerza para controlar las materias primas, la mano de obra y los mercados. Era la política del saqueo. El siglo XX fue escenario de las guerras entre las potencias imperialistas por el control territorial; pero el imperialismo se convirtió en un nudo para el desarrollo del capital financiero y trasnacional, por lo que emerge el imperio en la geografía mundial. Es la última etapa en el desarrollo del liberalismo económico. Actúa a nivel planetario. No encuentra obstáculos. Si los hay, los elimina por la fuerza. Por eso es que se han visto en la necesidad de crear sus propios antimodelos.

El imperio tiene, al menos, seis características que lo tipifican. En primer lugar, por la ausencia de fronteras. El imperio no tiene límites. El capital financiero y transnacional fluye con plena libertad por todos los confines del planeta. La geografía política se mantiene únicamente en los mapas de manera formal. Los Estados–Nación compiten por atraerlo, para ello flexibilizan y precarizan la mano de obra y el intelecto. Al capital no le importa las consecuencias humanas de esa política laboral. Esa es responsabilidad de los administradores de los estados. Los accionistas de estas empresas solo miran las utilidades. A ellos no les llega el olor de la muerte y la miseria que van dejando a su paso.

En segundo lugar, el capital financiero y trasnacional no se presenta como antaño, con la política del garrote. Su conquista es por medio de un orden preestablecido, que nadie conoce de dónde salió, pero que existe, es real. Ya no se necesita la invasión de los marines. Hay un orden internacional diseñado en los centros hegemónicos de poder (Club Bilderberg, Council of Foreign Relations, etc).

En tercer lugar, el imperio forma parte de la vida social de la gente. Se ha calado profundamente en nuestros estilos de vida, lo que hace que no diferenciemos entre lo económico, lo político, lo social y lo cultural. Hay una fusión inseparable entre el cuerpo, la mente y el modo de vida. Hay una biopolítica. Se nos ha obligado a tener un pensamiento uniforme, lo que Ignacio Ramonet calificó como “pensamiento único”. Hay una normativa. La política de la pantalla o del espectáculo se ha diseñado en esa dirección. Con ello se quiere decir que el imperio no sólo gobierna un territorio y una población, sino que crea el mismo mundo que lo habita. Eso es lo que Michel Foucault describió como el biopoder, con su sistema de vigilancia permanente sobre todos los ciudadanos.

En cuarto lugar, el imperio se presenta como dedicado a la paz. Ha creado sus propios valores que hemos aceptado como ciertos. Es la nueva ética del poder. Hay una línea divisoria clara. Aquí está el imperio, los buenos. Allá están los malos. Se está con el imperio o se está en contra. A los malos se les coopta o se les elimina. Todo lo que hagan los buenos es bueno, así sean actos de terrorismo en donde mueren civiles y niños. (Véase los documentos secretos de Wikileaks). La ética lo justifica. Pero antes de la intervención armada, se presenta una avanzada: la intervención moral. Estados Unidos se ha erguido como el policía mundial. Nos ha hecho creer que sus fuerzas armadas están diseñadas para la paz.

En quinto lugar, el imperio está preparando la nueva remilitarización de América Latina, con gobernantes civiles. Las consecuencias humanas del neoliberalismo son devastadoras. Hambre, pobreza, exclusión social, desempleo, empleo precario, angustia, desesperanzas, violaciones a los derechos humanos de primera generación. Hay que prepararse para las explosiones sociales que se van a dar en el continente. El idioma del imperio en esas circunstancias no será la diplomacia, sino la represión.

En sexto lugar, crea, mantiene y apoya los antimodelos, esto es, gobiernos con un discurso socializante y antiimperialista, con una política de terror y de opresión, pero sin programas sociales sostenibles. El ícono de este antimodelo en América Latina lo representa el gobierno venezolano. Los camaradas del patio lo toman como propio, con lo que queda al descubierto su doble moral. Creo que los panameños debemos empezar a hablar este nuevo lenguaje para, al menos, entendernos mejor.

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<> Este artículo se publicó el 17  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Bases neuronales de la codicia

La opinión de…

CIUDADANOS VIGILANTES

Mauro Zúñiga Araúz

En las pasadas elecciones presidenciales mucha gente votó por el candidato Ricardo Martinelli Berrocal aduciendo que como era un millonario no iba a robar sino, por el contrario, utilizaría toda su experiencia empresarial para beneficio de la sociedad. Lo que tal vez la gente ignoraba era la sentencia del filósofo Arthur Schopenhaurer de que “La riqueza es como el agua de mar: cuanto más se toma, más sed se tiene”. Las licitaciones públicas parecen tratarse de una práctica del pasado. Vaya a saber usted lo que hay detrás o dentro de las contrataciones directas que es la norma de compra del actual gobierno.

En la revista española de divulgación científica Mente y Cerebro, número 43 de julio/agosto de este año, aparece un artículo del psicólogo Nicolás Westerhoff, bajo el título “Codicia y crisis económica”, en el que señala que la crisis económica internacional vuelve a demostrar las fatales consecuencias de la codicia humana. Se pregunta que cómo es posible que la gente siguiera arriesgando su dinero a pesar de las oscilaciones imprevisible de las cotizaciones y de la inestabilidad de los mercados financieros. Barbara Mellers, de la Universidad de California en Berkeley, opina que la posibilidad frecuente de que las especulaciones financieras fracasen no obsta para que las personas sigan apostando. Antes bien, el riesgo hace más atractivo el juego con el dinero. Los neuroinvestigadores señalan que las previsiones de riqueza tapan el miedo a la pobreza.

Brian Knutson, de la Universidad de Stanford, aduce que esta forma de pensar reside en un “circuito de anticipación” del cerebro. Realizó en 2008 un estudio sobre los mecanismos neuronales de las ganancias y las pérdidas económicas. Comprobó que la expectativa de lucro económico activaba más las neuronas del núcleo accumbens que el importe recibido.

En el tálamo y la ínsula se han observado efectos parecidos. El núcleo accumbens forma parte de los ganglios basales del cerebro, que son estructuras ubicadas en zonas profundas. Según el autor, la perspectiva de ganar desencadena una tormenta neuronal mucho mayor que la posesión real.

El cerebro responde con más intensidad a las expectativas de ganancia que a la adquisición real de dinero y se excita antes con el previsible provecho que con el temor a la pérdida. Otros neuroinvestigadores de Magdeburg encabezados por Hans–Jochen Heinze y Emrah Züzel estudiaron a un grupo de individuos a los que se les mostró diversas imágenes de objetos cotidianos, alguno de los cuales llevaban posibilidad de beneficio. En esos individuos se produjo una activación de núcleo accumbens y del hipocampo, una región del cerebro que tiene que ver con la memoria.

A las tres semanas, los sujetos recordaban mejor los objetos asociados a una posible ventaja financiera que aquellos otros que no prometían ningún lucro.

El periodista estadounidense Jason Zweig, especialista en temas económicos, informó en 2007 de que 8 de cada 10 personas de Ohio, que se habían hecho millonarios con la lotería, seguían comprando periódicamente boletos de lotería a pesar de su súbito enriquecimiento. Al parecer, ni siquiera estar en posesión de mucho dinero aplaca el hambre de más.

Aron Ahuvia, de la Universidad de Michigan en Dearborn, publicó un estudio de revisión sobre investigaciones anteriores acerca de la relación entre el dinero y la felicidad en la vida. El resultado es que la mayoría de las personas anhela un mayor bienestar, aun cuando el aumento de la riqueza no mejore su estado psíquico.

Los análisis estadísticos revelan que la riqueza apenas contribuye a la felicidad personal. En cuanto cubrimos nuestras necesidades básicas de alimentación y de vivienda, el efecto gratificante del dinero se disipa, no así su anhelo. Por lo concerniente a la felicidad da igual ganar 4 mil euros al mes que 40 mil. ¿Se divulgarán alguna vez estos hallazgos entre los directivos de bancos y especuladores financieros?, se pregunta Nicolás Westerhoff.

No dudo de que las neuronas del núcleo accumbens del excelentísimo están bien gorditas. Lamento tener que decepcionar a los lectores que aún siguen creyendo que el nuevo inquilino del Palacio de las Garzas llegó al poder a trabajar por el pueblo.

Este artículo da una explicación científica de las causas de su sed insaciable que ojalá no termine secando los océanos, ni el programa de Invalidez, Vejez y Muerte de los asegurados, ni las arcas del Tesoro Nacional, ni entregándole las minas a las transnacionales y, mucho menos, vendiendo el país a Wall Street.

Con esta información a disposición tenemos que ser más vigilantes. ¿Se imagina ahora por qué quiere acabar con la libertad de expresión y atemorizar a los periodistas y ciudadanos?

<> Este artículo se publicó el 10  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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El ‘pele police’: vigilancia ciudadana

La opinión de….

Mauro Zúñiga Araúz

No me quiero convertir en promotor de un Estado paranoico, pero las evidencias abundan y los ciudadanos tienen el derecho de saber la verdad que se esconde detrás de ese “inofensivo” sistema de detectar a los que tienen cuentas pendientes con la justicia.

El pele police es un sistema de vigilancia de tecnología avanzada. La ingenuidad de algunos de que se actualicen los datos desvirtúa el significado de este moderno sistema de espionaje.    Es la primera etapa de la vigilancia. Ninguno de nosotros sabe lo que de nosotros está en el sistema, el que se está alimentando permanentemente.   Es una hoja de vida resumida en la que se van a incluir, si es que ya no se ha hecho, todas nuestras actividades públicas y privadas. El actual gobierno le está dando la connotación de miedo, como parte del nuevo arte.

La idea no es nueva ni nace en Panamá. Como hemos señalado, el sistema vigente crea un problema, para darle luego la solución que conviene a sus intereses. Hubo una época en la cual el secuestro de niños en Estados Unidos se hizo notable.   La solución que se ofrecía era que a cada niño se le colocara un microchip para así poder detectar su ubicación y rescatarlos.    ¿Quién se iba a negar? Por allí se empieza. De igual manera, la instalación de microchip a las mascotas es una práctica usual.

Uno de los objetivos centrales del nuevo orden mundial es el manejo de una sociedad sin dinero en efectivo.    Todas las transacciones han de hacerse a través de tarjetas, denominadas “inteligentes”, ya que en las mismas están registrados todos sus datos, incluyendo nuestros hábitos íntimos.   Las corporaciones transnacionales ya están utilizando estas tarjetas para espiar las actividades de sus empleados, por “razones de seguridad”.    Ya nos estamos acostumbrando a ese término. Cada vez que llamamos a la oficina de una multinacional se nos dice que esta conversación puede ser grabada “por razones de seguridad” y ninguno protesta.

En esa misma línea de la seguridad, cuando proliferen los secuestros se nos hará ver la imperiosa necesidad de que nos coloquemos un microchip por debajo de la piel.   En 1991 se lanzó la primera ofensiva publicitaria para la implantación de los VeriChip. Se ofrecía un descuento del 50% a las primeras 100 mil personas que se registraban.    Por pura curiosidad, la IBM, la compañía que está detrás de los VeriChip, también se encargó del sistema de catalogación utilizado por los nazis para almacenar información sobre los judíos en la Alemania de Hitler.

Los grupos de hombres fabricadores de ideas con técnicas de control mental, que en Estados Unidos está en el Instituto de Investigación Stanford y en Inglaterra en el Instituto Tavistock, han desarrollado lo que se denomina penetración de largo alcance, que consiste en la organización de bandas criminales cuyos delitos inundan los medios de comunicación con crónica roja, y atemorizan a la ciudadanía.    Se siembra en los hogares la idea de que la sociedad no está segura. ¿Cuál es la solución?, preguntará la gente a gritos. Colocarse un microchip, será la respuesta dada y aceptada con gusto y seguridad.    ¿Qué hay en ese pequeño aparato que puede pasar inadvertido? Todos tus datos, absolutamente todos.

Las crisis económicas que se están dando nos llevarán a la sociedad sin dinero en efectivo y al establecimiento de este nuevo orden mundial muy vigilado y controlado. Ellos suponen que toda información sobre tu vida es propiedad del gobierno.

La obligatoriedad de que cada auto tenga un GPS, política que está por implementarse a nivel mundial, y la existencia de satélites que vigilan a la gente las 24 horas al día forman, junto al pele police, del sistema de vigilar las actividades de los ciudadanos para detectar a aquellos que se desvían de los marcos de este nuevo orden, vale decir, los rebeldes e inconformes.    Esos que de una u otra forma no acepten ser los borregos de este nuevo orden serán excluidos y tratados como enemigos públicos. Los medios de comunicación a su servicio se encargarán de la tarea.

¿Quiénes creen ustedes que han estado como asesores de estos sistemas? El Departamento de Seguridad de EU contrató al antiguo jefe de la KGB, general Yevgueni Primakof, y a Markus Wolf, el hombre que con eficacia construyó el aparato de inteligencia estatal en la Alemania Oriental.

¿Se da cuenta, estimado lector, que ellos son blancos y se entienden y nosotros vivimos con miedo esperando que sean ellos los que nos den la solución?   El pele police es el primer paso… y todos contentos.

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<> Este artículo se publicó el 3  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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El Club Bilderberg

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

Las 10 horas de viaje de Madrid a Panamá se me hicieron cortas.   Al despegar el avión inicié la lectura del libro Club Bilderberg, de Daniel Estulin. Pienso que si no tuviese la formación política que creo tener, la obra hubiera sido un interesante thriller, pero la información que nos brinda está bien documentada y quiero compartir algunos datos con el lector, para que veamos cómo se manejan los hilos del mundo.

El Club Bilderberg se fundó en mayo de 1954 en la localidad holandesa de Oosterbeckl por iniciativa del príncipe Bernardo. Se reúne en secreto una vez al año en una localidad que es anunciada apenas una semana antes. Lo constituyen los archimillonarios, algunos de los presidentes y ex presidentes de las grandes potencias, los magnates de los medios de comunicación y otros invitados influyentes. En los pocos días que dura la reunión se traza el camino que ha de seguir la humanidad a corto, mediano y largo plazo.

Daniel Estulin comenta el riesgo que significa para él y para otro periodista, Jim Tucker de la Prensa Libre Americana, seguirle la pista a este club. En el seno de sus reuniones se ha planteado la necesidad de la creación de un nuevo orden mundial, con un mercado único globalizado, controlado por un gobierno mundial único, vigilado por un ejército unido mundial, regulado por un banco mundial, con una moneda única mundial y habitado por una población controlada mediante microships, cuyas necesidades vitales se habrán reducido al materialismo y a la supervivencia:   trabajar, comprar, procrear, dormir, todo conectado a un ordenador global. Parece una novela orwelliana.

El Club Bilderberg está a su vez estrechamente vinculado con el Consejo de Relaciones Exteriores o CFR, por sus siglas en inglés, y con la Comisión Trilateral.   El primero está compuesto por aproximadamente 3 mil miembros de la élite de poder estadounidense y ha estado planificando este nuevo orden mundial desde antes de 1942.   La gran mayoría de los presidentes de Estados Unidos pertenece a este consejo.

La Comisión Trilateral fue creada en 1973 y su fundador y principal impulsor fue el financiero internacional, David Rockefeller. Esta comisión está integrada por Norteamérica, Japón y Europa Occidental y la forman unas 325 personas, entre ellas presidentes, embajadores, banqueros internacionales, líderes militares del Pentágono y de la OTAN, dueños de medios, senadores, líderes sindicales, empresarios. Otras agrupaciones como Davos, Mont Pelerin, etc., están articuladas al club.

El secretario de Defensa es miembro del Consejo Nacional de Seguridad. Entre los asistentes militares y consejeros civiles del secretario, se encuentra su asistente para Asuntos de Seguridad Internacional, que tiene responsabilidades sobre operaciones psicológicas. Hadley Cantril escribió lo siguiente: “Las operaciones psicopolíticas son campaña de propaganda que usa el CFR y el Club Bilderberg y que están diseñadas para crear tensiones perpetuas y manipular a los diferentes grupos de personas para aceptar el particular clima de opinión que quieren imprimir en el mundo”. Ken Adachi agrega que: “Lo que la mayoría de los estadounidenses creen que es la ‘opinión pública’ es, en realidad, una propaganda cuidadosamente elaborada y orquestada para provocar determinada respuesta conductual en el público”.   O sea, conseguir que la gente se comporte como ese grupo desea, convenciéndola de que todo ello es en su interés.

La aplicación de la propaganda y la manipulación de la opinión pública, con técnicas de control mental, es ejecutada en Estados Unidos por más de 200 think tanks (grupos de generación de ideas), coordinadas por el Instituto de Investigación Stanford en Palo Alto, California.   La idea central es la creación de un problema que genere pánico en la población y así dar ellos una solución que satisfaga sus intereses. ¿Quién se benefició del 11 de septiembre? ¿Dónde está Bin Laden? ¿Quién financia el terrorismo?   ¿Quién apoya al narcotráfico? ¿Quién está detrás de las pandillas?   Ya va siendo hora de ir despertando de ese sueño embrutecedor al que hemos sucumbido.

“La soberanía supranacional de una elite intelectual y banquera es absolutamente preferible a la autodeterminación nacional practicada durante los siglos pasados”, David Rockefeller, 1991.   Hacia ese objetivo están caminando. ¿Cuál será la suerte de los 4 mil millones de pobres a los que Henry Kissinger llama “estómagos inservibles”?    En este modelo despiadado quien no tiene no vale y quien no consume, no sirve.    Contra ellos las guerras, las enfermedades y la represión.

Así de salvaje es este sistema, amable lector, pero afortunadamente es posible un mundo mejor.

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<> Este artículo se publicó el 27  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Fisiología social

La opinión del Doctor en Medicina y Escritor

Mauro Zúñiga Araúz

Thomas Khun, filósofo de las ciencias,  incorporó el concepto de paradigmas para asignarlo a una serie de teorías y enunciados en virtud de los cuales se explicaban todos los hechos científicos; pero en el momento en que se descubrían nuevos eventos que no se podían explicar con las teorías y enunciados establecidos, a lo que denominaba ciencia normal, devenía una revolución científica con todo su nuevo andamiaje teórico, para convertirse luego, en otra ciencia normal. El paso de un paradigma a otro nunca fue fácil, ya que tanto los científicos como la comunidad han tendido a aferrarse al viejo y a resistir el cambio.

Eso ha ocurrido con la medicina.  Al principio, el paradigma dominante era el mágico religioso.   La gente le achacaba las enfermedades al castigo de los dioses o a espíritus malignos.   Intervenía el chamán o brujo, utilizando como instrumentos la sugestión primero, a lo que se le agregó después el manejo de hierbas. El paradigma mágico religioso cedió su turno al de la generación espontánea. Se pensaba que la vida procedía de la materia putrefacta. Este paradigma lo echó por tierra Luis Pasteur a mediados del siglo XIX, cuando llegó a probar que la vida no se crea espontáneamente, sino de la vida misma.

Con este descubrimiento se da inicio al paradigma biologicista, que se sedimentó en las postrimerías del Siglo XIX y que prevalece hasta nuestros días. Trata de explicar todas las enfermedades como producto de desequilibrios orgánicos a consecuencia de agentes físicos externos o alteraciones de la propia biología individual.

Estos avances de la medicina se dan principalmente en la comunidad científica.   Entre la gente las cosas marchan por otro camino. Todavía hay personas que consultan a pitonisas o a brujas, que le lean las cartas, que se bañan en la playa con toda clase de hierbas; y otros, que piensan que los perros producen las garrapatas.   Hay para todos.

A finales del siglo XX empezaron a publicarse estudios en los que se probaba la incidencia que tienen las relaciones sociales en la génesis de las enfermedades. El estrés crónico que genera el estilo de vida contemporáneo, dado por las relaciones interpersonales e intergrupales asimétricas se está convirtiendo en uno de los marcadores de riesgo más importante, no solo para las enfermedades cardiovasculares, sino para las denominadas crónicas no infecciosas, como el cáncer, el mal de Parkinson, el Alzheimer, etc.

Estos estudios están llevándonos a incorporar a lo social como parte de la fisiología humana, como un sistema más, tal como es el sistema digestivo, cardiovascular, etc.   Y a incorporarlo como uno de los sistemas vitales en estrecho vínculo con el cerebro.   Medio social y cerebro coordinan las funciones del resto del organismo. El Robinson Crusoe de la posmodernidad no puede existir cuerdo. El aislamiento lleva a la locura, a la depresión mayor y a la muerte. Somos organismos sociales por excelencia. Sensibles a las fluctuaciones de la sociedad.

No pueden existir individuos sanos en una sociedad enferma. El avance tecnológico nos está llevando a conocer con más detalle los orígenes de las enfermedades, es decir, a diagnosticarlas antes de que sus síntomas se hagan públicos, lo que significa que se está inmiscuyendo en el proceso salud enfermedad animada en detectar el cambio silencioso entre lo no sano y la enfermedad, pero no nos va a decir por qué la gente pierde el equilibrio entre lo sano y lo no sano. Hasta allá no va a llegar la tecnología moderna, que vive, junto a la industria farmacéutica, de la enfermedad.

Pueda ser que pronto la comunidad científica se entere de que estamos en los albores de un nuevo paradigma de la medicina y vuelque su mirada en las relaciones sociales. Ese es el hervidero generador de las hormonas del estrés que nos está enfermando y matando. Pueda ser que lleguemos a entender lo que hace el individualismo en contra nuestra y en contra de los demás.

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<> Este artículo se publicó el 20  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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La globalización de la ignorancia

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

Sabido es que el pensamiento crítico es la mejor arma contra el poder.   Lo que se denomina educación es el proceso enseñanza–aprendizaje pasivo. El educador se vale de sus conocimientos, auxiliado por los libros de texto para transmitir información a sus alumnos. El nivel de calificación depende directamente del nivel de información. Podemos agregar que esos conocimientos son productos terminados: una verdad.

Ahora, en este mundo globalizado en que se ubica a cada individuo en una celda, contactado entre sí por medio de redes invisibles, pero potencialmente peligrosas dada su posible unidad, los think tank o fabricadores de pensamiento han definido que este acceso de la información tiene que restringirse y, lo que es peor, hay que castrar radicalmente toda interpretación, con lo que se elimina la crítica. La educación que se enseña en la mayoría de los centros escolares del país es acrítica.   Los alumnos se gradúan con un cúmulo de conocimientos mínimos que les permite optar por una carrera universitaria que los enriquece aún más y los articula al mundo laboral, en el que terminan vendiendo esos conocimientos junto a sus talentos en el mercado laboral.

Con este tipo de educación se fortalece el modelo.

He leído algunos artículos en este diario de distinguidos panameños en los que denuncian el impuesto a los libros y protestan por la reducción o eliminación de la filosofía del nuevo currículo educativo.    No me sorprende, por la temeridad de este gobierno de crear una legislación especial en la que se eleve a categoría de delito cualquier idea transmitida por un medio escrito, oral o televisivo, en el que se cuestionen algunas de las prácticas del neoliberalismo y que se coloquen carteles en sitios estratégicos de la República con el lema: ¡Prohibido pensar!, u otros más atrevidos:  ¡Aquel que piensa será multado o detenido!   Y la multa o los días cárceles dependerán de la gravedad del pensamiento y de su repercusión en la opinión pública.

Entre los ministerios de Educación y de Seguridad se redactarán los delitos y sus penas correspondientes. Por ejemplo, un delito económico grave será protestar por el alza de la canasta familiar y su pena, tres meses incomunicado. Un delito político que puede acarrear la pena máxima es denunciar uno de los tantos peculados que cometen los administradores del Estado. Solicitar que se audite una de las fundaciones privadas de algún miembro del Ejecutivo equivale a la inyección letal, sin juicio previo.

Marcos A. Pareja, en uno de los artículos publicados en este diario, mencionó a Gilles Deleuze, quien escribió junto a Félix Guattari, el libro ¿Qué es la filosofía?, editado en 1991. ¡Craso error! Esos autores están en el índice de los libros prohibidos, aunque ni el señor Presidente ni sus acólitos tengan la menor idea de quiénes son estos autores, pero basta para que en la página ocho digan que la “filosofía es el arte de formar, de inventar, de fabricar conceptos” y que le dediquen todo un capítulo a definir lo que es un concepto, para prohibirlo.

Crear un concepto que enjuicie al neoliberalismo es un crimen de lesa humanidad. Pero Pareja no se queda allí, menciona a Michel Foucault. ¡Herejía! Esto lo puede llevar a la horca. Foucault en sus célebres clases en el Colegio de Francia, en el curso de 1978–1979, nos deleita con la forma cómo nació la biopolítica y cómo la misma se confunde con el individuo y el entramado social.    En su libro Vigilar y Castigar, hace una detallada descripción de los orígenes y el desarrollo de la sociedad de la disciplina. Cómo el poder disciplina a la gente y cómo nos vigila.

Foucault nos enseña las formas en las que el poder nos controla y domina. Hablar de Foucault es como enseñarle una cruz a Drácula.

Se pretende globalizar la ignorancia.   Entretenernos en el espectáculo. Tenernos dominados, domesticados.   ¡Prohibido pensar!  Ante esta embestida neoliberal a la crítica, tenemos la obligación moral de profundizarla. No podemos arroparnos con la idea del pensamiento único, la bandera ideológica de esa doctrina.   La democracia es la única alternativa viable y factible.   Unámonos detrás de ella.

<> Artículo publicado el 13  de octubre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

La palabra, verdugo de los dictadores

-La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

¡Qué felices serían los dictadores sin medios de comunicación!   La historia es una página abierta en ejemplos. La prensa, hablada o escrita, es inadmisible en los proyectos del déspota. En España durante el franquismo existía un periódico llamado La Codorniz, que era del tipo burlesco.   Cada vez que salía, con permiso oficial, lo cerraban de inmediato, porque le producía sarpullidos al dictador. En nuestro país, para aquellos que olvidaron la historia, el diario La Prensa se convirtió en el verdugo del dictador, al punto de ser cerrado en varias ocasiones. Todos debemos recordar la tristemente célebre frase “desde ya”, cuando se le preguntó al dictador de turno, a partir de que fecha sería cerrada La Prensa. Igual suerte tuvieron Radio Impacto y Radio Mundial.

La libertad de expresión no es un capricho de la democracia política, es un logro, producto de una vieja lucha que costó mucha sangre derramada por cuerpos humanos en el mundo. Los medios de comunicación eran los sirvientes de los dictadores, los encargados de desinformar, de ensalzar, de crearles las alfombras de rosas para que pisaran las botas, zapatos o las zapatillas de sus amos. Pero cuando los medios cometieron el error de ceñirse a la objetividad, de “entrometerse” en lo que no les importa; es decir, romper las barreras de la oscuridad y llevarla a la luz del día, se convirtieron, de ipso facto, en enemigos públicos del poder autocrático.

Ya lo había pronosticado. Martinelli Berrocal empezará por atropellar a los periodistas, a comprar a los medios, a crear el terror, a aniquilarlos. En su desmedido afán eliminará todo lo que estorba. Ya tiene a la Corte, a la Asamblea, al procurador y a la Contraloría. ¿Qué le falta? Los medios, convertidos por derecho propio en los únicos fiscalizadores que hay en Panamá.

Los teóricos del Estado moderno extrapolaron los criterios de Polibio (siglo I a. C.) para referirse al Estado: La monarquía (el poder Ejecutivo), la aristocracia (poder Judicial) y la democracia (poder Legislativo). Se cuidaron bien en la separación de estos tres órganos para evitar la corrupción y la autocracia.

Desafortunadamente, en nuestra precaria democracia política que se vivió después de la caída de la dictadura, la separación entre estos tres órganos no había tenido la firmeza deseada, pero se dio. Hubo fiscalización y hubo control. Yo diría que hubo un momento en que se exageró el control de los fondos públicos, lo que hizo más lento el proceso burocrático. Se pecó por exceso.

Hasta hace poco era habitual que la Contraloría no refrendara los actos públicos que se presentaban incompletos o irregulares. Ahora, eso es historia. Nadie me ha podido decir, ¿cuántas contrataciones directas que emanan del Ejecutivo han sido rechazadas por la Contraloría?

No hay fiscalización, no hay control. Hay un sometimiento absoluto al poder presidencial. Miremos las sanciones contra los periodistas de TV desde una óptica integral: la consolidación de la dictadura.

Este tipo de dictadura de nuevo cuño que se ha iniciado en Panamá y se extenderá por el resto de América Latina, no necesita a un uniformado dando órdenes. Basta con un civil con un desmedido apetito de poder y dinero. Ya estamos remilitarizados. Gracias a los medios de comunicación nos enteramos de este innecesario equipamiento militar. Gracias a ellos, nos seguiremos enterando del progresivo enriquecimiento de aquellos que entraron millonarios y saldrán megamillonarios, dignos de las portadas de las revistas Forbes o Fortune.   Los medios denunciarán lo que el gobierno piensa hacer con los indígenas de la comarca de Bocas.

No podemos permitir que cristalicen sanciones, que no son solo contra dos periodistas, sino contra los medios de comunicación social convertidos en los verdugos del dictador.

<> Este artículo se publicó el 9 de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La servidumbre del patíbulo

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La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

Hasta bien entrado el siglo XVIII, a las personas que habían cometido un delito, de las que se sospechaba del mismo o, simplemente, eran denunciadas se les sometía a una serie de suplicios que empezaban por arrancarle la confesión, aunque no fuese culpable, y continuaban por medio de unos rituales –torturadores todos– que se llevaban a cabo o bien en la plaza pública o en el mismo lugar en que habían acontecido los hechos. Se le amarraban sus extremidades a las colas de caballos o se les colocaba en una rueda o se destripaba de a poco o se le quemaba viva, en fin, atrocidades inimaginables en una mente civilizada.

El soberano, el rey o el príncipe, convocaba a la gente para que contemplara el espectáculo, porque un delito representaba una violación a la soberanía del amo. Desde entonces surge el concepto verdad/poder, la verdad del poder.   El poder no es cuestionado. El poder es respetado porque significa la verdad. La presencia del pueblo significa su lealtad al soberano.   La venganza del pueblo se identifica con la venganza del soberano, sobre todo cuando esos enemigos se hallan en medio del pueblo.   El suplicio asegura, al mismo tiempo, la manifestación de la verdad y del poder.

Pero el personaje principal no era la víctima, era el pueblo a quien se le tenía que dar el ejemplo por medio del terror. No era preciso que la gente se enterara, tenía que verlo con sus propios ojos.   El pueblo era el testigo. Ese era el derecho que se cedía el soberano. Todo un privilegio. Había un carnaval. Festejos previos, durante y después.   Se ultrajaba al condenado. Se hacían imitaciones de las técnicas del verdugo.

Pero las cosas no siempre sucedían así. Los filósofos de la historia las denominan “emociones del patíbulo”: la gente quería estar cerca del condenado para escuchar sus lamentos. Un cronista de la época, A. Boucher d’Argis relata lo siguiente: “Si existieran unos anales en los que se consignaran escrupulosamente las últimas palabras del ajusticiado y se tuviera el valor de leerlas, si se interrogara tan solo al vil populacho que una curiosidad cruel reúne en torno de los patíbulos, responderá que no hay culpable atado a la rueda acusando al cielo de la miseria que lo ha conducido al crimen,   reprochando a sus jueces sus barbaries,  maldiciendo el ministerio de los altares que los acompaña y blasfemando contra Dios cuyo órgano es”.

Estas emociones del patíbulo no siempre terminaban en la consumación del crimen.  Hubo revueltas.  Rebeliones.   Y no solo por escuchar esas emociones, sino cuando el pueblo sentía que era injusto el proceso o cuando la pena era demasiado grave por la poca monta del delito.   El poder/verdad se desmoronaba.  La unión del pueblo con la víctima incitaba a la solidaridad y revertía el espectáculo contra los ejecutores. Surgió la figura víctima–héroe y víctima–santos.

Cada víctima tenía que leer el “discurso del patíbulo” en que declaraba la veracidad del delito. Circulaban hojas en las que el ejecutado detallaba su crimen y aceptaba el veredicto, hasta que la gente empezó a sospechar que esas hojas no eran genuinas, por lo que las revueltas ya no eran actos episódicos, sino que se generalizaron, con la precaución de parte del soberano de impedir que las otras ciudades se enteraran de tales protestas. Se empezó a correr el riesgo de que de las ceremonias de los suplicios se fortaleciera la solidaridad, en vez del poder soberano.   Fue por eso, y solo por eso, que se abolió el suplicio.   En vez de aterrorizar al pueblo, lo llenaron de coraje.

Comparto con el lector este importante pasaje de la historia, con la finalidad de que los gobernantes entiendan que la verdad/poder es más frágil que un cristal de Murano.   Que así, como se pasó de la servidumbre del patíbulo a la abolición del suplicio,   la gente, más temprano que tarde, exigirá un rendimiento de cuentas,   un detallado balance de promesas/hechos y una auditoría de los gastos del Estado.   No se puede mentir siempre, ni seguir asaltando el tesoro público como bucaneros de tierra firme.    De continuar con esa política, no vamos a retroceder a la servidumbre del patíbulo sino a contemplar el camino hacia el patíbulo del soberano y su corte.

<> Este artículo se publicó el 6 de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

‘Los carniceros de hoy serán las reses de mañana’

La opinión del Médico…

Mauro Zúñiga Arauz 


El título de este artículo es un refrán que perdurará hasta que se complete la evolución del Homo sapiens en Homo inteligente.

Hace dos años, la bancada oficialista del PRD aprobó los decretos ejecutivos por medio de los cuales se daba inicio a la remilitarización del país y se creaban organismos secretos con la excusa de combatir el terrorismo y el narcotráfico. La Red Democracia Ciudadana se creó con el propósito de denunciar las repercusiones que los mismos tendrían para el ejercicio de nuestros derechos democráticos.

El día en que la Asamblea Nacional le concedió derecho a voz a la citada organización civil, la vocera y coordinadora del grupo le solicitó a los diputados que estaban en desacuerdo con los mismos que se levantaran; los de la oposición lo hicieron enseguida, en tanto que los del PRD se atoraron en la puerta de salida, se tiraron en el suelo o se escondieron debajo de sus pupitres.   Ahora, al enterarse de que en virtud de tales decretos ejecutivos les pincharon sus conversaciones, han saltado a denunciarlas.   Probaron su propia medicina.

Lo que ocurre es que los diputados piensan que su partido permanecerá en el poder por los siglos de los siglos.   Tanto es cierto lo que hoy señalo, que la candidata del PRD en las pasadas elecciones se negó a firmar el documento elaborado por la Red, en el que los candidatos se comprometían a derogarlos una vez asumieran el poder.   No lo hizo porque pensaba que era ella la que le iba a dar uso a tales decretos.   Por otra parte, el candidato sí los firmó, pero al llegar a la Presidencia se olvidó de su compromiso.   Fui uno de los primeros que protesté al enterarme de tales pinchazos en contra de los dirigentes del PRD y demás dirigentes, por ser violatorios de nuestros derechos a la intimidad.

Escribo este artículo con varios propósitos.  El principal es que los diputados entiendan que sus puestos son efímeros.   Que su mandato emana de sus electores y no de las órdenes que surjan del Ejecutivo. Que esas componendas Ejecutivo–Legislativo, de intercambiar favores, perjudican a la sociedad. Que la visible y nauseabunda bandera del oportunismo y servilismo debe ser reemplazada por la de la dignidad, tarea cuasi imposible por cuanto que poder/corrupción es una unidad indivisible, pero en el fondo lo ejercen seres humanos de carne y hueso, identificados por todos y que, de continuar actuando así, serán presas de su propia miseria, que los recordará aún después de muertos.

Pueda ser que al dar a la luz este artículo, ya la ley chorizo haya sido derogada, como lo reclaman todos los sectores ciudadanos.   En cuanto a los decretos ejecutivos que he citado, los diputados tienen, por iniciativa propia, la obligación de derogarlos.   Le voy a dar algunos elementos de juicio para la reflexión. En primer lugar, el dinero producto del narcotráfico es uno de los más importantes nutrientes del capital financiero, buque insignia del capitalismo.

En segundo lugar, nunca hemos visto en los medios de comunicación que haya sido capturado un gran mister, encargado de distribuir la droga dentro de Estados Unidos.   En el libro Legado de Cenizas, del escritor Tim Weiner, reportero de The New York Times y ganador del premio Pulitzer, aparece en las páginas 421–422, la forma en que se procedió a financiar al grupo terrorista la Contra, en Nicaragua, en 1985.   Se explica cómo en esta ilegal actividad estaban involucrados el Pentágono, la Casa Blanca y la CIA. ¿No serán algunas de estas grandes instituciones las implicadas en el narcotráfico?

La idea de la remilitarización del área y la implementación de las modernas normas de espionaje no es para combatir el narcotráfico, sino para preparar y entrenar a los estados locales contra las protestas que se seguirán dando en la medida que se incremente la pobreza, como producto de la evolución del capitalismo.

Bocas del Toro fue el primer ejemplo. Recuerden el lema de la industria militar de Estados Unidos, si no hay enemigos, habrá que inventarlos.   Honorables diputados, tienen la palabra. Mañana serán ustedes las reses.

<> Este artículo se publicó el 29  de septiembre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Los partidos políticos y el poder

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz 

Durante varias décadas del siglo XX hubo dos poderes hegemónicos. Por un lado, la Unión Soviética, con su modelo de economía central planificada dentro del esquema socialista; y por el otro, Estados Unidos y los países avanzados de Europa, con la economía de mercado fundada en el liberalismo. Ambas potencias se enfrentaron en un juego de ajedrez geopolítico comiendo fichas hasta que una le dio jaque mate al rey, lo que resultó en la fragmentación de la primera y la caída del muro del Berlín en 1989.

A partir de entonces, la segunda cabalga sin obstáculos a nivel planetario. El comunismo se murió y se enterró. No he visto a ningún muerto resucitar. Ante esta realidad hay tres posturas. La de los nostálgicos, que piensan en la reversibilidad de la historia; la de los que por cansarse de repetir lo que oyen, han atrofiado las áreas cerebrales de la reflexión y están viendo fantasmas; y, finalmente, la de los que piensan –como yo– que la única opción viable al capitalismo es la democracia.

A los primeros les aconsejo que sigan durmiendo de ese lado. A los segundos, que se tomen una pastillita antes de dormir, para que el sueño sea reparador. A los terceros, que repensemos en la democracia para no dejar por fuera a nadie. El único país de América que vive dentro de la planificación centralizada es Cuba y ya Fidel Castro anunció que el modelo se agotó. Ningún otro país del continente ha pensado siquiera caminar hacia el socialismo, por más alarde que se diga de lo contrario.

En una hoja de papel dibujemos una cantidad de círculos pequeños, que representarían a todos los países del mundo. Llamémoslos círculos locales. Vayamos haciendo en torno a cada uno círculos concéntricos y veremos cómo se entrecruzan entre sí, formando una red. Al final, vamos a dibujar tres círculos alrededor de toda la red.

Los círculos locales están constituidos, a su vez, por tres círculos que desde afuera hacia adentro representan, en el primero, a los gobiernos; en el segundo, a las instituciones no oficiales: las empresas locales, a las sucursales de las empresas transnacionales, a los sindicatos, a los gremios, a las iglesias, a los medios de comunicación. En el círculo más pequeño está el resto de la población no organizada.

Fuera de los círculos locales hay una extensa red que comunica a todos con todos, gracias al desarrollo de la informática y las telecomunicaciones que han reducido a casi cero el espacio tiempo. Las transacciones financieras se realizan en fracciones de segundo. Cuando queremos reservar en los cines Cinépolis, nos atiende una operadora de México que nos asigna las entradas.

En muchos hospitales de los países desarrollados, las radiografías, los ultrasonidos y demás estudios de gabinete los leen médicos del Asia o de la India, etc. El primer círculo grande que rodea a todas las redes, corresponde a las instituciones financieras internacionales: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, la Reserva Federal de Estado Unidos. El otro círculo que le sigue lo constituyen los gobiernos de los países del G7 o G8. El último círculo, que engloba a todos, lo forma el policía del mundo: Estados Unidos.

Este sistema funciona sin obstáculos. Los imperialismos se han convertido en una traba para el flujo del capital, por lo que también representan piezas del museo histórico. Entonces, ¿qué importancia tienen los partidos políticos? Ya lo dije: legitimar el sistema.

Los partidos políticos están diseñados para optar por el poder local, y el poder local está diseñado para controlar el libre flujo de capitales, para recaudar y para reprimir.

De manera que todas aquellas personas que piensan constituir partidos políticos, y que, de verdad, piensan hacerse con el poder local son víctimas de una ceguera política y encima, le hacen el juego al modelo capitalista global que hoy arrasa con las poblaciones, dejando la secuela de hambre y desesperanza.

Me he atrevido a sentar a la representación política en el banquillo de los acusados porque solo ha permitido el desenfrenado enriquecimiento de pocas personas. Entonces, ¿qué hacer? Las redes globales unen al mundo y han creado un nuevo grupo de asalariados, aún más explotados que los obreros de la modernidad. Son los que venden su intelecto, su ingenio, su creatividad, su tiempo, su afecto.

Algunos pueden estar muy bien remunerados, pero su vida se fusiona con las empresas multinacionales repartidas por el globo. Allí está, creo yo, como piensan algunos, el germen de la nueva democracia. Repensemos la formación de esta nueva democracia y dejemos enterrado el comunismo, con los ojos viendo hacia adelante y con la idea fija de que es posible un mundo mejor.

<> Este artículo se publicó el 22 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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¿Partido PRD o Cambio Democrático?

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz 

El excelente “Hoy por Hoy” del diario La Prensa del pasado 10 de septiembre, me motivó a escribir este artículo. “Es una ironía que sean los propios partidos políticos los que ponen en peligro la democracia”.

¿Existen diferencias significativas entre el Partido Revolucionario Democrático (PRD) y Cambio Democrático (CD)? Específicamente, ¿cuál era la conducta del PRD cuando los militares reprimían a la población, y cuál fue la del CD ante la masacre de Bocas del Toro? Los primeros se montaban en un cohete y se iban de paseo a la cara oculta de la Luna o se quedaban en la Tierra para justificar las acciones militares, como por ejemplo, argumentar que mi secuestro y tortura fue un autosecuestro, como hizo la bancada legislativa del PRD. Parece que los segundos le alquilaron el cohete a los primeros, hasta que el dueño del partido (el actual Presidente) los llamó para que dieran una conferencia de prensa en la que se anunció que ofrecerían la suma de cinco mil dólares a la persona que identificara a los captores de Valentín Palacio.

Como no se ha vuelto a saber de la recompensa, asumo que ya Gustavo Pérez la cobró.   A menos que, tal como lo hizo el PRD en su momento, estén montando un show mediático del mismo calibre.   A propósito, le aconsejo al jefe de la Policía que tome clases de arte escénico, porque las declaraciones que dio en un medio televisivo local, en donde hizo un esfuerzo sobrehumano para poner cara de conmiseración, no convencieron ni a los oligofrénicos.

Lo cierto es que a los dos meses de la masacre de Bocas del Toro nadie dio la orden ni nadie disparó.   Hubo un suicidio colectivo.   Hubo autoflagelación con perdigones, un desaparecido que se autosecuestró y se autotorturó.

La conferencia de CD, partido gobernante, en la que se anunció la recompensa fue una clara confesión del Ejecutivo aceptando la incompetencia del Ministerio Público para investigar los hechos, además de una violación al artículo 94 del Código Electoral. En un país de derecho esto ya debería haber sido investigado por el Tribunal Electoral, con las sanciones correspondientes.

Las cosas se agravaron cuando el ministro de Seguridad espetó la tristemente célebre oración señalando que se trataba de “indios borrachos”, y después con una arrogancia que le dan los dólares que recibe por ser el titular de la cartera, justificar el uso de perdigones y amenazar con volver a usarlos, tratando a los panameños con un olímpico desprecio propio de los Césares. Esta actitud del ministro de Seguridad no ha sido cuestionada por Cambio Democrático, al contrario; eso hizo que los integrantes del PRD dieran un salto al encontrar un partido que replica las viejas tácticas militares.

No me cabe la menor duda de que el Gobierno sacó del escondite a Valentín Palacio cuando los miembros de la asamblea de la sociedad civil presentamos el habeas corpus y yo dije, recordando lo que le ocurrió a Hugo Spadafora Franco el 15 de septiembre de 1985, que “podría tratarse del primer decapitado” de la dictadura civil.   Entraron en pánico.   Pero como pintan las cosas, parece que las ejecuciones de Bocas engrosarán la abultada lista de la impunidad que caracteriza a nuestra política criolla.

Pero no todo es negativo. Después de que el “comandante” José Raúl Mulino saliera en las pantallas de televisión, con uniforme de fatiga y una ametralladora en mano, declarándole la guerra las FARC, vinieron los cazatalentos de Hollywood a contratarlo para que reemplazara a Sylvester Stallone en la serie Rambo. Sólo le recomendaron que se tiña las canas y se deshaga de unas libritas que tiene de más. Eso sí, el propio Stallone lo acompañará al tapón de Darién para enseñarle los trucos de sobrevivencia en la selva.

Lo único malo es que el excelentísimo le va a cobrar el 10% de las ganancias que le ofrezca la empresa que lo contrató.

<> Artículo publicado el 16 de septiembre de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El fin de la democracia representativa

La opinión del Médico…

Mauro Zúñiga Araúz

Una observación. Aunque el vocablo “democracia representativa” es de uso universal, me propongo que le llamemos “representación política” o simplemente “representación”. Lo mismo es válido tanto en los sistemas liberales como en los socialistas. Este tipo de democracia nació con los Estados modernos y está desapareciendo con los mismos.

El primer esbozo de representación política, llamada de apropiación o patriarcal, se ve cuando los señores feudales se arrogaban el derecho de representar a los siervos. Este modelo fue tomado en la Constitución norteamericana donde se excluía a los esclavos, pero el criterio patriarcal prevaleció en muchas de las constituciones de la modernidad al excluir a la mujer del sufragio universal. El Estado moderno en sus postrimerías generalizó el sufragio, superando las diferencias étnicas, de género, religiosas, etc. El segundo tipo de representación es la directa, bien con el escogimiento de los representantes directamente por los votantes o bien a través de delegados electorales. La primera se da en la mayoría de los países, en tanto que la segunda se restringe a unos pocos, como a Estados Unidos. La representación directa es llama por Max Weber “representación libre”, por cuanto que los representados actúan con plena libertad.

En esta categoría se ubican los afamados soviet, que fueron bandera de lucha de los comunistas como un tipo especial de democracia participativa. La tercera forma es la representación vinculada, en la que se establecen relaciones contractuales más estrechas entre representantes/representados, de manera que la actuación de los primeros tiene limitaciones e incluso se les puede revocar el mandado por incumplimiento. Este tipo de representatividad se da en algunos municipios de Brasil, como Porto Alegre y Belén.

Los teóricos de la modernidad, como Montesquieu, plantearon la idea de la separación de los poderes en el marco de la democracia representativa (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), con el fin de evitar la corrupción.

La representación libre es la forma más generalizada. Se da un contacto entre los candidatos a aspirar puestos públicos y los votantes. Ese contacto es temporal: cada cuatro o cinco años. Se ha desarrollado toda una industria publicitaria para destacar la imagen de los candidatos. Cargar niños, abrazar ancianas, compartir juegos populares, efectuar trabajos manuales, colocarse sombreros típicos, andar en zapatillas, etc. Abundan las promesas. Una vez se llega al poder, se actúa con absoluta libertad. Aquí los constitucionalistas podrán argüir que la Constitución y las leyes son la relación contractual que se da entre representantes/representados, ya que los funcionarios no pueden hacer nada que no se establezca en la ley, a lo que nosotros contestaremos que la legalidad en los sistemas liberares favorece a los capitalistas y en los sistemas socialistas, a la burocracia estatal. De uno y del otro, el individuo está excluido.

Al momento de votar se delega una responsabilidad. El ser humano se despersonaliza. Deja de ser independiente para someterse al Estado. El Estado es un agente represor y recaudador. En la medida en que los órganos del Estado se fusionan bajo el comando del Ejecutivo, el carácter represor se incrementa. Pero, como ya lo dijimos, el papel de nuestro debilitado Estado–nación es exclusivamente permitir el libre flujo de capital.

Los Estados modernos, tanto en la versión liberal como en la socialista, fracasaron por la pérdida de las libertades públicas y por la inhumana distribución de las riquezas. Ambos usurparon poderes, por vía legal o ilegal. Practicando la democracia representativa o mediante regímenes totalitarios. Los grandes carniceros de la historia, Stalin y Hitler, pertenecían a ideologías distintas, comunismo y fascismo, respectivamente.

Si decimos que ya pasó el tiempo de la democracia representativa, ¿Cuál es el papel de los partidos políticos? Legitimizar el poder. Entonces, ¿qué estoy planteando? ¿Una tercera vía al estilo de Anthony Giddens? No, de ninguna forma. Primero, quiero sentar en el banquillo de los acusados a la “democracia representativa”, que lo único que ha logrado es representar los intereses de los poderosos.

Después, en conjunto, darle forma a la democracia participativa, único camino que puede evitar el debacle que ya está encima. En línea con este artículo, hay muchísimos otros en los diarios libres del mundo que claman por un mundo mejor. Debemos superar la soledad existencial de la contemporaneidad y entender que mucha gente, en muchas partes del mundo, está hablando este nuevo idioma de la democracia.

<>Artículo publicado el 9 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.