El cuarto poder

La opinión de…

Delfo A. De Lora

El poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Esto no solamente aplica al gobierno, sino también a otros poderes como pueden ser el poder civil, el poder de los sindicatos y trabajadores, el poder de la empresa privada y, por supuesto, el llamado cuarto poder, que es la prensa escrita, radial, y televisiva.

Cuando el cuarto poder pierde su papel de fiscalizador, denunciador objetivo, profesional y responsable de lo que ocurre a su alrededor y siempre al servicio de la verdad (decir la verdad es decir lo bueno, lo malo y lo feo, no decir siempre lo malo y lo feo, reflejando un panorama desproporcionado de la realidad) y, por lo contrario, acusa subjetivamente, manipula la noticia a favor de intereses de grupo y hasta miente descaradamente a veces, entonces, se convierte en una especie de mafia intocable, en la que sus miembros tienen una especie de licencia para decir lo que quieren, sin importar honras, y se pierde la presunción de inocencia, puesto que las personas son acusadas y juzgadas a través de la prensa.

La famosa libertad de expresión, entonces, se convierte en una especie de libertinaje. Se les olvida que la libertad termina donde empieza la libertad de los demás. El cuarto poder y todos sus miembros deben actuar profesionalmente, y como todo profesional tiene derechos y también responsabilidades.

Si un médico, como profesional de muchos años de estudios, está propenso a ser demandado por un paciente porque no actuó profesionalmente, digamos en una operación, entonces ¿por qué un periodista no puede ser demandado? No importa cuan poco profesional haya actuado. ¿Acaso la profesión del periodista está por encima de las leyes y hasta de Dios? La mejor manera que tiene un periodista para cubrirse es actuar profesionalmente, no actuar como mercenario de la pluma, como actúan algunos, cosa que ellos mismos han denunciado públicamente (i.e. denuncia de Tapia en su programa Lo Mejor del Boxeo). Cosa que es un secreto a voces.

El periodista profesional debe sustentar la publicación de una noticia con pruebas o testigos en la mano, no publicar una noticia que puede afectar la vida y honra de terceros, sin ninguna prueba, utilizando su poder mediático (el cuarto poder) para calumniar y destruir). Y peor aún, esperando ser cubierto por sus fechorías por “la libertad de expresión”.

El cuarto poder se la pasa haciendo “encuestas” que ellos mismos dicen no son científicas, pero que publican como si lo fueran para afectar de alguna manera a quienes le conviene por sus intereses de grupo. Pero, nunca veo yo que se haga una encuesta independiente de lo que el público o el pueblo piensan acerca de las actuaciones manipuladoras del cuarto poder.

Siempre he defendido la democracia a través de mis escritos, y siempre he estado en contra de cualquier dictadura, ya sea de izquierda o de derecha.   Por eso, la mejor forma de defender la democracia que algunos dicen que está en peligro con este gobierno, y que tal vez se quedaron calladitos cuando aquí existía una verdadera dictadura, es ser ellos verdaderos profesionales intachables e incorruptibles que digan siempre la verdad (lo bueno, lo malo y lo feo) de manera objetiva.

<> Este artículo se publicó el 9 de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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