Crónica de una reelección anunciada

La opinión del Médico y Político…


JORGE  GAMBOA  AROSEMENA
jgamboarosemena@hotmail.com
Parafraseando la obra de García Márquez, ‘Crónica de una muerte anunciada’ en este ‘bestiario’ político que es Panamá, afloró lo que era un secreto a voces; solo había unos cuantos ilusos que no lo veían: el clan íntimo del presiente del Partido Panameñista.

 

En medio de una serie de acontecimientos que abruman la mente de los panameños, dos diputados, de esos que solo han demostrado ser fieles servidores de los que en el momento les beneficie, propusieron que era ya el momento de impulsar la reelección del hoy erigido en beneficiario del presidencialismo exacerbado que nos dejó de herencia la dictadura militar.

Luego de este anuncio, el beneficiario del presidencialismo, como buen esgrimista de la demagogia, negó que ese anuncio le interesara. Pero ya antes había negado que continuaría apoyando como candidato de la llamada ‘Alianza del Cambio’ al que una, irrespetuosamente, vez llamó ‘burro’. El proyecto ha sumado varios diputados y hasta una ministra, que no lo harían, si no tuvieran el santo y seña del que manda en Cambio Democrático.

El poder embriaga y más si se llega a él sin una sólida formación política. Cuando Martinelli proclamó a Varela la concentración de poder no estaba tan enraizada como ahora, dominando más al Legislativo, al Judicial, al Ministerio Público como también al Tribunal Electoral que ya se había cuadrado cuando se hicieron de la vista gorda con el candidato a la Alcaldía, o ahora que el panameñismo está congelado por la falta de visión de su dirigencia, y teniendo al PRD como leal oposición.

Así las cosas, con encuestas que si son verdad, en este país hay poco que hacer, los reeleccionistas creen que llegó el momento de proponer el cambio constitucional, no como cuando Pérez B. que lo hicieron, el presidente incluido, a un año de la finalización del período, lo que valió para que el pueblo tuviera conocimiento de lo que sería darle cinco años más a la misma garrulilla. Ese error de oportunidad no piensan repetirlo y están arrancando temprano.

El panameñismo y el Molirena tienen que reaccionar, no con sus dirigencias adocenadas u oportunistas, sino con los dirigentes de base que tienen que empinarse sobre tradicionalismos y rescatar los partidos para que esta alianza, que no es de partidos, sino una alianza económica, por el bien de los pobres y la clase media, no se perpetúe en el poder.

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<> Artículo publicado el 17 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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