Hay quienes viven del miedo

La opinión del Economista, Educador,  Escritor,  Humanista…

Victoriano Rodríguez S.

Hace años venimos alertando sobre el interés de los gobiernos en limitar a los comunicadores sociales. En la década pasada, con la “presunta democracia”, se llevó a cabo seguimiento y persecución. Así lo expresamos el 25 de agosto de 2005 en El Panamá América, cuando expusimos: “… la población se siente desprotegida. La corrupción se está apoderando de los órganos del Estado. Existe persecución encaminada a enmudecer a periodistas y comentaristas radiales, quizás hasta tratar de cerrar medios… Hoy son ellos, mañana puede ser cualquiera de nosotros, inclusive la sociedad en su conjunto…”.

¡Cuánta realidad en esa reflexión! En ese escrito hicimos un llamado y considerar un día determinado para: “…abstenernos de brindar cualquier tipo de información (escrita, televisiva o radial)”. Un llamado a la democracia para demostrar a quienes provocan o persiguen que hay unidad y apoyo, tanto de los comunicadores sociales como en los medios. Nos falta unidad gremial, sintonía entre mente y cuerpo. Hay quien expresó que en comunicación bailamos con dos pies izquierdos, nos tropezamos nosotros mismos. Hay quienes viven del miedo y sufrirán igual, no habrá perdón para el temeroso, máxime si fue reconocido. Será utilizado, solo, mientras sea necesario.

Presumiblemente los seres humanos actuamos en función a nuestra inteligencia emocional y desarrollo intelectual, pero, cuando se quieren imponer caprichos, presumiendo razones generalmente equivocadas, pero se encuentran con personas analíticas e incorruptibles, se recurre a la más vil de las manifestaciones: atacar, violar la intimidad, correspondencia, comunicación, acosar, amedrentar y tratar de destruir a quien con valentía y honestidad defiende sus puntos de vista y hace valer sus principios. Quizás por ello se realizan tantas persecuciones o destituciones, violando las leyes.

Cuando se recurre a la persecución, acoso o violencia, quizás se deba a falta de honestidad, discernimiento o escasa capacidad intelectual. Hay suma diferencia entre la capacidad de razonar del humano y el instinto animal. Generalmente, los seres irracionales atacan (salvo raras excepciones) por sobrevivencia, sentirse acorralados o necesidad de escapar para salir del apuro.

Debemos tener cuidado, porque el mal prevalece cuando los hombres buenos se mantienen en silencio, son indiferentes y se reservan el derecho de actuar. Hace más de 40 años, Cantinflas, reconocido cómico mexicano, en un juego de póquer expresó: “¿Vamos a jugar como caballeros o como lo que somos?”. Pregunta que quizás muchos nos estamos haciendo hoy, ¿a qué estamos jugando? Es necesario recordar que Thomas Paine (1737–1809), indicó: “Es la obligación del patriota proteger a su país de su gobierno”.

Nadie es tan valiente para no sentir recelo y mirar atrás para cuidar su espalda o tratar de escuchar algo adicional a sus pasos, pero quien vive del miedo y lo mantiene aferrado, como su mandíbula superior, vivirá a la sombra de lo que pudo ser; en el rincón de la hecatombe, en el que políticos ignorantes y déspotas los mantendrán identificados y no tendrán piedad de ellos, cuando llegue su momento.

Quizás la razón por la que en su momento Mark Twain (1835–1910) expuso: “Al principio de un cambio, el patriota es un hombre escaso y valiente, odiado y despreciado. Sin embargo, cuando su causa tiene éxito, el tímido se le une, porque entonces ser patriota ya no cuesta nada”.

Algo me dice que quien impulsa esos avances melodramáticos no necesariamente es el presidente Martinelli, más bien serían sus asesores (ministros, diputados, manzanillos, etc.), pero nada podemos hacer, son sus colaboradores y si él no se percata del daño que le hacen, mal podemos continuar insistiendo.

Las alternativas son pocas, las soluciones mínimas, pero existen. Lo importante es que comprendamos que cambiar nuestros principios por regalos, por unas monedas o por un puesto de trabajo, puede llevarnos al despeñadero.

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<> Este artículo se publicó el 16 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Principios vs. maleantería

La opinión del Médico, Político y Ex Pre candidato presidencial

JORGE GAMBOA AROSEMENA
jgamboarosemena@hotmail.com

EL DR. Carlos Iván Zúñiga fue declarado por ley de la Asamblea Nacional como un patriota digno de ser ejemplo para las presentes y futuras generaciones. Uno de sus mensajes que nos daba constantemente era que había que apegarse a actuar de acuerdo a los principios cívicos y cuando se está en crisis, más nos debemos apegar a ellos.

Hay ilusos, ignorantes o analfabetas morales que creen que el fin justifica los medios y así, para enfrentar una crisis, se apartan de principios y creen que está permitido actuar deshonestamente y hasta delictivamente.

Las comunicaciones entre personas o entre entidades, si estas no se hacen públicamente, son consideradas de carácter privadas y son protegidas por leyes y convenios internacionales como los de Derechos Humanos. Violar esta privacidad sin que medie orden de autoridad judicial competente es violar los derechos de las personas naturales o jurídicas y es penado por la ley.

La colombiana asilada por la estulticia moral de este gobierno es un vivo ejemplo de la maleantería política so pretexto de que ‘chuzar’ llamadas era necesario porque el Estado, a través del gobierno, tenían que conocer que hacían o decían en sus comunicaciones una serie de ciudadanos colombianos que la paranoia de un gobierno con proclividades dictatoriales realizaba. Interceptar llamadas sin orden judicial es un delito y los que lo hacen, ordenan o apadrinan son delincuentes porque violan leyes y principios que el Patriota Zúñiga y tratados internacionales nos dicen que no se deben quebrantar.

Nuestro gobierno ha concedido asilo político territorial a la chuzadora colombiana, haciéndose cómplices de este exabrupto, por acción, el presidente y el canciller, y por omisión, todos los demás miembros del gabinete. El jefe de la chuzadora, el que algunos analfabetas morales consideran un buen presidente, está vinculado a la acción delictiva, como Nixon lo estuvo con Watergate. Si no medió orden judicial, no podían pinchar teléfonos de ninguna manera y son delincuentes.

La razón parece estar en que el Ejecutivo colombiano la necesitaba fuera de Colombia para que no hiciera caer, como castillo de naipes, la inexistente institucionalidad confesada por Uribe. El Plan Colombia, aupado por los EUA y la derecha regional, cerraron filas como cuando cuadraron el círculo de justificar el golpe a Zelaya y el reconocimiento a Lobo.

Ni la derecha ni la izquierda pueden violar principios democráticos para mantenerse o hacerse del poder porque eso los convierte en delincuentes.

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<> Artículo publicado el 3 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

 

 

 

 

Principios vs. maleantería

La opinión del médico, político y Ex pre candidato presidencial…
JORGE GAMBOA AROSEMENA
jgamboarosemena@hotmail.com

EL Dr. Carlos Iván Zúñiga fue declarado por ley de la Asamblea Nacional como un patriota digno de ser ejemplo para las presentes y futuras generaciones. Uno de sus mensajes que nos daba constantemente era que había que apegarse a actuar de acuerdo a los principios cívicos y cuando se está en crisis, más nos debemos apegar a ellos.

Hay ilusos, ignorantes o analfabetas morales que creen que el fin justifica los medios y así, para enfrentar una crisis, se apartan de principios y creen que está permitido actuar deshonestamente y hasta delictivamente.

Las comunicaciones entre personas o entre entidades, si estas no se hacen públicamente, son consideradas de carácter privadas y son protegidas por leyes y convenios internacionales como los de Derechos Humanos.   Violar esta privacidad sin que medie orden de autoridad judicial competente es violar los derechos de las personas naturales o jurídicas y es penado por la ley.

La colombiana asilada por la estulticia moral de este gobierno es un vivo ejemplo de la maleantería política so pretexto de que ‘chuzar’ llamadas era necesario porque el Estado, a través del gobierno, tenían que conocer que hacían o decían en sus comunicaciones una serie de ciudadanos colombianos que la paranoia de un gobierno con proclividades dictatoriales realizaba.   Interceptar llamadas sin orden judicial es un delito y los que lo hacen, ordenan o apadrinan son delincuentes porque violan leyes y principios que el Patriota Zúñiga y tratados internacionales nos dicen que no se deben quebrantar.

Nuestro gobierno ha concedido asilo político territorial a la chuzadora colombiana, haciéndose cómplices de este exabrupto, por acción, el presidente y el canciller, y por omisión, todos los demás miembros del gabinete. El jefe de la chuzadora, el que algunos analfabetas morales consideran un buen presidente, está vinculado a la acción delictiva, como Nixon lo estuvo con Watergate. Si no medió orden judicial, no podían pinchar teléfonos de ninguna manera y son delincuentes.

La razón parece estar en que el Ejecutivo colombiano la necesitaba fuera de Colombia para que no hiciera caer, como castillo de naipes, la inexistente institucionalidad confesada por Uribe.   El Plan Colombia, aupado por los EUA y la derecha regional, cerraron filas como cuando cuadraron el círculo de justificar el golpe a Zelaya y el reconocimiento a Lobo.

Ni la derecha ni la izquierda pueden violar principios democráticos para mantenerse o hacerse del poder porque eso los convierte en delincuentes.

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<> Artículo publicado el 3  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Acceso directo a la corrupción

La opinión de la Psicóloga Especialista de la conducta humana….

GERALDINE  EMILIANI

Un amigo me sugirió que escribiera sobre el Control Previo y las contrataciones directas.   Al principio me negué. Primero, porque deseo escribir sobre temas que no tengan relación con las incoherencias de este gobierno y, segundo, porque deseo tomarme unas ‘vacaciones mentales’ esas en las que mis emociones ciudadanas no se vean afectadas ni mucho menos traicionadas por las expresiones y actuaciones precipitadas de nuestras autoridades gubernamentales.   Tercero, porque hablar sobre el Control Previo y las contrataciones directas y el manejo de las mismas por nuestras autoridades lastima mi sentir ciudadano, que, confieso, deberé recurrir a lo divino y sublime para calmar mi angustia.

El mandatario defiende la eliminación de este proceso fiscalizador de los recursos públicos, porque se busca agilizar los trámites de las entidades beneficiadas y señala: ‘Con Control Previo también se han robado el dinero y que no exime de la corrupción’.   Totalmente de acuerdo. Pero, y me parece y creo que es la lógica, que sin el debido control previo, la situación se va a convertir en un acondicionamiento mental operante muy poderoso para aquellos que suelen conducirse sin medida hasta el punto de perder la mesura cuando de dinero fácil se trata y que no le pertenece.

No nos olvidemos que Panamá ocupa la posición 73 que corresponde a una lista de 178 países de todo el mundo donde los primeros puestos son ocupados por naciones donde existe una ‘percepción de ausencia de corrupción’, según el Índice de Percepción de la Corrupción 2010 publicado por la Organización Transparencia Internacional.   Sin el Control Previo y las contrataciones directas impuestas por el gobierno, los miembros de la Asociación de Corruptos de Panamá, S. A. deben estar verdaderamente entusiasmados.

Igualmente, escuché las declaraciones de la máxima autoridad de la Contraloría de la Nación en el programa de TV Debate Abierto nocturno, defendiendo la eliminación del Control Previo. Como funcionaria titular encargada de examinar las cuentas y la legalidad de los gastos oficiales, me fue tan difícil asimilar sus ideas cuando de manera repetitiva usó la frase ‘es que vamos a estar allí’ y desconoce que los vocablos exceptuar y eliminar son sinónimos según la Real Academia Española de la Lengua; y me siento totalmente desconcertada por la falta en su manejo de conceptos relacionados a los gastos del Estado, sobre todo, cuando se trata de cuatro mil y tantos millones de dólares que ‘sí que van a estar por allí’ al servicio de los ladrones de las esperanzas de un pueblo. Es una especie de ventana abierta ‘para hacer lo que me da la gana con el dinero ajeno’, concepto muy naturalizado de los corruptos.

Vivimos en un país en donde los principios y valores éticos y morales parecen estar ausentes en nuestra sociedad y se le enseña al pequeño que el provecho individual tiene un valor intrínseco en su vida personal. Y, si este mismo sujeto cuando adulto se encuentra ante un ambiente laboral permisivo, buscará la manera de rebuscarse descaradamente. Y, cuando el hombre vive de la corrupción es muy difícil desarraigarse de ella, porque hace de la corrupción su modo de vida. La puede dejar solo si es descubierto y en consecuencia, encarcelado. A estos sujetos no les importan las graves consecuencias que la corrupción provoca.

El corrupto no tiene jefe ni reglas, y mucho menos autocontrol en su forma de ver, de pensar y de actuar al momento de realizar su trabajo. Inclusive usa un lenguaje seductor y poco confiable para expresar ideas contrarias a los principios morales, éticos y de civismo. No existe para él ni el bien, ni el mal que lo impulsan hacia un absolutismo impersonal en que hace caso omiso al remordimiento.   Simplemente nos encontramos ante una visión deformada del hombre a cambio de una cantidad de dinero. Máxime si la gestión gubernamental refleja una política económica, jurídica y, de fiscalización negligente, elementos susceptibles para las transgresiones aún más si subsisten factores psico—sociales, como el antagonismo y devaluaciones de la misma persona.

Por desgracia, la corrupción, como la veo en mi país, se ha extendido con facilidad. Corromper y dejarse corromper es cuestión de oportunidad, beneficio, riesgo de detección y cuantía del castigo. Si el riesgo de detección es pequeño, y el castigo improbable y ligero, y sin el control previo a los gastos del Estado y se suma las contrataciones directas favoreciendo a familiares y amigos, la corrupción está servida. Todo lo anterior en detrimento de la institucionalidad del país, que es minar descaradamente la civilidad.

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<> Este artículo se publicó el 17 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la   autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/emiliani-geraldine/

La renovación está en marcha

La opinión de…

César Valdés Paredes


Entre los pasillos, aulas, cafeterías y aceras del campus universitario ya se comenta sobre un grupo de universitarios que busca rescatar la vigencia de las ideas de quien fuera su creador, el Dr. Octavio Méndez Pereira. Los desafíos y tendencias del desarrollo universitario en este siglo XXI son una mezcla de tareas inconclusas de la pasada centuria y las nuevas realidades.

Pero este grupo de universitarios no es un movimiento político en el que sea necesario inscribirse, ni está vinculado con ningún partido político; es un sentimiento colectivo que nace con la responsabilidad de rescatar los principios que el maestro Méndez Pereira nos legó, para que nuestra Universidad sea siempre un sendero cierto “Hacia la luz”.

Con la fuerza de la razón, la energía de la academia y la potencia de la cultura. Deseamos hacer partícipe de este nuevo movimiento a todos los universitarios y universitarias.

Estoy convencido de que es necesario rescatar las ideas del maestro Méndez Pereira para reorientar nuestra Universidad de Panamá y llevarla por los senderos que los universitarios y la sociedad panameña nos demandan.

Pero esa renovación, que ya está en marcha, ha sumado a miles de estudiantes, profesores y hasta administrativos, es una renovación que involucra a todos los universitarios por los quehaceres de la institución.

Esta renovación es fresca, dinámica, académica, cultural, de pensamiento libre, con espacios para el debate de ideas; esta renovación ha ido creciendo poco a poco, en ella la participación de los estudiantes es la prioridad, el conocimiento de los profesores marca la pauta y muchos administrativos, silenciosamente, claman por ella.

Esta renovación que ya muchos la han tomado como suya comienza a surgir, se comenta por todos los claustros, el contacto visual y el mensaje corporal de apoyo y aceptación a la renovación no se han hecho esperar.

Pero es importante que esa renovación, que ya está en marcha, reflexione y tome en cuenta todo lo que la administración ha dejado de hacer en estos 75 años de la Universidad de Panamá, de temas trascendentales como: ¿Por qué la institución no ha tenido una renovación académica integral? ¿Cuáles son las causas de la disminución en más de 20 mil estudiantes en los últimos siete años? ¿Por qué no hay una planificación del mantenimiento y renovación de la infraestructura universitaria? ¿Qué debemos corregir para que estemos entre las 5 mil primeras universidades del mundo? ¿Por qué la Universidad ha dejado de ser centro de estudio y propuesta de solución a los problemas nacionales? Al contrario, la entidad ha quedado sometida a la propuesta politiquera de la reelección de una persona, cuyo saldo es un gran desgaste y estancamiento, lamentable para todos los universitarios y el país.

“Ser agitador universitario y ser mal estudiante es fácil, ser dirigente universitario y buen estudiante es más difícil, pero el maestro universitario respeta al buen alumno, y tendrá que respetar sus ideas cualquiera que sean”, Salvador Allende

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<> Este artículo se publicó el 11  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Por sus frutos los conoceréis

La opinión del Empresario….

 

RAFAEL   CARLES
rcarles@cableonda.net

La historia está llena de falsos profetas que han llevado a muchos a la ruina espiritual. En la Biblia, por ejemplo, se hace referencia a los malos pastores que engañaron y desorientaron al pueblo de Israel, descarriándolo con mentiras y jactancias. En la actualidad, también existen estos llamados falsos doctores y se les encuentra sembrando malas semillas, causando desconcierto, creando peligro, y ocupando altos cargos públicos y de prestigio.

Pues, hay que tenerles cuidado, porque se acercan con piel de oveja y por dentro son lobos rapaces. Además, causan mucho daño en las mentes y las conciencias de las personas, y los que se acercan a ellos en busca de luz encuentran oscuridad, y los que buscan fortaleza hallan incertidumbre y debilidad.   No en vano desde los tiempos antiguos nos dicen que tanto los verdaderos como los falsos enviados se conocerán por sus frutos: ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos?

Por eso hay que estar vigilantes de las doctrinas engañosas de estos profetas falsarios, pues no siempre será fácil distinguirlos. Mi sugerencia es que cada persona fortalezca su conciencia, practique una vida ejemplar, quiera la verdad sobre todas las cosas, comprenda y atienda al prójimo, y sea gente de bien. Una vida así, de abundancia espiritual, siempre trasciende en beneficio de los demás.

Si por alguna razón, este estilo de vida se descuida y las personas se descarrilan, sus corazones se reducen a nada y sus frutos se tornan amargos e indignos de ser compartidos. No es suficiente entonces dar consejos ni profesar doctrinas vacías, cuando en el fondo el mensaje anda a ras de tierra y carece de fundamento.   Cuando las personas no practican los principios de honestidad, convivencia y esperanza, y carecen de fe, por ejemplo, su piedad personal desaparece y no producen las obras buenas que se esperan de cada una de ellas.

Así como el hombre que excluye de su vida a Dios se convierte en árbol enfermo con malos frutos, la sociedad que pretende desalojar a Dios de sus costumbres y de sus leyes produce males y gravísimos daños para los ciudadanos que la integran. Sin una vida interior rica en valores es imposible que sean buenas las costumbres de un Estado. Surge al mismo tiempo un fenómeno parecido al paganismo que quiere suplantar la moral basada en principios trascendentales, por ideales y normas de conductas meramente humanos, que acaban siendo infrahumanos y descabellados.   A la vez, tratan de relegar a Dios al interior de las conciencias y se ataca, con agresividad y rabia, a la Iglesia, al Papa y a quien sea que huela a bueno.   Y es en este contexto que florece una corriente de aprovechadores, cuya manifestación negativa siempre la disimulan en torno a una doctrina de supuesta salvación o liberación.

No es raro entonces que en estos tiempos muchos políticos descarados, doctores resentidos o dirigentes frustrados queden dando discursos o escribiendo mensajes, y logren sustraer al hombre, a la familia y al propio Estado del influjo regenerador de un Poder Superior.   No es de extrañar entonces que aparezcan señales cada vez más evidentes de la corruptora falsedad del viejo fanatismo. Esas señales son contundentes también en muchas familias de gran tradición y raigambre religioso, que reflejan un apego a lo insano a través del aumento alarmante de divorcios, abortos, agresividad, desprecio de la moralidad pública, corrupción, consumismo, etc. Y ni hablar de aquellos que al salir del armario, exigen aceptación e igualdad, cuando en la realidad lo que buscan, Natura no se los puede dar.

Al entrar en este círculo vicioso incontenible, el hombre y la sociedad se deshumanizan y se degradan hasta lo más hondo de la inmoralidad, apartándose del amor y de todas las leyes que sirven para la conservación de la naturaleza humana.  Antes frutos tan amargos, nuestra responsabilidad es responder a la llamada de un Dios y convertirnos en sal y luz allí donde estamos, por pequeño que pueda ser o parecer el ámbito donde se desenvuelven nuestras vidas. Esa es la única forma en que vamos a encontrar nuestra propia dignidad y alcanzar el fin para el que fuimos creados.

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<> Este artículo se publicó el  2  de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/carles-rafael/

Volver a ser gente decente

La opinión de…

Carlos E. Rangel Martín 

A continuación presento varios pensamientos que he tenido en mente desde hace algún tiempo y que he fusionado con otros afines, hallados en un mensaje que me llegó por internet y cuyo autor desconozco: fuimos educados con sólidos principios morales.

Cuando éramos niños, los padres, tíos, abuelos, ancianos, profesores y funcionarios gubernamentales, generalmente, eran considerados personas dignas de respeto; y, cuanto más avanzados en edad, mayor consideración solíamos tenernos unos a otros. Teníamos miedo apenas de la oscuridad, de los ratones, de las historias de terror y del diablo. Éramos gente sencilla pero decente.

Hoy siento tristeza infinita por todo lo que hemos perdido, por lo que nuestros descendientes quizá nunca disfrutarán y por el temor en la mirada de muchos niños, adolescentes, adultos y ancianos.

¿Impunidad para funcionarios que despilfarran los fondos públicos? ¿Crecientes impuestos para las clases que más trabajan?   ¿Mandatarios que violentan el orden legal?  ¿Jueces que venden sus veredictos? ¿Criminales con derechos que prevalecen sobre los derechos de la sociedad? ¿Profesores libidinosos que acechan a sus alumnas? ¿Maestros serios amenazados por alumnos violentos? ¿Comerciantes honestos temerosos de ladrones y drogadictos? ¿Carceleros negociando escapes de presos? ¿Policías que disparan perdigones a la cara de trabajadores, queriendo evitar que protesten por graves injusticias? ¿Rejas en todas nuestras puertas y ventanas?   ¿Trato especial a buseros mafiosos, sin prestarle debida atención a sus víctimas? ¿Pantallas gigantes valoradas sobre enseñanzas escolares? ¿Teléfonos celulares preferidos sobre alimentos?   ¿Qué valores son éstos? ¿Qué pasó con nosotros?

¿De qué valen las promesas electoreras y las dádivas cuando la mayoría de nuestros gobernantes no tiene ningún sentido de la decencia ni de lo que significa ser “hombres de palabra”?   ¿De qué vale tener nuevos y costosos hospitales cuando escasean los médicos y las medicinas? ¿De qué vale tener abundante energía eléctrica si con ello contaminamos el aire que respiramos? ¿De qué vale tener minas si éstas deforestan nuestros bosques y envenenan a los peces en los ríos y el agua que tomamos? ¿De qué vale tener un Metro si cada vez que salimos a la calle nos arriesgamos a ser víctimas de delincuentes comunes, pandilleros y sicarios?   ¿De qué vale que la economía crezca si el dinero es acumulado por una minoría que exprime inmisericordemente a los pobres?

Igual que el pueblo israelita hace varios milenios, cuando Moisés por primera vez bajó del monte Sinaí portando las tablas de la ley, muchos han puesto su confianza en un dios falso, por mucho oro que tenga, igual como Alemania e Italia adoraron a Hitler y a Mussolini, y muchos venezolanos adoran a Chávez. Pero, de seguir así, tarde o temprano lo vamos a pagar caro, como ya lo hicimos un 20 de diciembre de 1989; no porque Dios nos envíe algún castigo, sino porque caminamos hacia un despeñadero social, pero nos resistimos a enderezar nuestro curso.

Por nuestro propio bienestar, es indispensable que volvamos a ser gente decente.

<> Este artículo se publicó el 24  de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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