El precio de una prostiputa

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…


GERALDINE EMILIANI

Se dice que hay una diferencia entre la prostituta y la puta: la prostituta hace su oficio por dinero con ausencia de placer; la puta lo hace por placer y lo convierte en su estilo de vida.   La prostiputa mantiene relaciones sexuales a cambio de una remuneración económica con o sin placer. En mis comienzos como psicóloga clínica llegó a la consulta esta señora preocupada y triste en su relación con su único hijo de padre desconocido producto de su trabajo cuyo oficio era vender su cuerpo para su subsistencia y la de su hijo.   Con el pasar de los años logra que su primogénito terminara sus estudios universitarios.   Hoy día, es un reconocido jurista de la localidad y dueño de su propia firma de abogado.   Al enterarse del oficio de su madre sufrió muchísimo y entró en una franca depresión. Fueron muchos meses de sesiones terapéuticas tanto para él como para su progenitora para encontrar ese alivio psicológico producto de esa carga emocional entre ambos.   Hoy día vive ella y gracias a su primogénito en un apartamento muy hermoso en un área de la ciudad y cuidando de sus nietos.   Así como esta historia hay muchas otras cuyos relatos son desgarradores.

 Hay mujeres que tratan sus cuerpos con religiosidad al vestirse y no hablo de que van por la calle vestidas como monjas, solo que al arreglarse lo hacen de manera prudente.   Hay otras que les encanta enseñar lo que tienen de manera libertina. Al fin y al cabo son mujeres. Y, como personas se les debe respeto.

Cabe mencionar la última modalidad de las prostiputas, las llamadas “prepagos” la mayoría vienen de países hermanos con la idea de vender sus vaginas o comercializarse carnalmente cuyos familiares muchas veces desconocen la realidad del trabajo que realizan. Mujeres que guardan silencio para no ser deportadas. Niñas mujeres nacionales y extranjeras explotadas por desgracias del destino, mal remuneradas, acosadas, violentadas y que se sienten la escoria de una sociedad hipócrita y de doble moral. Las más apreciadas -por decirlo así- son las dedicadas al turismo sexual que no deja de ser un negocio lucrativo tanto en mi país como en muchísimos otros.

¿Destino, casualidad, enfermedad, sinverguenzura? No nos demos a la tarea de juzgar sin antes conocer la realidad de cada una de estas mujeres y hombres dedicados a este oficio y que desde antes de la pubertad, son sus propios familiares que los promueven en un negocio que no deja de ser rentable y que perjudica desde una edad temprana su salud mental.

Al publicar este artículo, “La marcha de las putas” habrá recorrido algunas calles de mi país. El objetivo de esta convocatoria es reivindicar el derecho de las mujeres a vestir como les parezca sin necesidad de que se les agreda o falte el respeto en las calles. Estoy de acuerdo. Pero señores, ¿en que país vivimos?

Vivimos en el país que tiene como distintivo la doble moral, la hipocresía y, el morbo y la violencia son un emblema, un comportamiento, una característica. Vestida o no, a la mujer no se le respeta. Nada más piensa en el hombre que se masturba mentalmente con solo ver unas tetas al descubierto. Los atributos de la mujer, atraen, llaman la atención. Y, el hombre se siente hombre si fija su mirada y más aún si llega a tener contacto con el cuerpo de la mujer que los exhibe y, si lo hace de manera seductora, está de más explicarlo. Y, con unos tragos encima, se convierte en presa fácil para los famélicos sexuales. Además, te las encuentras que si no enseñan, no consiguen al hombre de sus vidas o que su oficio como prostiputa, no es cumplido.

Y, les digo algo, son las propias mujeres las que más critican a las mujeres y mucho más si es sobre la belleza de sus atributos. Te encuentras también a aquellos padres y madres cuyos regalos de quince años son el aumento de los glúteos y los senos de sus hijas.    Esa es la moda y la que no está de moda, es considerada la patita fea de su círculo de amistades.

Vaya usted a un coctel, a una boda, en fin, a cualquier lugar de fiesta o entretenimiento, hasta las más pasaditas de edad, madres de adolescentes, te las encuentras junto a su consorte, con las tetas afuera y los amigos de sus esposos babeándose con la idea de disfrutar de un momento de locura sexual.

Bastante hace un hombre al no dejar que sus ojos se fijen en los atributos de la mujer ajena.A la mujer no se le da el sitial que se merece, ni como madre, esposa, ni asalariada. El respeto hacia la mujer se logra cuando ese niño y esa niña se les enseñe desde pequeños a respetar a su madre, vestida o no.

Cuando el hombre respete a su pareja. Cuando se le enseñe a ese adolescente que a la mujer vestida, semivestida o no, hay que respetarla como persona. Cuando se les eduque en materia sexual. Cuando algunos medios impresos y televisivos no saquen en poses provocativas a mujeres que por un par de dólares se dejan manipular.

Me pregunto como sería para esos medios, una semana de ganancias sin mostrar a estas mujeres como lo hacen. Estoy segura que con estas recomendaciones, jamás se convocaría a una marcha de putas.

geraldinemiliani@gmail.com

Este artículo se publicó el 27 de octubre  de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.
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Debate público con el profesor Jované (XIV)

La opinión del activista de los derechos humanos…

Manuel Castro Rodríguez 

Profesor Jované, lo ocurrido en el Centro de Cumplimiento de Menores -cuatro adolescentes muertos y tres en estado grave-, merece el repudio de toda persona honesta. También merece ser rechazada la doble moral de la ‘izquierda’ adocenada, que exige justicia para esos menores pero apoya al régimen que viola los derechos de la niñez cubana y oculta los crímenes ocurridos en Cuba; el descubrimiento más reciente es el de ¡una niña de doce años!, que murió el 14/5/2010 en Bayamo, mientras ejercía la prostitución con tres turistas italianos. Un periodista de esa ciudad, Ernesto Morales, declaró que el cadáver de la niña fue escondido y que   “lo ocurrido se conoció después que un perro apareciera con una mano en la boca”.

La agencia de noticias italiana ANSA informó el 11/1/2011 que tres italianos están encarcelados en La Habana desde hace seis meses, aunque no se les ha encausado formalmente por la muerte de la niña cubana, que aparentemente falleció por una sobredosis de droga, (http://www.ansa.it/web/notizie/regioni/toscana/2011/01/11/visualizza_new.html_1642024752.html).

Jované, a pesar del tiempo transcurrido, ¡siete meses!, solamente en Bayamo se sabe de estos hechos; el resto de la sociedad cubana desconoce lo que le ocurrió a la niña de doce años, gracias a que Fidel Castro se apropió de los medios de comunicación desde la década del sesenta, y los transformó en medios de desinformación y propaganda.

Jované, en la primera mitad de la década del noventa, pasé hambre. Unos cincuenta mil cubanos padecieron enfermedades desconocidas en Cuba anteriormente: neuritis, neuropatía periférica, beriberi, etc. En 1993, Fidel Castro destituyó al Dr. Héctor Terry Molinert, viceministro de Higiene y Epidemiología, que había reconocido públicamente que el déficit de vitaminas estaba provocando esas enfermedades. Por primera vez, el castrismo solicitó ayuda internacional para enfrentar un problema de salud; las investigaciones realizadas por el prestigioso CDC de Atlanta, Estados Unidos, demostraron que el origen de la epidemia era tóxico nutricional, dándole la razón al Dr. Terry.

Jované, en esa época conocí a niñas de 11, 12 y 13 años que ejercían la prostitución a cambio de alimentos, zapatos o medicamentos.    ¿Usted nunca se ha puesto a pensar cómo deben sentirse aquellos niños cubanos que tienen que ejercer la prostitución para poder alimentar a su familia? ¡Ese es otro de los ‘logros’ del régimen que usted defiende!

Cuando Fidel Castro tomó el poder en 1959, en Cuba existían unas diez mil prostitutas, pero nunca se conoció de casos de prostitución infantil.    Sin embargo, desde hace unos veinte años se viene denunciando la prostitución infantil existente en Cuba, con la participación de policías, profesores y empleados de la industria turística.    Únicamente los apologistas de la tiranía castrista como usted, se niegan a reconocer que la pobreza generalizada del pueblo cubano es la causante del comercio sexual infantil.

Jované, usted debiera saber que la principal causa de la prostitución es de carácter económico.   Sin embargo, Fidel Castro declaró el 4/4/1992: “Puede haber aquí jineteras [es la palabra utilizada en el castrismo para nombrar a las prostitutas], pero habría que añadir que son estrictamente voluntarias”. (http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1992/esp/f040492e.html).

Usted y el resto de la ‘izquierda’ adocenada debieran tener la entereza de explicar este pensamiento reaccionario de su ídolo. Continuará.

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<>Artículo publicado el 24  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Mendicidad y delito infantil

La opinión del Periodista….

RAÚL EDUARDO CEDEÑO

La vagancia y la mendicidad de los menores constituyen la antesala de la delincuencia infantil.   Quizás por la influencia del medio al que están llamados a actuar, la mendicidad directa o encubierta del menor en compañía de hombres y mujeres que la usan de incentivo para despertar los sentimientos de caridad, constituyen una verdadera lacra social.   A la mendicidad va anexa la degradante costumbre de implorar la caridad pública y rogar por el auxilio ajeno. Ello es una práctica malsana que en los niños da resultados gravísimos porque engendra hábitos contrarios a las elementales normas de honestidad, hombría de bien y moralidad.   Con la generosa idiosincrasia de nuestro pueblo se despertaría en los menores mendigos el acicate de la codicia exagerada y sus consecuencias de violencia y crimen.

En Panamá se prohíbe la mendicidad infantil, aunque esté disfrazada de ‘venta’ de artículos y nuestro Código de la Familia trata de incorporarse a la lucha de prevención del abandono y delito de los niños para combatir esos dañinos factores que, en su gran mayoría, conducen inevitablemente al sacrificio permanente de nuestra infancia.   Tenemos que seguir protegiendo cada vez más a nuestra niñez, a aquellas criaturas que son arrojadas de sus hogares, que deambulan por las calles en procura de mendrugos, mientras la gran mayoría de sus progenitores llevan una vida de licencia y de inmoralidad.

 

Todos corren el riesgo de que jovenzuelas sean llevadas por el camino de la prostitución ante la indiferencia mayoritaria; de jóvenes, quienes afanosamente gritan y vocean sus miserias por las calles, luchando contra las solicitudes de un entorno que pronto les conducirá a las puertas de la cárcel; de niñas que nunca han conocido normas de moral en sus primeros años por la acción desmoralizadora del mal hogar, de malos centros de diversión, de películas inconvenientes o de espectáculos públicos a donde son llevadas por negligencia o incultura de sus padres y aceptadas ante la indiferencia colectiva.

La renovación del sentir moral frente al niño se producirá bajo el imperio de una buena legislación y su enérgica aplicación, la cual dejará de ser individual para convertirse en función de la comunidad. Y, por su acción, sobre el crepúsculo del desamparo y dolor de nuestros niños, aparecerán los destellos de un nuevo amanecer que afirmará los derechos de los pequeños a vivir en una sociedad justa y humana.

<> Este artículo se reprodujo de la publicación del 17 de octubre de 2010 en el diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.
Más artículos del autor enhttps://panaletras.wordpress.com/category/cedeno-raul-eduardo/

Cuando la Justicia se vuelve injusta

La opinión del Periodista…..


Juan B. Gómez 

Una abogada chiricana me decía que no se explicaba por qué se perseguía con “ saña” (“ intención rencorosa y cruel”) a la ex Procuradora de la Nación, Ana Matilde Gómez. ¿ Cuál fue su delito? Ella destituyó a un fiscal in fraganti vendiendo la justicia. Y ahora se han olvidado de él y se persigue a quien lo destituyó.

Cuenta un jurista argentino que lo primero que hizo Perón, al ser elegido presidente de la república, fue suprimir la división de los poderes establecida en la Constitución y la independencia del Poder Judicial. Expulsó a los miembros de la Corte Suprema de Justicia mediante el simulacro de un juicio político. Y de ahí en adelante: “Los jueces concurrieron desde entonces públicamente a las reuniones del gabinete nacional para recibir órdenes directas del presidente sobre el modo de administrar justicia.”

Agrega el abogado argentino, que a él le tocó intervenir incidentalmente en un importante y sonado juicio de la época. “El juez me dijo en su despacho sin ningún disimulo: “ No se olvide que hay jueces de la Justicia y jueces del Gobierno; yo soy del Gobierno”. (Bonifacio del Carril. La Sexta Oportunidad. Buenos Aires, 1981).

Ahora que veo con cuánta crueldad se persigue a la ex Procuradora, porque sancionó a un prevaricador de la justicia, me pregunto: ¿ Cuáles jueces panameños están por la Justicia y cuáles están por el Gobierno?

En mayo de l989, bajo la criminal dictadura de Noriega, se efectuaron las elecciones presidenciales entre el candidato de la Oposición, Guillermo Endara, y el del Gobierno, Carlos Duque. Todos sabían que el Gobierno apoyaría a su candidato hasta las últimas consecuencias. Y como era evidente, ganó la Oposición (70% de los votos).

El ex presidente de los Estados Unidos, James Carter, vino a Panamá de Observador, y coherente con lo que había ocurrido, dijo que Noriega debía aceptar el triunfo de Endara, pero el dictador no quiso aceptar la derrota, y presionó para que el Tribunal Electoral decidiera el triunfo de Carlos Duque, lo que no quisieron aceptar dos de los tres magistrados de ese tribunal (Una magistrada del Gobierno sí estaba decidida por el triunfo de Carlos Duque). Y entonces, en un acto vergonzoso, se declararon nulas las elecciones.

¿ Y qué hizo entonces la Corte Suprema de Justicia? Leamos lo que escribió el historiador Jorge Conte-Porras:

“23 de junio de l989.

La Corte Suprema de Justicia bajo la presidencia de Jerry Wilson, y con el voto unánime de todos los magistrados, dicta una resolución que declara legal la decisión del Tribunal Electoral de anular las elecciones celebradas en mayo de este año. “

Sí, hay momentos en que la Justicia se prostituye y se convierte en injusticia.

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Este artículo se publicó el  3  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

De un oficio muy viejo

La opinión de la periodista….

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Berna Calvit

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De un oficio muy viejo

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En la literatura mundial, las prostitutas han estado presentes en numerosas obras.   La novela Memoria de mis putas tristes, de García Márquez, pese a que las críticas no le fueron tan favorables, se vendió como pan caliente.   Creo que haber usado “putas” en vez de prostitutas, elevó las ventas;  el controversial oficio de estas señoras (y señores), tristes y no tristes, concitan curiosidad y opiniones apasionadas.

Se dice que la prostitución, registrada a lo largo de los siglos en todos los niveles y culturas, es el oficio más antiguo del mundo, lo que pongo en duda; creo que el cavernícola que oficiaba de cazador hacía cambalaches de otra naturaleza; tal vez una pierna de jabalí por una piel de oso.  Hasta que un día un hombre propuso pagar un rato de retozo sexual a cambio de algo. ¿O fue una mujer la primera en proponer el intercambio?

Creo que así empezó el negocio de sexo por dinero que, extendido por todo el mundo, es grave problema social de múltiples facetas que nace, entre otras cosas, por la pobreza, la falta de educación, y un mundo adorador del dinero y los bienes materiales.

En un diario local con anuncios vende-sexo, Evelyn, “chica voluptuosa, cariñosa y muy complaciente”, garantiza hacer arder de pasión; agrega su número telefónico y que es “recién llegada”; también se anuncian heterosexuales, transexuales y travestis.

La compra y venta de sexo en Panamá no se hace, como antes, en lugares conocidos y regulados por las autoridades de salud, de los que quedan algunos; otros, famosos en su tiempo (como Villamor), ya no existen.

Hay quienes sostienen que la prostitución es una necesidad de la sociedad, y los hechos lo demuestran. Como en cualquier negocio, hay oferta si existe demanda.   San Agustín dijo: “Apartad a las prostitutas de la vida humana y llenaréis el mundo de lujuria”. Con él coinciden reputados médicos y estudiosos de la conducta humana.

En esta actividad se diferencia la prostitución voluntaria, sin engaños, por razones como la necesidad de dinero por falta de trabajo; porque es forma rápida y fácil (quién lo diría) para costearse caprichos.   La parte más oscura y cruel es la no voluntaria, el proxenetismo, y la trata de blancas, que son delitos.

¿Qué está pasando en Panamá?   Suficiente como para que nos preocupe la indolencia (o complicidad) de las autoridades ante este negocio.

La creciente prostitución callejera (hasta de estudiantes uniformadas), no sujeta a controles sanitarios, es riesgosa para la clientela.   El secretario de Gobierno de Pereira (Colombia) denunció que del área viajan a Panamá jovencitas, especialmente de estratos bajos, a ejercer la prostitución de fin de semana; recientemente descubrieron que de veinte, once eran menores de edad; en Panamá las reciben individuos identificados por la Interpol y la Policía.

De nada sirve la denuncia si nuestras autoridades se cruzan de brazos.  La Sociedad Panameña de Hoteles solicitó a las autoridades mejor control en Migración; el acoso de las prostitutas a sus clientes es problema mayor y “resulta penoso encontrar a diario en medios de comunicación social y portales de internet ofrecimientos de lujo y placer para cumplir todo tipo de fantasías”.   La buena “pesca”, para las prostitutas está en casinos, discotecas y áreas hoteleras; las “de lujo” reciben en casa, en barrios como Paitilla, El Cangrejo y Obarrio.

La bonanza económica de Panamá, el dólar, la laxitud en los controles de inmigrantes, y la inercia de las autoridades (excepto para burdos montajes mediáticos), nos han convertido en país con reputación de paraíso sexual, que se acompaña de males como el tráfico y consumo de drogas.

Con doble moral, ciertos medios de comunicación aceptan anuncios que promocionan la venta de sexo.  Negar la educación sexual a niños y jóvenes es hipocresía que contribuye a la nauseabunda explotación sexual infantil, que va en aumento.

La prostitución, especialmente la clandestina, exige, con urgencia, que las autoridades de migración, educación, salud y la Policía, empiecen a ocuparse de ella. Llamarla prostitución o putería no hace diferencia. Lo que hace la diferencia es ignorarla.

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Publicado el 28 de septiembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.